Programas de estudio en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México




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TEORIA DE LAS ORGANIZACIONES AUTOGESTIONARIAS

Por Mtro. José Remus Galván, profesor investigador de la UACM (vers. dic.2011)

Las organizaciones autogestionarias no tienen un lugar en las teorías de la organización más difundidas. Con este documento nos proponemos aportar una teoría y llenar este hueco.

Este documento de trabajo también servirá para el diseño curricular de una licenciatura en investigación y autogestión social. Presenta una serie de notas, apuntes, reseñas y reflexiones para bosquejar una teoría de la autogestión desde diversas disciplinas: filosofía política, teoría de la organización y de la administración, psicología (incluyendo psicoanálisis, psicoanálisis grupal y teoría de grupos, psicodrama), pedagogía (en especial el enfoque constructivista de Piaget), ciencia política.

Aunque los temas de las redes sociales y la economía social y solidaria están relacionados, sólo se hará referencia tangencialmente a ellos. La autogestión generalizada (Almeyra) pertenece al campo de los movimientos sociales, tampoco se tratarán aquí, aunque la autogestión en las organizaciones se puede alimentar de ella, como lo ha hecho en los Consejos Obreros de principios del siglo XX y de 1956 en Hungría, la autogestión controlada por la Liga de Comunistas Yugoeslavos con Tito y en la de Argelia, más localizada en las empresas como libertad de gestión. Otros movimientos importantes que podemos mencionar son el de libertad de expresión en universidades estadounidenses (free speech movement, U. Berkeley, 1965), de derechos civiles (Martin Luther King, en 1964), los movimientos contra la guerra de Vietnam y por la revolución sexual; y en México, Francia y otros países la rebelión estudiantil-popular (1968); los movimientos “globalifóbicos”, como fueron llamados en un primer momento, contra el neoliberalismo financiero (1999, Seattle) y el Foro Social Mundial en sus diversas ediciones (Porto Alegre en 2000, 2002, etc.). Y recientemente los movimientos de los Indignados en casi todo el mundo, también contra el neoliberalismo depredador.

Pero los movimientos sociales también pueden ser una fuente de experiencia o conocimiento implícito o “en estado práctico”, como diría el filósofo francés Louis Althusser, para innovar las relaciones sociales.

PROGRAMAS DE ESTUDIO en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Revisemos someramente los programas de estudio de las dos materias más afines al tema central que nos ocupa, de la carrera de Ciencia Política y Administración Urbana; muchos de estos temas, pertinentes al que nos ocupa, se irán tratando en las páginas siguientes:

  1. Teoría de la Organización (4º.sem., materia indispensable).-

Unidad I. Las fuentes Sociológicas de la T.O. 1.1. Weber: El tipo ideal burocrático 1.2. El debate con Weber, hacia el diseño del circulo vicioso: Merton, Selznick, Gouldner y Crozier.

Unidad II. De la Administración Científica a la Escuela de las Relaciones Humanas 2.1. La Administración Científica: Taylor, Ford, Barnard y Fayol

2.2. La Escuela de las Relaciones Humanas: Mayo, Roethlisberger y Dickson, Warner. El caso de Hawthorne

Unidad III. La Organización como Sistema 3.1 El Triangulo Paretiano, de Henderson a Parsons (el esquema AGIL) 3.2 Sistemas Semiabiertos y Evolutivos: Hall, Katz y Kahn 3.3 Reinterpretación: Luhman.

Unidad IV. La decisión, el comportamiento y los actores estratégicos 4.1 Organización como constructo de actores estratégicos: Crozier y Friedberg 4.2 Las dimensiones de la acción organizacional: Friedberg

Unidad V. El Contexto como variable determinante en la Organización 5.1 Las organizaciones como estructuras contingentes: El grupo Aston 5.2 Organización como poblaciones y comunidades ecológicas: Hannan y Freeman y Astley.

Unidad VI. De las Nuevas Relaciones Humanas a la creación del conocimiento en Organizaciones 6.1. El impacto de la organización formal sobre el individuo. 6.2. Teorías de contenido y de proceso sobre la motivación en organizaciones. 6.3. Teoría de la creación de conocimiento en las organizaciones.


  1. Organización y Agentes Sociales (7º. Sem., materia indispensable).

1. La discusión: micro versus macro

2. De la racionalidad instrumental a la racionalidad limitada

a. La racionalidad y el individuo

b. La toma de decisiones organizacionales

c. Juicios de valor y de hecho

d. El hombre económico versus maximizador

e. La importancia de la racionalidad limitada

3. La elección racional y las organizaciones

a. La toma de decisiones base en mercado (teoría del consumidor)

b. Supuestos teóricos de la economía de mercado

c. Crítica de la elección racional

d. Costos de transacción: información no completa, información asimétrica y

economías de escala

e. Problemas de costos sociales

f. Problemas de acción colectiva (tragedia de los comunes, dilema del prisionero)

4. Hacia los estudios organizacionales: El nuevo institucionalismo, el individuo y la

organización

a. Nuevo institucionalismo económico, político y sociológico

b. Derechos de propiedad, relación agencia-principal y reglas de juego

5. Teorías de la ambigüedad

a. Bote de basura

b. Anarquías organizacionales

c. Sistemas flojamente acoplados

6. Constructivismo

a. Aspectos de la perspectiva constructivista

b. Irracionalidad, lenguaje, simbolismo y cultura en las organizaciones

c. Cultura organizacional
Como vemos, en estos programas de estudio no aparece una teoría de las organizaciones autogestionarias, aunque se nota una interesante evolución teórica a lo largo del siglo XX que aporta elementos para construirla.
1ª. PARTE.- ANTECEDENTES DE LA TEORÍA DE LAS ORGANIZACIONES AUTOGESTIONARIAS

¿QUÉ ES LA AUTOGESTIÓN?

La palabra “autogestión” se compone de de dos raíces o vocablos: “auto”, que significa propio, y “gestión”, del verbo latino gestionem, y de éste “gestar”, que es prepararse o desarrollarse un suceso u obra. Es decir desarrollar por sí mismo un acto u obra.

Generalmente se emplea para designar estos procesos en el ámbito social y en especial el económico: “Sistema de organización de una empresa (u organización) según la cual los trabajadores participan en todas las decisiones” (Diccionario de la Real Academia de Lengua Española). Está vinculado a otros conceptos como democracia directa, anarquismo, etc.

¿CÓMO SURGE LA AUTOGESTIÓN?

EL PSICOANÁLISIS

La autogestión surge, aunque suene simplista, de la actividad humana. Y ésta emana de la motivación del individuo humano para satisfacer sus necesidades, sus impulsos o pulsiones. Este origen biológico de las pulsiones lo percibió bien Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis. Las pulsiones buscan un objeto, interno o externo, con el cual satisfacerse, y este hecho genera un aparato psíquico. Freud distinguió una primera categorización de las estructuras mentales (primera tópica): el inconsciente, el preconsciente y el consciente. Posteriormente, en la segunda tópica, diferenció el Ello, el Yo y el Superyó—que puede alojar también aspiraciones como Ideal del Yo. Es del Ello de donde surgen los impulsos, sean de amor o afectivos, que denominó Eros, o agresivos o destructivos, que llamó Tánatos. Combinando ambas tópicas, tenemos que parte del Yo puede ser consciente o inconsciente; el Ello siempre es inconsciente. El Yo, como el puente de mando de un barco, debe estar guiando la conducta del individuo entre las exigencias de los impulsos internos (orientadas por la brújula del principio del placer), las procelosas aguas de la realidad externa (principio de realidad) y las exigencias disciplinarias del Superyó; todo esto en una constante “negociación”, con bandazos ‘neuróticos’ o aun ‘psicóticos’ de diversa índole e intensidad, que además varían con la edad y las circunstancias.

Con este andamiaje, la cultura ha producido normas e instituciones para regular o ‘arbitrar’ los deseos de los individuos que componen un grupo humano, resultando una diversidad cultural enorme, comparable a la diversidad biológica. Pero la base de partida, como antes expusimos, y de llegada, es el individuo…aunque este último punto quede frecuentemente en un último plano debido a la ambición de poder en todas sus expresiones: la sociedad tiende a predominar sobre el individuo.

En la psicología que se desarrolló en el siglo XX, sobre todo a partir de los hallazgos de Freud, se empezó a destacar el papel de la comunicación no verbal, gestual y corporal, que transmitía actitudes y en las cuales se podían ‘leer’ muchos de aquellos impulsos a los que aludíamos arriba. Hay pues una doble comunicación, o una comunicación en dos planos simultáneos: el verbal, racional, predominante en la cultura occidental, y el emocional o no racional. Esta distinción se extiende hasta la diferencia entre sociedad y comunidad, un tema de gran importancia que abordaremos más adelante. También volveremos a tratar sobre el tema de las pulsiones en Filosofía Política.

El humano es “arrojado al mundo”(Husserl), o traído al mundo, o creado en él, o todas estas formas al mismo tiempo y según el punto de vista, en el seno de un grupo primario, generalmente la familia, que le cuidará y proveerá de lo básico para sobrevivir hasta que pueda hacerlo por sí mismo—en diversos grados, modos, excesos y carencias según la cultura, clase social, etc. Comparte el ser humano la cualidad de vivir en sociedad con muchas otras especies animales, en particular los mamíferos. Este grupo primario nutrirá al recién nacido, entre otras muchas cosas, de identidad. Las identidades funcionan como genes de transmisión cultural, así como el genoma biológico asegura la transmisión de las características biológicas de su especie.

En la vida grupal se da tanto la competencia como la cooperación, como describió magistralmente Kropotkin en El Apoyo Mutuo. El estudio de esta diversidad cultural, sus jerarquías, orígenes, funcionamiento, historia y evolución han dado pie a multitud de disciplinas: sociología, antropología, ciencia política, historia, economía, administración, pedagogía, etc., como a transdisciplinas, como la psicología social. Todas ellas se han desprendido del árbol común de la filosofía.

PSICOLOGÍA Y PSICOLOGÍA DE GRUPOS

Como vimos, la psicología empezó a influir en la administración de las organizaciones, en especial de las empresas, su sector más dinámico. Se crearon la psicología y la sociología de la organización para entender el comportamiento organizacional.

En el ámbito de las teorías y técnicas grupales hay muchos enfoques, pero haremos un acercamiento a tres de ellos: los grupos operativos, el psicodrama y las teorías psicodinámicas de grupo.

Los grupos operativos fueron desarrollados por el psicoanalista suizo- argentino Enrique Pichon-Riviere en las décadas de 1940 a 1960. Citando a su discípulo y colaborador José Blejer: “Grupo operativo es un conjunto de personas con un objetivo común (la tarea), al que intentan abordar  operando como equipo. La estructura de equipo sólo se logra mientras se opera; gran parte del trabajo del grupo operativo consiste, sucintamente expresado, en el adiestramiento para operar como equipo. En el campo de la enseñanza, el grupo se adiestra para aprender y esto sólo se logra en tanto se aprende, es decir, mientras se opera”. Destacaremos que en un grupo operativo el coordinador ubicará los diferentes roles que se presentan entre los participantes, los cuales son porta-voz de alguna situación que emerge en el grupo: así un depresivo puede ser útil en momentos en que el grupo necesita reflexionar, un paranoico puede servir para alertar sobre algún peligro para el grupo, etc. Este enfoque se ha empleado en grupos más bien pequeños (aunque un grupo grande puede subdividirse en varios grupos de 10 a 12 personas), para trabajo comunitario, laboral, educativo y clínico y en organizaciones muy diversas. El coordinador está normalmente acompañado de un ‘relator de dinamia’, que registra las conductas latentes; este aspecto lo retomaremos al tocar el tema de las asambleas.

El psicodrama fue desarrollado por el médico y psiquiatra rumano-austríaco Jacob Levy Moreno (J.L.Moreno) en la década de 1910-1920. Cuenta él que siendo niño inventó dramatizar una escena con sus amiguitos, donde él hacía el papel de Dios, subido a una silla sobre una mesa; se cayó y se rompió un brazo, pero le quedó la idea de que se podrían recrear lo vivido aquí (locus) y ahora (status nascendi)—de donde surgiría una “psicoterapia para dioses caídos…los humanos”. Aplicó este esquema al Teatro Espontáneo, en sesiones clínicas con una pareja de actores, y con prostitutas. Emigró a los Estados Unidos en 1925, donde continuó desarrollando su “método para sondear a fondo la verdad del alma a través de la acción”. Trabajó con niños, marginados y comunidades. Creó al mismo tiempo la sociometría como ciencia de las relaciones interpersonales (Bello, 1999). Sobre la base de la espontaneidad y la creatividad, frente a las restricciones o ‘(latas de) conservas’ culturales, en el psicodrama el conjunto de roles que conforman el Yo (y no al revés), es el átomo cultural que se corresponde con un átomo social “real”. La representación psicológica de estos átomos sociales y culturales, es el átomo social perceptual…comparable con el de grupo interno, pensado en términos de roles. En las sesiones de psicodrama, los participantes, coordinados por un director de escena, reproducen escenas y roles con espontaneidad; se hace primero un calentamiento o caldeamiento corporal, luego la dramatización y después se comparten (sharing) los sentimientos de la experiencia. Es un método activo, vivencial y bastante poderoso. En algunas aplicaciones en el terreno organizacional se conoce como ‘role playing’ y ‘role creating’.

El psicodrama también ha sido usado por psicoanalistas. Nos interesan en este documento en particular las dinámicas de grupo grande, o dinámicas mamut (cien o más personas), desarrolladas por los psicoanalistas mexicanos José Luis González, Rosa Döring y Jorge Margolis, para atender a personas que habían ayudado a rescatar sobrevivientes del sismo de 1985 en la Ciudad de México. A partir de esa experiencia se ha empleado en diversas situaciones: congresos, reincorporación de 3,700 guerrilleros guatemaltecos de la vida político militar a la vida político civil; bienvenida de estudiantes de nuevo ingreso en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Se sigue un formato como el del psicodrama moreniano: caldeamiento, dramatización de sueños relatados por los participantes y ‘sharing’, pero se agrega la dramatización de un ‘mamut’ por todo el grupo, y en ocasiones un ‘mamut’ hembra y otro macho, ambos integrados por personas de ambos sexos—lo cual hace aflorar sentimientos inconscientes sobre el género. Al final el coordinador de la dinámica hace una interpretación sobre los contenidos latentes de toda la dramatización grupal.
Ya antes revisamos algunos argumentos sobre todo de tipo psicológico, que apoyan una tal teoría. Ahora repasaremos algunos de los temas enunciados en los programas de estudio arriba enlistados.
REINGENIERÍA DE PROCESOS

Hammer y Champy (1993) plantearon la reestructuración radical de los procesos de las empresas, de su organización y su cultura. Basándose en procesos integrados, empezando y terminando en la satisfacción del cliente, más que en los tradicionales enfoques de división del trabajo, diseño de puestos fijos y organigramas jerárquicos y piramidales, cientos de organizaciones empezaron a revisar actividades sin sentido, que no terminaban en producir algo necesario, o que arrancaban en puntos imaginarios que no proveían los recursos necesarios para llevarlas a cabo. Un “puesto” como el de una secretaria, por ejemplo, en vez de ser definido como “alguien que toma recados, contesta el teléfono y escribe oficios” puede verse como “alguien que convierte información telefónica en citas de trabajo o de reunión”, etc.; es decir que convierte algo en otro algo con continuidad y sentido. Un caso: en la planta de Irízar en Querétaro, un equipo de Reingeniería de Compras logró un ahorro de 80 millones de euros anuales revisando las necesidades de la producción, la calidad y puntualidad de los proveedores, y las reclamaciones de los clientes en los servicios de post-venta.


LA TEORÍA DE LA ORGANIZACIÓN

Una vez asentado el capitalismo después de la revolución científica y técnica, así como ideológica, del siglo XVIII, y su expansión y transformaciones sociales enormes en el siglo XIX, amanece en el siglo XX la Administración Científica. Su autor, Frederick Taylor, se centró en la tarea, o en la operación, y cómo mejorarla; era un requisito para el avance y administración de las empresas que eran los caballos de hierro del pujante modo de producción capitalista. Aunque la administración tenía antecedentes en la historia, en lo que Marx llamó el modo de producción asiático o antiguo, para organizar enormes masas de esclavos en obras hidráulicas, construcción de pirámides y murallas, generando una casta o estamento intelectual que apoyaba al rey en tan complejas tareas (Guerrero, 19…). Recordemos que la palabra ‘administrar’ viene de minister, quien se encarga de las ‘cosas pequeñas, de los detalles, los procedimientos, frente al magister, que es el soberano que dicta las estrategias o decisiones ‘grandes’ (Guerrero, 19…).

Pero el enfoque de Taylor era estrecho. Surge de esta manera la teoría de la empresa en su conjunto, de Henry Fayol; su obra Administración Industrial y General marcó un hito que desplantó la teoría administrativa del siglo pasado. El ‘arte de manejar hombres’, o ‘el hacer a través de otros’ como lema de la gerencia administrativa (Baca et al., 2000).

La sociología había hecho otro aporte trascendente en los estudios de Max Weber sobre la burocracia y los tipos de liderazgo. Sin embargo eran de carácter muy general y las empresas, que eran las organizaciones de mayor proliferación, requerían enfoques más aplicables. Tomando elementos de la psicología del comportamiento, surge a fines de la década de los 20 y principios de los 30, la ‘escuela de las relaciones humanas’, que da cuenta de los fenómenos de lucha de poder, de la influencia del grupo en la motivación y productividad de los trabajadores, etc. Elton Mayo fue uno de sus precursores: estudia los grupos informales frente a la organización formal. Esto se relaciona con la diferencia entre comunidad y sociedad que apuntábamos en un principio.

Nuevamente la psicología contribuyó a entender mejor este ámbito: la teoría de las necesidades humanas de A. Maslow distinguía entre las necesidades fisiológicas, en el nivel más elemental, a las psicológicas, y las de autorrealización, como las más elevadas. Existencia, relación y autorrealización adquirían un sentido y coherencia, y la administración de las organizaciones debía abocarse a incorporarlas.

Otro avance ocurrió con la teoría de sistemas, que evolucionó de considerar la organización como un sistema cerrado –y que se expresa muy gráficamente en los organigramas piramidales y los métodos rígidos de diseño de puestos—a la de sistemas abiertos, proveniente sobre todo de la termodinámica de los sistemas vivos, las estructuras disipativas y la autoorganización que los caracteriza. El caos organizado.

Pero entre ambas facetas de la teoría de sistemas emergió otro corpus teórico: el estudio de la ambigüedad y la incertidumbre existente en todas las organizaciones. Herbert Simon –Premio Nobel de Economía en 1976-- planteó que las personas no siempre toman decisiones racionales o rational choice, una herencia del racionalismo y la Ilustración, que había decaído en una visión de los humanos como instrumentos y con respuestas calculables—ideología que aun anima al capitalismo neoliberal que padecemos. Simon y las corrientes previas o afines (E. Mayo, Crozier, Coase, Barnard, Merton, Follet, Cyert, March, Olsen), teorizaron que muchas veces los individuos colaboran o compiten según diversos parámetros o situaciones, según la información de la que dispongan, la asimetría de ésta, las consecuencias de las decisiones, los conflictos, la capacidad de negociación, los incentivos y alicientes para permanecer en la organización, etc. (Del Castillo, 2001).

Estos aportes teóricos derivaron también en reflexiones sobre el papel que juegan las instituciones en el Estado y el Mercado, afectando la ‘pureza’, digamos, de la elección racional. Surgieron así el neoinstitucionalismo político y económico (Del Castillo, 2001); una vertiente es la que analizó los efectos económicos de decisiones o resoluciones legales, en tanto se generan perdedores y ganadores (Coase).

Después de la Segunda Guerra Mundial, William E. Deming lanzó sus planteamientos sobre control de calidad, resumiéndolos en 14 principios. Tuvo mucho eco en Japón, que buscaba levantarse de la derrota en la Guerra, ahora por el lado de ser una potencia industrial. Y lo logró. Los escritos de Deming eran leídos por los trabajadores en las fábricas japonesas, fundándose los “círculos de calidad” (ver Anexo 1 para los 14 principios y 7 errores gerenciales”).

La Planeación Estratégica, o Pensamiento Estratégico, forma parte del corpus de la práctica administrativa. Conceptos tales como Misión, Visión y Valores, tomados de instituciones religiosas y militares, Aunque dicho Pensamiento constituye un avance sobre la planeación vertical y jerárquica, no se elabora de manera ampliamente democrática y considerando los fenómenos in- y preconscientes a los que hemos aludido. En la 2ª. Parte expondremos varias propuestas sobre este punto.

La Teoría de la Ambigüedad se compone entonces de tres teorías: Anarquías Organizadas TAO), Cesto de Basura (o cajón de sastre, semejante a lluvia de ideas para resolver problemas) y Sistemas Flojamente Acoplados (cuyo prototipo son las universidades, algo muy interesante). La TAO tiene sus bases conceptuales en: la Escuela del Comportamiento, la Teoría del Equilibrio Organizativo, la Teoría del Conflicto, la Teoría del Poder y la Teoría de los Objetivos. En síntesis, la Teoría de la Ambigüedad plantea la decisión como un proceso dinámico, continuo, social, político y ambiguo (Del Castillo, 2001).
MODERNIDAD Y GLOBALIZACIÓN LÍQUIDA

Zygmunt Bauman, sociólogo de origen polaco, que reside hace décadas en Inglaterra, ha planteado (Modernidad y Holocausto (1989) Ed. Sequitur, Madrid, 1997), la humanidad ha tenido dos etapas muy importantes:

1) de principios del siglo XX hasta la década de los 60’s. En esa etapa el ser humano en la modernidad ‘vivió’ en la base de dos grandes pirámides:

  • la racionalidad burocrática, de la que recibe las instrucciones y tareas;

  • la racionalidad tecnológica, de la que recibe los instrumentos y la ilusión de la ‘omnipotencia’ de la tecnología (como los sueños omnipotentes de los niños);

La racionalidad tiene sus raíces en la Ilustración del siglo XVIII y en la Revolución Industrial y Científica. Encima de estas dos pirámides, tuvo también un DISEÑO DE UNA SOCIEDAD UTÓPICA. Con estos elementos, con los que hizo el Holocausto, procedió, como un jardinero, a “eliminar todas las hierbas malas que son incorregibles y no se ajustan al diseño” (Bauman). Pero toda esta maquinaria encontró resistencia en el sujeto, en la moral que haya aprendido. Para ello requirió de “píldoras para adormecer la moralidad” (Bauman) y la responsabilidad (el culpable es el jefe que le ordenó hacer tal cosa, o el grupo o banda que le orilló a hacer tal otra cosa, etc.): esas ‘píldoras’ crecieron con el desarrollo de los medios masivos de comunicación desde espectáculos, telenovelas, ‘comunicación’ superficial (encuentros fortuitos) y por supuesto, drogas y alcohol. De tal manera se oculta y disfraza su RESPONSABILIDAD.

2) A partir de la década de los 60’s, y más aceleradamente de los 80’s, con el capitalismo neoliberal se agregó la velocidad de los flujos con que se transmiten y se mueven globalmente: la información, el capital, las mercancías, las personas (migrantes dentro y fuera de las ciudades), las identidades, etc. Ello contribuyó a segmentar las ciudades mediante ‘corredores urbanos’ comerciales, fragmentando las comunidades; también a la industrialización y urbanización aceleradas por el incremento exponencial de la productividad por la investigación y el desarrollo científico y tecnológico, con su contraparte de reducción de empleos, la necesidad de empleos menos remunerados, el desbalanceo de los mercados—entre otras razones por la reducción de los Estados-nación que regulaban y redistribuían el ingreso y la riqueza. La banalización de los empleos y de la cultura en general ha ido haciendo las relaciones sociales más superficiales e incluso prescindibles. Los valores que antes eran un pilar básico de la vida familiar y de las comunidades, se han deteriorado y erosionado.
FILOSOFÍA POLÍTICA

ANARQUISMO

En su genealogía ideológica, la autogestión está vinculada al anarquismo y también al marxismo. El anarquismo es una filosofía política y social que llama a la oposición y abolición del Estado entendido como gobierno, y por extensión, de toda autoridad, jerarquía o control social que se imponga al individuo, por considerarlas indeseables, innecesarias y nocivas. Proudhon (1809-1865) es considerado el primer anarquista; sus obra La Miseria de la Filosofía lo enfrentó, junto con Bakunin, a Marx al fundarse la Asociación Internacional de Trabajadores, o 1ª. Internacional: unos con posiciones libertarias y el otro con posiciones consideradas autoritarias (la dictadura del proletariado); ello desembocaría en su ruptura definitiva hasta la actualidad.

Las cuatro corrientes más importantes son el anarquismo individualista, mutualismo, anarquismo comunista y anarcosindicalismo, y según algunas fuentes, también el colectivismo (Wikipedia, 2011). Para los efectos de este documento, a escala de las organizaciones como las empresas, el mutualismo aporta más elementos para comprender las organizaciones.

El anarquismo fue desarrollándose con muchos destacados líderes y autores: Eliseo Reclús (geógrafo que nutrió el naturalismo inherente al anaquismo), Kropotkin (La Conquista del Pan, El Apoyo Mutuo), Errico Malatesta, etc. En la Guerra Civil Española (1936-39) tuvieron auge las comunidades anarquistas en Cataluña y también en Santander y Zaragoza; muchos exiliados sembraron su semilla en el Nuevo Continente, aunque ya había influencia anarquista desde fines del siglo XIX, por ejemplo en México, a través de libros y documentos, así como de personajes como Plotino Rodakanati. Los hermanos Flores Magón configuraron una tendencia fundamental antes y durante la Revolución Mexicana; el anarcosindicalismo, representado en la Casa del Obrero Mundial, fue simiente de una gran corriente sindical en el país.

COOPERATIVISMO

Una corriente ‘hermana’ del mutualismo fue el cooperativismo. Luego de varios intentos fracasados, un grupo de trabajadores de Lancaster, Inglaterra, logró instituir en 1844 una cooperativa de consumo (López Carbajal, 2009) para ayudarse frente a las difíciles condiciones del capitalismo avasallador. Son conocidos como los Pioneros de Rochdale. Establecieron principios y reglas precisas, lo cual fue parte de su éxito; estas se siguen practicando, con algunos agregados, hasta la actualidad en que el movimiento cooperativista tiene más de 800 millones de socios en todo el mundo, sobre todo de cooperativas de ahorro y préstamo (www.aci.org). Tuvo como antecedentes a los socialistas utópicos Charles Fourier y Robert Owen, de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Entre sus características están: es una asociación de trabajo, no de capitales, lo cual se refleja en que cada socio tiene un voto, no importando el capital que haya aportado; eso le da una base democrática fundamental. Los socios reciben anticipos sobre los rendimientos anuales, no sueldos; y los rendimientos anuales restantes son distribuidos en forma igualitaria. Los consejos de administración y de vigilancia, así como las importantes comisiones de educación y de previsión social son electas en una de las dos asambleas anuales a las que obliga la Ley Gral. de Sociedades Cooperativas (1994). Hay libertad de afiliación para ingresar y retirarse de la cooperativa. También se promueve la solidaridad y ayuda mutua entre las cooperativas, y la conciencia ecológica; se elimina la discriminación. Sin embargo ha derivado en dos modelos básicos de organización: el ‘sindical’ (como la cooperativa Pascual) y el empresarial (Cruz Azul); hemos observado que con el tiempo tiende a predominar el segundo, tal vez por la especialización y complejidad que requiere el trabajo intelectual de los directivos.

A principios de los años de 1950 un sacerdote fundó en el país vasco lo que ahora es el Grupo Mondragón (www.mcc.es), con 73,000 socios y más de 120 cooperativas, siendo el segundo grupo industrial en España, con filiales en muchos países. Pero, como apuntábamos arriba, el grupo dirigente ha ido aplacando la iniciativa y creatividad de las asambleas, derivando desde la década de 1980 hacia un modelo empresarial cuando asesores estadounidenses les ayudaron a reorganizar el Grupo en ‘Divisiones’ (K. Saratxaga, comunicación personal, 2011).

En otros países, incluido México, también ha habido sacerdotes que, siguiendo la doctrina social de la Iglesia católica, fundaron cooperativas, sobre todo de ahorro y préstamo, que 50 o 60 años después siguen siendo líderes en este rubro.

MARXISMO Y AUTOGESTIÓN

El socialismo autoritario y estalinista del Partido Comunista Mexicano produjo una oposición interna liderada por el filósofo, escritor y luchador social José Revueltas; con un grupo pequeño de seguidores, entre los que se encontraba el también filósofo y poeta Enrique González Rojo (EGR), fueron expulsados, readmitidos y finalmente rompieron con el PCM, fundando la Liga Comunista Espartaco. Posteriormente EGR fundó el Espartaquismo Integral- Revolución Articulada (EIRA).

EGR (www.enriquegonzalezrojo.com) apoyándose en el marxismo estructuralista de Althusser, desarrolló las Teorías de las Diferentes Prácticas, las Diferentes Clases y los Diferentes Modos de Producción. Althusser plantea que la producción teórica es esencialmente semejante a la producción material que Marx investigó: un Instrumento que se aplica sobre un Objeto para obtener un Producto; pero Althusser les llamó Generalidad I, II y III. Con ello, EGR deduce que también los medios de producción teórica, sus instrumentos y productos son susceptibles de apropiación individual o clasista, en este caso la clase intelectual. Y que lo que se llamó el “Modo de Producción Socialista” es en realidad un Modo de producción Intelectual, donde los trabajadores intelectuales ‘usaron al proletariado (manual) como trampolín’ para tomar las riendas del Estado, en nombre de todo los trabajadores. Los medios que usaron fueron las asambleas partidarias, el partido comunista mismo, las universidades, los medios masivos de comunicación y el Plan Quinquenal. Esto sigue ocurriendo en Cuba, China, Corea del Norte.

Parte importante de este desarrollo teórico es la categorización del trabajo según su tipo (predominantemente manual o intelectual), calificación (simple o complejo) y carácter (su especificidad: plomero, artista, etc.). Entonces la revolución necesaria no sería sólo la económica (trabajadores manuales e intelectuales vs. Capitalistas, que es una clasificación ternaria), sino una revolución cultural: trabajadores manuales, con trabajadores Intelectuales orgánicos aliados, vs. Los trabajadores intelectuales encaramados en el poder.

Habría que sumar luego la revolución ecológica, para combatir las contradicciones campo-ciudad, la revolución sexual (o de género) para luchar por la equidad de género, la generacional, la antiautoritaria (para la cual propone los Cesinpa, o células sin partido), etc.; referimos al lector a su página web en el apartado Filosofia/ el libro En Marcha Hacia la Concreción (2007, UACM), que es su summa philosophica. Es decir, propone este autor una REVOLUCIÓN ARTICULADA. Esta revolución tiene como paradigma básico la existencia de una pulsión apropiativa (ver arriba la exposición sobre las pulsiones), que llevan a los seres humanos a apropiarse no sólo de medios materiales diversos, sino de las personas. En términos psicoanalíticos pudiera conceptualizarse como una relación de objeto: las pulsiones buscan su objeto de satisfacción (interno o externo) de una manera posesiva.

El proceso es en esencia antiautoritario – de allí su convergencia con el anarquismo—y AUTOGESTIONARIO. Es decir, González Rojo propone un Modo de Producción Autogestionario como alternativa al capitalista y al “socialista-intelectual”.
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