La literatura del siglo XIX




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LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO

LA LITERATURA DEL SIGLO XIX







LA LITERATURA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX


  1. EL ROMANTICISMO


Se conoce con el término de Romanticismo el movimiento natural que se opone, de forma más o menos explícita, a los principios característicos de la Ilustración y que es resultado de la profunda crisis social e ideológica de un mundo en acelerado cambio, como es el de principio de siglo XIX.

    1. Rasgos del Romanticismo




  • Irracionalismo. Se niega que la razón explique por completo la realidad. Es más, se abandona la idea de que existan verdades fijas e inmutables. Por el contrario, la realidad es en esencia cambiante, caótica e incomprensible. Este rechazo de la razón y de lo racional justifica también la preferencia de los románticos por temas como lo sobrenatural, lo mágico y lo misterioso.

  • Subjetivismo. Si la razón tiene sus límites, son necesarias otras formas de conocimiento que para los románticos son la intuición, la imaginación y el instinto. De ahí la importancia de las emociones, los sueños o las fantasías que permiten bucear en el inconsciente.




  • Idealismo. En conexión con la filosofía idealista, fundamentalmente alemana, que se impone con fuerza en toda Europa en la primera mitad del siglo, el hombre romántico siente predilección por lo absoluto, lo ideal. Ello explica, por una parte, su necesidad de acción, su vitalismo, pero también, por otra, que sus anhelos se vean insatisfechos, lo que los conduce a la frustración y a la infelicidad.




  • Individualismo. El hombre romántico tiene una conciencia aguda y dolorosa de la propia personalidad, de ser distinto de los demás, y afirma constantemente ese yo frente a lo que lo rodea. En algunos casos, se siente superior a todo lo otro: exalta su propia sensibilidad, sus emociones que nadie puede siquiera comprender, su genio, pero también su desgracia o su infelicidad, mayores que las de nadie. Esta afirmación del yo lo conduce a la soledad que es uno de los temas básicos del Romanticismo.

  • El genio creador. Durante el Romanticismo se cree que el arte es una forma de expresión del genio que el creador lleva en su interior. El artista nace, no se hace.

  • Desengaño. El choque entre el yo hipertrofiado romántico y la realidad prosaica y gris que no da satisfacción a sus anhelos e ideales produce en el artista romántico un hondo desengaño, un tedio y un hastío vitales que lo llevan a rebelarse contra las normas morales, sociales, políticas o religiosas.




  • Evasión. Para escapar de ese mundo en el que no encuentra cabida su idealismo extremo, el romántico opta por huir de esa realidad inmediata que no le gusta. La evasión puede producirse en el tiempo o en el espacio:

    • Evasión en el tiempo: los románticos están especialmente interesados por la Edad Media, un periodo histórico que les parece especialmente interesante.

    • Evasión en el espacio: los románticos se evaden a lugares lejanos o exóticos, como Oriente, América o la misma España, que para muchos escritores europeos era, con sus antiguas tradiciones y su peculiar folclore prototipo de país romántico.

    • Suicidio: una forma de evasión extrema. Europa fue recorrida por una sorprendente ola de suicidios provocada por la lectura del Werther de Goethe.




  • Soledad. Además de la evasión temporal y espacial, adquiere especial importancia la huida de la realidad mediante el refugio en sí mismo, con lo que el gusto por la soledad se convierte en uno de los temas románticos por excelencia. Esto justifica la preferencia por lugares solitarios como castillos, cementerios, jardines, espacios apartados o recónditos, etc.

  • Naturaleza dinámica. Frente a la naturaleza artificiosa y bucólica del Neoclasicismo, el artista romántico representa la naturaleza en forma dramática, en movimiento y con preferencia por la ambientación nocturna. La naturaleza se identifica con los estados de ánimo del creador y, según sean estos, es turbulenta, melancólica o tétrica, como una proyección de sus sentimientos.




  • Nacionalismo. Los románticos, que han perdido la fe en los valores absolutos tradicionales, encuentran un asidero existencial en el espíritu comunitario que los liga a su entorno.




  1. ORÍGENES Y DESARROLLO DEL ROMANTICISMO ESPAÑOL


En un contexto de enfrentamiento político entre los liberales, herederos de las Cortes de Cádiz, y los conservadores, defensores del Absolutismo, se desarrolla el Romanticismo en España.

Los románticos europeos ya habían descubierto que los ideales que ellos defendían se reflejaban en la historia y en el arte antiguo español: el Romancero, el Quijote, las leyendas medievales, los templos y monasterios, los tópicos y los mitos. España se convirtió en el país romántico por excelencia.
A pesar de todo, el Romanticismo como movimiento renovador entra tardíamente en España y su triunfo y apogeo cortos.


  1. TEMAS ROMÁNTICOS


La literatura es una vía utilizada por el romántico para transformar la sociedad y plasmar sus ideales y actitudes ante la vida. Son escritores comprometidos que intervienen activamente en la política y los conflictos sociales, a la vez que se dedican al periodismo como un medio de llegar a la masa.

Todas las características de la ideología y de la nueva actitud romántica se traducen en temas literarios que se repiten a través de todos los géneros. Se clasifican en varios apartados:
1) Temas históricos:

La historia nacional o regional se convierte en una de las principales fuentes de inspiración. La Edad Media con sus castillos, catedrales y monasterios; el mundo árabe y su exotismo y los personajes literarios creados principalmente en el Barroco, como don Juan o don Quijote, aparecerán con frecuencia en la obra romántica.

2) Los sentimientos:

El individualismo y egocentrismo románticos se traducen en una literatura plagada de emociones y sentimientos subjetivos:

a) El amor: Un fenómeno romántico por excelencia que adquiere dos formas: el amor sentimental, envuelto en una actitud de ensueño y melancolía y el amor pasional, que rompe las fronteras y convencionalismos sociales, reclama la libertad del corazón y da lugar, a veces, al desengaño y la frustración.

b) La mujer: Forma parte de ese sentimiento amoroso e igualmente adquiere dos papeles: el ángel de amor, dulce e inocente, hermosa y víctima: doña Inés, en Don Juan Tenorio, por ejemplo; o bien, la mujer perversa, vengativa y destructora: Zoraida, en Los amantes de Teruel.

c) La rebeldía ante el mundo: El descontento romántico aparece en multitud de obras. Las ansias de libertad no encuentran cauce, las grandes ilusiones desembocan en el desengaño y todo ello se traduce en una rebeldía política que conlleva el exilio o en una rebeldía social que conduce al retiro ascético o a la evocación de tiempos pasados y en ocasiones, al suicidio literario.
3) Los conflictos sociales:

El artista se hace eco de los conflictos sociales y políticos del siglo, de las desigualdades y frustraciones, de la conciencia nacionalista y regionalista, de las teorías del humanitarismo social. Presenta personajes marginados, pero libres: bandoleros, piratas, mendigos y víctimas, en general, de una sociedad clasista y opresora.
4) La Naturaleza:

Se ha dicho que los románticos descubrieron el paisaje. La Naturaleza cobra especial importancia y se adapta a los estados de ánimo del poeta o del personaje, mostrándose melancólica, tétrica o turbulenta, según los casos.



  1. LA POESÍA ROMÁNTICA


Dentro de la poesía romántica tiene gran desarrollo la poesía narrativa, que relata en verso variados sucesos históricos, legendarios o puramente inventados. Entre estos poemas destacan El moro expósito de Ángel de Saavedra, duque de Rivas; El estudiante de Salamanca y El diablo mundo de José de Espronceda y Granada. Poema oriental de José Zorrilla.

La poesía lírica romántica, por su parte, expresa en sus versos temas característicos del Romanticismo: sentimientos, melancolía, hastío de la vida, amor, la mujer ideal, la religión, etc. También son románticos los ambientes: lugares solitarios, cementerios, la noche, la luna, las ruinas, el mar embravecido, las tempestades… Falta en la poesía romántica española la sensación de autenticidad y desgarro propios del yo romántico.

Uno de los rasgos característicos de la poesía romántica es la mezcla de géneros, de modo que no siempre queda clara la distinción entre lírica y épica. Otra característica formal es la polimetría. La principal novedad en este sentido es el uso de la escala métrica, que consiste en aumentar o disminuir gradualmente la medida de los versos a lo largo de un poema.

Los poetas más destacados son José de Espronceda y José Zorrilla, en la segunda mitad del siglo XIX destaca el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, romántico tardío.


    1. JOSÉ DE ESPRONCEDA


Biografía y personalidad
Nació en 1808 en la provincia de Badajoz. Pronto mostró interés por la política y por la literatura. Su participación en sociedades secretas que conspiraban contra el absolutismo de Fernando VII hace que en 1825 sea condenado a reclusión en un convento de Guadalajara. En 1827 se marcha de España y vive en la emigración en Portugal, Inglaterra y Francia. En esta época inicia sus relaciones amorosas con Teresa Mancha y persevera en sus actividades políticas. A su vuelta a Madrid, en 1833 se produce el triunfo del Romanticismo en España, pero mientras autores como Martínez de la Rosa o el duque de Rivas quedan anclados en un Romanticismo conservador y tradicional, Espronceda abandera un romanticismo de carácter liberal exaltado.

Sus últimos años son muy agitados: tiene una hija con Teresa; desarrolla una actividad política incesante que lo aproxima a posiciones republicanas; lo abandona su amante, cuya muerte prematura le produce un intenso pesar que expresa en su poema Canto a Teresa; con la regencia de Espartero, acepta un puesto en la embajada española en los Países Bajos, que no llega a ocupar; es elegido diputado en marzo en 1842, e inesperadamente, muere ese mismo año.

Obra
Aunque escribió teatro y novela, la faceta literaria más importante de Espronceda es la de la poesía, tanto en su vertiente lírica como en la narrativa. En su obra poética se produce una clara división que permite dividirla en etapas:
Poesía romántica.

Escrita desde su regreso a España, aborda al principio los temas convencionales del Romanticismo histórico (caballeros medievales, cruzados, motivos exóticos, etc.), pero produce sus frutos más logrados cuando evoluciona hacia un Romanticismo liberal en el que abundan los tonos sociales. Dentro de esta última orientación escribe tanto poemas líricos (Canción del pirata, El verdugo, El mendigo,) como narrativos (El estudiante de Salamanca, El diablo mundo).

En los poemas líricos es donde se encuentra ya el Espronceda más genuino: defensa de los seres marginales, identificación con los proscritos, desprecio de las normas y las leyes, así como de las riquezas materiales, anhelo de libertad, sentimentalismo.
Sus dos grandes poemas, El estudiante de Salamanca y El diablo mundo, si bien básicamente narrativos, son ejemplo de la mezcla de géneros propia del Romanticismo, pues no faltan en ellos ni los pasajes líricos ni narrativos.
El estudiante de Salamanca
Publicado en 1840, es quizá el mejor poema narrativo del Romanticismo español. Cuenta la historia de don Félix de Montemar, cínico donjuán en la Salamanca del siglo XVII, quien, tras seducir y abandonar a Elvira, que muere de dolor, mata en duelo al hermano de la fallecida. Finalmente, persigue una tétrica noche a una fantasmal dama, que resulta ser el esqueleto de Elvira la muerte misma, con quien contrae un matrimonio macabro y acaba bailando una danza horripilante, rodeado de espectros.
El diablo mundo
Toda la segunda parte no es sino el Canto a Teresa, conmovedora elegía por la muerte de su amada, que no tiene nada que ver con la historia central del resto de la obra.



      1. GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER




        1. Vida y personalidad


Gustavo Adolfo Domínguez Bastida nació en Sevilla en 1836. Era hijo de un pintor costumbrista, y, como él, adoptó el apellido Bécquer de sus antepasados flamencos, que se habían instalado en Sevilla años atrás. Pronto quedó huérfano de padre y madre. Vivió en cada de su madrina, en cuya surtida biblioteca desarrolló su afición a la lectura y formó sus gustos literarios. Comenzó estudios pictóricos, al igual que su hermano Valeriano, en el taller de su tío.

Ya por entonces había empezado a componer poemas y, con dieciocho años, marchó a Madrid para forjarse una carrera literaria. Pero su situación económica era precaria, por lo que para sobrevivir tradujo o adaptó obras teatrales, escribió él mismo otras en colaboración, así como libretos de zarzuelas, y realizó diversos trabajos periodísticos.

Enfermo de tuberculosis, pasó varias temporadas en el monasterio zaragozano de Veruela. En 1861 contrajo matrimonio con Casta Esteban, pero el matrimonio fracasó y acabaron separándose. Económicamente, vivió una situación desahogada durante los últimos años del reinado de Isabel II, pues fue protegido por el ministro conservador González Bravo, quien le proporcionó el bien remunerado cargo de censor de novelas. Perdió el empleo con la revolución de 1868. Se fue entonces a vivir con su hermano Valeriano a Toledo, y reescribió su obra poética, que había reunido tiempo atrás y entregado a González Bravo, interesado en publicarla, pero ese manuscrito se había perdido durante los sucesos revolucionarios de septiembre del 68-

Con sólo treinta y cuatro años murió Gustavo Adolfo Bécquer en Madrid a finales de 1870, cuando convivía nuevamente con su mujer, tras el fallecimiento de su hermano Valeriano pocos meses antes.


        1. Obra lírica


Las Rimas, en su edición de 1871, son setenta y nueve poemas breves, asonantados en general, y de metros variados, en los que se funda la importancia de Bécquer en la literatura. De estos poemas, sólo quince se publicaron en vida del autor. Bécquer las reunió para editarlas en un libro y las entregó a su protector, el ministro González Bravo, que se había comprometido a publicarlas, pero en un saqueo en el domicilio de éste durante los tumultos de 1868, desapareció el original. Posteriormente, el autor reprodujo los textos de memoria, sin un orden determinado, al final de un cuaderno que, con el título de Libro de los gorriones, bajo el epígrafe “Poesías que recuerdo del libro perdido”, se conserva en la Biblioteca Nacional.

Tras la muerte del poeta, sus amigos prepararon una edición de las Rimas, publicada en 1871, en la que los poemas aparecen ordenados en cuatro grupos:

1) Rimas I-XI: en torno a la poesía como tema, en especial, acerca del deseo de expresarse mediante la poesía.

2) Rimas XII-XXIX: las diecisiete rimas de este grupo obedecen a una contemplación afirmativa y confiada de la belleza femenina y del amor.

3) Rimas XXX-LI: El más abundante cuerpo de la poesía becqueriana está constituido por rimas amargas y dolientes, con tonos que van de la melancolía hasta la ira y la desesperación. No es raro que sean las más numerosas: el fracaso de sus amores con Elisa Guillén, que lo abandonó por otros hombres, no lo olvidó nunca. Muchos de los versos de esta etapa son, en realidad, una venganza.

4) Rimas LII-LXXVI: Tratan de la soledad y de la muerte desde un punto de vista desolado y pesimista.

En 1914 se dio a conocer el manuscrito del Libro de los gorriones, que cuestionaba el ordenamiento de la edición de 1871 e incluía tres rimas más (LXXVII-LXXIX). En las ediciones posteriores de las Rimas, los poemas llevan un número romano (el de la edición de 1877) y otro arábigo (el del Libro de los gorriones).

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