A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX




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4 - Las nubes de gas en el espacio se expanden, no se contraen. Pero se tendrían que haberse contraído para formar cualquier cosa. Nótese que cualquiera de estos argumentos, sería suficiente para eliminar la teoría de la evolución estelar.

5 - Si la teoría del Big Bang fuera cierta, en vez de un universo de estrellas, habría solamente un borde exterior de materia en constante expansión. El flujo de la materia y de las nubes de gases, sería perpetuamente y en forma radial, hacia el exterior, sin que hubiera manera de desacelerarlas. En un espacio en donde no hay fricción ni materia con la que se pueda chocar, la supuesta materia formada por la explosión inicial, seguiría desplazándose siempre hacia fuera. Este argumento es tan sólido como los antes mencionados.

6. Para que el gas pudiera producir estrellas, tendría que poder moverse en varias direcciones. Primero, tendría que dejar de desplazarse linealmente, hacia afuera. Luego tendría que empezar a moverse en círculos (las teorías sobre el origen estelar generalmente requieren que el gas estuviera rotando).

Luego el gas en rotación, tendría que empezar a aglomerarse; pero no hay nada que pudiera inducir tales movimientos. Los átomos producidos por el supuesto Big Bang, sólo podrían seguir desplazándose perpetuamente, hacia afuera. Esta teoría requiere que de alguna forma, el movimiento lineal, se hubiera cambiado en un ímpetu angular.

7. Una masa gaseosa moviéndose en una misma dirección, en un espacio donde no hay fricción, es demasiado estable como para poder tomar otra dirección que no sea lineal.

8. Un gas que en el espacio estuviera girando alrededor de un centro, se dispersaría hacia el exterior (por la fuerza cetrífuga), en vez de condensarse.

9. No hay suficiente masa en el universo para que pudieran suceder las varias teorías sobre el origen de la materia y de las estrellas. La densidad media total de la materia en el universo es como 100 veces menor que la requerida por la teoría del Big Bang. El universo tiene una densidad media muy baja. En otras palabras, no hay suficiente materia en el universo para que tal teoría fuera factible. Este problema de “la materia perdida” es un obstáculo mayor, no solo para los entusiastas del Big Bang, sino también para los teóricos de un universo en expansión continua (*P. V. Rizzo, “Review of Mysteries of the Universe,” Sky and Telescope, August 1982, pag. 150). Los astrónomos están de acuerdo en la existencia de este problema. *Hoyle, por ejemplo, dice que sin suficiente masa en el universo, no habría sido posible que el gas se transformara en estrellas. “Intentar explicar tanto la expansión del universo como la condensación de las galaxias, seguirá siendo contradictorio sobretodo mientras que la gravedad siga siendo la única fuerza bajo consideración en el área. Porque si la energía cinética expansiva de la materia es suficiente para causar la expansión universal, en contra del campo gravitacional presente, entonces es suficiente también para evitar que sucediera una aglomeración local, en presencia de tal fuerza de gravedad, y viceversa. Es esencialmente por eso, que la formación de las galaxias, se pasa sin muchos comentarios en la mayoría de los sistemas de cosmología.”–*F. Hoyle and *t. Gold, quoted en *D. B. Larson, Universe in Motion (1984), pag. 8.

10. El hidrógeno en el espacio no se aglomera. La investigación de *Harwit refuta la posibilidad que el hidrógeno en el espacio pueda aglomerarse. Este es un avance crucial que refuta el Big Bang y las teorías asociadas sobre el origen de la materia y de las estrellas. El problema es doble: (1) La densidad de la materia en el espacio interestelar es demasiado baja. (2) No hay nada que atraiga las partíulas de materia en el espacio, para que se peguen unas con otras. Piense en esto por un momento ¿Le parecen razonables estos argumentos?

Este punto es tan importante (porque destruye la teoría del origen de las estrellas) que la investigación de *Harwit debe ser mencionada con más detalle: La investigación de *Harwit consistió en determinar las posibilidades matemáticas de que los átomos de hidrógeno pudieran pegarse unos con otros y formar así, granos diminutos de varios átomos, por la adherencia al azar de partículas alrededor de un núcleo, átomo, o molécula interestelar, pasando a una velocidad variable. Considerando las condiciones más favorables y la capacidad máxima de adherencia de los granos, Harwit determinó que la cantidad de tiempo necesario para que el gas u otras partículas se aglomeraran para formar un grano con un radio de sólo una cienmilésima parte de un centímetro, ¡sería como de 3 billones de años! De acuerdo a parámetros más realistas, se requerirían 20 billones de años para producir en el espacio, un diminuto grano de materia adherida. Como la mayoría de los científicos citados en nuestra obra de 1,326 páginas, llamada Evolution Disproved Series (del cual este libro es un resumen), *Harwit no es un creacionista (*M. Harwit, Astrophysical Concepts, 1973, pag. 394).

11. También los descubrimientos de la investigación de *Novotny son muy importantes en este respecto. *Novotny, en un libro publicado por la Universidad de Oxford, discute el problema de la “dispersión gaseosa.” Es una ley de la física que en un vacío, el gas se expande en vez de contraerse; por lo tanto, el gas no se puede transformar en estrellas, planetas, etc., etc. Lo que no puede suceder, no puede suceder, no importa la cantidad de tiempo disponible. ¿De acuerdo? Si está de acuerdo, usted está siendo científico (porque esta de acuerdo con hechos científicos); si no está de acuerdo, se esta engañando a sí mismo.

Vamos ahora a SUPONER que las nubes (nebulosas)se transformaron en lo que los evolucionistas llaman proto-estrellas, o estrellas de la primera generación.

LAS ESTRELLAS EXPLOTAN Y LAS SUPERNOVAS PRODUCEN LOS ELEMENTOS PESADOS.

El problema. Se dice que el Big Bang sólo produjo hidrógeno y helio. Por lo tanto, los teóricos tuvieron que arreglárselas de alguna manera, para explicar la formación y existencia de los otros 90 elementos más pesados que el helio, y que ahora existen. Se dice que las primeras estrellas que se formaron, llamadas “estrellas de la primera generación” (o “estrellas de la población III”), contenían sólo elementos ligeros (hidrógeno y helio), y que todas ellas, continuaron explotando billones y billones de veces, durante billones y billones de años, siendo estas explosiones subsecuentes, las que gradualmente, produjeron los elementos más pesados.

Pero este concepto es tan irracional como los que le precedieron.

1. Otra necesidad imaginativa. Como con todos los otros aspectos de esta teoría, esta se incluye con el fin de colocar de alguna manera, los elementos más pesados que el Helio en el universo, puesto que los evolucionistas, aseguran que el Big Bang sólo produjo hidrógeno y helio.

2. Pero las brechas en la masa atómica a nivel de los números atómicos 5 y 8, hacen imposible que el hidrógeno o el helio se pudieran haber transformado en cualquiera de los otros elementos más pesados. Este es un punto extremadamente importante, y se le llama la “la brecha de la masa 4 del Helio” (o sea que hay un hueco en la secuencia de elementos, inmediatamente después del Helio 4). Por lo tanto las estrellas en explosión no podrían producir (por añadidura progresiva de protones, neutrones y electrones) los elementos más pesados. Algunos científicos especulan que pudieran haberse producido algunos elementos más pesados, pero que no en cantidades suficientes como para formar posteriormente, todos los elementos más pesados que ahora existen en nuestro universo.

Así, entre los núcleos de los elementos que pudieron haber sido formados, hay una brecha tanto a nivel de los elementos que tendrían masa atómica 5, y masa atómica 8. Ni el hidrógeno ni el helio pueden saltarse la brecha a nivel de la masa 5. Esta primera brecha está causada por el hecho de que ni un protón ni un neutrón, pueden ser añadidos al núcleo del helio con masa 4. Debido a esta brecha, el único elemento en que el hidrógeno se puede cambiar normalmente, es el helio. Aunque pudiera tenderse un puente sobre esta brecha, el proceso aún se detendría de nuevo a nivel de la masa 8. La explosión de una bomba de hidrógeno produce Deuterio (hidrógeno 2), el cual, a su vez, forma helio 4. En teoría, la reacción en cadena de cambios nucleares provocados por la bomba de hidrógeno, debería continuar transformando los núcleos en los de elementos cada vez más pesados, hasta llegar al Uranio; pero el proceso se detiene a nivel de la brecha de la masa 5. Es más, si no fuera por esa brecha, ¡nuestro sol estaría radiando uranio hacia nosotros!

Así, “en la secuencia del peso atómico, están vacíos los lugares correspondientes a los números atómicos 5 y 8; o sea, no hay átomos estables que tengan masa 5 y 8. La pregunta es, entonces: ¿Cómo pudieron saltarse tales brechas, durante el proceso de formación de los elementos más pesados, por incremento en sus núcleos, al capturar más neutrones? Este proceso no podría haber rebasado el Helio 4, y aunque pudiera haber hecho un puente sobre este primer hueco o brecha, todavía hubiera sido detenido a nivel del la masa 8. Esta objeción fundamental a la teoría de Gamow, constituye una grave decepción, ante lo promisorio y filosóficamente significativo de su idea.” (*William A. Fowler, California Institute of Technology, quoted in Creation Science, pag. 90).

Aclaración: Si usted consulta cualquier tabla periódica de los elementos, encontrará que el peso atómico del Hidrógeno (el primero y más sencillo de los elementos) es 1.008, seguido del Deuterio (una forma de hidrógeno con peso atómico de 2.016) y el Helio, con número atómico 4.003; pero éste es seguido del Litio (6.939) y éste, del Berilo (9.012) y el Boro, (10.811), etc. Así, es obvio que hay una brecha a nivel de los pesos atómico con masa 5 y masa 8.

¿Pero acaso no pueden las explosiones de hidrógeno salvar tales brechas o huecos? No. La fisión nuclear (la ruptura de núcleos pesados por medio de una bomba o reactor nuclear) divide (por mitades desiguales) al uranio en núcleos de Bario y Tecnecio. Por otro lado, la fusión nuclear (unión de núcleos sencillos para formar uno más pesado, hecha en una bomba de hidrógeno) combina (duplica) el hidrógeno y lo convierte en Deuterio (Helio 2), que a su vez, se duplica y transforma en Helio 4; pero ahí se queda. Así que nunca una explosión de hidrógeno (aunque sea en una estrella), cruza la brecha de la masa atómica 5.

Ahora vamos a SUPONER que las explosiones de Hidrógeno y Helio pudieran haber saltado los huecos (brechas) de las masas 5 y 8.

3. En teoría, se ha calculado que no ha pasado el suficiente tiempo para que se formaran, en forma espontánea, todos los elementos más pesados que ahora existen. Sin embargo, gracias a los espectrógrafos, sabemos que los elementos más pesados que el Hidrógeno, se encuentran por todo el universo. Se dice que las primeras estrellas se formaron unos 250 millones de años después de la explosión inicial del Big Bang (y nadie data el Big Bang más allá de los 20 billones de años, y más bien, recientemente, tal fecha ha sido reducida a 15 billones de años).

Además se teoriza que tiempo después de que el gas se fundió o aglomeró en estrellas de “primera generación,” la mayoría de ellas explotó y (unos 250 millones de años más tarde), los fragmentos se reorganizaron en estrellas de “segunda generación,” las que a su vez, explotaron y formaron la “tercera generación” de estrellas. Así, se supone que nuestro sol es una estrella de la segunda o tercera generación.

4. En el cielo, no existen las estrellas de la población III (también llamadas estrellas de la primera generación). Según la teoría, debe de haber estrellas de la “población III” conteniendo sólo hidrógeno y helio, muchas de las cuales explotaron y dieron lugar a la “población II” (estrellas de la segunda generación), pero la realidad es que no hay estrellas de la primera o segunda generaciones (*Isaac Asimov, Asimov’s New Guide to Science, 1984, pp. 33-36).

5. Las explosiones al azar no producen órbitas complicadas. Según la teoría, incontables billones de estrellas explotaron. ¿Cómo pudieron las explosiones al azar, formar las maravillosamente complejas órbitas que encontramos alrededor de los soles, estrellas, estrellas binarias, galaxias y otros grupos de estrellas? Dentro de cada una de estas galaxias, centenares de billones de estrellas forman parte de estas órbitas interrelacionadas. Si este delicado equilibrio no se mantuviera, ¡los planetas caerían hacia sus estrellas, y las estrellas caerían en los centros de sus galaxias, o simplemente se desintegrarían! Más de la mitad de las estrellas en el cielo están en sistemas binarios, con dos o más estrellas girando una alrededor de la otra. ¿Cómo pudieron estas asombrosas configuraciones, ser el resultado de una explosión? Pero dado que no hay estrellas de “primera generación” (“Población III”), según la teoría del Big Bang, cada estrella tuvo que haber explotado por lo menos una o dos veces. Sin embargo, se sabe que las explosiones al azar, nunca producen órbitas.

6. No ha habido suficientes explosiones supernova como para producir los elementos más pesados necesarios. Hay 81 elementos estables y 90 elementos naturales. Cada uno de ellos tiene propiedades únicas y órbitas complejas. Cuando una estrella explota, se le llama una nova. Cuando una estrella grande explota, llega a ser extremadamente brillante por unas pocas semanas o meses, y se le llama supernova. Se dice que sólo las explosiones de supernovas pueden producir la mayoría de los elementos más pesados; sin embargo, sólo ha habido relativamente pocas de las tales explosiones.

7. Durante toda la historia registrada, ha habido relativamente pocas explosiones de supernovas. Si esas explosiones ocurrieron frecuentemente en el pasado, deberían seguir ocurriendo así, ahora. Los astrónomos investigadores nos dicen que sólo una a dos explosiones supernova se registran cada siglo, y que sólo 16 han explotado en nuestra galaxia en los últimos 2,000 años. Las civilizaciones pasadas, cuidadosamente las registraron. Los chinos observaron una, en el año 185 d. C., y otra en el 1006 d. C. La del 1054 produjo la nebulosa del Cangrejo, y fue visible por semanas, aún a plena luz del día. Fue registrada tanto en Europa como en el Lejano Oriente, y Johannes Kepler escribió un libro acerca de la siguiente ocurrida en 1604. La siguiente, muy brillante, ocurrió en Aquila, en 1918, y la más reciente, en el velo de la Gran Nube Magallánica, el 24 de febrero de 1987. “Las supernovas son muy peculiares y los astrónomos se esmeran por estudiar en detalle su espectro. Su mayor dificultad es que son muy raras. Sólo aparece, como promedio, una por cada 650 años, en una galaxia cualquiera. La supernova de la Andrómeda, de 1885, fue la más cercana a nosotros (dentro de los últimos 350 años).”–*Isaac Asimov, New Guide to Science (1984), pag. 48.

8. ¿Cómo es que la explosión estelar misteriosamente se detuvo? La teoría requeriría que con frecuencia, todas las estrellas estuvieran explotando; pero el hecho observable, es que durante toda la historia registrada, las estrellas sólo rara vez explotan. Con el fin de explicar esto, los evolucionistas (muy convenientemente para ellos) postulan que hace 5 billones de años, las explosiones repentinamente, se detuvieron. Cuando la teoría fue formulada en los años cuarentas, los telescopios sólo permitían a los astrónomos examinar estrellas cuya luz había dejado su estrella hacia 5 billones de años luz, mientras que ahora, podemos ver estrellas que están a 15 billones de años luz. ¿Por qué no vemos numerosos ejemplos de explosiones estelares sucediendo en el muy lejano espacio? La realidad es que las estrellas están muy bien; es la teoría la que está mal.
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