Historia y filosofía de la ciencia




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HISTORIA Y FILOSOFÍA DE LA CIENCIA


  • Análisis del texto de Gianella


TIPOS DE CONOCIMIENTO


  • CONOCIMIENTO NATURAL: se adquiere en forma espontánea e informal se constituye sobre prácticas muy básicas que forman el “sentido común”. El lenguaje natural es su vía de expresión y transmisión. Es una compleja trama de conocimientos espontáneos que constituye la base de todo tipo de conocimiento, son nuestras experiencias básicas a partir de las cuales adquirimos habilidades, pensamos, inferimos, comparamos, formulamos preguntas, establecemos regularidades, hipotetizamos y valoramos.




  • CONOCIMIENTO CIENTÍFICO: sus orígenes se remontan a la Antigüedad del siglo VI a. C., con las matemáticas de Thales y Pitágoras, la física y la biología de los jónicos, la historia de Herodoto y Tucídites.

La ciencia moderna surge con figuras como Galileo y Torricelli en el siglo XVII. Su característica principal fue la confluencia del pensamiento teórico con la observación y experimentación empírica.

Características:

  • Búsqueda de la verdad: acceso al conocimiento

  • Racional: debe ser coherente y fundado en razones

  • Saber crítico: opuesta a dogmática

  • Sistematicidad: no es una suma de conocimientos aislados, sino que busca su integración en sistemas y estructuras lógicamente articulados.

  • Saber preciso: utiliza un lenguaje técnico y emplea herramientas formales.

  • Saber metódico: requiere del empleo de procedimientos confiables, para la obtención y validación de conocimientos.

  • General: formula leyes generales que expresan regularidades.

  • Acepta la existencia de supuestos

Clasificación:

    • Ontológico

    • Ciencias de la naturaleza

    • Ciencias del espíritu

    • Gnoseológico

    • Razón

    • Memoria

    • Fantasía

    • Metodológicos

    • Ciencias experimentales y no experimentales

    • Deductivas y no deductivas (inductivas)




    • Ciencias formales (matemática y lógica)

    • Ciencias fácticas (biología, física, psicología, economía, etc.)




      • CONOCIMIENTO TÉCNICO Y TECONOLÓGICO: la técnica constituye un ámbito de conocimiento que tiene una finalidad práctica. La tecnología es un tipo especial de técnica que adopta la metodología científica y que presupone conocimientos científicos. El discurso técnico y tecnológico es informativo y prescriptivo, ya que produce reglas para generar cursos de acción que tienen como finalidad:

  • evitar o prevenir determinados hechos

  • modificarlos y controlarlos

  • crear productos o artefactos



  • CONOCIMIENTO FILOSÓFICO: produce un conocimiento de difícil delimitación dado el amplio campo de problemas que abarca y la diversidad de modalidades y criterios que se han desarrollado a través de su historia. Pretende ser un saber general, que fundamenta y evalúa los distintos productos y actividades humanas.

Son muchas las disciplinas que la integran:

  • gnoseología: se ocupa del conocimiento y sus problemas

  • filosofía del lenguaje, de las religiones, del derecho, de la educación y de la ciencia.

En la filosofía no se requieren procedimientos que constituyan la metodología científica.

MÉTODOS CIENTÍFICOS

MÉTODO DEDUCTIVO: es de aplicación generalizada. Tiene una forma general



  • Análisis del texto de Klimovsky: Base empírica de la ciencia

La ciencia no es un mero discurso, sino que debido a las propiedades semánticas del lenguaje ordinario y del lenguaje científico, intenta ocuparse de objetos, cosas, entidades, justificar nuestras creencias acerca de ellos y encontrar regularidades que las involucran. Nuestro conocimiento de algunos objetos es directo, no exige ninguna mediatización de instrumentos o teorías para que los conozcamos (objetos directos).

No todos los objetos se hallan en estas condiciones, por eso es necesario proceder indirectamente y justificar nuestra creencia en ellas y en nuestro modo de conocerlas (objetos indirectos).

La experiencia se nos ofrece como una red muy compleja de elementos, un continuo que hay que dividir y articular para poder concebirlo y operar con el. Esto se hace con el auxilio del lenguaje y el pensamiento.

La actividad científica se origina en una sociedad, un momento histórico, un determinado contexto, dispone de un marco lingüístico y conceptual.

Llamaremos base empírica al conjunto de los objetos que potencialmente pueden ser conocidos directamente. Los objetos que exigen estrategias indirectas y mediatizadoras para su conocimiento, constituyen la zona teórica.

Cuando un objeto, entidad o situación de la base empírica es conocida, suele decirse que contamos con un dato.

La captación de un objeto puede denominarse observación. Según Nagel, la observación puede corresponder a tres tipos de situaciones:

  • observaciones espontáneas

  • experimento

  • observación controlada

La base empírica se modifica a medida que transcurre la historia, debido a l surgimiento de nuevos procedimientos técnicos que permiten observar de distinta manera.

Existen tres clases de base empírica: filosófica, epistemológica y metodológica.
BASE EMPÍRICA FILOSÓFICA

En el ámbito de la filosofía está en juego todo el conocimiento humano. Si se denomina base empírica filosófica al conjunto de todos los datos indubitables aún para los filósofos, se comprende que esta reunión de objetos y entidades sería mucho más restringida que la que corresponde a la base empírica de la ciencia. Los filósofos dudan de muchas más cosas que aquellas de las que dudan los epistemólogos.
BASE EMPÍRICA EPISTEMOLÓGICA

En determinado momento de la historia, ciertas comunidades humanas comenzaron a construir la ciencia, a efectuar descubrimientos y a construir teorías. Este proceso se origina en el análisis de fenómenos de la vida cotidiana y del comportamiento de grupos sociales.

Los datos de la base empírica son aquellos que cualquier persona puede obtener de la vida cotidiana con el auxilio del lenguaje ordinario. A partir de ellos, el científico tratará de formular suposiciones.

La base empírica epistemológica incluye los datos obtenidos en la vida cotidiana de la manera antes indicada, y la zona teórica será todo aquello que la discusión científica deberá justificar.

El científico pone en duda todas las teorías científicas y analiza críticamente los procedimientos de validación o justificación de las mismas.

Las palabras teórico y teoría se utilizan con distintos significados: marcos y presupuestos teóricos son teorías ya admitidas por el investigador y son tácitamente utilizadas como auxiliares de la investigación. En objetos, teórico implica que no pertenece a la base empírica epistemológica y que su conocimiento es indirecto.

BASE EMPÍRICA METODOLÓGICA

Los datos obtenidos con el recurso a ciertas teorías que no se cuestionan, forman parte de la base empírica metodológica.

Los enunciados que establecen una relación entre el ámbito de lo empírico y el de lo teórico tienen una importancia crucial y se los llama reglas de correspondencia o hipótesis puente. Quien ha aceptado ya ciertas teorías y leyes científicas presupone que existen reglas de correspondencia.

Cuando nos referimos a la base empírica metodológica decimos que se realizó una observación en sentido amplio o extenso, para distinguirla de la base empírica epistemológica, observación en sentido estrecho.

OBSERVACIÓN EN SENTIDO AMPLIO

El conocimiento de objetos en nuestra experiencia cotidiana se infiere a partir de datos preceptuales. En ciencia, los datos de la base empírica metodológica son inferidos a partir de los datos de la base empírica epistemológica.

El científico habla de observaciones y datos aunque no formule las distinciones correspondientes.

Consideramos primero la base empírica epistemológica en la cual situamos datos que no hacen uso de teorías, accesibles a la inspección directa. Debido a problemas que se presentan en esta, surgieron las primeras teorías científicas básicas con fines explicativos. Estas teorías proponían leyes del comportamiento de la realidad y originaron reglas de correspondencia. A partir de ellas fue posible extender las observaciones y construir una primera base empírica metodológica. La observación en sentido amplio permitió disponer de más objetos.

Pero surgen problemas en la base empírica metodológica y aparecen nuevas teorías para solucionarlos y nuevas reglas de correspondencia, dando lugar a una nueva B. E. M.

Algunos epistemólogos dirían que las ideas científicas se entrecruzan constantemente de una forma tal que correspondería hablar de un tejido algo confuso de hipótesis, teorías y distintos puntos de vista coexistentes.

Las teorías científicas no son inamovibles. A veces tienen corta vida y son reemplazadas por otras. Esto muestra que los cambios teóricos en la historia de la ciencia pueden incidir en la pérdida de todo aquello que se admitió como observación hasta el momento.

La observación en sentido metodológico no depende de instrumentos, sino de las leyes de las cuales se disponga.
REQUISITOS DE LA OBSERVACION CIENTIFICA

  • Efectividad: exige que la verdad o la falsedad de la afirmación sobre el suceso o el aspecto de la base empírica a los que nos estamos refiriendo pueda ser dirimida en un número finito de pasos.

  • Repetibilidad: los datos que importan a la ciencia deben tener la posibilidad de ser repetidos. Un dato único, irrepetible, no inspira confianza porque puede estar perturbado o ser el fruto de una conjunción casual de circunstancias.

  • Intersubjetividad: ningún dato puede provenir de un único captador del mismo. Debe ser posible haber sido observado por más de un observador.


VOCABULARIO DE LA CIENCIA


  • Análisis del texto de Ayer: La eliminación de la metafísica


Si hay problemas cuya respuesta deje la ciencia a cargo de la filosofía, un proceso de eliminación tiene que llevar a su descubrimiento.

La tesis metafísica dice que la filosofía nos proporciona el conocimiento de una realidad que trasciende el mundo de la ciencia y el sentido común.

Partiendo de premisas empíricas no es lícito inferir nada respecto de las propiedades o aún la existencia misma de algo supra empírico.

No es posible derribar un sistema de metafísica trascendente solo mediante la crítica del camino a través del cual llegó a darse. Se requiere una crítica de la naturaleza de los enunciados que realmente lo forman.

Ningún enunciado relativo a una “realidad” que trasciende los límites de toda posible experiencia sensorial puede tener significado literal alguno.

Kant no afirma que sería inconcebible que nuestras mentes pudieran haber tenido la facultad de penetrar más allá del mundo fenoménico, sino tan solo que están desprovistas de tal facultad.

Esto lleva al crítico a preguntarse cómo puede justificarse que el autor afirme la existencia de cosas reales más allá de la experiencia sensible, si solamente es posible conocer lo que está dentro de sus límites, y cómo puede señalar las fronteras más allá de las cuales no puede aventurarse el entendimiento humano.

Dice Wittgerstein: “para trazar un límite al pensamiento tendríamos que ser capaces de pensar ambos lados de ese límite”.

El criterio que empleamos para poner a prueba la autenticidad de aparentes enunciados sobre hechos es el criterio de verificabilidad. Decimos que una sentencia tiene significado fáctico para un sujeto determinado, si y solo si, éste sabe cómo verificar la proposición, sabe cuáles sin las observaciones que, cumplidas ciertas condiciones, lo han de conducir a aceptar o rechazar la proposición.

Si no es una tautología, sólo se tratará de una pseudo proposición.

La sentencia que la expresa podrá tener para él un significado emocional, pero no será literalmente significativa.

En primer lugar distinguiremos entre verificabilidad práctica y verificabilidad en principio.

Nosotros entendemos y creemos proposiciones que en realidad no hemos tratado de comprobar. Algunas son proposiciones que podríamos verificar si nos tomáramos la suficiente molestia. Pero queda un cierto número de proposiciones significativas que se refieren a hechos que no podemos verificar, porque carecemos de medios prácticos para situarnos en el lugar donde habría que hacer las observaciones adecuadas. Un ejemplo: en la cara opuesta de la luna hay montañas (no puedo decidir este asunto por medio de una observación real, pero se cuáles observaciones me permitirían decidirlo). La observación es verificable en principio aunque no en la práctica, y por lo tanto significativa.

Una pseudo proposición metafísica no es verificable ni siquiera en principio. Es posible que el autor esté utilizando las palabras de una forma no utilizada corrientemente, y que en realidad quiera afirmar algo que puede verificarse de modo empírico. Pero hasta tanto no nos haga comprender de qué manera puede verificarse la proposición no alcanzará a comunicarnos nada. Y si admite que sus palabras no tienen intención de expresar ni una tautología ni una proposición susceptible de ser verificada, quiere decir que ha pronunciado palabras que no tienen significado literal ni siquiera para él mismo.

Haremos una distinción entre sentido fuerte y sentido débil del término “verificable”. Una proposición es verificable en el sentido fuerte del término, si y solo si, su verdad puede establecerse en forma concluyente mediante la experiencia. Es verificable en sentido débil, si es posible la experiencia que la haga probable.

Si adoptamos la verificabilidad concluyente como criterio de significación, estaremos obligados a tratar estas proposiciones de ley de la misma manera que tratamos los enunciados que formula el metafísico.

Frente a tal dificultad, algunos positivistas han adoptado el recurso de decir que estas proposiciones generales son sinsentidos. Esta dificultad no se limita al caso de las proposiciones generales de ley sino que abarca las proposiciones relativas al pasado remoto, cuya verdad no podrá ser más que probable en alto grado.

Hemos de sostener que ninguna proposición, fuera de las tautologías, tiene posibilidad de ser algo más que una hipótesis probable.

Resulta tan poco posible refutar concluyentemente una hipótesis como verificarla concluyentemente.

Llamemos proposición experiencial a la que registra una observación real o posible. Lo que distingue a una proposición fáctica genuina no es que debería ser equivalente a una proposición experiencial, sino que de ella pueden deducirse algunas proposiciones experienciales que no son deducibles por si solas.

Este criterio, en contraste con el principio de verificabilidad concluyente no niega que las proposiciones generales o las proposiciones sobre el pasado tengan significación.

Nuestro criterio condena por ser no meramente falsa sino sin sentido la afirmación de que el mundo de la experiencia sensible es irreal.

Hay que admitir que nuestros sentidos a veces engañan. Pero es una nueva experiencia sensible la que nos hace advertir los errores originados en la experiencia sensible. El hecho de que nuestros juicios preceptúales resulten erróneos no contribuye a mostrar que el mundo de la experiencia sensible pudiera ser irreal. Ninguna observación concebible ni ninguna serie de observaciones podrían servir para mostrar la irrealidad del mundo de la experiencia sensible. Por eso todo aquel que condene el mundo sensible por ser de mera apariencia esta diciendo algo que, de acuerdo con nuestro criterio de significación, carece literalmente de sentido.

El propósito del autor es mostrar que la filosofía, en calidad de rama legítima del conocimiento, tiene que ser distinguida de la metafísica.

Todas las proposiciones que tienen contenido fáctico son hipótesis empíricas, y tienen la función de una hipótesis empírica es la de proporcionar reglas para anticipar la experiencia.

Toda hipótesis empírica debe referirse a alguna experiencia real o posible. Un enunciado sin relación con experiencia alguna no es una hipótesis empírica y carece de contenido fáctico. Esto es lo que afirma el principio de verificabilidad.

El hecho de que las expresiones del metafísico carecen de sentido se desprende que están desprovistas de contenido fáctico, de que no son proposiciones a priori, es decir tautologías. Podemos definir un enunciado metafísico como una sentencia que quiere expresar una proposición genuina, pero no expresa ni una tautología ni una hipótesis empírica.

En nuestro lenguaje no podemos referirnos a las propiedades sensibles de una cosa sin introducir una palabra o frase que parezca representar la cosa misma frente a todo lo que se pueda decir de ella.

Las sentencias que expresan proposiciones existenciales y las que expresan proposiciones atributivas pueden tener la misma forma gramatical.

Cuando asignamos un predicado a una cosa, afirmamos tácitamente que ella existe: si la existencia fuera un predicado, todas las proposiciones existenciales positivas serían tautologías y las negativas contradictorias, y no es así.

Es fácil escribir sentencias que carecen de sentido sin percatarse de ello. La opinión de que un número de problemas de la filosofía tradicionales son metafísicos y por consiguiente ficticios, no implica ninguna suposición increíble sobre la psicología de los filósofos.

La diferencia entre el hombre que usa el lenguaje científicamente y el que lo usa en forma emotiva es que al primero le preocupa ante todo la expresión de proposiciones verdaderas, el objeto del segundo es la creación de una obra de arte.

El artista literario, rara vez construye sentencias sin significado literal, y cuando lo hace las frases son cuidadosamente elegidas por su ritmo y equilibrio. Si escribe sinsentidos, es porque los considera el recurso más adecuado.

El metafísico, en cambio, no se propone escribir sinsentidos. Hay un cierto número de pasajes metafísico, que son producto de un auténtico sentimiento místico y poseen un valor moral y estético.

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