Facultad de Ciencias Religiosas y Filosóficas Curso: Teología Pastoral




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Universidad Católica del Maule

Facultad de Ciencias Religiosas y Filosóficas Curso: Teología Pastoral


Pedagogía en Religión y Filosofía Profesor J. Morin jmorin@ucm.cl


La Praxis de Jesús 1
Mónica Hernández, 2001
Para comprender lo que es la praxis de Jesús, es necesario, en primer término, aclarar qué entendemos por Evangelios, principal fuente que nos permite el conocimiento de todo lo que fue la vida de Jesús. Los evangelios son testimonios, confesiones de fe de una comunidad creyente, y que por medio de estas narraciones buscan perpetuar la presencia del Resucitado. En este capítulo son concebidos como documentos pastorales, y la exégesis adecuada de ellos nos permite delimitar ciertas funciones pastorales, en donde la experiencia de la Pascua de Jesús es el medio que permite una comprensión más acabada de cada relato. Toda la praxis de Jesús es vista como acción pastoral.

En este capítulo hay cinco puntos centrales tratados por el autor que son: Cristología y acción pastoral, Modelos de Jesús en su praxis pastoral, Dimensiones de la praxis de Jesús, La praxis de Jesús a través de sus acciones, y Niveles de la praxis de Jesús.
1. Cristología y Acción Pastoral
La fe de los cristianos está formada por la unión de varios elementos, tales como las imágenes de Jesús (que han sido transmitidas por la familia, la formación catequética, la sociedad en que viven, entre otras), la acción pastoral de la Iglesia y la reflexión teológica. Todo lo anterior da origen a una determinada cristología, que está presente en toda vida cristiana.


  1. Imágenes de Jesús en la acción pastoral.

Las imágenes de Jesús el autor las agrupa de acuerdo a dos tradiciones cristológicas, cada una de las cuales tiene determinadas implicancias pastorales. Ellas son:


  • Cristologías pastorales deductivas o descendentes: estas ven a Cristo como el Logos, el Verbo encarnado, la segunda persona de la Trinidad, esto quiere decir que a Jesús sólo es posible comprenderlo desde Dios, siendo los Evangelios una prueba de dicha doctrina. Son cristologías de tipo teóricas, propias del siglo XIX-XX que ponen énfasis en el desarrollo del lenguaje teológico. En estas reflexiones hay al menos tres categorías principales que son: Resignación (donde Jesús es sustituido por la cruz, lo cual ha justificado los movimientos de emancipación poniendo como modelo a Jesús obediente y resignado, y de esta manera el cristiano debe llevar su propia cruz), Expiación (el cristiano debe padecer así como Cristo lo hizo), y el Poder (bajo la imagen de Cristo-Rey se pudo justificar el poder de ciertos regimenes políticos donde el Catolicismo era la religión de estado, así como también guerras y cruzadas bajo la figura de Jesús que aparecía como un revolucionario que imponía el Reino).




  • Cristologías pastorales genéticas o inductivas: toman en cuenta el proceso genético que vivieron los apóstoles desde Jesús de Nazaret hasta el Cristo Resucitado. Proponen una exégesis renovada de la Biblia, ya que apuntan a dar cuenta de la dimensión política y social de los evangelios. Cristo es entendido desde el Padre y el Reino, siendo el punto de partida de esta reflexión la humanidad de Jesús, sólo a partir de ella es posible llegar a Dios, que es lo que busca revelar. Es una cristología con acento práctico que se preocupa por el lenguaje pastoral. Tiene algunas categorías fundamentales tales como: El Reino de Dios se dirige a los pobres y oprimidos; El Dios del Reino es Padre; y la muerte de Jesús es por el Reino que busca establecer la justicia.

  1. Imágenes de Jesús en el pueblo cristiano.

A pesar de los cambios que han sufrido, a lo largo de la historia, las imágenes que los cristianos tienen de Jesús, hay algunos rasgos que se han mantenido en todo el desarrollo de la cristología popular, que son los siguientes:


  • Un Jesús deducido de los evangelios literalmente entendidos: los evangelios han sido entendidos por la mayoría de los cristianos como relatos de carácter histórico que tienen por finalidad contarnos la vida de Jesús como si se tratara de una biografía. Así por ejemplo se da gran énfasis a los milagros de Jesús, que son los hechos que mas impresión causan en los cristianos y son entendidos al pie de la letra.

  • Un Jesús que en el fondo es sólo Dios: aquí es donde tiene una visión de Jesús como Dios y la humanidad de él sería solo una apariencia, lo cual tiene una postura muy clara en el docetismo.

  • Un Jesús que padece para darnos ejemplo: al ver a Jesús crucificado, el pueblo sufriente y oprimido se ve reflejado en él, por tanto el centro de su religión es el Cristo que sufre, que se sacrifica como nadie. Jesús es para el pueblo el Crucificado.

  • Un Salvador que expía los pecados y nos da el cielo: Jesús es visto por el pueblo como quien nos salva del pecado, y su ejemplo nos debe llevar al arrepentimiento, a obtener los Sacramentos, alcanzar una buena muerte y luego entrar a cielo.



2. Modelos de Jesús en su praxis pastoral
Para entender bien la praxis pastoral de Jesús es necesario tener presente tanto lo que está escrito en los evangelios como la situación social, política y religiosa del judaísmo en tiempos de Jesús. Luego de la resurrección, Jesús es objeto de fe, pero a pesar de estas confesiones no debemos ignorar el contexto históricos en que tomaron forma; además es preciso no caer en reducciones, de considerar como praxis pastoral solo lo que hizo el Jesús históricos obviando el acontecimiento de la pascua.


  1. Jesús no fue “sacerdote” del templo

La ley judía o Torah era interpretada por lo sacerdotes y por los escribas. Además eran los encargados de los sacrificios. Jesús tuvo poco contacto con ellos, salvo en los momentos de la pasión, los criticó en la parábola del Buen Samaritano e indirectamente en la “purificación del Templo”. Jesús enseña a sus discípulos que Dios no está solo en el Templo, sino en todas partes, sobre todo en la nueva comunidad que él formó, y en los pobres.

Sin embargo, en la carta a los Hebreos se le atribuye a Jesús el título de sacerdote o sumo sacerdote, pero diferenciándolo de los sacerdotes judíos y de los cultos ritualistas. El sacerdocio de Jesús se manifiesta cuando enseña a los discípulos la Palabra de Dios, y cuando representa a los hombres en el momento del sacrificio, sobre todo en la entrega total por amor a la justicia y por fidelidad a Dios. Con esto, los cristianos deben poner su confianza en la cruz de Cristo como revelación del amor de Dios y de la reconciliación de la humanidad.


  1. Jesús no fue “escriba” de la ley

En tiempos de Jesús los escribas eran quienes interpretaban la ley y hacían de teólogos y juristas. Ellos se creían herederos de los profetas hasta la llegada del profeta mesiánico que anunciaría la llegada de los últimos tiempos. Para ser escribas se estudiaba por un periodo mas o menos largo para conocer la ley y las tradiciones orales, y eran respetados por todo el pueblo, y su presencia en ciertas ocasiones se hacía indispensable. La mayoría era de tendencia farisea por lo que ponían especial énfasis en las leyes sobre la pureza. Frente a esto, Jesús aparece como un rabino por que enseña en la sinagoga y tiene un grupo de discípulos. Pero Jesús no es un escriba, pues no tenía estudios teológicos. El pueblo daba cuenta de esta diferencia, ya que lo comparaban a Jesús con los escribas y reconocían en él una autoridad, que proviene de sí mismo, no de la tradición. Además que es un hombre capaz de liberarse de la ley, y pone en lugar de la ley la gracia y su persona, proclamando como precepto universal el mandamiento del amor a todos (o de la caridad).


  1. Jesús fue “profeta” del reino

Jesús es denominado profeta sólo en los evangelios, y aunque no aparezca este título explicitado, sí es posible encontrar en los gestos y palabras de Jesús un acento profético (en las bienaventuranzas y la transfiguración). De hecho, fue detenido como falso profeta. El mismo afirmó de algún modo ser un profeta cuando reconoció el Espíritu de Dios actuando en él. Pero Jesús es profeta escatológico, que proclama la venida del Reinado de Dios.
3. Dimensiones de la praxis de Jesús


  1. Jesús y el reinado de Dios

Los exégetas comparten que la idea central del mensaje y de la actuación de Jesús es la llegada del Reinado de Dios junto a la conversión que se exige para que este reinado se ponga en práctica. Todo esto es lo que constituye la Buena Noticia de la que Marcos nos habla (Mc. 1,15), la que se dirige a los pobres, oprimidos y pecadores. La idea de Dios como rey es anterior a Jesús, aproximadamente unos 11 siglos antes. El pueblo de Israel, luego que terminó la monarquía, esperaba que Dios vendría a reinar en persona para implantar la verdad y la justicia. Este reinado de Dios que proclama Jesús está presente en medio nuestro, en la realidad concreta, y para demostrarlo Jesús realiza toda una práctica a favor de la liberación, de la justicia y de la comunión.


  1. Jesús y sus discípulos

Jesús para llevar a cabo el anuncio del Reino constituyo un grupo de doce discípulos a los que llamo apóstoles para formar con ellos una comunidad fraterna y para enviarlos en una misión. El número doce quiere expresar la perfección y la idea de un nuevo Israel. Para Pablo los apóstoles no son sólo los doce, sino todo aquel que ha sido llamado por Jesús a una misión más universal.

Otro grupo de discípulos es de setenta, que también expresa perfección, plenitud, y son llamados por Jesús para ir a misionar, entre ellos hay también mujeres.

Hay al menos tres elementos fundamentales que permiten entender el discipulado de Jesús. Por un lado está la llamada, donde Jesús es quien toma la iniciativa; por otro lado está el seguimiento, el creyente se convierte y se adhiere a la persona de Jesús hasta entregar su vida por amor. En tercer lugar está la idea de comunidad, los discípulos constituyen el nuevo pueblo de Dios.


  1. Jesús y Dios

Las cristologías recientes coinciden al considerar cuáles son los factores centrales de la predicación y práctica de Jesús: el reinado de Dios, y la relación con Dios, a quien llama Abbá. Ambos son inseparables. Jesús actúa con conciencia de ser de Dios, a quien llama Padre, y tiene experiencia de Dios en la medida que experimenta el reino. Luego es designado como “Hijo de Dios”, todo lo que es se lo debe a Dios y a Dios lo entrega.
4. La praxis de Jesús a través de sus acciones
Jesús pasó haciendo el bien, esta es la expresión que más usaba la comunidad primitiva para referirse a la práctica de Jesús. Para ello el autor hace referencia a tres acciones principales de Jesús.


  1. Los milagros

Estas acciones son gestos simbólicos que siempre van en beneficio de quien lo necesita (pobre, endemoniado, enfermo, etc.). Frente a los milagros de Jesús hay tres posturas posibles: la aceptación, el rechazo y la nueva valoración. Se acepta en la medida que se cree en la intervención de Dios en la historia, y se rechaza teniendo como argumento una sugestión de carácter colectivo. La nueva valoración se produce cuando el creyente ve el signo que expresa el milagro, es decir, se manifiesta la llegada del Reinado de Dios, de la esperanza y la justicia. Todo don se orienta hacia la vida plena.


  1. El perdón

En el entorno de Jesús los pecadores eran principalmente los que menospreciaban el mandamiento de Dios y quienes ejercían determinadas profesiones. Para Jesús, el Reino de Dios llega cuando el hombre pecador descubre la misericordia y el amor de Dios.


  1. La comunidad de mesa

La comida compartida es sinónimo de comunidad. De este modo Jesús compara el reino de Dios como un banquete de bodas, donde hay plena comunión. Jesús comparte la mesa con los judíos, con los pobres y pecadores, manifestando con ello la fraternidad, la justicia y la misericordia. En otras comidas Jesús es el anfitrión como en la multiplicación de los panes (Mc. 8, 1-9). También en otras partes del evangelio aparece Jesús resucitado compartiendo el pan.

5. Niveles de la praxis de Jesús

Jesús deja un legado a sus discípulos de una práctica alternativa, que es la práctica del Reino y la vida común en ecclesía. Para explicar los niveles de esta práctica, el autor se sirve de la reflexión de H. Echegaray, C. Bravo y F. Belo, quienes la sitúan en tres grados que a continuación serán brevemente descritos.


  1. Caridad o práctica de las manos

Esto tiene su fundamento en los hechos que Jesús realizó con sus manos, como curaciones, reparticiones de pan entre los pobres, es decir, está en directa relación con la ayuda material que Jesús prestó a la gente. Aquí Jesús propone la donación, y la comunión con el pobre. La Iglesia debe ser una comunidad de hermanos que comparten todo.


  1. Esperanza o práctica de los pies: nivel político

Aquí se hace referencia al camino de esperanza que recorren los seguidores de Jesús. La Iglesia es una comunidad de servidores que no deben sentirse con poder dominante. El poder debe basarse en establecer la justicia y la igualdad entre los miembros de la comunidad, ya que hay que tener presente que toda la actividad de Jesús estaba en beneficio especialmente de los excluidos.


  1. Fe o práctica de los ojos y oídos: nivel ético-social

Aquí se intenta transformar las interpretaciones ideologizadas del Reino y de Dios. Se trata de ver con los ojos de la fe lo que implica el cambio de valoraciones: Jesús propone la dignidad de la persona humana, la solidaridad con el más débil, el respeto por la libertad del otro, capacidad para superar los problemas y el amor que abarque a todos los hombres. La Iglesia es la comunidad confiada en Jesús que cree en su palabra y en sus obras.



1 La Práxis de Jesús corresponde al Capítulo I del libro de Casiano Floristan: “Teología Práctica. Teoría y praxis de la acción pastoral”. Ediciones Sígueme, Salamanca, 1993. Pag. 31-52.

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