A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX




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CÓMO UTILIZAR ESTE LIBRO. Esta edición de bolsillo contiene lo mejor de la serie de tres volúmenes, y es excelente para 1) enriquecimiento personal; 2) obtener datos cuando se necesitan para un tema científico determinado; 3) la lectura de capítulos completos en las escuelas públicas o privadas, en el sistema de educación en casa, o para proyectos de investigación; 4) estudio en grupos de la iglesia; y 5) como fuente de información para sermones, reuniones de oración y conferencias. El índice al final de este libro le ayudará a encontrar rápidamente lo que busca.

Hay suficiente material en el presente libro, para sustentar un considerable número de trabajos de investigación en preparatorias, universidades, e instituciones educativas de nivel intermedio, entre otras. Aun quienes trabajen en tesis avanzadas, encontrarán esta fuente de información extremadamente útil. Cuando lleve a cabo una investigación, usted querrá consultar la recopilación ampliada de datos y declaraciones de científicos, que se encuentra en nuestro sitio de Internet: evolutionfacts.com.

PREGUNTAS PARA ESTUDIO Y REPASO. Las preguntas al final de cada capítulo han sido ideadas para los dos últimos grados de primaria, la secundaria, y la preparatoria. El estudiante puede utilizar las preguntas como base para estudiar más sobre el tema. El maestro puede asignar algunas de ellas, si lo desea. Por lo general, las más sencillas se plantean primero, seguidas de otras más avanzadas.

ÍNDICE. El lector querrá usar el excelente índice incluido en este libro. Cuando lea sobre un tema en particular en este libro o en cualquier otro, consulte el índice y encontrará más información.

COMPARTA ESTA INFORMACION CON OTROS. Entre más estudie y aprenda, más podrá ayudar a otras personas que necesitan esta información tanto como usted.

GUÍA ESPECIAL DE INVESTIGACIÓN. El Apéndice 1 de este libro es una guía para la investigación que ayudará a los estudiantes a elaborar reportes sobre los datos científicos contenidos en este libro.

DECLARACIONES CIENTÍFICAS. El libro contiene una gran cantidad de declaraciones científicas, pero en especial destaca el capítulo 23, por ser una recopilación sobresaliente de citas.

POSTURA DE ESTE LIBRO. Este libro sustenta, con una amplia variedad de evidencias científicas, que nuestro mundo sólo tiene unos miles de años de edad y que hubo un diluvio universal. Véase el capítulo 4, La edad de la Tierra, para ahondar en el tema.

BREVIARIOS DE LA NATURALEZA. El “factor diseño” es una evidencia abrumadora de la creación. Al final de la mayoría de los capítulos, encontrará ejemplos de las maravillas naturales, que la evolución no pudo haber producido. Al final del último capítulo, se encuentra una lista de los 28 breviarios incluidos.

ALGO EN QUE PENSAR. “El sistema evolucionista establecido, le teme a la ciencia creacionista porque la evolución se desmorona cuando es desafiada por las evidencias. En las décadas de 1970 y 1980, cientos de debates se organizaron entre científicos evolucionistas y científicos creacionistas. Los últimos se anotaron rotundas victorias y, como resultado, en la actualidad, pocos evolucionistas participan en debates. Isaac Asimov, Stephen Jay Gould y el finado Carl Sagan, reconocidos críticos del creacionismo, declinaron participar en debates.” (James Perloff; Tornado in Junkyard. 1999. p. 241).

“Fue debido a que la teoría darwiniana rompió el vínculo entre el hombre y Dios, dejándolo a la deriva en un cosmos sin propósito o finalidad, que su impacto fue tan fundamental. Ninguna otra revolución intelectual en los tiempos modernos... ha afectado tan profundamente la visión que los hombres tienen de sí mismos, y de su lugar en el universo”. *Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis (1985), p. 67 [Biólogo molecular australiano].

“Lamentablemente, en el campo de la evolución, la mayoría de las explicaciones no son buenas. En realidad, difícilmente puede calificárseles de explicaciones; pues sólo son sugerencias, corazonadas, y castillos en el aire que difícilmente son dignas de llamárseles hipótesis”. *Norman Macbeth, Darwin Retried (1971), p. 147.

“Nadie ha encontrado jamás, un organismo que no se sepa que tiene padres, o cuando menos, un progenitor. Esta es la evidencia más contundente contra la evolución.". *Tom Bethell, "Agnostic Evolutionists," Harper’s, February 1985, p. 61.

“Según la teoría de la Evolución, debieron existir innumerables formas transicionales. ¿Por qué no las encontramos incrustadas en la corteza terrestre? ¿Por qué no se encuentra toda la naturaleza en confusión en lugar de estar, como la vemos, con especies bien definidas?” *Charles Darwin (1866), citado en H. Enoch, Evolution or Creation, p. 139.

“Los científicos no poseen ninguna prueba de que la vida no fue resultado de un acto de creación”. *Robert Jastrow, The Enchanted Loom: Mind in the Universe (1981), p. 19 [Un prominente astrónomo].

“La evolución se convirtió en cierto sentido, en una religión científica que casi todos los científicos la han aceptado: Muchos hasta están dispuestos a torcer sus observaciones con tal de hacerlas encajar en ella”. *H. Lipson, "A Physicist Looks at Evolution," Physics Bulletin 31 (1980), p. 138.

Capítulo 1
Breve historia de la teoría de la evolución

Cómo se metió en este problema la ciencia moderna

Este capítulo se basa en las páginas 895-934 (Historia de la teoría de la evolución) y 1003-1042 (Evolución y sociedad) de la serie Evolution Disproved (la Evolución descartada). No se incluyen en este capítulo al menos 318 declaraciones de científicos, que encontrará en el apéndice de los capítulos mencionados. Para más información consulte nuestro sitio de Internet: evolutionfacts.com

Este capítulo se condensó en gran medida y se han omitido muchas citas de científicos, historiadores y evolucionistas que encontrará más adelante, en este libro.

Nota: Cuando un asterisco (*) precede a un nombre, quiere decir que hasta donde se sabe, tal persona no era creacionista.

INTRODUCCIÓN.

En cuanto a los astros, la teoría de la evolución, sostiene el concepto de que la nada pudo explotar y producir todas las estrellas y mundos ahora existentes. La teoría de la evolución de la vida, sostiene dos teorías gemelas: La de la generación espontánea (que la materia inerte puede producir vida) y el Lamarquismo (que las características adquiridas se pueden heredar). Ambas siguen siendo hasta la fecha, el fundamento de la teoría de la evolución biológica, a pesar de que desde hace más de un siglo, fueron desacreditadas científicamente.

La ciencia es el estudio del mundo natural, y debemos estar muy agradecidos por el arduo trabajo que muchos científicos comprometidos llevan a cabo con el fin de mejorar nuestras vidas. Pero aprenderemos en este libro, que a pesar de múltiples estudios científicos, nadie ha logrado producir evidencias válidas que sustenten la teoría de la evolución.

Las premisas son importantes. Las premisas son los conceptos mediante los cuales se interpretan los datos científicos. Por más de un siglo, muchos han realizado grandes esfuerzos por explicar sus descubrimientos científicos de acuerdo con una teoría de mediados del siglo XIX, conocida como “La evolución”. Ésta, ha sido usada como base para muchas otras teorías, que al igual que ella, no están fundamentadas en datos científicos.

Recapitulando, a continuación se exponen las dos premisas en las que se basan las diferentes variaciones de la teoría de la evolución:

Esta es la fórmula que propone la evolución para crear el universo:

  1. Nada + nada = dos elementos + tiempo = todas las leyes físicas y un universo completamente estructurado de galaxias, sistemas, estrellas, planetas y lunas que se mueven en órbita en perfecto balance y orden.

Esta es la fórmula que propone la evolución para crear la vida:

  1. Tierra + agua + tiempo = todos los seres vivientes.

Los evolucionistas teorizan que con la excepción de las cosas hechas por los seres humanos, como los automóviles y los edificios, estas dos fórmulas capacitan a todo lo que se encuentra a nuestro alrededor, para hacerse a sí mismos. Todos sabemos que cualquier estructura complicada, tal como una caja de madera con sus clavos, requieren de pensamiento, inteligencia y un trabajo cuidadoso; pero, según esta teoría, todo lo perteneciente a la naturaleza (como el colibrí y el ojo humano) se dice que es el resultado de meros accidentes, sucesos al azar, y tiempo. Es más, se dice que para que todo comenzara, ni siquiera se necesitaron materias primas, pues éstas también se hicieron a sí mismas.

¿Cómo empezó todo este sinsentido?

Iniciaremos este libro con una breve revisión panorámica de la historia moderna de la teoría de la evolución. No olvidemos que si bien la teoría de la evolución parece absurda, ha sido capaz de influir poderosamente y dañinamente, en la manera de pensar y actuar de los seres humanos durante todo el siglo XX, y el impacto social y moral que los conceptos de la evolución han tenido en el mundo moderno, han sido de una gran magnitud. ¿Permitiremos que esto continúe ahora que vivimos en el siglo XXI?

La moralidad y los criterios éticos han sido grandemente degradados: A los niños y a la juventud se les enseña en la escuela que son una clase avanzada de animales y que no hay normas morales absolutas; y puesto que son sólo animales, pueden hacer lo que se les antoje. Además, que la supervivencia personal y el éxito, sólo se lograrán mediante la rivalidad, la competencia, y pisoteando los derechos de los demás.

A continuación se expone un breve panorama de los personajes y acontecimientos sobresalientes en la historia de la teoría moderna de la evolución, pero este panorama apenas nos permite vislumbrarla, por lo que podrá encontrar más información a medida que avance en la lectura de este libro, que le aseguramos será fascinante.

Hay pocos temas en este primer capítulo, pero están suficientemente desarrollados, como para darle una introducción interesante al resto del libro. Tenga presente que puede consultar al final del libro, un índice que le ayudará a encontrar más información sobre un tema determinado (Linneo, termodinámica, mujer de Guadalupe, Mendel, etcétera).

  1. LOS CIENTÍFICOS DE LOS SIGLOS XVIII Y XIX.

Antes de la segunda mitad del siglo XIX, la mayoría de los científicos eran investigadores que creían firmemente que toda la naturaleza había sido creada por un Experto Diseñador. Así, los pioneros que establecieron el fundamento de la ciencia moderna eran creacionistas, personas con un gran intelecto y que trabajan arduamente en medio de grandes adversidades.

En contraste, algunos filósofos, sentados en sus sillones, empezaron a especular sobre el origen de las cosas, mientras que los científicos, ignorándolos, seguían trabajando. Pero esto cambió durante el siglo XIX, cuando tales filósofos lograron controlar el trabajo de los científicos, ocultando las investigaciones y los descubrimientos que no fueran favorables a sus teorías. La consecuencia fue que hasta el día de hoy, gran cantidad de evolucionistas defienden con denuedo las teorías no científicas que fueron planteadas y promovidas desde hace más de un siglo.

William Paley (1743-1805), en su obra clásica de 1802, Natural Theology (La Teología Natural), resume el punto de vista de los científicos de su tiempo. El sostenía que las estructuras cuidadosamente diseñadas que vemos en el mundo, apuntan con toda claridad hacia un Diseñador.

Si vemos un reloj, sabemos que existió alguien que lo diseñó y que lo fabricó; sería absurdo creer que el reloj se formó a sí mismo. Esto es lo que se conoce como el “argumento del diseño” y sostiene que todo lo que nos rodea, el mundo de la naturaleza, junto con todo lo que está por encima de nosotros: el gran universo de estrellas que vemos por la noche, necesariamente fueron diseñados y no son el producto de la casualidad.

Podemos ignorar o ridiculizar los hechos y las evidencias que se encuentra ahí, o teorizar que todo se hizo por sí mismo, pero eso no cambia la realidad. Uno de los principales científicos ateos de nuestro tiempo, Fred Hoyle, escribió que no era difícil refutar el darwinismo; pero que lo que dijo Paley, sí parecía ser irrefutable (*Fred Hoyle and *Chandra Wickramasinghe, Evolution from Space, 1981, p. 96).

Debemos destacar que aún antes de que *Carlos Darwin publicara por primera vez su libro, las bases de la teoría de la evolución habían sido ya destruidas por siete hallazgos científicos publicados.

Carl Linn (Carolus Linnaeus, 1707-1778), fue el científico que clasificó un sinnúmero de organismos vivos. Creacionista sincero, observó que no había especies intermedias, y que todas las especies animales y vegetales conocidas, eran distintas unas de otras, y pertenecientes a categorías bien definidas. Además, que era posible encontrar muchas subespecies y múltiples variaciones dentro de una misma especie, pero que no había la transformación de una especie en otra (*R. Milner, Encyclopedia of Evolution, 1990, p. 276).

La Primera ley de la termodinámica (1847). Heinrich von Helmholtz formuló la ley de la conservación de la energía que dice que la suma total de toda la materia permanece constante, y es obvio que esta ley refuta varios aspectos de la teoría de la evolución. (*Isaac Asimov, "In the Game of Energy and Thermodynamics You Can’t Even Break Even," Journal of Smithsonian Institute, Junio 1970, p. 6).

La Segunda ley de la termodinámica (1850). R. J. E. Clausius formuló la ley de la entropía: Que los sistemas tienden hacia el estado más probable desde el punto de vista matemático y, al final, se desorganizan totalmente (*Harold Blum, Time’s Arrow and Evolution, 1968, p. 201). En otras palabras, que todo va dejando de funcionar, se desgasta, y se hace pedazos (*R.R. Kindsay, "Physics: to What Extent is it Deterministic," American Scientist 56, 1968, p. 100). Esta ley elimina la teoría básica de la evolución que dice que lo sencillo se va transformando en algo cada vez más complicado. *Einstein dijo que estas dos leyes eran las más perdurables que él conocía (*Jeremy Rifkin, Entropy: A New World View, 1980, p. 6).

El hallazgo de la mujer de Guadalupe (1812). Este es un descubrimiento bien acreditado que ha permanecido en el Museo Británico por más de un siglo. Es un esqueleto humano completo y con características iguales a las de los actuales, que se encontró en la isla caribeña francesa de Guadalupe, adentro de un inmenso bloque de piedra caliza que data, según los geólogos, de hace 28 millones de años. Aunque se pueden citar más ejemplos, este hallazgo basta para demostrar que seres humanos, similares a los de la actualidad (y a veces de mayor tamaño), se han encontrado en estratos muy profundos de la tierra.

Gregorio Mendel (1822-1884). Fue un creacionista que vivió y trabajó cerca de Brunn (actual Brno), Checoslovaquia. Era maestro de ciencias y matemáticas y a diferencia de los teóricos, Mendel era un verdadero científico: Cultivó chícharos y estudió los resultados de cruzar sus diversas variedades. Comenzó su trajo en 1856 y lo concluyó ocho años después. En 1865 reportó los resultados de su investigación, en el Journal of the Brunn Society for the Study of Natural Science. La revista se distribuyó en 120 Bibliotecas de Europa, Inglaterra y América; pero aun así, su investigación fue totalmente ignorada por la comunidad científica de su tiempo, hasta que fue redescubierta después del año 1900 (*R.A. Fisher, "Has Mendel’s Work Been Rediscovered?" Annals of Science, Vol. 1, No. 2, 1936). Sus experimentos mostraban con claridad que una especie no puede transformarse en otra, pues existe una barrera genética sobre la que no puede tenderse un puente. El trabajo de Mendel sentó las bases de la genética moderna y sus descubrimientos destruyeron en efecto, la base de la teoría de la evolución de las especies” (*Michael Pitman, Adam and Evolution, 1984, pp. 63-64).
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