Tesis de licenciatura




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4.4 – La personalidad y los estilos comunicacionales

La personalidad es el término con el que se suele designar lo que de único, de singular, tiene un individuo, las características que lo distinguen de los demás. El pensamiento, la emoción y el comportamiento por sí solos no constituyen la personalidad de un individuo, ésta se oculta precisamente tras esos elementos.

La personalidad, también implica previsibilidad sobre cómo actuará y cómo reaccionará una persona bajo diversas circunstancias.

Las distintas teorías psicológicas recalcan determinados aspectos concretos de la personalidad y discrepan unas de otras sobre como se organiza, se desarrolla y se manifiesta en el comportamiento

Una de las teorías más influyentes es el psicoanálisis, creado por Sigmund Freud, quien sostenía que los procesos del inconsciente dirigen gran parte del comportamiento de las personas.

Allport por su parte, definía a la personalidad como formas relativamente estables, características del individuo, de pensar, experienciar y comportarse.

La personalidad se diferencia del temperamento, ya que este consiste en la herencia biológica recibida y por lo tanto difícil de cambiar o modificar.

Se puede decir que incluye el sustrato neurológico, endocrinológico y bioquímico desde el cual la personalidad comenzará a formarse.

El carácter, por su parte, es un término derivado de una palabra griega que significa grabado y se forma por los hábitos de comportamiento adquiridos durante la vida. Millon piensa que el carácter puede ser considerado como adherencia de la persona a valores y costumbres de la sociedad en que vive.

La personalidad es la conjunción del temperamento y el carácter en una única estructura; representa un patrón profundamente incorporado de rasgos afectivos, emocionales y conductuales manifiestos que persisten por largos períodos y son relativamente resistentes a la extinción.

Podemos citar las siguientes características de la personalidad:

- No tiene una existencia real, se infiere a partir de la conducta de los individuos,

- Es la forma habitual de comportamiento de cada individuo, comprende tanto su conducta manifiesta como su experiencia privada.

- Se desarrolla y se cambia a lo largo de la vida.

- Se produce por la interacción de la herencia genética, el ambiente, el aprendizaje social y las experiencias personales.

- Es individual y social. Cada persona es única e irrepetible.

Las personas desarrollan sus personalidades con aspectos normales y aspectos neuróticos. Esto va a dar lugar a estilos o estructuras de personalidad diferentes con características positivas y negativas.

David Liberman describe los estilos comunicacionales que predominan en cada persona. Los estilos comunicacionales son modos de interacción y estructuras psicopatológicas relacionadas.

Cada área, conformado en su base por el cuadro lógico de Aristóteles, regido por los principios de contrariedad, contradicción e implicancia, tiene un estilo.

Cada punto de fijación, y por consiguiente de regresión en la transferencia corresponde a un tipo o modelo de la comunicación de Ruesh.

Esta clasificación muy sintéticamente sería la siguiente:

Área 1- Esquizoidía. Estilo reflexivo. Observar-sin participar-participar-ser observado.

La persona observadora no participante, corresponde al paciente esquizoide fijado en la etapa oral pasivo de succión.

Cuando este estilo funciona operativamente, posee la capacidad de distanciarse, de observar a distancia sin participar, y tener una visión macroscópica de las cosas.

Se comunican fríamente, sin emociones, despierta en el interlocutor una sensación fría.

Predominan la disociación, idealización y negación como mecanismos de defensa.

Área 2- Ciclotimia. Estilo Lírico. Ser querido - ser perdonado – no ser perdonado – no ser querido.

La persona depresiva, es el melancólico y ciclotímico, fijado en la etapa oral secundaria, activa canibalística.

Cuando funcionan operativamente tienen una visión microscópica, empatía y vínculo con el otro. Sus defensas psíquicas predominantes son la idealización, negación, disociación y las defensas maníacas.

Su discurso suele estar cargado de afecto, amor y odio. Despiertan en el interlocutor emociones calientes: bronca, amor, odio, pero no por seducción.

Área 3- Psicopatía. Estilo épico. Perseguir a los demás – ser justo – ser objeto de injusticias – ser perseguido por los demás.

La persona de acción es el psicópata o el perverso fijado en la etapa anal expulsiva.

A nivel comunicacional utilizan bien la semántica y la sintaxis, pero usan la pragmática para inducir al otro cuando captó su atención. Impacta pero no seduce, capta la voluntad. Su defensa psíquica principal es el control omnipotente.

Lo operativo de este estilo es el paso a la acción y la posibilidad de liderazgo.

Área 4- Obsesiva. Estilo narrativo. Ser ordenado – ser virtuoso – ser vicioso – ser desordenado. La persona lógica, paciente obsesivo, fijado a la etapa anal retentiva. Controla la agresión a través de las defensas. Lo vicioso y desordenado es percibido como agresivo.

En la emisión de mensajes, suelen hablar mucho y despiertan en el interlocutor una sensación de aburrimiento.

Sus defensas predominantes son el control, racionalización, formación reactiva, aislamiento y anulación.

Lo adaptativo de este estilo es que dominan el pensamiento reflexivo y el control de los impulsos.

Área 5- Fobia. Estilo suspenso. Dramatizar – controlar el peligro – no poder controlar el peligro – fracasar en la dramatización.

La persona atemorizada y huidiza es el carácter fóbico, la histeria de angustia con fijación uretral genital.

Utiliza la pragmática para controlar el peligro de la angustia de castración. No dramatiza para seducir, sino para cuidarse del peligro de castración.

Las defensas utilizadas son la evitación, el control, el desplazamiento y la inhibición.

En su forma de comunicarse hay mucho suspenso en su discurso. Puede hablar ordenada y meticulosamente, cuando de repente cambia, desordena y hace virajes, justamente por la evitación.

Lo adaptativo de este estilo es que cuando su ansiedad es operativa moviliza a la acción.

Área 6- Histeria. Estilo poético. Dramatizar – provocar un impacto estético – provocar un impacto de fealdad – fracasar en la dramatización.

La persona demostrativa sería la histeria de conversión, fijada en lo fálico-genital o edípico. Su mecanismo defensivo principal es la represión.

En su discurso dominan muy bien los tres aspectos de la comunicación: la semántica, sintaxis y pragmática, lo que les permite crear un clima de impacto y seducción.

Su conflicto básico pasa por la sexualidad y represión. Lo operativo de este estilo es que integra armoniosamente el pensamiento, las emociones y la conducta.

Algunas características principales de dichas personalidades se resumen a continuación:
4.4.1 – La personalidad reflexiva

Son personas agudamente observadoras, austeras con un predominio de lo racional. Son generalmente buenos escuchas y más bien pasivos. Disociados. Su ideal del yo es muy alto, así como su conciencia y su moral. Tienden a manejarse ingenuamente y se mueven con la lógica y por lo general no comprenden aquello que no siga esa lógica. Necesitan estar solos y disfrutan de esa soledad.

Toman distancia y necesitan de ella para funcionar bien. Discriminan lo fundamental de lo accesorio con facilidad, y funcionan bien en las actividades autónomas; no les gustan los horarios fijos ni el control.

Es su necesidad de autoexcluirse emocionalmente constantemente, es él quien excluye al otro, lo único que puede hacer es observarlo sin participar. Tener permanentes sospechas (incógnitas) acerca de las demás personas a quienes observa y estudia omniscientemente como “bichos raros”.

Les cuesta expresar los afectos. Están todo el tiempo pensando y analizando, pero normalmente muestran el final de frase.

Tienen miedo a la agresión, evitan los conflictos pero se mueven en términos de blanco o negro. Se desempeñan muy bien en tareas que deban realizarse individualmente, utilizando la capacidad de abstracción.

Requieren una posición para mirar desde lejos, rechazan la invasión, pero son muy dependientes a pesar de parecer desapegados.

En términos transferenciales dan sensación de no conectarse ni intimar, si bien están pendientes de los gestos del terapeuta.

Son muy autoexigentes y los exámenes internos no se pasan. Funcionan bien en relaciones complementarias con la personalidad histérica, siempre y cuando no sea invadido en su mundo interior.

La estructura esquizoide lleva implícita la dificultad en participar (dar), sumada a una urgencia voraz por observar (tomar, conocer e incorporar). Por eso desde la clínica suelen ser los pacientes más silenciosos y exigentes.

Este estilo posee la capacidad de disociarse, de observar sin participar para percibir totalidades con los detalles distinguibles dentro de dichas totalidades.
4.4.2 – La personalidad lírica

Es importante discriminar entre las personas deprimidas y las personalidades depresivas. La depresión es esperable en distintos momentos de la vida, crisis, destetes, duelos y cursa un proceso de elaboración del hecho que produce la depresión. En las personas depresivas hay poca objetividad referida a su autoestima. El autorreproche es permanente con beneficios secundarios de la enfermedad.

Son personas muy rígidas en las normas, con excesivo sentimiento de culpa y autoestima precaria. Necesitan contacto y reaseguramiento. Son poco autónomos. La capacidad de independencia está interferida por la necesidad de conservar la autoestima a costa de los suministros provenientes de objetos de cuya actividad depende. Son sumisos, pero debe tenerse en cuenta que todo sumiso es un agresor en potencia.

Por lo general han sido sobreprotegidos en su crianza, por lo tanto dependen exageradamente de otros; tienen necesidad de seguir siendo sobreprotegidos y a veces reactivamente se transforman en sobreprotectores también ellos.

Presentan un Superyo rígido; estos ideales tan altos pueden conducir a un colapso depresivo. Tienen una ética infantil, regida por la autoestima. Escinden muy marcadamente entre lo bueno y lo malo.

En este tipo de personalidades, si hay componentes maníacos, o hipomanías, el ritmo es el opuesto al depresivo. Llega a hacerse agotador su nivel de actividad. El contacto con los objetos es efímero y superficial, rápidamente se gastan y tienen que ser sustituidos por otros. Son personas omnipotentes, negadoras de la realidad y que tienden a denigrar a los otros para sentirse compensatoriamente triunfantes.

Necesitan conexiones de realimento permanente y el típico humor mantenido a toda costa, da lugar a una forma de relación muy característica, donde juegan en los grupos los roles de animadores.

Presentan la capacidad de acercar la función perceptual al objeto y ver un detalle haciendo abstracción de la totalidad, pero sin confundir la parte con el todo.
4.4.3 – La personalidad épica

Las personalidades de acción o épicas, desarrollan su acción impulsiva de una manera veloz, en el sentido de que el lapso entre el pensamiento y la ejecución es generalmente breve y sin planificar. Esto revela una deficiencia en ciertos procesos mentales.

En la persona normal, el antojo o la inclinación a medio formar para hacer algo, es el comienzo de un proceso complejo. En la persona impulsiva su objetivo es la satisfacción de dicha urgencia. No toleran la frustración. Tienen reglas propias y dividen para imperar. No toleran los límites, ni los tienen, su mayor éxito es que no sepan como son. Toman y abandonan episódicamente las parejas, los trabajos y cualquier cosa estable. Su característica fundamental es el aburrimiento y el tedio.

Su trastorno de la capacidad de pensar con símbolos verbales acerca de las cosas que necesitan, da lugar a la manera típica de reaccionar ante una frustración y una forma particular de experimentar angustia, siente tensión y depresión y sufren tedio o hastío.

Experimentan alivio con una actuación psicopática. En ellos aparece la necesidad de hacer algo, pero sin saber qué, acompañado todo esto de un malestar que les provoca tensión, malhumor e irritabilidad a todo tipo de estímulos.

Las personas con estas características poseen una modalidad de comportamiento específica y muchas veces no presentan síntomas manifiestos. En su comportamiento no muestran indicios que indiquen una forma asocial y solamente su conducta pasada futura mostrará la más destructiva de todas las formas conocidas.

No tienen sentimientos de culpa y su aparente temor es más bien paranoide. Producen fascinación en los oyentes y una suerte de impacto que hace que en poco tiempo se sienta que se los conoce de toda la vida.

Poseen una ética propia y tratan a los demás como su superyo los trata a ellos.

Las personalidades psicopáticas buscan consumar con un tercero un acto de venganza -que ellos consideran justiciero- por las injurias narcisísticas sufridas en el curso de la vida, en especial en la temprana infancia. En general en la niñez, los futuros psicópatas no han sido reconocidos como personas autónomas sino como meros objetos de gratificación de los padres.

Utilizan la inoculación, con mensajes que constituyen una orden en el receptor (actuación). De esa manera el emisor procura apoderarse de la voluntad del receptor para sacar un beneficio en detrimento de éste.

Tienen pensamiento concreto y actitudes en última instancia autodestructivas.

Necesitan tener hijos, toman a la mujer como mamá y son comunes las combinaciones con personas depresivas con exceso de sentimiento de culpa.

Poseen la capacidad de captar los deseos propios y llevarlos a la acción en tanto existe la posibilidad de satisfacer dicha necesidad, y para ello tomar una decisión luego de haber calibrado el equilibrio entre necesidad y posibilidad.
4.4.4 – La personalidad narrativa

Tienen un modo formal de relacionarse, suelen estar cuidadosamente arreglados, sin descuidar los detalles. Esto no está al servicio del impacto estético, sino del orden, la limpieza y la prolijidad. Son personas caracterizadas por el orden y el control del mundo externo. Tienen temor al cambio. Buena relación con la realidad siempre que se presente ordenada.

Previene situaciones y se fuga en la realidad formal. Tiene buen registro de las representaciones mentales.

Son personas controladas, con un tipo de pensamiento rígido y estructurado y con poca capacidad de adaptación a las distintas situaciones a lo largo de su vida.

No hay mucho espacio para el sentir o el placer en su vida. Están más preocupados por el cumplimiento del “deber”, en hacer las cosas correctamente.

Son personas de código moral estricto, tenaces y cumplidoras.

Así como son ahorrativos en la expresión de sus afectos, son también económicos con el dinero. Dudan permanentemente e intentan salir de la duda con un tipo de pensamiento dogmático. Esta característica los lleva a postergar la acción.

Esto que se presenta como una modalidad ordenada, pulcra y de corrección tiene su contrapartida en fuertes impulsos que necesitan controlar. Surgen como actos o dichos, opuesto a toda esa ceremonialidad descripta, pues la ambivalencia (amor-odio), es una característica que los acompaña.

En cuanto a las funciones yoicas, la atención está orientada hacia los detalles, tanto de sí mismos como del otro. La memoria tiende a recordar hechos concretos más que lo afectivo. Y a nivel de la percepción, está más asociada a los detalles que al conjunto. Como si solo pudieran ver el árbol y no el bosque.

Tienden a disociar la carga afectiva de los recuerdos, por lo que en la relación transferencial, aburren. Al revés de la personalidad histérica, que cuenta emocionalmente los hechos, el obsesivo relata los temas con el mismo tono y con todos los detalles. Sus relaciones afectivas y eróticas son formales, son rígidos y les cuesta ser espontáneos. La agresión se les filtra en las defensas, sorprendiéndolos.

La utilidad es siempre rescatada con el orden y la previsión. La independencia está interferida por la rigidez de las normas y por la sustitución del valor concedido a la palabra en desmedro de los hechos. La obsesividad gira en torno a la duda y el ritual.

Utilizan los rasgos de carácter en actividades donde el orden sea de primordial importancia, se trate de oficinas, archivos, secretarias, y actividades similares.

Su motivo de consulta clínica suele referirse a su angustia por los conflictos que le produce su modalidad obsesiva -excesos de tiempo en las tareas, no discriminación de lo fundamental y lo accesorio, pérdida de control y ansiedad.

Se defienden con el aislamiento, la anulación y las formaciones reactivas.

Posee la capacidad de adaptarse a las circunstancias, al tipo de vínculo, ya sea en el sentido vertical (abuelos, padres, hijos), o en el sentido horizontal (grados de intimidad); la capacidad de utilizar el pensamiento como acción de ensayo, y también la capacidad para estar solo.
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