Un texto de Diana Lucía Pérez y María Consuelo Rengifo




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fecha de publicación02.08.2016
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RELACIONES ENTRE EL PENSAMIENTO Y EL LENGUAJE

Un texto de Diana Lucía Pérez y María Consuelo Rengifo

Orígenes del pensamiento y lenguaje

Muchos estudios han develado científicamente la evolución del ser humano. Ésta, ha pasado por diferentes estadios que aquí señalaremos sucintamente.

El primero de ellos empieza en un momento avanzado del periodo terciario y se extiende hasta los inicios del cuaternario; allí se ubican los australopithecus; “el segundo y gran estadio se extiende desde la aparición del pithecantropus erectus hasta la época del homo neanderthalensis inclusive” 1

Hasta este momento, prevalecían las leyes biológicas sobre las socio-históricas en la evolución del hombre. Éstas, transcurren bajo la influencia del desarrollo de la producción, en procesos tales como la recolección, la caza, el transporte de alimento... Todas estas tareas son realizadas en el marco de lo social, de lo colectivo. Todo este proceso tiene un fuerte viraje caracterizado, fundamentalmente, por el salto cualitativo, desde la dependencia de lo heredado y transmitido biológicamente a las leyes sociales e históricas que van a regir el proceso de la cultura.

Este nuevo estadio es el de la aparición del hombre moderno, el homo sapiens. No se trata de negar la acción de las leyes biológicas, sino de mostrar cómo entran en relación dialéctica con las sociales e históricas, siendo determinantes para el nuevo proceso, éstas últimas. En dicha etapa, progresivamente, se llega al uso de herramientas compuestas y al inicio del desarrollo de la expresión artística.

El uso de herramientas es determinante a la hora de encontrar la relación entre el pensamiento y el lenguaje articulado. El paso de la preparación de instrumentos de trabajo implicó una transformación en la vida de los hombres primitivos, en las relaciones entre individuos y en el carácter de su pensamiento; ello marcó el cambio paulatino de las formas primitivas-gestuales de comunicación a formas superiores, es decir, a un lenguaje doblemente articulado.

El lenguaje se forma como instrumento necesario para pensar. El pensamiento se expresa por medio del lenguaje y con éste, aquél cobra realidad. Al progresar el pensamiento, sobre la base del desarrollo del trabajo, se desarrolla el lenguaje.

Se puede explorar la hipótesis según la cual, en una primera etapa del desarrollo del lenguaje, las emociones cobran significado por medio de los sonidos, los cuales se fueron transformando en medios para designar intencionalmente los objetos. Dicha transición se produjo a la vez que en el proceso del trabajo. Así, esa forma de “mentalidad” de los animales superiores se transformó en la primitiva conciencia del ser humano.

Con el encuentro del lenguaje y el pensamiento se desarrolló la cultura y se concretó la materia que piensa y conoce a la materia. Es allí donde caben las primeras preguntas que han dado luz al método científico. Así, el avance hacia las representaciones simbólicas en la humanidad, ha permitido no sólo el desarrollo de la ciencia, sino también el desarrollo de las expresiones artísticas y la posibilidad de transmitir a las generaciones venideras, que lo reproducen y proyectan, el acumulado socialmente construido.

Raíces genéticas del pensamiento y el lenguaje

Vigotski, por medio de sus investigaciones sobre las raíces genéticas del pensamiento y el lenguaje, puso en evidencia también los diversos cambios que, históricamente, se han dado respecto a las distintas concepciones y teorías, desarrolladas frente al tema.

Para la realización su estudio utilizó las investigaciones que hasta la época habían desarrollado los métodos experimentales (Koehler, Yerkes) sobre la comunicación en los animales. De esta manera probó la tesis según la cual el habla y el pensamiento provienen de distintas raíces genéticas y se desarrollan a lo largo de líneas diferentes. Lo anterior ha sido confirmado por los estudios sobre el uso de herramientas y la solución simple de problemas por los monos.

En Koehler se muestra que el chimpancé presenta comienzos de un comportamiento intelectual y un uso fonético del lenguaje, similar al humano en su etapa primaria. Sin embargo, no logra desarrollarlos, en la misma medida en que el pensamiento y el lenguaje no logran, allí, la interrelación requerida.

Para probar la tesis anterior, los estudios de Yerkes proponen que en la ideación, considerada superficialmente, hay procesos similares entre el comportamiento antropoide y el humano. Esta comparación proporciona un gran aporte a la hora de observar, no ya las similitudes, sino las limitaciones de los monos en el terreno de la imaginación y de la “ideación”. Éstos, solucionan problemas simples, pero lo hacen desde una “inteligencia práctica”; es decir, requieren siempre de la presencia real del objeto.

En este asunto, su comportamiento es similar a los niños hasta de aproximadamente los dos años de edad; cuando las líneas del pensamiento y el lenguaje se unen, de tal modo que el pensar empieza a servir al habla y el habla empieza a servirle al pensar.

Los estudios de Stern permitieron identificar la “fase” en la que el niño muestra curiosidad por las palabras, y aumenta, poco a poco, su vocabulario.

En principio, el habla no depende de la naturaleza de su material; vale decir de los sonidos y de los órganos que intervienen en su producción. El descubrimiento del lenguaje no puede depender ya de la situación en la que el objeto de que se habla se encuentra a disposición del ojo; necesita sí, de una operación diferente, de una operación intelectual distinta. Es ésta la diferencia fundamental entre la inteligencia humana y la del chimpancé.

Koehler introduce el termino de “insight” para las operaciones intelectuales accesibles a los chimpancés (los chimpancés reaccionan esclavos del campo visual, sin recurrir a la elaboración compleja de la memoria). Lo que algunos han llamado “palabras” en los chimpancés, son en realidad respuestas de tipo emocional.

Aclaraciones necesarias:

  • La emisión de gestos y sonidos no es sólo de los chimpancés y/o de los antropoides

  • La abundancia de producciones vocales (orales) en estadios afectivos no son favorables para el funcionamiento de la inteligencia.

  • La descarga emocional, como tal, no es la única función del lenguaje en los monos. Es una reacción instintiva o algo muy semejante, pero no es intencional y no influye en otros.

Es preciso identificar la relación que se establece entre la filogenia del pensamiento y la del lenguaje. En su proceso, se halla una fase pre-intelectual en el desarrollo del habla; y una fase pre-lingüística en el desarrollo del pensamiento. Pero, ontogénetiamente, la relación entre el pensamiento y el lenguaje es mucho más “intrincada y oscura”.

Sobre el desarrollo del habla, Vigotski realizó una aproximación importante mostrando el proceso de su evolución. Recordemos que sus fases no son separadas, y no siempre se observan en las mismas edades.


  1. La fase primitiva (lenguaje pre-intelectual) del pensamiento preverbal. Aún no hay una interrelación definida ente el pensamiento y el lenguaje.

  2. La fase de la analogía simple: experimenta con las propiedades físicas de su cuerpo y con las de los objetos de su alrededor, aplica esto al uso de herramientas (inteligencia práctica). Aquí, el niño domina primero la sintaxis del lenguaje, antes que la del pensamiento. De tal modo, la gramática se desarrolla antes que la lógica, y el niño aprende tarde las operaciones mentales que anteriormente había usado verbalmente.

  3. La Egocéntrica: donde sus signos externos se utilizan como ayuda a la solución de problemas internos. El niño, por ejemplo, cuenta con los dedos; recurre a ayudas mnemónicas.

  4. La del crecimiento interno: donde la operación externa se convierte en interna y sufre un cambio profundo en el proceso. El niño comienza a “contar en su cabeza”, a usar memoria lógica y signos internalizados. Hay allí, interacción constante entre operaciones externas e internas.

Pensamiento y palabra

Las investigaciones anteriores a las de Vigotski, sobre la relación existente entre pensamiento y palabra, no resolvieron el problema, debido a varias razones. Una de ellas es el método que utilizaron, alejados de la dialéctica y esto les hacía presumir que pensamiento y palabra eran dos elementos independientes y aislados y que, como producto externo, estaba el pensamiento verbal.

La conciencia humana ha sido el producto de la íntima relación entre pensamiento y palabra; de sus interrelaciones. Tanto filogenética como ontogenéticamente, pensamiento y palabra presentan conexiones en su origen, cambio y evolución.

Vigotski y su equipo de trabajo, retomaron la significación de la palabra como unidad dialéctica para tratar de explicar los elementos internos, encontrando que ésta contiene en forma simple todas las propiedades del conjunto; esto se explica por cuanto “una palabra sin significado es un sonido vacío, el significado es por lo tanto un criterio de la ´palabra´ y su componente indispensable”.2

La palabra hace parte del lenguaje, pero también del pensamiento. Desde la psicología, el significado de cada palabra es una generalización o un concepto

Si las generalizaciones y conceptos son innegablemente actos de pensamiento, podemos considerar al significado como un fenómeno inherente al pensamiento. Sin embargo, esto no implica que el significado pertenezca formalmente a dos esferas diferentes de la vida síquica. El significado de la palabra es un fenómeno del pensamiento mientras éste esté encarnado en el lenguaje, y del habla sólo en tanto esté relacionado con el pensamiento e iluminado por él”3

Ahora bien, las investigaciones de Vigotski demuestran principalmente la evolución del significado de las palabras. Éstas y su significado no son inmutables para el sujeto.

Hay que señalar que trabajos anteriores, en aras de explicar las relaciones existentes entre la palabra y su significado, estaban plegados en el asociacionismo, estableciendo que era a través de percepciones simultaneas y repetidas de determinados sonidos y objetos que se producía su enlace o encuentro. La semántica hizo otro tanto y “continúo considerando el significado de las palabras como un enlace entre el sonido de las mismas y su contenido” 4 desconociendo así el problema de la evolución del significado de las palabras, retomando las conexiones asociativas entre determinadas palabras y lo objetos.

Entendamos entonces que en la evolución histórica del lenguaje no sólo cambia la estructura del significado, sino también su naturaleza psicológica “El pensamiento verbal se eleva de las generalizaciones primitivas a los conceptos más abstractos. No cambia sólo el contenido de la palabra, sino el modo en que se generaliza la realidad y se refleja a través de la palabra” 5 .

Para tratar de superar el asociacionismo nos encontramos con los trabajos de la escuela de Wursburgo, quien postuló más distantes aún las relaciones existentes entre pensamiento y lenguaje. Por un lado, concibió al pensamiento como un acto puramente espiritual, diseccionado en una perspectiva platónica; y, al lenguaje, lo dejó en manos del asociacionismo. No resolvió, pues, en nada lo que pretendía, sólo aumentó la brecha existente.

Por otro lado está Ach, quien realizó un estudio especial del significado de las palabras, pero redujo su trabajo en la identificación de concepto con significado como formas rebosadas.

También está la psicología de la Gestal, estableciendo que la relación entre pensamiento y lenguaje se explica como una simple analogía, enmarcada en el estructuralismo donde “las palabras ingresan en la estructura de las cosas y adquieren un cierto significado funcional”6. Hasta aquí la relación entre pensamiento y palabra se encuentra en un callejón intrincado.

Volviendo al trabajo hecho por Vigotski que encuentra en el significado de las palabras la unidad de análisis, la cual da cuenta de la relación entre pensamiento y lenguaje, explica que el significado de las palabras varía en su estructura interna y este movimiento dialéctico hace que también las estructuras internas entre pensamiento y lenguaje varíen.

Vigotski demuestra que cada paso del desarrollo del significado de las palabras presenta una relación particular propia entre pensamiento y lenguaje; para dar cuenta de éste proceso, hace uso del método dialéctico materialista, en el que se demuestra que las formas más elevadas de una actividad, dan cuenta de las formas históricas de las mismas.

La relación entre pensamiento y palabra no es un hecho, sino un proceso, un continuo ir y venir del pensamiento a la palabra y de la palabra al pensamiento, y en él la relación entre pensamiento y palabra sufre cambios que pueden ser considerados como desarrollo en el sentido funcional. El pensamiento no se expresa simplemente en palabras, sino que existe a través de ellas. Todo pensamiento tiende a conectar una cosa con otra, a establecer relaciones, se mueve, crece y se desarrolla, realiza una función, resuelve un problema. Este fluir transcurre como un movimiento interior a través de una serie de planos”7.

Así mismo hace énfasis en la necesidad de distinguir dos planos en el lenguaje:

  • Por un lado está el aspecto interno, significativo y semántico y por el otro,

  • El aspecto externo, fonético, que funcionan como una unidad dialéctica con sus propias leyes.

Por ello “Los aspectos externos y semánticos del lenguaje se desarrollan en dirección opuesta, uno va de lo particular a lo general, de la palabra a la frase y el otro de lo general a lo particular, de la oración a la palabra8.

Al entender esto queda claro que las líneas evolutivas no coinciden, pero no significa que sean independientes; de hecho, la diferencia es la primera etapa de un estrecho enlace. Queda demostrado que al ser el pensamiento del niño borroso y amorfo debe expresarse con una sola palabra, pero en la medida que va evolucionando, que se va tornando más diferenciado, para el niño es más difícil expresarse con una sola palabra por lo cual recurre a las frases como un todo compuesto.

De igual modo el proceso lingüístico que evoluciona hasta llegar diferenciar por completo a una oración de otra, le permite al pensamiento avanzar desde un total homogéneo hacia partes bien definidas.

Las relaciones entre pensamiento y lenguaje están más marcadas por diferencias que por sus semejanzas.

Detrás de las palabras se encuentra la gramática, independiente del pensamiento. La sintaxis es un ordenamiento diferente del significado de las palabras. El niño, en su proceso, va estableciendo diferencias entre la semántica y la fonética; al principio hace uso de las formas verbales y los significados, sin ser conciente de su separación. Aquí es donde recaen características de la primitiva conciencia lingüística.

Es importante señalar que entre los dos planos del lenguaje, el semántico y el fonético, la distancia se hace mayor a medida que el niño crece.

“(…) en la estructura semántica de los vocablos se establece una distinción entre referente y significado del mismo modo que diferenciamos el nominativo de una palabra de su función significativa9 “(…) al comienzo sólo existe la función nominal y semánticamente nada más que la referencia objetiva; la significación independiente del nombre y el significado, aparte de la referencia, aparece más tarde”. 10

Es allí cuando el niño es capaz de formular sus pensamientos y comprender el lenguaje de otros.

Tratemos de explicar en qué consiste el lenguaje interno que se encuentra detrás del semántico que va más allá de la memoria verbal. La memoria de las palabras es un elemento constitutivo del lenguaje interiorizado, mas, no el único.

Es necesario comprender que el lenguaje interiorizado está regido por sus propias leyes que lo determinan con las otras formas de actividad lingüística.

El lenguaje externo es para otros y es la conversión del pensamiento en palabras, su materialización y objetivación. En tanto que lenguaje interiorizado, es habla para uno mismo, y el habla transforma el pensamiento interno; es decir, son procesos inversos.

Nos encontramos con un elemento central: el lenguaje egocéntrico. Es una etapa del desarrollo que precede a la del lenguaje interiorizado; ambas cumplen funciones intelectivas. En la edad escolar, el lenguaje egocéntrico desaparece y da paso al desarrollo del lenguaje interiorizado, es decir, el lenguaje egocéntrico se convierte en lenguaje interiorizado.

La naturaleza del lenguaje egocéntrico es producto de la actividad social y se origina por medio de diferenciaciones con relación al lenguaje de otros. El lenguaje egocéntrico y el interiorizado se asemejan en sus funciones; ambas acompañan la actividad del niño, permiten la orientación mental, la comprensión consciente y permiten resolver dificultades.

El lenguaje egocéntrico se desarrolla siguiendo una curva que se eleva sujeta a una evolución, hasta transformarse en lenguaje interiorizado. No se puede pensar que al desaparecer la vocalización haya desaparecido el lenguaje egocéntrico; sus rasgos estructurales y funcionales siguen presentes, ha abandonado una mayor expresión del lenguaje para uno mismo, con la capacidad de “pensar palabras” en lugar de pronunciarlas.

El lenguaje egocéntrico, desde el aspecto psicológico, es social; aunque exteriormente sea “para uno mismo”.

El lenguaje interiorizado comparado con el lenguaje externo se diferencia en una sintaxis particular. Se ha observado que al desarrollarse el lenguaje egocéntrico omite al sujeto de la oración, pero conserva el predicado, haciendo presumir que esta ausencia de sujeto es la forma sintética básica del lenguaje interiorizado.

Estas diferencias sintácticas son particulares en el lenguaje oral, interiorizado y en el escrito. Cuando se escribe, se hace necesario hacer uso de todos los vocablos para expresar las ideas, de manera que sean comprensibles para la persona que los lea que, rara vez, es conocedor del tema del escritor; por ello exige un nivel sintáctico máximo. Sucede lo contrario cuando ese mismo mensaje se hace de forma oral y con personas que dominan el mismo tema, pues además está acompañada de gestos, miradas y entonación que intervienen en los contextos. El lenguaje escrito está desprovisto de estos acompañantes y lo hace más exigente “El lenguaje escrito es la forma más elaborada del lenguaje”.11

Hay que señalar las diferencias de abreviación sintética entre monólogos y diálogos; las investigaciones sicológicas dejan claramente establecido que el monólogo es una forma más elevada y de un desarrollo histórico más reciente. En el diálogo se observan expresiones inmediatas y sin premeditación; es una cadena de intervenciones, mientras el monologo “es una forma compleja, la elaboración lingüística se puede llevar a cabo con tranquilidad y concientemente”12

El lenguaje interiorizado es el que nos permite hacer los “borradores” mentales tanto para el lenguaje escrito como para el oral y tiene que ver con la abreviación y la predicación que no está en el lenguaje escrito; algunas veces, en el oral y, siempre, en el interiorizado.

En la transformación del lenguaje egocéntrico a lenguaje interiorizado se dan unos cambios que se hace necesario señalar. Al comienzo la estructura del lenguaje egocéntrico es igual al social; con su evolución se va tornando menos completa y coherente, cuando queda regida por una sintaxis totalmente predicativa. Esta nueva sintaxis obedece a que el niño cada vez condensa su lenguaje omitiendo los sujetos que no son necesarios para la comprensión de sus creaciones. “El habla interiorizada es un lenguaje desprovisto, casi de palabras”13, además se orienta con la semántica y no con la fonética y esto contribuye enormemente a la abreviación.

El lenguaje interiorizado tiene tres características principales a saber:

  • La preponderancia del sentido de una palabra sobre su significado; es decir, el significado recobra sentido del contexto que lo contiene y está ligado a los sucesos sicológicos que la palabra provoca en la conciencia “El sentido de una palabra dice Paulhan es un complejo inmóvil proteico; cambia en las diferentes mentes y situaciones y es casi ilimitado. Una palabra toma su sentido de la frase, la que a su vez la toma del párrafo, el párrafo del libro, y éste de todas las obras del autor”.14 Palabra y sentido son mucho más independientes entre sí que palabra y significado: es por esto que una palabra puede reemplazar a otra sin cambiar el sentido de una oración.

  • La combinación de las palabras; aquí se da la aglutinación que es una forma de adicionar palabras de manera compleja que se pone al servicio, en un primer momento del lenguaje egocéntrico para alcanzar luego el lenguaje interiorizado.

  • Esta característica del lenguaje interiorizado está relacionado en que los sentidos de las palabras se combinan y unen, una palabra esta tan “saturada de sentido”, que para expresarlo en lenguaje exteriorizado se hace necesario hacer uso de otras palabras para explicar su sentido; es por esto que este lenguaje interiorizado es una función autónoma del lenguaje y no es de ninguna manera, el aspecto interno del lenguaje externo, es -en esencia- pensamientos relacionados con palabras. “Pero en tanto que en el lenguaje externo, el pensamiento está encarnado en palabras, en el lenguaje interiorizado las palabras mueren tan pronto como transmiten el pensamiento”15

El pensamiento crea relaciones, realiza funciones y resuelve problemas, cuando el pensamiento fluye no es sólo el despliegue del lenguaje; pensamiento y lenguaje no son idénticos, como ya está señalado anteriormente, y no se corresponden de manera rígida.

En el lenguaje siempre hay un pensamiento oculto, se hace imposible el tránsito del pensamiento en palabras, el pensamiento recobra primero el significado y luego hace uso de las palabras. Es ahí donde tenemos el pensamiento verbal. Para comprender el pensamiento de otros, no es sólo recurrir a las palabras que lo expresan; es necesario recurrir a las motivaciones.

La relación entre pensamiento y palabra es un proceso viviente e histórico “el pensamiento nace a través de la palabra. Una palabra sin pensamiento es una cosa muerta, y un pensamiento desprovisto de palabras, permanece en la sombra” 16

Vigotski plantea que la palabra encierra un microcosmos de la conciencia humana, destacando el papel que cumple en el desarrollo del pensamiento y en el desarrollo histórico de la conciencia humana en su totalidad.

Algunos planteamientos (en Luria) sobre la palabra

Para Luria, la palabra encierra unas funciones. La primera es la catalogación objetiva, es decir, todo vocablo de lenguaje humano designa cierto objeto, por ejemplo el vocablo mesa designa algo distinto al vocablo silla; esta catalogación objetiva es el atributo esencial que constituye un idioma, permitiendo al ser humano suscitar a su arbitrio las imágenes y representaciones para referirse a ellas en ausencia de su referente (del objeto real al que aluden).

Otra función de la palabra es el “significado de la palabra” y es mucho más compleja, permite analizar los objetos, posibilitando hacer abstracciones y síntesis. Por ejemplo, en la palabra “Perritos” (perr-it-o-s), encontramos pequeñas unidades significativas (monemoas): “perr”, es igual a animal “canino”; “it”, significa “pequeño”; “o” se refiere al “masculino” y “s” a “plural”*. El análisis detallado de la estructura morfológica de la palabra, devela toda la complejidad de su función y no sólo eso; también da cuenta de un sistema complejo de códigos formados y acumulados, social e históricamente y que transmite a cada ser humano que entre en relación con él, una amplia y compleja información sobre las propiedades del referente (exista éste realmente o no).

Otra función de la palabra se denomina en psicología “el sentido de la palabra” que depende de la tarea y la situación concreta en el que se usa el vocablo. Por ejemplo, la palabra “carbón” puede tener distintos significados, según el contexto: para un químico, puede designar, el elemento “C”; para un artista la materia prima de su obra, etc.

Luria señala que la entonación de la palabra en su contexto permite alterar el significado de la misma.

Las palabras, las cuales no son inmutables y se sabe poco de su desarrollo histórico, pero algunos hechos hacen pensar que el lenguaje surgió en el proceso de la comunicación en el trabajo. Allí surgió la necesidad de decirse cosas unos a otros seres humanos; en las primeras etapas “El lenguaje constaba más de exclamaciones entrelazadas en el sistema de gestos y operaciones del trabajo, que de palabras con un significado estable y permanente”17

Hasta aquí el desarrollo del lenguaje está ausente de la catalogación objetiva de la palabra, debieron pasaran muchos milenios para que las palabras encarnaran dicha catalogación, desde el proceso filogenético.

Respecto al proceso ontogenético, plantea Luria, que es mucho más fácil hacer las observaciones. Allí el dominio del vocabulario en el niño, comienza al terminar el primer año e iniciando el segundo. Lo hace por medio de un proceso de asimilación, en el cual el adulto media; pero dicha asimilación no se da de manera mecánica y repentina; en las primeras etapas, el niño hace uso de las palabras como un todo global, más tarde adquiere una independencia relativa, pero todavía ausente de la denominada catalogación objetiva; proceso que es el fruto de un desarrollo posterior.

Más adelante, cuando el niño hace uso de vocablos diferenciados por medio de sufijos que dotan a la palabra de un significado preciso, aumenta notoriamente el vocabulario del niño. Esto sucede finalizando el segundo año de vida y comenzando el tercero.

Ya el niño de tres a cinco años, que se caracteriza por una inmensa creatividad léxica, despliega un uso morfológico de las palabras, lo que le posibilita formar vocablos más libremente, sin alejarse de los rasgos concretos de las cosas y del sistema de sufijos que designan determinado modo de acción de los objetos; por ejemplo, algunos niños expresan frases como la siguiente: “acordonar los zapatos”

En los niños en edad preescolar y escolar se da la internalización de la catalogación objetiva y con ésta el significado inmediato de la palabra; surgiendo así el desarrollo interno de la estructura semántica, proceso mucho más complejo y difícil de someter a observación.

BIBLIOGRAFÍA

ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA U.R.S.S. Pensamiento y lenguaje. Editorial Grijalbo S.A. México: 1966

LEONTIEV. A. N. El hombre y la cultura. Editorial Grijalbo. México: 1969

LURIA, A.R. Lenguaje y pensamiento. Editorial Fontanella, S.A. Bacelona: 1980

VALLEJO OSORIO, León. Conferencia sobre el lenguaje humano. Seminario Vigotski, 2006.

VELEZ, Antonio. Del Big Bang al homo sapiens. Editorial universidad de Antioquia. Medellín: 1998.

VIGOTSKY, Lev S. Pensamiento y Lenguaje. Editorial la pléyade. Buenos Aires.

1 LEONTIEV A. N. El hombre y la cultura Pág. 13

2 VIGOTSKY, Lev S. Pensamiento y Lenguaje Pág. 160

3 Ibíd., pag160.

4 Ibíd., Pág. 161

5 Ibíd., Pág. 162

6 Ibíd., Pág. 164

7 Ibíd., Pág. 166

8 Ibíd., Pág. 166

9 Ibid, Pág. 170

10 Ibid, Pág.170

11 Ibíd., Pág. 186

12 Ibíd., Pág. 187

13 Ibíd., Pág. 188

14 Ibíd., Pág. 189

15 Ibíd., Pág. 192

16 Ibíd., Pág. 196

* Ejemplo retomado de la conferencia de León Vallejo Osorio, sobre el lenguaje. Seminario Vigotski, junio de 2006.

17 LURIA, A. R. Lenguaje y pensamiento, Pág. 41




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