Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa




descargar 1.85 Mb.
títuloPaper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa
página6/45
fecha de publicación02.08.2016
tamaño1.85 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   45
13/6/10)

(Por Celia Maza - Londres).

Se suponía que con David Cameron en Downing Street, las relaciones entre Reino Unido y Estados Unidos iban a ser más estrechas. Gordon Brown y Barack Obama nunca tuvieron química. Aunque insistían en lo contrario, las visitas del ex premier a la Casa Blanca siempre tenían un sabor agridulce, ya fuera por los regalos que se hacían o por la ausencia de éstos. El presidente siempre sintió predilección por David Cameron, pero la primera prueba a la que se enfrentaba el Gobierno de coalición para recalcar el supuesto “vínculo especial” que une a los dos países se ha topado con un problema que ha puesto contra las cuerdas al tory.

El desastre ocasionado en el Golfo de México por BP -antes conocida como British Petroleum- ha despertado una furia en Obama hasta ahora nunca vista. El presidente ha llegado a decir literalmente que quiere “patear el culo” a los responsables y aunque desde la City han insistido a Cameron para que haga frente a las feroces críticas, éste ha dicho que entiende la “frustración” de su colega.

Los dos mandatarios mantuvieron ayer una conversación telefónica de 30 minutos para tratar la cuestión. Downing Street se ciñó a recalcar que había sido una charla cordial y dentro de los contactos “rutinarios” que protagonizan los dos líderes. El premier subrayó la importancia de BP para la economía de Reino Unido, Estados Unidos y otros países y el presidente dejó claro que no tenía interés en socavar su valor.

Desde que comenzó el derrame de crudo el 20 de abril a raíz de una explosión de la plataforma Deepwater Horizon, las acciones se han desplomado un 45 por ciento. El valor ha pasado de 120.000 millones de libras a 55.000 millones. Aunque el viernes los títulos terminaron al alza en el parqué londinense -subiendo un 7,2%-, los continuos reproches por parte del norteamericano, en especial contra el director de la petrolera, Tony Hayward, no ayudan a la recuperación de la que durante años fue la compañía más poderosa de las islas.

Los círculos empresariales y políticos de Reino Unido han cerrado filas en torno a BP. Están de acuerdo en que ha causado el mayor desastre ecológico de Estados Unidos y que tiene que hacer frente a todos los gastos para reparar daños, pero consideran que las recriminaciones de la Casa Blanca han llegado demasiado lejos. La preocupación no atiende tanto al honor británico, que también, sino a las potenciales pérdidas que la polémica presenta para las prestaciones de los ciudadanos.

Reino Unido no se puede permitir que BP caiga en picado. No tanto por los empleos que genera -sólo tiene 10.000 británicos en nómina-, sino porque está presente en casi la totalidad de los fondos institucionales de pensiones. Una de cada siete libras que éstos reciben en materia de dividendos de empresas que cotizan en Londres procede de la petrolera. Alrededor de 18 millones de personas en las islas participan en algún fondo asociado a BP, ya sea de forma directa o indirecta. Además, no son pocos los que han advertido a Obama de que su retórica podría pasar factura a sus propios ciudadanos. Al menos el 40 por ciento de las acciones están en Estados Unidos, donde la petrolera tiene contratadas a 22.800 personas.

La presión estadounidense

La Casa Blanca ha hecho oídos sordos y en su particular cruzada ha pedido a la dirección que dé prioridad al pago por el desastre ecológico ocasionado, frente al reparto de dividendos. BP es una de las cinco compañías británicas que, juntas, acaparan hasta la mitad de los dividendos en Reino Unido. Por sí sola, es responsable de más de 6.800 millones de libras al año ingresadas en los fondos de pensiones de los ciudadanos.

El próximo 21 de junio estaba previsto que la compañía pagara sus ganancias trimestrales, una suma de cerca de 1.700 millones de libras. Aunque en un principio se pensó que se abonarían sin problema, la directiva podría ceder finalmente ante la presión americana y suspenderlos hasta que concrete el desembolso necesario para cubrir su responsabilidad en el desastre.

La cúpula de BP se reúne mañana lunes, pero no hará ningún anuncio formal antes del próximo miércoles, día en el que tendrá lugar la reunión convocada por Obama para evaluar la situación. Los científicos aseguran ahora que hasta el 3 de junio, cuando se pudo contener parte del vertido, se derramaron 40.000 barriles, el doble de lo estimado. En el peor de los casos, los costes podrían ascender a 30.000 millones de dólares (20.600 millones de libras), pero la petrolera puede hacerles frente, ya que cuenta con el salvavidas de 26.000 millones de dólares en efectivo (17.800 millones de libras) que genera anualmente.

El dinero, por tanto, no debería ser problema. El temor real es cómo las duras declaraciones del inquilino de la Casa Blanca están debilitando a la compañía. Su actual valor bursátil es la mitad del que tenía cuando se hundió la plataforma y el desplome de sus acciones ha disparado las especulaciones acerca de que podría ser adquirida por una firma china. El objetivo, en consecuencia, es convencer al presidente para que detenga su diatriba, pero no parece que Obama vaya a calmarse.

El mandatario es consciente de que su popularidad para las legislativas de noviembre -su primer gran examen desde que llegó al poder- no está en el mejor momento. Su predecesor, George W. Bush, fue ampliamente criticado por su respuesta al huracán Katrina y no quiere verse en la misma situación. Antes de reunirse con BP, el presidente realizará su cuarto viaje a la zona afectada. Las consecuencias de la marea negra en la salud de las personas y en el hábitat animal son cada vez mayores, por lo que no se prevé que su actitud sea la más favorable para enterrar el hacha de guerra. Aunque desde Washington insisten en que Reino Unido sigue siendo el “aliado más próximo”, este episodio parece haber dado la razón a aquéllos que consideran que la relación entre los dos países cada vez es menos especial.

- BP: la colisión entre la seguridad y los costos (The Wall Street Journal - 8/7/10)

Una investigación muestra un historial que no siempre coincide con los informes del líder de la petrolera británica.

(Por Guy Chazan, Benoit Faucon y Benn Casselman)

El 5 junio de 2008, un pedazo de tubería de acero se rompió en la amplia plataforma petrolera Atlantis, de BP PLC, en el Golfo de México. La tubería estaba adherida a una bomba defectuosa de un oleoducto cuya reparación BP había pospuesto en lo que luego describió en un informe interno como “el contexto de un presupuesto de costos muy ajustado”.

La ruptura causó un derrame menor, de sólo 193 barriles de petróleo, pero investigadores de BP identificaron temores mayores.

Concluyeron que la reparación postergada fue un “factor clave” en el incidente, pero que “la gerencia no cuestionó claramente” el impacto que tendría el retraso en la seguridad. El presupuesto para Atlantis -una de las instalaciones más sofisticadas de BP- fue “subestimado” y causó “demandas/indicaciones contradictorias”. Mientras los investigadores cuestionaban la operación magra de la Atlantis, los más altos ejecutivos la elogiaban.

En una comunicación interna de principios de 2009, Neil Shaw, entonces director de la unidad de BP en el Golfo de México, elogió la eficiencia operativa de la Atlantis, al decir que era “4% mejor que lo planeado” en su primer año de producción. Era parte de una historia de éxito que le había permitido a BP convertirse en el productor petrolero número 1 en el Golfo, indicó Shaw.

El ajuste de presupuesto de uno de los proyectos más desafiantes del gigante petrolero británico expone una tensión en el corazón de BP bajo el mandato del presidente ejecutivo, Tony Hayward.

Hasta la explosión del 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon, en el Golfo, Hayward había dicho una y otra vez que estaba matando dos pájaros de un tiro: descuidos de seguridad que provocaron importantes accidentes, incluida una explosión mortal en una refinería en Texas en 2005, y altos costos que dejaron a BP rezagado frente a Royal Dutch Shell PLC y Exxon Mobil Corp.

Una revisión de The Wall Street Journal de documentos internos de BP, documentos legales, investigaciones oficiales e informes de inspectores federales, así como entrevistas con reguladores, muestra un historial que no siempre coincide con los informes de Hayward sobre mejoras de seguridad.

Desde que Hayward asumió el mando de la empresa, BP ha seguido enfrentándose con reguladores por los mismos temas que la pusieron en aprietos antes de su mandato como presidente ejecutivo. Algunas de sus refinerías aún obtienen calificaciones bajas en seguridad.

BP insiste en que ha dado vuelta la página en cuanto a seguridad. “La prioridad número uno absoluta de BP es tener operaciones seguras y confiables”, indicó el vocero Andrew Gowers. En los últimos cinco años, se han dedicado “esfuerzos e inversiones significativas” a mejorar la seguridad, señaló, y se ha conseguido un gran progreso en todas las métricas, como una menor frecuencia de lesiones y menos incidentes relacionados a equipos que se descomponen.

Se lograron ahorros a través de “menores gastos corporativos y una estructura corporativa más simple”, señaló, y no al economizar en seguridad. De hecho, se dedicaron dólares y personal extra a las operaciones.

En Atlantis, BP identificó un problema causado por vibración en ciertas bombas pero decidió que “no era una causa de preocupación de seguridad o medio ambiente”, y postergó la reparación de algunas bombas.

Hayward asumió el mando de BP en mayo de 2007, e indicó que se concentraría “como un láser” en la seguridad al tiempo que mejoraría las operaciones de BP. En octubre de 2007, creó un sistema de administración diseñado para reforzar los estándares de seguridad de forma consistente en toda la organización.

Los obstáculos aparecieron poco después. Un documento interno de 2007 que delineaba la política de seguridad mencionó una escasez de ingenieros e inspectores que podía hacer peligrar los planes de implementar nuevos estándares para inspeccionar y mantener equipos clave. Una presentación interna en mayo de 2009 citó una escasez de trabajadores con experiencia en aguas profundas e indicó que se requería más capacitación para “mantener operaciones seguras, confiables y eficientes”.

El mismo mes en que renovó la estructura de seguridad, Hayward afirmó que volvería a BP más eficiente. Una presentación interna al personal mostró cómo problemas, como una operación menos eficiente, habían creado “una brecha creciente entre nosotros y Shell”.

Durante los tres años siguientes, Hayward eliminó 7.500 empleos y redujo costos, US$ 4.000 millones sólo en 2009. Impulsada por los precios en alza del petróleo, BP obtuvo ganancias récord de US$ 25.600 millones en 2008. Poco después, se disputaba con Shell el título de la petrolera más valiosa de Europa.

Hayward buscó dejar atrás el pasado problemático de BP. En octubre de 2007, la empresa acordó pagar US$ 373 millones para llegar a un acuerdo sobre cargos relacionados a la explosión de Texas City, derrames petrolíferos en Alaska y acusaciones de que corredores de BP manipularon el mercado de propano.

BP invirtió más de US$ 1.000 millones para actualizar la refinería de Texas City. Este año, la empresa afirmó que su índice de lesiones allí había bajado todos los años desde 2005, y que el desempeño de seguridad de la refinería en 2009 era de los mejores de la industria.

Pero OSHA, el supervisor federal de seguridad laboral en EEUU, tiene una versión distinta.

Tras una inspección de seis meses de Texas City el año pasado, OSHA impuso a BP una multa de US$ 87 millones, la mayor de la historia de la agencia. Cerca de US$ 57 millones eran lo que OSHA describe como “fracasos para disminuir” peligros similares a los que causaron la explosión de 2005, que mató a 15 personas. BP disputa las multas y afirma que sostiene conversaciones “constructivas” con OSHA.

En 2006, la agencia había inspeccionado una refinería en Toledo, Ohio, que BP ahora posee de forma conjunta con Husky Energy, y descubrió problemas con válvulas de evacuación de presión. Le ordenó a BP que reparara las válvulas. Dos años más tarde, inspectores descubrieron que BP había realizado las reparaciones pedidas, pero sólo en las válvulas específicas que había citado OSHA. La agencia encontró exactamente la misma deficiencia en toda la refinería. OSHA ordenó más arreglos e impuso una multa de US$ 3 millones.

“Se conocían bien estos problemas... y sin embargo no se habían enfrentado” en otras partes de la refinería, indicó Jordan Barab, subsecretario asistente de OSHA.

Gowers, de BP, señaló que la empresa ha “trabajado de forma cooperativa con OSHA” para resolver problemas en la refinería. Cuando OSHA impuso la multa, BP indicó que la refinería de Toledo había realizado “mejoras medibles en cuestiones de procesos de seguridad”.

Barab, de OSHA, señala que debido al historial de seguridad de BP, la agencia la analizó más de cerca que a otras refinerías y le impuso penas más duras porque merecía “un poco mas de atención que cualquier otra en seguridad en refinerías”.

En el Golfo de México, BP no había sufrido un desastre de seguridad hasta el de Deepwater Horizon. Pero habían existido temores de que pudiera producirse uno.

Una presentación interna de BP de diciembre de 2007, al comienzo del mandato de Hayward, señaló 10 incidentes “de alto potencial” en instalaciones de BP en el Golfo desde comienzos de ese año, incluido uno en diciembre en el que un trabajador sufrió una descarga eléctrica pero sobrevivió. Un tema común, según el informe, era una falla de BP para seguir sus propios procedimientos y una falta de voluntad para detener el trabajo cuando algo fallaba.

“Mientras ingresamos a las dos últimas semanas de 2007, experimentamos una frecuencia sin precedentes de incidentes serios en nuestras operaciones”, escribió en un e-mail al personal Richard Morrison, subdirector de producción en el Golfo de México. “Tenemos mucha suerte de que ningún compañero haya resultado seriamente lastimado ni haya muerto”. Morrison enumeró cinco incidentes graves en noviembre y diciembre, incluido uno en que gas natural escapó de una cañería en la plataforma Pompano de BP, que podría haber causado una explosión.

En un comunicado, BP sostuvo que sus recortes de costos deberían ser vistos en el contexto del bajón de precios del crudo en 2008, que exprimieron la ganancia de las petroleras. BP dice que los ejecutivos son juzgados en base al historial de seguridad de sus unidades, no sólo por un criterio financiero o de producción.

- ¿Algún beneficio del vertido de BP? (El País - 18/7/10)

(Por Kenneth Rogoff)

Tal vez sea un sueño imposible, pero podría ser que la catástrofe producida por el vertido de petróleo de BP en el golfo de México haga de catalizadora final del apoyo a una política medioambiental americana sólida. Sí, se debe castigar a los culpables, tanto para mantener el convencimiento de los ciudadanos de que la justicia prevalece como para hacer que otros productores de petróleo se lo piensen dos veces antes de correr riesgos descomunales. Pero si eso fuera lo único que resultara de la calamidad del BP, sería una trágica pérdida de una oportunidad para devolver un poco de cordura a la política energética y medioambiental de Estados Unidos, que ha ido extraviándose cada vez más en los últimos años.

¿Por qué habría de haber alguna razón para la esperanza, en vista sobre todo de que la política medioambiental de EEUU se ha basado en la irrealista creencia de que unas subvenciones relativamente pequeñas para las nuevas tecnologías energéticas pueden sustituir a incentivos fiscales a los precios para los productores y los consumidores? El caso es que el vertido de petróleo de BP está a punto de convertirse en un motivo para un cambio de políticas de proporciones históricas. Si los huracanes estivales empujan grandes cantidades de petróleo hasta las playas de Florida y la costa oriental, la explosión política resultante hará parecer muda la reacción ante la crisis financiera.

La irritación es particularmente marcada entre los jóvenes. Los que cuentan veintitantos años, ya muy tensos por las tasas extraordinariamente elevadas de paro, están dándose cuenta ahora de que el modelo de crecimiento de su país -aquel del que sueñan con formar parte- es, en realidad, totalmente insostenible, independientemente de lo que digan sus dirigentes políticos. De momento puede ser solo humor negro [por ejemplo, el camarero de Nueva Orleans que pregunta a los comensales si quieren gambas con plomo o sin plomo], pero una explosión está preparándose.

¿Podría ser el renacer de la irritación de los votantes para reavivar el interés en un impuesto a las emisiones de carbono? Dicho impuesto, propugnado desde hace mucho por un amplio espectro de economistas, es una versión generalizada de un impuesto a la gasolina que afecte a todas las formas de emisiones de carbono, incluidas las procedentes del carbón y del gas natural. En principio se puede crear un sistema de límites máximos y comercio de restricciones cuantitativas que obtenga los mismos resultados en gran medida, cosa que parece más aceptable para los políticos, dispuestos a cualquier cosa antes que usar la palabra “impuesto”.

Pero un impuesto a las emisiones de carbono es mucho más transparente y potencialmente menos propenso a las trampas que se han visto en el comercio internacional de cupos de emisiones de carbono. Un impuesto a dichas emisiones puede contribuir a preservar la atmósfera y al tiempo a disuadir de algunas de las actividades de prospección energética más exóticas y arriesgadas al privarlas de rentabilidad.

Naturalmente, tiene que haber una regulación mejor, mucho mejor, y más estricta de la extracción energética costera y de zonas de acceso prohibido y sanciones severas para los errores. Pero poner un precio a las emisiones de carbono, más que ningún otro método, brinda un marco integrado para disuadir de las tecnologías energéticas de la antigua era del carbono e incentivar las nuevas al facilitar la competencia.

Propugnar un impuesto a las emisiones de carbono como reacción ante el vertido de petróleo no debe ser simplemente una forma de explotar la tragedia en el Golfo, sino que debe contribuir a financiar un desmedido gasto gubernamental. En principio se podrían reducir otros impuestos para compensar los efectos de un impuesto a las emisiones de carbono, lo que neutralizaría los efectos en los ingresos o, para ser más precisos, un impuesto a las emisiones de carbono podría sustituir el enorme despliegue de impuestos que, de todos modos, habrán de venir tarde o temprano, en vista de los enormes déficits presupuestarios gubernamentales.

¿Por qué podría ser viable ahora un impuesto a las emisiones de carbono, cuando no lo ha sido nunca antes? Se debe a que, cuando la población puede ver nítidamente un problema, tiene menos capacidad para descartarlo o pasarlo por alto. El calentamiento planetario gradual resulta bastante difícil de advertir, pero cuando las imágenes de alta definición del vertido de petróleo del fondo del océano se combinan con las de la costa ennegrecida y la fauna y la flora silvestres devastadas, una historia muy diferente podría surgir.

Algunos dicen que los jóvenes de los países ricos son demasiado acomodados para movilizarse políticamente, al menos en masa, pero podría radicalizarse por la perspectiva de heredar un ecosistema gravemente dañado. De hecho, justo por debajo de la superficie hay inestabilidad. El desempleo sin precedentes y la desigualdad extrema de la actualidad pueden parecer menos tolerables, cuando los jóvenes adviertan que algunas de las cosas “gratuitas” más apreciadas de la vida -clima aceptable, aire limpio y playas bonitas, por ejemplo- no pueden darse por descontadas.

Naturalmente, puede que esté yo dando muestras de demasiado optimismo al pensar que la tragedia en el Golfo propiciase una política energética más sensata que los intentos de moderar el consumo, en vez de buscar constantemente nuevas formas de alimentarlo. Gran parte de la reacción política en EEUU se ha centrado en la demonización de BP y sus dirigentes, en lugar de pensar en formas mejores de equilibrar la regulación y la innovación.

Es comprensible que los políticos quieran desviar la atención de sus políticas erróneas, pero sería mucho mejor que hicieran un esfuerzo para mejorarlas. Una moratoria prolongada de la exploración energética costera y de otras zonas tiene sentido, pero la verdadera tragedia del vertido de petróleo de BP será si los cambios se reducen a eso. ¿Cuántos toques de atención necesitamos?

(Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI, es profesor de Economía y Políticas Públicas en la Universidad de Harvard. © Project Syndicate, 2010)

- El verdadero efecto ecológico del derrame comienza a conocerse (The Wall Street Journal -
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   45

similar:

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconLa crisis que estamos padeciendo?
«autopsia de la cebolla» que vamos a efectuar generara en nosotros –como ocurre habitualmente en la cocina– las lágrimas que todo...

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconÉticas teológicas ayer y hoy

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconNathan Cross parece un hombre, pero es algo mucho más peligroso:...

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconGvirtz, Silvina. La educación ayer, hoy y mañana: el abc de la pedagogía....

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconViendo como estamos de mal en panorama político, y para que no se...

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconEl producto que hemos escogido a exportar e importar para realizar...

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconLas mascarillas naturales son lo mejor para mantener un cutis bello,...

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconBonita la tía Cristina, pero algo

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconAhora, como última clase de genética vamos a hacer como una retrospectiva...

Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa iconSÍndrome de doose: una epilepsia infantil poco frecuente
«sacudidas”» dede las extremidades superiores. Durante la consulta se observan varias de estas crisis que se identifican como crisis...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com