Hansard Christopher, Ediciones Urano S. A., 2007




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El Arte Tibetano de la Serenidad

Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007.

  • Liberación del miedo.

  • Efectos positivos.


Cuando te liberas del miedo, recibes muchos beneficios. Descubres la habilidad de mantener relaciones más satisfactorias, de comprometerte de una forma más plena, de amar con más profundidad, de comprender la vida con más claridad y visión, y de hacer elecciones más acertadas.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 19.

  • Efectos del miedo.

  • Desastres de lo humano.


El miedo es la emoción tóxica más poderosa que nos afecta a todos. Fomenta la discriminación de género, la falta de respeto a la sacralidad femenina, la pobreza, la desinformación y el abuso de la economía, la agricultura y la industria. El miedo crea la contaminación ambiental, el calentamiento global, el desasosiego social, la violación de los derechos humanos, el terrorismo y la global falta de valores.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p.22, 23.

  • Seguridad mental y miedo.

  • Perturbaciones mentales.


Somos, por naturaleza, seres serenos, pero perdemos la serenidad a causa de los miedos que nos llevan a la confusión y al materialismo. Pero la serenidad no es un estado inalcanzable, ya que yace bajo nuestra mente cotidiana y está presente en todo. Es el regalo que recibimos al estar dispuestos a abandonar nuestros temores. El miedo no es más que una serenidad que no se ha encontrado a sí misma.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 23.

  • Mente alocada.

  • También es creativa.


El lado alocado puede ser estúpido, pueril, insolente, egoísta y desequilibrado. Es esa parte nuestra que alardea, hace el tonto y se entrega a los excesos. Es fácil criticar a la parte alocad. Sin embargo, ésta también puede ser creativa e inspiradora. La parte alocada tiene ideas, impulsos ingeniosos y está llena de energía, permitiéndonos perseguir nuestros ideales y sueños.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 25.

  • Miedos y tipos de mente.

  • Por personalidad y por condiciones.


Estos doce miedos se dividen en dos clases. La primera es la de los miedos que se anidan en tu personalidad diaria, conocida como tu “mente cotidiana”, y la segunda, los miedos relacionados con el mundo material que todos experimentamos. Estas dos clases suelen mezclarse, creando un grupo de miedos que al principio cuesta distinguir unos de otros.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 31.

  • Mente cotidiana.

  • Crea confusión y sufrimiento.


Los miedos de la mente cotidiana son los que te producen confusión, dolor y sufrimiento y te impiden cambiar tu forma de pensar, sentir y actuar. Estos miedos te hacen sufrir en la vida y crean el deseo de experimentar un cambio emocional y espiritual.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 31.

  • Miedo y amor.

  • Evitar las heridas.


A mucha gente le da miedo el amor, a pesar de anhelarlo. Esta clase de miedo es el temor a sufrir emocionalmente y a ser rechazado. Cuando amamos, nos exponemos y somos vulnerables; creemos estar a merced de la persona amada. Pero lo que en realidad te da miedo es abrirte, que ella descubra tus defectos y te rechace. Amar es ir más allá de la fachada que has creado para sumergirte en la trastienda de tu mente llena de inseguridades, dudas y anhelos que normalmente no quieres ver.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 33.

  • Derecho a la felicidad.

  • Idea reciente.


La idea de que queremos ser felices o de que merecemos serlo, o que debemos intentar por todos los medios alcanzar la felicidad es muy reciente. Hasta hace poco la gente tenía que luchar para sobrevivir. Estaba demasiado ocupada intentando cubrir las necesidades básicas para alimentarse y tener un lugar en el que protegerse del frío como para poder pensar en la felicidad.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 60.

  • Miedo y materialismo.

  • Consumo desenfrenado.


Cuantos más objetos y bienes materiales adquirimos y deseamos, más miedo nos da vivir sin ellos y menos capaces somos de concentrarnos en nuestro crecimiento espiritual. Y cuanto menos nos concentramos en él, más nos separamos de nuestro yo interior y más miedo sentimos.

Junto con la riqueza material esperamos que ns llegue la felicidad y queremos conseguirla al instante.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 61.

  • Miedo y materialismo.

  • Alejados del mundo material.


Entre lo que el mundo material nos promete y lo que realmente nos da hay un abismo. Cuanta más riqueza hay en el mundo, menos felices somos y más miedo tenemos, porque cuanta más gente hay que se siente insatisfecha y que intenta remediar esta sensación con soluciones rápidas y superficiales, más difunde su miedo en un mundo que ya es frágil de por sí, un miedo que surge al alejarnos de nuestra naturaleza interior y del mundo natural.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 62.

  • Felicidad y serenidad.

  • Superar los miedos.


Según las enseñanzas bön, puedes aprender a ser feliz y a conservar esta felicidad. Cuando cures tus miedos, la felicidad aparecerá, porque al alcanzar la serenidad alcanzarás también la felicidad. Y al curar tus miedos reconocerás que la felicidad no se encuentra fuera de ti ni en el futuro, sino ahí donde estás, en el presente. Lo único que tienes que hacer es invitarla a surgir en tu corazón.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 63.

  • Condiciones de felicidad.

  • Es interna y sencilla.


Del mismo modo, nuestro bienestar interior no depende de cosas complicadas sino sencillas como hacer ejercicio, dormir, mantener relaciones estrechas, disfrutar de la amistad, afrontar la vida con optimismo y ser conscientes de las propias emociones. El perdón y la fraternidad crean felicidad. El aumento de la infelicidad en la sociedad occidental, caracterizada por el estrés crónico, el descontento y el aburrimiento, está creando una enfermedad autoinmune espiritual que corroe nuestra integridad personal y social.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 64.

  • Miedo y ansiedad.

  • Estamos asustados de la vida.


En lugar de relacionarnos con los demás con una actitud afectuosa, lo hacemos con desconfianza, hostilidad o dudas porque en el fondo tenemos miedo, y nos fijamos en los aspectos torpes y negativos para fortalecer ese temor. El miedo nos mantiene atados a determinadas situaciones y hábitos materiales, por eso sentimos ansiedad. La ansiedad es el aspecto aceptable del miedo. Decimos que sentimos ansiedad, pero en el fondo lo que ocurre es que simplemente estamos asustados. La ansiedad está más presente en la actualidad que en ninguna otra época de la historia.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 69.

  • Miedo y espiritualidad.

  • En busca de la serenidad.


Pero al verlos sólo como una moda más, el miedo se apodera de nosotros y la espiritualidad se convierte en neurosis y ansiedad. Para progresar de veras en la vida debes curar el miedo y activar la serenidad. Y el miedo lo curarás al vivir en el mundo real de la vida cotidiana y encontrar la serenidad en la esencia de lo ordinario. Aunque lograrlo requiere tiempo.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 70.

  • Superar el miedo.

  • Por los demás.


Al permitirte ser humano empiezas a recorrer el camino que lleva a la serenidad y manifiestas tu humanidad cuando dejas que la sensación de aislamiento y soledad que hay en ti desaparezca al compartir tus experiencias con los demás. De esta forma tu miedo empieza a curarse.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 73.

  • Respuesta al cambio.

  • Positivo o negativo.


Los cambios ejercen un enorme impacto emocional en la conciencia humana. Los pesimistas los ven como una amenaza, porque significa que las cosas pueden empeorar. En cambio, para los optimistas son estimulantes, porque quiere decir que las cosas pueden mejorar. Y para los que confían en sí mismos son inspiradores, pues los retos existen para mejorar las situaciones. La integridad es el honorable y elegante uso del cambio.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 85.

  • Impulsos de la mente.

  • Acomodar/ diferente/ otro lugar.


El alma tiene tres impulsos que deben satisfacerse:

El primero es el de una persona acomodada que desea algo más.

El segundo es el de la persona enferma que quiere algo diferente de lo que está experimentando.

El tercero es el del visitante que exclama, a menudo en silencio, que le gustaría estar en otro lugar.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 95.

  • Serenidad y vida.

  • La felicidad serena.


No existe la menor prueba que demuestre que la vida es seria. La vida es demasiado importante como para tomártela en serio. Confundimos la seriedad con la frialdad y con un torpe control del poder basado en el miedo. La verdadera seriedad es la felicidad inmersa en la serenidad.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 99.

  • Hábito del sufrimiento.

  • Pensamientos negativos.


Si adquieres el hábito de preocuparte cada día por cosas que no puedes cambiar o que podrían ocurrir, todo cuanto conseguirás será enfermar, estresarte y ser infeliz. La mejor forma de lastimarte emocionalmente es pensar demasiado en aquello que te preocupa, aunque sólo sea un instante.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 105.

  • Pensamientos y conducta.

  • Nos relacionan con los demás.


Tus pensamientos no sólo influyen en los demás, sino que además te empujan a comportarte y a actuar de una determinada forma. O sea que despréndete de los pensamientos negativos, crueles o contraproducentes. Concéntrate en los que fomentan en ti y en los demás una vida positiva y un estado de paz interior y de satisfacción.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 106.

  • Amor y compasión.

  • Definición de cada una.


La compasión es la que nos ofrece la oportunidad de amar, por eso, si deseas seguir el camino que lleva al amor, debes conocer la naturaleza de la compasión. La compasión no es amor, aunque a veces confundamos una cosa con la otra, sino la absoluta bondad de la sabiduría que conoce la esencia del sufrimiento. En cambio, el amor es el gozo de la vida, tal como es. El poder de la compasión transforma el miedo. Para conocer la compasión, es necesario dejar de culpar a los demás, incluyéndose a uno mismo.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 125.

  • Amor - miedo.

  • Bondad - amor.


El miedo es lo que impide a tu corazón abrirse al amor, toda la maldad que hay en nosotros surge del miedo, y toda la bondad, del amor. El amor es la decisión de los valientes que desean vencer sus miedos.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 129.

  • Pensamientos y hábitos.

  • El problema del amor.


Considéralo de este modo: tus pensamientos se manifiestan con palabras, tus palabras se vuelven acciones, y tus acciones se convierten a menudo en hábitos que afectan a tu carácter y a tu personalidad. Si los pensamientos, las acciones y los hábitos son engañosos o desacertados, la energía del amor que hay en ti se quedará entonces atrapada y perderás la chispa del amor.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 130.

  • Soledad en lo urbano.

  • Textura abarrotada.


En occidente la mayoría de las personas vive en comunidades densas y pobladas en las que están físicamente muy cerca unas de otras, pero emocionalmente muy lejos. Una gran proximidad física no se traduce siempre en relaciones estrechas o comunidades, y el resultado es lo que yo llamo una “soledad abarrotada”.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 147.

  • No espíritu comunitario.

  • Movilidad/ privacidad y comodidad.


En la sociedad actual se valora la movilidad, la privacidad y la comodidad, todo lo cual aumenta potencialmente el aislamiento y la soledad y hace que sea casi imposible desarrollar un espíritu comunitario.

En otras épocas de la historia humana, cuando la mayor parte de la comunidad estaba formada por clanes familiares, era inimaginable que los adultos vivieran solos y valoraran hasta tal punto la privacidad que la antepusieran al contacto humano.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 148.

  • Estado emocional de agobio.

  • Desconectado con la realidad.


Por desgracia, en la actualidad se acepta que estar agobiado forma parte de la vida cotidiana. Esperamos estarlo y convivimos con esa sensación como si fuera algo normal. Pero no lo es, es un estado que no es natural, un estado de miedo y desconexión que constituye una amenaza para la salud y el bienestar. Cuando estamos agobiados desconectamos de las fuerzas vitales del mundo natural y se apodera de nosotros el miedo que hemos acumulado: el miedo parlanchín causado por las preocupaciones, la ansiedad y la confusión.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 164.

  • Agobio y estrés.

  • Tomar la vida de vagancia.


Uno de los síntomas de sentirse agobiado es la triste convicción de que tu trabajo es muy importante. El estrés cree que la vida es una situación urgente y que la solución está en ir más de prisa y en hacer más cosas. Sin embargo, el campo de tu conciencia cotidiana es pequeño y puede manejar sólo un problema a la vez. Si quieres alcanzar más cosas, baja el ritmo.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 174.

  • Pre-ocupación. Mente perdida.

  • Base del sufrimiento.


Hay algunas personas que siempre están anticipando los problemas y que sufren por muchas situaciones que nunca les ocurrirán. Sólo los seres humanos obstruimos la felicidad preocupándonos, destruyendo la realidad con los pensamientos de aquello que podría ser. La preocupación ejerce una gran influencia que, aunque invisible, es muy poderosa. Te roba la vitalidad y hace que el pulso se te vuelva irregular, te quita el apetito y te encanece el pelo prematuramente. Si crees que vas a cambiar una situación del pasado o del futuro sintiéndote mal o preocupándote excesivamente, en ese caso estás dando el primer paso para enfermar.
El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 176.

  • Vida moderna.

  • Todo se complica, ambigüedad.


Vivimos en la era de las contradicciones. Disponemos de más entretenimientos, pero de menos tiempo libre. Acumulamos hechos, pero tenemos menos sentido común, atesoramos más conocimientos, pero comprendemos menos las cosas. En la mayoría de las sociedades el nivel económico ha subido, pero nuestros principios han bajado.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 189.

  • Cuatro creencias del miedo.

  • Falsa/ tedio/ infeliz/ desdicha.




  1. La vida es una sucesión ininterrumpida de situaciones falsas. Cada oportunidad es una falsa esperanza.

  2. La vida es tediosa, al igual que una historia, una canción o una broma que uno ha oído ya muchas veces.

  3. La vida se divide en lo horrible y en lo infeliz.

  4. La vida está llena de desdichas, aislamiento y desasosiego, y al cabo de poco se convierte en un cúmulo de ellos.



El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 191.

  • Sentirse separado de los demás.

  • Ilusión por ….


Creemos que tanto nosotros como nuestros pensamientos y sentimientos están separados de todo lo demás, pero esta idea no es más que un espejismo, un juego de sombras que el miedo crea en nosotros para contener nuestra conciencia. Esta ilusión nos mantiene cautivos, limita nuestros deseos personales y el afecto que sentimos por las personas cercanas.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 202.

  • Tres causas de miedo.

  • Preocupación/ ira/ desesperanza.


En la vida de todos hay tres causas comunes de confusión que generan el miedo a la vida, a la muerte y al morir. Son las siguientes:

  1. La preocupación.

  2. La ira.

  3. La desesperanza.

Detente un momento para considerar cómo cada una de estas tres confusiones influyen en tu vida. Lo más probable es que una de ellas sea el tema principal que se repita a lo largo de tu vida. ¿Te preocupas por todo? ¿Te enojas fácilmente? ¿O quizás te desesperas? Sea cual sea de las tres ten en cuenta que todas surgen del miedo.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 204.

  • Estado de serenidad.

  • Superar éxito y fracaso.


Cuando alcanzamos la serenidad, aceptamos que tanto el fracaso como el éxito forman parte de la vida. Nuestros fracasos no nos doblegan y nuestros éxitos no nos engañan. Sabemos que ambas cosas llegarán y se irán muchas veces, entretejiendo el diseño de nuestra vida. La serenidad nos eleva por encima del éxito y el fracaso, para que los afrontemos con amor.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 220.

  • Actitud mental.

  • Base del cambio real.


La gente sabia, como los practicantes bön, siempre lo han sabido. Hace muchos años ya sabían, antes de que se escribiera el aluvión de libros de autoayuda que hay en la actualidad, que en el camino que lleva a la felicidad, una actitud mental positiva era más importante que cualquier otra cualidad. Todos nos topamos con dificultades y problemas, con confusión y obstáculos.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 223.

  • Serenidad como ser.

  • Hacer y no hacer.


La serenidad no es un estado mental, sino más bien un estado del ser. No depende del conocimiento, sino de sentirte a gusto con el corazón, la mente y el cuerpo y con todas sus interacciones.

Eres una persona rica que tiene todo cuanto necesita cuando gozas de paz interior sin alardear de ello. Es entonces cuando descubres la experiencia de no hacer nada y al mismo tiempo de estar haciéndolo todo. Al no hacer nada, puedes crear los momentos más memorables de tu vida.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 233.

  • Atención plena.

  • Lo que sucede dentro y fuera


Observa no sólo lo que ocurre fuera, sino también dentro de ti. Trata los pensamientos, las reacciones y las emociones que tengas sobre lo que está ocurriendo en el mundo exterior como si estas reacciones interiores fueran también fenómenos exteriores.

El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 238.

  • Atención y conciencia.

  • Superar el ensimismamiento.


Al llegar a conocer tu propio sufrimiento, tiendes un puente que te conecta con el sufrimiento y las experiencias de los demás. Lo cual te permite salir de tu estado de ensimismamiento, procedente del miedo, y ofrecer ayuda a otras personas. Cuando entiendes qué es lo que sienten los demás al sufrir, deseas de manera natural llevar una vida que no perjudique a nadie ni a cualquier clase de vida. Llevas una existencia que fomenta la vida en lugar de dañarla.


El Arte Tibetano de la Serenidad, Hansard Christopher, Ediciones Urano S.A., 2007, p. 239.


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