La dirección temporal de la obra




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Un reto para las autoridades Departamentales y Municipales:
GESTIÓN TERRITORIAL Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO
GUSTAVO WILCHES-CHAUX

Revisión Octubre 19 de 2010


  1. El territorio: el escenario vivo, el director, los actores y esa “obra” que es nuestra existencia


A los Gobernadores y Gobernadoras, Alcaldes y Alcaldesas de Colombia:
Usted ha sido la persona elegida para dirigir por un periodo de cuatro años, los destinos de un territorio: un Departamento o un Municipio. Eso quiere decir que, en gran medida, de las decisiones que usted tome dependerán la vida y la calidad de vida de las personas que forman parte de ese territorio, como también la vida y la calidad de vida de los ecosistemas que también lo conforman.
Porque eso es un territorio, llámese Nación, Departamento, Municipio, Resguardo Indígena, Territorio Colectivo de comunidades afrodescendientes… e incluso barrio, vereda, manzana, cuadra, paraje, cruce de caminos, etc.
Un territorio es eso: el resultado de la interacción indisoluble entre la dinámica de los ecosistemas (Naturaleza) y la dinámica de las comunidades (Cultura). Un territorio, ya sea que esté políticamente consagrado o no como “entidad territorial” en nuestra Constitución Nacional, es el lugar concreto en donde los seres humanos habitamos, en donde se desarrolla nuestra existencia, a donde sentimos que pertenecemos, en donde (muchas veces) están enterradas nuestras raíces, en donde (otras veces) está la memoria de nuestros antepasados… o en donde nosotros hoy construimos lo que mañana será memoria para nuestros descendientes. El territorio es el lugar en donde están nuestras apuestas de Vida.
Eso quiere decir que el territorio no es solamente el escenario físico en donde se lleva a cabo la “obra” de nuestra existencia, sino que también son los actores que representan esa obra (los llamados “actores institucionales” y los “actores sociales”, entre los que estamos, por supuesto, nosotros), y es la obra misma (¿será esa obra el llamado “desarrollo”?) y es el público que la observa (nuestros vecinos, los actores de otros territorios, las comunidades nacionales e internacionales con las que sostenemos intercambios y contactos).
Pero claro: también es el escenario en donde se representa la obra, pero con una particularidad cada vez más evidente frente a los escenarios de las obras de teatro convencionales. En este caso, el escenario es un ser vivo, que cada vez expresa más y de manera más contundente, su decisión de convertirse en un “actor activo” (valga la redundancia), de la obra. El territorio está dejando de ser un escenario pasivo para convertirse en otro protagonista principal de la obra.
Usted, que ha sido elegido Alcalde o Alcaldesa, Gobernador o Gobernadora, asume durante su mandato, la dirección temporal de la obra.
Seguramente el territorio ha intentado asumir su protagonismo desde siempre: la Naturaleza (que desde que existimos los seres humanos constituye una realidad inseparable de la Cultura) ha querido hacer oír su voz y hacernos llegar a los seres humanos su mensaje, pero nosotros, en la arrogancia que caracteriza a nuestra especie, usualmente hemos puesto oídos sordos a la voz de la Tierra. Los seres humanos nos hemos erigido en gobernantes impávidos ante los reclamos crecientes y justos del territorio mismo, uno de nuestros principales gobernados.
Esa omisión está a punto de terminar en este momento, porque el impacto de las actividades humanas sobre los llamados “sistemas concatenados” de la Tierra (atmósfera, hidrósfera, geósfera, etc.) está siendo tan grande, que ya nos queda imposible ignorar sus protestas.
Una de las expresiones más evidentes de la voz de la Tierra, es el llamado “cambio climático”, porque es a través de eso que llamamos clima, como más claramente expresa la Naturaleza sus reacciones frente a las actividades humanas.


  1. El clima y el tiempo: dos de las voces más evidentes de la Tierra


El clima es una presencia permanente en nuestros territorios y por ende en nuestras existencias. Es más: el clima es una característica de nuestros territorios, que a veces tienen la fortuna de contener muchos y muy variados climas. En términos más precisos, muchos Departamentos e incluso muchos Municipios de Colombia, poseen en sus territorios diversos ecosistemas, que van desde arrecifes coralinos hasta picos nevados, o desde páramos nublados hasta “tierra caliente”. Con todas las gamas intermedias.
Uno de los factores que más inciden sobre el clima de un determinado territorio –o de una porción específica del territorio- es la altura sobre el nivel del mar (usualmente mientras más alto más frío). Pero también intervienen otros factores, como la radiación solar, la época del año (y por tanto la posición de la Tierra en su órbita y la inclinación de su eje con respecto al Sol), la topografía, la altura y la posición de las montañas y sus relaciones con los vientos y las nubes, la vegetación, la humedad o cantidad de agua presente en los suelos y en la atmósfera, la magnitud y el impacto de las construcciones humanas, el régimen de lluvias (que depende de muchos de los factores anteriores), etc.
Una característica propia y natural de la esencia del clima es que está cambiando de manera permanente, a lo cual se le da el nombre de variabilidad climática.
Unas de las expresiones más comunes de la variabilidad climática son las estaciones (primavera, verano, otoño e invierno en las regiones de clima templado) o las temporadas secas y las temporadas de lluvia (en las regiones intertropicales, como aquella a la cual pertenece Colombia).
Otra de esas expresiones es el tiempo, de acuerdo con el cual, por ejemplo, en un mismo día podemos tener una mañana soleada y seca, y una tarde nublada y de intenso aguacero. Aquí no nos referimos al tiempo en su acepción cronológica (ese que “miden” los relojes) sino en su acepción meteorológica: ese que solemos calificar subjetivamente como “buen tiempo” o “mal tiempo”… sin caer en la cuenta de que, por ejemplo, para un agricultor un día lluvioso puede ser “buen tiempo”, pero muy “mal tiempo” para quien pasa sus vacaciones en la playa.
El clima, explican los meteorólogos, “es el comportamiento medio del sistema climático en periodos largos de tiempo”, mientras que “el tiempo son los valores diarios de temperatura, lluvia, presión, viento, etc.” 1
Nosotros, que no somos meteorólogos, hemos entendido que
El clima es como el temperamento de una persona, que forma parte esencial de su personalidad. Lo que comúnmente se denomina su manera de ser. El tiempo, en cambio, vendría a ser el estado de ánimo de esa persona en un momento o ante una circunstancia particular.
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