Competencias inteligencias múltiples




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títuloCompetencias inteligencias múltiples
fecha de publicación22.01.2016
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CARLOS ALBERTO JIMÉNEZ V.

Magister Comunicación y Educación

PHD Profesor Titular Universidad Libre Seccional Pereira


COMPETENCIAS – INTELIGENCIAS MÚLTIPLES
Carlos Alberto Jiménez V.

Profesor asociado Facultad

de Ciencias Contables
Son muchos los conceptos que utilizan la pedagogía y la sicología para designar un mismo objeto de estudio. Términos como aptitudes, facultades, destrezas, habilidades, capacidades, dotes, talentos, competencias son en gran medida “inteligencias”. Para Howard Gardner “La inteligencia es la capacidad de resolver problemas o de crear productos que son valorados en uno o más contextos culturales (Gardner: 2001:44). Desde una perspectiva complementaria del mismo autor, la inteligencia debe de considerarse como un potencial biopsicológico para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura. Desde está última perspectiva la inteligencia es difícil de medir, ya que es “un potencial neural”, que corresponde a la problemática de la interioridad humana en su esfera síquica – mental – cognitiva, la cual no es medible. Si el cerebro está compuesto de muchas facultades o es multimodular, es porque existen múltiples inteligencias y no una sola como lo creía Piaget y muchos de sus seguidores. Recordemos que el mismo Piaget, ya había abierto esa posibilidad, cuando planteó que el desarrollo cognitivo, no constituía el único eje del desarrollo humano, lo cual es un reconocimiento tácito de la existencia de una pluralidad de inteligencias – dominios – competencias.

Lo importante de la definición de inteligencia de Howard Gardner, es que ésta problemática, no compete únicamente a la solución de problemas, sino que plantea la posibilidad de la creación de productos que le sirvan a un determinado contexto cultural. También argumenta que el desarrollo humano, se encuentra compuesto por una variedad de dominios, que no sólo incluyen el pensamiento lógico – matemático (Piaget), y el conocimiento lingüístico (Chomsky), sino que comprende inteligencias como: Lingüística, visoespacial, cinestésicocorporal, musical, lógico – matemática, intrapersonal, interpersonal y naturalista. Es necesario aclarar al respecto que la educación actual, a priorizado el desarrollo de la inteligencia lingüística y lógica matemática, en detrimento de los otros tipos de inteligencia existentes.

INTELIGENCÍA LINGÜÍSTICA: Se encuentra determinada por la capacidad que tienen los sujetos del dominio sintáctico, semántico y morfológico del uso de la lengua, en especial en lo relacionado con las competencias que se debe de tener sobre las discriminaciones fonéticas, el uso algorítmico del orden de la sintaxis, la adquisición y comprensión de significados para las palabras y la pragmática del uso del lenguaje, que se evidencia en su uso y en la utilización de las competencias argumentativas, interpretativas y propositivas que se debe de tener. Para Vigotsky una palabra sin significado es una palabra hueca. Para éste autor la palabra desempeña un papel central en el desarrollo de la conciencia como totalidad, en donde la palabra con significado es un microcosmos de la conciencia. De está forma, “El pensamiento y el habla, han resultado ser la clave para la comprensión de la naturaleza de la conciencia humana” (Citado por Wertsch: 1998: 203).

Desde el punto de vista Neuropedagógico, las teorías neuro-darwinistas del Gerald Edelman, premio Nóbel de fisiología y medicina en 1972 nos ofrecen nuevas pistas para comprender la evolución del cerebro humano y su relación con los procesos del lenguaje, al plantearnos como el cerebro infantil no tiene que aprender como reconocer sonidos específicos o segmentos de líneas (procesos estos tan necesarios en la escritura). Tales redes neuronales básicas según este autor ya son operativos cuando el niño nace. No le enseñamos a un niño a caminar o a hablar como tradicionalmente hemos creído; sino que sólo le damos oportunidades para adaptaciones a un proceso ya operativo. Al respecto Gazaniga (1992) nos dice: “Parece ser que todo lo que hacemos en nuestra vida es descubrir lo que ya está formado en nuestro cerebro”

En este sentido los cerebros infantiles nacen con la capacidad de hablar cualquiera de los tres mil o mas idiomas existentes. Para Robert Sylwester (1994) “cuando los niños comienzan a interactuar con el lenguaje local, sus cerebros pueden ya reconocer los sonidos. Las grandes redes neuronales que procesan el idioma específico hablando, se forman de acuerdo con las varias combinaciones de sonidos que se dan con más frecuencia”. Sobre lo anterior cabría preguntarle a aquellos padres o maestros que plantean que enseñaron a hablar una lengua, lo siguiente:

¿Cuándo y cómo enseñaron a sus hijos el acento nativo?

¿Cuándo y cómo enseñaron frases preposicionales?

¿Cuándo y cómo enseñaron frases del pasado de muchos verbos?

¿Por qué los niños tienen más problemas de lectura que las niñas?

Los niños dominan la mayoría de las reglas morfosintácticas o complejidades gramaticales de la composición del texto con prácticamente ninguna instrucción explicita de sus padres. Parece ser que tienen más influencia los amigos que los padres o los maestros en este proceso. Para Yudith Rich Harris, en su libro “El mito de la educación”, nos dice que: “El hecho es que los niños no pueden aprender a comportarse imitando a sus padres, por que la mayoría que les ven hacer-liarse, mandar a otras personas, conducir coches, encender cerillas, ir y venir a su gusto, y montones de cosas más que parecen bastante divertidas para aquellos a quienes no les esta permitido hacerlas les están prohibidas a los niños. Desde el punto de vista de los niños, la socialización en sus primeros años consiste principalmente en aprender que no se deben comportar como lo hacen sus padres” ( 1999:33).

Por otra parte, también se puede colocar como ejemplo, la facilidad con que los hijos de los inmigrantes, aprenden un idioma y una cultura; a partir de sus amigos y no de los padres, pues estos tienen una gran dificultad para adquirir estas habilidades. Es necesario aclarar al respecto que lo expuesto anteriormente, de ninguna forma invalida la necesidad de la interacción verbal, y de los procesos de socialización primaria que deben de existir entre padres e hijos para el desarrollo humano. Así el aprendizaje debe entenderse en forma diferente, es decir se vuelve un delicado pero poderoso diálogo entre la genética y el medio ambiente para adquirir conocimientos.

En síntesis la inteligencia lingüística, permite desarrollar las 5 habilidades comunicativas hablar, escribir, escuchar, leer y reflexionar sobre el acto comunicativo en forma creativa, diferenciando y conociendo los diferentes códigos de nuestras culturas para estructurar en forma lingüística un determinado mensaje. Para Gardner el “área de Broca “es la responsable de la producción de oraciones gramaticales, según él, “el don del lenguaje es universal, y su desarrollo en los niños es sorprendentemente similar en todas las culturas. Incluso en el caso de personas sordas a los que no se ha enseñado explícitamente un lenguaje por signos, a menudo los niños “inventan” su propio lenguaje manual y lo usan subrepticiamente. Vemos así que una inteligencia puede operar independientemente de una cierta modalidad de estímulo o de un determinado canal de salida (Gardner y Walters 1995)

INTELIGENCIA ESPACIAL - VISUAL: Se caracteriza por una serie de potencialidades cognitivas del hemisferio derecho del cerebro (cuadrante superior), que permiten el manejo apropiado de los espacios, a través de un proceso que implica alta sensibilidad y percepción para la utilización de los espacios tanto bidimensionales como tridimensionales – holográficos, que le permite a los sujetos, frente al papel, computador u ordenador, distinguir y procesar con relativa facilidad todos los planos que se captan a nivel visual, con sus significados matemáticos para poder reelaborar imágenes o construir nuevas figuras para solucionar determinados problemas. Para Gardner “La inteligencia espacial supone la capacidad de reconocer y manipular pautas en espacios grandes (como hacen, por ejemplo, los navegantes y los pilotos), y en espacios más reducidos (como hacen los escultores, los cirujanos, los jugadores de ajedrez, los artistas gráficos o los arquitectos)” (Gardner:1995:52).

La inteligencia espacial, es la habilidad que tienen los sujetos para percibir apropiadamente una forma u objeto en el espacio. Cuando se habla de percepción, es necesario ligar éste tipo de inteligencia con lo visual. Para Gardner, la inteligencia espacial comprende una cantidad de capacidades relacionadas de manera informal como: “La habilidad para reconocer instancias del mismo elemento; la habilidad para transformar o reconocer una transformación de un elemento en otro; la capacidad de evocar la imaginería mental y luego transformarla; la de producir una semejanza gráfica de información espacial, y cosas por el estilo” (Gardner: 1995: 219). Por otra parte para Rudolf Arnheim: Las operaciones más importantes del pensamiento provienen en forma directa de nuestra percepción del mundo, en que la visión sirve como un sistema sensorial por excelencia que apuntala y constituye nuestros procesos cognoscitivos (Arnheim: 1969: P.v)

En síntesis la inteligencia espacial – visual, permite resolver problemas espaciales, a través de la observación y de la estimulación perceptual de objetos desde diferentes ángulos, elaborando gráficos e imágenes cognitivas, teóricas, gráficos, etc. A nivel visoperceptual, para este autor el hemisferio derecho muestra ser la sede más importante del cálculo espacial. “La resolución de problemas espaciales se aplica a la navegación y al uso de mapas como sistema rotacional. Otro tipo de resolución de problemas espaciales aparece en la visualización de un objeto visto desde un ángulo diferente y en el juego de ajedrez. Las artes visuales también emplean esta inteligencia en el uso que hacen del espacio “(Gardner: 1995).

INTELIGENCIA MUSICAL – ARTISTICA: Son capacidades bio – síquicas – culturales, que vinculan el ritmo, el balance, el tono, el equilibrio, los espacios y los signos para el desarrollo apropiado de la integralidad humana, desde la filogenia (origen y desarrollo desde el vientre materno), con el propósito de fundamentar la conciencia corporal, para producir en el ser humano procesos de autonomía, de libertad, de autorregulación, frente a una determinada normatividad cultural.

La música desarrolla coordinaciones sensorio – motoras – cognitivas, desde la infancia, que se convierten en prerrequisito para el desarrollo de la conciencia humana. A nivel funcional, los movimientos corporales que provoca la música, no sólo desarrollan el plano sensoriomotor del niño, sino que le permite la construcción de conceptos, tan complejos de adquirir como son el tiempo y el espacio. Éstos se construyen cuando el sujeto a través del ritmo (tiempo), construye imaginariamente recorridos en forma geométrica sobre el suelo, al compás del ritmo de la música (espacio).

La música y su relación con la corporalidad y la conciencia, permite desarrollar, también capacidades, como: La lateralidad, la direccionalidad, el equilibrio, y la sincronización del los cuerpos, y que estos se afectan entre sí mutuamente.

Para adquirir conciencia social, es necesario que primero se desarrolle la conciencia corporal, que se encuentra muy ligada a nuestra cultura, en lo que tiene que ver con la dependencia afectiva madre – bebé. Lo anterior para poder adquirir la autonomía moral e intelectual, que tanto necesita el ser humano, para poder comprender y actuar frente a la vida, con unos principios éticos y universales y no a través de reglas sociales y culturales impuestas.

Los gestos del rostro, la respiración de la madre, el latido del corazón, las caricias, los masajes, los olores, la mirada cara a cara (en la cual el bebé se ve a sí mismo en la cara de su madre), los abrazos, el juego con su cuerpo, las canciones de cuna y otra cantidad de formas silenciosas de comunicación emocional y musical, repercutirán, en la corporalidad, en la salud, en el lenguaje, en la imaginación, en la fantasía y lógicamente en el amor. Para Humberto Maturana: “Todo sistema social humano se funda en el amor, en cualesquiera de sus formas, que une sus miembros, y el amor es la apertura de un espacio de existencia para el otro como ser humano, junto a uno". De esta forma ocurre en el fluir de conductas relacionales a través de las cuales la otra, el otro, o lo otro, surge como legitimo otro, en convivencia con uno.

La inteligencia musical, también permite desarrollar competencias en “el hacer”, relacionadas con la capacidad de interpretar, componer y apreciar la música en toda su dimensionalidad estética y espiritual.

En síntesis la inteligencia musical – artística, fortalece las actitudes y las aptitudes frente a las diferentes formas de la música para desarrollar habilidades innatas que tienen todos los seres humanos frente a la estética musical. En esta inteligencia se deben de diferenciar tonos y ritmos para poder reproducir y construir sobre ellas nuevas formas musicales. Para Gardner: “ciertas partes del cerebro desempeñan papeles importantes en la percepción y producción musical. Estas áreas se sitúan generalmente en el hemisferio derecho, aunque la capacidad musical no está “localizada” con claridad, o situada en una área especiífica, como el lenguaje (Gardner 1995). Esta inteligencia la tuvo Yehud Menuhin* el cual a la edad de 10 años actuó como interprete de violín a nivel internacional.

En lo relacionado con las primeras experiencias del desarrollo humano que involucran al cuerpo, a la conciencia y a la música es necesario precisar que lo primero que hace una madre con su bebé es jugar con los instrumentos que la naturaleza biológica y social le proporcionan, es decir con su voz, con su cara, con los movimientos del cuerpo y el de las manos, con sus gestos, con sus silencios, etc. Lo interesante de lo anterior es que la madre los orquesta dentro de un ambiente lleno de sonido, ritmo y danza en que tanto la madre como el niño se divierten. En estos estadios prelúdicos la relación “cara a cara” es determinante en gran medida en los períodos de juego musical, corporal y social. De esta forma la finalidad del juego musical es diversión y placer y se hace naturalmente por motivos interpersonales en los que se producen acontecimientos – estímulos – experiencias que repercutirán en la vida cognitiva emocional y creativa del niño.

La relación de la música con la inteligencia, se puede ilustrar, recurriendo al fenómeno conocido como “efecto Mozart”, en el cual la música de este autor con respecto a la de otros músicos posee unas propiedades muy particulares que la distinguen, ya que los ritmos, las melodías, la métrica, el tono, el timbre y las frecuencias de su música logran estimular el cerebro humano, especialmente en aquellas zonas relacionadas con el hemisferio derecho (función espacio-temporal). Además el secreto del “efecto Mozart” radica en que los sonidos de sus melodías son simples y puros. A decir de Campbell “Mozart no teje un deslumbrante tapiz como el gran genio matemático Bach, tampoco levanta una marejada de emociones como el torturado Beethoven” (Campbell:1998:38). Es de aclarar que no toda la música de Mozart produce dichos efectos, sólo aquella de frecuencia alta como la sonata para dos pianos en re mayor y los conciertos para violín 3 y 4 son recomendables, para producir efectos a nivel cognitivo, pues la música simple y repetitiva no ensancha el cerebro humano(Plasticidad cerebral), produciendo efectos inclusive contrarios.

Desde estas perspectivas, es posible plantear que puede existir una música para el cuerpo, otra música para el espíritu, la primera permite activar la totalidad corporal, siendo los géneros relacionados con la salsa o el rock en nuestra cultura, los que logran redisciplinar el cuerpo de tal forma que puede permitir la recuperación del equilibrio y del estado emocional de los sujetos en forma transitoria, originando de esta forma estados liberadores del estrés. Por el contrario la música para el espíritu de Mozart, ha hecho aportes muy significativos, en lo relacionado con la estimulación de la interioridad humana, más que con el cuerpo físico; es decir, produce estados de distensión neuronal propicios para la creatividad.

El efecto Mozart se produce debido a los ritmos, melodías y frecuencias altas de su música, siendo sonidos altamente armónicos que metafóricamente actúan como un relato o un cuento de hadas, estimulando tanto el neo-córtex, como el sistema límbico. De esta forma la persona que escucha la música vibra de una forma cognitiva y emotiva. La música en este sentido desemboca en el campo de “la acción”; porque las emociones no son sentimientos , sino que son “impulsos” o programas instantáneos para enfrentarnos a la vida. En consecuencia se puede plantear que la música no sólo activa las redes neuronales, sino que incide también en la concentración, la atención y la memoria, fundamentales para el proceso del aprendizaje.

INTELIGENCIA EMOCIONAL - INTERPERSONAL: Se caracteriza por el desarrollo de habilidades como: La capacidad de liderazgo, la capacidad de interactuar armónicamente con las personas; capacidad de mantener y consolidar diferentes tipos de amistad, tanto en el plano profesional como en el plano cotidiano, capacidad de resolver diferentes tipos de conflictos y problemas, capacidad de comprender el plano de lo cultural ligado a lo social. Para Gardner: “La inteligencia interpersonal es la capacidad para comprender a los demás: Qué los motiva, como operan, como trabajar cooperativamente con ellos. Vendedores, como políticos, maestros, médicos clínicos y líderes religiosos de éxito tiene probabilidades de ser individuos con elevado grado de inteligencia interpersonal” (Citado por Goleman: 1996: 60).

La inteligencia interpersonal es la capacidad concreta de conocer a los demás, pero para esto, es necesario conocerse así mismo, para poder conocer las intencionalidades, las motivaciones, los deseos, las angustias y las singularidades del otro. La estimulación de las emociones, a través del amor y del afecto, cuando interactuamos con otros, son indispensables para el desarrollo armónico de la personalidad y la salud, ya que los abrazos, el calor, los gestos, los halagos, los silencios y en especial el contacto directo como caricia son esenciales. De esta forma la mano al acariciar tantea y es incierta, no tiene propósitos, no es violenta, sirve para acariciar de igual forma como se hace con el gesto, con el balbuceo, con los susurros del lenguaje, con el calor humano.

La inteligencia interpersonal, fortalece procesos de socialización y de comunicación humana, a través de la interacción y del trabajo grupal. En este tipo de inteligencia el sujeto debe de tener la capacidad de conocerse a sí mismo en toda su dimensión humana, para poder interactuar, en un espacio en el que prima las emociones (sistema límbico), sobre lo lógico y lo racional. Para Gardner:”La inteligencia interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en los estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En forma más avanzada, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan ocultado. Esta capacidad se da en forma altamente sofisticada en los líderes religiosos o políticos, en los profesores o maestros y en los terapeutas y en los padres. (Gardner y Walters 1995).

INTELIGENCIA EMOCIONAL - INTRAPERSONAL: La inteligencia intrapersonal, se caracteriza fundamentalmente por el auto conocimiento que debe de tener el sujeto, sobre sus propias emociones y pensamientos. En este sentido la clave de esta inteligencia, depende en gran medida del reconocimiento de lo que realmente es uno y no del pensamiento que tengamos sobre nosotros mismos.

Desde esta perspectiva, la inteligencia intrapersonal personal obedece a la cantidad de emociones (ira, dolor, angustia, miedo, etc), que desde el punto de vista neurobiológico implica al sistema límbico y a las amígdalas. Las interconexiones entre estos dos sistemas para la toma de decisiones o la resolución de problemas en forma creativa, es lo que permite los acuerdos significativos de la operación entre pensamiento y sentimiento. Las emociones, como impulsos o planes instantáneos para solucionar problemas tienen distintos efectos sobre la inteligencia; así, la envidia, la competencia, la ambición... reducen la inteligencia; sólo el amor amplia la inteligencia.

Para Daniel Goleman la inteligencia emocional debe de fortalecer: “Habilidades tales como ser capaz de motivarse y persistir frente a las decepciones; controlar el impulso y demorar la gratificación, regular el humor y evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar; mostrar empatía y abrigar esperanzas “ (Goleman: 1996: 54).

Para Gardner (1995), la inteligencia emocional, hace parte de las inteligencias personales (Interpersonal – intrapersonal), las cuales según el autor se encuentran ligadas desde su mismo origen y no se puede desarrollar ninguna de las dos formas de inteligencia, sin la otra. Según Gardner (2001): “Además, hoy creo que es necesario tener en cuenta las facetas emocionales de cada inteligencia en lugar de limitar las emociones a una o dos inteligencias personales”. (Gardner: 2001:53). Sin embargo, desde este enfoque, el curso de desarrollo de estas dos formas de conocimiento, se encuentran entrelazadas en los diferentes contextos culturales, siendo difícil hacer precisiones conceptuales o prácticas de una de las inteligencias sin tener en cuenta la otra.

Para Goleman, la lógica de la mente emocional es asociativa: “Toma elementos que simbolizan una realidad, o dispara un recuerdo de la misma, para ser igual a esa realidad. Es por eso que los símiles, metáforas y las imágenes hablan directamente de la mente emocional, lo mismo que el arte: Novelas, películas, poesía, canciones, teatro, ópera. Los grandes maestros espirituales, como Buda y Jesús, llegaron al corazón de sus discípulos hablando el lenguaje de las emociones, enseñando con parábolas, fábulas y relatos” (Goleman: 1996:337).

Por otra parte, las neoemociones del sistema límbico, tienen que ver con los comportamientos emocionales de tipo positivo, donde hay desprendimiento de neurotransmisores como la dopamina, que permite la activación muscular, para la acción – huida (placer). Por otra parte existen comportamientos catalogados como emociones contrarias, donde la serótina tiene un efecto profundo sobre el estado de ánimo y la ansiedad, los altos niveles se asocian a la serenidad y al optimismo. También influye sobre el sueño, el dolor, el apetito y la presión arterial.

Otro comportamientos específicos de este sistema, tienen que ver con factores ligados al liderazgo, al poder y a la ambición política, que en muchos casos conduce a roles atravesados por la ideología y el fanatismo, que se caracterizan por segregar altos niveles de neurotransmisores que causan acciones o pulsaciones ligadas a la ira o la irracionalidad.

Recordemos, que el sistema límbico rodea el tallo cerebral y a su vez se encuentra interconectado también con el neo córtex lo que le permite a la inteligencia emocional ligarse a nivel interneuronal con lo semántico, con lo simbólico, con lo conceptual y lógicamente con lo preposicional. Esto le permite a ésta inteligencia actuar no sólo a nivel de bioalarma (atacar – huir), sino que tiene que ver con procesos relacionados con la toma de decisiones del ser humano, como la selección de su pareja, en la cual muchos sujetos de alta inteligencia lógica – racional y bajo perfil de inteligencia emocional, cometen muchos errores al seleccionar su pareja. He ahí parte de la importancia de la inteligencia emocional. La inteligencia emocional, tiene que ver también con la creatividad, con la inteligencia (Lo cognitivo no funciona bien sin lo emotivo). Con habilidades de gestión y acción, con habilidades motrices – operativas, con la elaboración de herramientas, con los instintos y el ego freudiano, con la capacidad de prestar atención, con la solución de problemas prácticos – operativos, con el sentido común, con la voluntad y con el lenguaje, como hijo de las emociones y no solamente de la racionalidad; como lo han planteado algunos autores de corte funcionalista que sólo atribuyen el lenguaje a la zona de Broca del Hemisferio izquierdo cerebral.

A nivel biológico, la inteligencia intrapersonal, depende del fortalecimiento de los procesos de introspección y de autoanálisis para poder fortalecer la inteligencia emocional (sistema límbico) con el propósito de comprenderse a sí mismo y actuar con el otro con afecto. En esta inteligencia no sólo se desarrolla la personalidad y la salud desde lo síquico, ya que para Freud la clave de la salud era el conocimiento de sí mismo y la disposición para enfrentar los dolores y paradojas inevitables de la existencia humana. Para Gardner, la inteligencia intrapersonal permite comprenderse y trabajar con uno mismo.

INTELIGENCIA CINESTÉSICO - CORPORAL: Se caracteriza, por el desarrollo armónico del cuerpo en toda su dimensionalidad física - mental, en la cual es fundamental el fortalecimiento de la motricidad fina y gruesa. Para Gardner: “La evolución de los movimientos corporales especializados es de importancia obvia para la especie, y en los humanos esta adaptación se extiende al uso de herramientas. El movimiento del cuerpo sigue un desarrollo claramente definido en los niños y no hay duda de su universalidad a través de las culturas. Así, parece que el conocimiento cenestésico - corporal satisface muchos de los criterios requeridos por una inteligencia. (Gardner 1995).

Para entender este tipo de inteligencia, es necesario entender la relación entre el cuerpo y la mente, descartando inicialmente los conceptos mecanicistas y deterministas que sólo ven el cuerpo humano desde una concepción ligada a su funcionamiento y a su estructura (Cerebro: computador, corazón: bomba, ojo: cámara fotográfica, etc.) Lo anterior originó clasificadores de tipo taxonómico que contribuyeron muy poco a la comprensión de la interioridad humana. Las consideraciones de corte biologista e inclusive humanista de finales del siglo XVIII, las cuales estudiaron la complejidad humana, desde la profundidad de la organización social y en la necesidad de que la población humana debería ser cuidada y sobre todo disciplinada, condujo a una concepción reduccionista sobre el cuerpo, en la que se planteaba abiertamente la necesidad de legitimar un cuerpo pero disciplinado. De esta forma se hizo indispensable la legitimación de las disciplinas, que no permitieron los procesos de caos y de pulsión libertarios que necesita el cuerpo.

Estas instituciones de control, poder y saber necesitaron crear una concepción fragmentada del cuerpo con relación a la mente. El hombre como centro de saber y poseedor de un cuerpo espontáneo (automático), tiene que ser entonces dominado; nace de esta forma la disciplina. “Los cuerpos no son cuerpos espontáneos, sino cuerpos disciplinados” (Garavito, 1990). De esta manera, vemos que no puede existir un poder, sin estar referido a un campo de saber, ni un saber desarticulado a una producción de poder. En consecuencia poder y saber se implican, se cohesionan, se relacionan, para llegar a esos cuerpos y sostenerlos para que produzcan.

El cuerpo del atleta se relaciona con los músculos que hay que fortalecer a través del deporte o la educación física tradicional. Esta relación supone necesariamente una disciplina sobre el cuerpo. El sujeto en su interioridad no se tiene en cuenta, pues el cuerpo se convierte en algo que es necesario manipular para transformar. Es decir, es algo que se fabrica, pues en cierta forma es sometido, utilizado y perfeccionado para unos determinados intereses en los cuales se evidencia el seguimiento de la disciplina pero como dispositivo de poder.

Hoy en día, debido a los avances del conocimiento, existe mucha claridad por parte de los nuevos paradigmas en que la mente y el cuerpo constituyen en realidad una misma cosa, sin embargo en la mayoría de las instituciones educativas existen todavía a nivel curricular la división entre la educación para la mente y la educación física. Sin embargo si la mente y el cuerpo son una totalidad holística, la autentica educación física debería ser simultáneamente mental y corporal. La dualidad anterior demuestra claramente que a pesar de que aceptamos los conceptos de la integralidad humana a nivel teórico, no se aplican en nuestra cotidianidad.

INTELIGENCIA LÓGICO – MATEMÁTICA: Se fundamenta por acciones simbólicas que el sujeto debe interiorizar, frente a un mundo de objetos e ideas. Para lo anterior es necesario comprender inicialmente la propuesta epistemológica de Jean Piaget, sobre el origen evolutivo del conocimiento, que plantea inicialmente, una serie de estadios de desarrollo cognitivo que van desde una fase sensorio física (preoperacional), intermediadas por una fase de operaciones concretas (preoperativo), para llegar por último a un estadio de abstracción, caracterizado por el pensamiento lógico – matemático (operaciones formales), Este proceso de evolución es descrito por Gardner, de la siguiente forma: “ La gradual transición desde la manipulación física de los objetos hasta las transformaciones interiorizadas de las actividades; el significado de las relaciones entre las actividades mismas, y la especial naturaleza de filas superiores del desarrollo en que el individuo comienza a trabajar con declaraciones hipotéticas y a explorar las relaciones e implicaciones que se obtienen entre esas declaraciones” (Citado por Gardner: 1997:173).

En el comienzo del desarrollo humano, el mundo lúdico del niño es un mundo de encuentro con los objetos físicos, en el cual el conocimiento y la manipulación de los mismos es el requisito esencial para el fortalecimiento de la inteligencia lógica matemática. Con este proceso comienza la evolución formal del conocimiento numérico en la mente del niño, a través de pensamientos metafóricos con los cuales el niño, logra establecer similitudes y diferencias de los objetos. Posteriormente, estas actividades se van interiorizando, lo que permite al niño, formulaciones mentales numéricas sin tener que actuar sobre los objetos. Para Gardner: “Ahora no sólo puede operar con los objetos mismos y no sólo con imágenes mentales o modelos de estos objetos, sino también con palabras, símbolos, o serie de símbolos (como ecuaciones), que representan objetos y realizar actividades con objetos. Puede expresar un conjunto de hipótesis e inferir las consecuencias de cada una. En donde en una ocasión sus actividades físicas transformaron los objetos, ahora las operaciones mentales transforman conjuntos de símbolos” (Gardner: 1997: 171).

Estas capacidades lógicas - matemáticas de abstracción alta, que se producen después de los once años (para las culturas occidentales), son requisitos para el fortalecimiento del pensamiento simbólico, para representar objetos, formular hipótesis, fundamentar diversas relaciones, efectuar operaciones mentales de tipo heurístico, como dividir un problema en subproblemas o utilizar un conjunto de reglas cognitivas – mentales que existen a nivel mental para resolver distintos tipos de problemas (análisis de medios y fines, ensayo y error, planificación de abajo hacia arriba o inversa etc.).

La inteligencia lógica – matemática, también se caracteriza, por la capacidad mental del sujeto para resolver problemas numéricos, en los cuales existen la crítica y el razonamiento del discurso de las ciencias y de las matemáticas. Este tipo de inteligencia implica el manejo de los métodos deductivo e inductivo en los cuales el sujeto debe de formular hipótesis y actuar sobre ellas controlando las variables para poder explicar y predecir. En este tipo de inteligencia el sujeto no sólo maneja clasificadores cualitativos, sino cuantitativos; manejo del pensamiento abstracto y simbólico de alto nivel. Para Gardner “esta inteligencia también cumple nuestros requisitos empíricos. Ciertas áreas del cerebro son más prominentes para el cálculo matemático que otras. Existen “sabios idiotas” que realizan grandes proezas de cálculo aunque sean profundamente deficientes en la mayoría de las otras áreas. Los niños prodigio en matemáticas abundan. El desarrollo de esta inteligencia en los niños ha sido cuidadosamente documentada por Jean Piaget y otros psicólogos (Gardner 1995) desde esta perspectiva, en esta inteligencia el científico maneja muchas variables, creando hipótesis que son evaluadas y controladas para poderlas probar o disprobar.
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CARLOS ALBERTO JIMENEZ V.

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