CosmologíA PLEYADIANA UNA NUEVA cosmología para la era de la luz barbara hand clow 1995




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COSMOLOGÍA PLEYADIANA



UNA NUEVA COSMOLOGÍA PARA LA ERA DE LA LUZ
BARBARA HAND CLOW
1995


Este libro fue pasado a formato digital para facilitar la difusión, y con el propósito de que así como usted lo recibió lo pueda hacer llegar a alguien más. HERNÁN





Para descargar de Internet:

ELEVEN” – Biblioteca del Nuevo Tiempo

Rosario – Argentina


Adherida a: Directorio Promineo: www.promineo.gq.nu

Libros de Luz: http://librosdeluz.tripod.com

Cosmología Pleyadiana


Título Original: The Pleiadian Agenda

1995, Barbara Hand Clow

1999, Obelisco – 2º edición: Marzo 2001

Digitalizador:  Hernán (Rosario, Arg.)

L-71 – 9/11/03
INDICE
AGRADECIMIENTOS

PRÓLOGO

Entrando en el Universo

PREFACIO

La división de la realidad
1. LA FIESTA CÓSMICA

Invitaciones a la Fiesta Cósmica

La Historia de la Banda de Fotones, la Noche Galáctica y la Alquímia de las Nueve Dimensiones
2. LA BANDA DE FOTONES

La Banda de Fotones y el Proceso de Transmutación

La Banda de Fotones, El Calendario Maya y las Pléyades

La Medicina Serpiente y el Calendario Maya

Los Elementales y el Reino Telúrico

Los Sentimientos y los Pleyadianos

El Peligro de Creencias y Grupos

Sanación y Orgasmo durante la Activación Fotónica

La Autopista Galáctica de Información y los Sirios

Creando Hogar

Vuestor Altar Sagrado y Vuestro Ka
3. LA ALQUIMIA DE NUEVE DIMENSIONES

Encontrando Vuestra Mónada

Abraham y el Uranio

Las Relaciones entre los Anunnaki y los Sirios

Anubis y Vuestros Cuerpos

Una Visión de la Radiación desde las Dimensiones Superiores

Henoch y la Radiación
4. LOS LAGARTOS Y LA IGLESIA ROMANA

Rey Lagarto habla sobre la Kundalini

Doctor Lagarto y Dios

Satya y el Botón Cósmico de Re-inicio

Meditaciones de Satya para abrir Portales Dimensionales
5. LA HISTORIA DE LA DIOSA ALQUIMIA

Satya y la Alquímia Femenina

Habla la Luna

Cómo Manifestar la Realidad Física deseada

Técnicas de Manifestación Lunar

Satya y el Despertar de Vuestra Sangre

Creando Realidades desde Vuestro Futuro

Una Exploración más Profunda de los Códigos de Sangre

Cristo y la Activación del Reino Vegetal

La Explosión Multdimensional
6. EL DILEMA DE LUCIFER Y EL PODER DE ANU

La Geometría de Luz de la Sexta Dimensión

Lucifer y la Distracción Anunnaki

Anu, el Gran Dios Sumerio

Satya y el Pueblo Elegido

Isaías y el Templo Egipcio de los Reptiles

Khem, el Templo de los Reptiles en el Delta del Nilo
7. LA BIBLIOTECA DE ALCIÓN Y TZOLK'IN -GUARDIÁN DEL TIEMPO

Leyendo la Mente del Sol

Satya os lleva a la Biblioteca de Alción

Las Lentes de las Nueve Dimensiones del Mundo Iluminado

Fotones Saltando como Palomitas de Maíz en las Pléyades y en Gaia

Anubis Cuenta la Verdadera Historia de Cristo

Tzolk'in Teje la Historia del Tiempo
APÉNDICE A

Tránsitos Astrológicos desde 1972 hasta el final del Gran Calendario Maya el 21 de diciembre de 2012
APÉNDICE B

El Cronometraje de la Entrada del Sistema Solar en la Banda de Fotones
APÉNDICE C

La Precipitación Galáctica: el Ciclo Metónico
APÉNDICE D

El Sistema Estelar de Sirio y los Antiguos Registros de Orión
GLOSARIO
A PROPÓSITO DE LA AUTORA
ILUSTRACIONES

CONTRAPORTADA
225 MILLONES DE AÑOS DE EVOLUCIÓN DE LOS PLEYADIANOS
La internacionalmente reconocida astróloga y maestra espiritual, Barbara Hand Clow, describe en Cosmología Pleyadiana un inten­so drama cósmico que se está desarrollando simultáneamente en nueve dimensiones, siendo la Tierra el escenario escogido. Ha­blando principalmente a través de Satya, una diosa pleyadiana, revela el cronometraje del salto crítico evolutivo previsto para la época del fin del Calendario Maya. La naciente Era de la Luz supone la entrada de nuestro sistema solar en la Banda de Fotones y en la Era de Acuario.
"Un mensaje esperanzador de una mente multidimensional... un documento del que se hablará durante cientos de años"

John Major Jenkins,

autor de Tzolkin: Visionary Perspectives and Calendar Studies.

"Un intrigante calidoscopio de cosmología galáctica interdi­mensional que ofrece una visión íntima de la historia de las estre­llas tal como se despliega en la época actual de juicios planetarios. Diversión y orgasmo, iniciaciones fotónicas, la escala completa de nueve dimensiones -esto y mucho más se encuentran en el menú canalizado por Barbara Hand Clow en Cosmología Pleyadiana, su opus magnum enciclopédico".
José y Lloydine Argüelles,

instigadores de la Convergencia Armónica, co-creadores de Dreamspell: The Journey of Timeship Earth 2013, y coordinadores mundiales del Plan de Paz mediante el cambio al Calendario de Trece Lunas.
* * *
A Gerry Clow

Creando Hogar
Nosotros (los dioses) no os hemos quitado nada de vuestra inte­gridad original ya que nadie puede hacerlo. Pero sí hemos distor­sionado una parte de ella de mala. manera. Dado que viajamos tan lejos, somos grandes guerreros y somos muy viriles. Vosotros debéis Crear Hogar y vivir en armonía con todas las especies de la. Tierra. Para resonar con Gaia, tenéis que ser muy femeninos. Nosotros os hemos obligado a ser demasiado guerreros, demasiado compulsivos, demasiado centrados en el espacio y tiempo lineal, demasiado miedosos. Todas estas tendencias incompatibles están explotando ahora dentro de vuestras células. Afortunadamente vuestra matriz genética también contiene urea contribución este­lar y ahora, esta matriz estelar-celular tiene que despertar. Tenéis que interactuar con otras dimensiones para sanar.
Agradecimientos
Este libro no se hubiera escrito jamás sin la increíble ayuda que me prestó Gerry Clow. Gerry fue el principal edi­tor y su extraordinaria habilidad y dedicación fueron los ingredientes necesarios para poder divulgar un material tan diverso y difícil.

Gracias a Brian Swimme por presentar este libro. Mientras pasamos de la mente heliocéntrica a la mente galáctica, siempre has estado conmigo durante los cambios radicales de consciencia.

Canalicé este libro para Gerry Clow, John Kaminski y Audrey Peterson. Gracias John por transcribir las cintas y por asistir en la edición. Gracias también por ser un guar­dián con respecto a cualquier media verdad o cualquier énfasis inapropiado. Audrey, gracias por tu apertura, tu amor y tu visión de la luz. Os agradezco a los tres vuestra disponi­bilidad y vuestro valor por atreveros con otro viaje `loco' con los Pleyadianos.

Quisiera expresar mi gratitud a las personas que más me han ayudado a clarificar mi voz pleyadiana. Ellas son Barbara Marciniak, Ken Carey, Lyssa Royal, Wendy Munro, Tom Crisley y Tobi y Teri Weiss de Power Place Tours. Gracias a Jeanne Scoville y al productor de películas David Drewry por vuestra infalible capacidad de reconocer la importancia de este trabajo a tiempo para filmarlo en Egipto en 1994.

Me gustaría agradecer la ayuda prestada para que pudiera comprender el Gran Calendario Maya. Estas personas son Hunbatz Men, Alberto Ruz Buenfil, José y Lloydine Argüelles, Tony Shearer, John Mayor Jenkins, Terence McKenna, Stephen McFadden, Hugh Harleston y José Díaz-Bolio.

Me gustaría expresar mi gratitud también a los "Bears" por el apoyo que he recibido para este proyecto. Estoy pro­fundamente agradecida a Mindy Belter por el excelente diseño y las ilustraciones, a Sonya Moor por su cuidadosa corrección y a Lightbourne Image por una foto estupenda.

Gracias a Carol White, Audrey Peterson y Nicki Scully por ayudarme ver a los elementales; Dawn Erhart Wingard por mantenerme dentro de mi cuerpo mientras estaba tra­bajando excesivamente y a Barbara Morgan por prestarme sus jardines. Tal vez yo no hubiera sido tan consciente res­pecto a la igualdad de los animales, insectos, rocas, seres humanos y estrellas si no hubiera sido por la gentileza, llena de verdad, de mis cuatro hijos Tom, Matthew, Christopher y Elizabeth; gracias por compartir la Tierra conmigo.

PRÓLOGO

ENTRANDO EN EL UNIVERSO
La mejor manera de acercarse al nuevo libro de Barbara Hand Clow, La Cosmología Pleyadiana, es verlo englo­bado dentro de la tarea cosmológica tradicional de aprender cómo "entrar en el Universo". Para la mayoría de la gente moderna esto puede parecer una tarea un tanto extraña, incluso trivial. Después de todo ¿qué podría ser más fácil que entrar en él? Sin embargo, el hecho es que el reto de entrar en el Universo es muy antiguo. Y nosotros, los humanos en particular, somos retados de manera singular como especie porque no contamos únicamente con nuestra herencia genética. A otros animales se les ahorra todo esto. Por lo menos, en la mayoría de las situaciones, las instrucciones de cómo comportarse están más a mano.

Nuestro reto es totalmente diferente. Hemos acumulado gran cantidad de información con respecto al Universo y sobre cómo funciona, y toda ésta información hay que tenerla en cuenta para aprender cómo actuar inteligentemente en el universo. Entrar en él significa simplemente aprender las vías de un mundo más amplio y de cómo una persona debe rela­cionarse con todo ello. Los primeros humanos sintieron que esto era un reto profundo y urgente. Posiblemente, desde hace 300.000 años, pero seguramente durante los últimos 40.000, los humanos se reunían por la noche y discutían los caminos del Universo para encontrar su camino por el Gran Mundo. No importaba en qué continente vivían, en qué cultura, en qué zona, ellos se reunían por la noche -en torno a una fogata en las planicies de África, en las cuevas de los bos­ques de Eurasia, bajo el brillante cielo nocturno de las masas terrestres de Australia y en las casas alargadas de América del Norte- y contaban las historias sagradas del Universo y de lo que hacía falta para vivir una vida humana noble.

Digo que todas las culturas lo hicieron, pero esto, eviden­temente, no es exacto, ya que los humanos contemporáneos no lo hacen. Parece que la humanidad moderna es la prime­ra cultura que rompe con esta tradición primordial de cele­brar los misterios del Universo. ¿Qué significado puede tener el abandono de algo que funcionó durante 300.000 años?

La sociedad industrial moderna hace las cosas de manera diferente. Las cuestiones de importancia trascendental se tratan en las iglesias, mezquitas y templos. Ahí, cada fin de semana, billones de humanos se reúnen para reflexionar sobre su relación con lo divino. En todas estas ceremonias religiosas semanales, tan esenciales para la salud y la espiri­tualidad de la humanidad en general, uno puede encontrar una diversidad de celebraciones religiosas, pero raramente se encuentra una contemplación seria del Universo, y cuan­do digo "Universo" me refiero simplemente al universo de las estrellas y a la superficie terrestre y a los anfibios y a los mamíferos y a los insectos y a los ríos y a los pantanos.

Por consiguiente, nos encontramos en el actual impas: las religiones contemporáneas se han ido centrando sobre todo en las relaciones de los humanos consigo mismo y con lo divino y han apartado las antiguas cuestiones de cómo entrar en el Universo; mientras, por otro lado, la ciencia, aunque sí se centra en el Universo, enseña un universo que no tiene ningún significado o destino sagra­do y evita hablar del papel esencial de los humanos en él.

Comentemos ahora el último libro de Barbara Hand Clow. Desde el principio hasta el final, ella considera el Universo como un reino sagrado, de materia, energía e información, pero también lo considera lleno de seres espi­rituales. El suyo es un Universo con un destino sagrado. También, y, una vez más, de principio a fin, Clow se centra en el papel que los humanos han de desempeñar en este drama cósmico. Ella escribe que nos ayudará a cada uno de nosotros a "recordar cómo nadar entre las estrellas". Nos promete que nos ayudará a "activar nuestro ser cósmico". En oposición directa a lo que hace el genio nihilístico, post­moderno, que acecha a la mayoría de las universidades modernas, ella habla del papel central que juegan los huma­nos, la Tierra en su conjunto, ya que escribe "...vosotros sois los cuerpos para todas las dimensiones (cósmicas) conforme la Tierra entra en la Era de Acuario".

Tampoco comete el habitual pecado en el que incurre la mejor filosofía clásica occidental que alaba al ser humano mientras denigra a todo el mundo no-humano. Para Clow, toda vida es sagrada y cada especie juega un papel vital. En una bella frase, escribe: "los animales son la fuente de la sabi­duría estelar de los humanos". Y no sólo vuestros parientes cer­canos, los mamíferos. Según su visión, también los reptiles tie­nen un poder especial que debe ser respetado como cuando escribe que "nosotros, los reptiles que nos quedamos en la Tierra somos los que mantenemos esta increíble inteligencia (de Gaia). Mantenemos este conocimiento directamente den­tro de nuestros cuerpos físicos".

Antes de seguir, debemos pararnos y hacer una pregunta muy sencilla: si nuestros jóvenes fueran iniciados en el Uni­verso por medio de una cosmología semejante, una cosmolo­gía que considera al Universo como algo sagrado, una cosmología que muestra al ser humano su papel grandioso y cósmi­co, una cosmología que adora a los animales y a otras formas de vida, ¿estarían nuestros hijos condenados a crecer y destruir a la Tierra, tal y como muchos de nosotros hemos hecho?

Si nos propusiéramos establecer una cultura enraizada en una cosmología viviente, deberíamos saber por qué visiones como las de Clow, serían inevitablemente descartadas por el "Equipo de Dirección Mundial".

La humanidad perdió la cosmología especulativa hace cinco siglos cuando las nuevas empresas científicas destru­yeron el entendimiento común del Universo de la humani­dad medieval. En 1543, Nicolaus Copérnico, un obscuro astrónomo polaco, declaró que el Sol, y no la Tierra, era el centro del mundo.

Claro está que nosotros aceptamos esto ahora como cier­to, pero debemos recordar que toda una cultura se basó en la asunción de que la Tierra era el centro. Uno de los resul­tados de esta transformación era desechar todos los trabajos cosmológicos especulativos, trabajos similares al que Vd. tiene en sus manos, los tiró todos a la basura. Déjeme que le explique cómo sucedió.

Copérnico, más que nadie, era consciente de lo peligrosa que era su investigación. Como canónigo de la Iglesia, se negó a publicar sus descubrimientos hasta que estuvo en su lecho de muerte. Lo que él temió acabó sucediendo: el con­tenido científico de su investigación fue aceptado y la orien­tación cosmológica del mundo medieval fue lenta pero deci­sivamente rechazada. El mundo moderno, basado en la divi­sión entre ciencia y religión, nació en aquel tiempo. A par­tir de entonces la religión iba a ser considerada como depó­sito de las verdades con respecto a la conducta necesaria para llegar al cielo; la ciencia, por otra parte, se entendía cada vez más como un método para descubrir la verdad del universo físico, un universo carente de realidades espiritua­les y compuesto únicamente de materia bruta.

Lo que debemos apreciar aquí es que el descubrimiento de Copérnico de la verdad referente al movimiento de la Tierra en torno al Sol, también hizo que los humanos se pelearan sobre cómo la verdad es integrada. Durante muchos cientos de miles de años, los humanos sostenían que la Tierra era el cen­tro del Universo. Aquellos humanos hubieran estado profun­damente confundidos por la sugerencia de que el Sol residía en el centro y que la Tierra giraba alrededor de él.

Para la mente ingenua o pre-copernicana, el Sol no es esta cosa caliente ahí arriba en el cielo y que viaja cada día alrededor de la Tierra. No podemos definir su tamaño pero no debe ser demasiado grande ya que se puede impe­dir su visión con un pulgar. ¡La Tierra en cambio, es todo el mundo! ¡Es el lugar de los grandes océanos y mareas y enormes sierras montañosas y terribles huracanes! ¡De temporales de nieve y avalanchas!

La grandeza de Copérnico reside en que con su libro provocó un proceso mediante el cual la mayoría de los pensadores avanzados de Europa podían vislumbrar esta nueva, sutil y sorprendente verdad: el Sol reside en el centro del sistema solar mientras la Tierra, Marte, Júpiter y todos los demás planetas giran alrededor de él. Sin embargo, la parte desafortunada era que nos convenció de que nuestros sentimientos y nuestras intuiciones no eran fiables. A partir de entonces, todos los trabajos que tení­an en cuenta estas maneras de saber -y ciertamente éstas son las maneras primordiales en La Cosmología Pleyadiana de Clow- debían ser consideradas sin sentido, estúpidas, sin valor y una pérdida de tiempo.

¿De qué manera, entonces, debe uno acercarse a los tra­bajos visionarios y especulativos, especialmente al que tiene usted en sus manos?

Considero que existen tres aproximaciones básicas: la primera sería la de la ciencia moderna y mayoritaria, que considera toda discusión basada en la astrología o sintoniza­ción galáctica como inútil. Este acercamiento es el que caracteriza a la mayoría de científicos de hoy en día.

La segunda aproximación consiste en considerar seme­jante trabajo como algo que es literal y científicamente cier­to, similar al modo en que algunas personas consideran la Biblia como algo literal y científicamente cierto. Este acer­camiento, tal vez incluso más popular que el primero, tiene el desgraciado defecto de enfrentar a sus seguidores con la ciencia que es la aproximación más poderosa, más consen­suada de nuestra cultura a la verdad.

La tercera aproximación, sugerida por el propio texto, es la de pensar que este trabajo pertenece al ámbito de la poe­sía. Para poder comprender cómo una visión poética puede ser cierta, pero cierta de una manera diferente a la certeza científica, me gustaría ofrecer las dos siguientes explicacio­nes e imágenes de La Cosmología Pleyadiana como conjunto: Imagínese el momento en que Beethoven tocó por pri­mera vez su "Oda a la Alegría" en una habitación vacía. Pero la habitación no estaba vacía si tenemos en cuenta todas las formas de vida, particularmente los procariotas unicelulares que estaban, imaginémoslo, flotando en el aire. Indudablemente -si podemos suponerle a un orga­nismo unicelular la más mínima sensibilidad- los susodi­chos procariotas no eran capaces de apreciar la música que estaba llenando la habitación. ¿Qué hubiera sucedido si una sola, de un billón de estas criaturas, una sola, hubiera sido un genio? ¿Qué hubiera sucedido si en lugar de simplemente permitir que las vibraciones musicales revolo­teasen a través de ella sin darse cuenta de nada, esta criatu­ra hubiera despertado a la presencia de algo grande?

Es seguro que lo que experimentaría sería sólo la más miserable nimiedad de la realidad global de la música de Beethoven, pero ¿no sería concebible que hubiera sido sacu­dida por una extraña sensación de que una magnificencia mucho más allá de sus usuales actividades cotidianas la habría impregnado de repente?

Si un humano tiene la sensibilidad de responder ante una inteligencia que pasa rápidamente por la Galaxia de la Vía Láctea -una inteligencia que ha organizado trescientos billo­nes de estrellas durante diez billones de años, una inteligencia cuya forma y manera de funcionar está más allá de cualquier cosa aún articulada por las técnicas cuidadosas y empíricas de la astronomía moderna- uno puede imaginarse que este humano hubiera creado una fantasía loca y poética. Cuando el neocortex, o cualquier otra región del sistema nervioso cen­tral, es encendido por una gigantesca mente cibernética o galáctica, uno puede esperar escuchar las locas y especulativas visiones de Barbara Hand Clow de La Cosmología Pleyadiana, pero no las prudentes y seguras afirmaciones de una verdad trasnochada.
Brian Swimme*, Ph. D.

Agosto 1995
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