El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el




descargar 113.31 Kb.
títuloEl trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el
página1/3
fecha de publicación20.10.2016
tamaño113.31 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
  1   2   3
El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el trauma se hace inherente a la estructura misma del aparato psíquico. Si digo inherente es porque evito decir interno, ya que eso no destacaría el verdadero estatuto de lo traumático, que es precisamente que ese lugar de interno a la estructura del aparato no deja en algún punto de ser exterior- algo externo que se hace interno- llamemos traumáticas, dice Freud, a las excitaciones externas que poseen fuerza suficiente para perforar la protección antiestímulo.

Freud en su Obra “Más allá del Principio del Placer”, describe a la etiología (origen) de este cuadro tomando como PARADIGMA del mismo al factor sorpresa. Imaginemos que nos encontramos en un aula tomando una clase interesante, el profesor en el pizarrón explica un concepto, de pronto a lo lejos se escuchan gritos ensordecedores, suena el celular del profesor a quien vemos atenderlo, escuchar a su interlocutor, colgar la comunicación, con rostro pálido nos mira y nos dice: “Alumnos: hay un león suelto en este piso del edificio, guardemos la calma, puede q los rasguños que escuchamos en la puerta provengan del animal q quiere entrar”.

Este aviso, esta señal de alarma ante el peligro, prepara al aparato psíquico para ACTUAR en una posible defensa, es decir nuestro instinto de autoconservación actuará en consecuencia previniendo la posible conducta del animal de presentarse en el aula.

Algunos alumnos entrarán en pánico gritando, es decir descargando el pánico q los invade, otros tendrán calma pues confían q alguien vendrá a resolver la situación, otros se desmayarán, otros se petrificarán, otros alumnos con total frialdad tendrán manejo de la situación y lideraran un plan en caso de entrar el león, es decir el alerta ha permitido manejar la angustia.

¿Pero que pasa cuando no hemos sido avisados de este peligro? ¿qué ocurre cuando una situación límite, inmanejable irrumpe ante nosotros sin permitirnos preparar la angustia ante el peligro?.

Freud pone de ejemplo a las personas que han padecido guerras (neurosis de guerra), incluye a los soldados (algunos de sus pacientes), quienes nunca pensaron encontrarse con una situación aún más impresionantemente desgarradora de lo que imaginaron, o a quienes sufrieron accidentes súbitos, o atentados contra su integridad ¿por qué siempre esos episodios irrumpen en sus sueños de una manera tan vívida, tan actual?.

Durante la vigilia los pensamientos concientes, es decir los que ocupan nuestra atención en determinado momento no son los únicos que ocupan nuestra mente, me refiero a que existen los pensamientos paralelos no concientes ó preconcientes (recuerdos, preocupaciones, planes, etc.) que se encuentran en nuestra memoria inmediata pero que no irrumpen en nuestra conciencia porque en ese momento nosotros vehiculizamos nuestro pensamiento hacia lo que nos interesa.

Ya localizados los pensamientos paralelos podemos también localizar a la situación traumática formando parte de ellos, es decir son pensamientos latentes, ante los cuales un mecanismo defensivo propio de nuestro aparato psíquico llamado represión, ha colocado un muro, impidiéndoles el paso, impidiéndoles formar parte de los pensamientos concientes ya que de ser así, el costo sería muy grande: llantos, sentimientos de angustia infinitos, es decir un enjambre de sensaciones displacenteras e indescriptibles, imposibles de poner en palabras por lo tanto inmanejables debido a que la angustia no preparó a nuestro aparato psíquico para afrontar aquella situación, si no que primero vino la situación y después la angustia, y es por eso que la angustia queda así anexada, encadenada a este recuerdo, por tal motivo LA REPRESIÓN impide su paso a la conciencia.

Pero esto no termina allí, que el recuerdo haya sido reprimido (conciente o inconcientemente) no quiere decir que no exista una lucha, es decir que el stress, la angustia de ese recuerdo no pugne por una descarga, en algunos casos la descarga se realizará “camuflada” en forma de sueños, lapsus, actos fallidos, acciones sintomáticas, síntomas (fobias, panick attack, etc.).

Recuerdo el caso de una amiga muy mayor Holandesa que ocupaba un alto cargo en la embajada de su país, ella había vivido la segunda guerra mundial y al escuchar el sonido de un helicóptero se escondía debajo de la mesa sin importar en donde se encontrara en ese momento: una reunión en su casa o en la Embajada.

Contaba que siendo ella pequeña en su escuela sufrió un bombardeo y vió morir a sus amigos y profesores ante sus ojos estando ella escondida y protegida debajo de la mesa.

Aquí en este caso puntual observamos como el PENSAMIENTO PARALELO NO CONCIENTE, que pugna por una descarga conciente, la logra, cuando un estímulo externo encadenado a este recuerdo (sonido de helicóptero) actúa como disparador y sitúa al sujeto en la situación traumática, así ella la reactualiza una y otra vez reviviéndola, buscando elaborarla, es decir dándole un sentido, pero no siempre lo consigue porque el trauma y lo que éste significa difícilmente encuentre las palabras adecuadas para ser recordado, repetido y elaborado, pasando así solo a ser un recuerdo doloroso.

…..Mas la “expresión traumática” no tiene otro sentido que ese, el económico. La aplicamos a una vivencia que en un breve lapso provoca en la vida anímica un exceso tal en la intensidad (factor económico) de estímulo que su tramitación o finiquitación por las vías habituales y normales fracasa, de donde por fuerza resultan trastornos duraderos para la economía energética. (definición de trauma)

MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DEL PLACER

Resumen

 Freud desarrolló sucesivamente dos teorías de las pulsiones. La primera teoría las divide en pulsiones de autoconservación (yoicas) y de conservación de la especie (sexuales). La segunda teoría aparece en el artículo que aquí resumimos, publicado en 1920, donde las dividirá en pulsiones de vida y pulsiones de muerte.

 En psicoanálisis suponemos que, desde el punto de vista económico, los procesos psíquicos se regulan automáticamente por el principio del placer, que busca la descarga de la tensión displacentera. Tal principio deriva a su vez del principio de constancia, según el cual el psiquismo busca conservar lo más bajo posible el nivel de tensión.

 No obstante, la experiencia muestra que esto no siempre se cumple: muchos procesos psíquicos culminan como displacer y no como placer. El principal responsable de esta inhibición del principio del placer no es el principio de realidad, principio éste que admite momentáneamente el dis-placer hasta que luego de ciertos rodeos obtiene el placer.

 Podríamos pensar en otro responsable: la represión. En efecto, reprimimos el instinto sexual y éste busca una vía sustitutiva de descarga que es sentida por el yo como displacer (y no como placer, como sería de esperar). Pero tampoco aquí la represión es importante como inhibidor del principio del placer porque no niega su vigencia: aunque entorpecido por la represión, tal principio sigue actuando.

 Eliminadas estas alternativas, Freud empieza a pensar aquí que hay situaciones especiales donde directamente no actúa el principio del placer, es decir está ausente (no confundir esto con la situación descripta donde el principio del placer está inhibido).

 Cita Freud por ejemplo el caso del niño al cual le dan un carretel atado a una cuerda para que juegue: el niño tira del carretel fuera de la cuna diciendo 'afuera', y luego tira de la cuerda trayéndolo de nuevo hacia sí y diciendo 'aquí'. Freud interpreta esto en un primer momento como una renuncia simbólica al instinto y a su satisfacción, ya que permite sin resistencia alguna que la madre-carretel se vaya. Sin embargo ante esto Freud queda intrigado: ¿cómo puede ser -se pregunta- que el niño repita en este juego tal experiencia penosa y manifieste júbilo? Eliminamos la explicación de que está contento pues después recuperará el carretel, eliminación fundada en el hecho que el niño muchas veces repite solamente la primera parte del juego con júbilo, o sea la parte donde arroja el carretel afuera.

 También debemos eliminar la explicación del placer de la venganza hacia la madre como diciéndole 'no te necesito' al tiempo que arroja el carretel afuera: el júbilo provendría aquí de hacer sufrir a la madre activamente lo que él antes experimentó pasivamente.

 El ejemplo del carretel y el tratamiento analítico de los neuróticos lleva a Freud a pensar que existe una compulsión a la repetición, o sea una tendencia a repetir como un suceso actual experiencias anteriormente reprimidas. Por ejemplo el neurótico no recuerda, sino que repite a través de la transferencia. Esta repetición no resulta placentera (ni siquiera fue placentero el hecho que se intenta repetir). En otras personas también encontramos algo parecido: son las personas que alegan estar predestinadas al fracaso y entonces todo les sale mal.

 Los ejemplos del neurótico y del predestinado llevan a Freud a pensar que hay en la obsesión de repetición algo que va MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DEL PLACER, ya que en ambos casos se repiten situaciones penosas, siendo imposible discernir en ellas elemento placentero alguno. Esta obsesión de repetición parece ser más primitiva, más elemental, más arcaica y más instintiva que el principio del placer al cual sustituye. Es así que Freud buscará una explicación en los niveles más arcaicos, que ya son territorio de la biología.

 Para las excitaciones provenientes del exterior hay barreras defensivas (por ejemplo los sentidos son selectivos respecto de estos estímulos externos), pero para las excitaciones provenientes del interior no hay barreras: éstas se propagan directamente sin sufrir disminución y se captan como sensaciones de placer o displacer. Estas son más importantes que las excitaciones del exterior y el organismo reacciona a ellas especialmente cuando el displacer es grande: este displacer es tratado como si viniera desde afuera, ya que aquí se pueden intrumentar defensas contra ese displacer (proyección). Todo esto explica la acción del principio del placer, pero no explica los hechos antes descriptos donde este principio parecía no regir.

 Cuando las excitaciones del exterior son tan grandes que la barrera ya no puede dominarlas, se produce el trauma. Frente a esto, el aparato psíquico buscará dominarlas ligando psíquicamente las grandes cantidades de excitación procurando su descarga: de una excitación violenta se pasa entonces a una carga en reposo, donde para mantener a ésta última se gastará mucha energía, empobreciéndose entonces el resto de las actividades normales del aparato psíquico. En las neurosis traumáticas los sueños, así, repiten el trauma, y he aquí otro ejemplo de obsesión de repetición donde tampoco interviene el principio del placer, ya que el hecho traumático reeditado en el sueño no es algo placentero. Es un caso donde los sueños no funcionan como realizaciones de deseos.

 La carencia de defensas frente a las excitaciones internas es factor muy importante para el surgimiento de perturbaciones económicas (similares a las neurosis traumáticas, sólo que en este caso la excitación vino del exterior). De las excitaciones internas las más importantes son los instintos.

 Cabe preguntarse ahora qué relación hay entre los instintos y la compulsión a la repetición. Esta última quedaría explicada si entendemos los instintos como una tendencia propia de lo orgánico vivo hacia la reconstrucción de un estado anterior, inanimado, estado que lo animado tuvo que abandonar bajo el influjo de fuerzas exteriores perturbadoras. Esto contradice nuestra idea de que el instinto tiende hacia la vida, hacia la evolución, y no hacia lo inanimado. No obstante deberemos aceptarlos y los llamaremos instintos de muerte.

 Hasta ahora puede concluírse que los instintos del yo tienden hacia la muerte y los instintos sexuales hacia la vida, pero esta conclusión no parece satisfactoria. Una tal conclusión ve en los instintos del yo una tendencia hacia la muerte pues el hombre como entidad individual muere, por ejemplo, y ve en los instintos sexuales una tendencia hacia la vida pues éstos preservan la especie, de generación en generación. Weisman por ejemplo declara potencialmente inmortales a los unicelulares, que se dividen indefinidamente.

 Freud dice que, a partir de estas reflexiones, deberemos considerar como más importante la división de los instintos en vida y muerte, y dejar en segundo plano la división en instintos del yo y sexuales. De hecho, en los instintos sexuales no hay sólo un componente de vida sino también uno de muerte (por ejemplo la conducta sádica en el acto sexual). Desde aquí, el masoquismo pasa a ser la vuelta o el retorno del sadismo hacia el yo, la vuelta del instinto en contra del yo, lo cual implica volver a una fase anterior del mismo, una regresión. Este carácter regresivo se los instintos se ve también en la obsesión a la repetición.

 Si realmente es característica de los instintos el querer reconstruír un estado anterior, no debemos sorprendernos de que haya tantos procesos que ocurren independientemente del principio del placer, que está más allá de este principio. Los instintos de muerte se filtran en los instintos parciales y éstos, al integrarse en la genitalidad, integrarán también en esta componentes del instinto de muerte. Resulta curioso pensar que el principio del placer esté al servicio del instinto de muerte, ya que el principio del placer busca reducir la tensión, es decir, retornar a lo inanimado inorgánico.Todo esto plantea nuevos problemas, que Freud reconoció como insolubles hasta el momento de escribir este artículo. Resumen: PC

RESUMEN
RECORDAR, REPETIR Y REELABORAR
Al principio, en la fase de la catarsis breueriana, se enfocó directamente el momento de la formación de síntoma y hubo un empeño, mantenido de manera consecuente, por hacer reproducir los procesos psíquicos de aquella situación a fin de guiarlos para que tuvieran su decurso a través de una actividad conciente. Recordar y abreaccionar eran en aquel tiempo las metas que se procuraba alcanzar con auxilio del estado hipnótico. Después que se renunció a la hipnosis, pasó a primer plano la tarea de colegir desde las ocurrencias libres del analizado aquello que él denegaba recordar. Se pretendía sortear la resistencia mediante el trabajo interpretativo y la comunicación de sus resultados al enfermo; así se mantenía el enfoque sobre las situaciones de la formación de síntoma. Por último, se plasmó la consecuente técnica que hoy empleamos: el médico renuncia a enfocar un momento o un problema determinados, se conforma con estudiar la superficie psíquica que el analizado presenta cada vez, y se vale del arte interpretativo, en lo esencial, para discernir las resistencias que se recortan en el enfermo y hacérselas conciente. Así se establece una nueva modalidad de división del trabajo: el medico pone en descubierto las resistencias desconocidas parea el enfermo; dominadas ella, el paciente narra con toda facilidad las situaciones y los nexos olvidados. La meta de estas técnicas ha permanecido idéntica. En términos descriptivos: llenar las lagunas del recuerdo; en términos dinámicos: vencer las resistencias de represión. El recordar, en aquellos tratamientos hipnóticos, cobraba una forma muy simple. El paciente se trasladaba a una situación anterior, que no parecía confundir nunca con la situación presente.
El olvido de impresiones, escenas, vivencias, se reduce las más de las veces a un “bloqueo” de ellas. Cuando el paciente se refiere a este olvido, rara vez omite agregar: “En verdad lo he sabido siempre, sólo que no me pasaba por la cabeza”. Sin embargo, también esta añoranza resulta satisfecha, sobre todo en las histerias de conversión. El “olvido” experimenta otra restricción al apreciarse los recuerdos encubridores, de tan universal presencia. En muchos casos he recibido la impresión de que la consabida amnesia infantil, tan sustantiva para nuestra teoría, está contrabalanceada en su totalidad por los recuerdos encubridores. En estos no se conserva sólo algo esencial de la vida infantil, sino en verdad todo lo esencial. Sólo hace falta saber desarrollarlo desde ellos por medio del análisis. Representan tan acabadamente a los años infantiles olvidados como el contenido manifiesto del sueño a los pensamientos oníricos. Aquí sucede, con particular frecuencia, que se “recuerde” algo que nunca pudo ser “olvidado”.
En las diversas formas de la neurosis obsesiva, en particular, lo olvidado se limita las más de las veces a disolución de nexos, desconocimiento de consecuencias, aislamiento de recuerdos.
Al signo distintivo de esta técnica respecto del tipo anterior, podemos decir que el analizado no recuerda, en general, nada de lo olvidado y reprimido, sino que lo actúa. No lo reproduce como recuerdo, sino como acción; lo repite sin saber que lo hace.
Tras comunicar la regla fundamental de psicoanálisis, y exhortarlo luego a decir cuanto se le ocurra; calla y afirma que no se le ocurre nada. Esta no es, desde luego, sino la repetición de una actitud homosexual que se esfuerza hacia el primer plano como resistencia a todo recordar. Y durante el lapso que permanezca en tratamiento no se librará de esta compulsión de repetición; uno comprende, al fin, que esta es su manera de recordar. Lo que más nos interesa es la relación de esta compulsión de repetir con la transferencia y la resistencia. La transferencia misma es sólo una pieza de repetición, y la repetición es la trasferencia del pasado olvidado; pero no sólo sobre el médico: también sobre todos los otros ámbitos de la situación presente. Tampoco es difícil discernir la participación de la resistencia. Mientras mayor sea esta, tanto más será sustituido el recordar por el actuar (repetir).
Si la cura empieza bajo el patronazgo de una transferencia suave, positiva y no expresa, esto permite, como en el caso de la hipótesis, una profundización en el recuerdo, en cuyo trascurso hasta callan los síntomas patológicos; pero si en el ulterior trayecto esa trasferencia se vuelve hostil o hipertensa, y por eso necesita de represión, el recordar deja sitio enseguida al actuar; y a partir de ese punto las resistencias comandan la secuencia de lo que se repetirá.
Tenemos dicho que el analizado repite en vez de recordar, y repite bajo las condiciones de la resistencia; ahora estamos autorizados a preguntar: ¿Qué repite o actúa, en verdad? He aquí la respuesta: Repite todo cuanto desde las fuentes de su reprimido ya se ha abierto paso hasta su ser manifiesto: sus inhibiciones y actitudes inviables, sus rasgos patológicos de carácter, y, además, durante el tratamiento repite todos sus síntomas.
La condición de enfermo del analizado no puede cesar con el comienzo de su análisis, y no debemos tratar su enfermedad como un episodio histórico, sino como un poder actual. Esta condición patológica va entrando pieza por pieza dentro del horizonte y del campo de acción de la cura, y mientras el enfermo lo vivencia como algo real-objetivo y actual, tenemos nosotros que realizar el trabajo terapéutico, que en buena parte consiste en la reconducción al pasado.
El hacer repetir en el curso del tratamiento analítico, según esta técnica más nueva, equivale a convocar un fragmento de la vida real, y por eso no en todos los casos puede ser inofensivo y carente de peligro. De aquí arranca todo el problema del a menudo inevitable “empeoramiento durante la cura”
La introducción del tratamiento conlleva, particularmente, que el enfermo cambie su actitud conciente frente a la enfermedad. Puede suceder entonces que no tenga noticia formal sobre las condiciones de su fobia, no escuche el texto correcto de sus ideas obsesivas o no aprehenda el genuino propósito de su impulso obsesivo. Para la cura, desde luego, ello no sirve. Es preciso que el paciente cobre el coraje de ocupar su atención en los fenómenos de su enfermedad. Ya no tiene permitido considerarla algo despreciable. Así es preparada desde el comienzo la reconciliación con eso reprimido que se exterioriza en los síntomas. Si en virtud de esta nueva relación con la enfermedad se agudizan conflictos y resaltan al primer plano unos síntomas que antes eran casi imperceptibles, uno puede fácilmente consolar de ello al paciente puntualizándole que son unos empeoramientos necesarios, pero pasajeros, y que no es posible liquidar a un enemigo ausente o que no este lo bastante cerca. Sin embargo, la resistencia puede explotar la situación para sus propósitos o querer abusar del permiso de estar enfermo. Jóvenes y niños, en particular, suelen aprovechar la tolerancia de la condición de enfermo que la cura requiere para regodearse en los síntomas patológicos.
Ulteriores peligros nacen por el hecho de que al progresar la cura pueden también conseguir la repetición mociones pulsionales nuevas, situadas a mayor profundidad, que todavía no se habían abierto paso.
El recordar a la manera antigua, el reproducir en un ámbito psíquico, sigue siendo la meta, aunque sepa que con la nueva técnica no se lo puede lograr. Se dispone a librar una permanente lucha con el paciente a fin de retener en un ámbito psíquico todos los impulsos que el querría guiar hacia lo motor, y si consigue tramitar mediante el trabajo del recuerdo algo que el paciente preferiría descargar por medio de una acción, lo celebra como un triunfo de la cura. Cuando la ligazón trasferencial se ha vuelto de algún modo viable, el tratamiento logra impedir al enfermo todas las acciones de repetición más significativas y utilizar el designio de ella como un material para el trabajo terapéutico.
Se puede mencionar, como ejemplo extremo, el caso de una dama anciana que repetidas veces, en un estado crepuscular, había abandonado su casa y a su casa y a su marido, y huido a alguna parte, sin que nunca le deviniera conciente un motivo para esta “evasión”. Inició tratamiento con una trasferencia tierna bien definida, la acrecentó de una manera ominosamente rápida en los primeros días, y al cabo de una semana también se “evadió” de mí, antes que yo hubiera tenido tiempo de decirle algo capaz de impedirle esa repetición.
El principal recurso para domeñar la compulsión de repetición del paciente y transformarla en un motivo para el recordar, reside en el manejo de la trasferencia. Le abrimos la trasferencia como la palestra donde tiene permitido desplegarse con una libertad casi total y donde se le ordena que escenifique para nosotros todo pulsionar patógeno que permanezca escondido en la vida anímica del analizado. Se consigue dar a todos los síntomas de la enfermedad un nuevo significado trasferencial, sustituir su neurosis ordinaria por una neurosis de trasferencia, de la que puede ser curado en virtud del trabajo terapéutico. La trasferencia crea así un reino intermedio entre la enfermedad y la vida, en virtud del cual se cumple el tránsito de aquella a esta. El nuevo estado ha asumido todos los caracteres de la enfermedad, pero constituye una enfermedad artificial asequible por doquiera a nuestra intervención. Al mismo tiempo es un fragmento del vivenciar real-objetivo, pero posibilitado por unas condiciones particularmente favorables, y que posee la naturaleza de algo provisional. De las reacciones de repetición, que se muestran en la trasferencia, los caminos consabidos llevan luego al despertar de los recuerdos, que, vencidas las resistencias, sobrevienen con facilidad. El vencimiento de la resistencia comienza, como se sabe, con el acto de ponerla en descubierto el médico, pues el analizado nunca la discierne, y comunicársela a este. La cura se encontraba en su mayor progreso; sólo que el médico había olvidado que nombrar la resistencia no puede producir su cese inmediato. Es preciso dar tiempo al enfermo para enfrascarse en la resistencia, no consabida para él, para reelaborarla, vencerla prosiguiendo el trabajo en desafío a ella y obedeciendo a la regla analítica fundamental. Sólo en el apogeo de la resistencia descubre uno, dentro del trabajo en común con el analizado, las mociones pulsionales reprimidas que la alimentan y de cuya existencia y poder el paciente se convence en virtud de tal vivencia. El médico no tiene más que esperar y consentir un decurso que no puede ser evitado, pero tampoco apurado.
Esta reelaboración de las resistencias puede convertirse en una ardua tarea para el analizado y en una prueba de paciencia y que distingue al tratamiento analítico de todo influjo sugestivo.
Fuente resumida: Freud S., "Recordar, repetir, reelaborar", en Obras Completas, Tomo IX, Madrid, Editorial Amorrortu, 1952.

EL YO Y EL ELLO - 1923

CAPÍTULO I “CONCIENCIA E INCONCIENTE”

CAPÍTULO II “EL YO Y EL ELLO”

¿Qué dice Freud acerca de Cc e Icc? Que constituyen la premisa básica del psicoanálisis. Freud hace un desarrollo y le da la REALIDAD PSIQUICA a los inconciente y a la conciencia (en un primer momento) va a decir que tiene que ver mas con lo descriptivo y como cualidad de lo psiquico. A eso le llama ser Conciente.

Para explicar ¿Qué es ser conciente? Freud va a tomar como ejemplo una representación y dice que puede tener una expresión en la conciencia pero va a ser momentánea. A ese estado lo llama Conciencia y le da un período permanente.

Esa representación no tiene una presencia permanente en la conciencia, va a permanecer siendo susceptible de conciencia.

Luego Freud hace un desarrollo para decir como se produce el acceso a la conciencia de una representación inconciente; se enlaza la representación cosa que esta en el Icc con la representación palabra que está en lo conciente.

Entonces, por un lado está ser conciente, una representación es conciente cuando es unas percepción pero además es un termino descriptivo, algo es descriptivo porque es conciente. Puede ser conciente, durar un tiempo breve y volver a desaparecer.

Lo latente susceptible de ser conciente puede ser llamado inconciente.

Por otro lado dice que hay dos clases de inconciente:

 lo latente susceptible de conciencia

 lo reprimido

A uno le da la caracteristica de descriptivo y al otro de dinamico.

Siguiendo su razonamiento dice como tenemos noticias de lo inconciente en la forma dinámica en la teoria psicoanalitica hay una fuerza que se contrapone, la llama FUERZA DE DESALOJO y es del orden de la represion, esta representación se mantiene inconciente.

Esa fuerza en el acto psicoanalitico se presenta como resistencia. Freud ahí separa lo inconciente como dinámico y como descriptivo.

Entonces divide en 3: LO CONCIENTE, LO PRECONCIENTE Y LO INCONCIENTE.

Lo Preconciente; como un Icc unicamente descriptivo, no dinámico, porque puede ser susceptible de conciencia.

Entonces, ¿Cuántos Icc hay? Hay uno solo, pero desde el punto de vista que lo tomemos hay: 2 en sentido descriptivo y 1 en sentido dinámico.

Cuando en el analisis se le piden determinadas asociaciones a los pacientes, lo reprimido cesa y entonces dice Freud, que aunque se le cominique al paciente que está sufriendo el proceso de una resistencia, el no tiene noticia porque no es a nivel CC. entonces, en el Yo, que pasa?

Al principio habrá diferenciado lo psiquico CC e Icc y cuando llega a esta parte del Yo se encuentra con que del Yo depende la conciencia, pero que tambien parten las resistencias, o sea que tiene algo Icc y sigue almacenado en vez de esto diferente CC-Icc ahora es del yo y de lo que se escinde de él.

El conflicto neurótico, ya no es mas entre Cc e Icc sino entre el Y y lo escindido de él.

Freud dice no en este texto sino en otros que lo inconciente solo pugna por salir, las resistencias vienen del Yo. En la “conferencia 31” dice que viene del Yo y del Super Yo.

Entonces llega a esto: al ver que en el yo hay una parte inconciente va a decir que todo lo reprimido es Icc pero que no todo lo Icc es reprimido y dice que habría un tercer Icc; que sería un Icc NO reprimidio, el ELLO que puede llegar a ser Cc.

 Freud dice que hay un Icc reprimido que no tiene acceso a la Cc pero puede salir a trabes del Ello y llegar al Yo por medio del trabajo analítico y después va a decir por medio de la conexión con la representación palabra llega al Prcc y luego a Cc.

 El Icc no reprimido es la parte icc del yo, pero es la que queda sumergida por siempre en el Ello.

Lo que es Icc no reprimido, es el Ello.

 Y tenemos lo Prcc que es el otro Icc pero que es capaz de Cc.

Icc o Cc son cualidades!

El yo es la parte mas externa porque es el contacto con el mundo exterior. De él se recibe percepciones externas pero también recibe percepciones internas; sensaciones - sentimientos.

Freud se pregunta ¿cómo algo deviene Prcc? Por la conexión de las representaciones - palabra; son restos anémicos y son susceptibles de ser Cc.

El yo es la parte del Ello modificada por el influir del mundo exterior. Es el representante, el abogado del mundo exterior.

Un individuo al principio es un Ello desconocido, luiego por la influencia del sistema Prcc - Cc va a diferenciarse el Yo.

El Ello es en donde queda lo Icc y en donde rige el principio de Placer. Freud hace una comparación grafica en el Ello que es lo del jinete y el caballo; el jinete (YO), trata de frenar al caballo (ELLO) pero muchas veces debe ir a donde el caballo quiere.

En la “conferencia 31” Freud dice que el Yo esta sujeto a 3 poderes:

 SUPER YO

 ELLO

 EL MUNDO EXTERIOR

Yo; es el representante de la razón.

Ello. Representa todas las pasione y no se encuentra negacion. No hay contradicción.

El Yo es esencia cuerpo, es la proyeccion psiquica de la imagen del cuerpo, un ser corpóreo.

Los procesos de pensamiento tienen que ligarse. Representación - cosa - representante.

La sensación puede ser Cc o Icc. Freud dice a diferencia de otros procesos no necesitan este enlace. Cuando pulsan tienen las mismas caracteristicas que las percepciones externas, es decir, se tramitan como una percepción sin necesidad de enlace.

Unicamente encontramos PRINCIPIO DE REALIDAD en donde hay cualidad de Conciente. Freud dice el yo no está de entrada, es a constituir, en un principio es puro Ello indiferenciado, principio de placer, serie placer - displacer, hay función sin constitución del yo. Pero el principio de realidad empieza a aparecer como una atenuación a ese principio por contacto con el mundo exterior, o sea intenta trasmitir las percepciones del mundo exterior a los sistemas y manejar este principio de placer para que no se de la aniquilación del aparato. Sino seguiríamos siempre alucinando. Aca en el Ello hay simplemente alucionaciones; aparece el principio de realidad y ahí entonces la descarga se hace de otra manera, se atenúa esta serie que es la primitiva: pacer - displacer y aparece la serie Sujeto - Objeto, mundo exterior - mundo interior.

Recien aparece cuando todo eso se empieza a diferenciar.

Pero esto no termina por diferenciarse nunca, queda siempre una parte ahí en la mezcla que es la parte que Freud llama la parte Icc del Yo, una parte más del Ello.

No hay que confundir Prcc - Cc- Icc con Instancias Psiquicas. Y si las nombramos instancias psiquicas tenemos que decir antes de 1923. Acá en 1923 son CUALIDADES PSIQUICAS. Las instancias son: YO - SUPER YO - ELLO.

CAPÍTULO III “EL YO Y EL SUPER YO” (IDEAL DEL YO)

CAPÍTULO IV “LAS 2 CLASES DE PULSIONES”

Ideal del yo - Super yo

Freud aparentemente los empieza trabajando como sinonimos. Pero para nosotros vamos a ver en que punto podemos ir pensando que no son sinónimos.

En este punto hay varios cambios. En “introducción del narcisismo” freud planteaba al yo como necesario de la libido. Ahora en 1923 dice: el reservorio de la libido es el Ello y no el yo. Esto produce un cambio en la teoria del narcisismo, ademas en 1914 Freud atribuirá al súper yo o ideal del yo el principio de realidad y ahora en 1923 descubre que es en mas alto grado Icc. Entonces el principio de realidad es una función del yo, no del super yo.

En relacion al Yo ¿Qué aporta ahora que no había hablado en los capitulos anteriores?

Freud plantea que el yo es el producto de sucesivas IDENTIFICACIONES y que las identificaciones son la vía de resignación del objeto, por eso dice que el yo conserva la historia de todas las elecciones de objeto.

Esta IDENTIFICACION ES AL RASGO (el yo modifica algunos de sus rsgos en función del objeto perdido). Entonces este yo va a tener las caracteristicas de todos los objetos que fue resignado a lo largo de su vida- Esto es la vía mas importante de la formación del yo.

El yo, no es mas que una diferenciación del Ello, por lo tanto tambien tiene el yo algo de ello; tiene toda esta herencia arcaica, lo mas primitivo y le llega tambien al Yo ¿Cómo le llega? A través del Super Yo, esa instancia que aparece por transposición del yo.

En “introducción del narcisismo” Freud plantea que la Libido, las carga partían desde el yo. El yo era el reservotio de la libido. El yo tiene un cumulo de libido previo a tal cargado cargado objeto, que Freud define como un estado de narcisismo primario. Posteriormente cargaba objetos y ante cualquier circunstancia (de perdida real o no de ese objeto) la libido retornaba al yo constituyendo un estado de narcisismo secundario.

Ahora en 1923., Freud dice primero es el Ello antes que el yo. El ello antes que el yo se constituya va a cargar objetos.

Si nosotros pensamos Libido en el yo antes de cargar objetos; ahora vemos que es imposible, porque desde que el Ello está antes que el yo, carga objetos.

Narcisismo primario como libido en e yo previa a tal cargado objeto no puede ser pensado mas, porque no hay posibilidad de que haya libido en el yo ates de haber cargado objetos porque el ello ya cargó.

Entonces todo narcisismo del yo es secundario porque el narcisismo es traido de las cargas de objeto. Este proceso ¿Cómo se da? El ello carga objetos, como el yo se diferencia del ello se apodera de las cargas de objeto del ello. ¿Por qué se apodera de estas cargas de objeto del ello? Para tratar de posibilitar una descarga porque en este objeto no hay posibilidad de comunicarse, entonces es un intento de llevarse bien con el ello, pero ésta elige atención y este lleva al yo a un desgaste terrible.

Cuando toma la libido de los objetos que aparecen implicados en el Narcisismo secundario ¿Qué hace con la libido? El yo no puede expresar en fines sexuales, transforma esta libido objetal en libido narcisista, o sea DESEXUALIZA la libido. Este proceso dice Freud, podemos pensarlo como la vía previa a la Sublimación, pero primero el yo se apodera de la Libido de los objetos, se propone el fin sustitutivo diferente del sexual, osea Sublimación.

En esta funcion el yo queda destruido. (no es una función simple para el yo) si el yo no es sede pulsional del Ello. El no ¿De que es sede? El Yo es sede de la angustia, todos los procesos lo agustiaron.

El yo trata de desexualizar la libido, esto implica mas gasto de energìa, un trabajo tortuoso y ademàs un conflicto terrible con el Ello.

Freud retoma el punto de la identificación para plantear que el yo se va a ir constituyendo con estas modificaciones que se producen por via identificatoria para ir resignando los objetos y va a trabajar el papel de las identificaciones en la problemàtica Edìpica. Esto ya lo habrà trabajdo en “psicología de las masas…” pero acá, en 1923 lo trabaja mucho mejor porque trata de explicar por este proceso la genesis del super yo o ideal del yo.

Freud dice tenemos PROCESOS IDENTIFICATORIOS :

Previos a la carga de objetos. IDENTIFICACIÓN PRIMARIA

Simultáneos a la carga de objeto. IDENTIFICACIÓN EDIFICA

Posteriormente a la carga de objeto son los que se dan en la RESOLUCION DEL EDIPO.

En “psicología de las masas…” Freud trabaja la vertiente positiva del Edipo y aca 1923 dice que es una utopía. Porque el Edipo siempre se da en forma completa , es decir, paralelamente se dan la vía positiva y la vía negativa en la disposición bisexual de los sujetos y de la fuerza de cada una de las corrientes dependerá para que lado se va adquiriendo la resolución.

En el varon, tenemos esta posibilidad. La via de resignación de la Madre, dice Freud puede ser: Identificación con la madre como proceso de resignación de objeto, lo que modificaría, alterará al carácter sexual de este chico

O puede identificarse con el Padre (identificación ya existente donde se conservaría el carácter masculino).

De las 2 ésta sería la salida mas preferida, la vía “normal” que no siempre ocurre porque depende de la coordinación de los componentes que constituyen al sujeto.

Esto es el EDIPO POSITIVO, en el varón. En la niña será lo mismo pero al revés.

Esto es siempre y cuando consideremos solo una vertiente, pero lamentablemente esto no se da asi porque nunca se conserva solamente una vertiente.

Freud dice que tenemos en una punta la Positiva, en otro la negativa y en el medio según la graduación de las disposiciones bisexuales de cada sujeto todas las posibilidades de confirmación.

No hay Identificaciones Positivas o negativas; las identificaciones son procesos Icc y pueden ser:

Primarias

Edípica

Histérica

La identificación es Madre o Padre. El Edipo se da siempre, ambios combinados. Depende la homosexualidad, dice Freud, del grado de intensidad de la identificación madre en el caso del varón, Padre en el caso de la niña y que esta identificación altere el Rasgo Sexual.

La Identificación dependerá de ese carácter sexual.

Si se combinan los 2 elementos positivo y negativo del Edipo ¿Cuántas identificaciones se dan en el niño? Tenemos un juego identificatorio de 4; esto es:

Padre:

Del complejo de Edipo positivo

Del complejo de Edipo negativo

Madre:

Del complejo de Edipo positivo

Del complejo de Edipo negativo

La identificación Madre: permite resignar al padre de una de las vertientes y conservar a la madre como objeto tierno de la otra vertiente.

La identificación Padre: lo mismo con las vertientes opuestas.

De aca queda como residuo, dice Freud, una alteración del yo en carácter del ideal del yo o super Yo.

Este Ideal tendrá una sola vertiente, así como el padre debe ser la identificación implica que hay que ser como el padre.

Pero nosotros vemos que tambien en el Super Yo existe el CARÁCTER COERCITIVO. No solamente pretende que hay que ser como padre son que ademas viene a decir que: como el padre no hay que ser en un punto; no se puede copular con la madre.

En este texto ésta diferencia tiene una implicancia: no podemos considerar al Super Yo y al Ideal como la misma cosa.

La parte de la Exigencia; asi como el padre debe ser; es el Ideal. Este Ideal tiene como génesis la situación Identificatoria del Edipo.

La parte PROHIBIRICA - COERCITIVA (como el padre no debe ser) es el Super Yo y además de tener en su génesis la problemática Identificatoria tiene algo que falta en el Ideal; La IDENTIFICACION PRIMARIA.

El Ideal del Yo no es una instancia psíquica, la instancia psíquica es el Super Yo, es cual:

Es el representante interno de la Autoridad Externa.

Tiene un carecer sádico y cruel porque trabaja al servicio de la pulsion de muerte. Se hace cargo de todas las pulsiones de muerte que se sueltan en el aparato.

Y el Ideal del Yo:

Es una función del Super Yo.

Es el representante de la exigencia (lo que hay que ser). Génesis: la situación identificatoria del Edipo.

CAPÍTULO IV

Este capitulo es una continuación de “Mas allá del principio de placer”. Ahora en 1923 retoma los 2 grupos pulsionales a partir de esta nueva estructuración psíquica planteada.

Freud insiste en esta división de las Pulsiones en dos Grupos:

Pulsiones de Vida (Que las va a dividir en pulsiones sexuales y pulsiones yoicas)

Pulsiones de Muerte

En las Pulsiones de Vida tenemos componentes de Pulsiones Sexuales (con fin directo o coartada en su fin) y de Pulsiones del Yo (o Yoicas). Por eso no se puede hacer una relación de Pulsiones de Vida con Pulsiones Sexuales o Pulsiones de Vida con Pulsiones Yoicas.

Freud dice que estos dos grupos pulsionales tienen una posibilidad de equiparación con algunas funciones:

PULSION DE VIDA

PULSION DE MUERTE

Con la función de creación.

Con la función de destrucción.

En tanto Creación como una complicación de elementos que tienden a mantener la vida.

En tanto Destrucción, aquello que intenta destruir. Pero toda destrucción dice Freud, es volcado al mundo exterior, entonces la Pulsión de muerte se manifiesta como Pulsión de destrucción hacia el mundo exterior.

Pero en algunas patologías el exterior y el interior están confundidos como por ejemplo en la Melancolía y la Pulsion de destrucción puede ser hacia el interior.

En todos los procesos de complicación y de agregados de componentes libidinales, en los procesos de evolución de fase en fase. Es decir, cuando hay una evolución de una fase psicosexual a una posterior hay agregados de componentes libidinales por lo tanto pulsion de vida.

En relación a los procesos regresivos. Cuando hay una regresión desde una fase de evolución psicosexual a una anterior, tenemos entonces desmezcla pulsional. Al principio las Pulsiones están separadas y se van unificando en evolución. Al hablar de Desmezcla, dice Freud hay liberación de Pulsion de Muerte.

Pulsiones de Vida: Mezcla Pulsional

Pulsiones de Muerte: Desmezcla pulsional.
  1   2   3

similar:

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconLa muerte en el centro de lo vivo
«Más allá del principio del placer», no dejaba de extrañarme y de maravillarme

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconEfectivamente, la Conferencia Emery A. Rovenstine es la más importante...

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconLa sexualidad humana es mucho más que los órganos estrictamente sexuales...

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconLa nueva situación cultural y su influencia en la familia texto de...
«sí» del hombre es un ir más allá del momento presente: en su totalidad, el «sí» significa «siempre», constituye el espacio de la...

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconPara todos los criadores y amantes del Pastor Alemán (destinado a...

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconMexico mas alla del neoliberalismo. Opciones dentro del cambio global

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconLos enigmas de la civilización egipcia
«la obra de erudición más importante de este siglo que exige una revisión total de la concep­ción que el hombre moderno tiene de...

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconMás allá del Síndrome de Asperger

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconEl electrocardiograma más allá del fENÓnomeno eléctrico

El trauma es una problemática que abarca toda la obra de Freud. Su giro más importante lo ubicamos en el texto Más allá del Principio del Placer. En él, el iconUna guía racional para la Muerte y el Más Allá




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com