Introducción: el Derecho dominicano 1978-2011




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Los actos jurídicos


El objeto de la regulación jurídica es la conducta de las personas y su efecto respecto de las demás personas, animales (derechos de los animales) y cosas (nuevos derechos del medio ambiente; las invenciones y descubrimientos, regulados por los derechos industriales e intelectuales; etc). La regulación jurídica se extiende también a los hechos jurídicos, los actos jurídicos y los negocios jurídicos.

Existen actos con fuerza de ley: las leyes propiamente, los decretos, reglamentos y ordenanzas, es decir, toda norma jurídica del ordenamiento interno, o del ordenamiento internacional cuando ha sido suscrita y ratificada por los poderes públicos dominicanos. En cambio, existen también los actos sin fuerza de ley, que son los actos jurídicos, en los cuales nos detendremos en el presente capítulo.


    1. Hecho, acto y negocio jurídicos


Hay hecho jurídico, acto jurídico y negocio jurídico.


      1. Hecho jurídico


Un hecho (no jurídico) es todo acontecimiento, suceso o situación en el que no interviene la voluntad de las personas, y mucho menos su intención de producir efectos jurídicos: vg, el paso de una corriente de agua a través de un campo, o la lluvia o el amanecer.

También es un hecho no jurídico aquél que, aunque exista manifestación de una voluntad, no acarrea efectos jurídicos porque el ordenamiento jurídico, en vista de su manifestación y efectos, lo considera irrelevante para fines de regulación o, lo que es lo mismo, porque el hecho en sí se manifiesta de tal manera que no llega a necesitar que el Derecho lo regule porque no afecta de manera conflictiva el ámbito de los derechos, garantías, libertades y obligaciones de las personas (por ejemplo, conducir una motocicleta, caminar, comer, etcétera).

Sin embargo, ese simple hecho o hecho no jurídico puede llegar a producir consecuencias relevantes para el Derecho, consecuencias que necesitan respuesta jurídica, o sea, regulación.

Así, cuando la corriente de agua que corre por el campo nace en un predio o propiedad privada y atraviesa otros predios, a los cuales sirve para regar las plantaciones, nace con respecto a ese manantial un conjunto de derechos y obligaciones de los dueños de los predios, cuestión que regula el Código Civil, arts 637 y siguientes: “La servidumbre es una carga impuesta sobre una heredad, para el uso y utilidad de una finca perteneciente a otro propietario”116; “Tiene su origen o en la situación de los predios o en obligaciones impuestas por la ley, o en contrato hecho entre los propietarios”117, etc. Es entonces cuando nace el hecho jurídico.

Nacer, morir, también son hechos que devienen en jurídicos desde el momento en que esos simples hechos generan unas consecuencias jurídicas en términos de derechos, garantías, libertades y obligaciones. El solo nacimiento de una persona llega a convertirse en hecho jurídico en la medida en que el que nace es un potencial heredero de sus progenitores o ascendientes o descendientes y al nacer afecta, por tanto, el régimen de las sucesiones de su familia. La muerte de una persona es un hecho; se convierte en hecho jurídico cuando el fallecido se convierte en de cujus, esto es, que ha dejado herencia y, o, testamento.

En todos esos casos, el ordenamiento jurídico se ha ocupado de regular los efectos de los hechos, atribuyéndoles consecuencias jurídicas, lo que convierte los hechos en hechos jurídicos.

De ahí que el hecho jurídico es el acontecimiento, hecho o situación que produce un efecto jurídico por estar previsto en el ordenamiento jurídico. El jurista José Castán Tobeñas define el hecho jurídico como “todo suceso al que el ordenamiento atribuye la virtud de producir, por sí o en unión de otros, un efecto jurídico, es decir, la adquisición, la pérdida o la modificación de un derecho”.


      1. Hecho jurídico y acto jurídico


Un acto es un tipo de hecho que se caracteriza porque en él interviene la voluntad de las personas. Por ejemplo, el matrimonio. Acerca del contrato, que es un tipo de acto, dice el Código Civil dominicano que consiste en “dar, hacer o no hacer alguna cosa”118, no por obligación impuesta al sujeto sino querida por él mismo.

El hecho jurídico engloba al acto jurídico: todo acto jurídico es un hecho jurídico, pero no todo hecho jurídico es un acto jurídico. En el ejemplo del matrimonio, se convierte en un acto jurídico por las obligaciones que para los cónyuges nacen de él.

Un acto jurídico puede definirse como la manifestación de la voluntad (cuando es de una persona) o del consentimiento (cuando es de varias personas) para crear, extinguir o modificar derechos, de acuerdo a las previsiones que ha tomado el ordenamiento jurídico. En la definición de Díez Picazo, el acto jurídico es “la manifestación de la voluntad y la conciencia humana de las cuales se derivan efectos jurídicos”.

Pero no sólo la voluntad humana puede producir actos jurídicos, sino la de las personas jurídicas, tanto las privadas (empresas y otras organizaciones), como los organismos e instituciones de carácter público (por ejemplo, los ministerios o secretarías de Estado).


      1. Hecho, acto y negocio jurídicos


El negocio jurídico es un tipo de acto jurídico, del cual se diferencia por la consciencia del autor respecto del efecto buscado, que es un efecto jurídico.

En el acto jurídico, la voluntad del agente es relevante en cuanto a la génesis del acto, mientras que en el negocio jurídico lo es además en cuanto a la eficacia del acto. Los efectos del acto jurídico los impone la ley, si bien lo que las personas buscan no es necesariamente la consecución de tales efectos, sino que son consecuencia derivada del acto, que ha sido regulado. Los efectos del negocio jurídico están incluidos también en el ordenamiento, pero el autor del acto los ha querido, ha tenido conscientemente la intención de que se produzcan.

Se dice, por eso, que en el acto jurídico propiamente los efectos se producen ex lege y en el negocio jurídico se producen ex voluntate.

Se llama relación negocial a la relación jurídica creada por el negocio jurídico. El acto de crear una empresa, por ejemplo, es un acto jurídico y no necesariamente un negocio jurídico, porque las partes tienen ante todo unos objetivos de carácter económico: la empresa se funda con fines lucrativos y si se constituye es porque las normas lo ordenan. Pero la constitución de esta empresa puede también ser un negocio jurídico en la medida en que el consentimiento de las partes busque obtener el resultado de crearla, complementariamente a sus fines lucrativos.

El acto jurídico se diferencia del hecho jurídico en la intervención de la voluntad de las personas: el negocio jurídico se diferencia del acto jurídico en que las personas intervinientes esperan y buscan un determinado efecto jurídico. Un ejemplo de negocio jurídico es el matrimonio, cuando se realiza por la absoluta voluntad de las partes: entendido de esa manera como decisión personal de la cual pudieron haber prescindido, los contrayentes realizan en su matrimonio el efecto jurídico de casarse, querido por ellos.

Como puede verse, la línea entre acto y negocio jurídico es tenue, al punto que algunos juristas ven en el contrato un negocio y no un acto jurídico.


    1. Características del acto jurídico


El acto jurídico tiene tres características: es una manifestación de voluntad, persigue un propósito y produce unos efectos jurídicos.

  1. Es una manifestación de voluntad.

No basta con la intención; la voluntad debe ser exteriorizada por medio de una declaración o manifestada por el comportamiento inequívoco de quien la expresa. Comporta una obligación con la que se espera a la vez adquirir derechos o beneficios, o un propósito determinado.

Esta característica se expresa en la definición del contrato: “es un convenio en cuya virtud una o varias personas se obligan respecto de una o de varias otras, a dar, hacer o no hacer alguna cosa”119.

  1. Persigue un propósito determinado.

Propósito de carácter jurídico, que consiste en crear, modificar o extinguir derechos subjetivos. De ordinario, las personas ven el propósito en términos del beneficio económico o de la satisfacción de necesidad, y no en términos de su carácter jurídico.

  1. Produce unos efectos jurídicos.

Los efectos jurídicos se producen, sea que ése haya sido el propósito (negocio jurídico) como que no. Los efectos jurídicos devienen en todo acto que se suscribe en el marco de unas normas jurídicas que lo regulan.


    1. Requisitos del acto jurídico


Para que el acto exista como acto jurídico, para que tenga validez y produzca efectos también de carácter jurídico, es necesario que concurran cinco tipos de condiciones esenciales: 1) “el consentimiento de la parte que se obliga”, 2) “su capacidad para contratar”, 3) “un objeto cierto que forme la materia del compromiso”, 4) “una causa lícita en la obligación”120 y 5) las solemnidades requeridas.

  1. La voluntad o consentimiento.

Es la facultad de hacer o no hacer una cosa, y el uso de esa facultad. Consentimiento no solamente expresado con claridad, sino de manera voluntaria: “No hay consentimiento válido, si ha sido dado por error, arrancado por violencia o sorprendido por dolo”, o si ha habido lesión121.

  1. La capacidad.

Es la aptitud legal para adquirir y ejercer derechos y para contraer obligaciones: “Cualquiera puede contratar, si no está declarado incapaz por la ley”; “Los incapaces de contratar son: los menores de edad; Los sujetos a interdicción, en los casos expresados por la ley; y, generalmente, todos aquellos a quienes la ley ha prohibido ciertos contratos”122.

  1. El objeto.

Se trata de “un objeto cierto que forme la materia del compromiso”. Además, debe ser lícito. El objeto es “la cosa que una parte se obliga a dar, o que una parte se obliga a hacer o a no hacer”123.

Para que sea cierto, el objeto debe haber sido determinado, al menos en cuanto a su especie; para ser lícito, debe estar en el comercio, es decir, que pueda ser objeto de compra y venta124.

  1. La causa.

Es la finalidad que las partes persiguen con el acto jurídico, a la vez que el elemento generador del efecto jurídico. Todo acto ha de tener una causa que, aunque no se explique, no debe ser falsa, ni ilícita, ni contraria al orden público y a las buenas costumbres; de lo contrario, tal acto carece de efecto125.

  1. Las solemnidades.

Se trata de requisitos formales, externos, de los actos, sin los cuales no tienen existencia jurídica, o no producen efectos o simplemente se reputan inexistentes, vg, la solemnidad del acto notarial, sea el acto auténtico o la escritura bajo firma privada, o la inscripción, transcripción o registro del acto, cuando proceda.


    1. Clasificación de los actos jurídicos


Los actos jurídicos se clasifican de muy diversas maneras: 1) según su eficacia jurídica; 2) según el número de partes cuya voluntad se necesita para su formación; 3) según que el acto se produzca a raíz de la muerte del autor o de una de las partes; 4) según su utilidad para las partes; 5) según que produzca efectos inmediatos o no; 6) según su contenido; 7) según que el acto subsista o no por sí mismo; 8) según que la ley exija o no formalidades para su formación; 9) según que esté o no regulado por normas jurídicas, y 10) según que el acto sea de administración o de disposición.

  1. Según su eficacia jurídica, pueden ser: a) actos jurídicos válidos, b) actos jurídicos nulos, c) actos jurídicos anulables o d) actos jurídicos inexistentes.

Los actos jurídicos válidos son los que se ajustan a las normas y formalidades y, en consecuencia, producen los efectos jurídicos previstos por el Derecho; los nulos son los que, al no cumplir con algún requisito esencial previsto por las normas, adolecen de una carencia radical y absoluta de validez; los anulables tienen la validez viciada por el incumplimiento de una exigencia normativa esencial, de manera que se puede declarar su nulidad si no subsanan el vicio; y los inexistentes son los que, aunque existan como actos, no existen como actos jurídicos, pues nunca se han formado como tales.

  1. Según el número de partes cuya voluntad se necesita para su formación, pueden ser: a) actos jurídicos unilaterales (simples o complejos), b) actos jurídicos bilaterales o c) actos jurídicos plurilaterales.

Los actos jurídicos unilaterales son aquellos cuya formación precisa la voluntad de una sola parte (el testamento, la renuncia de un derecho, etc.). Se clasifican en simples, que es cuando actúa una sola persona (el testamento) y complejos, que es cuando varias personas intervienen como una sola parte (la oferta de venta de varios copropietarios, etc.).

Los actos jurídicos bilaterales precisan el consentimiento de dos partes (los contratos, etc.).

Los actos jurídicos plurilaterales requieren el consentimiento de más de dos partes (por ejemplo, la novación, sea que se sustituya un deudor por otro con respecto al mismo acreedor, o un acreedor por otro, con respecto al mismo deudor126.

  1. Según que el acto se produzca a raíz de la muerte del autor o de una de las partes: a) actos jurídicos inter vivos o b) actos jurídicos mortis causa.

Existen los actos inter vivos (entre vivos), que constituyen la casi generalidad de los actos jurídicos; y existen también los de última voluntad o mortis causa, que para perfeccionarse precisan el fallecimiento de la persona que ha dado su voluntad: el testamento.

  1. Según su utilidad para las partes: a) actos jurídicos a título gratuito y b) actos jurídicos onerosos.

Los actos jurídicos a título gratuito se celebran en beneficio de una de la partes que los han hecho (las donaciones). Los onerosos buscan el beneficio de las partes que los celebran (la compraventa, etc.).

  1. Según que produzca efectos inmediatos o no: a) actos jurídicos puros y simples o b) actos jurídicos sujetos a modalidad.

El acto jurídico puro y simple produce sus efectos de inmediato y sin limitaciones; es el que se celebra por regla general.

El acto jurídico sujeto a modalidad suele celebrarse excepcionalmente. Se sujeta a una modalidad, que consiste en una cláusula que se incorpora al acto para alterar o variar sus efectos: las principales modalidades son la condición, el plazo y el modo.

  1. Según su contenido: a) actos jurídicos personales y de familia y b) actos jurídicos patrimoniales.

Los actos jurídicos personales y de familia conciernen al estado de las personas o a sus relaciones familiares (el matrimonio, la adopción, etc.).

Los actos jurídicos patrimoniales tienen por finalidad la adquisición, modificación o extinción de derechos pecuniarios (vg, el pago de una deuda).

  1. Según que el acto subsista o no por sí mismo: a) actos jurídicos principales (actos de garantía y actos dependientes) y b) actos jurídicos accesorios.

El acto jurídico principal subsiste por sí solo (por ejemplo, la compraventa).

Los actos jurídicos accesorios precisan del principal para formalizarse. Se dividen en actos jurídicos de garantía, que se constituyen para asegurar el cumplimiento de una obligación principal (la hipoteca, la prenda, la fianza), y actos jurídicos dependientes, que complementan el principal (por ejemplo, las capitulaciones matrimoniales).

Los actos jurídicos accesorios no pueden subsistir sin los principales, a los cuales deben su razón de ser, pero a veces pueden constituirse antes que ellos, como el caso de las hipotecas para garantizar obligaciones futuras o las capitulaciones matrimoniales.

  1. Según que la ley exija o no formalidades para su formación, pueden ser: a) actos jurídicos no formales o no solemnes o b) actos jurídicos formales o solemnes.

Hay actos jurídicos no formales o no solemnes, lo que significa que no están sujetos a requisitos externos. La formación de los actos jurídicos formales o solemnes está sujeta a la observación de formalidades especiales que el ordenamiento jurídico les pide para garantizar su existencia o su validez, de manera que sin las solemnidades exigidas los actos vienen a ser nulos o inexistentes.

La doctrina ha clasificado las solemnidades en cuatro grupos:

  1. Las formalidades objetivas o ad-solemnitatem: son requeridas para la existencia o validez del acto. Su omisión provoca la nulidad o que el acto jurídico se considere inexistente. Vg, la escritura pública en los casos de compraventa de inmuebles.

  2. Las formalidades habilitantes: son las que se establecen para proteger el patrimonio de los incapaces y ausentes. Tal es, por ejemplo, las restricciones impuestas al tutor para la venta de los inmuebles del incapaz: que el juez competente autorice la venta y se realice en pública subasta.

  3. Las formalidades de prueba o ad-probationem: son los requisitos exigidos para acreditar el acto jurídico; por ejemplo: el contrato de trabajo.

  4. Las formalidades de publicidad: son aquellas con las que se busca publicitar el acto para que el público pueda acceder a su contenido y efectos. Implican la posibilidad de ser impugnado por quienes tengan derechos que los actos les nieguen o no les reconozcan, o por quienes tengan el deber de denunciar tales actos cuando existan razones para ello.

Ejemplo de publicidad es la inscripción del acto en un registro público, o la publicación de extractos en la prensa y, o, en los lugares públicos establecidos por las normas jurídicas: por ejemplo, en las puertas de los juzgados o de los ayuntamientos.

  1. Según que esté o no regulado por normas jurídicas: a) actos jurídicos nominados o típicos o b) actos jurídicos innominados o atípicos.

El acto jurídico nominado o típico es aquel que el ordenamiento jurídico regula, estableciendo sus supuestos de hecho y los consiguientes efectos jurídicos.

El innominado o atípico no está directamente regulado por el legislador; sin embargo, en tanto no sea ilegal ni contravenga el orden público o las buenas costumbres, es susceptible de ser subsidiariamente regido por las normas del Derecho común existentes para la generalidad de los actos jurídicos y, por tanto, producir sus efectos jurídicos: tal es el caso de los tipos de contratos novedosos, como en su momento han sido el leasing (arrendamiento a largo plazo con opción de compra al finalizar el contrato) o el factoring (venta, a un intermediario, de los derechos de cobro de una deuda a una cartera de clientes, a cambio de un importe inferior al adeudado, para que el intermediario gestione el cobro), el renting (alquiler de bienes y servicios sin opción a compra), el confirming (contrato mediante el cual una entidad financiera gestiona los pagos de una empresa a sus proveedores, ofreciendo a la empresa la posibilidad de unificar las deudas y a los proveedores la posibilidad de cobrar antes del vencimiento del crédito) o el forfaiting (contrato de compra de créditos de exportación, a un tipo de interés fijo, donde el comprador es una entidad financiera y el vendedor es una empresa exportadora).

  1. Según que el acto sea de administración o de disposición.

Los actos jurídicos de administración solamente transfieren la tenencia o el uso de la cosa (el arrendamiento, el usufructo, etc.). Los de disposición transmiten el dominio, la propiedad de la cosa (la compraventa).


    1. El acto jurídico administrativo


Dentro de los actos jurídicos descuella el acto administrativo como una categoría especial en que los organismos de la Administración Pública intervienen como sujetos de su formación; o sea, que el acto administrativo es un tipo de acto jurídico, que procede de la Administración Pública en su relación con los particulares.

García de Enterría define el acto administrativo como la declaración de voluntad, de juicio, de conocimiento o de deseo realizada por la Administración en ejercicio de una potestad administrativa.

Características del acto administrativo son:

  1. Su ejecutividad. Salvo los recursos existentes para impugnarlos, son en principio imponibles a toda persona, aun contra su voluntad,

  2. Su plena fiscalizabilidad, que se refiere a la facultad de constreñir al pago de tributos e inspeccionar las cuentas y actividades de los contribuyentes para detectar fraude a las normas tributarias y

  3. Su vínculo con la separación de poderes.




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