De cada 10 parejas, 8 han sido infieles




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fecha de publicación22.02.2016
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Cómo enfrentar el dolor del


adulterio


Por: Dr. Salvador Cárdenas






Heridas en el cónyuge
Hay diversos estudios que se han hecho en países desarrollados en donde el porcentaje de infidelidad es muy alto. Se reporta hasta un 80% de infidelidad conyugal, es decir, que de cada 10 parejas, 8 han sido infieles.
En México no existen cifras pero en algunos sondeos restringidos y con muestras pequeñas, se sugiere que por lo menos 60% de las parejas consideradas estables, han caído en infidelidad conyugal.
Este es un problema ampliamente presente en nuestra sociedad actual y es por eso que nos han llegado muchos e-mails preguntando qué hacer, qué no hacer, cómo reaccionar, cómo manejar un estado depresivo, etc.
El tema de la infidelidad es, para muchos, motivo de chistes y pláticas. Los hombres con sus amigos alardean de lo que han hecho con personas del sexo opuesto y presumen de una “virilidad bastante eficiente.”
Hoy hablaremos de la realidad que provoca la infidelidad tanto en el hombre como en la mujer. En la práctica, la infidelidad es motivo de amarguras, frustraciones, y envenenamiento de la vida familiar. Además de que en muchas ocasiones la vida familiar llega a su fin.
Uno de los primero efectos del adulterio que encontramos en la familia, es una tendencia a la depresión. La persona que quizás nunca ha sido infiel se ve burlada, cuando nunca pensaba que su esposo o esposa le sería infiel y cuando se entera de que es una realidad, ésta persona cae en depresión, se siente sola y defraudada. Esa es una sensación que inmediatamente viene al alma de la persona.
Esto es algo natural pues se supone que un pacto matrimonial tiene como fundamento básico la fidelidad. Ya sea que ese pacto se haya hecho en el contexto religioso o civil, la fidelidad es fundamental. Se supone que el matrimonio y la familia se deben respetar.
Algo que va de la mano con esto es la amargura. La persona burlada se siente resentida, siente aborrecimiento hacia quien se ha burlado de ella. Vienen los rencores y los resentimientos profundos como consecuencia de la infidelidad.
También la persona afectada se siente humillada en su dignidad. Algunas se replantean si realmente valen como hombres o como mujeres. Se preguntan por qué la esposa o esposo buscó sexo fuera del matrimonio. Se sienten menospreciados. Son heridas muy profundas las que causa la infidelidad.
Por un lado, el que comete infidelidad puede presumir, pero la persona afectada recibe heridas profundas ya que este es un acto de traición muy grande.
Al casarse, tanto el hombre como la mujer se comprometieron a ser fieles uno al otro en las buenas, en las malas, en la salud, en la enfermedad, en la pobreza, en la riqueza; pero de repente sucede que esos votos no se cumplen y sucede una gran traición. Se le llama traición aunque la persona que comete el acto no piense que va a traicionar a su esposa sino solamente ve el placer que el acto le va a producir.
Un fruto inmediato cuando la infidelidad sale a la luz es el distanciamiento de la pareja. Si terminan en separación o divorcio, es otra historia; pero de entrada viene un distanciamiento en los cónyuges; es una reacción natural. Es la reacción de aquél que se siente herido, ofendido, humillado y traicionado.
Hay también una pérdida de confianza y armonía en el hogar. Por eso viene ese distanciamiento entre el hombre y la mujer. Evidentemente la continuidad de la familia peligra.
Es por eso que la persona que comete infidelidad, o una de dos: o no ama a su familia y no tiene interés en mantener a su familia, o como dice la palabra de Dios, es falto de entendimiento.

El adulterio debe evitarse a toda costa

Cualquier cosa que guarde al matrimonio de la infidelidad debe de promoverse. Cualquier cosa que lleve a las parejas a ser infieles debe evitarse.
Las heridas de la infidelidad son profundas, son graves, son dolorosas para la persona ofendida. La familia está en riesgo. Es un cáncer moderno que está afectando a miles de familias en nuestros países latinoamericanos. Es un cáncer que afecta terriblemente la dinámica del matrimonio.
No solamente el esposo o la esposa se sienten ofendidos, sino que también los hijos se sienten humillados. Cuando un hijo sabe que el papá ha engañado a su mamá, es una terrible ofensa para él. Igualmente si la mamá engaña al papá, es algo tremendo, es una decepción muy grande la que sufren los hijos.
Aquél que comete infidelidad, o no le importa la familia, o realmente no sabe razonar adecuadamente y no sabe que el camino de la infidelidad es el camino de la destrucción familiar.
Todos estos son los efectos de la infidelidad. Por todo esto, es entonces muy importante evitar la infidelidad. Si tú tienes amor y respeto por tu esposa (o), cualquier cosa que hagas para fomentar el alejamiento de una posible infidelidad será excelente y muy sabio.
Si tienes que romper amistades que cuando estés con ellas, haya oportunidad para ser infiel, pues mejor rompe con esas amistades, pero guarda a tu familia. Quien se merece principalmente tu respeto no son tus amigos, son tu esposa y tus hijos. No puedes invertir esas prioridades.
Muchos hombres cometen infidelidad porque se juntan con un círculo de amigos en donde se hablan de estos asuntos, en donde varios son infieles y tienen actividades que los acercan a la infidelidad. Huye de esos lugares. Tú no sabes el dolor de cabeza tan grande que va a provocarte el llegar a ser infiel. Habrá heridas, tristezas, amarguras, los proyectos familiares se vendrán abajo. Habrá desconfianza frecuente si el matrimonio permanece.
La infidelidad es entonces una locura. Evidentemente, los medios masivos de comunicación tienen una tremenda influencia porque te han implantado en tu mente el sexo como tal, ya sea fuera o dentro del matrimonio.
Entonces, muchos van detrás de ese sexo pretendiendo conseguir esa felicidad que el sexo da. El sexo ciertamente produce placer, sin embargo, es importante que recapacites y comprendas que vendrán tremendos dolores de cabeza por esos actos de infidelidad; y aún por un acto aislado de infidelidad.
Piénsalo bien, si amas a tu esposa e hijos. Piensa bien antes de cometer un acto de infidelidad. Cuando la persona anda cometiendo adulterio, la situación se complica porque en vez de alejarse de eso, cada vez se hace más dependiente de esa vida sexual fuera del matrimonio.




¿Cómo actuar al descubrir el adulterio?


1. No debe fingirse que nada se sabe. Algunas mujeres se hacen las que no saben nada porque les da temor enfrentar el asunto y prefieren vivir en la mentira e ignorando el caso porque eso conllevaría a la necesidad de tomar decisiones.
Cuando se actúa de esta forma, es una manera de perder la dignidad puesto que ya no estás motivado por amor sino por temor. El temor no es algo que en sí mismo dignifique, el temor es algo que denigra. Cuando el temor te lleva a no enfrentar una realidad, a acobardarte y aceptar cosas que no debes de aceptar, eres denigrado.
Lo primero que debe hacer una persona que sabe que es víctima de una infidelidad es enfrentar el asunto. Lo que menos debes hacer es pelearte y agarrarte con la otra persona, sino tranquilizarte y hablar el asunto.
Sé que a veces es complicado porque los sentimientos están heridos y a veces la cabeza no piensa, pero si quieres hacer las cosas bien, mantén la cabeza lo más fría posible para que puedas hablar y exponer las cosas. Hay que enfrentar el asunto aunque no sea agradable; es una necesidad y un deber hacerlo.
2. En ocasiones, lo más recomendable es el perdón y la reconciliación. Debe de haber argumentos para poder perdonar y ser reconciliados. Hay personas que tienen temor a vivir solos y les urge reconciliarse y perdonar sin tener en medio un fundamento para hacerlo.
Ese fundamento debe de ser una verdadera restitución de parte del que ha agraviado, un apartarse de sus hechos. Si una persona otorga la reconciliación sin tener como fundamento que la otra se aparte de eso, lo único que estás haciendo es que te lo vuelva a hacer. Por la forma tan imprudente de reconciliarte, tú misma te estas poniendo la soga al cuello.
Aquí lo importante es que cuando el que cometió infidelidad es transparente, confiesa lo que hizo y abandona ese acto infiel aislado, (sin tener un historial de adulterios y pedir perdón, adulterios y pedir perdón…) sea reconciliado con su familia y continúe el matrimonio. Creo que es lo más recomendable.
Para esto, la palabra de la persona que está pidiendo perdón debe de tener credibilidad. ¿Qué credibilidad puede tener la palabra de un hombre que ha hecho eso veinte veces?
De hecho la credibilidad de la persona que lo ha hecho una vez ha sufrido un deterioro puesto que prometió al casarse ser fiel hasta el final. Pero se puede actuar de forma benigna y creer que la persona se va a apartar de eso por cuanto lo está diciendo, por cuanto se abandona el acto.
Es entonces cuando se puede aceptar la petición de perdón y buscar una reconciliación.
Por supuesto que la persona que agravió tiene una obligación moral, pero también física. Moral me refiero a darle credibilidad a su palabra, a no volverlo a hacer jamás, a apartarse totalmente de la infidelidad, pues en caso de recaer en lo mismo, ¿cómo se le va a volver a creer? Sería muy complicado creer en la palabra de esa persona, sea hombre o mujer.
3. También la persona que fue infiel tiene una obligación en el aspecto físico o médico. En el mundo moderno de hoy hay muchas enfermedades de transmisión sexual. Algunas de ellas son muy graves, otras no tanto.
Pero las graves son potencialmente mortales como puede ser el SIDA. Es entonces una obligación moral garantizar la salud física de la persona agraviada. Se deben realizar exámenes médicos que descarten que la persona tenga cualquier tipo de infección. Para esto se puede tener asesoramiento médico. Es muy importante que se haga esto para que haya una reconciliación.
Imagínate que te reconcilias con tu esposo y lo perdonas así sin asegurarte de estas cosas, él agarra un SIDA y ahora te lo pasa a ti, y resulta que tienen hijos que después se quedarán sin papá y mamá, todo por otorgar un perdón y una reconciliación sin tener el fundamento médico.
La persona que realmente se ha arrepentido de ese acto debe mostrar esa forma diferente de ver la vida, garantizándole seguridad a su esposa o esposo.
Es entonces muy recomendable el realizarse una serie de exámenes médicos que garanticen que la persona está exenta de enfermedades de transmisión sexual. No vaya a ser que la reconciliación salga demasiado cara y al rato la mujer tiene una infección fuerte en su aparato genital o una infección sistémica como el SIDA, una infección tan incómoda y dolorosa como es el herpes o hasta quedar embarazada y al mismo tiempo transmitir una infección al beber que esté esperando.

Si fuiste víctima, ¡debes perdonar!

Perdonar no es, como algunos dicen, olvidar. Es imposible que eso se olvide; el acto va a quedar en la memoria por siempre. Perdonar no es que hagas como que no te acuerdas de lo que pasó. Perdonar es voluntariamente no tomar en cuenta el acto y seguir adelante en la vida.
Cuando el pensamiento de: “se burló de ti, te engañó” viene a tu mente, tú le pones un alto a esos pensamientos de forma inmediata, los haces a un lado y pasas por alto la ofensa y no vives tu vida a la luz de esa ofensa. Esto es perdonar. Perdonar es vivir tu vida a la luz del amor que existía antes de la infidelidad. Es pasar por alto la ofensa.
Algunas personas piensan que no pueden perdonar porque no pueden olvidar. Es imposible olvidar. Lo que sí se puede es pasar por alto de forma voluntaria la ofensa.
Es importante recalcar esto porque si tú eres víctima de infidelidad y decides continuar con tu esposo o esposa, pero no estás dispuesto a perdonar así como lo estamos hablando, tu vida va a ser un infierno, va a ser una constante tentación a la amargura y al reclamo. Eso no va a ser una verdadera vida matrimonial.
Para poderse reconciliar tiene que haber perdón. Asegúrate que si te vas a reconciliar, tengas la capacidad de perdonar. Si no hay esa capacidad, prepárate para vivir un constante infierno de angustias, ansiedades, amarguras, etc. Es necesario el perdón.
Hasta aquí hemos hablado de dos aspectos para enfrentar la infidelidad. Uno es enfrentar el asunto, otro es perdonar y reconciliarse; y una tercera posibilidad es la separación de la pareja.

Cuándo es recomendable una separación

La separación de la pareja es recomendable cuando hay una infidelidad reiterada, cuando no se abandona el acto sino que la persona tiene un historial de adulterio y es evidente que no tiene el deseo de abandonar esa infidelidad.
En tal caso, no hay una gota de amor ni respeto. La relación entre esa pareja se convierte en un tormento continuo, en una aflicción constante en la persona ofendida, y es una fuente constante de depresión y amargura y aún de peligro contra la vida.
Una persona que ya no tiene credibilidad puesto que ha prometido varias veces y vuelve a lo mismo, es alguien que no ama a la persona ofendida ni a la familia pues moralmente las está destrozando y, desde el punto de vista de la salud, la está exponiendo a enfermedades como el SIDA.
Además, es recomendable la separación porque, aceptar una relación así es en gran manera perder la dignidad que como seres humanos tenemos. Tú debes de recordar lo que dice la primera página de la Biblia, que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios; es decir, Dios nos dio de su propia naturaleza y entonces tenemos una dignidad en base a eso. Como seres humanos es nuestro deber mantener esa dignidad.
Aquí no entra en conflicto una verdad cristiana como lo es el perdón y otra verdad cristiana que es la dignidad. En lo que la Biblia no está de acuerdo es en el comportamiento soberbio y orgulloso en donde, por cualquier cosa, la persona se manifiesta enemistado. Hay principios cristianos que refutan esto.
Si algo trata de motivar la Biblia es que el ser humano no se degrade. Lo que más degrada al ser humano son sus propios pecados. La mentira, la envidia, la avaricia, y el adulterio degradan.
Y bien, el dejarte llevar por un sentimiento de cobardía también degrada. Entonces el principio cristiano que opera en este sentido es que el amor busca el mayor bien posible. El mayor bien posible en el caso de una infidelidad reiterada es defender a la víctima y defender a los terceros, como pueden ser los hijos.
Es necesario que ya sea el hombre o la mujer se porte en la vida con dignidad y prefiera romper una relación antes de seguir siendo pisoteado en su dignidad y enseñar así a sus hijos a que se porten dignamente en la vida.
Esto es muy importante porque hay mujeres que eternamente perdonan el adulterio. Pero bueno mujer, tienes hijas y ellas aprenden de ti un mal ejemplo.
Vamos a dar a continuación el fundamento bíblico para esta situación de la infidelidad.

Sabemos que hay religiones que evidentemente están en contra de este punto de vista por ciertos dogmas pero, ¿qué dice la palabra de Dios acerca de esta situación?
¿Hay algún fundamento bíblico para sostener que por causa de infidelidad es posible la separación de una pareja?

“…déle carta de divorcio”

La Biblia dice, directamente de las palabras de Jesucristo, aquél que no fue cualquier profeta o maestro sino el hijo de Dios con nosotros, dice así:
También fue dicho: cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio, pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere y el que se casa con la repudiada comete adulterio.” Esto lo puedes leer en cualquier Biblia, en el libro de Mateo, capítulo 5, verso 31 y 32.
¿Qué estaba sucediendo en la época de Jesús? Los religiosos de aquellos tiempos, basados en ciertos principios del Antiguo Testamento, en donde se permitía dar carta de divorcio, divorciaban a la mujer por cualquier pretexto porque ya les había gustado otra mujer.
Quizás con sus mujeres habían tenido varios hijos y ellas ya no estaban jóvenes, ellos se fijaban en las jóvenes y por cualquier pretexto las repudiaban para quedar libres y así poder volverse a casar.
Pero aquí Jesús está reprobando totalmente esa acción y sostiene que el matrimonio tiene una dignidad muy alta y que por ningún motivo debe darse carta de divorcio, excepto por causa de fornicación. “Yo os digo” dice Jesús, “que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación (inmoralidad sexual y adulterio), hace que ella adultere y el que se casa con la repudiada comete adulterio.”
Jesús sostiene que por causa de fornicación sí es lícita la separación. ¿Por qué permite la palabra de Dios esto? Precisamente por que la infidelidad hiere a la persona ofendida en su dignidad. Es una ofensa a la dignidad.
La palabra de Dios lo que quiere es defender los derechos del ofendido y no del ofensor.
Nótese que la separación no es por cualquier causa, es por causa de fornicación. No es como en los Estados Unidos de Norteamérica, en donde la segunda causa de divorcio es porque la pareja ronca. Imagínate eso. ¡Tan devaluado está el matrimonio en aquella nación!
La Biblia reprueba esa forma tan ligera de entender el matrimonio. La fornicación no es una causa ligera para separarse. Es correcto hacerlo porque el matrimonio está fundado en el amor que busca el mayor bien posible, que es defender al agraviado y para que los hijos no sean envilecidos o con una tentación a la amargura.
En resumen, estas son las cosas que se deben hacer para enfrentar la infidelidad:


  1. Enfrentar el asunto.

  2. En muchos casos, perdonar y reconciliarse.

  3. En otros casos, la separación.



¿Y después de la separación?

Evidentemente, la vida cambia totalmente después que los cónyuges se separaron. Habrá quizás algún sentimiento de tristeza y vacío pues quizá vivió 5, 20 o 30 años al lado de aquella persona y de repente por causa de una infidelidad hay una separación.
Pero la vida sigue y no se ha acabado, hay años que vienen por delante. ¿Tienes hijos? Acuérdate de ellos. Ellos necesitan a un padre o a una madre con vida, no con melancolía, tristeza y depresiones. No sea que tus hijos se orillen a buscar otras partes y que al rato la alegría la busquen en la pandilla, las drogas o el alcohol.
Es cierto, se sufrió un tropiezo fuerte, pero la vida no se ha acabado. La vida que Dios nos ha dado es muy valiosa y vale la pena vivirla. En ocasiones ésta se complica pero la vida sigue adelante.
Para ti que has sufrido de infidelidad, sería muy importante no estar auto-compadeciéndote, sino busca salir adelante y busca acercarte a Dios que puede ayudarte en esos momentos.
En el evangelio de Juan, en el capítulo 17, en el verso 3 dice Jesús: “Y ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado.”
Cuando Jesús habla de la vida eterna no se refiere simplemente a la eternidad que puede haber después de la muerte, sino está hablando de una vida que se puede empezar a tener desde este momento. Y esa vida depende de un conocimiento de Dios.
El conocimiento de Dios es experimental, no es un conocimiento doctrinal. No quiere decir que simplemente leas la Biblia y te sepas los 10 mandamientos, o que sepas quién fue Jesús, Pablo o Abraham. Es bueno que sepas y leas la Biblia.
El conocimiento experimental es cuando existe una relación entre tú y Dios. Es una relación en donde tú puedes orar y Dios puede ayudarte en tus debilidades, tristezas, ansiedades y en tu soledad. En esa relación, Dios está de tu lado como amigo y tiene misericordia de ti.
Es como una relación de amigos, en donde el uno sabe lo que le gusta al otro. El amigo sabe lo que le pone triste o alegre al otro. La persona no conoció a su amigo a través de conocer su biografía sino a través de una comunión con él.
Jesucristo está enseñando en este capítulo del evangelio de Juan que conozcas a Dios por medio de relacionarte con él. Y te invitamos que tú tengas esto.
¿Fuiste víctima de una infidelidad? ¿Hubo necesidad de una separación? ¿Te sientes solo y triste? ¿Sientes que ya no tiene sentido la vida?
Prueba con Dios y ve que hermoso y fiel es este Dios del que estamos hablando.
Que Dios te ayude y bendiga.
Esperanza para la Familia, A.C.
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Lada sin costo: 01800 690 6235

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