La Biblia Satánica




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COMPLACENCIA... NO COMPULSIÓN15




¡EL PUNTO MAS ALTO DEL DESARROLLO HUMANO ES LA CONSCIENCIA DE LA CARNE!
EL Satanismo alienta a sus seguidores a darse gusto en sus instintos naturales. Sólo así puedes ser una persona completamente satisfecha sin frustraciones que puedan ser perjudiciales para ti y para las personas a tu alrededor. Por lo tanto, la descripción más simplificada de la creencia Satanista es:

COMPLACENCIA EN LUGAR DE ABSTINENCIA
La gente suele confundir la compulsión con la complacencia, pero entre las dos hay una diferencia enorme. Una compulsión nunca es creada por el complacerse, sino por no ser capaz de hacerlo. El hacer de algo un tabú, solo sirve para intensificar el deseo. A todo el mundo le gusta hacer cosas que se le dice que no hagan. "Las frutas prohibidas son las más dulces".

El Diccionario Enciclopédico Webster's define la complacencia de la siguiente manera: "Entregarse, no abstenerse u oponerse, dar rienda suelta; gratificarse condescendientemente, ceder." La definición de compulsión es "El acto de obligar o dirigir por la fuerza, física o moral, constreñimiento de la voluntad (por obligación)". En otras palabras, la indulgencia implica elección, mientras que la compulsión indica una carencia de capacidad de elección.

Cuando una persona no satisface sus deseos de manera apropiada, comienza rápidamente a desarrollar compulsiones y a volverse compulsivo. Si todo el mundo tuviese un momento y lugar con el único propósito de darse gusto y complacerse periódicamente en sus placeres personales, sin temor al reproche o a avergonzarse por ello, estarían lo suficientemente libres de llevar vidas sin tipo alguno de frustración en el mundo cotidiano. Serían libres de zambullirse por completo en cualquier empresa que elijan, en lugar de hacer sus deberes a medias, sus necesidades creativas frustradas por negarse a sí mismos sus deseos naturales. En la mayoría de los casos, esto se aplicaría, pero siempre habrán quienes trabajen mejor bajo presión.

Generalmente, quienes necesitan soportar algo de dificultad para producir al máximo casi siempre tienen vocaciones artísticas. (Más adelante hablaremos de la satisfacción a través de la autonegación.) Esto no quiere implica todos los artistas encajen en esta categoría. Al contrario; muchos artistas son incapaces de producir a menos que hayan sido satisfechas sus necesidades animales básicas.

La mayoría de las veces, no es el artista o el individualista, sino los hombres y mujeres comunes de clase media, quienes carecen de medios para expresar sus deseos de manera adecuada. Es irónico que la persona responsable y respetable —la que paga las cuentas de la sociedad— sea quien menos recibe a cambio. Es él quien debe ser consciente de sus “obligaciones morales”, y a quien se le condena por complacerse en sus deseos naturales.

La religión Satánica considera esto una gran injusticia. Aquel que cumple con sus responsabilidades debería ser quien tenga mayor derecho a disfrutar de los placeres de su elección, sin censura de la sociedad a la que sirve.

Al fin se ha formado una religión (Satanismo) que encomia y recompensa a quienes apoyan la sociedad en la que viven, en lugar de denunciarlos por sus necesidades humanas.

De todo conjunto de principios (ya sean éstos religiosos, políticos o filosóficos), puede extraerse algo bueno. En medio de la locura del concepto hitleriano, hay un punto que sobresale como ejemplo brillante de esto —"¡fuerza por la alegría!" Hitler no era ningún tonto cuando ofreció al pueblo alemán felicidad, a nivel personal, para asegurarse su lealtad hacia él, a la vez que incrementaba el nivel de eficiencia de ellos.

Se ha establecido claramente que la mayoría de las enfermedades son de naturaleza psicosomática y que las enfermedades psicosomáticas son resultado directo de la frustración. Se ha dicho que “lo bueno muere joven", o "lo bueno dura muy poco”. Lo bueno, según los parámetros del cristianismo, muere joven. Es la frustración de nuestros instintos naturales la que lleva a la deterioración prematura de nuestros cuerpos y mentes.

Se ha vuelto muy de moda el concentrarse en el mejoramiento de la mente y el espíritu, y el darle placer a nuestro propio cuerpo (la envoltura sin la cual no podrían existir nuestra mente y nuestro espíritu) es algo tosco, grosero y vulgar. ¡ÚLTIMAMENTE, LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS QUE SE CREEN A SÍ MISMAS EMANCIPADAS HAN DEJADO LA NORMALIDAD ¡SÓLO PARA "TRASCENDER" A LA IDIOTEZ! Al pasar todo su tiempo inclinando sus espaldas hasta tocarse los ombligos, subsistiendo a base de dietas exóticas de arroz y té, sienten que llegarán a un gran estado de desarrollo espiritual.

“¡Tonterías!” dice el Satanista. El preferiría comer una comida apetitosa, ejercitar su imaginación, y trascender mediante la satisfacción física y emocional. Le parece que después de haber sido acosado durante tantos siglos con exigencias religiosas irrazonables, ¡debería darle la bienvenida a la oportunidad de ser humano por una vez!

Si alguien cree que negando sus instintos naturales puede evitar la mediocridad, debería examinar las creencias místicas Orientales, que durante los últimos años han gozado del favor intelectual de Occidente. El Cristianismo ya es un "trapo viejo", y los que desean escapar de sus grilletes se han vuelto hacia las así llamadas 'religiones iluminadas', como el Budismo. Si bien el Cristianismo se merece toda la crítica que ha recibido, tal vez haya tomado más carga de culpa de lo que debiera. Los seguidores de las creencias místicas son tan culpables del poco humanismo como los Cristianos "descarriados". Ambas religiones están basadas en filosofías trilladas, triviales, pero los místicos religiosos dicen ser iluminados y estar emancipados del dogma culpabilizante tipificado por el Cristianismo. Sin embargo, el místico oriental está mucho más preocupado que el Cristianismo con evitar acciones y comportamientos "animales" que le recuerden que no es un "santo", sino un hombre -solo otra forma de animal, a veces mejor, la mayoría de las veces peor que el resto de animales, quien, por su "divino desarrollo espiritual e intelectual" ¡se ha convertido en el más vicioso de los animales!

El Satanista pregunta, "¿qué hay de malo en ser humano, y tener limitaciones humanas así como recursos humanos?" Al negar sus deseos el místico no se acerca más a compulsiones que su alma gemela, el cristiano. Las creencias místicas orientales le han enseñado a la gente a contemplar sus ombligos, pararse de cabeza, mirar paredes en blanco, evitar el uso de apelativos, y disciplinarse a ellos mismos contra cualquier deseo de placer material. No obstante, estoy seguro que habrán visto muchos yogas supuestamente disciplinados con la misma incapacidad de controlar su hábito de fumar que cualquiera; o tal como tantos Budistas supuestamente emancipados se excitan igual que alguien "menos iluminado" cuando se encuentra a un miembro del sexo opuesto —y en algunos casos del mismo. Sin embargo cuando se le pide que explique la razón de su hipocresía, se refugian en la ambigüedad que caracteriza a su fe —nadie los puede atrapar ya que ¡no dan respuestas directas!

El hecho es que lo que ha llevado a este tipo de persona a una fe que predica la abstinencia, es la indulgencia. Su masoquismo compulsivo es la razón para elegir una religión que no sólo defiende la autonegación, sino que también los ensalza por ello, y les da una manera santurrona de expresar sus necesidades masoquistas. Mientras más abusos puedan aguantar, más santos se vuelven.

Para muchas personas, el masoquismo representa un rechazo de la indulgencia. El Satanismo señala muchos significados ocultos tras ello, y considera que el masoquismo puede ser complacencia si cualquier método empleado para apartar a esa persona de sus rasgos masoquistas da como resultado el resentimiento por parte de la persona, y/o termina en fracaso. El Satanista no condena a estas personas por dar rienda suelta a sus necesidades masoquistas, pero siente un desprecio máximo hacia quienes no pueden ser lo suficientemente honestos (por lo menos consigo mismos) para enfrentar y aceptar su masoquismo como parte natural de su los rasgos de su personalidad.

El tener que utilizar la religión como una excusa para su masoquismo ya es algo nocivo de por sí, pero estas personas ¡tienen el descaro de sentirse superiores a quienes no se entregan a la expresión auto-engañosa de sus fetiches! Estas personas deberían ser las primeras en condenar a un hombre que halló su descarga semanal con una persona que lo golpeó bastante, librándose por lo tanto de una necesidad que, de no ser satisfecha, lo convertiría —más de lo que ya es— en un asistente compulsivo a la iglesia, o en un fanático religioso. Al hallar una descarga adecuada para sus deseos masoquistas, no necesita degradarse y negarse a sí mismo a cada segundo que pasa, como lo hacen éstos masoquistas compulsivos.

Los Satanistas son alentados a darse gusto en los "siete pecados mortales" ya que no requieren herir a nadie; sólo fueron inventados por la Iglesia Cristiana para asegurar el sentimiento de culpa de parte de sus seguidores. La Iglesia Cristiana sabe que para cualquiera es imposible evitar cometer tales "pecados", ya que son cosas que, siendo humanos, la mayoría hacemos de la manera más natural. Después de haber cometido inevitablemente uno de estos "pecados", se ofrecen donativos financieros a la iglesia para "sobornar" a Dios por los pecados, y para apaciguar la conciencia del feligrés!

Satán nunca ha necesitado un libro de reglas, ya que las fuerzas vitales de la naturaleza se han ocupado de mantener al hombre "en pecado", y su propósito es mantenerlo así, tanto a él como a sus sensaciones. No obstante, se han hecho varios intentos desmoralizadores tanto en su cuerpo como en su ser para salvar su "alma", lo cual sólo sirve para ilustrar qué tan mal concebidos y mal utilizados se hallan los conceptos "indulgencia" vs. "compulsión".

Ciertamente, la actividad sexual está más que permitida y alentada por el Satanismo, pero obviamente el hecho que sea la única religión que toma esta posición honestamente, es la única razón por la que tradicionalmente se le ha dado tanto espacio literario.

Naturalmente, si la mayoría de la gente pertenece a religiones que los reprimen sexualmente, cualquier cosa escrita sobre este tema tan provocativo les hará leerlo cuidadosamente.

Si todos los intentos de vender algo (bien sea un producto o una idea) han fracasado —el sexo siempre lo venderá. La razón para esto es que aunque ahora la gente acepta el sexo conscientemente como una función normal y necesaria, su inconsciente sigue atado al tabú que la religión ha impuesto sobre éste tema. Así pues, una vez más, lo que es negado es lo que se desea más intensamente. Es el "misterio" que rodea al sexo lo que hace que la literatura dedicada a los puntos de vista Satánicos sobre el tema oscurezca todo lo que se ha escrito sobre el Satanismo.

El verdadero Satanista no se deja dominar por el sexo más de lo que se deja dominar por cualquier otros de sus deseos. Tal como ocurre con todas las cosas que producen placer, el Satanista impera sobre su sexo, en vez de ser controlado por el sexo. No es el monstruo pervertido que acecha esperando la oportunidad de desflorar cuanta joven virgen se encuentre, ni es el degenerado que recorre "furtivamente" los puestos de revistas "sucias", excitándose con las fotografías "obscenas". Si la pornografía satisface su necesidad del momento, compra algunos "artículos especiales" y los lee cuidadosamente en su tiempo libre.

"Tenemos que aceptar el hecho que el hombre está disgustado por ser reprimido constantemente, pero debemos hacer todo lo que podamos para por lo menos templar los deseos pecaminosos del hombre, para que no surjan rampantes en esta nueva era" le contesta el religioso convencional al Satanista, a lo cual éste le replica: “¿Por qué seguir pensando en esos deseos como vergonzosos y como algo a lo que hay que reprimir, si ahora admite que son naturales?” ¿Podría ser que los religiosos de “luz blanca” están un poco “resentidos” por no haber pensado en una religión, antes que lo hiciese el Satanismo, que fuera agradable profesar; y que si se supiese la verdad, no les gustaría disfrutar un poco más de la vida, pero por temor a desprestigiarse, no pueden admitirlo? ¿Podría ser también que temen que la gente, después de enterarse qué es el Satanismo, se dirán a sí mismos: “Esto es para mí —por qué debería continuar en una religión que me condena por todo lo que hago, aunque no haya nada malo en ello?” El Satanista piensa que esto es más que probable.

Ciertamente hay mucha evidencia de que las religiones del pasado están, día a día, revocando cada vez más sus ridículas restricciones. Aún más, cuando toda una religión está basada en abstinencia en lugar de indulgencia, (como debería ser) poco le queda cuando ha sido revisada para enfrentarse a con las necesidades actuales del hombre. Así que ¿por qué perder el tiempo “en comprar avena para un caballo muerto”?

El lema del Satanismo es COMPLACENCIA en lugar de “abstinencia”... PERO —no es “compulsión”.
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