* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz




descargar 0.51 Mb.
título* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz
página8/9
fecha de publicación20.01.2016
tamaño0.51 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9




    1. Desarrollo cultural (de los públicos, de los creadores y de las instituciones)

En las dos últimas décadas se han dado transformaciones profundas en la discusión internacional sobre las políticas culturales. Por una parte, los cambios provocados por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, articulados con otros movimientos de internacionalización y globalización de la producción y del consumo, de las migraciones y el turismo, han planteado retos diversos a las políticas culturales, que consideraban a la nación como su exclusivo ámbito de acción, a los Estados como los protagonistas principales y que desconocían el papel decisivo de las industrias audiovisuales las que, a través de los medios masivos, están logrando penetrar todos los ámbitos de la cotidianeidad, mediante la oferta a domicilio de entretenimiento y del manejo estratégico de información.
Hay un segundo movimiento de transformación de las políticas culturales, que se refiere al reconocimiento de la importancia social de la cultura. Tal reconocimiento ha supuesto la superación tanto de la noción reducida de cultura como de su relación con el desarrollo. Así, la concepción que restringía la cultura a las Bellas Artes y al folklore, amplió su sentido y, desde una perspectiva más cercana a la antropología, se la concibió como integrada por el conjunto de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos humanos fundamentales, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias4.

Impulsada principalmente por la UNESCO5., la discusión ha implicado una ampliación en la concepción general de que la política cultural es un instrumento diseñado solamente para ofrecer servicios culturales y dar acceso a ellos (espectáculos, bibliotecas, teatros, etc.), a una concepción de ésta como un instrumento que puede transformar las relaciones sociales, apoyar la diversidad e incidir en la vida ciudadana. La noción misma supuso cambios notables en los mecanismos de definición de las políticas culturales. De una política centrada en la difusión se pasó a otra basada en la creatividad; de tener a los artistas profesionales como los agentes clave de las políticas, los creadores no profesionales y comunitarios se tornaron en los sujetos privilegiados; de la idea de una política cultural se abrió paso a la certeza de que la acción cultural pública se basa en la pluralidad y, por lo tanto, se empezó a hablar de políticas culturales así, en plural. Adicionalmente, se ha generalizado la percepción de que las políticas culturales deben ocupar un lugar central en las políticas públicas.
En la actualidad, el campo de acción de las políticas culturales ha venido expandiéndose y junto con éste, el reconocimiento de que a la par del desarrollo del arte, las políticas culturales inciden en la economía, la política, la vida social, estimulando la inversión interna, creando empleos, apoyando exportaciones e impulsando competencia internacional. Asimismo, son un importante factor potencial de cohesión social: contribuyen a la integración de grupos minoritarios, pueden promover la armonía, mejorar la calidad de vida, renovar zonas urbanas y apuntalar programas de mejoramiento de la seguridad. No obstante lo anterior, debemos reconocer que la política cultural no se agota en el reconocimiento e impulso de los vínculos íntimos entre la actividad política, económica y social, y el arte y la cultura. Es necesario entonces destacar también el valor intrínseco del arte, como fuente de creatividad y de recursos intelectuales.


    1. Combate a la desigualdad y la exclusión social

¿Qué perfil le daba a la cultura la política anterior? A grandes rasgos, la cultura era manejada como botín político, tanto para el lucimiento de los funcionarios, como para conformar clientelas políticas. En sus vertientes más aceptables, se buscaba favorecer el acceso de la población a la Cultura (generalmente con mayúsculas y referida a las artes consagradas), aunque había excepciones, como el Festival de la Ciudad de México, que llevaba una amplia variedad de espectáculos a explanadas delegacionales, parques como la Alameda Central, teatros populares como El Blanquita, etc. Ha sido calificada como asistencialista porque, más que atender la estructura de las desigualdades y promover el desarrollo activo, autónomo y participativo de los diferentes sectores sociales, era dirigida de manera puntual a proveer un servicio a corto plazo, al que no se le veía ninguna otra repercusión ajena al goce estético. Por lo anterior, a la cultura se le asignaban presupuestos secundarios y cuando había recortes formaba parte de los primeros rubros en ser afectados.
El punto inicial en torno al cual se estructuró su agenda fue el combate a la exclusión de una parte de los habitantes de la ciudad del acceso a los bienes culturales:
El reto fundamental de la política cultural en la ciudad es superar la inequitativa distribución de los bienes culturales. Para ello hay que combatir la concentración de la oferta cultural en ciertos circuitos, su mercantilización y banalización, pero también el deterioro de la capacidad de disfrute de los bienes culturales motivada por la decadencia de la educación artística y humanística y la falta de aprecio a la creación popular.

Se trataba entonces de responder a un doble reto: invertir en infraestructura, tanto para mantener la existente6 como para mejorar su distribución en el territorio, pero igualmente atender las tareas de formación de públicos, ésta última largamente descuidada por el gobierno federal7. Adicionalmente, en la búsqueda de facilitar el acceso a los espectáculos a los ciudadanos de diferentes rumbos de la ciudad, se instauró un servicio nocturno de transporte público.
La “democratización” del acceso a las redes informáticas es un proyecto en el que sin duda deben intervenir varias dependencias del gobierno capitalino, pero en lo que toca al ICCM tiene ante sí al menos el reto de hacer de sus centros culturales un instrumento para proteger a sus ciudadanos del riesgo de la marginación tecnológica, a través de la actualización del equipamiento de las Casas de cultura, las escuelas y las bibliotecas públicas. Un elemento indispensable para que puedan desarrollar plenamente su carácter de centros de creatividad artística y de conexión con el mundo, además de favorecer los espacios de encuentro comunitario, es su oferta de recursos tecnológicos de alto nivel, como computadoras y acceso a Internet. En tal sentido, se deberían fomentar vínculos entre las empresas, el gobierno y la sociedad civil para la dotación de tal equipamiento. Igualmente, una declaración política sobre el derecho al acceso a las nuevas tecnologías y el establecimiento de un código deontológico de los prestadores de los servicios de información en el Distrito Federal es una meta que debiera ser fruto del estudio de especialistas, prestadores de servicios, gobierno de la ciudad y legisladores.

COMO LOGRARLO:

a) Conocimiento de los públicos, públicos potenciales y no públicos (la investigación y sus fuentes). Retos y dificultades de los estudios de consumo cultural
El desarrollo de las investigaciones sobre esta temática se ha transformado vertiginosamente en la última década. Mientras a principios de los noventa nos preguntábamos sobre los posibles significados de la inexistencia de investigaciones sobre públicos, consumo y recepción de bienes culturales en un país como México8, donde –al menos desde los gobiernos posrevolucionarios- se manifiesta una intensa preocupación por extender los vínculos del arte y la cultura hacia las masas (García Canclini, coord., 1993), a finales de la década, Guillermo Sunkel considera que, al menos en lo que respecta a los estudios sobre consumo de medios en América Latina, éstos no sólo han adquirido centralidad en la agenda de los estudios culturales, sino que también han pasado a ser un ingrediente clave en los procesos de producción al interior de la industria cultural (Sunkel, 1999:xx). Se trata entonces de un área de muy reciente impulso, prolífica más que en la cantidad de investigaciones, en la diversidad de vetas que se han explorado y en las metodologías puestas en práctica.
Los principales ámbitos en los cuales se han generado estudios de consumo cultural son las universidades y otros centros de investigación académica. Con contadas excepciones, las instituciones oficiales, en general, han carecido de diagnósticos que les permitan reorientar o formular con claridad políticas culturales9. Prácticamente no se cuenta con investigadores en los centros de investigación del INBA, y muy pocos dispersos en algunas universidades del país, que tengan la formación y experiencia adecuadas para realizar este tipo de estudios, cuya naturaleza es esencialmente interdisciplinaria (sociología de la cultura, antropología social, semiótica, estética de la recepción, estadística, comunicación, psicología social, etcétera). Los estudiosos de las artes se forman principalmente en el análisis de la producción y los sociólogos o antropólogos que investigan consumo cultural no pueden realizar un trabajo serio sin la colaboración de los conocedores de cada disciplina artística. Estos trabajos son, por lo tanto, necesariamente colectivos y es ya urgente favorecer el encuentro y la confluencia de investigadores de diversas instituciones que lleguen a constituir equipos mínimamente capacitados para realizarlos.
Es posible reconocer que los obstáculos que dificultaban la generación de estos estudios continúan vigentes. Por una parte, no existe ningún espacio académico en el país dedicado específicamente a la formación de profesionistas en este terreno (con la excepción de diplomados aislados). En las instituciones que se ocupan de la difusión cultural es habitual que no existan evaluaciones sobre su relación con las necesidades y las demandas de los públicos. Por otra parte, en las instituciones gubernamentales no existe un ordenamiento sistemático y comparativo de las estadísticas culturales, ni algún organismo dedicado al estudio del consumo en este campo. Las cifras aisladas de asistencia a espectáculos, museos y bibliotecas, registradas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática con frecuencia resultan rebatidas cuando consultamos directamente a las instituciones. Estas suelen advertir, a la vez, la baja confiabilidad de sus propios datos, que tampoco pueden agruparse con los restantes del mismo sector porque no hay criterios unificados de registro que homogenicen la información reunida por diferentes organismos.
Los sondeos cuantitativos de mercado y audiencia para las industrias culturales periodísticas, de radio, cine, video y televisión -que desarrollan sus propios centros de investigación o recurren con mayor o menor éxito a la investigación mercadotécnica- no son dados a conocer públicamente. Tales estudios no son acumulativos ni de fácil acceso, como para contribuir a evaluar globalmente las políticas culturales. Es notable que, pese al fuerte desarrollo de las industrias comunicacionales y de las instituciones culturales en México, nuestro país no disponga de departamentos de estudios que sistematicen las informaciones de estos campos, como ocurre en casi todos los europeos, en Estados Unidos, Canadá y Brasil, donde tales conocimientos están abiertos a la consulta de investigadores.
Además, los esfuerzos de generar información diacrónica que permita analizar las transformaciones de los campos culturales son incipientes y no sistemáticos: tal es el caso de la encuesta anual del periódico Reforma sobre “El uso de los medios de comunicación en la ciudad de México”, realizada desde 1994, y con algunas exploraciones en los últimos años en Guadalajara y Monterrey.
Así como persisten las dificultades para la realización de los estudios sobre públicos, también hay transformaciones que los impulsan. Las presiones económicas y las nuevas lógicas mercantilistas que se imponen a las instituciones culturales los empujan a buscar conocer mejor la información sobre su audiencia real y potencial. Es posible también identificar cambios en las fuentes de financiamiento. Durante los años ochenta un número creciente de instituciones culturales desarrollaron sus propias fuentes de financiamiento tales como cuotas de admisión, tiendas, donaciones no gubernamentales, etc. Los fondos gubernamentales ya no son suficientes para cubrir los costos de instituciones modernas. Respecto a estas transformaciones en el campo de los museos, se pregunta Graciela Schmilchuk: “¿Es la proliferación inaudita de museos y exposiciones en el mundo, compitiendo entre sí y con otras ofertas culturales? ¿O es quizás el debilitamiento y empobrecimiento de los Estados protectores y de las instituciones tradicionalmente patrocinadoras lo que lanza a los museos a buscar un impacto y unos beneficios consensuales y legitimadores que antes no buscaban para subsistir?” Los problemas que impulsan a realizarlas son variados; distintos espacios institucionales las encargan y financian con el fin de ajustar sus políticas culturales. Los “síntomas” visibles, puntuales, que las desencadenan pueden ser la preocupación por la baja afluencia de visitantes en relación con la oferta amplia de algunos museos y con las expectativas de su personal; o, por el contrario, una mayor afluencia que la esperada por el museo y la consiguiente dificultad para brindar una atención de calidad; el deseo y capacidad de algunos museos de crecer y de ampliar sus públicos, conocer el impacto comunicativo y educativo de cierta exposición o de secciones de la misma, etc. (Schmilchuk, 1996).
Guillermo Sunkel, por su parte, identifica tres hitos que han marcado el estudio del consumo cultural en América Latina. El primero, que no se encuentra explícitamente vinculado al debate comunicacional, se caracteriza por la realización de las primeras investigaciones sobre público de arte , que arrancan del total desconocimiento respecto a la orientación de los gustos, el origen de clase y el nivel educacional de quienes visitan –y de quienes nunca visitan- los museos, las galerías, las salas de teatro y de concierto. Dentro de estas primeras investigaciones se encuentra la dirigida por Rita Eder sobre “El público de arte en México: los espectadores de la exposición Hammer”, la cual inauguró el estudio del público de arte en nuestro país. Un segundo hito es el estudio comparativo sobre consumo cultural en grandes ciudades, realizado a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa a través del Grupo de Políticas Culturales de Clacso, en Buenos Aires, Santiago de Chile, Sao Paulo y México, cuyo propósito fue conocer las características del consumo cultural en la región, sondeando exploratoriamente diversos consumos, pertenecieran o no a la industria cultural. El tercer hito que marca el estudio del consumo cultural en América Latina son los estudios cualitativos de consumo de géneros y medios particulares, entre los que resultan paradigmáticos el trabajo de Jesús Martín-Barbero sobre la telenovela, y el de María Cristina Mata, sobre la radio (Sunkel, 1999:xvii-xix).
b) Adecuación permanente de la oferta (espacios / productos). El caso de los públicos del museo del Templo Mayor / Teatro de la Calle
c)Diseño de políticas de formación de públicos

  • El lector, como el escritor, sólo se construye leyendo o escribiendo. Muchos proyectos de formación de lectores nunca se transforman en experiencias reales de lectura. Solitarias o acompañadas, estas experiencias son siempre un trabajo que se desarrolla en el tiempo. La batalla no se puede dar desde la nostalgia o el lamento, sino desde la creación de experiencias auténticas.

  • Libertad para escoger lo que lee, para hacer su propia lectura. Leer, ha escrito Pennac, es un verbo que, como amar, no se conjuga en imperativo.

  • Debemos apostar más que por defender al libro, por hacer crecer la cultura escrita, por una cultura donde la palabra permita el desarrollo de la diversidad, por una cultura donde cada vez un mayor número de personas realicen acciones significativas a través de la palabra escrita.

  • Buscar que cada palabra publicada busque al silencio de un lector y que el silencio genere deseos de compartir a través de la palabra.


De Emilia Ferreiro y otros:

  • Proyectos de formación de lectores: consignas y carteles/ aumento de oferta / creación de espacios acogedores para el libre acceso

  • La lectura como espacio de aprendizaje para los que buscan un lugar en el mundo que ya se presenta como lleno, como enteramente ocupado y definido, o sea, los jóvenes. Dice Michele Petit: la juventud es la época en la que se tiene la impresión de que el mundo está lleno, de que los lugares están ocupados, de que las casas están ya construídas, los libros han sido escritos, los saberes se han constituído, los árboles están sembrados, desde hace una eternidad... Para encontrar lugar será necesario, por tanto, remover todo eso. Y esto no tiene la menor intención de dejarse remover”.

  • Cultura escrita: no es únicamente la actividad de leer textos producidos por otros, es también la actividad de comentar, comparar, evaluar, parafrasear, resumir. Y es también la actividad de producción de textos, no sólo para cumplir requisitos burocráticos sino para aprender a decir por escrito y, durante este aprendizaje, comprender mejor la estructura, la función y la fuerza elocutiva de los textos escritos por otros.

  • Crear lazos de amistad entre el niño y los libros. Se trata de una relación similar a las otras relaciones interpersonales: tiene su nacimiento (a veces casual), su desarrollo y su maduración. Se necesitan padres y maestros que creen un terreno fértil para esa relación, que no dejen en segundo plano el disfrute y que respeten la voluntad del niño de elegir lo que él quiera leer.

  • Necesidad de creación de experiencias auténticas de lectura. Es una siembra que requiere paciencia y perseverancia. En 1790 el consejo de suecia declaró que en ese país no había más analfabetos. No es extraño hoy que los países nórdicos tengan no sólo las mejores bibliotecas del mundo, sino que éstas sean, además de centros de lectura, espacios de reunión de jóvenes, ancianos y niños: espacios acogedores para el libre acceso. No se trata tanto de generar estrategias mágicas para la lectura.

  • No son necesarios tanto los buenos libros sino la variedad de ellos.


Teatro de la calle (Bruno Bert):

Volver espectador al que pasa. Aquí lo que cuenta no es la cadena de circunstancias sociales que median habitualmente para hacer nacer a un espectador de teatro. Lo que importa es una vinculación directa entre una atención que ha sido reclamada y la habilidad de un artista para mostrar ese nuevo horizonte que nace de sus actos como algo indispensable para el hombre.
Estancias de artistas en diferentes comunidades


1   2   3   4   5   6   7   8   9

similar:

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconPrograma conjunto con la Universidad Autónoma de México y el Instituto...

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconCuestionario tema 5: Comparación ante la doble condición de unidad...

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconInvestigación Acerca del Maltrato de Animales en os Zoológicos de la Ciudad de México

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconLa marca de lo ecológico: un análisis socio-motivacional del consumo ecológico

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconPaciente masculino de 69 años de edad quien acude al Servicio del...

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconLas consecuencias ecológicas del consumo en los informes sobre

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconSe pone en marcha esta campaña con el objetivo de fomentar un consumo...

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconEl naturalismo fue un estilo artístico, sobre todo literario, basado...

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconProgramas de estudio en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

* ejercicio de análisis encuesta sobre consumo cultural y medios del periódico Reforma (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) y su comparación con la realidad de Veracruz iconResumen El presente estudio de caso se propone, a partir de la descripción...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
b.se-todo.com