Conforme su acepción, esta palabra deriva del Latín




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Si el promedio de impactos en un circulo de 25 cm. de diámetro es inferior a las cifras indicadas a cada distancia, la combinación escopeta/cartucho no es apta pare la distancia.

Ec = Energía cinética cada posta.

Kilográmetros = Kgm

CARTUCHOS PARA ESCOPETA 12/70 PRODUCIDOS POR "D.G.F.M."
CARACTERISTICAS TECNICAS



Calibre

12/70

12/70

Tipo

"PG" (Propósitos Generales)

"AT" (Anti Tumulto)

Peso cartucho (gr)

51

18

Longitud cartucho (mm)

62

Identification

Vaina con la inscripción Propósito Gral. En color negro

Vaina con inscripción

anti-tumulto

Tamaño postas

8,7mm de diámetro (9 postas)

8mm de diámetro (24 postas)

Peso posta (gr)


4.0 c/u

0.26 c/u


Material posta

Plomo

Goma

Peso ;sins lgr)

6.9

Material vaina

Plástico


Pólvora

Monobásica

Taco

De plástico

Capsule

No corrosiva - No oxidante

Precision

A 30 metros codas las postas

impactan en un blanco de 1,9

metros de diámetro.

A 50 metros el 30% de las

postal impactan en 'un blanco

De 1,9 m de diámetro.

Energía

A 30 metros más del 50% perfora una chapa de Fe de 0,8 mm de espesor.

A 50 metros ninguna poste perfora un blanco de cartón de

1 mm de espesor.


12/70 “AT": Ha sido diseñado especialmente para provocar dispersión de multitudes, tanto por efecto del ruido y fogonazo (acción psicológica) como por el castigo de sus postas de goma, que golpean sin penetrar aun en impacto directo sobre piel (con las reservas del caso Para distancias cortas).

12/70 'PG': Cartucho apto para use en misiones contra delincuentes y terrorismo, especialmente en zonas boscosas o localidades. siendo utilizable en escopetas Ithaca. High Standard, Bataan, Browning 2000 y otras. Puede emplearse también para caza de jabalí y puma.

i) Accesorios para cartuchos de escopeta.: 1. Tacos. Las unidades de carga pueden poseer; además de los elementos ya vis­tos, otros tales como cilindros o tacos, hechos con materiales diver­sos y de un alto y estructura variados, que se encuentran en todos los cartuchos de escopeta.

Los hay de dos clases: unos gruesos, livianos, blandos y elásticos, que se colocan entre la pólvora y la bala, las postas o los perdi­gones, según el caso, y otros delgados y rígidos, que van encima y debajo de los anteriores y cerrando la boca de la vaina, circunstan­cia en que reciben el nombre de tapa.

Los tacos elásticos tienen por función especifica sellar los ga­ses para que no se filtren a través de la carga de plomo, con lo que se aprovecha al máximo la fuerza del propulsor y se evita que, por las altas temperaturas que engendra, ablanden los perdigones, faci­litando su deterioro o que se suelden entre si. Esto se logra porque, al iniciarse el quemado de la pólvora; se aplastan y ensanchan, ajus­tándose contra las paredes del anima, lo que trae como consecuen­cia que amortigüen -su impulso. el que, cuando es demasiado brus­co. deforma los proyectiles con los consiguientes perjuicios sobre sus resultados balísticos.

Este tipo de taco debe ser elástico para que actúe en la forma prevista, resistente para que no se rompa con las presiones que de-be soportar, y liviano para que el aire lo frene y quede detrás de la masa de plomo.

Todos los materiales que hasta-ahora se emplean en su construcción (Lana, corcho, espuma de goma, una combinación de dos ta­pas de corcho y un disco de fieltro parafinado, papel lava, corcho mo­lido o aserrín unido con un aglutinante, etc.) ofrecen ventajas e in­convenientes, siendo los de fieltro de buena calidad los que dan mejores resultados. Además es importante que la pieza este uniforme­mente calibrada y que sea de diámetro un poco mayor que el hueco de la vaina, para que entre ajustado en ella.

Aunque se hacen de distinto alto (de modo que se puedan colo­car uno o más juntos) lo ideal es que su medida sea de medio a un calibre o, mejor aun, de los dos tercios a los tres cuartos, con lo que queda asegurada su elasticidad y posición cot-recta durante su reco­rrido a lo largo del canon. Con el mismo fin, ambas caras deben ser planas y perpendiculares su eje.

Se usan secos y engrasados en su superficie lateral. Los úl­timos tienen la ventaja de deslizarse con mayor facilidad y sellar mejor los gases. Pueden llevar, además, pegado a su cara anterior y posterior, un disco de papel o de cartón común o impermeabili­zado.

_ Actualmente, existe una marcada tendencia a reemplazar los de fieltro por otros de plástico, que se emplean principalmente combinados con ellos o formando una Bola pieza con una cápsula desti­nada a contener y proteger la carga de plomo.

Los tacos rígidos se hacen generalmente de cartón y pueden estar impermeabilizados con alquitrán. Los comunes, es decir sin im­permeabilizar, se usan encima de los elásticos. Igualmente se los emplea para separar las diferentes capas de postas y cerrar la boca del cartucho. Con el mismo fin se utilizan otros de celuloide, que ofrecen la ventaja de quemar con el disparo.

2. Elementos que, aumentan o disminuyen la concentración de los perdigones. En los cartuchos de escopeta suelen colocarse algu­nos artificios que aumentan la concentración de los perdigones, par­a que el tiro sea efectivo 'a, Cola distancia mayor que la normal, as' como otros que provocan su dispersión, para que no destrocen la presa que esta demasiado cerca.

A tal fin, se ha recurrido a distintos ingenios que, en general, no gozaron de mucha vida. Como ejemplo, podemos indicar algunos que se anunciaban en los catálogos editados por la Manufacture Francaise, D'Armes de Saint Etienne, después de la Primera Guerra Mundial y cuya producción se abandono en la mayor parte de los ca­sos, antes de la Segunda.

Estos dispositivos van, desde un simple tubo de cartón de diámetro menor que el hueco de la vaina, hasta otros más complejos (del mismo material), entre los que tenemos:

  1. Una taza cilíndrica con cuatro comes longitudinales en su cuerpo, la que. fuera del arena, se abre dejando en libertad los per­digones.

  2. Otro, consistente en un tubo cerrado en su parte delantera por un taco de fieltro y en su extremo opuesto por un disco de cartu­lina provisto de cuatro aletas, que se doblan hacia adelante. El conjunto que alberga la carga de plomo se comportarla como un proyec­til único, el que, por la resistencia del aire, muy pronto se separa de la tapa de atrás, mientras que el resto continua su trayectoria. Co­mo el extremo superior es el más liviano, al cabo de algunos metros se invierte en su posición, después de lo cual pierde velocidad en relación con su contenido, que sigue solo.

  3. También se ideo un recipiente con el fondo compuesto de dos tapas unidas por un hilo de unos 4cm de largo. Por su construcción, se desplaza llevando a remolque a la segunda base que le ha­cia perder velocidad y liberar su carga.

IV) Para que la dispersión de los perdigones se produjera recién sobre el impacto, se recurría a una envoltura de tela metálica, que a su vez se alojaba en otra de papel, obturada en sus dos extremos por sendos tacos de cartón, que la mantenían armada.

De todos estos ingenios podemos considerar que solo los indi­cados en primer termino son efectivos, razón por la cual han subsis­tido con mayores o menores modificaciones. Su bondad reside en que al quedar los proyectiles encerrados dentro de un receptáculo de un cartón o de otro material, sale,. del arena formando una masa com­pacta y sin sufrir deformación alguna.

La versión moderna de estos concentradores la tenemos en los tubos u otras piezas de plástico, que se emplean actualmente.

Para aumentar la dispersión se utiliza un artificio muy simple, compuesto de dos cartones rectangulares encastrados entre si, que dividen el espacio que ocupan los perdigones, en cuatro sectores lon­gitudinales.

Además del sello de gas que forma parte de la estructura de al­gunas vainas, existen otros que se agregan al cartucho para refor­zar la acción de los tacos plásticos, por lo que van siempre entre ellos y la carga de pólvora. Como ejemplo podemos citar el que llevan ciertos ejemplares producidos por la firma Rémington Peters, con­sistente en un tubo de polietileno, dividido horizontalmente en dos compartimientos de muy poca altura, o bien la cápsula de cartón que usan otros, fabricados por la firma Winchester Western.

3. LA VAINA

Resulta muy frecuente oprimir la cola del disparador de nues­tra pistola en forma sucesiva, prestando poca atención al elemento metálico que resulta despedido luego de cada movimiento de la co­rredera. Ese elemento, llamado vaina, cápsula o casquillo, encierra una perfeccionada técnica para lograr el correcto funcionamiento de la munición y, fundamentalmente, es la razón de ser de los sistemas actuales de retrocarga.

En la avancarga, paso anterior a la retrocarga, se conformaba el tiro colocando por separado cada uno de los elementos a través de la boca del arena. Las pruebas para cargar las arenas por el extre­mo posterior de las mismas, tropezaban con la dificultad de los escapes de gases imposibles de detener en forma practica y que daban directamente en el rostro del tirador.

a) Mecánica del funcionamiento de un disparo.— Conside­rando que un tiro completo esta compuesto de una bala, una vaina, la carga de pólvora y el fulminante, diremos que el mismo es intro­ducido de alguna manera en la recamara del arma. Allí ubicado es iniciado por la percusión de su base, transmitiendo un chorro de Fue­go y partículas incandescentes a la carga de pólvora que se inflama originando un gran volumen de gases a elevada temperatura y presión. Dado que el lugar más débil del conjunto es la unión de la vai­na con la bala, esta ultima comienza a moverse empujada por la expansión de los gases hacia el canon, tomando las estrías e iniciando su recorrido hacia la boca del arma.

La vaina se encuentra apoyada en su culote por el cierre y sus paredes adaptadas a la forma de la recamara. Con la preside gene­rada por la combustión de la carga proyectiva, la vaina se dilata apretándose fuertemente contra las paredes de la recamara: Y obturando totalmente el pasaje de gases. Cuando el proyectil sale, Baja la presión interior, la vaina se contrae, permitiendo la fácil extracción de la misma, ya sea en forma manual o mecánica.

b) Métodos de fabricación.— La forma de fabricar la vaina de un cartucho metálico es uno de los procesos mas fascinantes y curiosos que existen.

Se parte de un disco metálico; et que; por sucesivas embuticio­nes profundas, efectuadas con prensas, alcanza, al final, su configuración y perfil definitivo. A ello hay que añadir las operaciones de torno correspondientes al refrentado, ranurado y taladrado para el alojamiento del pistón o cápsula fulminante. Todo ello realizado a una velocidad de vértigo en etapas sucesivas por una maquinaria "que puede llegar a producir hasta 300.000 unidades por hora en una planta moderna de cartuchería.

El tratamiento térmico a que se somete una vaina durante su fabricación y acabado hace que todas sus partes no tengan la misma estructura, existiendo zonas elástica y relativamente blandas, y otras duras y resistentes a la deformación. Por ejemplo, la parte del cuello y del hombro deben poseer la-primera característica para, en el momento del disparo, ceñirse a la recamara, haciendo la obturación y luego recuperarse rápidamente para permitir la extracción.

En cambio, la parte trasera debe ser dura y tenaz para sopor­tar la presión que van a ejercer contra ella los gases. La involución de estas partes en cuanto a características daría rotura de cuello o fisuras en el hombro y acuñación de la vaina en la recamara e, incluso, peores y más infelices consecuencias.

El material que tradicionalmente se ha venido empleando en la fabricación de vainas ha sido el latón, que es una aleación del 68 al 71% de cobre y del 29 al 32% de zinc. Este material reúne una serie de cualidades excepcionales para este fin, entre las que pode­mos destacar: resistencia a la corrosión, facilidad para trabajarlo, y elasticidad y dureza suficientes. Como desventajas tiene su alto costo y la escasez en tiempos de crisis bélica, factores que hacen de el un material estratégico.

Se han buscado y se siguen buscando sustitutos del latón, pe­ro todavía no se han encontrado de manera realmente satisfactoria. Dos han sido los mas ensayados: el acero y el aluminio.

El acero de bajo contenido en carbono (0,17 al 0,25%), ha sido empleado en la fabricación de vainas de munición de guerra, princi­palmente por los alemanes y los norteamericanos. Recordemos de los primeros la munición del 9mm. Para. la del 8 x 57 y la del 7,92mm kurz, y de los segundos la del .45 ACP, todas ellas producidas durante la Segunda Guerra Mundial.

El acero presenta ciertos inconvenientes para su aplicación a la fabricación de vainas de cartuchos metálicos. El más importante es su fácil corrosión, que hace que la munición con el fabricada se inutilice rápidamente, sobre todo en climas calidos y húmedos. Se puede paliar esto mediante tratamientos de tipo superficial, como puede ser el laqueado que hacían los alemanes o el latonado o zin­cado mediante una capa de estos materiales.

Otro inconveniente es su dificultad para trabajarlo, pues exige maquinarias y útiles diferentes a 1os empleados para el latón. También se han buscado soluciones a este respecto: los norteamericanos
descubrieron que recubriendo el acero con estaño, en la etapa inicial, podían emplear los útiles del latón y mas tarde, para mejorar el proceso, usaron estos de tungsteno. Finalmente presenta el acero frente al laten, un diferente comportamiento elástico que, en ciertos casos, dificulta la extracción de la vaina del cartucho disparado.

Otro metal ensayado es el aluminio y sus aleaciones por lo ventajoso que seria tener un 30% menos de peso y que no se tratase de un material estratégico. Aquí los resultados han sido menos halagüeños. Por un lado existe el peligro de la combustión espontánea de polvo o partículas de aluminio, lo cual se ha paliado recubriendo el interior de la vaina con material plástico resistente al calor. Por el otro esta, igual que en el acero, la elasticidad y recuperación de la forma de la vaina después del disparo, que no es igual a la del latón.

La calidad de una vaina, al final, viene determinada por las sucesivas embuticiones y revenidos, por calor, del material; aunque en teoría puede preverse su comportamiento, es la resultante final la que cuenta. Son muchos los estudios de material, útiles y procesos que hay que realizar cuando se diseña una nueva vaina de un cartucho.

Para comprobar la calidad de una vaina se emplean dos métodos: el de la dureza
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