Conforme su acepción, esta palabra deriva del Latín




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CAPITULO XIII
MUNICION Y CARTUCHO


1. Munición

Conforme su acepción, esta palabra deriva del Latín munitio y significa: "Pertrechos y bastimentos de un: ejercito o de una plaza fuerte: Carga de las armas de guerra Plomos : carga para la esco­peta de caza".

De acuerdo con las definiciones que brinda la ley nacional de armas y explosivos 20.429; en su decr. reg. 395/75; cap: I - "Disposi­ciones generales, sec. II, art. 32, podemos- enunciar conforme la especifica el inc. 22, que Munición es la designación genérica de un conjunto de cartuchos o tiros:

Sintéticamente podríamos entonces expresar qua munición es el conjunto de cartuchos o tiros con que se carga un arma de fuego:

2. Cartucho

En función de su acepción- la expresión cartucho deriva del italiano cartoccio y este a su vez del latín charta (papel) y -significa: "Carga de- pólvora y municiones, o solo de. pólvora, que corresponde a cada uno• de los tiros de de arma de fuego, envuelta en lienzo-o papel o encerrada en un tubo metálico pera cargar de una vez".

Genéricamente podemos decir que recibe el nombre de cartu­cho la unidad de carga de un arma de fuego o, también, la cápsula que contiene la carga suficiente para un tiro de arena de fuego.

El cartucho de papel, que fue la forma más simple y temprana de diseño para empleo en armas portátiles, comenzó a utilizarse en Europa durante el ultimo cuarto del siglo XVI. Estaban realizados con una o más balas y una carga de pólvora, dentro de un rollo de papel, cuyo extremo se ataba con una cuerdecilla, hilo o hebra fuerte, o bien — se sellaba con engrudo,-para mantener-unido-aL cartucho. El diámetro externo del cartucho terminado era aproximadamente similar a la medida del anima del canon del arma en el cual iba a ser utilizado.

Estos elementos eran engrasados en su mayoría, con el doble prop6sito de lubricar el anima y prevenir que la humedad penetra­ra el papel y afectara la carga de p6lvora.

Desde el siglo XVI hasta-el primer tercio del siglo los cartu­chos para armas militares portátiles, eran cargados frecuentemen­te con una o más balas redondas, una carga de nueve o más postas, o una combinación de una esfera de diámetro levemente menor al del anima del canon y cierto numero de postas.

La bala o esfera utilizada en el fusil, era razonablemente pre­cisa en su operación, pero aun así, su alcance era relativamente cor­to, ya que esta forma es balísticamente la más pobre para un peso determinado de plomo que atraviesa el aire.

Alrededor de 1825 se comenzó a experimentar con balas elongadas (alargadas) en fusiles con anima rayada. El problema princi­pal a resolver en el empleo de cartuchos cargados con balas cónicas o cilindro-cónicas. en armas de avancarga, era el de evitar la fricción excesiva al cargar y mas aun el dar suficiente superficie de apoyo a las balas en el interior del canon, para obtener el giro que le producía el rayado.

Se desarrollaron varios sistemas, formas y tipos de carga, an­tes del arribo de la retrocarga. La mayoría de las balas alargadas de este periodo eran relativamente cortas y las que satisfacían eran normalmente más pequeñas que el diámetro del anima, pero esta­ban provistas de un orificio en la base que se expandía con la presión de la descarga, para forzar a la sección posterior del elemento a agarrarse al estriado a medida que se desplazaba en el arma. Uno de los ejemplos mas conocidos al respecto fue el de la bala minis, in­ventada por el capitán de igual nombre. Muchas otras formas fue­ron copiadas de aquella en mayor o menor grado.

Otro sistema que no obtuvo un éxito generalizado aunque era común, fue el de fabricar la bala de una forma definida, coincidente con el diseño interior del anima. Ejemplos de este tipo incluyen la bala con cintura Brunswick y la bala Jacobs con cuatro macizos o estrías.

A medida que las balas cónicas comenzaron a utilizarse en los fusiles estriados con cápsula fulminante de mediados del siglo XIX el tipo general de cartuchos de papel permaneció sin cambios, excep­to que sus balas en vez de ser redondas o esféricas adoptaron la típica forma cilindro-cónica de cada país que lo empleaba.

Continuaba todavía la costumbre de- engrasar el papel de la munición pare evitar que la humedad alcanzara la pólvora o bien se rasgara la superficie.

Durante el periodo de transición comprendido entre los años 1840 y 1865 se desarrollaron, experimentaron y emplearon diferentes tipos de cartuchos de papel. Uno de ellos fue el comúnmente lla­mado cartucho de envoltura combustible. El mismo estaba constitui­do con papel o en lino, y lo que sena su vaina, impregnada con com­ponentes que la hacían quemar o explotar con la llama de la descar­ga. Los mismos, luego de ser insertados completamente, eran detonados por cápsulas fulminantes separadas o bien por otros sistemas le ignición.

Otro cartucho de este tipo era el que además de ser combusti­ble poseía auto-ignición. Ejemplo de ello fueron el cartucho alemán zundnaddgewehr o needle gun y el francés-chassepot:

La experimentación posterior abarco diferentes-tipos de siste­mas de ignición que eran, ya sea más rapidez de. disparar o más adaptables a la recamara. Comienza así su aparición, a mediados del siglo XIX, el cartucho metálico. Al comienzo se los disparaba con cápsulas fulminantes independientes, tal come ocurría con los dos tipos más conocidos: el maynard y el burnside.

El primero, que se colocaba en la recamara del arma, estaba conformado por una cápsula metálica que contenía la carga de pó1vora y una bala cónica. Se caracterizaba por poseer una base o culote muy grande, perforado en el centro; este culote servia para la extracción de la vaina después del disparo, data-la' ausencia de extractor en el arma: La ignición, se efectuaba a través de pequeño orificio del centro.

EI cartucho burnside funcionaba de similar manera al anterior pero su estructura era diferente, especialmente sin base o culote y el encastre de la bala en la cápsula.

A este sistema de percusión le sucedió el de espiga, atribuido al señor Lefaucheux, de Paris, alrededor del ano 1836.

  1. Cartuchos de fuego anular.— Los cartuchos de fuego anu­lar, en su forma sustancialmente actual, fueron desarrollados du­rante el periodo comprendido entre 1800 y 1850. A medida que fueron avanzando en calibre, estos cartuchos se emplearon gradual­mente en armas militares, fusiles, pistolas y revólveres para tiro al blanco y caza.

Sus características generales incluían balas cortas, cónicas y plomo macizo , cargas de pólvora muy similares a las de los car­tuchos de papel y velocidades en la boca del canon no muy superio­res a los 305 metros por segundo. Las balas estaban usualmente lu­bricadas externamente, con dos o tres cinturas, y su base se halla­ba ligeramente ahuecada.

  1. Cartuchos de fuego central.— Los primeros intentos de producción de este tipo de cartucho se concretaron durante la déca­da de 1850-1860, pero recién después de la Guerra Civil norteame­ricana (al menos en Estados Unidos) comienza su progreso y amplia fabricación.

Sintéticamente diremos que en esta etapa del desarrollo de la cartuchería surgen los sistemas bóxer y berdan como iniciadores o cápsulas fulminantes aplicables a los cartuchos de este tipo.

c) Cartucho de Fuego anular para armas cortas: Son aquellos que tienen la materia fulminante (iniciadora de la carga de pól­vora) repartida en toda la periferia interna de su reborde o pestaña formando un anillo, por ello se los llama de fuego anular.

Estos fueron los primeros cartuchos metálicos en la historia de las arenas, es decir, los primeros que incorporaron todos los compo­nentes del cartucho, a saber: vaina metálica, bala, pólvora y mate­ria fulminante, integrados en un conjunto.

Los cartuchos que les precedieron carecían de alguno de los componentes: los Flaubert de pólvora, los Maynard de fulminante, etc. Los cartuchos de fuego central y pistón exterior son clara­mente distinguibles por llevar el pistón, con la materia fulminante, insertado en la parte externa central del culote. El primero de ellos fue el 10.75 x 58 R. Ruso de 1868.

Entre estos dos tipos de cartuchos, Los de fuego anular y los de central exterior, hubo otros de transición que tenían una cápsula fulminante central, separada de la vaina del cartucho pero situada en la parte interna y fijada por un alambre doblado que encajaba en el doblez de la pestaña del mismo. Su apariencia es idéntica a la de los de fuego anular, por lo que es difícil su diferenciación. No obs­tante ello, en general el de fuego anular suelen llevar los estampa­dos y marcas del fabricante en la parte central del culote, mientras que los de fuego central, de pistón interior, la llevan en la periferia, dejando el centro Libre de incisiones y marcas.

El primer cartucho de fuego anular fue el .22 Short o Corto, de­sarrollado por Horacio Smith y Daniel Wesson en 1857. Tres aspec­tos lo diferenciaban de los posteriores cartuchos que le siguieron en el desarrollo de la cartuchería metálica. Uno era el de carecer de cápsula contenedora de la materia fulminante, esta iba repartida por el repliegue de la vaina que formaba la pestaña o reborde. El segundo era la constitución de la propia_ vaina, muy delgada para permitir que en la percusión se comprimiera la materia fulminante entre las paredes del reborde y se produjera su iniciación. En ultimo lugar estaba la bala, su lubricación y forma de el engarzada, que difiere por completo de las actuales, ya que una se hacia por un recubrimiento externo de su totalidad, por inmersión, y la otra por un pequeño escalón o rebaje en la parte trasera, inferior al calibre del elemento, por lo cual este quedaba casi en su totalidad, fuera de la vaina, la que tenia un diámetro exterior sensiblemente igual al de la bala. Esta ultima característica tendría una importancia capital para la nomenclatura de algunos cartuchos de arma corta.

La denominación de estos cartuchos de fuego anular no pre­senta ninguna peculiaridad especial y se atiene a la sistemática de su área geográfica de origen, es decir que se definen expresando su calibre en centésimas de pulgada seguido del nombre del fabricante o arena que le utilice). En ciertos casos lleva un calificativo o significación técnica. Ejemplo de lo primero puede ser el .56 Spencer y de lo segundo el .22 Long Rifle (largo para rifle).

El cartucho calibre .22 Short originariamente era para revolver, pero pronto se aplico a las armas; largas. Poseía un proyectil 29 grains: Como consecuencia lógica, a fin de incrementar sus:: prestaciones, en 1871 se alarga la vaina para que contuviera mayor cantidad de pólvora e impulsase el mismo proyectil a mas velocidad, na­ciendo así el .22 Lon. Posteriormente, en 1877, se dio otro paso im­portante, al montar. en la vaina del .22 L un proyectil de 40 grains, dando Lugar al archipopular y conocido .22 L.R. (largo rifle), pues fue concebido con la idea de su utilización en arena larga.

Hace pocos anos han aparecido nuevas modificaciones sobre este tipo de cartuchos y calibres que han sido el alargar aun mas la vaina, pero reduciendo el peso del proyectil con un incremento nota­ble de la velocidad, tales como los stinger de C.C.I. y el expediter de Winchester.

Otro importante paso se dio en este tipo de cartuchos, en 1890, al introducir el proyectil dentro del cuerpo de la vaina, por lo que es­ta tuvo que aumentar de diámetro, naciendo el .22 Winchester Rimfire (W.R.F.) que bastantes años mas tarde, en 1959, por un nuevo alar­gamiento de la vaina, dio lugar al .22 Winchester Mágnum Rimfire. (Ver figuras 149 a 153 )

En un contexto histórico no puede hablarse de cartuchos de fuego anular sin hacerse mención de dos clásicos en su genética, pre­cursores de la moderna cartuchería. Uno fue el .45 Spencer que apareció en 1862, también conocido como .56-56 Spencer, utilizado por la Unión en la Guerra de Secesión norteamericana. Posteriores desarrollos de este cartucho fueron los .56-52 y .56-50. Estos fueron exclusivamente de arena larga y su denominación se aparta de los cañones, que aun no estaban vigentes,-'de los cartuchos norteameri­canos. En el primero de ellos, el .56-56, constituye redundancia, ya que viene a indicar que su calibre es 0.56 de pulgada y que no ha si­do modificado. Esa denominación sirve para diferenciarlo de los otros en los que la vaina del .56 Spencer se agolleto o redujo a un ca­libre inferior. 0,52, 0,50 0 0,46 de pulgada. Es de señalar que el .56-50 Spencer del año 1864 es considerado como el primer cartucho de la historia con vaina en forma de botella.

El otro cartucho clásico es el .44 Flat Henry para la carabina y rifle de repetición manual de palanca del mismo nombre, que fue el primero de los famosos Rifles Winchester. Fue desarrollado en 1861 por B. Tyller Henry, de la entonces New Haven Arms, más tarde Winchester Repeating Arms. Posteriormente, dicho cartucho también fue empleado en revólveres. La palabra “flat” indica que la Pun­ta del proyectil estaba truncada, lo cual facilitaba su almacenamien­to en el deposito del arena que era tubular


SISTEMAS PERCUSION FUEGO CENTRAL


















  1. Cartuchos de fuego central para armas cortas: Para co­menzar diremos que muchos de estos cartuchos también se utilizan en otros tipos de armas, cónica son las pistolas ametralladoras (sub­fusiles): La nomenclatura de los cartuchos de arma corta, al igual que los de larga, tiene una sistemática según el área geográfica donde se haya generado, aunque de forma un tanto mas heterogénea.

Los anglosajones la expresan en milésimas o centésimas de pulgada, según sean británicos o norteamericanos respectivamente; aunque estos últimos-rompan su tradición con facilidad, por ejem­plo, en el .357 Mg., al expresarlo en milésimas. En ambos casos se suele diferenciar a los cartuchos de pistola automática de los de re­volver, añadiendo la palabra auto los ingleses, y auto colt pistol (A.C.P.) los norteamericanos.

Los europeos continentales suelen expresar los cartuchos de sus armas cortas por el calibre expresado en milímetros, seguido del nom­bre de su inventor, primer fabricante o el del arma que lo dispara.

Últimamente se esta denominando a los cartuchos de arma corta en sistema métrico decimal, igual que a los de arma larga, es decir calibre por longitud de vaina; así, el 9mm Parabellum se de­nominada 9x19mm, también llamada NATO al ser cartucho oficial de esta alianza o pacto de defensa militar.

Poco o nada hay que añadir a lo dicho cuando nos referimos a los fusiles, siguiendo en casi todo la misma sistemática.


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