Parejas homosexuales y transexuales: su derecho a la seguridad juridica. Derecho adopción. Herencia 1




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PAREJAS HOMOSEXUALES Y TRANSEXUALES: SU DERECHO A LA SEGURIDAD JURIDICA. Derecho adopción. Herencia"1
Evolución jurisprudencial en la Corte Europea de Derechos del Hombre.

Regulación legislativa española

Graciela Medina

I - Introducción

En estos últimos años hemos asistido a una evolución social y jurídica en todos los temas relacionados con la homosexualidad y la transexualidad.

En lo social se advierte se ha transitado del repudio a la tolerancia, llegando en la actualidad a una aceptación cada vez mayor de los homosexuales y transexuales y sus uniones.

En lo jurídico se ha evolucionado desde la consideración de la transexualidad y homosexualidad como delito tipificado a su despenalización; llegando en la actualidad a otorgar iguales derechos a los homosexuales y transexuales que a sus congéneres del sexo con el que éstos se identifican y a equiparar los derechos de las parejas de hecho homosexuales y transexuales con las heterosexuales sobre todo en el plano de la seguridad social, en el de la salud y en la continuación del arrendamiento a la muerte del arrendador.

En el ámbito del derecho existe un principio universalmente reconocido que es el de la prohibición de discriminación en razón del sexo. La cuestión radica en determinar la extensión a dar a ese principio. Ello implica precisar si en aras de evitar la discriminación en razón del sexo se debe:

1. - Permitir el cambio de sexo en las partidas de nacimiento de los transexuales e impedir cualquier mención al sexo de nacimiento.

2.- Equiparar las uniones de hecho de homosexuales y transexuales con las uniones de hecho heterosexuales.

3. - Otorgar el derecho a casarse a los transexuales.

4. - Facultarlos para que puedan adoptar en forma conjunta.

5. - Permitirles el acceso a las técnicas de fecundación asistida a los transexuales en igual extensión que ha las parejas heterosexuales.

6 - Considerar padre al transexual compañero de la mujer que ha dado a luz a un niño, mediante técnicas de fecundación asistida.

7- Otorgar derechos hereditarios a los miembros de las uniones homosexuales

Algunos de estos problemas han sido resueltos por la Corte Europea de Derechos del Hombre; Tribunal de máxima instancia al que han acudido los transexuales en la búsqueda de soluciones no previstas en las legislaciones positivas o legisladas en forma contraria a sus aspiraciones. Otros problemas han sido solucionados por legislaciones positivas como la Ley Catalana de Parejas de Hecho o la ley de Aragón

Creemos interesantes examinar los precedentes más importante de la Corte Europea de Derechos del Hombre, porque advertimos que algunos de los problemas resueltos por esta Corte se están planteando en nuestro país2 y consideramos que el conocimiento de las soluciones de este Tribunal tan prestigiado puede ayudar tanto al planteo como a la solución a dar a los temas que requieran respuesta jurisprudencial o legislativa3.

Concretamente vamos a examinar lo afirmado por la Corte en los casos Rees, Cossey, Shefield y Horsman, "X - Y -Z" todos ellos relativos a planteos de transexuales contra el Reino Unido, en cada caso examinaremos los antecedentes de hecho, la pretensión la posición del gobierno británico y la sentencia.

Posteriormente analizaremos la Ley Catalana sobre Parejas de Hecho Hetero y homosexuales en lo relativo al derecho a la Herencia y la ley de Aragón
II.- CASO REES4


  1. ANTECEDENTES DE HECHO

El requirente era un ciudadano británico nacido en 1942 que residía en Wells Inglaterra. A su nacimiento presentó las características físicas de sexo femenino y como tal fue registrado bajo el nombre Brenda Margaret Rees. En su primera infancia Brenda manifestó un comportamiento de tipo masculino y un aspecto ambiguo. Cuando se dio cuenta de su condición de transexual realizó un tratamiento hormonal que le provocó la aparición de caracteres secundarios masculinos.

En Setiembre de 1971 cambió el nombre por el de Brendan Mark Rees y en 1977 adopta el de Mark Nicholas Alban Rees. Después de su cambio de nombre el solicitó un cambio de pasaporte que indicara su nueva identidad, precedido de la letra M., que le fue concedido

En 1974 se sometió a un tratamiento quirúrgico, concretamente a una masectomia bilateral para extirpar sus senos, éste fue pagado por el Servicio Nacional de Salud.

A partir de 1973 el requirente intentó persuadir a los diputados de que se dictara una ley sobre los transexuales y que se le permitiera la corrección de su acta de nacimiento en lo relativo al sexo; sin éxito.

El 1ºde noviembre de 1980 presentó una demanda a fin de la corrección del sexo en el acta de nacimiento alegando que existía "error". Señala que de los cuatro criterios para determinar el sexo que son: cromosómico, gonádico, genital y psicológico el más importante es este último ya que determina el comportamiento social del individuo y su rol como adulto. Señala que el sexo es fijado en el momento del nacimiento cuando en verdad en el aspecto psicológico se revela mas tarde.

Por otra parte el requirente manifestó que él se considera un hombre y la sociedad lo reconocía como tal y que salvo su acta de nacimiento, todos los documentos oficiales lo designan por su nuevo nombre precedidos del " M" insertado en su pasaporte en 1984; la sentencia es rechazada


  1. PRETENSIÓN DE REES

Rees se queja que el derecho británico no le confiera el status correspondiente a su condición real e invoca la violación de los derechos, 8 y 12 de la Convención Europea de Derechos del Hombre.

El requirente pretende ser víctima de una legislación y de prácticas nacionales contrarias a su derecho al respeto de su vida privada consagrado por el artículo 8 de la convención. Fundamentalmente se queja de que el Estado Inglés continúe otorgando un certificado de nacimiento en el que figura como de sexo " femenino", ya que ello le produce un acto de humillación cada vez que debe mostrar el acta que revela su sexo oficial que está en discordancia con su apariencia.

También manifiesta que el Estado Inglés vulnera su derecho a casarse al no permitirle hacerlo con otra mujer.

3. LA SENTENCIA

La Corte dijo que la transexualidad no constituye un fenómeno nuevo pero que se han definido y examinado mejor sus características en los últimos decenios y que se entiende por "transexuales" a las personas que pertenecen físicamente a un sexo pero que sienten el pertenecer a otro, y para acceder a una identidad más coherente y menos equívoca se someten a tratamientos médicos o a intervenciones quirúrgicas a fin de adaptar sus caracteres físicos a su psiquismo.

En el Reino Unido, ni el legislador, ni la jurisprudencia han establecido una decisión general y uniforme relativa al estado civil de los transexuales operados. No existe ningún régimen del estado civil integral solamente se registran los nacimientos, los casamientos, las defunciones y las adopciones. En estos registros se consignan los datos pertinentes tal como se producen en su origen sin mencionar los cambios de nombre, dirección etc.,. Como el derecho inglés registra los datos históricos es lógico que en el acta de nacimiento se registre el sexo de origine y al igual que no se registran los cambios de domicilio no se registren los cambios realizados por los transexuales.

En revancha dentro del Reino Unido los transexuales pueden modificar su nombre, y hacerse expedir documentos oficiales con sus nuevos nombres con la abreviación pertinente (M. Mme. Mlle.) Esta facultad les procura una ventaja considerable frente a otros estados donde todos los documentos oficiales deben concordar con lo registrado en el estado civil. Pero en el acta de nacimiento y en las copias certificadas se indica el sexo biológico del momento del nacimiento.

Es claro que el Reino Unido no reconoce al requirente un sexo social masculino. En el estado actual del derecho británico M. Rees es considerado como una mujer entre otros a los efectos de la jubilación, el casamiento, y a los fines de ciertos empleo y la existencia de un acta de nacimiento no corregida no contribuye a darle identidad como hombre.

El requirente y la comisión juzgan a esta situación como contraria al artículo 8 de la convención de derechos humanos de Europa y señalan que no existe ningún interés público en negar el cambio de sexo en el acta de nacimiento, señalando que similares cambios se realizan en el caso de las adopciones donde el acta de nacimiento no refleja los datos históricos. Y manifiestan que otros Estados de la Comunidad permiten el cambio de sexo en sus partidas de nacimiento Por otra parte plantean la incongruencia del Reino Unido al costear con su sistema de salud gratuito los tratamientos y las operaciones de los transexuales y al mismo tiempo impedir el cambio de sexo en la partida de nacimiento.

Este argumento no convence a la Corte porque el derecho al respeto a la vida privada contemplado por el artículo 8 de la Convención está destinado principalmente a evitar la injerencia del estado en la vida privada de los ciudadanos, y que no se advierte que con el sistema de registración de las actas de nacimiento el Estado Inglés haga una intromisión en la vida privada de los transexuales.

El Tribunal entiende que el requirente pretende un accionar positivo del Estado Inglés, no solamente que este omita ingerir sino que modifique el sistema de registración de sus partidas de nacimiento.

En el ámbito del accionar positivo el margen de apreciación de los Estados es mayor y las medidas positivas solo son exigidas cuando existe un derecho uniforme o común para todos los países, que demuestra la incorporación de un principio de derecho que no puede ser ignorado por ningún Estado o cuando el equilibrio entre el interés general y el particular demuestre que una violación del interés individual sin justificación común.

En lo relativo al cambio de sexo en las partidas de nacimiento la Corte pone de manifiesto que no hay un acuerdo en los Estados Europeos y que si bien algunos lo admiten otros no lo hacen y describe el estado de la legislación como de transición, señalando que este es un aspecto donde el Estado tienen libertad de regulación, ya que no existe un acuerdo general sobre el tema, ni una legislación común.

En cuanto al derecho del transexual al respeto a su vida privada la Corte entiende que hacer constar en el acta de nacimiento el cambio de sexo no lo liberará de sus problemas porque de todas maneras se dejaría constancia que el sexo ha sido cambiado. Además pone de resalto que el cambio quirúrgico no le da todos las caracteres del otro sexo al que no pertenece, ya que con los tratamientos y las operaciones se pierden algunos caracteres del sexo de origen pero no se adquieren todos los del sexo contrario.

Con relación al interés general el Tribunal entiende que existen casos en que se justifica el conocimiento del sexo de origen y que no se puede privar a los interesados del acceso a esos datos.

Es cierto que las menciones de las actas de nacimiento pueden ser cambiadas en el caso de adopción y de legitimación pero la situación no es similar ni comparable a la del transexual. La Corte acepta como razonable que en la legislación británica salvo error u omisión no se admita un cambio en el sexo que consta en el acta de nacimiento porque entiende que admitirlo induciría error a las personas que tienen un interés legítimo en conocer los datos exactos y considera que las exigencias del interés público militan en contra de las aspiraciones de los transexuales de hacer constar el cambio de sexo en el acta de nacimiento.

En cuanto a la pretensión de Rees relativa a que la anotación sobre el cambio de sexo no sea revelada a terceros, se pone de resalto que para ello sería necesario hacer una modificación radical del sistema actual de registro de nacimiento de manera que el público no pudiera acceder a las registraciones anteriores. El secreto puede provocar resultados indeseables por ejemplo en el ámbito del derecho de familia o de sucesiones y privaría a organismos oficiales como la Armada o a contratantes como las aseguradoras de datos e indicaciones que ellos tienen legítimo derecho de conocer.

Para evitar estas dificultades una legislación debería precisar los efectos del cambio de sexo en los diferentes contextos y las condiciones en las cuales el secreto debería ser dejado de lado por el interés general. Si se tiene en cuenta el gran margen de apreciación que tiene el Estado y de la necesidad de proteger los intereses de otros para atender el equilibrio querido, no se puede admitir que exista violación al artículo 8 Convención Europea de derechos del Hombre, por no tomar las medidas positivas que Rees solicita.

La Corte toma conciencia de la gravedad de los problemas de los transexuales pero considera que la Convención debe ser interpretada a la luz de las condiciones actuales al tiempo del dictado de la sentencia y en las condiciones existentes al tiempo de dictar no se puede considerar que exista violación al artículo 8 del la Convención Europea de derechos del Hombre, sin perjuicio de la necesidad de establecer medidas jurídicas acordes con la evolución de la ciencia y de la sociedad.

Sobre la violación del derecho a casarse la Corte considera que no existe tal violación porque la convención asegura el derecho a casarse de dos personas de diferente sexo y no de transexuales
III. CASO COSSEY5


  1. ANTECEDENTES DE HECHO

Cossey era un ciudadano británico nacido en el año 1954, que fue registrado como de sexo masculino con el nombre Barry Keneth.

A los 21 años se dio cuenta que no era como los demás jóvenes de su sexo y que pertenecía psicológicamente al sexo femenino no obstante tener órganos genitales masculinos.

En Julio de 1972, abandona sus nombres masculinos, para tomar el nombre femenino de "Caroline", que cambia por un acto unilateral "deed pool" en 1973, nombre que mantienen hasta el momento de la sentencia. Por otra parte comienza a vestirse como una mujer y asume el rol femenino

En 1974 se somete en una clínica de Londres a una intervención sexual de cambio de sexo destinada a dar a su anatomía externa un aspecto más femenino. Anteriormente había tomado hormonas femeninas y se había operado para lograr un aumento del volumen de sus senos con la ayuda de un implante.

Un informe médico de 1984 la describe como una encantadora joven femenina normal que vive una vida de mujer tanto psicológicamente como psíquicamente, y después de sus operaciones se ha transformado en un transexual que tiene una vagina y puede tener relaciones sexuales con un hombre.

En 1976 el Reino Unido le expide un pasaporte designándola como de sexo femenino y desde 1979 a 1986 trabaja como modelo y aparece regularmente en los diarios, revistas y anuncios publicitarios.

En 1983 Cosey pretende casarse con M.L. ciudadano italiano que conocía desde hacia 14 meses. El Registro General del estado civil le informa que un casamiento de ese tipo en el Reino Unido era nulo porque era considerada como de sexo masculino no obstante sus características físicas y psicológicas femeninas y que para que pudiera casarse sería necesaria una reforma legislativa.

En 1984 ella solicita un certificado de nacimiento donde conste que su sexo es el femenino, que le es denegado porque los datos del acta de nacimiento recogen los datos del nacimiento.

En 1985 después de la intervención de la comisión Cossey y M.L rompen su noviazgo

El 21 de mayo de 1989 Cossey se casa con M.X ciudadano de sexo masculino. en una sinagoga en Londres y sus relaciones finalizan el 11 de Junio.

Con posterioridad Cossey plantea un recurso ante la Alta Corte quien en una sentencia de 1990 declara que el matrimonio es nulo porque ambas partes son del mismo sexo.


  1. LA PRETENSIÓN DEL ACTOR.

El actor se queja de que en el derecho Inglés no pueda obtener un reconocimiento total de sus derechos de conformidad al sexo elegido. Concretamente Cossey se queja de que se le niega la expedición de un certificado de nacimiento que le atribuya el sexo femenino y que se le impida casarse. Considera que ello constituye una violación al art. 8 y 12 de la Convención Europea de Derechos del hombre"

El art. 8 dice " toda persona tiene derecho al respeto a su vida privada y familiar y a su domicilio y correspondencia.

No puede existir injerencia de una autoridad pública en el ejercicio de ese derecho salvo que esta intervención este prevista por la ley y que ella constituya una medida, dentro de una sociedad democrática que sea necesaria para la seguridad nacional, seguridad pública o para la economía de una país o para la defensa del orden y la prevención de la las infracciones penales o la protección de la salud o de la moral o la protección de los derechos y la libertad de los otros.

Art. 12

"A partir de la edad núbil el hombre y la mujer tienen derecho a casarse y a fundar una familia según las leyes nacionales que reglamenten el ejercicio de ese derecho."


  1. LA SENTENCIA

La Corte se plantea si las circunstancias de la causa Cossey difieren de las del caso Rees, El requirente y la Comisión señalan que si porque al momento de la intervención de la Comisión Cossey tenía un novio dispuesto a casarse con ella mientras que Rees no tenía ninguna compañera deseosa de unirse a él. Por otra parte no obstante la anulación del matrimonio celebrado con X, este demuestra la intención de casarse

La Corte no esta persuadida de esta diferencia porque la cuestión a determinar relativa al deber del estado de cambiar el sexo en la partida de nacimiento no solo tiene que ver con el hecho de que el requirente tenga un compañero con quien quiera casarse ya que uno puede solicitar una copia del acta para fines diferentes al casamiento. Por otra parte tampoco varía en lo relativo a la vulneración del derecho a casarse ya que el derecho de casarse no depende de la existencia de un compañero estable, ni del deseo de casarse, sino de que la persona que desea hacerlo responda a los criterios establecidos por la ley

La requirente subraya que ella está reconocida socialmente como mujer, a diferencia de Rees que era reconocido como hombre. Pero para el tribunal poco importa que se trate de una transexual y no de un transexual como Rees esta circunstancia a juicio de los miembros del Tribunal no hace ninguna diferencia de lo resuelto en el caso Rees.

De todas maneras la Corte entiende que los problemas planteados por Cossey merecen una nueva reflexión.6

Según la requirente el hecho de que el estado Inglés se niegue a otorgarle un certificado de nacimiento que le atribuya el sexo femenino constituye una injerencia dentro del derecho al respeto de su vida privada: que le obliga a revelar los detalles personales íntimos cada vez que debe presentar un documento parecido.

La Corte sostiene - lo mismo que afirmó en el caso Rees - que la negativa a modificar las actas de nacimiento consignando una operación en el sexo realizado con posterioridad no constituye una “ injerencia” en la vida privada de los transexuales

Entiende que en éste como en el caso Rees no se pretende una abstención del estado sino que lo que se pretende es una actitud positiva del estado. Por ende la cuestión radica en determinar si el respeto efectivo de la vida privada de Cossey requiere de medidas positivas por parte del Estado del reino unido.

Para concluir en la ausencia de esta obligación se parte de las siguientes consideraciones:

a. La exigencia de un justo equilibrio no puede obligar al Estado a cambiar su registro de nacimiento en el que se consignan hechos históricos, porque otros estados lo hayan adoptado, cuando no existe un consenso legislativo generalizado.

b. Una anotación como la pedida solo podía demostrar que el requirente ha efectuado un cambio de sexo, pero no le suprimiría el sexo original, además el cambio médico o quirúrgico de los transexuales no les hace adquirir todo los caracteres del otro sexo. Y la anotación pedida no podría constituir una garantía efectiva de la integridad de la vida privada del requirente ya que esta revelaría el cambio de sexo.

c. El cambio solicitado obligaría a cambiar todo el sistema de registro público de Inglaterra y privaría a los interesados del conocimiento de los datos a los que ellos tienen derecho.

d) Por otra parte no se puede obligar a registrar un cambio completo de sexo cuando este es imposible en el plano médico.

La Corte no reconoce de ningún progreso científico significativo después de dictado el caso Rees que le permita cambiar su opinión y que permita admitir que una operación de cambio de sexo otorga todos los caracteres del sexo al que no se pertenece

Una cierta evolución se advierten después de 1986 dentro del derecho de algunos estados miembros del Consejo de Europa, además de la resolución adoptada por el Parlamento Europeo el 12 de setiembre de 1989 y la recomendación de la Asamblea consultiva del Consejo de Europa del 29 de Setiembre de 1989, todas ellas tendientes a recomendar la a armonización de las legislaciones, que al momento del dictado se encuentran en estado diverso en un dominio que otorga gran margen de apreciación. Por ello la corte concluye en que no ha existido violación al artículo 8. E insiste al igual que en el caso Rees a recomendar a los Estados que adopten medidas apropiadas y examinen permanente su legislación a la luz de las evoluciones científicas y sociales

Sobre la violación del artículo 12 que contempla el derecho a casarse.

Cossey insiste en que se le está vulnerando su derecho a casarse ya que ella se ha transformado en una mujer y se quiere casar con un hombre pero para el derecho inglés ella sigue siendo un hombre, no desconoce que la convención protege el derecho a casarse entre un hombre y una mujer pero señala que ella es una mujer., y que no son justos los criterios ingleses de establecer el sexo solo por los caracteres biológicos.

La Corte entiende que no existe ninguna imposibilidad de que el requirente se case con una mujer con lo cual no hay violación al derecho a casarse, ya que este es otorgado a dos personas de diferente sexo, es por ello que le está denegado hacerlo con un hombre porque la ley inglesa no protege el derecho a casarse entre seres del mismo sexo.

Y con respecto a los criterios aplicables para determinar el sexo de una persona esta es una cuestión interna de cada estado y no existiendo acuerdo unánime en el ámbito médico es competencia del estado el continuar estableciendo el sexo por criterios biológicos.
IV - CASO SHEFFIELD ET HORSHAM 7
1. PROCEDIMIENTO

Se dictó una única sentencia en dos asuntos distintos elevados a la Corte por la Comisión Europea de los Derechos del Hombre; uno había sido planteada por la Srta. Kristina Sheffield contra El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El otro había sido planteado Rachel Horsham contra el mismo estado.
2. ANTECEDENTES EN EL CASO SHEFFIELD

Kristina Sheffield era una ciudadana británica nacida en 1946; al momento del fallo residía en Londres. A su nacimiento fue registrada como de sexo masculino, luego se casó y tuvo una hija. En 1986 comenzó un tratamiento en una clínica de identidad sexual con la intención de someterse a una operación de cambio de sexo. El cirujano y el psiquiatra le exigieron que obtuviese el divorcio antes de la realización de la operación. Kristina se divorció y se realizó una operación y un tratamiento de cambio de sexo; cambió su nombre por el que usa actualmente y el cambio de nombre fue registrado en su pasaporte y en su permiso de conducir.

Después de la operación su ex esposa demandó la cesación de todo contacto con la hija y el Tribunal hizo lugar a la demanda afirmando que mantener contacto con un transexual no era bueno para el interés del menor.

Si bien su nuevo nombre figura sobre su pasaporte y su permiso de conducir, el antiguo nombre y el sexo de nacimiento figuran en otros registros como en el de Seguridad social, policía y en el acta de nacimiento que consta en el Registro Civil. Kristina asegura que esto le produce problemas y daños, relata diversas circunstancias en que fue obligada a denunciar su sexo anterior, entre otras: el 7 y 16 de abril de 1992 compareció ante la justicia para dar una fianza para un amigo, y las dos veces, para gran vergüenza de, debió denunciar su antiguo nombre y sexo. En marzo de 1994 prefirió no servir de testigo en un procedimiento penal que pudo haber servido de coartada a un amigo pensando que la divulgación delante del tribunal de su sexo original podía dar al procedimiento un elemento de sensacionalismo. El 20 de diciembre de 1992 suscribió una póliza de seguros para su automóvil; en el contrato debió identificarse como de sexo masculino porque el derecho británico la sigue considerando como de sexo masculino. Kristina afirma que a consecuencia de su cambio de sexo no había vuelto a conseguir empleo como piloto.
3. ANTECEDENTES EN EL CASO HORSHMAN

Raquel Horshman era una ciudadana británica nacida en 1946 que vivía en los Países Bajos desde 1974. Explica que desde la infancia se no consideraba un hombre y que a la edad de 21 años se dio cuenta que era un transexual, dejó el Reino Unido en 1971 y decidió vivir en el extranjero como una mujer. A partir de 1990 se sometió a una psicoterapia y a un tratamiento hormonal y mediante una operación cambió su sexo, motivo por el cual cambia el nombre en el pasaporte y en el registro de conducir pero le fue denegada su petición de cambiar el nombre y el sexo en el acta de nacimiento de Gran Bretaña.

La requirente pone de manifiesto que se ve obligada a vivir en el exilio a causa de la discriminación que sufre en Gran Bretaña y señala que tiene un compañero con el que desea casarse, pero este casamiento que es posible en los Países Bajos, sería inválido en Inglaterra.
4. FUNDAMENTOS DE AMBAS DEMANDAS

Ambas demandantes señalan que la persistencia del Reino Unido de determinar el sexo de las personas a partir de criterios biológicos y la negativa a cambiar las actas de nacimiento poniendo en ella el nuevo sexo de los transexuales operados comporta una violación al art. 8 de la Convención Europea sobre Derechos Humanos

Las demandantes afirman que en el derecho inglés ellas continúan siendo reconocidas como de sexo masculino y que ello les produce un perjuicio. Aclaran que el no reconocimiento pleno en el plano jurídico de su nuevo sexo, les produce repercusiones graves en sus vidas porque las obliga a identificarse en contextos públicos como pertenecientes a un sexo al cual ellas han renunciado. Relatan que ello constituye una fuente de sufrimiento y de estrés profundo que produce consecuencias negativas a su vida privada.

Las actoras manifiestan que el Reino Unido establece el sexo de las personas solamente por las características biológicas sin considerar el sexo cerebral, que eso les impide modificar su acta de nacimiento para hacer figurar su nuevo sexo y al no poder modificar su acta de nacimiento, no pueden casarse, ni adoptar, además de tener que contratar seguros en condición de hombres.

Las requirentes señalan que en el año 1986 en el caso Rees y en el año 1990 en el caso Cossey la Corte había indicado al Reino Unido la necesidad de revisar constantemente las medidas jurídicas en materia de transexualismo, teniendo en cuenta la evolución de la ciencia y de la sociedad. Manifiestan que no obstante los nuevos reconocimientos médicos en materia de transexualismo realizados por el Profesor Gooren y la tendencia creciente en los países miembros de la Unión Europea de reconocer jurídicamente los cambios de sexo de los transexuales operados, el Reino Unido no ha cambiado su legislación interna.

Las actoras señalan que la actitud del Reino unido violenta el art. 12 de la Convención y que la posibilidad de que los estados nacionales reglamenten el derecho a celebrar matrimonio no les permite establecer limitaciones que atenten contra la esencia misma del derecho a casarse.
5. LA SENTENCIA

La Corte reitera lo sostenido en los precedentes anteriores Rees y Cosey de que en verdad no se trata de una omisión del Estado en reconocer el derecho de los transexuales, ya que el Reino Unido ha modificado los registros de conductor y los pasaportes.

El Tribunal entiende que los actores pretenden medidas positivas por parte del Reino Unido y que concretamente exigen del estado la obligación positiva de cambiar el sistema de registración de los nacimientos de manera tal de hacer figurar la nueva identidad sexual en el acta de nacimiento.

Para defender el sistema actual de registros de nacimientos el Estado inglés invoca motivos de interés general y la Corte admite que existen motivos justificados para mantener datos históricos en los registros como lo son el nombre y el sexo de origen, y que resulta razonable que en algunos casos a los transexuales se les obligue a declarar el sexo de su nacimiento.

El Tribunal considera que no ha existido en la ciencia médica ningún descubrimiento que haya disipado de manera concluyente las dudas concernientes a las causas del transexualismo, ya que las investigaciones realizadas por el Profesor Gooren no son aceptadas universalmente en la profesión médica - científica.

Por otra parte señala que la conversión sexual no entraña la adquisición de todos los caracteres del sexo opuesto; además manifiesta, que la evolución jurídica a la que hacen referencia las requirentes, no ha llegado a establecer un consenso sobre el derecho al matrimonio, la filiación, la posibilidad de adoptar de los transexuales que le es denegada en la mayoría de los países

En definitiva, para la Corte el transexualismo continúa presentando cuestiones complejas de naturaleza jurídica, científica, moral y social que no tienen soluciones homogéneas dentro de los estados pertenecientes a la Unión Europea.

Por otra parte el Tribunal señala que los inconvenientes relatados por los actores no tienen una gravedad suficiente y se encuentran razonablemente fundados. Concretamente, manifiesta que en los casos invocados por la Sra. Sheffield el Estado Inglés tenía buenas razones para exigir el conocimiento del sexo original; así por ejemplo, considera justificado que en materia de contratos de seguros se tenga en cuenta el sexo del conductor para evaluar los riesgos y establecer el precio de la póliza y estima razonable que quien va a prestar una caución en materia penal deba declarar su sexo anterior a fin de precisar sus antecedentes judiciales.

La Corte pone de relevancia que independientemente de estas consideraciones las circunstancias por las cuales se les exige que se revele el sexo anterior son infrecuentes, por lo tanto no pueden ser consideradas como ofensivas al derecho al respeto a la vida privada de los interesados. Además pone de resalto que el estado se ha esforzado en minimizar los daños de los transexuales al permitirles obtener un permiso de conducir, un pasaporte y otros tipos de documentos oficiales con su nuevo nombre y sexo.

La Corte reitera su opinión en el sentido que (si bien no existe violación al art. 8 del tratado Europeo de Derechos del Hombre, ni tampoco una evolución científica significativa que permita dar una conclusión universalmente aceptada sobre la etiología del transexualismo se constata un aumento de la aceptación social), el Reino Unido tiene la obligación de examinar de manera permanente las soluciones jurídicas dadas a los transexuales, adaptándolas a los avances médicos y sociales.

Con relación al derecho a casarse la Corte dice que el derecho a casarse protegido por el artículo 12 de la convención hace referencia al matrimonio tradicional entre dos personas de diferente sexo y tiene como fundamento proteger el casamiento, en tanto fundamento de la familia.

A la luz de estas consideraciones la Corte entiende que la imposibilidad de que dos personas de igual sexo genético contraigan matrimonio no puede constituir una violación al artículo 12 de la convención.

Con respecto al problema particular planteado por la Sra. Horshman la Corte señala que ella no ha demostrado que tuviera serias intenciones de casarse, ni tampoco que tuviera intenciones de radicarse en Inglaterra, y que de ser ello así constituiría un problema de Derecho Internacional Privado relativo al reconocimiento en Inglaterra del casamiento de un transexual operado realizado válidamente en los Países Bajos, que hasta el momento constituía una circunstancia hipotética.

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