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Lic. Héctor E Berducido M

Abogado y Notario


TRASTORNO MENTAL Y DELITO

Tomado del Tratado de Criminología de:

Tieghi, Osvaldo N.

pags. Consultadas: De la 361 a la 408.

Editorial: E.U. Editorial Universidad. Buenos Aires, 1996
Trastorno mental y personalidad criminal.

El concepto actual de enfermedad mental, o más precisamente de trastorno mental, es totalmente diverso de aquel que receptaron la Criminología y el Derecho penal de fines del siglo pasado y comienzos del presente. Hoy se escucha llamar al trastorno como discapacidad psíquica y más recientemente como, capacidades diferentes a las nuestras.

La dificultad actual para definir el trastorno mental es consecuencia de que hoy se consideran tanto las reacciones globales del individuo en su totalidad orgánico –psicológico como su comportamiento de interacción ello, aun cuando el trastorno mental no se clasifique con única atención al conflicto hombre-medio.
Se entiende por trastorno mental como una conducta, un síndrome psicológico o un patrón clínicamente significativo que aparece en el sujeto, asociado de modo típico, a un síntoma perturbador o deterioro funcional.

No existe una necesaria relación entre el trastorno mental y la asistencia psiquiátrica. En efecto, aun para individuos normales, o sin detección de trastorno, ha sido codificada la categoría de factores no atribuibles a trastorno mental y que merecen atención o tratamiento psiquiátrico.

En esta categoría (y como entidades sin trastorno mental que merecen atención y tratamiento) han sido clasificados, por Ej.:

  1. La simulación del trastorno;

  2. La conducta antisocial del adulto (que no se deba ni a trastornos de conducta ni a trastorno antisocial de la personalidad, ni a trastornos en el control de los impulsos.

Tampoco constituyen trastornos mentales, siguiendo las mismas pautas, las conductas aisladas antisociales de la infancia y de la adolescencia; pero sí aquellos casos que conforman un patrón antisocial de conducta.

En otros términos, los graves desajustes en la interacción social se clasifican como trastornos:

  1. Cuando son una constante que persiste en la edad adulta;

  2. Cuando no se trata de episodios aislados de la niñez o de la adolescencia. Pero aun no tratándose de tales supuestos, la llamada conducta antisocial de la infancia, adolescencia o adultez hace razonable codificarlos como supuestos que requieren tratamiento.

De los dicho, resulta obvia la distinción entre trastorno y conducta antisocial, es la que se efectúa según exista o no un patrón de interacción con desajuste.

No parece que los códigos penales, que arrancan de mediados del siglo XVIII hayan dado correcta acogida a estos conocimientos, aun luego de los posteriores retoques efectuados por la escuela político criminal; por ejemplo, con la inclusión de medidas de seguridad.

El trastorno de la personalidad o la conducta antisocial e irresponsable, continua y crónica, empieza en la infancia o en la primera etapa de la adolescencia y continúa en la edad adulta. Por ello es claro que, si no toda enfermedad mental es de por sí criminógena, toda personalidad delictual (con su correspondiente estructura impulsivo-motivacional), psiquiátricamente etiquetable como tal y que requiere tratamiento especial, por personal altamente calificado en la materia.-
CLASIFICACION DE LA ASOCIACIÓN AMERICANA DE PSIQUIATRÍA.
Trastornos generales de conducta o asociados a ésta, con interés criminológico.

Sería imposible tratar aquí, en este punto, todos los trastornos mentales que se generan o se asocian con disfunción conductual significativamente criminógena; pero siguiendo las clasificaciones de la Asociación Americana de Psiquiatría y de la Organización Mundial de la Salud, pueden citarse como de mayor especificidad los siguientes:

  1. Los trastornos de conducta de inicio en la infancia, niñez y adolescencia: se subrayan aquí los tipos infrasocializado - agresivo; infrasocializado - no agresivo; socializado-agresivo y socializado no agresivo. Los indicados trastornos mentales son sustituidos por los siguientes tipos de trastornos: 1) grupal; 2) solitario agresivo; 3) indiferenciado; 4) desafiante;

  2. Los trastornos mentales y de conducta por uso de sustancias: V. gr., el abuso y la dependencia alcohólica, el abuso y la dependencia de drogas;

  3. Desviaciones y trastornos sexuales: citamos a modo de ejemplo el fetichismo, travestismo, zoofilia (relación sexual con animales) la Pedofilia, etc., a veces asociados a otras enfermedades (v. gr., la pedofilia y la demencia senil en forma delirante);

  4. Trastornos de control de los impulsos: se incluyen en esta categoría la cleptomanía, el juego patológico, la piromanía, etc.;

  5. Trastornos de la personalidad: la “personalidad antisocial” o “trastorno antisocial de la personalidad” incluye conductas tales como robos, vagancia, resistencia a la autoridad, conducta sexual agresiva; se trata de desajustes continuos o crónicos, los cuales suceden a los trastornos de conducta en la niñez y en la adolescencia;

  6. Otros factores de perturbación conductual no atribuibles a trastornos mentales pero que merecen atención o tratamiento; son ejemplos de éstos la conducta antisocial del adulto (no crónica) sin trastorno; la conducta antisocial de la infancia y adolescencia; los problemas escolares y conyugales, etc.

Estas seis grandes categorías de trastornos, asociadas a problemas de conducta, con consecuencias eventual y probablemente criminógenas, ocupan el primer Capítulo de esta Segunda Parte; ello, a partir del siguiente parágrafo.

Luego nos ocuparemos de otros trastornos como el retraso mental, las demencias presenil y senil, las esquizofrenias, etc., que no aparecen significativa y necesariamente asociadas con los trastornos de conducta.
TRASTORNOS DE INICIO EN LA INFANCIA, NIÑEZ Y ADOLESCENCIA: Trastornos de conducta.
Los trastornos de conducta se hallan dentro de los trastornos de inicio en la infancia, niñez y adolescencia, en uno de sus cinco grandes grupos:

  1. Intelectual: retraso mental;

  2. Conductual: Trastorno por conductas perturbadoras: 1- Por déficit de atención; 2- trastornos de conducta (propiamente dichos);

  3. Emocional: trastornos por ansiedad en la infancia, la niñez o la adolescencia;

  4. Somático: trastornos de la conducta alimenticia; trastornos por movimientos estereotipados. Otros trastornos con manifestaciones somáticas;

  5. Evolutivo: trastornos del desarrollo;

  6. Trastornos de la identidad sexual; v. gr., transexualismo.


CLASIFICACION DE LOS TRASTORNOS DE CONDUCTA DE INICIO DE LA INFANCIA, EN LA NIÑEZ O EN LA ADOLESCENCIA.
Este tipo de trastornos se sub-clasificó en cuatro tipos:

  1. Infrasocializado agresivo;

  2. Infrasocializado no agresivo;

  3. Socializado agresivo;

  4. Socializado no agresivo.


SINTOMATOLÍA GENERAL:

Puede advertirse con frecuencia: 1) una actividad sexual precoz (sumisa o agresiva según los tipos ya vistos); 2) disminución de la autoestima; 3) tendencia a culpar a los otros; 4) consumo de alcohol o drogas u otras sustancias tóxicas; 5) baja tolerancia a la frustración; 6) irritabilidad; 7) temeridad; 8) bajo rendimiento académico. La disminución de la atención puede justificar el diagnóstico adicional.

En el tipo socializado agresivo es posible que se actúe en pandillas donde se limite generalmente la conducta antisocial.
CONDUCTA ANTISOCIAL AISLADA

La conducta antisocial aislada no permite el diagnóstico de trastorno de conducta y se ubica en el Código de factores no atribuibles a trastornos mentales y que merecen atención o tratamiento.
TRASTORNOS DE CONDUCTA DEL INFASOCIALIZADO AGRESIVO

No comprende a los mayores de dieciocho años. Debe presentarse un patrón repetitivo de conducta.

Se manifiesta, por ejemplo, con violencia física contra las personas o bienes: vandalismo, violación sexual, allanamiento de morada (usurpaciones y violaciones violentas de domicilio), incendios, robos con armas, extorsión, etc.
Estas personas presentan varios de los siguientes síntomas: dificultad para establecer relaciones de amistad duraderas; egoísmo; carencia de culpa; irritabilidad, delación.
TRASTORNOS DE CONDUCTA DEL

INFRASOCIALIZADO NO AGRESIVO
No quedan aprehendidos quienes ya han cumplido los 18 años. Debe manifestarse una conducta crónica y persistente. Desviaciones menores que pueden consistir en fugas de la casa de sus padres; vagabundeo; mendacidad; robos sin violencia personal; hurtos y abuso de sustancias tóxicas. Estas personas presentan también más de uno de los síntomas señalados en el último párrafo del apartado anterior.
TRASTORNOS DE CONDUCTA

DEL SOCIALIZADO

AGRESIVO

También exhiben un patrón repetitivo y persistente que viola derechos ajenos: La sub-clasificación agrupa a mayores de 18 años.

Entre otros criterios de diagnóstico conductual se comprenden los siguientes: violencia física contra las personas, violación, asalto, incendios, robos con violencia física, extorsión.

Como en los supuestos precedentes, presentan más de uno de los síntomas bio-psíco-sociales señalados en el trastorno de conducta del infrasocializado agresivo.
TRASTORNOS DE CONDUCTA

DE SOCIALIZADOS NO AGRESIVOS
Patrón persistente de conducta no agresiva pero que abusa de los derechos de otros, así como de las normas sociales y jurídicas.
Suelen incurrir en: fugas reiteradas de casa; abuso de sustancias tóxicas; vagabundeo; mendacidad; robos sin violencia contra las personas.

Estos sujetos sí sostienen vínculos sociales; al menos dos de los siguientes: amigos o compañeros por más de seis meses; preocupación por los otros (aún interesadamente, sentimiento de culpa; no delación de camaradas, conducta no agresiva al menos durante seis meses.
CLASIFICACION EN EL MANUAL, DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICA DE LOS TRASTORNOS MENTALES
El Manual comprende, dentro de estos trastornos de conducta de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia, los tipos siguientes:

  1. grupal, que es el más frecuente y corresponde al tipo socializado no agresivo del diagnóstico de los trastornos , pero aquí se incluye la agresión física;

  2. Agresivo solitario, que se corresponde con el tipo infrasocializado agresivo del diagnóstico de los trastornos, y;

  3. El tipo indiferenciado.


El tipo grupal ofrece como sintomatología problemas de conducta en grupo, con o sin agresión física.

El tipo agresivo solitario expone el predominio de conductas de agresión física, pero ya no como actividad del grupo sino que el sujeto inicia.

El tipo indiferenciado es un subtipo para niños y adolescentes con trastorno no susceptible de clasificarse en los tipos anteriores.
DROGADICCIÓN

En el manual de diagnostico de trastornos mentales, hace referencia que el alcoholismo y la dependencia de fármacos y drogas se agrupan, juntamente con las desviaciones sexuales, dentro de la categoría de los trastornos de la personalidad y otros trastornos mentales no psicóticos; En los Diagnósticos separaron como categorías propias y diversas, tanto a los trastornos sexuales como a los trastornos por uso de sustancias. Los trastornos codificados en esta sección no deben confundirse con los agrupados como trastornos mentales orgánicos. La clasificación de trastornos por uso de sustancias toma como patrón ordenador a los efectos conductuales desadaptativos que se asocian, precisamente, a su consumo regular; los trastornos mentales orgánicos, en cambio, agrupan los supuestos de afección del sistema nervioso central, sea ésta aguda o crónica, por causa de los tóxicos.

El uso patológico, que da lugar a los síntomas que veremos, debe distinguirse del uso no patológico, v. gr., con fines curativos.
USO, ABUSO Y DEPENDENCIA DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS

El uso patológico se divide en abuso y dependencia de sustancias (v. gr., abuso de opiáceas; dependencia de opiáceos), abarcando la clasificación de este trastorno cinco clases de sustancias (en forma de abuso o dependencia), según luego veremos.
ABUSO DE SUSTANCIAS.

Son tres los criterios que se toman en cuenta para discriminar los supuestos de uso no patológico y abuso de sustancias tóxicas:

  1. Incapacidad para abandonar su uso. Esto ocurre pese a los esfuerzos de abstinencia, advirtiéndose la necesidad del uso diario para la actividad regular; se presentan trastornos psicosomáticos.

  2. Conflictos laborales e interpersonales. Las manifestaciones conductuales agresivas o impulsivas suelen deteriorar las relaciones del sujeto.

Es frecuente que el individuo cometa delitos para procurarse los medios de adquisición de tales sustancias. También son comunes los accidentes de tránsito. La actividad laboral puede verse disminuida en su rendimiento o por ausencia al trabajo o a la escuela.

  1. Duración. La alteración conductual es significativa al abuso cuando aquélla tiene una duración de un mes como mínimo; aunque no es preciso que se presente una situación de conflicto continuo durante tal lapso. Son suficientes reiterados episodios graves, aunque discontinuos, que den lugar a aquejas y molestias de familiares, compañeros de trabajo, etc.


DEPENDENCIA DE SUSTANCIAS TÓXICAS.

Salvo los casos que se refieren al uso de alcohol o de cannabis, (marihuana) la dependencia de sustancias tóxicas (psicológica o fisiológica) se caracteriza por dos manifestaciones decisivas: 1) la tolerancia, y 2) la abstinencia.

Para el diagnóstico de todas las categorías de dependencia es suficiente la comprobación de la tolerancia o de la abstinencia, salvo, como se dijo, para los casos de dependencia al alcohol o al cannabis, en los que debe resultar, además, un desajuste en la interacción social (familiar, escolar, laboral, etc.). El síndrome de abstinencia debe desarrollarse por separado, en el cual deberá de verse la Psicosis, neurosis y psicopatías, que son sus consecuencias lógicas.
TOLERANCIA

La tolerancia adquirida por el uso patológico de sustancias tóxicas consiste en la progresiva disminución de los efectos de la droga o, en otros términos, en la necesidad cada vez mayor del organismo de aumentar las dosis para obtener iguales efectos.
ABSTINENCIA

Tiene lugar cuando el sujeto suspende o reduce el consumo propio y regular de la sustancia.

Los síntomas de abstinencia varían enormemente según el tipo de sustancia. Los signos de abstinencia fisiológica, notable y, en general, fácilmente cuantificables, son habituales en el caso del alcohol, los opiáceos, los sedantes, los hipnóticos y los ansiolíticos.
CLASIFICACIÓN
El Manual de Diagnóstico señalaba cinco sustancias que podían incluirse dentro del uso patológico (abuso o dependencia): 1) el alcohol; 2) los barbitúricos sedantes o hipnóticos de acción similar; 3) los opiáceos; 4) las anfetaminas o simpático miméticos de acción similar; y 5) el cannabis.
Sólo sucede asociarse al abuso la cocaína, la fenciclidina o arilciclohexilaminas y los alucinógenos.

En el Manual de Diagnóstico se considera que son nueve las sustancias psícoactivas que se hallan asociadas tanto con el abuso como con la dependencia: 1) el alcohol; 2) las anfetaminas o simpaticomiméticos de acción similar; 3) el cannabis; 4) la cocaína; 5) los alucinógenos; 6) los inhalantes; 7) los opiáceos; 8) la fenciclidina o arilciclohexilaminas de acción similar; y 9) los sedantes, hipnóticos o ansiolíticos. Por otra parte, pero fuera de la hipótesis de abuso, y sí sólo de dependencia, se considera a la nicotina como a una clase más de sustancia psicoactiva.
No obstante el tratamiento separado, se considera que comparten una sintomatología similar las siguientes clases:

  1. Alcohol y sedantes, ansiolíticos o hipnóticos;

  2. Alucinógenos y fenciclidina o arilciclohexilaminas de acción similar;

  3. Cocaína y anfetaminas o simpático miméticos de acción similar.


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