Al lugar eran llevados los jóvenes de entre 6 y 18 años que se escapaban de sus casas, eran sorprendidos robando, escapaban de la escuela o simplemente eran huérfanos




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títuloAl lugar eran llevados los jóvenes de entre 6 y 18 años que se escapaban de sus casas, eran sorprendidos robando, escapaban de la escuela o simplemente eran huérfanos
fecha de publicación10.03.2016
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EL REFORMATORIO QUE SE VOLVIÓ CÁMARA DE TORTURA

Por: REDACCIÓN DIARIOADN.CO

 

- Medellín | 04/02/14



Foto: Achivo particular/ Wikipedia

La edificación del fondo, conocida como 'La Casa Blanca', era el centro donde los menores eran segregados según su color de piel y reprendidos con fuertes azotes.

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CUERPOS DE 55 MENORES FUERON HALLADOS EN EL CEMENTERIO DE LA ESCUELA. OFICIALMENTE SOLO HABÍA 31.

Lo que por 111 años funcionó como una escuela para menores de edad infractores es hoy el  campo de trabajo para antropólogos que han encontrado 55 cuerpos, 24 más de los que debería haber según los archivos y actas de defunción.

En la frontera con los estados de Alabama y Luisiana funcionó hasta el 2011 la escuela para niños Marianna (también conocida como escuela Arthur G. Dozier, en honor a uno de sus directores). Al lugar eran llevados los jóvenes de entre 6 y 18 años que se escapaban de sus casas, eran sorprendidos robando, escapaban de la escuela o simplemente eran huérfanos.

Su apariencia era la de un paraíso: funcionaba en un terreno de más de 566 hectáreas sin cercas, bordeado por pinos y con una piscina para actividades acuáticas, sin embargo, quienes lograron sobrevivir a él lo describen como "un campo de concentración nazi", en el que el maltrato y la segregación racial eran el pan de cada día.

Robert Straley fue llevado a Marianna en 1960 tras un intento de fuga de su casa. Para entonces tenía 13 años y al llegar pensó que cualquier cosa sería mejor que su hogar, pero tan pronto llegó, los castigos aparecieron. Fue golpeado unas 35 veces con un látigo de cuero que tenía hojas de metal insertas en las puntas.

"No eran nalgadas, eran azotes (...) Ese lugar con piscina y capilla se veía bien, pero era un hermoso infierno", le dijo en septiembre de 2013 el hombre que hoy tiene 67 años, al diario 'ABC News' de la Florida.

Él es uno de los conocidos como 'White House Boys', un grupo de 300 sobrevivientes del maltrato en una de las edificaciones del lugar, conocida como 'La Casa Blanca', en donde eran separados los blancos de los negros, y que ellos denominaron la "cámara de tortura".

Testimonios como el de Straley y denuncias recolectadas por más de 17 años sirvieron para que el lugar fuera clausurado y dieron pie para que el Departamento de Cumplimiento de Ley de la Florida (Fdle, por sus siglas en inglés) ordenara una investigación al Laboratorio de Antropología Forense de la Universidad del Sur de la Florida.

Los cálculos iniciales de la Fdle indicaban que podía haber 80 niños desaparecidos, pero solo en el área de los niños negros se han encontrado más de 50 cuerpos.

Cuando comenzamos a excavar, encontramos muchos más cuerpos de los que esperábamos. Al final, conseguimos restos de 55 niños. ¿Quiénes son los demás chicos? ¿Por qué nadie sabía de ellos? Durante los próximos dos meses nos dedicaremos a encontrar sus identidades, quiénes fueron y cómo murieron. Eran muy chiquitos, el más pequeño tenía 6 años”, le dijo al diario 'El País' el profesor y antropólogo Christian Wells, uno de los investigadores.

Straley ha estado atento al trabajo de los expertos. "Sabíamos que había niños desaparecidos", dijo cuando vio que el número de cuerpos superaba el número de cruces blancas marcadas en el área destinada como cementerio.

"Creo que hay al menos 100 cuerpos allá arriba (...) en algún punto ellos van a encontrar más cuerpos, estoy totalmente seguro de eso. Debe haber un cementerio de blancos en el lado blanco", declaró Straley a la agencia AP.

Una historia que muchos no quieren saber

La investigación no ha sido fácil, pero autoridades como la fiscal general de Florida, Pamela Jo Bondi, han conseguido que se destine un presupuesto para las excavaciones y pruebas de ADN. Por el momento este dinero alcanza para trabajar hasta agosto de este año.

Pero la comunidad de Marianna, una zona conservadora, no ve con buenos ojos el trabajo. La razón es que casi todas las familias han vivido allí por generaciones y muchos sus integrantes que ocupan puestos de poder en gobierno estatal, temen que los nombres de sus padres o abuelos -que trabajaron también para el Estado en lugares como el reformatorio- se vean envueltos en polémicas.

"La gente no quiere que estemos ahí. No les gusta que estemos abriendo tumbas y moviendo muertos. Nadie necesita ver eso. Algunas veces es difícil, cuando escuchas decir en los medios locales que eres una mala persona. Pero mucha gente también nos ha dicho en privado que están muy contentos con que estemos allí, aunque jamás lo dirían en público porque es una ciudad muy pequeña, todo el mundo conoce a todo el mundo”, le dijo Wells a 'El País'.

Sin embargo el trabajo sigue y familias como la de Thomas Varnadoe se han acercado para buscar información.

Él entró allí de 13 años y cinco semanas después murió. En una carta enviada luego del funeral a la familia, los directivos les informaron que el menor había fallecido por una aparente neumonía. Sin embargo su hermano tiene dudas, pues no es común ver un caso de neumonía en una zona calurosa como el sur de la Florida, especialmente entre septiembre y octubre -fecha del deceso-.

Foto: Archivo del Estado de Florida

REDACCIÓN DIARIOADN.CO

http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2014/02/04/noticia_0086.html

Miércoles, 05 de febrero de 2014  01:00 | Información General

Hallaron 55 cadáveres de chicos en un antiguo reformatorio de EEUU

Fue en un colegio de Marianna (Florida), que funcionó como centro de reclusión y castigo desde 1900 hasta 2011, en una investigación por antiguas denuncias de maltratos y abusos que allí se cometían.



Horror. El cementerio del viejo reformatorio de la ciudad de Marianna.

Restos de 55 adolescentes y niños, entre ellos uno de seis años, fueron desenterrados en predios de un reformatorio que funcionó entre 1900 y 2011 en la ciudad estadounidense de Marianna, Florida, en una investigación por antiguas denuncias de maltratos y abusos que allí se cometían.

El caso, publicado recientemente por el diario local Miami Herald y replicado ayer en diversos medios del mundo, comenzó a inicios del siglo pasado, cuando no había prisiones estatales en Florida y tanto chicos con problemas como huérfanos eran internados en la antigua escuela para varones Marianna, luego rebautizada Arthur G. Dozier.

"La gran tumba de los niños desobedientes", tituló el diario El País de España un extenso y detallado artículo sobre los horrores que allí padecieron los niños, en especial los afrodescendientes.

Un equipo de antropólogos forenses cavó durante tres meses en los predios del reformatorio, cuyo cementerio tenía oficialmente 31 cuerpos enterrados: los de 29 estudiantes y dos empleados. Pero ya hallaron restos de 55 cadáveres y creen que si siguen excavando encontrará otros tantos.

Ante la falta de prisiones, el "colegio" era en realidad un campo de trabajo donde sometían a castigos físicos, confinamiento, palizas y segregación racial a chicos de seis a 18 años de edad.

El reformatorio, que estaba a cargo del Departamento de Justicia Juvenil de Florida, recibía chicos acusados de delitos o con problemas de conducta y también a otros por ausentismo escolar o simplemente huérfanos provenientes de 22 condados de ese estado, de Georgia y de Carolina del Sur, reseña el artículo.

Fue la primera institución de ese tipo en EEUU y le cambiaron el nombre tres veces, la primera en 1914 luego de comprobar, en seis investigaciones legislativas, que los chicos sufrían castigos brutales, eran malalimentados y los alojaban en condiciones paupérrimas.

En tiempos de apartheid, la peor parte la soportaban los chicos negros, que debían trabajar en cultivos de madera, algodón y hortalizas de la escuela y además los cedían como mano de obra en granjas del pueblo. El nombre que tuvo el reformatorio hasta su cierre, en junio de 2011, fue impuesto en honor de uno de sus ex directores.

"Había chicos allí que ni siquiera tenían edad para cometer un delito", señaló El País.

Una de las primeras acciones legales contra el Estado la planteó Glen Varnadoe para recuperar los restos de su tío Thomas, que murió de neumonía a los 13 años, el 26 de octubre de 1934, cuatro semanas después de ser internado en ese reformatorio acusado de "violación maliciosa" de la propiedad.

Según la reseña, Thomas Varnadoe y su hermano Hubert -padre de Glen- entraron a jugar con una máquina de escribir que la dueña de la casa vecina tenía en un galpón. Por vergüenza, Hubert nunca habló de lo ocurrido, pero su hijo consideró "difícil de creer que alguien pueda enfermarse de neumonía entre septiembre y octubre en el clima del sur de Florida".

La mayoría de las muertes registradas en el reformatorio fueron atribuidas a neumonías, inmersión, un incendio, accidentes y homicidios nunca aclarados y, hasta su cierre, había solo 31 tumbas, identificadas con cruces blancas de metal.

Tras décadas de denuncias, el Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida (Fdle) cruzó datos, recabó testimonios y estimó que podía haber más de 80 niños desaparecidos y enterrados en las 560 hectáreas que abarca la institución. El Fdle encargó al Laboratorio de Antropología Forense de la Universidad de South Florida una investigación más profunda que comenzó en el cementerio, ubicado en el área reservada para los estudiantes negros, donde el radar de prospección indicaba que podría haber entre 40 y 50 cuerpos enterrados. Pero los expertos estiman que si siguen buscando llegarán al centenar.

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/02/03/actualidad/1391436737_927766.html

La gran tumba de los niños desobedientes

Los restos de 55 cuerpos han sido hallados en el cementerio de un antiguo reformatorio público de Florida investigado por abusos

Oficialmente había solo 31 niños enterrados

MAYE PRIMERA Marianna 3 FEB 2014 - 15:12 CET113

 



Estudiantes de la Escuela para Varones de Marianna, en 1957. / ARCHIVOS DEL ESTADO DE FLORIDA

Cavaron tres meses buscando 50 cuerpos, en un cementerio donde oficialmente debían estar enterrados 31: 29 jóvenes estudiantes y dos empleados de la antigua escuela para varones Arthur G. Dozier de Marianna, Florida. Cavaron entre septiembre y diciembre de 2013 donde indicaban las sombras rojas y amarillas del radar de prospección, y encontraron más cuerpos de los que buscaban. Encontraron más niños. Y los antropólogos no dudan que encontrarán otro medio centenar si siguen cavando.

En el Panhandle de Florida, el "mango" fronterizo de 200 millas de largo que colinda en el noroeste con los Estados sureños de Alabama y Luisiana, el reformatorio de Marianna arrastra una oscura fama de más de un siglo por los abusos que allí se cometían. No era una prisión, en términos formales. En la época en la que fue inaugurado —el 1 de enero de 1900— no había prisiones en Florida, sino campos de trabajo como éste, donde el castigo físico —las palizas, el confinamiento, las cadenas— y la segregación racial eran política de la institución. Allí iban a parar los jóvenes y niños entre seis y 18 años de edad, con condenas penales por robo o lesiones. También los acusados de ausentismo escolar, los "incorregibles" y los huérfanos de 22 condados distintos de los Estados sureños de Florida, Georgia y Carolina del Sur. Hasta que fue clausurado, el 30 de junio de 2011.

El reformatorio de Marianna fue el primero de este tipo en Estados Unidos. Fue rebautizado tres veces y estuvo siempre a cargo del Departamento de Justicia Juvenil de Florida. El Estado le cambió el nombre por primera vez en 1914, después de que seis investigaciones legislativas comprobaron que, durante los 13 años anteriores, los niños de Marianna recibían castigos brutales e inapropiados, que eran encadenados y que su alimentación y sus albergues eran paupérrimos. Especialmente los de los chicos negros, a quienes les correspondía trabajar en los cultivos de madera, algodón y hortalizas de la escuela y que eran cedidos para trabajar por temporadas como mano de obra en granjas del pueblo. En 1968 fue llamada Escuela para varones Arthur G. Dozier, en honor a uno de sus exdirectores.



Niños internos en la escuela, década de 1950. / ARCHIVOS DEL ESTADO DE FLORIDA

“Había chicos allí que ni siquiera tenían edad para cometer un delito”. Glen Varnadoe fue uno de los primeros familiares que intentó una acción legal contra el Estado para que le devolvieran los restos de su tío, Thomas Varnadoe, quien murió en Marianna el 26 de octubre de 1934, a los 13 años, un mes y una semana después de haber sido enviado al reformatorio por “violación maliciosa de propiedad privada”. Thomas y su hermano Hubert, el padre de Glen, habían entrado al patio de la casa vecina para jugar con la máquina de escribir que la dueña de casa tenía en la trastienda. Una semana después del funeral, el superintendente de la escuela envió una carta a la familia para notificar que Thomas había muerto de neumonía. El diario de la escuela, The Yellow Jacket, le dedicó unas líneas en su edición del 3 de noviembre: decían que el chico ya arrastraba una pobre condición de salud y que al sepelio asistió un amplio número de empleados y alumnos de la escuela, entre ellos Hubert. “Mi padre estaba tan avergonzado de haber ido a parar allí que nunca habló de los tratos que recibía en Marianna. Pero es difícil de creer que alguien pueda enfermarse de neumonía entre septiembre y octubre en el clima del sur de Florida”, dice Glen Varnadoe.

Los registros oficiales del reformatorio están incompletos. Hay largas listas de tránsfugas de los que nunca se supo más. En la mayoría de los decesos reportados desde su fundación la causa de muerte es desconocida y en otros es atribuida a la neumonía, a la inmersión, a un incendio y a accidentes y homicidios nunca aclarados. Hasta el cierre de la escuela, había solo 31 tumbas en el cementerio de la propiedad, identificadas con cruces blancas de metal. En atención a las denuncias acumuladas durante décadas, el Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida (FDLE, por sus siglas en inglés) cruzó datos, recabó testimonios y estimó que podía haber más de 80 niños desaparecidos y enterrados en distintos puntos de las 560 hectáreas que comprenden las instalaciones del reformatorio. El FDLE encargó al Laboratorio de Antropología Forense de la Universidad de South Florida una investigación más profunda.

Los trabajos empezaron en el cementerio, ubicado en el área de la escuela reservada para los estudiantes negros, donde el radar de prospección indicaba que podría haber entre 40 y 50 cuerpos enterrados. “Cuando comenzamos a excavar, encontramos muchos más cuerpos de los que esperábamos. Al final, conseguimos restos de 55 niños. ¿Quiénes son los demás chicos? ¿Por qué nadie sabía de ellos? Durante los próximos dos meses nos dedicaremos a encontrar sus identidades, quiénes fueron y cómo murieron. Eran muy chiquitos, el más pequeño tenía 6 años”, dice el profesor y antropólogo Christian Wells, uno de los investigadores que trabaja en el terreno junto con un centenar de especialistas y voluntarios dirigidos por la profesora Erin Kimmerle. Glen Varnadoe y los familiares de otros once antiguos internos muertos o desaparecidos han entregado muestras de ADN para que sean comparadas con las de los restos hallados hasta ahora. El departamento de casos no resueltos de la policía del condado de Hillsborough, en Tampa, busca información de los familiares de otros 44 chicos que también fueron sepultados en Marianna entre 1914 y 1952.

Nunca le había a tocado a Wells una tarea similar. Había trabajado antes en Honduras, en Guatemala, en México, en tumbas mayas y aztecas de miles de años de antigüedad, sin familias sobrevivientes, ni comunidades ni gobiernos involucrados.

“Esto es muy distinto. Desde el principio, esta ha sido una larga batalla con el Estado porque nadie sabía realmente qué autoridad debía encargarse. ¿Era un caso médico? ¿Un caso forense? ¿Un caso arqueológico? No está muy claro quién puede ser responsable de todo esto. Creo que hay gente que se siente nerviosa de que encontremos una bala o cualquier otra prueba”, dice Wells.



Estudiantes afroamericanos trabajan en la carnicería de la Escuela para Varones de Mariana en la década de 1950. / ARCHIVOS DEL ESTADO DE FLORIDA

La fiscal general de Florida, Pamela Jo Bondi, consiguió un presupuesto de varios miles de dólares para que los antropólogos sigan cavando, hasta agosto de 2014, y practiquen pruebas genéticas a lo que encuentren. “Sabemos que han ocurrido atrocidades en la escuela de varones Dozier desde principios de 1900. Estas familias necesitan conclusiones. Lo justo es que podamos identificar a sus seres queridos y entregarles sus restos”, ha dicho la fiscal. Pero a la comunidad de Marianna no le complace su empeño ni el de los antropólogos.

Marianna sigue siendo un área semirrural y conservadora, poblada por familias que han vivido allí por generaciones y que ahora ocupan cargos de poder en Tallahassee, capital del Estado y sede del Gobierno, a algo más de 100 kilómetros de allí. Sus abuelos y bisabuelos trabajaron en la escuela que, junto a las granjas, el hospital y el Centro para Jóvenes Delincuentes de Jackson, fueron las principales fuentes de empleo durante la primera mitad del siglo pasado. “La gente no quiere que estemos ahí. No les gusta que estemos abriendo tumbas y moviendo muertos. Nadie necesita ver eso. Algunas veces es difícil, cuando escuchas decir en los medios locales que eres una mala persona. Pero mucha gente también nos ha dicho en privado que están muy contentos con que estemos allí, aunque jamás lo dirían en público porque es una ciudad muy pequeña, todo el mundo conoce a todo el mundo”, comenta Wells.

La imagen que la pequeña ciudad desea conservar del reformatorio es la de su archivo fotográfico. Postales veraniegas en blanco y negro, donde los estudiantes y empleados de la Escuela para varones Arthur G. Dozier posan sonrientes, llenos de vida.

http://noticias.lainformacion.com/mundo/el-reformatorio-del-horror-mas-de-50-cadaveres-enterrados-en-un-antiguo-centro-para-jovenes-problematicos-de-eeuu_gmyRio4KvLrafq7k9wmVG4/

MUNDO

El reformatorio del horror: más de 50 cadáveres enterrados en un antiguo centro para jóvenes problemáticos de EEUU

Roberto Arnaz

lunes, 15/10/12 - 14:49



  • Los investigadores han confirmado que 84 menores murieron en el centro, en cuyos registros únicamente constan 31 fallecimientos.

  • Algunos ex alumnos aseguran que los restos encontrados pertenecen a adolescentes que fallecieron víctimas de los malos tratos y  a los que los responsables hicieron desaparecer.

 

Desde 1900, los niños más difíciles de Florida, aquellos a los que se les ponía la etiqueta de incorregibles, terminaban con sus huesos en la Escuela Industrial para Jóvenes Arthur G. Dozier de Marianna, una pequeña localidad a apenas 100 kilómetros de Tallahassee, la capital del estado.

El único delito de estos Jóvenes supuestamente violentos era ser huérfanos, provenir de hogares con padres demasiado autoritarios o ser víctimas de abusos, físicos y sexuales. Daba igual, todos acababan realizando trabajos forzados en sus granjas con la connivencia de generaciones de políticos y jueces locales.

Cuando llegaban a su nuevo hogar ninguno de estos adolescentes podía siquiera imaginar la pesadilla que allí le esperaba. Un bonito y cuidado camino asfaltado, rodeado por una vivísima vegetación que rebosaba verdor, dirigía a los nuevos alumnos hasta los pabellones en los que se alojarían.

Por fuera, todo era idílico. El centro Arthur G. Dozier parecía un campus universitario. Los enormes y vistosos edificios de ladrillo naranja, la piscina olímpica o el campo de fútbol americano con la hierba perfectamente cortada servían para tranquilizar a los chavales que allí llegaban. Fueron la coartada perfecta para encubrir casi un siglo de maltrato juvenil.

Detrás de toda esa belleza se escondían sangrientas palizas, violaciones e incluso asesinatos”, asegura Roger Dean Kiser, alumno de la Escuela Industrial entre 1959 y 1961. Según cuenta en la web de antiguos alumnos maltratados del centro, Kiser llegó al reformatorio con sólo 12 años. Acostumbrado a los orfanatos desde niño, creyó que su vida mejoraría allí. Pronto se dio cuenta de lo equivocado que estaba.

Una celda de tortura   

“El demonio se escondía detrás de cada árbol, de cada edificio y de cada brizna de hierba”, comenta el ahora sexagenario residente quien, a pesar del tiempo pasado, aún recuerda como si fuese ayer “los gruesos muros de cemento de un pequeño edificio al que llamaban la ‘Casa Blanca’ y en el que se torturaba a todo aquel que se saltaba las reglas”.

Al poco de llegar a la Escuela Industrial para Jóvenes Arthur G. Dozier, Kiser visitó por primera vez aquella mazmorra encalada. Según cuenta en su libro ‘Los niños de la Casa Blanca, una tragedia americana’, dos cuidadores le agarraron por los brazos y le arrastraron hasta el edificio maldito ante la mirada de 50 de sus compañeros silenciados por el miedo.

El castigo apenas duró unos minutos, pero a aquel niño de 12 años le parecieron horas. “Todo pasaba a cámara lenta”, rememora Kiser, quien asegura que primero le golpearon, luego le asfixiaron y por último le dieron decenas de latigazos por todo el cuerpo hasta que cayó casi inconsciente. Sólo entonces le llevaron a ver al médico.

Denuncia, investigación y cierre

Medio siglo después de su ingreso en la Escuela Industrial para Jóvenes, Roger Dean Kiser se decidió a relatar sus vivencias en un libro que llegó a las tiendas en enero de 2009 y que provocó una exhaustiva investigación impulsada por el propio gobernador del estado, Charlie Christ.

Al final aquel campo de concentración para niños problemáticos cerró definitivamente sus puertas el 30 de junio de 2011 después de más de un siglo de controvertida historia. Desde entonces, educadores y alumnos han cedido el protagonismo a los antropólogos de la Universidad del Sur de Florida (USF).

El profesor Richard Estabrook y su equipo han confirmado que 84 menores murieron en el centro, en cuyos registros únicamente constan 31 fallecimientos ‘oficiales’, recordados por unas cuantas cruces de madera anónimas en un pequeño cementerio situado en el jardín trasero del complejo.

Estos restos pertenecen a los niños que perdieron su vida por accidentes o causas naturales, incluidos los que murieron abrasados en el incendio de 1914 o los que fallecieron víctimas del brote de gripe de 1918.

Del resto de los ‘desaparecidos’ aún no se sabe nada. La mayoría de estos chavales que ‘se evaporaron’ en la década de los 60, la más dura entre los muros del complejo reeducativo, descansa bajo tierra en un bosque cercano.

Nuevos hallazgos

Ahora a los investigadores peinan los terrenos adyacentes a la tristemente famosa ‘Casa Blanca’ en busca de los restos de los al menos 50 menores que presuntamente fallecieron por las torturas que les infligieron sus cuidadores y de los que nunca se volvió a saber. De momento, los antropólogos de la Universidad del Sur de Florida ya han descubierto 18 tumbas con restos que aún no se han podido identificar.

Pese a los avances, el caso sobre las torturas de la Escuela Industrial para Jóvenes Arthur G. Dozier no tendrá un final sencillo no cercano. Los investigadores y las autoridades se enfrentan con un inesperado problema: la ley impide que los restos se exhumen sin la autorización de las familias de las víctimas, lo que provocará el retraso en la depuración de responsabilidades y el castigo a los culpables.

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