A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX




descargar 3.68 Mb.
títuloA la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX
página4/121
fecha de publicación26.10.2015
tamaño3.68 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Ley > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   121

He aquí la explicación de Darwin sobre cómo una especie se cambió en otra: Es una variante de la teoría de *Lamarck sobre la herencia de las características adquiridas (*Nicholas Hutton III, Evidence of Evolution, 1962, pag. 138), y él la llamó Pangénesis. *Darwin dijo que cuando un órgano era afectado por el medio ambiente, respondía emitiendo unos brotes pequeños que él llamaba gémulas, capaces de determinar la aparición de nuevas características heredables. Así, tras afectar el medio ambiente un órgano, éste producía gémulas que se desprendían y viajaban hasta los órganos reproductores, modificando sus células (*W. Stansfield, Science of Evolution, 1977, p38). Como ya se mencionó, los científicos actuales se avergüenzan de tales ideas de Darwin.

También, en su libro, *Darwin dice que el hombre desciende de un mono, y que las razas más fuertes, destruirían, en un siglo o dos, a las razas mas débiles. (Los evolucionistas modernos dicen que el hombre y el mono descienden de un ancestro común).

Después de tomar parte en las ceremonias de brujería, no solamente su mente fue afectada, sino que también su cuerpo: *Darwin desarrolló una enfermedad crónica e incapacitante, y cayó en una depresión que nunca pudo sacudirse. (Random House Encyclopedia, 1977, pag. 768). Frecuentemente comentaba en cartas privadas que reconocía que no había evidencia alguna para su teoría, y que ésta podría destruir la moralidad de la raza humana: “Para cuando el lector haya llegado a esta parte de mi obra, decía, ya debe haber experimentado una inmensidad de dificultades. Pienso que algunas de ellas serán tan graves que hasta hoy, al reflexionar en ellas, tiemblo.” (* Charles Darwin. Origen De Las Especies, 1860, p.178; citado de Harvard Classics, 1909 ed., Vol. 11). “A menudo, un escalofrío corre por mi cuerpo y me pregunto si no me habré entregado a una fantasía” (*Charles Darwin, Life and Letters, 1887, Vol. 2, p. 229).

*Thomas Huxley (1825-1895) era el hombre a quien Darwin llamaba “mi bulldog.” Era tan frágil la salud de *Darwin que se mantenía recluido en la mansión que había heredado y rara vez aparecía en público; Así Huxley, después de haber sido persuadido personalmente por Darwin (en una visita que le hizo en su casa), se convirtió en el principal defensor y promotor de Darwin en Inglaterra, donde abanderó, en la última parte del siglo 19, la causa evolucionista con todo lo que tenía, mientras que al mismo tiempo, *Haeckel laboraba febrilmente por la causa, en el resto del continente Europeo.

El *Club X” de Londres, era una sociedad secreta que se dedicaba a difundir el pensamiento evolucionista y a acallar la oposición científica. Era poderosa, pues todos los escritos científicos recibidos para su presentación por la Sociedad Real, tenían que ser primeramente aprobados por este pequeño grupo de nueve miembros. Presidido por *Huxley, sus miembros hacían contactos e influían poderosamente sobre las asociaciones científicas Británicas (*Michael Pitman, Adam and Evolution, 1984, pag. 64). “Pero ¿qué es lo que hacen? Preguntó un curioso reportero. “Dirigen la ciencia Británica,” replicó un profesor, “y en general, no lo hacen tan mal.” (*R. Milner, Encyclopedia of Evolution, 1990, pag. 467). En el siglo veinte, las agencias gubernamentales de los Estados Unidos, trabajando muy de cerca con la *National Science Federation (La Federación Nacional de Ciencias), y otras organizaciones afines, han canalizado fondos para la investigación en algunas universidades interesadas en encontrar evidencias a favor de la evolución. Así, hasta el presente, los teóricos siguen tratando de controlar a los verdaderos científicos.

El Debate de Oxford se llevó a cabo en junio de 1860 en la Universidad de Oxford, siete meses después de la publicación del libro de *Darwin, “El Origen de las Especies.” Esta reunión especial de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, fue un suceso crucial en Inglaterra, de la misma manera en que el juicio de J. Scops de 1925, fue un suceso crucial en América del Norte. Los hechos científicos, tuvieron poco que ver en ambos eventos, y los dos fueron más bien, batallas entre personalidades. Los evolucionistas ganaron en los dos casos, a base de ridiculizar al contrario, pues no teniendo ninguno, nunca se atrevieron a presentar hechos científicos para probar su caso.

Samuel Wilberforce. Fue el obispo Anglicano de la Universidad de Oxford, programado para participar esa tarde en defensa del creacionismo. *Huxley, quien había hablado a favor de la evolución en muchas ciudades Inglesas, no tenía planes de ir esa reunión esa noche; pero *Chambers, su consejero espiritista, fue urgido a encontrarlo y decirle que tenía que asistir. Ante una nutrida audiencia de 700 personas, Wilberforce presentó durante media hora, un vigoroso ataque en contra de la evolución. Su presentación fue sobresaliente y la audiencia aparentemente estaba con él; pero cuando Wilberforce dándose la vuelta, le hizo una pregunta sarcástica a Huxley, en el sentido de que si consideraba que descendía del mono por parte de su abuela o por parte de su abuelo, Huxley que era muy astuto, habiendo escuchado la pregunta del obispo, se apoyó sobre la rodilla de la persona sentada a su lado, y dijo: “¡Lo tengo en mis manos!” Entonces se levantó y manipuló a la audiencia hasta el clímax, y luego declaró que no le avergonzaba tanto el tener como ancestro a un mono, como le avergonzaba que un hombre tan brillante, se atreviera a lanzar preguntas científicas sobre asuntos de los que no sabía absolutamente nada. (John W. Klotzm “Science and Religion,” en Studies in Creation, 1985, pag. 45-46). Al decir esto, toda la audiencia se puso frenética, y unos gritaban una cosa y otros, otra. Así, tomado como pretexto este débil argumento, los evolucionistas en Inglaterra llegaron a ser un poder ante el que los científicos temían oponerse. Ya aprenderemos que añadiendo al ridículo más ridículo, con la ayuda de la prensa, los evolucionistas Norteamericanos de Dayton, Tennessee, en 1925 obtuvieron los mismos resultados.

El Meteorito Orgueil (1861). Este fue uno de los muchos engaños que se perpetraron con el fin de promover la causa de la evolución. Con el fin de apoyar la teoría de que la vida provenía del espacio exterior, alguien insertó varios microbios inertes dentro de una cubierta que aparentaba ser la de un meteorito; pero el engaño fue después puesto en evidencia. (*Scientific American, enero 1965, pag. 52). Es impresionante el número de fraudes que a partir de entonces se han perpetrado, en un desesperado afán por proveer la evidencia científica que no existe. A mediados de la década de los noventa, la prensa difundió ampliamente que se había encontrado un meteorito “de Marte” con “organismos muertos” en su interior, ignorando las conclusiones de científicos competentes que aseguraban que tal “descubrimiento” era altamente especulativo.

*Sir Francis Galton (1822-1911). Galton era un primo de *Charles Darwin que profundizó en una de las conclusiones lógicas de la teoría. El declaró que la “ciencia” de “la eugenesia” era la clave para resolver los problemas de la humanidad. Decía: “Pon “a dormir” a los débiles, los enfermos, y los ancianos.” *Adolfo Hitler, un ardiente evolucionista, usó masivamente este argumento y método durante la segunda Guerra Mundial (*Otto Scott, “Playing God,” en Chalcedon Report, No. 247, febrero de 1986, pag. 1).

*La ruptura entre Wallace y *Darwin. Habiendo sido un amigo cercano de Darwin, cuando Russell Wallace reconoció que el cerebro humano era demasiado complejo como para que fuera el producto de procesos evolutivos, decidió separarse del pensamiento Darviniano, que él mismo le había compartido a Darwin. (Loren C. Eiseley, “Was Darwin Wrong about the Human Brain?” Harpers Magazine, 211-66-70, 1955).

Herbert Spencer (1820-1903). Junto con otros (*Friedrick Nietzche, *Sigmund Freud, *John Dewey, etc.), introdujo en la moralidad y otros campos de la sociedad (sociología, psicología, educación, la guerra, la economía, etc.), las formas de pensar evolucionistas que ocasionaron tantos efectos devastadores durante todo el siglo 20. Se dice que Spencer, un espiritista, fue el que inicialmente introdujo el término “evolución.” (*R. Milner, Encyclopedia of Evolution, 1990, pag. 159; CF. 424). También fue él, quien en Europa, introdujo, revestida de conceptos evolucionistas, la cátedra de sociología, que después llegó hasta Norteamérica. Él fue quien urgía que los ineptos fueran eliminados, con el fin de que la sociedad pudiera evolucionar adecuadamente (*Harry E. Barnes, Historical Sociology, 1948, pag. 13). Años más tarde, aun los líderes evolucionistas de su tiempo, como Huxley y Darwin, se cansaron de ver lo poco que Spencer sabía de la vida real, y de que no lograba otra cosa que teorizar.

El Archaeopteryx (1861-1877). Varios fósiles encontrados en una cantera de Alemania, y vendidos por su propietario a un alto precio en los museos europeos, fueron llamados el Arqueopterix.

Uno de ellos aparentaba ser el esqueleto completo, con alas y plumas, de un pequeño dinosaurio. Como lo expondremos más adelante, en 1985 se demostró que el Archaeopteryx era un fraude.

*Ernst Haeckel (1834-1919). Fue maestro en la Universidad de Jena, en Alemania, y el más celoso defensor del Darwinismo en la Europa del siglo 19. En 1868 publicó varios dibujos con los que pretendía demostrar que en la fase de embrión, los humanos eran casi idénticos a otros animales; pero en pocos años, cuando los embriólogos demostraron que tales ilustraciones eran falsas, estas fueron repudiados por los científicos respetables. (Vea los dibujos y esquemas en el capítulo 16, Vestigios y Recapitulación, en nuestra página web). Nótese que aún así, los conceptos y enseñanzas de *Darwin y *Haeckel fueron una poderosa influencia durante el surgimiento del comunismo mundial (*Daniel Gasman, Scientific Origen of National Socialism: Social Darwinism in Ernst Haeckel and the German Monist League, 1971, pag. XVI.

La Serie del Caballo de *Marsh (1870). *Othniel C. Marsh aseguró que había encontrado en Wyoming y Nebraska, fósiles de 30 diferentes tipos de caballos. Él los reconstruyó y acomodó en una supuesta secuencia evolutiva, empezado desde el más pequeño y hasta el más grande (secuencia que nunca siguió una línea recta). (*Encyclopedia Britanica, 1976, ed. Vol. 7, pag.13); pero aunque se exhibió en muchos museos por algún tiempo, años después, la gran mayoría de los científicos repudiaron la tal “serie del caballo,” como inválida. (*Charles Deperet, Tranformations of the Animal World, pag. 105; *G. A. Kerkut, Implications of Evolution, 1960, pag. 149).

*Friedrich Nietzche (1844-1900). *Nietzche fue un ejemplo sobresaliente de la persona que adopta plenamente los principios Darwinistas. Él Escribió en sus libros que con el fin de evolucionar y producir una “raza superior,” se necesitaban organizar guerras, y eliminar las razas mas débiles (*T. Walter Wallbank y Alastair M. Taylor, Civilization Pasta and Present, Vol. 2, 1949 ed. pag. 274), cosa que el mismo Darwin enseñó en “El Origen De Las Especies.” Los escritos de ambos fueron leídos por los militantes Alemanes que organizaron la Primera Guerra Mundial, y también por *Hitler, quien valoraba tanto los escritos de Darwin y Nietzche, que puso en práctica sus enseñanzas, eliminando 6 millones de Judíos.

Es interesante mencionar que *Clarence Darrow, quien un año antes, en el “Juicio del Mono” de Dayton, Tenn., había defendido el derecho que tenía *John Scopes para enseñar el Darwinismo, declaró en corte, que el pensamiento asesino, manifestado en dos jóvenes estudiantes, era el resultado de haber aprendido en las escuelas públicas, el maligno Darwinismo de *Nietzche. (*W. Brigan, ed., Classified Speeches).

*Asa Gray fue el primer líder evolucionista teísta en Norteamérica. En el tiempo en que Darwin estaba escribiendo aún sus libros, Gray, un Presbiteriano, trabajando muy de cerca con *Charles W. Eliot, el Presidente de Harvard, promovió la teoría de la evolución como una “Enseñanza Cristiana,” sosteniendo el concepto de las “eras largas” y que el libro de Génesis era una fábula.

El Challenger fue un barco Británico enviado para encontrar en el fondo del mar, evidencias de cambios evolutivos. Durante su viaje (desde 1872 a 1876), llevó a cabo un extenso dragado del fondo del mar, sin que pudiera encontrar fósiles de animales en proceso de evolución; por lo que mantuvieron en silencio sus hallazgos. Con esto, se hizo obvio para los evolucionistas, que ni en la tierra ni en el mar, encontrarían tales fósiles.

Es así que por años, los evolucionistas públicamente, se han valido de teorías, engaños, falsedades y la ridiculización de sus adversarios, con el fin de promover la teoría de la evolución, haciendo gran publicidad de sus supuestos logros; pero en cambio, cuando se descubren hechos (evidencias) que la refutan, ellos se encargan de mantenerlos ocultos.

*Karl Marx (1818-1883) está íntimamente relacionado con el Darwinismo. Lo que *Darwin le hizo a la biología, Marx, con la ayuda de otros, se lo hizo a la sociedad. Las peores filosofías políticas del siglo 20, surgieron de la oscura cueva del Darwinismo. Marx se puso más que feliz cuando leyó el libro El Origen De Las Especies, e inmediatamente le escribió a Darwin y le propuso dedicarle a él, su propia obra principal: “El Capital;” pero Darwin, en su respuesta, después de darle las gracias, le dijo que le parecía mejor que no lo hiciera. En 1866, Marx le escribio a *Frederick Engels, que “El Origen De Las Especies” contenía los fundamentos de la historia natural que él necesitaba para su sistema político, económico, y ateo. Engels, co-fundador con Marx y *Lenin del comunismo mundial, escribió así a Karl Marx, en 1859: “Darwin, a quien estoy leyendo ahora, es esplendido” (*C. Zirkle, Evolution, Marxian Biology, and the Social Scene, 1959, pag. 85), y en 1861, Marx le escribió a Engels: “El libro de Darwin y la selección natural, es algo muy importante, pues me sirve como base para el concepto de la lucha de clases en la historia” (*op. Cit., pag. 86). En el funeral de Marx, Engels dijo que así como Darwin había descubierto la ley de la evolución orgánica en la historia natural, Marx había descubierto la ley de la evolución, en la historia humana (*Otto Ruhle, Karl Marx, 1948, pag. 366). Y así como Darwin enfatizo que la clave para el progreso y la sobre vivencia del más apto, era la competencia, el comunismo enfatizó más el valor del trabajo, que al mismo trabajador. Marx, como Darwin, dijo haber descubierto la ley del desarrollo histórico, pues concebía la historia dividida en etapas, tal y como los evolucionistas ven a la historia del mundo dividida en estratos geológicos, con formas de vida cada vez más complicadas.

*William Grant Sumner (1840-1910) aplicó, en la Universidad de Yale, los principios evolucionistas a la economía política, y enseñó a muchos de los futuros líderes de los negocio e industrias de Norteamérica, que sólo los negocios (o empresas) fuertes pueden tener éxito, por lo que las empresas o negocios débiles deben desaparecer; y que ayudar a las empresas débiles, se traducía en un daño para las fuertes, lo cual para nada le aprovechaba a la sociedad. (R. Milner, Encyclopedia of Evolution, 1990, pags. 59, 446, 72). En su concepto, los millonarios eran “los más aptos.” Así, el resultado fue el capitalismo moderno tipo Laissez-fare. (*Gilman M. Ostrander, The Evolutionary Outlook: 1875-1900, 1971, pag. 5).

*William James (1842-1910) fue otro evolucionista que influyó en el pensamiento Norteamericano. Su punto de vista de la psicología, colocó al estudio de la conducta humana sobre una base evolucionista y animalística.

La Teoría sobra la Hipótesis de la Marea (1890). *George Darwin, hijo de *Charles Darwin, quien quería sobresalir por algo original, inventó la teoría de que “hace cuatro millones de años, la luna fue desplazada hasta casi juntarse con la tierra, que en ese entonces rotaba cada cinco horas; pero que un buen día, se levantó una gran marea en los océanos, que desplazó a la luna hasta su lugar actual.” Los proponentes de la teoría de George, decidieron poco después, decir que la cuenca del Pacifico era el hoyo que dejó la luna, cuando aquellas grandes olas marítimas, la empujaron hacia el espacio.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   121

similar:

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconUnidad: El mundo en crisis durante la primera mitad del siglo XX

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconResumen Durante la primera mitad del siglo XVI y en la corte salernitana...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconLa literatura de la segunda mitad del siglo XIX. El posromanticismo y el realismo

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconFue a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando los conocimientos de la

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconPauta de observación para power point y disertación sobre América...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconLa literatura realista: la novela en la segunda mitad del s. XIX

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconDebido a un raro fenómeno, Egipto está soportando las nevadas más...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconCreo que lo chido empieza por la mitad y lo más chido está ya como...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconA finales del Siglo 16, en 1589, antes de la invención del Inodoro,...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconTeorías del desarrollo a principios del siglo XXI




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com