A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX




descargar 3.68 Mb.
títuloA la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX
página8/121
fecha de publicación26.10.2015
tamaño3.68 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Ley > Documentos
1   ...   4   5   6   7   8   9   10   11   ...   121

Matthews Ataca el Darwinismo (1971). Para la última parte del siglo XX, a pesar de que ante el público ignorante se seguía presentando a la evolución como un hecho comprobado y triunfante, ya era difícil encontrar un científico que defendiera las teorías de Darwin enfrente de sus colegas. Fue entonces que se invitó a *L. Harrison Matthews, un distinguido científico, a que escribiera una nueva introducción al libro de Darwin “El Origen de Las Especies,” para reemplazar la escrita por *Thompson en 1956, donde se atacaba despiadadamente al Darwinismo; pero en su nueva introducción, Matthews volvió a asegurar que los ataques de Thompson a Darwin eran “incontrovertibles,” y agregó aún más argumentos en contra de la evolución, que les perjudicaban (*L. Harrison Matthews, Introduction to Charles Darwin, Origin of the Species, 1971 edition). Esto demuestra que la teoría de la evolución esta pasando por tiempos difíciles, cuando que aún los editores de su libro, no logran encontrar un científico de buena reputación, que esté dispuesto a favorecer con sus comentarios, a sus enseñanzas fundamentales y a su fundador.

El Simposio de Nicea (1972). Ya para principios de los setentas, no sólo los biólogos evolucionistas se encontraban en problemas, sino que también lo estaban los cosmólogos (astrónomos evolucionistas). El Simposio de Nicea se reunió en abril de 1972, con el fin de compendiar lo que hasta ahora se había logrado, y enlistar lo que faltaba por conocer. ¡Las preguntas sin respuestas, abarcaban prácticamente todos los aspectos de la evolución en el espacio! (Ver “Nicea” en el índice al final, para ver algunas de estas preguntas). ¿Cómo es que unas nubes de hidrógeno se transformaron a sí mismas en estrellas? ¿Como se cambio el ímpetu lineal inicial, del Big Bang, en ímpetu curvo, angular y posteriormente circular? ¿Cómo es que se formaron los planetas y las lunas? La lista completa de dudas realmente abruma la mente, y demuestra que después de tantos años, los astrónomos aún no tienen respuestas a ninguno de los problemas básicos de los evolucionistas. (Review of the Nice Symposium, in R. E. Kofahl and K. L. Segraves, The Creation Explanation, pags. 141-144).

El Instituto para Investigación de la Creación. En 1972, Henry Morris y sus asociados, fundaron el Instituto para Investigación de la Creación (ICR), organización en contra de la evolución, que es reconocida actualmente, como líder en el mundo. Su sede está en El Cajón, California.

El Regreso del Monstruo Viable (Hopeful Monster) (1972). *Stephen Jay Gould, un paleontólogo de Harvard, altamente respetado, junto con *Niles Eldredge, el paleontólogo en jefe del Museo Americano de Historia Natural, de la ciudad de Nueva York; y *Steven M. Stanley, de la Universidad de John Hopkins, encabezaron la resurrección de la teoría de *Richard Goldschmidt sobre el “Monstruo Viable” demandando que la comunidad de científicos evolucionistas la consideraran como el único mecanismo viable para que sucediera la evolución de una especie en otra. Aunque inicialmente fue revivido en un precavido escrito de ciencia presentado por *Gould y *Aldredge en 1972 (Punctuated Equilibria: An Alternative to Phyletic Gradualism, 1972), no fue sino hasta en 1977 que un artículo de Gould lo trajo de nuevo al centro del escenario. (“Return of the Hopeful Monsters,” in Natural History, June-July, 1977). Ante el creciente desaliento y la incapacidad de los evolucionistas para encontrar aunque fuera las más mínima evidencia de que la selección natural o las mutaciones podían causar la evolución de unas especies en otras, en los años ochentas, un buen número de científicos decidieron aceptar este extraordinariamente ridículo concepto de que era posible que “de repente y cada 50,000 años,” ocurrieran en forma simultánea y en dos huevos iguales, millones de mutaciones benéficas e idénticas, de tal manera que aparecían súbitamente, tanto el macho como la hembra de una nueva especie, que casualmente se encontraban, apareaban y multiplicaban.

Encuesta de Ciudadanos y Padres (1973). Una encuesta en 1,346 hogares, reportó que 89% de ellos decían que la creación debía ser enseñada en las escuelas públicas. En otra encuesta en 1,995 hogares, el 84% dijo que las evidencias científicas a favor de la Creación debían ser presentadas junto con la Evolución (“A Comparison of Students Studying ...Two Models,” in Decade of Creation, 1981, pags. 55 y 56).

La Investigación de Radiofechado de Dudley (1975). Los evolucionistas se estuvieron apoyando predominante-mente en el radiofechado de las rocas sedimentarias, por la detección de los elementos radiactivos correspondientes a las series del Uranio, el Torio, y otros, lo cual les permitía reportar edades de miles de millones de años. Pero pronto aparecieron múltiples estudios de investigación que demostraron repetidamente, lo poco confiables que son esos métodos. (Mucho más acerca de esto, en el capítulo 6: Métodos Inexactos de Fechado).

*H. C. Dudley, fue uno de estos investigadores que demostró que podía cambiar la velocidad de desintegración de 14 diferentes radioisótopos, con sólo modificar factores como la presión, la temperatura, los campos eléctricos y magnéticos, y el estrés en las capas monomoleculares, entre otras cosas. Las implicaciones de este hallazgo son extraordinarias, pues cuando los estratos fueron puestos bajo grande presión, los resultados en la antigüedad reportada en las muestras, variaban ampliamente, sobre todo si además, se modificaba su temperatura y otros factores. Tales descubrimientos, junto con el hecho de que el fechado hecho por varios, nunca coincide en unos y otros, hacen que el valor del radiofechado de las rocas con Uranio, Torio y otros, se reduzca significativamente. (*H. C. Dudley, “Radioactivity Re-Examined,” in Chemical and Engineering News, April 7, 1975, pag. 2).

Las Huellas de Leakey (1977). Durante todo el siglo XX se encontraron huellas de pies humanos en rocas supuestamente muy antiguas. Además, se encontraron huellas de humanos, junto a huellas de dinosaurios.

Sólo mencionaremos un par de ejemplos en este capítulo (ver el capítulo 13: El Hombre Primitivo, para más citas). Aproximadamente por el año de 1977, en Laetoli, África, 30 millas [48 Km.] al sur de Olduvai Gorge, *Mary Leaky descubrió huellas de pies humanos en estratos fechados por los evolucionistas, en casi 4 millones de años de antigüedad. Estas huellas eran idénticas a las de humanos contemporáneos. Estos hallazgos, junto con el hallazgo de huellas humanas junto a huellas de dinosaurios, refutan las teorías evolucionistas que dicen que los dinosaurios existieron hace unos 65 a 135 millones de años y que los humanos aparecieron mucho más recientemente (hace un millón de años). (National Geographic, April 1979; Science News, February 9, 1980).

Se Descubre un Plesiosaurio (1977). Los científicos se habían preguntado por décadas si alguna vez se llegaría a encontrar vivo un dinosaurio “extinto.” En abril de 1977, al este de la costa de Nueva Zelanda, un barco pesquero japonés, capturó en su red, una criatura de 4,000 libras [1,814 kg] y 10 metros [33 yds.] de largo. Un reconocido zoólogo que estaba a bordo, lo fotografió y examinó cuidadosamente, y confirmó que en realidad, era un Plesiosaurio, ¡un dinosaurio marino que supuestamente se había extinguido hace unos 100 millones de años! ¡Se emocionaron tanto que hicieron varias publicaciones al respecto y hasta emitieron una estampilla postal conmemorativa! Pero, reconociendo que tal criatura refutaría la teoría de los estratos y los fósiles tipo, los científicos de Occidente dijeron que ¡tenía que haber sido un león marino! Y con excepción de unos cuantas publicaciones, la información al respecto en el occidente, fue suprimida casi por completo. (*New York Times, July 24, 1977; Nature, July 28, 1977). (Más información en el capítulo 12: Fósiles y Estratos, y puede encontrar fotos en nuestra página web).

Explicación de Símbolos Chinos (1979). El chino es uno de los idiomas escritos más antiguos que existen, y cada símbolo chino, es una combinación de varias palabras diferentes. C. H. Kang y Ethel R. Nelson hicieron una exhaustiva investigación de varias palabras chinas y descubrieron que hay unos símbolos que contienen las historias de la Creación, del Jardín del Edén, de la caída de Adán y Eva, y de la historia del Diluvio. Por ejemplo, la palabra “bote,” esta formada por dos palabras: embarcación y el número 8 (Lea Génesis 7:7, 13:8 al 13). El Tentador equivale a diablo, cubierta, y árbol (Genesis 3:1 al 6). En el capítulo 14, Los Efectos del Diluvio, encontrará más ejemplos, y una ilustración de la apariencia de algunos de ellos. (C. H. Kang y Ethel R. Nelson, The Discovery of Genesis: How the Truths of Genesis Were Found Hidden in the Chinese Language, 1979).

Encuesta entre Universitarios (1979). Una encuesta entre los estudiantes de la Universidad Bowling Green State, de Ohio, reportó claramente que la mayoría de los estudiantes que tomaban clases de biología, tanto a nivel universitarios (91%), como en cursos de postgrado (71.8%), favorecían la enseñanza simultánea de la creación y la evolución en las escuelas. (Jerry Bergman, “Attitude of University Students Toward the Teaching of Creation and Evolution in the Schools, Origins, Vol. 6, 1979, pags. 64 a 66).

Solución al problema de los Troncos Poliestráticos (1980). Frecuentemente en las vetas o minas de carbón, se encuentran árboles de hasta 10 a 30 pies [de 3.1 a 9.5 m] de altura, en posición vertical. Pero si se supone que las vetas de carbón fueron depositadas a lo largo de millones de años, ¿cómo es que hay en ellas, troncos verticales? La respuesta vino justamente después de la explosión del Monte St. Helens, en mayo de 1980, cuando estudios hechos en el cercano lago Spirit Lake, revelaron que en sus aguas, muchos troncos flotaban también en posición vertical, por lo que se deduce que durante el Diluvio, es posible que muchos troncos que viajaban en las corrientes de agua, en forma vertical, hayan sido súbitamente rodeados y enterrados así, en grandes cantidades de sedimento, como el carbón. (*Edward L. Hold, “Upright Trunks of Neocalamites form the Upper Triassic,” Journal of Geology, 55:511-513, 1947; Steven A. Austin, “Mount St. Helens and Catastrophism,” in Impact, July 1986, pags. 1-3).

Sunderland Entrevista a los Expertos (1980 al 1981). Durante un año, y con su autorización, Luther Sunderland grabó las entrevistas que les hizo a tres paleontólogos de los más importantes del mundo. Ellos, en conjunto, estaban encargados de no menos del 50% de los fósiles más importantes, descubiertos y coleccionados en los últimos 150 años. Sunderland reportó que ninguno de ellos podía mencionarle la presencia de un sólo “eslabón perdido,” o sea, el fósil de una especie intermedia entre dos especies conocidas. (L. D. Sunderland, Darwin’s Enigma, pag. 89). Y es que no existen tales formas transicionales. Para leer más sobre este tema, lea el capítulo 12: Fósiles y Estratos.

La Conferencia Sobre La Evolución en Chicago (1980). Mientras que en los periódicos, las revistas populares, y los libros de texto de las escuelas, la teoría de la evolución sigue presentándose como un hecho comprobado científicamente, muchos científicos están desanimados ante la realidad. Las reuniones en Suiza, Wistar, y Alpbach claramente habían demostrado que la suya, era una causa perdida.

Sin embargo, como otro inútil esfuerzo más, en octubre de 1980, en la Universidad de Chicago, 160 de los más prominentes científicos evolucionistas en el mundo, se reunieron de nuevo y en breve, se puede decir que la reunión fue una verdadera “explosión verbal.” Múltiples insultos mordaces y airados, fueron lanzados en respuesta a la presentación de los hallazgos que descartaban a la evolución. Un mes más tarde, la revista *Newsweek (November 3, 1989) reportó que la gran mayoría de los asistentes, coincidían en que el mecanismo neo-Darwiniano (mutaciones obrando junto con la selección natural) no se podía considerar como válido o científicamente sostenible, y que hasta hoy, la evolución, no podía explicar ni el origen de la vida, ni la inmensa diversidad de los seres vivos. (*Roger Lewin, “Evolutionary Theory Under Fire,” en Science, November 21, 1980; *G. R. Taylor, Great Evolution Mystery, 1983, pag. 55). ¿Por qué entonces, sigue diciéndosele al público que la evolución esta esencialmente comprobada y que todos los científicos creen en ella, cuando ambas cosas están tan lejos de la verdad?

La Conferencia Sobre la Evolución en la Ciudad de Nueva York (1981). Al siguiente año, se llevó a cabo otra importante reunión, esta vez en el Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York. *Colin Patterson, el principal paleontólogo del Museo Británico de Historia Natural, leyó un documento en el cual declaraba que la evolución era “positivamente un anti-conocimiento,” y agrego: Acepto que “toda mi vida he sido embaucado para tomar la evolución como la verdad revelada.” Nótese que Patterson esta encargado de millones de muestras de fósiles y esta bien familiarizado con tal colección. Otro científico, *Michael Ruse, comentando sobre esta crisis, declaró que dentro del creciente número de críticos, están incluidos muchos con “las más altas credenciales intelectuales.” (*Michael Ruse, “Darwin’s Theory: An Exercise en Science,” en New Scientist, June 25, 1981, pag. 828).

La Panspermia (1981). En medio de tantos gritos de desesperación de científicos evolucionistas, *Francis Crick, el co-descubridor de la estructura de la molécula del ADN y ganador del Premio Nobel, uno de los científicos más famosos del siglo XX, propuso una nueva teoría. En un libro publicado en 1981, dijo que la “Panspermia dirigida” era la responsable de la vida en la tierra. Según su teoría, ¡habitantes de otro planeta, enviaron al nuestro, un cohete lleno de criaturas vivientes para poblar la tierra! Crick admite que esto no explica cómo apareció la inmensa variedad de plantas y animales, ni cómo fue que el cohete se transportó durante siglos, por el gélido espacio. Esta teoría es un desesperado y agonizante esfuerzo por responder a la pregunta sobre el origen de los seres vivos, que para los científicos evolucionistas, ha sido un rompecabezas sin solución, por más de 150 años. Son muy pocos los intelectuales que aceptan la teoría de la panspermia.

La Conferencia Sobre La Evolución en Cambridge (1984). Desesperados por encontrar una solución, en 1984 se organizó un seminario en la Universidad de Cambridge. Ahí, nuevamente se presentó y consideró la teoría del “monstruo viable” de *Stephen Gould (la descabellada idea que un día de un huevo de lagartija, salió un pájaro). Además se analizó la teoría de la ciencia de *Karl Popper, el máximo experto en la filosofía de la ciencia, que dice que toda teoría debe ser puesta a prueba, requisito que no cumple la teoría de la evolución. (Ver el capítulo 37: Historia y Filosofía, en nuestra página web).

El Segundo Mecanismo de Transformación (Evolución) (1980s) La totalmente no científica teoría del “monstruo viable” que *Richard Goldschmidt propuso en los años treintas, asombró entonces totalmente al mundo evolucionista; pero a medida que pasaron los años y se descubrió un gran cúmulo de evidencias en contra tanto de la selección natural como de las mutaciones como mecanismos capaces de causar el cambio de una especie en otra, los expertos se desesperaron y ya no les quedaba otra alternativa que la teoría apuradamente promovida por *Gould, *Stanley, y sus asociados, de que “millones de mutaciones repentinas, milagrosas y benéficas,” ocurrían cada 50,000 años. Así, al igual que los astrónomos, 20 años antes, en su desesperación habían aceptado la ridícula teoría de la Gran Explosión (el Big Bang), como la causante del universo formado por múltiples sistemas galácticos en perfecto orden, ahora los biólogos sumidos más profundamente en su limbo evolucionista, reconocieron junto con genetistas y paleontólogos, que la evolución de una especie a otra era imposible, y en su desesperación, consideraron la teoría del imaginario “monstruo viable.”
1   ...   4   5   6   7   8   9   10   11   ...   121

similar:

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconUnidad: El mundo en crisis durante la primera mitad del siglo XX

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconResumen Durante la primera mitad del siglo XVI y en la corte salernitana...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconLa literatura de la segunda mitad del siglo XIX. El posromanticismo y el realismo

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconFue a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando los conocimientos de la

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconPauta de observación para power point y disertación sobre América...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconLa literatura realista: la novela en la segunda mitad del s. XIX

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconDebido a un raro fenómeno, Egipto está soportando las nevadas más...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconCreo que lo chido empieza por la mitad y lo más chido está ya como...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconA finales del Siglo 16, en 1589, antes de la invención del Inodoro,...

A la memoria de George McCready Price, el escritor anti-evolucionista más poderoso de la primera mitad del siglo XX, y a Henry M. Morris, el creacionista de mayor influencia en la última mitad del siglo XX iconTeorías del desarrollo a principios del siglo XXI




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com