Visión histórica del problema del origen de la Vida




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EVOLUCIÓN DE LOS PRIMATES

Y ORÍGENES DEL HOMBRE

Los primates, el orden de mamíferos que incluye a los humanos, son especies que presentan una serie de adaptaciones que indican un origen arborícola (habitantes de los árboles). Entre otras que se detallan en la Tabla 19-1, estas adaptaciones incluyen (1) la capacidad de desplazar las cuatro extremidades en varias direcciones; (2) capacidad de agarrar con manos y pies; (3) hendiduras cutáneas (dermatoglifos) en las almohadillas ventrales de estas extremidades, que evitan deslizamientos, y órganos sensoriales táctiles (corpúsculos de Meissner); (4) retención de la clavícula para soportar la cintura pectoral que ha de fijar la posición de las extremidades anteriores; y (5) flexibilidad de la columna vertebral para permitir torsiones y giros.

Además de poseer un cerebro muy desarrollado en relación al tamaño del cuerpo, los primates antropoides (monos, simios y humanos) también presentan un período relativamente prolongado de crecimiento postnatal, acompañado de un cuidado considerable por parte de los progenitores, para una descendencia cuyo número es relativamente pequeño. El valor selectivo de esta última característica se basa probablemente en el número limitado de descendencia que puede crecer y ser criado por primates de alta movilidad, junto con el largo período dependiente, de aprendizaje, que se necesita para enfrentarse con muchas y complejas variables ambientales y sociales. Pese a que no todos los primates exhiben todas las características mencionadas en la Tabla 19-1, todos los primates actuales poseen un número suficiente de ellas como para poder distinguirlos de otros grupos arborícolas de mamíferos, como las musarañas, las ardillas y los mapaches.

CLASIFICACION DE LOS PRIMATES

En la actualidad existen aproximadamente 185 especies de primates, que se clasifican por lo general dentro de dos subórdenes (Tabla 19-2), los prosimios (o Strepsirhini) y los antropoides (o Haplorhini).

Los prosimios, con frecuencia denominados primates inferiores, conservan generalmente más características propias de los mamíferos primitivos (por ejemplo las garras, el hocico alargado y los ojos situados lateralmente en la cara) que las que conservan los primates antropoides superiores. Con la excepción de Madagascar, una isla que se separó de Africa antes de que hubieran evolucionado los antropoides, los prosimios que están presentes en otras localidades son de pequeño tamaño y hábitos nocturnos. Las musarañas arbóreas [tupaudos], que alguna vez fueron clasificadas como prosimios, se consideran en la actualidad miembros del orden de euterios más primitivos, el de los Insectivora, o bien se adscriben a un orden propio (Tupaioidea).

TABLA 19-1 Caracteres y tendencias observadas en los grupos de primates

Dígitos con movimientos independientes

Un primer dígito con capacidad de movimiento circular, tanto en las manos como en los pies (dedo pulgar, dedo gordo)

Sustitución de garras por uñas para sostener las almohadillas digitales de la última falange de los dedos de las manos y de los pies

Dientes y tracto digestivo adaptados a una dieta omnívora

Una postura semierguida, que permite la manipulación con las manos y proporciona una postura favorable preparatoria para el salto

El centro de gravedad próximo a las patas traseras

Coordinación motora mano-ojo bien desarrollada

Adaptaciones ópticas que incluyen el solapamiento de los campos visuales para ganar información tridimensional precisa sobre la localización de alimentos y de las ramas de los árboles

Orbitas óseas que ayudan a proteger a los ojos de los riesgos de la vida arbórea

Acortamiento del rostro acompañado por una reducción del hocico

Disminución del aparato olfativo en las formas diurnas

Comparado con prácticamente todos los demás mamíferos, los primates poseen un cerebro muy grande y complejo en relación al tamaño del cuerpo
 
 
 
 
 
 


Los antropoides, que incluyen a los monos, simios y humanos, son en su mayoría más grandes que los prosimios, y generalmente son de hábitos diurnos en lugar de nocturnos. Comparados con los prosimios, los antropoides poseen también más características de primates, como un rostro más acortado, ojos frontales, y un cerebro mayor y más complejo. Algunos de ellos pueden ser descritos de la manera siguiente.

Lemures

Los lemures se encuentran exclusivamente en Madagascar, una isla que probablemente se separó del continente africano durante el final del período Cretáceo tardío. En este área relativamente protegida se produjeron varias especies, pequeñas y grandes, que a menudo exhiben características paralelas al papel de los monos de la selva del continente. Pero los lemures son en general más primitivos que los monos. Poseen un hocico más alargado y filtros húmedos entre la nariz y el labio superior, que acentúan su sentido del olfato. También poseen una garra especial para la limpieza en el segundo dedo del pie, piel gruesa, pelos faciales sensitivos (vibrisas) y un peine dental, utilizado tanto para el aseo como para la alimentación, que resulta de una orientación casi horizontal (procumbente) de los dientes incisivos y caninos inferiores. Debido a que los lemures poseen un "tapete" (una capa en la retina que refleja la luz incidente proyectánla otra vez a la retina), algunos de ellos se han transtormado en animales exclusivamente nocturnos (por ejemplo los lemures ratón y los lemures enanos), mientras que otros son activos durante el período de luz mortecina del crepúsculo o del amanecer, o bien también diurnos ( lemures verdaderos).

Loris

Los loris se encuentran en las selvas africanas ("pottos" y "galagos", bebés de los arbustos) y del sudeste asiático. El hocico es más corto que el de los lemures, y 1os grandes ojos situados en posición frontal indican que hay un aumento de la importancia de la depredación visual. Estas y otras adaptaciones, incluyendo un tapete retiniano, permiten una actividad nocturna o crepuscular. Al igual que los lemures, los loris poseen peines dentales, una barra limpiadora y un filtro húmedo.

Tarseros

Estos primates del sudeste asiático son nocturnos, y parecen situarse entre los prosimios y los antropoides. Pese a que poseen dos garras limpiedoras en cada pata y unos ojos enormes en relación al tamaño de su cabeza, carecen del tapete retiniano (igual que los antropoides), característico de lemures y loris. Los tarseros poseen otras características en común con los antropoides, como la sustitución del filtro húmedo por un espacio seco recubierto de vello entre la nariz y los labios. Además, también poseen incisivos inferiores orientados verticalmente. Como característica exclusiva presentan la fusión de la tibia y del peroné en la extremidad inferior, una adaptación que aparentemente ayuda para que sean capaces de realizar saltos de hasta 1,8 o 2 metros.

Platirrinos

El infraorden de los platirrinos agrupa a los monos del Nuevo Mundo que se encuentran en Centro y Sudamérica, todos ellos arborícolas. Se caracterizan por poseer una nariz muy chata con ventanas muy espaciadas, laterales, y tres premolares a cada lado de la mandíbula. En una familia (Callitrichidae) se encuentran los titís y tamarinos, animales pequeños que poseen garras en todos los dedos exceptuando en el dedo gordo del pie. En otras especies platirrinas (Cebidae) aparecen uñas en lugar de garras y algunas poseen también colas prensiles.

Catarrinos

Este infraorden de los catarrinos incluye a dos superfamilias, los Cercopithecoidea (monos del Viejo Mundo) y los Hominoidea (simios y humanos). Poseen ventanas nasales poco espaciadas orientadas hacia abajo, y una fórmula dental de 2.1.2.3 (dos incisivos, un canino, dos premolares y tres molares a cada lado de la línea central, tanto en la mandíbula superior como en la inferior). La mayoría de los monos catarrinos son más grandes que los monos del Nuevo Mundo, carecen de colas prensiles y han producido tanto formas terrestres (babuinos, mandriles) como arbóreas.

Hominoides

Esta superfamilia catarrina de simios y humanos presenta una serie de adaptaciones para la locomoción arbórea de rama en rama (capacidad de colgarse y balancearse de los brazos), junto con diferentes grados de adaptación para una existencia de habitantes del suelo. Quizás debido a que los hominoides arbóreos tuvieron que adaptarse a colgarse de las ramas de los árboles situadas por encima de sus cabezas, su postura es más erguida que la de los monos. Asimismo, para ayudarse en el desplazamiento de rama en rama, los brazos y los hombros son más flexibles, las muñecas y los codos más ágiles y la columna vertebral es más corta y rígida. Otras características que los distinguen de los monos son: una pelvis más ancha y de mayor tamaño que les permite aguantar una presión más vertical; una organización de las vísceras que proporciona un soporte más vertical para el estómago, los intestinos y el hígado; molares inferiores de cinco cúspides, en lugar de cuatro en los monos; un tórax ancho, aunque plano, debido al cambio a una postura más vertical; escápulas colocadas dorsalmente sobre el tórax que permiten que la articulación del hombro se sitúe de forma que los brazos pueden extenderse lateralmente; y muchas otras características más.

Gibones

Los gibones y los siamangs son, quizás, los hominoides más primitivos. Son un grupo casi completamente arborícola que está confinado a las regiones del sudeste asiático. Tienen en común con muchos monos del Viejo Mundo su pequeño tamaño (ninguno de ellos pesa más que 10 kilogramos) y callos isquiáticos (almohadillas cornificadas fusionadas con los huesos isquiones, sobre las que se sientan). Si se comparan con otros hominoides, son unos acróbatas superiores capaces de balancearse de rama en rama a través de los árboles; para ello utilizan sus largos brazos, manteniendo con frecuencia sus patas plegadas detrás del cuerpo.

Orangutanes

Los orangutanes son grandes simios (algunos machos pueden pesar más de 90 kg) restringidos a Borneo y Sumatra. Con la excepción de los machos adultos, son fundamentalmente arborícolas, y cuando se desplazan sobre el suelo lo hacen a cuatro patas, con los puños cerrados para aguantar el torso. Sin embargo, igual que los chimpancés y los gorilas, carecen de las callosidades isquiáticas. Datos moleculares indican que este grupo se separó en una fase temprana de la evolución de los hominoides, desgajándose del grupo que incluye a los chimpancés, gorilas y humanos.

Chimpancés

Los chimpancés se encuentran en el África ecuatorial, donde viven en grupos de 40 o 50 individuos organizados socialmente en una jerarquía de dominación. Aunque duermen y obtienen la mayor parte de su alimento de los árboles, son menos especializados para la actividad arborícola que los simios asiáticos, y están más especializados para la locomoción terrestre. Al igual que los gorilas, en el suelo se desplazan caminando sobre los nudillos, utilizando la segunda falange de cuatro dedos de la mano como soporte para las extremidades anteriores. Su dieta es fundamentalmente frugívora, aunque se les ha visto comer termitas y capturar y comer pequeños mandriles, monos, y ocasionalmente incluso chimpancés pequeños. Comparados con otros primates no humanos, los chimpancés exhiben una amplia gama de expresiones, posturas y gestos.

Gorilas

Los gorilas son los simios de mayor tamaño (algunos machos pueden pesar 200 kg o más), y se encuentran en África Ecuatorial distribuidos principalmente en dos áreas: los gorilas de las tierras bajas, al Oeste de la cuenca del Congo, y los gorilas de las montañas, hacia el este. Los adultos trepan a los árboles sólo de manera ocasional, y construyen sus lechos sobre el suelo. Sus grupos sociales, de 10 o 20 individuos, se organizan alrededor de un solo macho dominante ("espalda plateada") aunque en ocasiones también pueden haber otros machos adultos. No parecen ser tan activos como los chimpancés, y su dieta parece ser casi exclusivamente herbívora.
 
 
 
 


COMPARACIONES ENTRE EL HOMBRE Y LOS SIMIOS

Si se comparan con todos los hominoides, los humanos (homínidos) presentan el mayor número de adaptaciones a la locomoción terrestre bípeda. Sus extremidades inferiores son más largas en relación a las superiores que en cualquier simio, y sus manos, libres de tener que soportar el peso del cuerpo, proporcionan la capacidad manipuladora más refinada.

Otros caracteres anatómicos típicamente humanos son la posesión de un cerebro relativamente grande y un rostro pequeño, la reducción en la longitud de los caninos, menor cantidad de pelo corporal y numerosas características craneales, dentales, esqueléticas, etc. No obstante, a pesar de las diferencias, si las comparaciones se realizan hueso por hueso, músculo por músculo, órgano por órgano, los humanos son extraordinariamente parecidos a los simios, aunque presenten diferentes proporciones. Estas similitudes entre simios y humanos pueden también detectarse en algunos de sus movimientos y posturas:

1. Debido a que sus brazos caen lateralmente, y a que sus codos y hombros son extraordinariamente móviles, tanto simios como humanos se rascan la parte posterior de la cabeza desde el costado, en lugar de hacerlo desde delante como hacen los monos.

2. Como puede apreciarse en los individuos sentados de la Figura 19-3, la posición de las extremidades puede ser extraordinariamente parecida -ambos aguantan el mentón con sus manos y cruzan sus piernas. Hasta algunas expresiones faciales pueden parecerse.

3. Al caminar se apoya primero el talón, mientras que los monos apoyan primero los metatarsales.

4. La posición inicial de los de los jugadores de fútbol americano, utilizan los nudillos, es la posición convencional de los movimientos sobre el suelo de chimpances y gorilas.
 
 
 
 
 
 


LOS AUSTRALOPITECINOS

Los hominidos fósiles más antiguos han sido adscritos al género Australopithecus (simio del sur). El primero de estos fósiles fue descubierto por Dart en 1924, de una cantera caliza en Taung, en la Provincia del Cabo, en Sudáfrica. Este fósil, denominado A. africanus, era de un individuo de 6 años de edad (el "niño de Taung"), y estaba formado por la parte frontal del cráneo y la mayor parte de la mandíbula inferior. Todos los dientes desiguales se encontraban presentes, así como el primero de los molares de sustitución permanentes. A pesar de que estos dientes eran en general más grandes que los de los humanos, presentaban características humanas en el molar de leche anterior, que era multicúspide, mientras que en los simios es monocúspide. También, la cisura lunada (el límite anterior del área visual en el cerebro) observado en el molde endocraneal, era posterior a su posición habitual en simios, y más parecido a la posición de los humanos. El cráneo de Taung indicaba que el volumen craneal en el adulto era de unos 450 cc (a medio camino entre el chimpancé y el gorila), y que el cuerpo adulto era, probable mente, más pequeño que el de los chimpancés, con pesos entre 18 y 30 kilos.

Sin embargo, en la época del descubrimiento de Taung, la mayoría de los antropólogos creían que los humanos primitivos habían tenido cajas craneanas grandes y mandíbulas de simio, con grandes caninos. Estas creencias estaban basadas en un cráneo y en una mandíbula inferior "fósiles", halladas en 1912 en Piltdown, Inglaterra, que presentaban estas características. Desafortunadamente, el fósil de Piltdown fue considerado válido por muchos antropólogos durante cerca de 40 años, hasta que se demostró que se trataba de un fraude:los dientes habían sido limados artificialmente, el cráneo tenía una edad diferente de la mandíbula, el color de los huesos era artificial, y las muelas poseían unas raíces largas como las de los simios. Además, los animales fósiles asociados hallados en Piltdown tenían una gran acumulación de sales radioactivas cuyo origen podía ser trazado a un sitio de Túnez. Por tanto, el hombre de Piltdown no era otra cosa que una combinación de un cráneo humano y la mandíbula inferior de un orangután hembra, un fraude perpetrado por alguien que conocía lo suficiente como para destruir todos los signos obvios del origen verdadero del pseudofósil, eliminando la articulación mandibular y modificando otras características.
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