Manual del alumno




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PROCURADURÍA GENERAL DE JUSTICIA DEL DISTRITO FEDERAL
INSTITUTO DE FORMACIÓN PROFESIONAL





SERVICIOS PERICIALES

CRIMINALÍSTICA



MANUAL DEL ALUMNO


Diciembre 2015
Introducción.
La criminalística representa un conjunto de conocimientos adquiridos a través de las observaciones que realizaron sus precursores, los principios que descubrieron y los razonamientos e inferencias que emplearon en el esclarecimiento de hechos delictivos.
El presente manual está dirigido a los aspirantes a agentes de la Policía Investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en los antecedentes históricos se hace alusión a la evolución de la criminalística, se analizan brevemente las ordalías o juicios de Dios, las cuales eran pruebas que primordialmente se empleaban en la Edad Media, para sancionar a los acusados o para probar su inocencia. El origen de las ordalías se pierde en tiempo, su práctica era normal en los pueblos primitivos.
En la primera unidad se instruirá al alumno sobre la materia de criminalística, sus fines, objetivos y división. Se estudiarán las especialidades periciales que se emplean en las investigaciones criminalísticas y las pruebas de laboratorio que se más frecuentemente se practican para auxiliar al agente del Ministerio Público.
Los indicios son la base de la investigación criminalística, motivo por el cual se dedica un espacio importante en su estudio, ya que a la postre su análisis permite identificar al autor, para establecer su participación y reconstruir el hecho.
En la segunda unidad se expondrá la relevancia que tiene el lugar de los hechos, las diferentes clasificaciones y los principios que hacen válidos los métodos que aplica la criminalística.
La unidad tres es fundamental para los auxiliares directos del Ministerio Público, ya que describe la metodología de la investigación criminalística, para el lugar de los hechos y su fundamento legal. Paso por paso se explica la preservación y conservación del lugar de los hechos, la observación, los métodos empleados para la fijación, el procedimiento que hay que seguir en el levantamiento, embalaje y etiquetado de los indicios y su traslado al laboratorio.
Este manual constituye una guía para el personal sustantivo de la institución, en el participaron los peritos del área pericial del Instituto de Formación Profesional.


Antecedentes históricos.
Las sociedades primitivas recurrían a fuerzas supra-terrenales, en las cuales se confiaban a fin de obtener la revelación de algún hecho oculto. Éstas se denominaban ordalías (juicios de Dios) y se empleaban como pruebas irracionales.
En el antiguo oriente, la ordalía judicial determinaba arrojar al sospechoso atado de pies y manos al agua de un río, si flotaba o por azar era capaz de salvarse se le consideraba inocente de la conducta que le imputaban.
La ordalía del hierro incandescente fue utilizada en la edad media, el acusado debía agarrar con una de sus manos un hierro al rojo vivo. Si la quemadura era leve, quedaba excluido como sospechoso, en caso contrario era considerado como el responsable del hecho que se le imputaba.
El agua o el aceite a punto de ebullición se empleaban frecuentemente; consistía en colocar un objeto en el fondo de los recipientes y el sospechoso introducía una mano y retiraba el objeto. Al examinar la mano, la gravedad de las quemaduras determinaba si era inocente o culpable.
La ordalía de la cruz consistía en poner a dos sospechosos de pie, frente a frente, con los brazos extendidos. El primero que bajaba algún brazo era señalado como el responsable de la conducta criminal.
Las costumbres, supersticiones y ordalías, producto de la ignorancia fuertemente enraizada en los medios populares, prevalecieron por varios siglos. En 1215, el IV Concilio de Letrán, las condenó definitivamente.
Este Concilio inició en 1215 y concluyó en 1216; fue convocado por el Papa Inocencio III para tratar temas relativos a la fe y la moral.
En la etapa feudal cobró importancia el duelo judicial, el acusado combatía contra su acusador y en algunos casos contra los testigos, los que podían hacerse representar por otros combatientes. Más que un medio de prueba era una manera de dirimir los conflictos por las insuficientes pruebas que aportaban las partes y por el descrédito que tenían los testigos.1
François Eugéne Vidocq fue uno de los delincuentes más buscado en Francia, hasta que un día decidió cambiar su forma de vida y se convirtió en uno de los mejores policías.
Dio especial importancia a la identificación criminal, en los primero años del siglo XIX fundó la SURETE de París. Adiestró a sus ayudantes para que memorizaran los hechos y los rostros de los delincuentes.
En el año de 1809, Eugéne Vidocq ofreció sus servicios a la policía de París como infiltrado a cambio de amnistía. Cuando la clase criminal empezaba a sospechar de él, tomaba otras identidades o se disfrazaba. Finalmente, Vidocq propuso la creación de la unidad de policía, llamada Brigade de Sûreté (Brigada de Seguridad) que más tarde se convirtió en la Sûreté Nationale (Seguridad Nacional). Disponía de 12 detectives, algunos de ellos eran criminales como él. En 1817 realizó 811 arrestos y posteriormente se convirtió en investigador privado.
En Austria, en el año de1892 el Doctor Hans Gross publicó su obra el Manual del Juez, en donde estableció el beneficio que aportan los peritos, en auxilio del Juez de instrucción, destacó la participación de los médicos forenses en las investigaciones criminales, resaltó el uso del microscopio, el examen de las manchas de sangre, el reconocimiento de cabellos, la falsificación de documentos, el examen de testigos, las manchas en armas e instrumentos, el análisis del polvo, manchas en el vestido, lodo en el calzado, pero sobre todo preponderó el empleo de peritos químicos, físicos y expertos en el reconocimiento de armas de fuego. Además resaltó la importancia del estudio de la escritura, señaló la importancia de la fotografía como medio auxiliar de la justicia e implanto la comparación del retrato con el detenido. Al final observó y describió los métodos empleados por los criminales.
En 1882, Alfonso Bertillón incorporó el sistema de identificación antropométrico y la fotografía a los servicios de la policía de París. Definió a la antropometría como la ciencia de las mediciones de los órganos o partes del cuerpo.
En 1888, Juan Vucetich Kovacevich ingresó a la policía de la provincia de Buenos Aires en el Departamento Central de la Plata, en calidad de meritorio, fue designado para prestar servicio en la oficina de Contaduría y Mayoría. En agosto de 1891, en la oficina de Estadística de la Policía de la Plata, es comisionado para organizar un gabinete de identificación antropométrico, en el cual utiliza la antropometría y por iniciativa propia fundó el departamento de dactiloscopia, empleando la ficha decadactilar o individual dactiloscópica.2
Hacia el año de 1910, Edmond Locard (Doctor en Medicina y Licenciado en Derecho) fue director del laboratorio de la policía técnica de Lyon, en Francia, es el autor del Manual de Técnica Policiaca, en donde describe la organización de un laboratorio de policía investigadora, resalta la protección de las huellas, el estado de los lugares, la búsqueda de huellas dactilares, el levantamiento de cuerpos humanos, narra casos particulares, pone especial énfasis al estudio de los indicios (manchas de sangre, semen, fecales, orina, alimentos, grasas, pintura, herrumbre y lodo). Estableció los procedimientos para el examen de documentos escritos y escrituras secretas. Preponderó la importancia del estudio de las armas de fuego y explosivos. Capacitó a los peritos sobre las drogas que podían encontrar en el lugar de los hechos. Destacó la identificación de los delincuentes y reincidentes empleando la filiación, la fotografía signaléctica, el retrato hablado, las notaciones cromáticas y el empleo de diversos métodos de identificación (fonética, antropometría y dactiloscopia). En su manual dio especial importancia a la selección de los peritos, a los cuales instruyó en el examen pericial, el peritaje, la redacción del informe y sus honorarios.3
Reconocimiento del cadáver sobre el sitio mismo del crimen.
Tanto la Ley de 5 de enero de 1857, como el Decreto número 20 de la legislatura del Estado de Jalisco, ordenan que inmediatamente que la autoridad judicial respectiva tenga noticias de que se cometió algún delito de heridas, se traslade acompañada de uno o dos peritos al lugar mismo en donde se consumó el crimen; que haga que se les impartan a los heridos los primeros cuidados necesarios y que los peritos extiendan su certificación, bajo protesta de decir verdad, de la gravedad de las lesiones.
El juez y los peritos deben examinar las heridas, anotando el lugar en que se encuentran, las dimensiones, dirección y profundidad que tengan. Deben fijarse en la posición que tenga el cadáver, tirado de espaldas, boca abajo, de lado; si sus miembros están extendidos ó recogidos; si sus manos, especialmente la derecha, están abiertas o empuñando algún arma, un mechón de cabellos, un pedazo de vestido; el estado que guarde el vestido; si está manchado de sangre, lodo ó de alguna otra materia; deben fijarse en el estado de los muebles, en las armas que se encuentren; en una palabra deberán anotar todo aquello que se presente a su vista y que pueda tener relación con el crimen cometido.
Si se ignora de quién es el cadáver, se tomará nota del color de la cara, de los cabellos, de la barba y de los ojos; el estado de los dientes; las señas particulares que tenga, y todo lo que conduzca a la identificación de la persona, como por ejemplo, los callos y endurecimiento de la epidermis, que indica el oficio.
En algunos casos este reconocimiento debe ser más minucioso, como cuando se sospecha que la persona ha muerto envenenada o asfixiada.
Todos los datos que se recojan se harán constar en el acta que en el mismo sitio del acontecimiento, levanta el funcionario público, así como también las deducciones que con el carácter de provisionales pudieren inferirse de estas investigaciones.4
Unidad 1: La criminalística como ciencia
Hasta mediados del siglo XIX, “La Reina de las pruebas era la confesión”, y para obtenerla se sometía al procesado al tormento.
Con el nacimiento de la criminalística, entre los siglos XVI y XVII, se empezaron a emplear conocimientos racionales, sistemáticos, exactos, verificables y por consiguiente falibles.
1.1 Definición de criminalística
Criminalística es la ciencia auxiliar del derecho penal, cuyo conjunto de conocimientos, métodos y técnicas tienen como finalidad, fundamentar desde un punto de vista pericial:


  1. Si se cometió un delito

  2. Cómo se desarrolló y,

  3. Quién lo cometió.


Sobra destacar que hay que identificar científicamente a las víctimas y a los participantes.5
La criminalística, desde todos los puntos de vista tiende a ser una ciencia progresista y en constante evolución.
La esencia de la investigación criminalística –como la de toda investigación científica– consiste en la colección y el análisis sistemático de los datos. Esta colección de datos requiere de una mirada sutil, entendiendo por esto, el hábito de observar, el espíritu alerta e inquisitivo, la inteligencia activa, que percibe todo lo que es desusado y que ve un problema en sus más recónditos aspectos.
La recopilación de datos es el primer paso para iniciar el estudio científico de un problema, debe de ir seguida de la ordenación, no menos laboriosa, de los mismos a fin de descubrir correlaciones y consecuencias uniformes.
1.2 Fines de la criminalística
Auxiliar al órgano investigador, por medio de diversas técnicas y metodología en el conocimiento de la verdad histórica de los hechos, para lograr una eficaz impartición de la justicia.


1.3 Objetivos de la criminalística


  1. Investigar y determinar técnicamente que se ha realizado un hecho posiblemente delictivo

  2. Determinar la manera como aconteció

  3. Reconstruir la dinámica conforme a la cual se verificó el hecho

  4. Proporcionar datos para la identificación, persecución y captura de los sujetos activos y su grado de participación

  5. Proporcionar datos para la identificación de la víctima


1.4 La criminalística se divide según el lugar donde se realice la investigación, a saber:


      1. Criminalística de campo.


Es la disciplina que tiene por objeto realizar la preservación y conservación del lugar de los hechos, efectuando la observación detallada del lugar de los hechos, para localizar y ubicar el material sensible significativo (indicios), que existan en dicho lugar y mediante diversas técnicas fijarlos, levantarlos, embalarlos, etiquetarlos y remitirlos al agente del Ministerio Público para su posterior canalización al laboratorio, auxiliándose del agente de la Policía Investigadora.


      1. Criminalística de laboratorio.


Una vez suministrados el ó los indicios al laboratorio correspondiente, estos serán analizados con detalle para saber su naturaleza, estructura, composición, cuantificación, con el fin de poder describirlos, definirlos, clasificarlos, ver su relación, efectos y causas con los hechos que se investigan.6

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