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ANTISEMITISMO RACIAL, 1875 A 1945


Con el avance en el conocimiento científico y el progreso tecnológico del último tercio del siglo XIX, especialmente en el ámbito de la biología humana, la psicología, la genética y la evolución, algunos intelectuales y políticos desarrollaron una percepción racista de los judíos. Esta percepción se desarrolló dentro de una perspectiva racista más amplia del mundo basada en nociones de "desigualdad" de "razas" y la supuesta "superioridad" de la "raza blanca" sobre las otras "razas".

La creencia de la superioridad de la "raza blanca" se inspiró y reforzó por el contacto de los colonos-conquistadores europeos con las poblaciones nativas de América, Asia y África, y se afianzó como seudociencia por una tergiversación de la teoría de la evolución conocida como "darwinismo social". Esta teoría postulaba que los seres humanos no eran una sola especie sino que estaban divididos en varias "razas" diferentes que estaban impulsadas biológicamente a luchar entre sí por espacio para vivir a fin de asegurar su supervivencia. Sólo las "razas" con cualidades superiores podrían ganar esta eterna batalla que se materializaba por la fuerza y la guerra. El darwinismo social siempre ha sido el producto de ciencia falaz: hasta el día de hoy, a pesar de un siglo y medio de esfuerzos de los racistas por encontrarla, no existe ninguna ciencia biológica que respalde la teoría del darwinismo social.

Estos nuevos "antisemitas", como se llaman así mismos, se basaron en antiguos estereotipos para sostener que los judíos se comportaban de la forma en que lo hacían, y no cambiarían, debido a las características raciales innatas heredadas desde los albores del tiempo. Basándose también en la seudociencia de la eugenesia racial, sostenían que los judíos propagaron su supuesta nociva influencia para debilitar a las naciones de Europa central no sólo mediante métodos políticos, económicos y de los medios de comunicación, sino también "contaminando" literalmente la supuesta sangre aria pura a través de la endogamia y las relaciones sexuales con no judíos. Argumentaban que los judíos hacían esto deliberadamente para socavar la voluntad y la capacidad de los alemanes o franceses o húngaros de resistir un "impulso judío" biológicamente determinado para dominar el mundo.

Aunque los racistas laicos se basaban en simbolismos y estereotipos religiosos para definir el "comportamiento" judío hereditario, insistían en que los supuestos "rasgos" judíos se transferían de una generación a otra. Dado que los "judíos" no formaban un grupo religioso sino una "raza", la conversión de una persona judía al cristianismo no cambiaba su "judaísmo" racial y por lo tanto era por naturaleza una conversión hipócrita.
A fines del siglo XIX en Alemania y Austria, los políticos aprovecharon el antisemitismo tradicional y racista para sumar votos a medida que se ampliaba el derecho electoral. En sus escritos políticos durante la década de 1920, Adolf Hitler nombró a los dos políticos austriacos que más influenciaron su propio enfoque a la política: Georg von Schönerer (1842-1921) y Karl Lüger (1844-1910). Schönerer trajo el estilo y contenido antisemita racista a la política austriaca en las décadas de 1880 y 1890. Lüger fue elegido alcalde de Viena, Austria, en 1897, no sólo por su retórica antisemita, que para él fue principalmente un instrumento político, sino por sus habilidades oratorias y carisma populista que le permitieron comunicar su mensaje a sectores amplios de la población.
ANTISEMITISMO NAZI

Dentro del contexto de la depresión económica de la década de 1930 y a través de simbolismos no sólo racistas sino también de antiguos simbolismos sociales, económicos y religiosos, el partido nazi ganó popularidad y, después de tomar el poder, legitimidad, en parte por presentar a los "judíos" como el origen de una variedad de problemas políticos, sociales, económicos y éticos que enfrentaba el pueblo alemán.

Inspirados por las teorías de lucha racial de Adolf Hitler y la "intención" de los judíos de sobrevivir y expandirse a costa de los alemanes, los nazis, como partido oficialista de 1933 a 1938, ordenó boicots contra los judíos, organizó quema de libros y promulgó leyes contra los judíos. En 1935, las Leyes de Nuremberg definieron a los judíos por raza y obligaron la separación total de los "arios" de los "no arios". Estas "Leyes de Nuremberg" excluían a los judíos alemanes de la ciudadanía del Reich, y les prohibía de casarse o tener relaciones sexuales con personas "alemanas o de sangre alemana." Otras normas complementarias los privaron de la mayoría de sus derechos políticos. Los judíos fueron privados del derecho a votar y no podían ser funcionarios públicos.

Las Leyes de Nuremberg no identificaban a un judío como alguien con determinadas creencias religiosas; la primer enmienda a la Leyes de Nuremberg definía en cambio a un judío como cualquier persona que tenia tres o cuatro abuelos judíos, sin importar si esa persona se reconocía a si misma como judía o parte de la comunidad judía. Muchos alemanes que no habían practicado el judaísmo o que no lo habían hecho en años se encontraron en manos del terror nazi. Incluso gente con abuelos judíos que se habían convertido al cristianismo podían ser definidos como judíos
El 9 de noviembre de 1938, los nazis destruyeron sinagogas y las vidrieras de tiendas cuyos dueños eran judíos por toda Alemania y Austria (Kristallnacht). Estas medidas apuntaban a la segregación legal y social de los judíos de los alemanes y austriacos.

Kristallnacht, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939 y la invasión de la Unión Soviética en 1941 marcaron la transición a la era de la destrucción, en la cual el genocidio se convertiría en el objetivo primordial del antisemitismo nazi. Para justificar el asesinato de los judíos tanto ante los autores como ante los espectadores en Alemania y Europa, los nazis no sólo utilizaron argumentos racistas sino también argumentos derivados de estereotipos negativos antiguos, por ejemplo, que los judíos eran subversivos comunistas, especuladores y acaparadores de la guerra, y un peligro para la seguridad interna debido a su inherente deslealtad y oposición a Alemania.
Fuente: Museo del Holocausto – Washington.
El Kibutz
Qué, por qué, cuándo, dónde

Octubre 1999

Por John Fedler, periodista, miembro del kibutz Beit Haemek

Ha pasado casi un siglo desde que un pequeño grupo de jóvenes judíos que habían emigrado de Europa oriental, inspirados en el sionismo y el socialismo, fundaran la primera kvutzá ("grupo", en hebreo, posteriormente llamado kibutz, "comuna", cuando el número de miembros creció) en las riberas del Mar de Galilea.

Esos jóvenes veían en la kvutzá una comunidad muy unida entre sí e igualitaria, basada en la propiedad común de los medios de producción y de consumo, en la que todos tomaban decisiones por voto de mayoría y asumían juntos las responsabilidades

A pesar de los contratiempos económicos y una ideología en declinación, el movimiento kibutziano se ha convertido en el movimiento comunitario más grande del mundo.

Cerca de 120.500 personas viven en 269 kibutzim a lo largo de todo el país, desde las Alturas del Golán al norte hasta el Mar Rojo en el sur. El número de miembros va desde menos de cien en algunos casos hasta más de mil en otros kibutzim; la mayoría cuenta con varios cientos de miembros.

Si bien cada kibutz es una unidad social y económicamente autónoma, las federaciones nacionales coordinan las actividades y también algunos servicios. La federación nacional más grande es el Movimiento Kibutziano Unificado, usualmente mencionado por su acrónimo hebreo TAKAM, a la que se encuentran afiliados cerca del 60% de los kibutzim. Aproximadamente un 32% de ellos pertenece al movimiento Hakibutz Haartzí. La tercera federación es Hakibutz Hadatí (kibutzim religiosos), a la que está afiliado un 6% de los kibutzim. Finalmente hay dos kibutzim ultraortodoxos que pertencen al movimiento Poalei Agudat Israel.

La mayor parte de los kibutzim tienen una disposición similar, las instalaciones comunales como el comedor, un auditorio, las oficinas y la biblioteca en el centro, rodeadas por las casas de los miembros y los jardines. Las instalaciones educativas y deportivas se encuentran detrás de éstas y los edificios industriales y la tierra laborable se encuentran en el perímetro.

Por definición un kibutz (o kvutzá) es:

"... una comunidad colectiva voluntaria, generalmente agrícola, en la que no existe la propiedad privada y que es responsable por todas las necesidades de sus miembros y sus respectivas familias"
(Enciclopedia Judaica, 1969)

"... una organización de asentamientos que mantiene una sociedad colectiva de miembros basada en la propiedad común de los bienes. Sus objetivos son el trabajo personal, la igualdad y la cooperación en todas las áeas de la producción, el consumo y la educación"
(Legal definition in the Cooperative Societies Register)

Los comienzos

In 1909 un grupo de jóvenes pioneros que desecaban pantanos cerca de Hadera y vivían como una comuna colectiva decidieron crear una granja independiente, propiedad de sus miembros-trabajadores, en Degania, formando así la primera "kvutzá". Otros grupos siguieron su ejemplo y hacia la Segunda Guerra Mundial había más de 30 comunidades de ese tipo en Palestina.

Estos "padres fundadores" habían inmigrado a fines del siglo XIX y principios del siglo XX principalmente desde Rusia y estaban imbuidos por los ideales socialistas y el espíritu de la época, inspirados en la Revolución Rusa. Creían también en un sionismo basado en el retorno a la Tierra de Israel y en el cultivo de los campos. Creían que de esa manera llegarían a la creación de una nueva identidad judía, y esta posición expresaba también su posición política en la fundación de asentamientos judíos en Palestina.

Estas primeras poblaciones se veían a sí mismas como familias ampliadas y contaban con pocos miembros. Por ejemplo, en 1913-14 Degania tenía sólo 28 integrantes. Eran pobres, la vida era dura y las tareas se centraban en la agricultura, que requería el desecado de pantanos, la remoción de rocas en las colinas y la transformación de partes del páramo en fértiles campos de labranza. Debían afrontar también el excesivo calor, la malaria y las enfermedades vinculadas con la desnutrición.

La vida social giraba en torno del comedor, en el que la gente se encontraba, comía y hablaba. Las decisiones se adoptaban por medio de la democracia directa. En las discusiones, que frecuentemente se prolongaban hasta las altas horas de la noche, los miembros resolvían cómo distribuir los trabajos del día siguiente, cumplir con sus obligaciones, los quehaceres de la cocina y otras tareas; también debatían los problemas y tomaban las decisiones pertinentes.

El crecimiento

Durante las décadas del 20 y del 30 en esa sociedad de asentamientos formada por personas solas comenzaron a formarse familias, que llevaron a la creación de la escuela y la guardería infantil. Empezaron a surgir pequeñas industrias, generalmente como extensión de la agricultura, las que rápidamente se transformaron en empresas rentables. Los kibutzim crecieron y empezaron a ser comunas grandes y autosuficientes, que combinaban la agricultura con la industria.

La década del 30 fue también testigo de los comienzos de un movimiento kibutziano religioso que, a diferencia de sus predecesores laicos, veía como ideales del movimiento, además de la igualdad, la ayuda mutua y la construcción del país, la concreción de una vida judía.

Hacia 1948, con el establecimiento del Estado de Israel, los kibutzim habían logrado no sólo crear una sociedad singular sino que también eran en muchos aspectos un instrumento en la lucha para la creación del Estado y su temprano desarrollo. Los kibutzim tuvieron una función clave en el asentamiento de zonas alejadas y junto a las fronteras del futuro estado, en la absorción de nuevos inmigrantes, la defensa y el desarrollo agropecuario. Desde que esas funciones pasaron a manos del gobierno, la interacción entre los kibutzim y la sociedad general ha disminuido grandemente; si bien nunca ha desaparecido por completo, hoy en día es marginal.

En las primeras décadas de la vida independiente del estado, a pesar de algunos altibajos se vio un acelerado crecimiento de los kibutzim, tanto a nivel demográfico como económico. Nació una tercera y una cuarta generación de kibutznikim (miembros del kibutz) que dio lugar a la formación de grandes grupos familiares. El nivel de vida aumentó; en la década del 60 creció más rápidamente que en el país en general. En un lapso de 75 años, la población del kibutz creció continuamente; a partir de 1990 se encuentra en ligera declinación.

Igualdad Durante muchos años los kibutzim defendieron la igualdad del ser humano, basada en el principio "de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades". El kibutz brindaba a sus miembros toda una gama de servicios, desde la pasta dentífrica hasta la vivienda, y desde la luna de miel hasta la ayuda económica a sus miembros que vivían en el exterior. A cambio de ello, se esperaba que los nuevos integrantes transfirieran al kibutz todas sus pertenencias, con la sola excepción de sus efectos personales.

Retribuciones e ingresos Los miembros del kibutz recibían una asignación mensual (que dependía del tamaño de la familia), independientemente del tipo de trabajo que realizaran. Estas asignaciones estaban destinadas únicamente a cubrir gastos específicos como ropa, periódicos y vacaciones

Trabajo En el lugar de trabajo: hazlo por ti mismo, evita la contratación de trabajadores asalariados. Los directores de las distintas ramas de actividades eran electos por un sistema de rotación en el ejercicio de un cargo, y después de un período podían ser reemplazados. Eran considerados a la par del resto de los trabajadores, si bien se encontraban a cargo de los organigramas de las diferentes ramas de trabajo. El único trabajo externo permitido era en el movimiento kibutziano

Democracia La autogestión, representada por la asamblea general de los miembros del kibutz, que deciden acerca de los principales temas y eligen directamente las comisiones y los encargados de ejecutar los trabajos.

Vida social y cultural En la etapa preestatal, cuando los kibutzim eran más pequeños, la vida social y cultural se caracterizaba por el hecho de compartir todo y ser "una gran familia". Esto hallaba cauce de expresión en la elevada participación de todos los miembros en la planificación, organización y realización de las actividades, que abarcaban desde reuniones con fogatas y paseos al aire libre hasta la práctica coral y las danzas folklóricas. Cada kibutz designaba a un director de cultura, que planificaba y coordinaba las actividades. Los kibutzim laicos adaptaron a sus concepciones las celebraciones de las festividades judías, en especial las que contenían elementos agrícolas, como Pesaj, Shavuot y Sucot. Desde la creación del Estado se ha agregado la celebración del Día de la Independencia, el Día de la Conmemoración y la recordación del Día del Holocausto.

Sionismo - Introducción
Adaptado de "Sionismo" del Prof. Biniamín Neuberger, publicado por el CII, 1995
El origen de la palabra "sionismo" es el vocablo bíblico "Sión", frecuentemente empleado como sinónimo de Jerusalem y de la Tierra de Israel (Eretz Israel). Sionismo es una ideología que expresa los anhelos de los judíos de todo el mundo hacia su patria histórica - Sión, la Tierra de Israel.

La esperanza del retorno a su patria ancestral fue mantenida primeramente por los judíos exiliados en Babilonia hace unos 2.500 años atrás - una esperanza que subsecuentemente se hizo realidad. ("Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos, acordándonos de Sión". Salmos 137:1). Así, el sionismo político, que surgió en el siglo XIX, no inventó ni el concepto ni la práctica del retorno. Más bien, se apropió de una antigua idea y de un movimiento activo y los adaptó para que respondieran a las necesidades y al espíritu del momento.

El núcleo de la idea sionista aparece en la Declaración del establecimiento del Estado de Israel (14 de mayo 1948), que sostiene, entre otras cosas, que: "Eretz Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y política. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal y legó al mundo el eterno Libro de los Libros.

Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardó fidelidad durante toda su dispersión y jamás cesó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política."

Las bases del sionismo

La idea del sionismo se basa en la larga conexión entre el pueblo judío y su tierra, un vínculo que comenzó hace casi 4.000 años atrás cuando Abraham se estableció en Canaán, posteriormente conocida como la Tierra de Israel. Los anhelos por Sión y la inmigración judía continuaron a lo largo del período de exilio que siguió a la conquista romana y a la destrucción del Templo en el año 70 d.C.

En el pensamiento sionista es central el concepto de la Tierra de Israel como el lugar del nacimiento histórico del pueblo judío y la convicción de que la vida judía en cualquier otro lugar es una vida en el exilio. Moses Hess, en su libro Roma y Jerusalem (1844), expresó esta idea: "Dos períodos conformaron el desarrollo de la civilización judía: el primero, después de la liberación de Egipto, y el segundo, el retorno de Babilonia. El tercero vendrá con la redención del tercer exilio". Durante siglos en la diáspora, los judíos mantuvieron una fuerte y singular relación con su patria histórica y manifestaron su anhelo hacia Sión por medio de rituales y literatura.

Si bien el sionismo expresa el vínculo histórico que relaciona al pueblo judío con la Tierra de Israel, el sionismo moderno podría no haber surgido como movimiento nacional activo en el siglo XIX sin el antisemitismo de la época, al que precedieron siglos de persecución.

Con el correr de los siglos, los judíos fueron expulsados de prácticamente todos los países europeos - Alemania y Francia, Portugal y España, Inglaterra y Gales - una experiencia acumulativa que tuvo profundo impacto, especialmente en el siglo XIX cuando los judíos habían abandonado la esperanza de un cambio fundamental en sus vidas. De este medio surgieron líderes judíos que se dirigieron al sionismo como resultado del virulento antisemitismo en las sociedades que los rodeaban. Así Moses Hess, horrorizado ante el libelo de sangre de Damasco (1840) se convirtió en padre del Sionismo Socialista; Leon Pinsker, estremecido por los pogroms (1881-1882) que siguieron al asesinato del Zar Alexander II, asumió el liderazgo del movimiento de los Jibat Tzión; y Teodoro Herzl, quien como periodista en París presenció la virulenta campaña antisemita del caso Dreyfus (1896) organizó al sionismo como un movimiento político.

El movimiento sionista pretendía solucionar el "problema judío", el problema de una eterna minoría, un pueblo sujeto a repetidos pogroms y persecuciones, una comunidad sin hogar cuyo carácter extranjero era subrayado por la discriminación en todo lugar en el que los judíos se asentaran. El sionismo aspiró hacer frente a esta situación por medio de un retorno a la patria histórica de los judíos - la Tierra de Israel.

La historia de la aliá, gran parte de la cual fue en respuesta directa a actos de asesinato o discriminación contra los judíos, sirven de firme evidencia al argumento sionista según el cual un estado judío en la Tierra de Israel, con una mayoría judía, es la única solución al "problema judío".
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