La patología del funcionamiento mental de la madre constituye un importante factor de riesgo y todavía mayor si existe una descompensación




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títuloLa patología del funcionamiento mental de la madre constituye un importante factor de riesgo y todavía mayor si existe una descompensación
fecha de publicación16.01.2016
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Dra. Ana Matilde Concha L.

Siquiatra de niños y adolescentes.
SICOPATOLOGÍA DEL BEBÉ.
Se refiere a la sicopatología del niño entre el nacimiento y los 36 meses de vida.

Surge en la década de los 80, debido a que los niños en esta etapa de vida presentan una semiología y siquiatría particular y nos otorga la posibilidad de realizar una sistematización para una detección temprana con un gran impacto preventivo.
Es una sicopatología con características particulares, ya que:

  1. La unidad de observación diagnóstica y terapéutica es la díada madre-bebé.

  2. El análisis de los fenómenos de interacción diádica constituye el objeto central de estudio.

  3. El papel y significado del síntoma se apoyan en el supuesto de la interdependencia del funcionamiento síquico de la madre y el bebé.

  4. El carácter transdisciplinario de la demanda de intervención, pues el síntoma ocupa un área común somato-síquica.

  5. La importancia de la incidencia cronológica en los cuadros sicopatológicos del bebé.


Debemos contemplar los siguientes conceptos para lograr un mejor análisis;

  • Bebé etológico: El bebé pertenece a la especie humana y por tanto trae un programa, unas perspectivas madurativas y unas expectativas hacia el entorno que pueden compararse o aproximarse a las de otras especies, pero que le diferencian de ellas.




  • Bebé filogenético: Existen hitos de maduración determinados por la filogenia.




  • Bebé ontogénico: Variabilidad individual, relacionada con su “equipamiento de base” "vulnerabilidad" y "competencia". Pero, además el bebé ontogénico puede tener alteraciones genéticas de muy diverso tipo, como los bebés con un Síndrome de Down o con ciertas metabolopatías.



  • Bebé fantasmático: Este bebé con sus características filogenéticas y ontogénicas se va a confrontar con otro bebé, el bebé fantasmático, que nace ya, antes de nacer, en las fantasías, anhelos y expectativas de los futuros padres.


Esa madre con ese bebé de sus profundas fantasías es la que ha de responder a las expectativas del bebé real (el bebé filo y ontogénico), con mayor o menor éxito tras múltiples negociaciones relacionales. Con esto queremos recordar cuál es el entorno habitual del bebé: una madre con un mundo síquico interno que remite a sus propios padres, es decir, a los abuelos del niño y a la historia relacional suya con ellos. La patología del funcionamiento mental de la madre constituye un importante factor de riesgo y todavía mayor si existe una descompensación.

Para determinar el tipo de apego, se realiza una observación directa de la díada madre-bebé, considerando las características de ambos y la interacción entre ellos, la cual posee dos componentes uno concreto a través de los diálogos visuales, tónicos y auditivos, y otro imaginario, que es la atribución de la emocionalidad que existe a la base.

Se piensa que las conductas de vinculación de madres y bebés están radicadas en el programa genético, aunque no ha sido posible identificar una causa genética específica; mucho más frecuentemente el patrimonio genético parece desarrollar un rol de predisposición, sobre el cual actúan la experiencia emotivamente significativa, que se estructuran a partir de la relación de apego.

Procesos de vinculación seguros se van a correlacionar con niños sanos que hacen también adultos sanos, mientras procesos tendientes a vínculos ansiosos o desorganizados se correlacionarán con sicopatología temprana.

La contribución del padre y la familia extendida al desarrollo normal o patológico del hijo, es también fundamental y cada vez, motivo de estudio en distintas disciplinas.

APEGO:

Con el paso de los años se han podido identificar tendencias innatas que regulan la forma como respondemos a las amenazas, al peligro, a las pérdidas, y que están estrechamente relacionadas con la forma como nos vinculamos con personas significativas, para asegurar la adaptación y como una manera de perpetuar la especie.

El primero en desarrollar una teoría del apego a partir de los conceptos que aportara la sicología del desarrollo, con el objeto de describir y explicar por qué los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores, así como los efectos emocionales que resultan de la separación fue Jhon Bowlby.
Teoría del apego:

Autores como Bowlby, Ainsworth, Stern, Crittenden han ido sentando las bases de la teoría del apego.
Historia de la teoría del apego:

Bowlby era sicoanalista, comenzó a investigar en la Tavistock Clinic en Londres. Se analizó con Melanie Klein.

Sus primeros estudios fueron con jóvenes delincuentes en 1944. Había reconocido que en la temprana infancia ellos habían sido abandonados y/o abusados.

Toma teorías de otras disciplinas como de Lorenz y Harlow en etología. También toma elementos de la teoría Darwinista.

Otras influencias son con la sicología del desarrollo de Piaget, ciencias cognitivas (procesamiento de la información), y la teoría de los sistemas de control.
APEGO: Tipo especial de relación social entre lactante y cuidador en su primer año de vida, incluye un vínculo afectivo que regula la emoción del niño. El peak del apego es a los 8 meses. Es de carácter biológico.
BASES NEUROBIOLÓGICAS.

El cerebro humano en el nacimiento es inmaduro.

Esta inmadurez requiere que el cerebro del infante y del niño utilicen el estado maduro del cerebro del cuidador adulto para organizar su propio funcionamiento.

Esto nos muestra, lo importante de la integración de las relaciones interpersonales tempranas y el desarrollo cerebral.

La comunicación cooperativa del apego, proporciona los componentes básicos para el desarrollo emocional así como para el razonamiento y las capacidades cognoscitivas.

El modelo de interacción entre el niño y cuidador tiene un impacto directo en el cerebro en desarrollo y las funciones mentales infantiles.

La corteza orbitofrontal ha sido implicada no sólo para supervisar, sino también regular físicamente estados y posiblemente está implicada en perturbaciones siquiátricas en los límites del autismo a trastornos del humor.

Los trastornos en la autoorganización y el funcionamiento social pueden ser mejor entendidos examinando el papel central de la emoción, y quizás de la corteza orbitofrontal y del sistema límbico, en el desarrollo y el mantenimiento de los estados disfuncionales mentales.

Los estudios también sugieren que esta región sea responsable de la capacidad para el conocimiento de si mismo y la experiencia subjetiva que permite a la mente reflexionar sobre el si mismo en el pasado, el presente, y el futuro potencial.

Tanto los factores innatos como empíricos pueden jugar papeles importantes a través de esta región para desarrollar la capacidad de integrar una amplia gama de las funciones importantes de la mente incluyendo la apreciación de significado, la regulación emocional, la cognición social, y el conocimiento autobiográfico.

El desarrollo temprano del hemisferio derecho de los infantes tiene conexiones profundas con el sistema nervioso límbico y autonómico y son dominantes para la respuesta humana al estrés, de este modo la relación de apego facilita el despliegue de las capacidades de enfrentar el estrés de los niños. (A. Shore)

Este modelo sugiere que la salud mental infantil adaptativa pueda ser definida fundamentalmente como la expresión más temprana de las estrategias flexibles para hacer frente a la novedad y el estrés que es inherente en las interacciones humanas.

Esta función derecha eficiente del cerebro es un factor de resiliencia para el desarrollo óptimo de las fases más posteriores del ciclo vital.

Los patrones reflejos E-R (en el tallo cerebral), los patrones de aprendizaje E-R (en el cerebro medio) y los patrones afectivos (en el sistema límbico), están disponibles y funcionando desde el nacimiento.
El proceso de vinculación tiene como objetivo mantener la proximidad con una figura emotiva importante para lograr construirse un sentido de sí mismo específico y único con el cual reconocerse.

El desarrollo del vínculo es paralelo al desarrollo de la identidad personal.

El sentido de propia identidad, continuidad y unicidad se correlaciona perfectamente con la calidad y naturaleza del vínculo que se ha desarrollado.

La percepción del otro simultáneamente significa una percepción de mí, una figura vincular es una coordinación de sensaciones, acciones, percepciones que logra dar un sentido de sí mismo.

El apego es un sistema autorregulado que va del apego a la exploración. Permite aumentar la supervivencia de la especie.

Esto se complejiza ya en el desarrollo, desde lo netamente conductual hacia el desarrollo de modelos internos. Se internaliza por abstracciones de regularidades. Es un sistema cibernético, corrige por sí mismo las desviaciones.

Constituyéndose en organizador conductual, relacional y emocional.
Calidad de la relación:
Cuidadores afectuosos→Niños segurosPatrón B.
Cuidadores interfirientes→ Niños evitantes  Patrón A.
Cuidadores inconsistentes → Niños ambivalentes Patrón C.
Cuidadores rechazantes, ambivalentes y descuidados

patrón desorganizado. (Main & Solomon 1990)
Los afectuosos son los que sintonizan con la necesidad de apego y exploración del niño. Las otras madres no sintonizan, no “mentalizan” los estados internos del niño.
Lo esencial, inevitable en el apego es que se presente la “desintonización”. Pero eso, no es predictor sobre la calidad del apego. Lo que es determinante es la capacidad de reparar esa desintonía. Por ejemplo; una madre interfiriente no le responde al niño. Una inconsistente a veces sintoniza pero cuando desintoniza, a veces repara y a veces no lo hace.
En 1990 (Main & Solomon), se estudió otro patrón de apego, el desorganizado caracterizado porque no existe sintonía, esto conlleva una desorganización permanente, estructurándose los trastornos de personalidad.
Regulación del apego:

Se excita para explorar y para apegarse. El niño en apego se resiste al contacto y buscará soltarse, y en la libertad tendrá miedo y buscará el apego.

Este sistema puede interferirse, si se interfiere la exploración el niño se centra en el apego, inhibe la exploración (coercitivos). Pero si lo interferido es el apego, el niño se centrará en la exploración (evitantes).

La teoría del apego en sus inicios es más conductual, posteriormente se incorporan aspectos mentalistas.

Criterios de seguridad en los cuidadores:

Esta teoría se centra en el peligro, en biología se sostiene que lo que se busca naturalmente es el cuidado de los predadores. El niño nace prematuro, su sistema nervioso se desarrolla a través del apego.
El vínculo es el sistema relacional a partir del cual se constituyen los procesos tácitos desde los cuales se originará el ordenamiento proactivo tanto del mundo (la “realidad”, los otros) como de sí mismo (sentido de sí mismo).

Los procesos tácitos corresponden principalmente a las tonalidades emotivas básicas (innatas, como la rabia y el miedo) que son gatilladas en el vínculo, las cuales regulan la proximidad que el niño necesita mantener con el cuidador, ya sea incitando al alejamiento del cuidador y a la conducta exploratoria, o bien, hacia el repliegue y acercamiento con el cuidador.
Dependiendo de si son interferidas sistemáticamente las conductas de repliegue y búsqueda del cuidador, o bien, si se interfieren las conductas de exploración y distanciamiento del cuidador, se establecen dos patrones diferentes de vínculo respectivamente, patrón evitante (patrón A), y patrón coercitivo (patrón C).

Como ya ha sido señalado, cada patrón permite al niño predecir la conducta del cuidador y diferenciar las emociones básicas que son continuas en el vínculo, con lo cual el sentido de sí mismo es unitario y obtiene su continuidad a partir de la experiencia de estas emociones.
El potencial que se expresa efectivamente en cualquier caso dado, es una interacción de la dotación genética, la conducta de los cuidadores, la maduración, las circunstancias y la retroalimentación.

Las diferencias en las características individuales específicas afectan las respuestas de los cuidadores a los niños, al igual como las respuestas de los niños a la conducta de los cuidadores (Bell y Harper,1977 ; Vaughn , Stevenson - Hinde y Waters,1992).

Así, características basadas genéticamente no determinan calidad de apego, pero en el contexto de distintos tipos de conducta parental, se expresan de manera diferente.
En el patrón A, el cuidador no responde a las señales del niño ya sea por un abierto rechazo o negligencia hacia sus necesidades, el niño se protege de nuevas experiencias de rechazo en un primer momento del desarrollo alejándose físicamente del cuidador y luego inhibiendo la expresión de sus estados internos con lo que consigue evitar la proximidad del cuidador (distorsiona sus estados internos, y es eficaz en elaborar explicaciones que satisfagan las expectativas del cuidador), el cual se coordina con el niño rechazándolo a su vez al no tener el contacto emotivo del niño con lo que estabiliza el patrón.

Las emociones básicas de un niño con patrón A puro serán rabia (facilita la distancia) y desesperación (facilita el repliegue), que constituirán las polaridades emotivas a partir de las que se construirá un sentido de sí mismo negativo el que oscilará entre estas polaridades cada vez que su experiencia se la signifique como pérdida/rechazo, procesos que caracterizarán a una OSP depresiva (Vittorio Guidano).
En el patrón C, el cuidador aparece como inconstante en su respuesta a las señales del niño, por lo que el niño para asegurarse la presencia del cuidador lo coerciona amplificando la expresión de su malestar y necesidades, el cuidador se coordina siendo aún más inconstante (dado que escapa a su coerción, y otras veces responde a las demandas del niño, es por eso que el niño no confía en las explicaciones dadas por los padres y se centra más en sus activaciones emotivas y viscerales), o bien, construyéndose una imagen del niño como efectivamente alguien muy desvalido que constantemente hay que cuidar manteniéndose cerca y restringiendo su conducta exploratoria para evitar riesgos.

Las emociones básicas de un niño con patrón C puro serán miedo (induce al repliegue) y curiosidad (induce a la exploración junto con la constricción), el sentido de sí mismo será el de un yo controlador de sus estados internos y las relaciones significativas, el que oscilará entre estas polaridades emotivas cuando tenga la experiencia de perder el control sobre la relación afectiva significativa (figura protectora), estos procesos caracterizarán a una OSP fóbica.
Cuando el patrón A o el C no permiten por sí mismos coordinarse con el cuidador, es decir no existe una constancia en la interferencia en el apego o en la exploración, presentándose situaciones irregulares en que puede ser interferido el uno o el otro, se establece un vínculo mixto, con características tanto A como C (patrón A/C).

Desde esta perspectiva, las emociones básicas juegan un rol secundario en la predicción de la conducta y coordinación con el cuidador, por lo que la orientación del niño para obtener información necesaria para darle continuidad a su experiencia se centrará netamente en corresponderse a las expectativas del cuidador.

Ya sea en los aspectos inmediatos contingentes, o en términos de normas absolutas que seguir, y presentándose dificultades para acceder/confiar en las emociones y las cogniciones (aspecto ya visto del patrón A y el C en forma pura respectivamente).
Si el vinculo es ambiguo, el niño no puede determinar con claridad si tiene acceso al cuidador o si es rechazado por éste dado el estilo de comunicación indefinido y contradictorio, y con fuerte tendencia a reformular los estados internos del niño, que asume el cuidador, con lo cual el niño desarrolla la estrategia de anticipar las expectativas y centrarse sobre la conducta del cuidador para poder complacerlo (subtipo “complaciente compulsivo” de apego evitante) sin exponer sus estados internos, y a la vez el componente coercitivo se puede manifestar como estrategia para controlar al cuidador.

El sentido de sí mismo que se desarrollará a partir de esta modalidad de apego mixto será difuso y oscilante entre la necesidad de ser confirmado por los demás y el miedo a ser invadido, decepcionado o decepcionar a los otros, obteniendo su continuidad a través de la correspondencia a las expectativas de los otros significativos sin exponer sus estados internos, lo que caracteriza a una OSP dápica.
Si el vínculo es ambivalente, el niño no puede establecer definidamente si el padre tiene una actitud rechazante o acogedora dado que su estilo de comunicación presenta a la vez elementos que confirman lo uno y lo otro.

Con lo que el niño adopta la estrategia de corresponderse a los estándares de valores absolutos e ideales con los que el padre constantemente (siempre en elaboración verbal) manifiesta aceptación y valoración positiva al niño cuando este los acata (aunque sin expresiones emotivas de amor hacia el niño).

También hay claramente un componente evitante compulsivo complaciente, pero como el padre no se centra en valorar la apariencia de las conductas (como el padre dápico) si no que en la correspondencia a estándares absolutos de valor y perfección, esto significa la única posibilidad para el niño de estar seguro de que es alguien querible, el componente coercitivo también puede presentarse cumpliendo la función de control sobre el otro.

El sentido de sí mismo que emerge es doble, antitético, se tiene evidencia de estar en lo correcto y en el error, con lo que la coherencia se logra centrándose en estándares absolutos abstractos como ideologías, sistemas de valores, que le permitan tener certeza y escapar de la duda constante sobre sí mismo.

Esto caracterizará la vía de desarrollo de una OSP obsesiva.
Las consecuencias del desarrollo en un patrón mixto de vínculo son que las emociones básicas al no diferenciarse no constituyen la fuente confiable desde donde sostener la continuidad, la que solamente se puede apoyar en la correspondencia a un estándar externo, ya sea la conducta de los demás (dápicos) o un estándar absoluto abstracto (obsesivos), también el sentido de sí mismo emergente de un patrón mixto al no contar con la definición clara de las emociones básicas no logra alcanzar una constitución unitaria (sí mismo vago-difuso, y antitético) como en los patrones puros de vínculo.
El trabajo de Ainsworth y sus colegas ha mostrado que la sensibilidad maternal es el primer determinante de la calidad del apego en el primer año: madres sensibles tienen hijos seguros; madres inconsistentes tienen hijos ambivalentes; madres interfirientes/rechazantes tienen hijos evitativos.

La distribución de estos patrones es alrededor de dos tercios seguros, un tercio evitativo, y escasos ambivalentes (Ainsworth y al., 1978; Ainsworth 1979).
Patricia Crittenden, plantea que el modelo de variaciones en patrones de apego sugiere una interrelación entre apego y sicopatología.

El patrón defensivo se define por su ajustada cognición, pero como defensa contra el afecto. En los sub-patrones de cuidadores compulsivos y complacientes compulsivos, el afecto no es solamente inhibido, es falsificado.

Bibliografía.
1.- Almonte C.;Montt M.;Correa A. Psicopatología infantil y de la adolescencia. 2003.
2.- J. de Ajuriaguerra. Manual de psiquiatría infantil. 4° edición, 2000 (reimpresión).
3.- Montenegro H; Guajardo H (eds) Psiquiatría del niño y del adolescente. 2° edición. 2000.
4.- Bowlby; J. El vínculo afectivo.Paidós. 1976.
5.- PASCUAL, Rodrigo, CATALAN, Mitzi y FUENTEALBA, Marta. Rasgos de ansiedad y alteraciones neuronales en la corteza prefrontal medial, ocasionadas por experiencias adversas tempranas. Rev. chil. neuro-psiquiatr., jul. 2003, vol.41, no.3, p.201-211. ISSN 0717-9227.
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8.- GARCIA QUIROGA, Manuela and IBANEZ FANES, Margarita. Attachment and Hyperactivity: An Exploratory Study of the Mother-Child Bond. Ter Psicol, Dec. 2007, vol.25, no.2, p.123-134. ISSN 0718-4808.
9.- Caracterización y perfil de madres que consultan /ceden sus hijos (a) para adopción en SENAME. Julio 2007.
10.- www.patcrittenden.com

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