El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo




descargar 97.35 Kb.
títuloEl caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo
página2/3
fecha de publicación04.08.2016
tamaño97.35 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3

La etapa de CENTROMÍN Perú: ¿entrando al paradigma de la cooperación-integración?

Ya en un contexto social muy distinto a nivel local y nacional, el segundo y definitivo golpe que recibió la Corporación fue en 1974. La empresa norteamericana fue nacionalizada por el gobierno militar de Velasco, pasando sus activos (y pasivos, por entonces no advertidos) a formar parte de la Empresa Minera del Centro del Perú (CENTROMIN). Sin embargo, el principal legado que dejó esta etapa minera fue el refuerzo de la identidad comunal y el recelo o distanciamiento frente a los intereses económicos y políticos dominantes en la región. Algo que se cristalizó a partir de lo que se podría considerar el segundo episodio histórico del ecologismo popular peruano.

La estatización de la Corporación no fue el fin de los abusos y conflictos minería-comunidad campesina, pero gracias a un nuevo tipo de relaciones comunitarias, terminó conllevando un beneficio económico nunca antes visto en Rancas. Beneficio directo de la minería, que pocas comunidades recibieron en el Perú, y menos a inicios de los años 90.

En la relación CENTROMIN-Rancas, pareciera que la historia empezara a escribirse en 1990, y que nada de lo ocurrido antes, por casi dos décadas de gestión pública, tuviera relevancia histórica, social o ambiental. Y que recién en el último tramo de la existencia de la minera estatal regional se dio un hecho que marcó desde entonces y para siempre la historia de Rancas. Un hecho que hizo que la comunidad se beneficiara económicamente de la minería como nunca antes lo hiciera, y como lo han hecho pocas comunidades campesinas en el país.

En 1990, mediante un convenio único en su género, la comunidad campesina de San Antonio de Rancas cedió a CENTROMÍN Perú 141 hectáreas del paraje denominado Ocroyoc, a cambio de 2,5 millones de dólares que la compañía estatal le pagó por el uso de este territorio durante los siguientes 20 años14. Con el dinero, en agosto de 1990, los pobladores constituyeron la Empresa Comunal de Servicios Múltiples (Ecoserm-Rancas), compró sofisticadas maquinarias para prestar servicios a las mineras de la zona. Al año siguiente, la empresa empezó a funcionar de manera independiente de la comunidad, al ser creado su directorio, elegido cada tres años en asamblea general comunal15.

Algo menos resaltante del convenio, y que recién se destacó casi dos décadas más tarde, en pleno nuevo conflicto con la Volcan, es que CENTROMIN Perú se comprometía también a asumir varios proyectos de desarrollo durante el mismo lapso de 20 años, que su sucesora no habría honrado a la fecha. Asimismo, el Convenio desaprobaba la expropiación de 540 hectáreas de la zona de Ocroyoc (RD Nº 13-83-EM/DGM), expropiadas antes a la comunidad por la minera estatal.

Lo relevante por entonces es que la comunidad, básicamente ganadera16, pasó a ser en medida apreciable proveedora de servicios especializados de tractores de orugas, motoniveladoras, rodillos vibratorios y cargadores frontales, a las mineras de la zona. Estos servicios implicaron que más de 100 comuneros pasaran al staff de la empresa comunal, lo cual marcó un giro drástico en su economía local17. Es decir, esta cantidad de trabajadores, con todos los beneficios de ley por estar en planilla, supeditaron su estilo de vida a los ingresos provenientes de actividades relacionadas con la minería, más que a los de la ganadería y agricultura. Proceso que no era del todo ajeno a la historia de la comunidad, pues hasta los años 50 numerosos comuneros habían trabajado para la Corporación en labores poco cualificadas y de baja remuneración. Pero ahora se trata de una labor más tecnificada, con mayor prestigio y, por lo tanto, mejor remunerada, lo cual se diferencia drásticamente de “las labores del campo”, usualmente menos valoradas18.

Es así que hoy en día la empresa comunal tiene una gran experiencia en los trabajos de prestación de servicios mineros, siendo uno de los principales proveedores de maquinaria en Volcan-unidad Paragsha (o unidad Cerro de Pasco) y la Sociedad Minera El Brocal. Hasta no hace mucho, el principal objetivo de ECOSERM era firmar un convenio de trabajo por 20 años con la Volcan para tomar obras mineras en sus diferentes unidades de producción, así como servir a otros proyectos mineros con máquinas de última generación. La visión de ECOSERM es ser una empresa competitiva líder, dinámica, respetada por su capacidad y recursos profesionales, así como ser modelo empresarial comunal en el ámbito nacional. Tiene como misión el apoyo social a la comunidad contribuyendo en su desarrollo, diversificando las áreas de producción e incrementando y renovando su parque de máquinas. En los últimos años ha adquirido a Ferreyros una flota de maquinaria Caterpillar compuesta por dos tractores de orugas D9N y D8R, una motoniveladora 140H, un rodillo vibratorio CS-533C y un cargador frontal 966G. De modo que fue así que se inició una fuerte relación de cooperación entre CENTROMÍN Perú, primera heredera de la Corporación, y la comunidad que tres décadas antes enfrentó a la minera anterior. Algo que la Volcan ha conservado hasta hoy, aunque ahora la empresa comunal también le brinda servicios a otras mineras. Sin embargo, la empresa comunal no ha podido dejar de ser afectada por el contexto económico nacional y mundial. “Hasta diciembre del año pasado hemos tenido 160 trabajadores, pero por la baja de los minerales, se ha visto reducido el personal en obras civiles y maquinaria. Ahora (marzo del 2009) tenemos 102 trabajadores, de los cuales 80 son para la minería”19. Esto no ha dejado de ser percibido por la población: “La empresa comunal ha dejado de pagar a sus obreros, ha disminuido a los comuneros. Ya no trabajan la gran mayoría de comuneros”20.

El impacto inesperado de tan rápido crecimiento económico fue que al asumir los comuneros más jóvenes estas labores más cualificadas, empezó a profundizarse la brecha intergeneracional a partir de la variable económica21. Esto es, los jóvenes empezaron a ligarse fuertemente a actividades externas a la comunidad, a las cuales valoraban en función de ingresos económicos altos para el estándar local, que les permitía acceder a mercancías de procedencia externa, desde ropa hasta electrodomésticos22. Mientras que desvaloraban las ancestrales actividades comunales, como ganadería y agricultura, usualmente de baja rentabilidad y productividad por no haber sido potenciadas. A la par que dejaban de lado los productos de origen local, como ropa y alimentos nativos, incluso de mejor calidad que los actuales23. Otro impacto negativo de la empresa comunal sería el haberse constituido en un agente de desunión social al no beneficiar por igual a todos los comuneros, lo cual sería una tendencia creciente. “Los directivos que han entrado han malogrado a la empresa, se han beneficiado ellos. Mi esposo ha trabajado allí y no le pagan, le deben desde diciembre el aguinaldo y tres pagos. ECOSERM ha contribuido a desunir Rancas, no trabajan como antes, no llaman a asamblea, la directiva hace lo que quiere con la empresa. Cada año llaman a reunión, pero no lo dicen todo, por eso no sé de las utilidades. La Volcan le dio dos millones de soles a ECOSERM, y sólo repartió 300 soles a cada trabajador por concepto de utilidades el año pasado en abril. Pero debieron presentar ese dinero a la comunidad, invertir en la comunidad”24.

En cuanto a la economía originaria, algunos pobladores piensan que pudo haberse impulsado desde el inicio del convenio con CENTROMÍN, perdiéndose así casi toda una generación, que hubiera estado más integrada a las labores endógenas de la comunidad. Labores para las cuales recién se está percibiendo que la comunidad tiene un inmenso potencial aun poco aprovechado, y que la encaminarían a un modelo de desarrollo más autónomo y sostenible25. Aunque de momento, por lo expuesto, en la esfera económica, un sector importante de ranqueños se sienten muy ligados a la minería, y no conciben un horizonte de desarrollo personal y comunal sin ella26. Sin embargo, se está buscando la manera de potenciar la ganadería local, pese a sus limitaciones económicas, a partir de la cooperativa comunal, que tiene 5,000 ovinos en 300 Ha. “Nosotros manejamos la cooperativa desde un punto de vista empresarial. Hay dificultades, pero queremos trabajar este año de manera conjunta. Las utilidades de la cooperativa tienen que ver con los 350 socios. Los costos son bajos porque las utilidades son bajas: se distribuyen algunas canastas a fin de año y durante el año se le alcanza un ovino a cada socio. Ahora que se ha renovado la junta directiva, esperamos que mejore esta situación con mejoramiento genético”27.

La etapa de la minera Volcan: conjugando la cooperación-integración y el conflicto-exclusión

En cuanto a lo socioambiental, el panorama es más complejo a nivel regional y comunal, incluso dentro del nuevo esquema de relaciones comunitarias. Esquema que adquirió rasgos especiales al ingresar la Volcan en reemplazo de CENTROMÍN Perú, en tiempos de plenos neoliberalismo y corrupción institucional.

El tajo de la unidad minera Paragsha alcanzó las 115 hectáreas en 1995, habiéndose destruido para ello la infraestructura urbana y gran parte del antiguo Cerro de Pasco. Según diversos estudios, la actividad minera a finales de los 90 llegó a ocupar 204 hectáreas entre tajo y operaciones mineras y 138 hectáreas para depósitos de desmontes cercando la ciudad. En 1999, la unidad minera de Cerro de Pasco es adquirida por Volcan Compañía Minera tras un proceso de privatización de CENTROMIN. Esta compañía opera en el Perú desde 1943, en los asentamientos mineros de Ticlio y Carahuacra, en Yauli, Junín. Pero es en los años 1997 y 1999 que se expande con la adquisición de los yacimientos de San Cristóbal y Andaychagua, localizados también en la provincia de Yauli, Junín, y con la unidad minera de Cerro de Pasco o Paragsha, ubicado en la provincia de Yanacancha, Pasco.

Entre mayo y setiembre de 1999 se privatizó dicha unidad minera, de manera bastante irregular, durante el segundo gobierno, el más cuestionado políticamente, de Alberto Fujimori. En primer lugar, la minera estatal se vendió a un solo postor, por US$ 61.7 millones, a US$ 1.7 millones sobre el precio base, lo cual revelaba su escandalosa subvaluación. La Unidad de Cerro de Pasco es una de las unidades productivas de más antiguas, “pero al mismo tiempo una de las más productivas, diversificadas y de mayor volumen de reservas mineras probado-probables” (Carhuaricra y Quispe). Lo más grave es que los costos y gastos de reestructuración suman US$ 42.7 millones, por lo cual sólo queda un saldo neto a favor de US$ 20.6 millones. Y si se consideran también los ingresos dejados de percibir, la venta de Paragsha resulta negativa en casi US$ 40 millones.

Carhuaricra y Quispe atribuyen la responsabilidad de este resultado a la gestión de la Comisión Especial de Privatización (CEPRI) y a la consultora Macroinvest. Sin embargo, el gobierno de Fujimori anunció que fue un importante logro asignar “por concurso” la buena pro de la unidad a un importante grupo minero nacional: la Volcan Compañía Minera. Soslayando que detrás de esa minera estaban los grupos Letts, Picasso y Moreyra García Sayán, caracterizados por una gestión empresarial rentista y predatoria, que hizo quebrar a importantes empresas de la mediana minería. Con lo cual se constituyeron en deudores impagos del Banco Minero del Perú en los años 80. Una década más tarde, concluye los dos autores, estos grupos se “reconvirtieron” gracias a la mala memoria de los funcionarios públicos y sus vínculos con el poder político privatista en tiempos del hoy sentenciado.

Desde entonces, dado el comportamiento poco responsable de la empresa, la problemática socioambiental en Pasco se fue agravando. Así, en el 2002, el Centro Labor comprobó que en Champamarca y Paragsha 21.5% y 45.83%, respectivamente, de la población analizada tenían elevados niveles de plomo en la sangre. De otro lado, desde el año 2005, la empresa Volcán inició la expansión de sus operaciones en otras áreas del territorio de Rancas, sin ningún tipo de autorización o permiso de la comunidad e incluso sin la del mismo Estado.

La acción más cuestionada de la Volcan fue el haber empezado a construir el 2007 en el cerro Shucco, invadiendo una parte del territorio comunal, una planta complementaria de beneficio de minerales oxidados destinada a procesar dos mil toneladas por día. Obra realizada sin contar con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado, como indica la ley 27446 del año 200128. Por denuncia de la dirigencia comunal, esto fue verificado en febrero del 2008, aunque recién en agosto el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERGMIN) resolvió paralizar la obra y aplicarle una multa mínima a Volcan29. La reacción de la comunidad hizo que la minera convocara a los directivos comunales para tratar el tema de la concesión de Ocroyoc. Pero luego los comuneros detectaron que la minera estaba utilizando como depósito de desmonte, también sin la autorización respectiva, 113 hectáreas en la zona de Rumiallana. Por si fuera poco, descubrieron que había sido afectado el monumento pétreo de Huandowasi. De modo que, casi dos décadas después del impactante convenio con CENTROMÍN Perú, las sistemáticas infracciones ambientales de la Volcan motivaron, finalmente, el regreso enérgico del ecologismo popular en Rancas. Algo que se dio en un contexto social y político muy distinto, y de varias maneras.

Una respuesta más amplia ante la construcción ilegal de la planta mencionada fue la movilización masiva de mayo del 2008 para impedir la audiencia pública del EIA de dicha planta en el centro poblado de Paragsha30. Ahí se concentraron unas 2,000 personas de las comunidades de Rancas y Quiulacocha, entre otras, para rechazar la insólita audiencia, logrando frustrarla.

En junio, en conferencia de prensa en el Congreso de la República, las autoridades locales del distrito de Simón Bolívar y Rancas, denunciaron que eran víctimas de la contaminación ambiental generada por la actividad minera de tres empresas, entre ellas Volcan. Mineras que estaban dañando sus recursos naturales (agua, suelo y aire), alterando el paisaje e intoxicando a su población, especialmente infantil, con el plomo. Concluyeron exigiendo la intervención inmediata de las autoridades nacionales para resolver su problemática.

A inicios de julio, la comunidad de Rancas, asesorada por un abogado de Lima, denunció a la minera Volcan por contaminación ambiental de 10 hectáreas, causada por derrames y excesos en el vertimiento de relaves en la Cancha de Relaves de Ocroyoc. Asimismo denunció la contaminación, en más de 20 hectáreas, en Rumiallana y Shucco, donde se depositaron desmontes mineros sin ninguna autorización ni medidas preventivas y de mitigación. Denuncias que fueron presentadas ante el MEM, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Ambiente y el presidente de la República.

El 11 de julio, la empresa convocó a un taller informativo en Rancas, para dar a conocer el EIA del Proyecto Ampliación del tajo abierto Raúl Rojas – Plan L. Sin embargo, en ese taller se trató de aprobar de manera disimulada e irregular la expansión minera de Volcán en los territorios comunales. Por si fuera poco, la propia comunidad fue impedida de participar bajo el argumento de que ya no había más espacio en el auditorio, mientras todos los asistentes eran trabajadores y familiares de los trabajadores de la empresa Volcan. “El auditorio estaba lleno de gente de Volcan y no de la comunidad, que estaban afuera. Formalmente se le dijo a Pável y a la ingeniera Rebeca (funcionarios del MEM) lo que estaba pasando”31. La reacción de los pobladores fue exigir la suspensión del taller y búsqueda de un local más amplio, donde cupieran todos los interesados. Esto se intentó, pero luego se reanudó la audiencia en el mismo lugar por iniciativa de los representantes del MEM, al no hallar otro local aparente. “Quisieron trasladar al coliseo y cuando fueron allí se dieron cuenta que no se podía improvisar porque faltaba el equipo de sonido. Entonces dijeron que la reunión sería allí mismo y ahí fue la metida de pata, presionados por la ente de Volcan”32. El resultado fue el enojo de la comunidad, que acudió al llamado de las campanas, teniendo que suspenderse la consulta y retirarse los visitantes ante el rechazo masivo. A las pocas horas, dos jóvenes líderes locales, uno de ellos descendiente de una protagonista de los 60, fueron detenidos por la policía de manera irregular, acusados del robo de equipo de filmación, propiedad de la minera, durante el tumulto. Ante ello, la población ranqueña se movilizó masivamente al día siguiente por las calles de Cerro de Pasco para pedir la liberación de los detenidos. Entonces, la minera Volcan optó por negar estar detrás de dichas detenciones, y la policía dejó en libertad a los comuneros. “De ahí la comunidad explotó. Después la comunidad vino así encendida a hablar con el ministro de energía y minas, y a denunciar esto. La gente le dijo ‘aquí hay corrupción, si usted está apadrinando, usted es parte’”33.
El 13 de julio, la comunidad de Rancas exigió a través de un pronunciamiento que se detenga la construcción de las siguientes obras de expansión minera de la empresa Volcán en su territorio: Depósito en Rumiallana, donde se acumulará el desmonte extraído del tajo abierto, así como la instalación de una planta de bombeo de aguas ácidas; la construcción de diferentes instalaciones de tuberías, torres eléctricas y vías de acceso para sus maquinarias, así como otros proyectos, en los parajes de Shucco, Huandowasi y aledaños; la construcción de gradas y la utilización ilegal de las piedras de los monumentos coloniales; la instalación de plantas de recirculación de aguas de depósito de relave de Ocroyoc en Huandowasi, y la construcción de la polémica planta complementaria de beneficios minerales oxidados en el paraje Chaupishuco.
El 17 de julio, cientos de pobladores de diversas comunidades campesinas, ante el llamado de la comunidad de Rancas, marcharon por las calles de la ciudad de Cerro de Pasco. Todos se manifestaron en contra de los impactos ambientales nocivos de la minera Volcan en sus territorios comunales, así como el daño causado a la ciudad y sus pobladores. La movilización logró la suspensión de la Audiencia Pública del EIA del Proyecto Planta Complementaria de Beneficios de Minerales Oxidados, en Chaupishucco, programada por la Dirección Regional de Energía y Minas de Pasco para ese día. Asimismo, tras las ideas y venidas de la comunidad, al mes siguiente, el Estado multó a la minera por su falta al construir la planta. “En el MEM no había interés de enfrentar el tema, y OSINERGMIN los multó (a Volcan) con una migaja, que pagaron con un 30% de descuento por hacerlo en cinco días. La resolución de la multa por 10 UIT (Unidades Impositivas tributarias, cada UIT equivale a S/. 3,500.00) sale el 21 de agosto, pero se ejecuta casi en noviembre. Notifican la sanción, ellos (Volcán) aceptan, pagan la multa y paran la obra en noviembre, cuando ya la tenían avanzada. También ese mes, el MEM daría una resolución declarando improcedente el EIA de la planta”34.

De otro lado, ya en octubre la comunidad había solicitado al MEM y OSINERGMIN que se sancione a la minera Volcan, por no tener EIA aprobado para hacer trabajos de preparación del terreno para la recepción de desmonte minero en el paraje Rumiallana. Asimismo, pidió que se ordene la suspensión de la actividad infractora, y que se restituya el estado de cosas al momento anterior de la infracción.

A principios de noviembre, la comunidad solicitó a OSINERGMIN que se dicte medida cautelar, para que suspendan los trabajos de movimiento de tierras y/o labores mineras en Rumiallana, y que la minera Volcan adopte medidas preventivas de traslado de lodos y/o muro de contención. Esto a fin de que unos 150,000 metros cúbicos de lodo no se sigan deslizando hacia el terreno comunal y el área de vivienda y pastoreo de algunos comuneros. También en noviembre, la comunidad reiteró su denuncia por contaminación ambiental en el predio Rumiallana y en 150,000 m2 del predio Ocroyoc por relaves mineros sin medidas de prevención, y pidió la demolición de la edificación para la futura planta concentradora de óxidos en el cerro Shucco sin EIA aprobado. Denuncias presentadas de nuevo ante el MEM, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Ambiente y el presidente de la República. Poco después, el MEM desestimó el EIA de la planta complementaria, por sus evidentes errores, y se limitó a ordenar que se haga otro. Lo lamentable fue que recién por entonces la Volcan suspendió la construcción de la planta de Shuco, faltando sólo los trabajos finales.
En ese contexto reivindicatorio legal y social, desde mediados de agosto hasta diciembre, las autoridades anteriores de la comunidad de Rancas dialogaron con el directorio de la minera y del MEM, tratando de alcanzar sus diversas reivindicaciones. Sin embargo, las tensiones se resolvieron lenta y parcialmente debido a la poca firmeza del Estado y sus instancias involucradas para hacer cumplir las leyes ambientales, y el comportamiento sinuoso de la Volcan. Finalmente, en enero del 2009, se repartieron en Cerro de Pasco y Rancas unos volantes anónimos atacando a los líderes y los asesores de la comunidad, no siendo difícil imaginar quien pudo haber estado detrás.
Hoy, los ranqueños más fieles a su tradición local, por lo general los mayores en edad y los descendientes de la gesta del 60, siguen liderando desde la directiva comunal y las organizaciones sociales la gesta en defensa de su territorio y el medio ambiente. A la par que procuran diseñar planes de desarrollo local que no estén basados únicamente en la gran minería. Lo cual muestra que el paradigma de la integración-cooperación, pese a implicar cualitativa y cuantitativamente altos niveles de empleo minero para la comunidad de Rancas, no hace olvidar su potencial ganadero, que conlleva un modelo de desarrollo más autónomo y sostenible. Y tampoco encubre el recuerdo de las décadas vividas bajo el dominio descarnado de la Corporación y las haciendas.
1   2   3

similar:

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo icon«los paradigmas» se emplean por lo general con el sentido de modelo,...

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconResumen el presente trabajo problematiza las relaciones Universidad-Comunidades...

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconTrabajo de investigación acerca de el flujo de energía en comunidades...

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconSistemas de categoríAS, relaciones y cualidades de un modelo educativo virtual

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconHistoria, relaciones internacionales, y estrategias de desarrollo

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconEl Apego como un Constructo del Desarrollo: Un Modelo Maduracional-Dinámico

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconLa salud reproductiva y sexual es fundamental para las personas,...

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconEspaña, un país de grandes contrastes y mucha diversidad, se encuentra...
«comunidades autónomas». Hay diecisiete comunidades autónomas que se pueden comparar más o menos con los estados de Estados Unidos....

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconBasado en la película mi nombre es khan, tratando temas como el autismo,...

El caso de rancas: paradigmas de relaciones minería-comunidades y modelo de desarrollo iconEl modelo de análisis aplicado, conocido como “modelo animal multicarácter”,...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com