1 Einstein no sacaba buenas notas




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La creatividad


Crear es más humano que repetir. María llevó al colegio un dibujo de un paisaje. Estaba en Asturias y era el cielo visto desde abajo. Una gama de grises y blancos de resultado precioso. Al verlo al día siguiente la profesora le dijo. Pero un paisaje ha de tener casa, chimenea, camino, árboles...

Muchos fracasos escolares no se interpretarían como tales si la creatividad de un alumno fuera un valor en la escuela.

Pero los profesores que han logrado despertar en los alumnos el interés por aprender de forma creativa, raras veces han durado en el trabajo, porque suelen ser echados por no cumplir las expectativas que se tenían en él.

Curioso y real. John Steinbeck, otro ganador de un Premio Nobel, escribió sobre uno de los tres auténticos maestros que había encontrado en su vida:

-Insuflaba curiosidad a la clase y sus alumnos presentaban verdades atesoradas en sus manos como luciérnagas capturadas. Fué despedido porque no enseñaba las cosas importantes».

Si bien siempre ha sido difícil encontrarse con un profesor que inspire y guíe a los alumnos para que «atesoren las verdades en sus manos como luciérnagas capturadas», más difícil resulta encontrar a uno que inspire a los estudiantes a «capturar luciérnagas» y al mismo tiempo aprender «las cosas importantes».

Hoy, con el acceso a la información mundial a través del uso cotidiano de las nuevas tecnologías, es mucho más necesario que nunca encontrarse con algún profesor más preocupado por inculcarles la motivación y capacidad que le permitan seguir aprendiendo el resto de sus vidas.

La escuela de los últimos años y aún vigente de forma predominante ha sido una escuela impersonal, objetiva, fría, más o menos autoritaria según el caso, que ha valorado más la obediencia y autoridad y la organización por encima de todo. Mucho más que la auténtica libertad y la creatividad. Lo que ha generado alumnos incapaces de compromiso. Y para triunfar hay que comprometerse.

Los profesores son los primeros que no se comprometen con los alumnos. La razón: la entrega resulta molesta, implica tiempo, generosidad e incluso puede comprometer y poner en peligro su propio prestigio, si no les sale bien.

Cuando un profesor educa de una manera creativa, ha de sacrificarse, desplegar una gran cantidad de energía, incluso de sufrimiento.

Igual, los padres. Enseñar y educar creativamente es imposible para el profesor y padre que cree que entregarse al alumno o al hijo es rebajarse o ponerse en peligro.

No es creativo el profesor cuya labor principal es evaluativa. Se pone en el campo contrario del alumno, en lugar de en el mismo campo.

El profesor ha de preocuparse más por el alumno y decir menos que se preocupa. Ha de saber escuchar absorto, no menospreciar nunca, no ridiculizar, demostrarle al alumno que es merecedor de todo su empeño y su entrega continuada, por- que merecerá la pena.

El desarrollo creativo del niño y el adolescente tiene la particularidad de acrecentar la capacidad creativa del sujeto, pero también la de proporcionarle estímulo suficiente que se extienda a la enseñanza menos creativa.

De forma que quien se desarrolla mediante la creación halla fuerzas para aprender mejor y poner mayor esfuerzo en el resto de enseñanzas no creativas.

Se convierte, sencillamente, en un estudiante más eficaz. Siempre que encuentre un profesor o unos padres que no se estanquen en la creación y además, le enseñen «las demás cosas importantes».

Los padres y los profesores no son conscientes de las numerosas veces que minaron la creatividad de sus hijos o alumnos. Por ejemplo, cada vez que dijeron:

  • No me preguntes que ahora no puedo.

  • Pregúntale a otro y deja de molestarme.

  • Pero cómo se te ha ocurrido hacer esto así.

  • Olvídate de esto. No te interesa.

  • No te metas donde no te importa.

  • Etc.

Con demasiada frecuencia padres y profesores se contrarían cuando se les hace una pregunta que no saben contestar.

Muchos de los que dicen que ellos animan a los niños a hacer preguntas, exigen que se las hagan con corrección. Es decir, sobre lo que el profesor o padre sabe responder y de la forma en que ellos la entiendan. Es decir, preguntas que no sean demasiado creativas.

Que un hijo o un alumno haga preguntas cuya respuesta no conozca bien, debería ser lo normal. Signo de que se está estimulando la inteligencia del niño, su creatividad, autoestima y afán de descubrir.

A Thomas Alva Edison le castigaban en el rincón por las preguntas que hacía. Natural. Hasta que un día el profesor se enfadó tanto, que Thomas abandonó la escuela.

También a Einstein se le pidió que abandonara la escuela porque hacía muchas preguntas que sus profesores no sabían contestar.

Pero también ocurre esto hoy. Y ocurre igualmente en la familia. Con la diferencia que los niños no pueden abandonar ni ser expulsados del hogar.

Muchos ejercicios podrían hacerse para estimular la creatividad de un niño y de un adolescente. En los dos casos bueno es empezar por no decirles nunca lo que pueden averiguar por sí mismos. Sin posponer la respuesta, sino haciéndoles que reflexionen acompañándolos en su razonamiento hasta que den con la ella.

¿El desarrollo creativo hay que dejarlo al azar?


En absoluto. Sabemos que la creatividad se toma un descanso primero a los 5 años y otro descanso más a los 9 o 10 años. Y que en ocasiones desde este último, parece no volver nunca.

Algunos defienden que hay que dejar las puertas abiertas por si vuelve. Sin hacer nada para provocarlo. Pero esta postura es muy antigua.

Hoy se sabe que a los 10 años el niño renuncia a su creatividad, sacrificándola inútilmente, porque en el ambiente parece haber aprendido que ha de concentrarse en «otras cosas más importantes» para la etapa que se les viene encima.

Pero hay niños que, estimulados en su componente creativo, no solo siguen siéndolo tras los 10 años, sino que aprovechan sustancialmente su poder creativo para resolver sus problemas de pubertad, adolescencia y madurez.

Osborn y Parnés y otros miembros de la Creative Education Foundation, desarrollaron uno de los métodos creativos para la solución de problemas más extendidos en el mundo, que se ha identificado con la brain-storming (tormenta de ideas), y que tiene los siguientes pasos:

1º Sentir como un desafío personal cada problema.

2° Reconocer el problema real.

3º Crear soluciones alternativas. Posibles soluciones. Las ideas tontas en esta fase pueden ser muy útiles. (Cuando un día expliqué esto en clase, un alumno me dijo: «Ah, como en la serie de tv House»). En la tormenta de ideas, hay cuatro reglas básicas:

  • Se prohíbe la crítica.

  • Libertad absoluta de expresión.

  • Es deseable una gran cantidad de ideas.

  • Combinación y perfeccionamiento de ideas.

4º Evaluación de ideas.

5º Preparación para poner las ideas seleccionadas en práctica.

En definitiva, es seguir la siguiente secuencia:

EL PLANTEAMIENTO

LOS DATOS

EL PROBLEMA

LAS IDEAS

LAS SOLUCIONES

LA ACEPTACIÓN

EL NUEVO DESAFÍO

Lo que se necesita para potenciar la creatividad es


  • Conocer a los niños.

  • Confiar en ellos.

  • Hacerles participar.

  • Comenzar por preguntas de respuesta no establecidas.

  • Comprometerse en las condiciones.

  • Llegar hasta el final.

  • Llevar las soluciones creativas hasta su ejecución para convertirlas en importantes por cuanto suponen una real disipación del problema.

  • Gratificarles personalmente (no materialmente) por el hecho de ser capaces de utilizar lo que ya saben para llegar a lo que no sabían, sintiéndose a gusto explorando experiencias novedosas desconocidas.

En conclusión


La creatividad no solo es una opción de los alumnos que tienden a ella, sino una necesidad para todos.

La creatividad puede hacer que el niño o adolescente se motive por algo más que por buscar un resultado o un logro. Y siendo esto mucho, no lo es todo.

La creatividad, no solo desarrolla la inteligencia y hace al niño más valioso, más humano, sino que también le ayuda a encaminar su aportación al progreso del ser humano, dirigiendo sus capacidades, sus problemas y soluciones, a cuestiones de interés humano. Empleando para ello todo su potencial.

Hace por tanto del niño y adolescente, un ser necesario e importante para el resto de sus congéneres. Capaz de hazañas grandes. Independiente para ponerse al servicio de los demás. De competencia creciente. De creciente prestigio y aprecio. De mayor responsabilidad social. Capaces de lo mejor.
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