La historia de la sociologia




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Deshumanización, en cuanto a la alineación decir que el hombre se ha sentido extraño y desposeído (alejado) del trabajo y del producto y como se dice que la esencia del hombre es su trabajo, si se la quitamos se queda vacío, es decir pierde todo su carácter humano. Para Marx la alineación se da en el trabajo ya que el ser humano no se identifica con su trabajo.

Ideología : es la forma sistemática de crear falsa conciencia de la realidad humana y dar legitimidad moral engañosa de un orden político, económico, jurídico y social injusto; por ello su función ha sido la de legitimar la situación de explotación y alineación de las clases asalariadas de cada sociedad y en cada momento histórico.

-Por eso las ideas y demás contenidos mentales(ideologías)que el ser humano va adquiriendo a lo largo de la su vida no son algo independiente y dependiente de la situación económica en la que ha crecido, sino que son reflejo de la realidad natural en la que vive. La ideología forma parte de la superestructura, junto con el sistema político, la religión, el arte y el campo jurídico. Según la interpretación clásica, está determinada por las condiciones materiales de las relaciones de producción o estructura económica y social y el reflejo que produce es denominado "falsa conciencia". El papel de la ideología, según esa concepción marxista de la historia, es actuar de lubricante para mantener fluidas las relaciones sociales, proporcionando el mínimo consenso social necesario mediante la justificación del predominio de las clases dominantes y del poder político.
El trabajo es un proceso entre el hombre y la naturaleza. Un proceso en el que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza. Pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos, a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida.

Marx concibe el trabajo como una facultad exclusiva del hombre. El obrero, ya alejado de las formas instintivas de producción, y a diferencia de la abeja o la araña, no se dedica sólo a transformar la naturaleza, sino que tejer un pullover ya existía en su cabeza idealmente y es el objeto de su trabajo, al cual aferrará su voluntad como una ley. Es decir, la voluntad orientada a un fin. (se mantiene en todo el proceso de producción).

Producir bienes para la satisfacción de sus necesidades, entonces, es la actividad esencial de los humanos, lo que los distingue de otras especies animales.

Producir significa transformar la Naturaleza, y al transformar la Naturaleza el ser humano expresa su rasgo esencial.

No se limita a tomar de la Naturaleza, sino que deliberadamente busca modificarla. De ahí que el trabajo sea el conceptofundamental para entender al ser humano. El trabajo, como actividad productiva libre, es la actividad en la que el ser humano expresa su humanidad, su verdadera naturaleza.

"La Mercancía fuerza de trabajo", es una mercancía fuente creadora de valor. Una mercancía por la cual se obtienen otras mercancías.

Por fuerza de trabajo se entiende al conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole.

El poseedor de esta mercancía debe querer venderla, y para eso debe ser propietario libre de su fuerza de trabajo, de su persona. Para que la relación perdure es necesario que la persona venda su capacidad de trabajo solo por un tiempo limitado, sino, si la vende toda junta, se volvería esclavo, dejaría de ser libre, pasaría de poseer mercancía a ser mercancía. Le cede el consumo de su mercancía.

El capitalista se encuentra con el mercado de trabajo, y se atiene al hecho, contrata. No se pregunta por que alguien vende su fuerza d trabajo (carece de los medios de producción).[esto

esta dado por la llamada acumulación originaria.]

En tanto la fuerza de trabajo necesita de un cuerpo para existir como mercancía, el valor de esta peculiar mercancía es el valor de los medios de subsistencia necesarios para la conservación del poseedor de ella. (alienación, existe primero como obrero después como persona, es decir, se mantiene vivo gracias que la fuerza de trabajo necesita que la persona coma)

Por oposición a las otras mercancías, la determinación del valor del trabajo encierra un elemento histórico y moral. (que se cree que son los medios de subsistencia en determinada sociedad, es contingente x ej. Hoy heladera y luz, antes comer.)

Como el propietario de la fuerza de trabajo es mortal, se necesita que continúe su presencia en el mercado, es por esto que el vendedor de fuerza de trabajo deberá procrear y reproducir la oferta de trabajo en el mercado. [Repuestos]

Es de esta manera que la suma de los medios de subsistencia necesarios, incluyen también a la necesaria substitución de esta fuerza de trabajo, es decir un salario para criar a los hijos del obrero, que lo reemplazarán cuando el muera. De esta manera puede perpetuarse en el mercado esa particular raza de poseedores de mercancías.

Entonces el valor de la fuerza de trabajo se traduce en el valor de los medios de subsistencia considerados necesarios.

Las relaciones sociales de producción, son las relaciones que los hombres contraen entre sí con motivo de la producción, resultante del tipo de propiedad dominante de los medios de producción, de forma que vincula a los que poseen los medios, con los productores directos. Las relaciones sociales en el modo esclavista, distinguían a los dueños de los esclavos, generando una relación de esclavitud; en el Modo feudal, distinguía al Señor de los Siervos, originándose una relación de servidumbre; y en el Modo capitalista, se distinguía al capitalista propietario de los medios de producción, del obrero que vende su trabajo, originándose una relación capitalista.

Las fuerzas productivas son las que –en principio- determinan las relaciones sociales de producción, lo que convierte al materialismo histórico en un determinismo tecnológico. Implican a todos los bienes que utiliza el hombre para el dominio de la naturaleza, o dicho de otra manera, todos los elementos que el hombre necesita para la producción de cosas. En “El Capital”, Marx distingue a las fuerzas materiales, creadas por el hombre; de las fuerzas no materiales o humanas, el trabajo.

Marx ha señalado con contundencia que las relaciones de producción son independientes de la voluntad de los hombres; esto es, dependen del estado de las fuerzas de producción. En su defensa al materialismo histórico, deja ver cómo la base económica de la sociedad determina la superestructura política y jurídica. Sin embargo aquí se abre una gran polémica sobre el alcance de algunos de sus pasajes. En lo personal creo que cuando Marx dice que el modo de producción de vida material “determina en forma general” el proceso social, político, etc., se está refiriendo a una relación de correspondencia general más que a una relación mecánica de absoluta dependencia.
Alienación

O enajenación o extrañamiento. Circunstancia en la que vive toda persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. Para Marx es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en toda sociedad que admite la propiedad privada de los medios de producción.

Marx considera que con la aparición de la propiedad privada se produce una circunstancia social totalmente nueva y que sólo podrá eliminarse con la abolición de dicha forma de propiedad. Podemos entender esta nueva situación si nos fijamos en la alienación en la sociedad esclavista: en esta sociedad el esclavo no se pertenece a sí mismo sino al amo; el amo puede disponer a voluntad del esclavo, de su cuerpo, de su mente, de su personalidad y sus habilidades. Cabe distinguir el individuo mismo, su actividad y los objetos producidos por su actividad; pues bien, en dicha sociedad, el esclavo no es dueño ni de sí mismo (carece de libertad completa, no puede hacer lo que quiera con su cuerpo, ni con su sexualidad, ni con su mente) pero tampoco es dueño de su actividad, ésta le pertenece al amo, como también le pertenece al amo el conjunto de objetos producidos por el esclavo (por ejemplo los objetos de su actividad manual, lo que obtenga por trabajar en el campo, ...). Según Marx, lo mismo ocurre en el sistema de producción capitalista: aquí el hombre se hace cosa, mercancía, usada por el propietario de los medios de producción sólo como un instrumento más en la cadena de producción de bienes. La propiedad privada convierte los medios y materiales de producción en fines en sí mismos a los que subordina al mismo hombre. La propiedad privada aliena al hombre porque no lo trata como fin en sí mismo, sino como mero medio o instrumento para la producción.

La alienación principal es la alienación económica, la alienación que se da como consecuencia de la estructura socioeconómica que descansa en la propiedad privada, pero no se agota en ella, pues también se expresa en la alienación religiosa, política, e intelectual. Podemos entender toda la propuesta filosófica de Marx como el intento de crear una filosofía que permita comprender las causas de la alienación (y en último término del sufrimiento humano) y encontrar su solución.

  • Religiosa: Es una alineación secundaria. Parte de la tesis de Feuerbach que dice que el ser humano es el creador de Dios y de la religión. Para Feuerbach, el hombre necesita conocerse, saber quién es. Entonces se propone a sí mismo como objeto de su conocimiento y proyecta fuera de sí un conjunto de cualidades que le pertenecen a él. Todas esas cualidades las sitúa en un ser fuera de sí y le llama Dios. Dios es simplemente una pura proyección del hombre.

Si se queda en el primer momento, de la afirmación de Dios, queda alienado. El hombre debe volver a reencontrarse consigo mismo. Por eso, cuando el hombre se da cuenta de que Dios es un puro ser pensado, se atribuye a sí mismo esas cualidades, niega a Dios y deja de estar alienado.

  • Socioeconómica: El hombre no se siente realizado y está alienado porque sufre una doble división. Por una parte se ve dominado por intereses egoístas (domina por una parte la subjetividad, es una persona privada) Por otra parte es una persona pública, es un miembro abstracto del estado. Esta alineación cumple la misma función que Dios en la religiosa. El hombre se considera el instrumento político de la clase dominante.

  • Económica: Se da en el proceso de trabajo del sistema capitalista. La alienación económica es la raíz de las demás alineaciones. El trabajo es la actividad creadora del hombre, es la esencia y naturaleza humana. El hombre, al trabajar, se proyecta sobre los productos de su trabajo: pone en cada producto algo de su ser. El hombre, fundamentalmente, no es conocimiento, sino trabajo productivo, trabajo creador. El hombre trabajador se crea a sí mismo, se hace, se desarrolla, se potencia a sí mismo transformando la naturaleza, desarrolla su personalidad dominando la naturaleza mediante el trabajo. A través de este trabajo el ser humano se exterioriza en el producto de su trabajo. Si esta separación no se suprime, no se reconcilia después, si no hay reencuentro, el trabajador queda alienado, porque el producto del trabajo es él mismo, el mismo hombre trabajador convertido en producto de trabajo, convertido en una mercancía que se vende en el mercado.



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Marx: El Capital (cap.4 y 5)
Transformación del dinero en capital. La circulación de mercancías es el punto de partida del capital. Dicho de otra manera: el “dinero en cuanto dinero” y el “dinero en cuanto capital” se distinguen por su distinta forma de circulación. La forma que corresponde al capital es D-M-D, es decir, la inversa de la ya conocida M-D-M y, por tanto, la que podría resumirse bajo el lema de “comprar para vender”. Ahora bien, este proceso sería “absurdo y fútil”, por ejemplo en comparación con el atesoramiento, si no se consiguiera una cantidad de dinero mayor al final que al principio. Por tanto, en realidad estamos ante el ciclo D-M-D’. Si en M-D-M el dinero corría y se alejaba de su punto inicial, en D-M-D’ sucede lo contrario: refluye siempre a su punto de partida, y en este ciclo el “motivo impulsor y su objetivo determinante es el valor de cambio mismo”. Esto significa que D’ = D + ΔD, y este incremento de dinero es el plusvalor. Asimismo, este nuevo movimiento es lo que transforma al dinero en capital.

 

El objetivo ya no es externo (como era el consumo en M-D-M), sino que ahora el proceso no tiene término: puede que 100 libras se conviertan en 110, pero 110 sigue siendo una cantidad limitada, y lo que distingue al capital del tesoro es que el primero siempre quiere “valorizar su valor” porque tiende a la riqueza absoluta por medio de su crecimiento cuantitativo siempre renovado. Como vehículo consciente de este movimiento, el poseedor de dinero se convierte en “capitalista”, que identifica así su fin subjetivo con el contenido objetivo de la circulación de capital, y vuelve así en “racional” la irracionalidad del atesorador. Pero el auténtico sujeto es el valor, que pasa alternativamente por las formas de dinero y mercancía. De esta forma el valor se vuelve valor en proceso, o dinero en proceso, es decir, se convierte en capital, y ello sucede en todas las clases de capital que encierra su fórmula general, D-M-D’: industrial, comercial y “capital que rinde interés”.
En la circulación mercantil (M-D-M), lo que se produce al final del proceso es una diferencia CUALITATIVA, ya que la mercancía que se obtiene no es la misma que comenzó el proceso.

En la forma de circulación capitalista la diferencia es CUANTITATIVA, ya que lo que se obtiene al final del proceso es lo mismo que lo comenzó, pero con un incremento adicionado a él (se sustrae de la circulación, más dinero que el que se arrojó a ella). Este incremento adicionado al primer dinero es lo que Marx llama PLUSVALOR, y es lo que caracteriza a la circulación de capital. El plusvalor nace de la producción, ya que el poseedor de mercancías puede “crear valores por medio de su trabajo, pero no valores que se autovaloricen”. El secreto está en la compra y la venta de fuerza de trabajo, que a la vez que un intercambio mercantil encierra otro tipo de intercambio.

 

Tiene que tratarse de una mercancía que posea el especial valor de uso de ser fuente de valor, y esa mercancía específica es la (capacidad o) fuerza de trabajo, es decir, el conjunto de facultades físicas y mentales que existen en la personalidad de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier tipo. Pero se deben dar ciertas condiciones, históricas y no naturales, para que esta fuerza de trabajo se haya convertido en una mercancía y el propietario del dinero pueda encontrar en el mercado al “obrero o trabajador libre”. Este obrero debe ser libre o estar liberado en un doble sentido: debe disponer de su fuerza de trabajo como mercancía propia, y al mismo tiempo debe carecer de otras mercancías que él mismo pudiera vender para ganarse la vida o para gastar en ellas su fuerza de trabajo.

 

Pero esta mercancía tiene un valor, como las demás, y se determina por las mismas leyes, es decir, por el tiempo de trabajo necesario para su reproducción. Pero como la fuerza de trabajo sólo existe en el “individuo vivo”, y sólo pervive en el tiempo si éste puede asegurar la “procreación” de su descendencia, la reproducción de la fuerza de trabajo consiste en la reproducción del trabajador y su descendencia. Su valor es, por consiguiente, el valor de los medios necesarios para la familia, es decir, de los medios de consumo con que satisface ésta sus necesidades naturales (en el sentido histórico, es decir, de forma cambiante en el tiempo, pero en cuantía dada para cada sociedad y momento determinados), incluyendo las normas de salud y de formación o educación que se requieran en cada caso. Se trata de una media diaria, que puede calcularse mediante la fórmula:


 

Como en todas las demás mercancías, su valor se determina, pues, antes de entrar en la circulación –aunque sea el obrero el que “adelanta” en este caso, o abre crédito al capitalista, ya que éste sólo le paga el salario al terminar el periodo contratado–, pero su valor de uso sólo reside en la exteriorización posterior de esa fuerza. Una vez comprada, la mercancía pertenece, como todas y por completo, al capitalista, y éste la consume. Pero el proceso de su consumo es al mismo tiempo el proceso de producción de la mercancía y del plusvalor, que se lleva a cabo fuera de la esfera de la circulación y el mercado. Tenemos por tanto delante no a simples poseedores de mercancías, sino a dos nuevos actores de nuestro drama: el capitalista y su obrero, protagonistas de la circulación de capital.
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