Bogotá septiembre 25 de 2007




descargar 163.62 Kb.
títuloBogotá septiembre 25 de 2007
página4/5
fecha de publicación31.01.2016
tamaño163.62 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Ley > Documentos
1   2   3   4   5

EL COMBATE AL RACISMO Y SU LEGADO.
La ideología racista, pese a todo, para imponerse aún en su privilegiada posición: dominante versus dominado, ha tenido una férrea resistencia de las víctimas y de sus aliados, de múltiples corrientes de pensamiento. Al interior de instituciones comprometidas con la trata y la esclavización, surgieron voces de condena y repudio “al otro”, por prejuicios de color de piel o de construcciones más arbitrarias como las de “amarillo” y la desaparecida “cobrizo”, para los aborígenes de las Américas.
Desde la iglesia romana destacamos algunas personalidades. En el campo religioso vimos a grandes personajes incluido el presidente de los estados Unidos Abrahan Lincoln, luchar contra la ideología en mención, a pesar des sus ambigüedades Benjamín Franklin, David Hume, Voltaire, condenaron a la institución e hicieron aportes dialécticos en los debates en los siglos XVII y XVIII.
En las trincheras afroamericanas se han dado eminentes luchadores. Recordemos en el Chocó, la vida y la obra de Manuel Saturio Valencia Mena, mártir de la lucha por los derechos humanos del afrocolombiano y el verso que la tradición oral le atribuye:
“A yo que soy inorante

me precisa preguntá

si el color blanco es virtú

pa’ yo mandame a blanquiá”.
La obra poética del mompoxino Candelario Obeso, señalado como el pionero de la literatura “negrista”. Reivindicó la variedad dialectal de los bogas afros del río Magdalena, como también el ritmo de la misma. Militares como el afroperuano Miguel Escudero quien llamó a la afrochocoanidad a tomarse el poder vía las armas, el día la victoria final frente a las huestes españolas. Propuesta que le costó la vida en ejecución sumaria y aleve por el “patriota” Nicomedes Conto. Los políticos como Luís Robles “el negro”, inician una política pública que en la modernidad se conoce como “discriminación positiva”, al conquistar becas para los afrocolombianos. Diego Luís Córdoba Córdoba, le dedico su vida a la creación de un partido político etnosocialista, llamado “acción Democrática”, con el cual logró la segunda departamentalización del Chocó, la ley “de la raza negra”, entre otras conquistas. La ley setenta del 93, se inscribe en dicha tradición legalista.
Bajo la influencia del movimiento social afroestadounidense y el de la negritud, en la década de los cincuenta, las luchas afrocolombianas producen un nuevo flujo, se destaca la familia Zapata Olivella, en particular Manuel quien no abdicó su lid ni siquiera con su desaparición física pues su legado sigue en la batalla.
En los años sesenta surge la figura del ingeniero civil Valentín Moreno Salazar, muy influenciado por el movimiento de la “Negritud”, como a la postre bautizaría al por él liderado. Por la misma época Clímaco Maturana Pino y su generación, impulsan distintas luchas en el Chocó, Antioquia y Bogotá, siendo atrapados por la figura pseudosocialista de Jorge Tadeo Lozano Osorio, cayendo en los vicios propios de una sociedad inequitativa como el clientelismo y la corrupción, abismo del cual tratan de salir décadas después. Por los años sesenta setenta Alejandro Zabaleta, Daniel Arias Gil y otros, fundaron una de las tantas versiones afromarxistas, en este caso teñidas de un maoísmo radicalizado. El colectivo realizó grupos de estudios, seminarios, etc., pero feneció por falta de recursos financieros y por su espíritu sectario. A finales de los setenta aparece Amir Smith Córdoba, en quien varias generaciones pusieron sus esperanzas. Este ex Hortensio Córdoba, fundó la revista “Negritud”, de efímera vida y el periódico “Presencia Negra”, realizó abundantes congresos, foros seminarios publicó tres obras suyas y editó, otras tantas. El mesianismo de Córdoba Mosquera, su escasa formación política y la carencia de una propuesta organizativa democrática, dieron al traste con muchos sueños. El propio Amir murió en una pobreza franciscana en medio de la indiferencia de los “leisetentosos” y de los “afrofuncionarios”, muchos de los cuales han mejorado sus estratos sociales y calidades de vida a través de una lucha que a veces descalificaron.
Producto de la presión internacional, el gobierno Gaviria Trujillo, se vio obligado a darle mayor protagonismo a los grupos étnicos afros e indígenas, lo que quedó reflejado en la nueva constitución colombiana y en la ley setenta del 93. El movimiento social afrocolombiano creció cuantitativamente, pero nació cooptado e institucionalizado, en el lenguaje clásico se lo denomina “manumiso”, en alusión a los afroamericanos que optaban por comprar su libertad en vez de cimarronearse. Esta parte del MSA, es la mayoritaria, vive de la oferta institucional y no se plantea nada alternativo ni autónomo. El ejemplo más claro lo constituye la llamada “Consultiva Nacional”, la cual no se ha dotado después de más de una de funcionamiento y menos es capaz de reunirse autónomamente al margen de la oferta institucional. El actual MSA, es campesinista y severamente controlado por la iglesia romana, ONG’s internacionales y colombianas, al igual que por el Estado, el proyecto político de este sector es integracionista y de subalternidad frente al establecimiento. El movimiento alternativo y el movimiento en su expresión citadina, son minoritarios y carecen de organizaciones eficaces.
Con todas sus vacilaciones e inconsecuencias, el MSA avanza en su lucha contra el racismo, sin embargo, todavía la exclusión social, el racismo psicolingüístico, siguen campeando impunemente. La cátedra de estudios afrocolombianos, sigue siendo resistida en las directivas de los planteles educativos y gran parte del cuerpo docente. El sector mayoritario de la “Comisión Pedagógica Nacional”, no plantea una reconstrucción del sistema educativo colombiano, por el contrario se pliega a las políticas estatales.
En los albores de los ochenta nació una efímera organización llamada “Cimarrón” en Popayán de la cual no tenemos mayores datos. Un poco después, en Pereira, bajo el liderazgo de Humberto Celorio, Eusebio Camacho, crearon el grupo de estudios llamado “Soweto”, el cual más tarde evolucionó en el “Movimiento Cimarrón”, dirigido personalizadamente por Juan de Dios Mosquera Mosquera y su visión sólidamente influenciada por los métodos integracionista y de lucha encabezados por Martin Luther King.
El balance de quienes han ocupado las curules de la circunscripción especial afrocolombiana, los deja muy mal parados, alejados del movimiento social, apoyando mayormente las políticas neoliberales y antipopulares de los gobiernos de turno. Sindicados de los vicios tradicionales de los ejercicios gubernamentales en Colombia: clientelismo, corrupción, nepotismo, etc.
En este terreno debemos apuntarle al futuro para que salgan nuevos liderazgos colectivos y sanos.

HERENCIAS Y SECUELAS DEL RACISMO.
La ideología objeto de nuestra atención, ha causado efectos devastadores tanto en quien la porta, como en quien la padece, sobre todo en su forma más perversa, el endoracismo. Quien la porta es un enfermo enajenador, que afecta a quien la padece. Este último, el enajenado, es un enfermo, alienado que se autodesprecia y en casos más aberrantes por la vía del “blanqueamiento”, pretende “salvar a su descendencia” y para si, mediante cirugías cosméticas, pelucas, maquillajes, etc., intenta físicamente acercarse al modelo de belleza impuesto. Desde lo espiritual, el enajenado lucha día a día por parecerse cada vez más al “amo”, es decir, ser menos él mismo. Ello implicaba obtener certificados de idoneidad académica, de buenas maneras, en fin ser un “blanco” reconocido, o mejor “un “negro” con alma “blanca”, como quedó acuñado en el racismo psicolingüístico.
Esta temática llevó al médico psiquiatra afromartiniqueño, Frantz Omar Fanon, a crear la ciencia de la etnopsiquiatría. En ella se estudian las enfermedades que causa la ideología en mención, al igual que las patologías producto del colonialismo.
La alienación es una falsa conciencia que nos invade en todos los aspectos de la vida. En la ciencia pensamos desde la lógica cartesiana, en detrimento de la poliléctica que es propia de los pueblos africanos. El nivel de conciencia crítica, es tan bajo que usamos inconciente el racismo psicolingüístico, como automatismo cultural. De igual manera cuando queremos ofender concientemente a nuestros prójimos y a nosotros mismos de forma colectiva.
PSICOPROFILAXIS CONTRA EL RACISMO.
Antes hemos dicho que le apostamos a la etnoeducación para todo colombiano y a la endoetnoeducación, como estrategia para desalinear a propios y extraños, a largo plazo, para construir una nueva Colombia en paz, democrática e incluyente, que repare los daños económicos y espirituales a los pueblos que padecemos dicho pensamiento. Esto supone que los agentes educativos se reeduquen despojándose de prejuicios raciales. Se impone una política pública capaz de persuadir y/o castigar a los medios de comunicación que promuevan dicha ideología, de la misma a funcionarios ya cualquier ciudadano que incurra en acciones que lesionen material o afectivamente a las víctimas. Un acto de sanación de esta naturaleza, necesita de las más decididas acciones del Estado y una gigantesca seducción tanto para los portadores, como para las víctimas. Así estaremos construyendo un nuevo ciudadano y una sociedad libre de prejuicio racial, una vía para avanzar hacia la paz.
PSICOTERAPIAS COLECTIVAS.
Las personas que llevan consigo la ideología racista, sean racistas o endoracistas deben ser sometidos a procesos de resocialización desprejuiciada, deben conocer que poseen en su odio por el afro y el indígena un profundo miedo, el cual es en gran medida producto de ideas deformadas bajo pensamientos pseudocientíficos o de la educación que se imparte oficialmente en la república donde los afroamericanos somos a propósito invisibilizados.
Deben hacerse procesos educativos de mediano plazo para la primera infancia, etapa donde se forjan las ideas racistas, excluyentes, antidemocráticas y de todo tipo de fobias.
El Estado y la comunidad afectada estarán vigilantes de cualquier conducta racista. Sea en la cotidianidad, en los medios de comunicación, en l educación formal e informal. Pedagogos, psicólogos sociales, antropólogos y sociólogos juegan roles fundamentales en esta propuesta. Se deben crear estrategias capaces de producir cambios de conductas colectivas, para construir la sociedad deseada.

DE LA PSICOAFECTIVIDAD.
Uno de los mayores daños que produce la ideología racista, es la destrucción de la autoestima de la víctima. La cultura mayoritaria ha creado falsos estereotipos de sus víctimas, en ellos las cualidades indeseables del ser humano se le atribuye sin fórmula de juicio al afectado. Por los caminos que hemos discutido quien los padece trata de escapar de ellos y el primer paso es renegar de si mismo, ya sea por la vía del “blanqueamiento” físico en su descendencia o en si mismo, mediante cirugías cosméticas, “blanqueamiento cultural” tratando de ser más europeo que sus nativos, asumiendo modales por los que la cultura dominante le expida certificado de buena conducta.
Las ciencias de la conducta y la pedagogía deben llevar la voz cantante en los procesos desalienadores, cambiando las ideas prejuiciadas, por otras contentivas de la verdad. Llenar de contenidos científicos que rebatan las ideas anticientíficas y el temor que alientan el racismo.
El enajenado, por su parte, debe avanzar ala mayor velocidad que le sea posible, en la recuperación de su personalidad. Saber los roles que ha jugado su colectivo social históricamente, saber que es igual a cualquier ser humano y que las diferencias sociales las procura una sociedad asimétrica, excluyente y que sus potencialidades son las de todo ser humano.
LA ETNOEDUCACIÓN DESALIENADORA.
Colombia como todos los pueblos avasallados económica, política y culturalmente, requiere de un urgente e inaplazable proceso de sanación interna, asumiéndose como lo que es, un pueblo culturalmente megadiverso y hacer realidad el paradigma antropológico que asevera que la “diversidad es riqueza”. Asumir que no hay culturas mejores ni peores, aprender a relativizar a las culturas que se han vendido como superiores y simultáneamente aprender a cuestionarlas, pues no todo lo presente en la cultura es bueno para la humanidad.
La endoetnoeducación tiene unos retos particularísimos, pues debe rescatar la salud mental de los enajenados. No basta con llenar de contenidos a los afectados. La endoetnoeducación debe aportar los elementos apara que el alienado colonizado, ante todo el “amo” que piensa y actúa por él. Enseñarle que posee un pasado que en muchos casos pertenece a una tradición que enaltece a la raza humana. Que practique con el vate Nicolás Guillén “Hijo de esclavos soy/ que se avergüence el amo”. Es allí donde siguen en deuda los autores que nos hecho propuestas etnoeducativas, no apuntan a como es que vamos a romper el cerco de la alienación. La apuesta sigue en pie.
UNA ETNOEDUCACIÓN AUTOAFIRMATIVA.
La que aquí denominamos endoetnoeducación es una etnoeducación que nace desde el pensamiento propio. La que se basa en la formación telúrica, que asume críticamente su pasado, pero sin vergüenzas étnicas, la que tiene por objetivo desalinear al afroamericano la que le confronta consigo mismo, la que persigue que se despoje del “amo” que llevamos dentro, que habla, piensa y actúa por nosotros. La educación que retoma científicamente nuestros aportes a la humanidad, la que relativiza los valores de otros pueblos, la que propende por autoafirmarnos en tanto que personas actoras y autoras de la civilización.
Nuestra propuesta no se reduce a buscar y llenar contenidos informativos. Siendo esto muy importante, no es suficiente. Se trata de formar endoetnoeducadores cuya misión sea el análisis crítico de la información que recaba para transferir a su pupilos, ser capaz de crear con los psicólogos estrategias pedagógicas que nos permitan construir ciudadanos, capaces de romper con los lastres del pasado, es decir un nuevo afroamericano de Colombia desalienado y desalienante.
LAS CIENCIAS DE LA CONDUCTA Y SUS PAPELES FRENTE A LA DESALIENACIÓN.
Como hemos visto una de las estrategias más socorridas para domesticar a los africanos y sus hijos fue romperle su sistema cultural, el simbólico y el del pensamiento, para obligarlos a asumir el de sus opresores.
Una persona que vio morir sus dioses, la proscripción de su cultura, la ridiculización de la misma, extrañado de su territorio ancestral, degradado de persona a “animal parlante”, establecer nuevos relacionamientos de amistad, crear nuevas formas de parentesco entre ellos crear familia nueva o adoptarse en una, a adorar dioses desconocidos a hablar lengua extraña, pasar de persona libre a sujetado, a perder la libertad y la iniciativa propia, a las luz de las ciencias de la conducta estábamos frente a alguien que perdió sus códigos, nos colocaba frente un demente.
Los primeros síntomas se evidenciaron a bordo de los “buques negreros”, cuando ya convencido el bozal que no regresaría a su tierra, una vez vencida sus resistencia, caía en un severo estado depresivo conocido en la jerga de la época como “sirimba”. Quien no lograba superarla, al no ver salida su psiquis entraba en túnel, en el cual la única solución que hallaban era el suicidio.
La nosografía colonial no nos habla de registros de casos de alteraciones mentales, pero pensamos que debieron ser altos. Las tasa de suicidios, según algunos estudios en el siglo XIX, resultaron semejantes a las de los obreros de Inglaterra cuando estos laboraban jornadas de 14 y más horas en malísimas condiciones ambientales. Pero no es difícil inferir que una persona sometida a jornadas de sol a sol, mal alimentada, sometida a permanentes castigos físicos y espirituales, su alma no podía estar en paz. Desafortunadamente, para la época el desarrollo de las ciencias de la conducta y la aplicación de los registro estadísticos no eran tan importantes y tratándose de esclavizados, mucho menos. Las religiones jugaron un papel psicoterapéutico que brindaba consuelo y esperanza, de paso aculturaba y domesticaba a los africanos y a los afroamericanos.
Presumiblemente, tan dañina como la educación del garrote debió ser la aplicación de las estrategias educativas de Willie Lynch. Sus secuelas siguen vigentes hoy por hoy. Sobre todo la desconfianza que reina entre nosotros. En los pueblos afroamericanos, tomados de conjunto, se puede hacer la siguiente ecuación: nuestras sociedades funcionan óptimamente en los extremos de las dinámicas sociales. En el centro de ellas reina el caos. Veamos: El mayor poder de convocatoria entre nosotros lo poseen los impulsos de la vida y la muerte. Una persona fallecida es un asunto del colectivo social. Todos contribuyen física y/o simbólicamente con el suceso. Con la cuota en dinero y/o especies. Quien no asiste al sepelio y velorio, recibe una sanción social. En las fiestas populares, todo es fraternidad y alegría. Hasta allí todo bien, pero ponga de acuerdo a la comunidad para realizar acciones conjuntas, particularmente instituciones extracomunitarias como una junta de acción comunal y allí arde Troya. La vida matrimonial no funciona, más aun cuando hay pretensiones procedentes de la sociedad dominante, como la monogamia. El varón no está dispuesto a asumir las libertades que se auto otorga, para sus compañera. La existencia del hogar, desde lo emocional, es dependiente de las acciones de la mujer dispuesta a mantener la institución “contra viento y marea”. La escuela no es la deseada, en fin, muy pocas cosas funcionan como deberían ser.
De 1852, inició real de la abolición de la esclavización, a la fecha no hemos dado con los instrumentos educativos que nos permitan superar exitosamente las secuelas de la esclavización, las cuales por automatismo cultural, por ausencia de conciencia crítica, continuamos reproduciéndolas y los medios de comunicación social, la educación formal e informal desde la sociedad dominante refuerzan cotidianamente.
Frente a los retos que nos plantea el derrotar al racismo y la herencia de Willie Lynch, no hemos acudido a los gigantes aportes que nos han legado la etnopsiquiatría, en particular Frantz Omar Fanon, el francés Roger Bastide y Renate Zaher. En Colombia sigue inédita, en los anaqueles de la universidad Nacional, la obra de Tufik Meluk Alumá.
Resulta preocupante como después de las generaciones de los ochenta, estos científicos hayan sido lanzados al cuarto de San Alejo. Son virtualmente desconocidos en la actualidad, esto es evidente en las propuestas realizadas por nuestros pedagogos en sus concepciones etnoeducativas. Nuestros psicopedagogos están preocupados preferentemente por dos temas: la legislación educativa y la difusión de conocimientos. De estos últimos diremos que son repetitivos y poco profundos. Ello se puede explicar por el poco avance en la investigación que adelantan los humanistas y a que cuando las hay se quedan sin divulgación; al divorcio entre los psicólogos y los educadores y a que en el ambiente las propuestas innovadoras son más bien escasas.
Recuperar, adecuar y modernizar los aportes de nuestros etnopsiquiatras, es una necesidad urgente e inaplazable.
1   2   3   4   5

similar:

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconBogotá D. C., septiembre 11 de 2001

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconBogotá D. C., jueves 4 de octubre de 2007

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconProyecto de acuerdo no Por el cual se adopta el plan de desarrollo...

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconSÓlala teatro Viernes 26 de septiembre 2014 viernes 26 de septiembre...

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconSede Bogotá Sur

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconSede Bogotá Sur

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconA las 23: 00 (Bogotá, Bs. As., México)

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconBogotá D. C, Agosto 10 de 2011

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconImpacto del transporte en el ambiente de bogotá

Bogotá septiembre 25 de 2007 iconIntervención “Gestión de la Red Pública Hospitalaria de Bogotá”




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com