El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse así mismos y no para ser gobernados por los demás”




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PROCESOS MENTALES

CEREBRO, MENTE Y EDUCACIÓN
ENCUENTRO 1.



El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse así mismos y no para ser gobernados por los demás”
Spencer, Herbert

CONTENIDO







Pág.




PRESENTACIÓN

3

1.

EL CEREBRO Y LA MENTE

6

2.

MODELOS DEL CEREBRO

8

2.1

MODELO MONÁDICO

8

2.2

MODELO DIÁDICO

9

2.3

MODELO TRIÁDICO

10

2.3.1

El Cerebro Triádico en el Salón de Clase

12

2.3.2

El proceso de cambio hacia la Clase Triádica

12

3.

TALLERES

16

3.1

“CEREBRO MÁS GRANDE”

16

3.2

TEST DE COCIENTE TRIÁDICO

17

3.3

EL CEREBRO TRIÁDICO EN LA CLASE

21

3.4

¿QUÉ CEREBRO POTENCIAMOS EN EL AULA?

23




HERRAMIENTAS PEDAGÓGICAS

26




COMPROMISOS

32




BIBLIOGRAFÍA

32





PRESENTACIÓN
El cerebro es un órgano maravilloso, el cual le ha permitido a la humanidad ocupar, para mal o para bien, el sitio que hoy ha conquistado en la creación. Sin él, y su maravillosa red de estructuras, tal vez todo en el mundo sería diferente y únicamente se percibirían los cambios atribuidos a la naturaleza. ¡Pero no! Es el cerebro humano protagonista de la asombrosa cantidad de aportes realizados por la humanidad, desde la comunicación oral y escrita hasta los medios de comunicación que virtualmente ponen en contacto a todos los hombres y mujeres de la tierra en tiempo real.
El cerebro también posee la capacidad necesaria para responder a las exigencias que existieron en el pasado y existirán en el futuro, en lo referente a los procesos de educación, siempre y cuando se tengan presentes los nuevos estudios sobre el funcionamiento cerebral, sus implicaciones para los procesos de aprendizaje y pedagógicos.
El tema de cerebro, mente y educación desde FACE, tiene un enfoque pedagógico, en el cual se ven inmersas diferentes formas de ver el trabajo del cerebro; como son la visión monádica, diádica y triádica. Cada una de estas visiones, como se verá más adelante, evidencia la relación existente entre el cerebro y educación.
Este documento presenta tres capítulos. El primero: “el Cerebro y la Mente”, hace un viaje para identificar como ha sido visto el cerebro en diferentes épocas de la humanidad. El segundo: “modelos del Cerebro”, presenta la visión que de este órgano han tenido algunos de los más importantes investigadores del tema a nivel mundial, desde el siglo XVIII hasta la actualidad (visión monádica, diádica y triádica). También se muestra como han influido los descubrimientos del cerebro, en la forma de poner en práctica los actos educativos. El tercer capítulo ilustra la última de estas visiones (visión triádica del cerebro), la cual, desde nuestra perspectiva debería ser el objetivo en las instituciones educativas en la actualidad.
Finalmente, el material del presente documento no pretende abarcar los temas de una manera exhaustiva. La idea es presentar elementos sencillos y generar en los participantes la inquietud de profundizar en los mismos, así como hallar estrategias para llevarlos a la práctica del quehacer docente, e inclusive a la vida personal.

OBJETIVOS
GENERAL
Analizar con los y las docentes como los distintos descubrimientos del funcionamiento del cerebro influyen en los procesos pedagógicos y de aprendizaje.
ESPECÍFICOS


  • Conocer los modelos científicos sobre el cerebro y sus implicaciones pedagógicas para la educación.

  • Identificar el hemisferio cerebral dominante y no dominante, con el fin de generar estrategias para potenciar en el aula de clase el menos desarrollado.

  • Planear por parte de los y las docentes estrategias didácticas desde el modelo triádico a utilizar en los ambientes de aprendizaje con el fin de generar un proceso de aprendizaje integral.



CONCEPTOS CLAVE
Cerebro: es el encargado de regular y coordinar el comportamiento, la homeóstasis (funciones corporales como el latido del corazón, la presión de la sangre, el balance de fluidos y la temperatura del cuerpo) y las funciones mentales (la emoción, la memoria y el aprendizaje).

Hemisferios Cerebrales: los hemisferios cerebrales ocupan la mayor parte del cerebro humano y suponen cerca del 85% del peso cerebral. Una fisura longitudinal los divide en hemisferio derecho y hemisferio izquierdo, son simétricos, como una imagen vista en un espejo.

Modelo Monádico: explicación del cerebro mediante un modelo con una sola estructura anatómica.

Modelo Diádico: explicación del cerebro mediante un modelo con dos estructuras anatómicas (dos hemisferios cerebrales).

Modelo Triádico: explicación del cerebro mediante un modelo con tres estructuras anatómicas (tres hemisferios cerebrales).

Lóbulos Cerebrales: porción redondeada y saliente del cerebro. Cuatro de los lóbulos se denominan como los huesos del cráneo que los cubren: frontal, parietal, temporal y occipital. El quinto lóbulo, la ínsula, no es visible desde fuera del cerebro y está localizado en el fondo de la cisura de Silvio.


CEREBRO MÁS GRANDE
Todos los días, Glen McNeilI pasa de seis a siete horas por las calles de Londres en su motocicleta con un mapa sujeto al manillar. McNeilI, de 28 años de edad busca el entrenamiento mnemotécnico -que dura años- para obtener la insignia verde que lo acredite como taxista autorizado de Londres, al igual que su padre.
Si McNeilI logra su sueño, su cerebro habrá crecido al menos una parte. El hipocampo, una estructura en forma de caballito de mar que pertenece al sistema límbico del cerebro, es crucial para muchas funciones de la memoria y el aprendizaje, incluido el procesamiento de relaciones espaciales en el medio ambiente. Un estudio de IRM (Imágenes por Resonancia Magnética) publicado en el año 2000 por científicos de la Universidad College, en Londres, mostró que en los taxistas londinenses la parte posterior del hipocampo estaba agrandada en comparación con la de individuos utilizados como control, lo que cuestiona la noción -sostenida por largo tiempo- de que el cerebro humano adulto no puede crecer. Pero este aumento en tejido cerebral podría no ser gratuito. En los taxistas la parte frontal del hipocampo tenían en promedio un tamaño menor a lo normal; ello sugiere que el esfuerzo de construir un mapa mental de la ciudad, cada vez más detallado, ha reclutado para su causa regiones vecinas del cerebro.
Si el hipocampo puede crecer en los humanos adultos, ¿qué sucede con otras partes del cerebro? De acuerdo con un estudio reciente realizado en Alemania, aprender a hacer malabarismos durante tres meses dio como resultado un aumento en la cantidad de sustancia gris en dos áreas implicadas en la actividad visual y motora, Sin embargo, cuando los malabaristas recién entrenados dejaron de practicar, esas regiones se encogieron a su tamaño previo. Más aún, ni el estudio de los taxistas ni el de los malabaristas permitieron discernir si el aumento en el volumen cerebral se debía a una reorganización de los circuitos existentes, a un mayor número de conexiones neurales o –lo que sería más fascinante- al nacimiento de verdaderas células cerebrales nuevas, una idea que hasta hace poco se consideraba absurda. En 1998 Fred H. Gage, del Instituto Salk en La Joiia, California, mostró que realmente pueden crecer nuevas células en el hipocampo de los humanos adultos. Gage cree que en otros lugares del cerebro podrían existir células madre, capaces de convertirse en nuevas neuronas funcionales. Una mejor comprensión de una regeneración nerviosa como ésta podría dar esperanzas para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, la de Parkinson y muchos otros trastornos cerebrales degenerativos.
Revista National Geographic en español,

“Secretos de la Mente”, marzo de 2005.

1. EL CEREBRO Y LA MENTE
Hoy en día es muy claro entender la relación existente entre el cerebro y la mente; se da por descontado que la mente es el resultado de los procesos generados dentro del cerebro. Sin embargo, esta realidad no fue clara desde el comienzo de la humanidad, pues en la antigüedad se consideraba el pensamiento como algo fuera del cuerpo y más cerca del alma.
Pero, ¿cómo puede una masa de tejido tener la capacidad de comprender la belleza del mundo, los sonidos de un lenguaje en particular y darles sentido y además generar una respuesta? ¿Cuál es ese proceso maravilloso que transforma la energía electroquímica en una esperanza, una alegría o una ilusión? Una primera mirada puede ser dada al pensamiento del antiguo Egipto, donde se consideraba que el pensamiento estaba directamente ligado con el corazón. Este órgano cumplía las funciones mentales, ya sean buenas o malas; también permitía la libertad de acción. Al morir las personas, era necesario mantener su cuerpo en perfectas condiciones, ya que se creía que en el viaje al más allá se debían mantener, tanto el cuerpo como el alma juntos. Los muertos, especialmente los de alta sociedad, eran embalsamados, retirando todas las vísceras, excepto el corazón, pues se consideraba que este debía estar presente cuando la persona fuera juzgada.
Se puede apreciar que para los egipcios, más que el cerebro era el corazón la residencia de los pensamientos. Además se tenía en tan poca estima el cerebro que era retirado por los orificios nasales, especialmente por el izquierdo, y reemplazado por una tela. Una evidencia de la importancia del corazón en los pensamientos de la gente egipcia está en la llamada Teología Menfita, en la cual el Dios Ptah crea gracias a haber “pensado” con el corazón”1. Siguiendo en este viaje a través del tiempo, se puede llegar a la Grecia clásica, en la cual el gran pensador Aristóteles mencionaba ideas muy interesantes con respecto al pensamiento, pues consideraba que nada podía estar en la mente sin haber pasado primero por los sentidos. Sin embargo, su visión del lugar donde residía la mente no estaba clara, pues mantenía la idea del corazón como residencia de la mente.
Más adelante, en la época del renacimiento, aparecen nuevas ideas más cercanas a la realidad; ideas como la del filósofo y matemático René Descartes, quien mencionó que existen dos elementos diferentes: la mente y el cerebro, los cuales forman parte del aparato intelectual humano. Él señala la idea del dualismo cartesiano, según la cual hay dos elementos separados: el pensamiento consciente y la parte física del cerebro. Es a partir de esta idea que finalmente se evidencia que la mente no es una cuestión etérea, sino que se genera a partir de una serie de procesos físicos llevados a cabo en el cerebro.
Luego de la idea de Descartes se puede mencionar, otro gran aporte dado por un contemporáneo suyo llamado Thomas Willis (1621-1675) quien ha sido conocido como el padre de la neurología y sugirió, no solamente que el cerebro es la residencia de la mente, sino también que sus distintas partes dan origen a funciones cognitivas específicas.

Este aporte es muy interesante, pues ya se percibe el cerebro como un sistema compuesto de múltiples partes con diversas funciones y relaciones. Hacia la misma época surge otra contribución que toma de una manera tal vez rara la idea de Thomas Willis, pues considera que estas funciones del cerebro se relacionan con la forma del cráneo. Esta idea es la frenología o craneología representada, entre otros por Francis Joseph Gall, (1758–1828), quien era un anatomista austriaco que planteaba que se puede identificar la forma de pensar de una persona gracias a la forma de su cráneo. Su postulado decía que en la medida en que se utilice una determinada zona del cerebro, esta se va desarrollando físicamente, de tal manera que va “empujando” el cráneo en ese lugar, provocando en la persona ciertas protuberancias que evidencian mayor actividad mental en esa parte del cerebro.
Tal vez una explicación de estas conclusiones del anatomista austriaco puede ser encontrada en los estudios que él hacía a un grupo de reclusos condenados a muerte, pudiendo evidenciar que muchos de ellos presentaban ciertas formas similares en sus cabezas, lo que lo llevó a pensar que esas mismas protuberancias se debían al comportamiento propio de este tipo de personas. Gall definió 38 zonas en las cuales se puede dividir el cráneo. A modo de ejemplo se pueden citar las siguientes, que, según Gall, corresponden a la zona dedicada al análisis matemático. Como se verá más adelante, aunque la frenología es típicamente empírica, tiene un elemento bien interesante, pues según últimas investigaciones, sí existe una variación en la estructura cerebral de las regiones que se usan más.
En la actualidad, se pueden encontrar técnicas de última tecnología que ayudan a los neurólogos a conocer aún más el cerebro de sus pacientes. Técnicas como la imagenología de resonancia magnética permiten tener una visión muy precisa del cerebro y además de la forma como suceden los procesos dentro del mismo. Esta técnica permite ver el cerebro como si este fuera cortado en “rebanadas”. Adicionalmente los neurocirujanos cuentan con una técnica usada en el momento de practicar una intervención quirúrgica; dicha técnica consiste en determinar las zonas de actividad del cerebro mediante una cámara que detecta las zonas cerebrales en las cuales hay actividad, esto les permite a los cirujanos evitar la intervención física en el cerebro, pues se pueden generar daños en el mismo, con consecuencias graves para el paciente.
Otro descubrimiento permite determinar que efectivamente el cerebro adapta el tamaño de las áreas dedicadas a las actividades en función de la intensidad de las mismas. Si una determinada actividad mental se realiza con gran énfasis, entonces el cerebro dedicará más espacio para esta actividad en particular. En Londres se hizo un estudio a los taxistas2, quienes deben tener gran habilidad espacial para encontrar fácilmente las direcciones. Dicho estudio mostró que un área del hipocampo aumentó de tamaño, en la medida que el taxista tenía más experiencia.

Otra característica interesante en relación con el cerebro es que este puede adaptarse a nuevas circunstancias creando nuevas conexiones entre sus neuronas, lo cual permite, inclusive que si existe un daño en alguna de sus zonas, se generen procesos para utilizar otras áreas y reparar el daño en la medida de lo posible. A esto se le ha llamado plasticidad neuronal.
Como se pudo ver en este sencillo recorrido histórico, la humanidad ha tenido que transitar un camino largo para poder comprender que definitivamente es el cerebro el generador de la mente y que existen en él una multitud de relaciones, de las cuales aún se maravilla la ciencia.
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