Política, democracia y crisis




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Estratificación social en la colonia esclavista

En las colonias es importante tener en cuenta la estratificación racial, pero también la estratificación social, estratificaciones que conformaban estas sociedades de profundos contrastes, construidas al calor de violencias desmedidas y avances intensos del capitalismo y sus mercados. En el caso de Haití, el contraste mayor se daba entre blancos europeos y esclavos africanos; empero, en ambos conjuntos el cuadro no era homogéneo. Estaban los colonos propietarios de plantaciones, empero, como encima de ellos se encontraban los funcionarios y los militares de la monarquía; no todos del mismo rango. Entre los colonos había grandes, mediano y pequeños propietarios. Debajo de los colonos blancos, había otros blancos que no eran propietarios y vivían en las ciudades; algunos de ellos funcionarios de bajos puestos, comerciantes, artesanos, incluso marginales. Entre blancos y esclavos africanos, había quienes no eran ni blancos ni negros, estos son las diversas tonalidades de los mestizos. Algunos llegaron a ser propietarios de plantaciones y ricos comerciantes, incluso se formaron profesionalmente en París; había abogados. Empero la masa de mestizos se encontraba también en las ciudades cumpliendo labores en los intersticios del mercado, incluso llegaban a puestos de funcionarios o de empresas comerciales. El mestizo adquiría un código racial mas o menos positivo en la medida que se acercaba su tonalidad de piel al blanco, en tanto que adquiría un código racial negativo en la medida que su tonalidad de piel se acercaba al negro. Se llegó al colmo de hacer una clasificación detallada de estas diversas tonalidades. En el conjunto de los negros, tampoco había homogeneidad; aunque la masa se encontraba en los esclavos africanos trabajadores de las plantaciones y del campo, había esclavos privilegiados, si se puede hablar así, que tenían tareas domésticas en casa de los patrones. Con el tiempo también aparecieron los esclavos libertos, así como los que escaparon al monte en busca de su libertad, los cimarrones. Algunos de los esclavos con ciertos privilegios y tiempo se llegaron a formar, aprovechando el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Uno de ellos fue Toussaint L’Ouverture.

Hay que interpretar el desafío de la composición social de las sociedades coloniales. Estamos hablando de islas donde prácticamente han desaparecido las poblaciones nativas; entonces sobre los cementerios indígenas se estructuraron estas sociedades. Bartolomé de as Casas no pudo salvarlos en estos lugares tropicales, fueron sustituidos por las poblaciones africanas y los afrodescendientes. En estas sociedades coloniales lo que nunca hay que perder de vista es que es la energía expropiada de los cuerpos de los esclavos la que dado lugar a la dinámica económica, social, política y cultural de las estructuras e instituciones coloniales. El dominio colonial se inscribe en estos cuerpos y los engancha o todo el circuito económico y comercial del Atlántico, a todo el proceso de acumulación de capital, por lo tanto a la formación de las burguesías europeas comerciales, mercantes y marítimas, también a la burguesía financiera.

Los colonos eran la clase dominante en Haití, empero no eran la clase dominante en Francia. La clase dominante en Francia era la burguesía configurada en todos sus estratos. Desde la comercial hasta la industrial, pasando por la marítima y comenzando a traspasar los propios limites de la burguesía industrial, la formación de la burguesía financiera, en el marco de las nuevas finanzas del sistema capitalista. Son las burguesías marítima y la comercial las que van a incidir en el curso de los acontecimientos de la guerra anticolonial de Haití; sus decisiones, en una etapa avanzada de la guerra y en una etapa regresiva de la revolución francesa, van a provocar la caída de Toussaint L’Ouverture y el curso a la independencia de Haití, conducido por Dessalines, que se va a entronar como rey de la nación independiente. Los colonos blancos fueron la causa inmediata del levantamiento de los esclavos, la explotación desmedida de estos colonos sobre sus propiedades humanas es la causa de esta acumulación de odio y deseo de venganza, base pasional de la acumulación de fuerzas en tal intensidad que van a estallar convertidas en una rebelión imparable.

¿Cómo explicar esta estructura racial y social colonial? Los colonos no son bien vistos en Francia, ni en la Francia monárquica, ni en la Francia republicana, aunque van a ser los que aparen y sostengan a la decrépita nobleza francesa, en sus últimos días. Son como los nuevos ricos, que, cuando contaban con suficiente dinero, se iban a París o al interior, vivían de sus rentas, dejando administradores de sus plantaciones en la isla. Otros, que no gozaban de este atesoramiento, se quedaban administrando directamente sus plantaciones, optando por viajar de vez en cuando, también mandando a sus hijos a estudiar en París. Empero, la presencia de estos colonos dependía de la ocupación militar y de la burocracia gobernante, quienes estaban directamente vinculados con las estructuras de poder de la monarquía, después de a república. Los funcionarios y militares de alto rango se sentían estar por encima de los colonos, aunque dependieran de sus sueldos. Es posible, que algunos de ellos hayan cruzado la línea y se hayan convertido también en propietarios de plantaciones y de esclavos. Sin embargo, administraban, en todo caso un régimen esclavista.

Como dice C.R.L. James, las dos terceras partes del comercio francés dependían de la isla. Podemos entonces decir que se trata de una economía capitalista asentada en la explotación de los esclavos. La economía capitalista tiene en sus cimientos las cavernas de la esclavización. Se sostiene en este despojamiento. Esta es la razón de la manera desesperada con la que se aferraron a la colonia y se embargaron en una guerra desgastante. Lo que ocurre con Francia monárquica, también ocurre con Gran Bretaña y Holanda, aunque con sus diferencias y contextos propios. También ocurría con España y Portugal, sólo que en este caso, hablamos de estados territoriales coloniales, empero con menor desarrollo capitalista, quizás estancados en un capitalismo comercial con incipiente desarrollo industrial, por lo tanto no pudiendo ser suelos del centro de la acumulación ampliada de capital.

Lo que interesa en estas anotaciones es observar que no se puede comprender a estas sociedades coloniales y sus estratificaciones independientemente de lo que ocurre en el mundo de los circuitos donde están integradas. Se trata de flujos y circuitos, flujos de muerte, cuando se trata de la desaparición de las poblaciones nativas; flujos del tráfico humano, cuando se trata del transporte y asentamiento de contingentes de esclavos en las plantaciones y en las minas; flujos de colonizadores, cuando se trata de la llegada de los blancos a las islas. También se trata de circuitos, circuitos dinerarios y de mercancías; circuitos de navegación, que articulan las islas al continente dominador;circuitos militares, cuando se trata de las expediciones punitivas. En el curso de la guerra anticolonial, se va a tratar también de alianzas; alianzas entre esclavos y cimarrones, al principio; alianzas de esclavos con negros libertos, alianzas de esclavos con mestizos; aunque también, en ciertos momentos de la guerra, alianza de esclavos con republicanos blancos, que eran en gran parte habitantes urbanos. En el caso de los delegados enviados por la república, en su momento de mayor radicalidad, incluso alianzas entre el ejercito negro y altos funcionarios y oficiales del ejército francés, sobre todo en la lucha contra los británicos.

¿Cómo se forman las clases sociales? ¿Cómo se forman las estratificaciones? ¿Cómo se forma la estratificación y la estructura social racial? Estos fenómenos no pueden explicarse a partir de la tesis del determinismo económico; no es el modo de producción el que explica la formación de clases sociales, sobre todo tratándose del modo de producción capitalista. El modo de producción puede consolidar y petrificar a las clases sociales, pero no las inventa. Este es un fenómeno que tiene que comprenderse a partir de sus actos constitutivos. Ya lo decía Thomson cuando ventilaba su interpretación de que la lucha de clases es la que crea a las clases sociales. Es pues una acción violenta y de dominación la que funda a la clase dominante y a la clase dominada. Es la conquista de las islas del caribe, el genocidio y el etnocidio sobre las poblaciones nativas, el despojamiento de sus tierras y recursos, el tráfico de esclavos, el asentamiento de propietarios de plantaciones, acompañados de las instituciones administrativas, como acontecimientos de irrupción, los que se colocan como condicionantes históricas y políticas en la constitución de las clases, de las razas, en la formación de las estructura sociales coloniales.

La colonización no solamente debe verse como la expansión del capitalismo, como procedimiento violento de conquista y despojamiento, no solo debe entenderse como forma de dominación basada en la inscripción y marca de los cuerpos, codificados en la diferencia jerarquizada del color de piel, legitimando el mismo acto de conquista y dominio, sino también debe comprenderse como acontecimiento avasallante de formación de sociedades nuevas, asentadas en suelos conquistados. Sociedades que pueden caracterizarse de barrocas por el tipo de composiciones sociales estratificadas que conforma, por las mezclas que ocasiona, por la yuxtaposición de flujos, de circuitos, de alianzas, incluso de instituciones complejas. A la luz de la experiencia de las islas del caribe, podemos ver que se trata de una sociedad totalmente nueva, debido a la desaparición de los pueblos nativos; una sociedad compuesta por esclavos, en la base, por colonos, en la cúspide, pasando por libertos, cimarrones, mestizos, estratificaciones de blancos. No se ve aquí yuxtaposición de temporalidades, como en el caso de las colonias en Mesoamérica y en los Andes. Se trata de una colonización en sentido pleno de la palabra; adaptación al paisaje y adecuación del medio a los requerimientos del mercado capitalista. Transformación del medio y también transformación de las mismas poblaciones migrantes, de las mismas clases.

Con la colonización observamos un fenómeno peculiar. Se forman sociedades nuevas, que no son pre-capitalistas, como se las ha calificado en cierta literatura marxista, sino todo lo contrario, son la plena consecuencia de la expansión capitalista; se forma sociedades nuevas, limítrofes, de avanzada, con estas combinaciones y composiciones arrojadas por los requerimientos del mercado. Son sociedades como un espejo del futuro en los horizontes del mismo capitalismo. Esto es lo que arma el capitalismo; arrasa la tierra conquistada e instala sus artefactos, sus flujos, sus migraciones, sus circuitos. Instala su propia historia desentendiéndose de las historias pasadas, de sus herencias, de las que no puede escapar en Europa y en las regiones donde perduran las sociedades antiguas. El modo de producción capitalista no hay que verlo en los talleres de las fábricas, como se ha acostumbrado a hacerlo, sino en estas colonias, donde se ofrece de manera descarnada. La misma proliferación de las fabricas y talleres, su mismo desarrollo, la revolución industrial, no podrían explicarse sin esta expansión violenta de la colonización.

El capitalismo es eso, despojamiento, no solo explotación, migración y flujos, asentamientos coloniales, utilización extrema de los cuerpos en la forma de trabajo esclava, implantación de una maquinaria social adecuada plenamente al mercado, a los requerimientos del mercado y del capital. Marx se equivocó en este tema al focalizar su análisis en Europa y creer que el origen del capitalismo se generó en la península de Eurasia. No, el capitalismo sólo es explicable como sistema-mundo. La extrema forma del capitalismo es el colonialismo y la colonización modernos. En las experiencias coloniales se alojan los secretos del capitalismo, sus orígenes y su fin.

A estas alturas hay que hacer una anotación. La experiencia mundial de la expansión del capitalismo y la modernidad a través de los procedimientos de la colonización, la experiencia desbocada del capitalismo en su plenitud, destilando sus distintas formas, abriéndose camino con las armadas, las conquistas, los despojamientos, las migraciones, los tráficos de esclavos, los circuitos mercantiles, las transferencias de recursos naturales, nos muestra que de lo que se trata en el fondo no es de apropiación de tiempo no pagado a los obreros empleados. Esta medida no hace otra cosa que ratificar la mirada aritmética de la economía política clásica. El tiempo es una medida; esta medida oculta lo que está ocurriendo realmente. Aunque clasifiquemos el tiempo a partir de la diferencia en tiempo excedente y tiempo necesario, no se resuelve el problema. No es de tiempo de lo que se apropia la máquina capitalista, sino de energía, de energía humana y de energía en todas sus formas encontradas en la naturaleza. La esclavización, el comercio de esclavos, la incorporación del trabajo esclavo, muestra patentemente a cuerpos humanos reducidos a meros portadores de energía, la misma que se transfiere a través del trabajo. Humanos sin derechos, convertidos en propiedad de los patrones, se articulan como recursos energéticos, recursos vivos, en este caso, a los flujos y circuitos del capitalismo. Lo mismo ocurre con los obreros; aunque obtengan un salario, son convertidos mientras se emplean sus cuerpos en el taller de la fábrica en meros portadores de energía, la que es apropiada, privatizada, usada en el proceso de producción.

La metafísica de la economía política, de la contabilidad económica, ha borrado esta evidencia indudable al obviar este acontecimiento material, reduciendo el acontecimiento a una contabilidad del tiempo, a una medida. Marx cayó también en esta metafísica. Por eso su critica de la economía política no pudo romper los propios marcos de la legitimación de la producción basada en la explotación del proletariado, también, como hemos vistos, la violenta explotación desmesurada de los esclavos. Cuando basamos la crítica al sistema mundo-mundo capitalista, al modo de producción capitalista, inherente al sistema-mundo, quizás su núcleo orgánico, en la apropiación de la energía humana y de la naturaleza podemos destrozar los límites del marco de legitimación de la explotación capitalista. Recién la crítica adquiere su plenitud materialista, en cuanto lectura de la potencia inherente a los cuerpos humanos y a los seres naturales.

El capitalismo se apropia de la vida y de la energía. Privatiza los ciclos vitales y se apropia de la energía, de los flujos energéticos, de las distintas formas de energía, las introduce a sus múltiples procesos de producción y transformación de la materia. Se apropia de la potencia humana en el trabajo, de las capacidades que expresan esa potencia. Transfiere la potencia humana al ciclo de producción, esta potencia forma parte inherente de este proceso; las transformaciones producidas en el proceso, las realizaciones de estas transformaciones y cristalizadas en productos, son apropiadas, se privatizan, son propiedad de empresarios y de empresas. Pero esto no detiene la circulación y los flujos, la energía circula en todas las formas. La energía circula y la materia se transforma. Si dejara de circular energía el capitalismo caería de por si como un castillo de naipes.

La energía es la clave en el proceso de producción, empero no se concibe este hecho, menos se lo contabiliza, a no ser reducido a medidas de volúmenes o de fuerzas. También, como hemos visto, la economía política clásica, reduce la contabilidad a otra medida, la del tiempo. La economía monetarista es más pragmática, asume la medida del dinero, como equivalente general. La medida suprema del capitalismo. El tiempo ya es una medida, se mide el tiempo aritméticamente, y se valora el tiempo en dinero. Toda esta contabilidad esta sostenida en la metafísica de la economía política. Esta es la manera de borrar la dinámica material de la energía y de la vida. Pues si se pusiera al descubierto, se pondría en evidencia los costos materiales del capitalismo. Este sistema de producción no puede desarrollarse sin destruir la vida, la naturaleza, para apropiarse de la energía que contienen.

La energía circula en la tierra en forma de ciclos, se reproduce. Cuando se trata de lo que se identifica en la jerga de recursos no renovables, cuando se habla de yacimientos, nos referimos a largos procesos de formación, de consolidación, de sedimentación, de formación de bolsones y vetas, de distribución geológica. En todas sus formas hablamos de energía. La energía que contiene y desprende el ser humano tiene su propia modalidad, sobre todo por las características de este ser colectivo y social. No sólo se trata de desgaste psíquico y físico, de acuerdo a la caracterización del trabajo de la economía política, hablamos de saberes, conocimientos, destrezas, habilidades, culturas, hablamos del intelecto general, también de formas de asociación y acumulación de energía. El problema es que cuando esta energía es desviada de sus ciclos vitales, de la reproducción de la vida, se está afectando a los mismos, ocasionando entropía, pérdida irremediable de energía, destrucción de sus ciclos. El capitalismo crea entropía, desperdicia energía con el objeto de acumular una ilusión, la medida de una medida, el dinero. Claro que se produce transformaciones materiales, como las de la revolución industrial y la revolución cibernética, empero estas transformaciones son como dispositivos tecnológicos para seguir efectuando los mismo, la apropiación de energía con fines privados, sacándola de sus ciclos vitales, produciendo entropía y ocasionando desequilibrios que son como las condiciones de posibilidad de la muerte, la desaparición de la vida y de la energía.

Visto desde este punto de vista, el capitalismo es no sólo un modo de producción sino también una maquinaria contable, una maquinaria contable que hace desaparecer la misma materialidad de la producción, la convierte en un presupuesto de lo único que interesa, la contabilidad de la acumulación dineraria. ¿Cómo ha podido caer el ser humano en tan extraña sociedad de la contabilidad dineraria? Todo se convierte en un presupuesto de esta metafísica aritmética, incluso las propias satisfacciones de necesidades, el bienestar; todo esta destinado a valorizar el dinero. Hay dos caminos complementarios que se pueden tomar en este momento; el de la critica a la metafísica de la economía política; también el de la critica materialista al des-potenciamiento de la vida y de los ciclos vitales, a partir de la destrucción de la energía y sus condiciones de reproducción que ocasiona el capitalismo. Optamos, en principio por lo segundo. Esta critica la retomaremos más tarde, pues debemos volver a nuestro asunto.

Estos problemas son muy pertinentes para entender lo que pasó en Haití. Primero entender que estamos ante una sociedad nueva, armada a partir de flujos migratorios, por o tanto estamos ante una composición barroca, que responde a las transformaciones globales del capitalismo, a sus productos sociales más liminares y también a sus deshechos. Este tema estuvo en la cabeza de Toussaint L’Ouverture, sobre todo cuando vencieron a la armada británica, cuando enfrentaban la preparación de la expedición napoleónica. Había preguntas que lo atormentaban, un a de estas era: ¿Es posible mantener las alianzas conformadas durante la guerra? Con mulatos, con mestizos, con negros libertos, con blancos, a los que se respetó su propiedad en las plantaciones; hablamos de los que volvieron y se mantuvieron bajo el gobierno afro. Hasta el final se mantuvo firme intentando mantener las alianzas, escribiendo a Napoleón Bonaparte en este sentido, explicándole que era la única manera de que la isla se mantenga vinculada a la república. Napoleón o entendió nada, ya se encontraba embarcado en una etapa regresiva de la revolución, optó por la estrategia de la burguesía mercante, sentar la mano a los esclavos alzados, volverlos a someter a la esclavización, después de una guerra de exterminio. ¿Tenía razón Toussaint? La otra pregunta, entre tantas, era: ¿Ha llegado el momento re romper las alianzas y conformar un Estado negro? ¿Romper con los mestizos y los blancos; contraponer a la guerra de exterminio del imperialismo con otra guerra de exterminio de los blancos?Es Dessalines quien tomó esta determinación; en cambio Toussaint fue apresado y deportado, encarcelado hasta su muerte.

El otro tema, el de la lectura del capitalismo desde el des-potenciamiento de los cuerpos, desde la destrucción de la energía y de los ciclos vitales, también es importante. Sobre todo para encarar la experiencia global del capitalismo, su expansión mundial, la formación del sistema-mundo, basados en la materialidad de la destrucción de la vida y de la energía.

Las sociedades coloniales nos muestran temprano la violencia desmesurada de esta destrucción, en los lugares donde se plasma el capitalismo en su forma descarnada. La tesis es la siguiente: El colonialismo no solamente es la avanzada del capitalismo, también la matriz en la que el capitalismo encuentra la fuerza de su expansión, sino también es el futuro del capitalismo. El capitalismo lleva a esto, a la explotación por despojamiento; esto lo ha hecho en la inmensa llamada periferia del sistema-mundo, que en realidad es su tierra nueva, su tierra prometida, su verdadero territorio. También lo esta haciendo ahora en los espacios del llamado centro del sistema-mundo, que en realidad no es otra cosa que centro de acumulación. Descarga su furia financiera en las sociedades europeas y norteamericanas, castigando a las llamadas clases medias, además de los trabajadores. El capitalismo no subsistir puede sin crecer y para crecer tiene que destruir, incluso en los lugares donde afinca su acumulación y atesoramiento. El futuro del capitalismo es la recolonización global del planeta.
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