Archivo y borrador por Jacques Derrida1




descargar 78.45 Kb.
títuloArchivo y borrador por Jacques Derrida1
página1/4
fecha de publicación18.02.2016
tamaño78.45 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
  1   2   3   4






Archivo y borrador

por Jacques Derrida1



(Traducción de Analía Gerbaudo y Anabela Viollaz)

Michel Contat: –Nuestro encuentro, que usted quiso que fuera improvisado, trata sobre el tema, crucial para nosotros, del borrador. Este tema viene de un año de seminario en el que intentamos preguntarnos sobre los fundamentos de las nociones que usamos. Pero hemos querido comenzar por exponernos a una crítica filosófica en un diálogo en el cual usted mismo, Jacques Derrida, estuvo asociado desde temprano, al menos en nuestro espíritu. Una pregunta me ha surgido leyendo sus últimos trabajos: ¿podríamos sustituir la noción de pre-texto por la de archivo? Prácticamente cada vez que nuestros trabajos salen a la luz del día, es decir, que son editados, la legitimidad del registro estudioso que hacemos sobre los borradores es puesta en cuestión. La publicación de los bocetos de Madame Bovary ha provocado una suerte de estupor en algunos: ¿para qué sirve eso, para qué sirven los manuscritos? Discutiendo esto con unos amigos periodistas, llegué a decir, de manera provocativa, que el destinatario del borrador es el genetista, modo de subrayar la gratuidad cultural de lo que hacemos. Pero es una idea que someto a su reflexión. En primer lugar, le resumo a grandes rasgos lo que se ha dicho en el seminario del año pasado, donde sometimos las nociones de la crítica genética al examen de los filósofos. Julia Kristeva, con respecto a la escritura de ficción, propuso llamar pre-borrador al estado que precede a la escritura (a la escritura en el sentido gráfico del término) y que se sitúa entre la experiencia psíquica y la práctica de la escritura; sería una suerte de modalidad pre-sintáctica, de fantaseo de inmersión en la que el inconsciente está todavía muy vivo, extático en sentido práctico, mientras que, en el borrador, el inconsciente ya está interferido, pero más abierto que en la versión final donde domina la “impresión” cultural. Daniel Andler retomó una fórmula provocativa que encontró en el libro de Louis Hay sobre Los manuscritos de los escritores diciendo que el texto es una máquina producida por una máquina, y que produce una máquina, pero que es una máquina abstracta moviéndose en el espacio conceptual. Los manuscritos nos permitirían, entonces, tener acceso a la microestructura de la cognición. Planteó la cuestión de lo nuevo en el texto diciendo: o bien la novedad es radical (en ese caso no hay nada para decir), o bien es una disposición nueva de elementos anteriores, y los borradores mostrarían esta disposición en la obra, es decir, en movimiento. Michael Riffaterre, que planteó la cuestión de la literariedad en el pre-texto, mostró que el nacimiento de una literariedad entre el pre-texto y el texto se produce durante el dictado del intertexto sobre el que introdujo, ya en el estudio del pre-texto, su propia teoría de la estructura que llama la “sabiduría” del texto, eso que éste sabe o cree saber. Y el pre-texto se situaría cerca de la mímesis, mientras que el texto se situaría cerca de la semiosis. Definió el borrador como un texto sin destinatario. Jean-François Courtine, a partir del corpus de los manuscritos husserlianos, desarrolló la noción de manuscrito preparatorio, de manuscrito de búsqueda recordando esta fórmula de Husserl: “No escribimos con su consciencia, sino con su pluma”. En el caso de Husserl, su método estenográfico es una grafía al servicio del pensamiento elaborándose y no tiene nada que ver con el archivo. Se trata de una escritura en presente seguida de impasses repetidos para desbaratar la sedimentación, por lo tanto una escritura siempre renaciente y un discurso sin dirección, sin destinatario.
Daniel Ferrer: –Una primera gran pregunta. Partiendo de lo que usted llama la iterabilidad de la marca, es decir, la idea de que todo signo puede ser repetido y se expone, al mismo tiempo, a ser citado fuera de contexto, describe una posibilidad de funcionamiento cortado en un cierto punto, de su querer decir “original” y de su pertenencia a un contexto saturable, restringido. Un mecanismo tal no es para nada ajeno a los genetistas, al contrario, lo ven en el trabajo cuando constatan que la invención del texto supone necesariamente, en los pasajes de un borrador a otro o de una campaña de corrección a otra de la misma versión, un cierto olvido del querer decir original. Pero si el corte fue totalmente absoluto, si pudo haber un olvido total pasando del borrador al texto, ¿nuestra actividad no sería completamente inútil? ¿Este corte no nombra un complemento que podríamos llamar la memoria del contexto que quiere que todo fragmento injertado conserve alguna cosa de su contexto de origen (o mejor, de todos los contextos que ha atravesado) y que contamina el nuevo contexto...?
Jacques Derrida: –Una fórmula me ha capturado del discurso de M. Contat: él ha dicho que el destinatario del borrador es el genetista. Aquí, ustedes son los genetistas y el borrador, soy yo. Usamos la palabra “borrador” como sustantivo y como adjetivo. Hoy estoy en la situación de ser-borrador, sujeto a improvisar, a decir cosas que no ameritan que nos detengamos en ellas y que tendré ganas de tachar inmediatamente. Les hablo en borrador. Soy el borrador destinado a ustedes, los expertos genetistas.

Antes de tratar de responder la pregunta que me han planteado quisiera decir algunas palabras, probablemente usadas por ustedes, a partir de lo que han recordado de la trayectoria del seminario del año pasado. Evidentemente, en el concepto de borrador, hay al menos dos dimensiones a tener en cuenta: por una parte, una dimensión técnica, la del soporte, la de las modalidades técnicas de inscripción, que están en plena evolución –y supongo que es para ustedes un tema de reflexión y preocupación permanente– y, por otra parte, una dimensión jurídica inseparable de la dimensión técnica. Todo esto está en plena evolución. Y cuando ustedes dijeron que era cuestión de la legitimidad o de la legitimación de la mirada estudiosa sobre el borrador, la pregunta que se plantea inmediatamente es saber quién critica, quién decide la legitimidad, quién establece los criterios de legitimación, los institucionales, los científicos. ¿Quién tiene, por lo tanto, el poder de legitimación? Tuvieron éxito al instalar una institución nacional e internacional. Es reconocida por su poder de estudiar los manuscritos, los borradores; su legitimidad, pero también su poder de legitimación son reconocidos a través de una historia que tiene ya unos cuantos años. Para estudiarla es necesario tener en cuenta el contenido de sus trabajos, las estructuras de las instituciones francesas, las académicas y las otras, las instituciones económico-científicas. Hay por lo tanto ya toda una historia de su poder de legitimación. Puede convertirse en un objeto de reflexión para los otros y para ustedes.

Ahora bien, entre todas las dimensiones jurídico-políticas de esta legitimación, además de las que mencioné, hay las que conciernen no solamente al poder de establecimiento y de interpretación del pre-texto, del borrador (volveré sobre esta distinción en un instante) sino también al poder de poseer: la apropiación y la posesión del manuscrito. ¿Quién posee esa “cosa”? ¿Quién tiene derecho a verlo? Cuestión de lo privado / público, cuestión de la familia, cuestión de la apropiación pública. Y con eso que ustedes han llamado legitimación, legitimidad de la mirada estudiosa sobre el borrador, hemos abierto inmediatamente la puerta a mil problemas muy graves: políticos, teóricos, científicos, problemas de la ley en general.

Ustedes me plantearon la pregunta sobre la distinción entre el pre-texto y el archivo. Para responderla seriamente hay que tener en cuenta, de una manera precisa, el concepto de pre-texto que es utilizado ahora de manera corriente, familiar, por más que para mí las cosas no sean tan claras. Si entendí bien, ustedes llaman pre-texto a un estado de escritura que precede al establecimiento legal de la publicación, a todo aquello que es texto accesible antes del depósito legal.
M. Contat: –Antes de su impresión, antes de la decisión del autor de publicar. Para nosotros, la noción es enormemente complicada. Bellemin-Noël la presentó como el trabajo de clasificación de un conjunto de documentos siendo el pre-texto, además, una construcción crítica. Esta noción queda siempre como la preferida por algunos de nosotros, pero el término es empleado como equivalente de documento de redacción.
J. Derrida: –Pero el material bruto, antes de que ustedes hagan un trabajo sobre una herencia de borradores, por ejemplo, ¿sería un pre-texto?
M. Contat: –En principio, no. Hablamos de dossier preparatorio, de dossier documental. El pre-texto sería ya el resultado de una actividad crítica.
J. Derrida: –Según definamos el pre-texto así o de otro modo, la relación con el archivo, concepto también muy equívoco, es diferente. El archivo, me parece, por no retener más que dos predicados mínimos pero indispensables de ese concepto, supone por una parte, cierta cosa que incumbe a lo que ustedes llaman dossier. Pero para que haya dossier o borrador no establecido de manera crítica es necesario que haya depósito en un lugar de exterioridad. Es ahí donde distinguiría el archivo de la memoria. No hay archivo si no hay conservación en un lugar de exterioridad, sobre un soporte. La topografía y la exterioridad me parecen indispensables para que haya archivo. Es un primer predicado.

Me parece que, ya en ese gesto –consignar en un soporte exterior–, hay –antes incluso de las operaciones críticas elaboradas y “secundarias”, las de ustedes–, una operación de selección, de interpretación, un trabajo de tipo crítico, antes incluso de que lleguen los críticos institucionales o los críticos “competentes”. En el acto de consignación, por elemental y espontáneo que sea, hay ya selección, interpretación y, por lo tanto, ejercicio de un poder. En el concepto de archivo estaría muy atento al hecho de que un poder de interpretación, de selección, por lo tanto, de represión, de exclusión también debe ejercerse. En consecuencia, hay archivo desde los pre-textos más iniciales.

El carácter convencional de la archivación (que implica una instancia habilitada, legalmente autorizada) es todavía más marcado en el segundo concepto de pre-texto, el pre-texto establecido, que ustedes han legalizado. Según cómo desplacemos las dos nociones, las vemos cruzarse. Su entrecruzamiento es seguro. Las dos suponen, en todo caso, una ruptura con una pretendida espontaneidad, originalidad, primitivismo del documento, de cualquier documento.
M. Contat: –Si lo comprendí bien, el momento en que el mismo autor archiva ¿es el momento donde, en el procedimiento de una Macintosh, salvaguarda o es el momento donde imprime?
J. Derrida: –La dificultad lógica que encontramos ya y que probablemente se va a repetir es que las condiciones de posibilidad se estratifican de tal modo que podemos siempre hablar de archivo a diferentes niveles. Voy a intentar ser más claro. Comprendemos mejor el archivo en el sentido convencional al último momento de la archivación oficial, con la interpretación de las autoridades competentes. Pero la condición de posibilidad del archivo comenzó mucho antes, desde que hay un depósito aparentemente no calculado en un lugar de exterioridad. Ya hay allí una condición de posibilidad del archivo y hay ya un acto de poder y de selección. Pero no es necesario replegar el último nivel sobre el primero. Pasan cosas muy importantes de uno al otro y es necesario distinguir esos diferentes momentos. Pero el último de ellos es ya posible. Tiene su condición de posibilidad en el primero que es ya un acto de interpretación. Es necesario, a la vez, guardar esta suerte de continuidad en la secuencia sin renunciar a las distinciones entre las etapas que son heterogéneas.

Diría lo mismo respecto del paradigma de la computadora. Por supuesto, habrá una archivación aún más explícita el día en que mi texto se publique bajo la forma de un libro. Pero desde el momento en que lo “salvé”, conservé, hay ya una estabilización en un lugar exterior más seguro que en el estado precedente. No diré por eso que antes de haberlo conservado no había archivo. Había ya desde el momento en que las palabras aparecieron en mi pantalla, una relativa estabilidad. Incluso si pudiera suceder un accidente y que la cosa desapareciera, habrá habido archivación. ¿Cuál sería el lugar de la exterioridad? Debemos desplazar la topología. Dado que ha habido palabras que son, desde el inicio del juego, iterables, que se inscriben también en la memoria, esto puede dejar una huella en un lugar de exterioridad. No va a dejar necesariamente una huella en mi disquete, pero dejará una huella que podríamos pasar un tiempo loco en analizar. De la misma manera que el borrador sobre el papel, sobre el viejo modelo, influenciará en la continuación de las operaciones. Incluso si desaparece, deja marcas2 y no solamente en mi memoria. Están ahí, restan3. Mi memoria, esto quiere decir también el inconsciente y diferentes lugares de inscripción. Cuando trabajo en mi computadora, cuando esto aparece en la pantalla, se inscribe en mi memoria. Pero no en mi memoria como en un lugar homogéneo. Se inscribe en diferentes estratos del sistema. Lo que me interesa aquí de Freud, es el interés que pone a la estructura topológica de la psiquis. Lo que se borra aquí, resta inscripto allá. Y queda, inscripto de otra manera, transcripto según otra lógica. Esto no quiere decir que nada ha sido jamás totalmente destruido. No hay archivo sino allí donde una destrucción es todavía posible. Es necesario también que pueda ser destruido sin resto. Pero el hecho de que la huella desaparezca de la pantalla y de que no pueda ser salvaguardada, no le impide inscribirse en otra parte, “en mi cabeza”. Pero esto también es muy complicado, puedo haber olvidado aquí y guardado allá. Lo que no fue salvaguardado en un lugar es salvaguardado en otro. Hay allí un archivo. Este archivo comienza antes del momento de la salvaguarda por más que lo que llamamos corrientemente archivo socializable, legible para otros, sea más visible cuando el texto está impreso y salvaguardado y luego publicado. Por lo tanto hay ahí diferentes “momentos”, sucesivos o simultáneos, pero heterogéneos de un proceso de archivos. No hay un archivo, hay un proceso de archivación con etapas diferentes, pero nunca un archivo constituido. Hay etapas escandidas y articuladas en un proceso de archivación que no tiene un verdadero origen, un origen simple, en todo caso.
M. Contat: –Quisiera que usted dijera dos palabras sobre el destinatario...
J. Derrida: –No quisiera ser inconsecuente con lo que he dicho muchas veces. Hay que ponerse de acuerdo entre las dos proposiciones aparentemente incompatibles. Una, es que siempre hay destinatarios. Podemos decir que el destinatario no es forzosamente siempre socialmente determinable. Hay incluso en el inconsciente alguien para quien hablamos. Pero el hecho de que haya destinatarios no impide que el archivo o la huella o el gramma que se inscribe pudiera, debido a la estructura de la iterabilidad de la que hemos hablado hace un momento, liberarse de todo destinatario determinado. Pertenece a su estructura el poder cambiar o emanciparse de todo destinatario determinado y, por lo tanto, no tener destinatario empíricamente determinado.

Estas dos proposiciones parecen contradictorias pero no lo son. Existe la destinación pero en razón de un margen irreductible de indeterminación, es como si no la hubiera. Es necesario que haya un cierto juego en la destinación; que podamos decir siempre que un destinatario determinado no es el único, no es él solo; en ciertos casos, no el principal.
M. Contat: –Creo que usted ha llamado a esto, en algún lugar, el porvenir del borrador. ¿El borrador tiene porvenir?
  1   2   3   4

similar:

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconDefinición de Filosofía de Jacques Maritrain

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconEl pensamiento de Jacques Derrida sobre la Postmodernidad

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconArchivo masónico

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 icon11. extracts beware of greeks' presents by jacques cory 57

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconBorrador de trabajo. Versión (8 Mayo 2007)

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 icon[borrador de propuesta de 46 puntos versióN 14 de enero de 2012]

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconArchivo enviado desde AbeledoPerrot OnLine

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconBorrador versión Digital de la Guía Fitosanitaria casafe edición 2011

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconPropuesta de programa de farmacologia I (pg-201), carrera de medicina (primer borrador)

Archivo y borrador por Jacques Derrida1 iconMuy difícil pensar noblemente cuando no se piensa más que para vivir Jean Jacques Rousseau




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com