Las Razas o evoluciones Humanas Han Sido




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- A través de la meditación, la mente y su contraparte física, el cerebro, son puestos bajo el control del Hombre Interior. Así, la meditación crea armonía y comunicación en los tres vehículos del hombre. Actúan como una sola unidad, bajo el comando de la inspiración interior.
- La meditación revela la síntesis que yace detrás de la aparente incoherencia de la forma. Una vez que se revela esto, el hombre se convierte en un sanador en todos los niveles de la personalidad. Irradia energía curativa, amor, sabidu­ría y vida. Esta síntesis se revela cuando las nubes y nieblas de sus hechizos e ilusiones han desaparecido, y se esta­blece una comunicación verdadera entre los vehículos y la fuente de la síntesis. Tal comunicación es el secreto de todas las curas.
- La Meditación Purifica El Espacio. El espacio está lleno de formas-de-pensamientos que vagan entre la luz y la oscuridad, el amor y el odio, la belleza y la fealdad. En nuestra atmósfera no sólo tenemos niebla, bruma, pol­vo, smog y nubes de varias clases, sino también oscurecedoras acumulaciones proyectadas por cerebros extraviados que en­venenan la atmósfera y condicionan las mentes de las personas y de sus relaciones. Estas formas-de-pensamientos, como una epidemia, esparcen su influencia en cualquier tiempo, en cual­quier lugar, si encuentran las condiciones apropiadas y los me­canismos apropiados de expresión. Estas formas-de-pensamiento están, en su mayoría, construidas con sustancia mental de bajo nivel y son la fuente de muchas ilusiones.
- La Meditación Conduce Al Servicio. Y una vida de servicio abre los propios centros etéricos y convierte a uno en un hombre de poder, luz y amor. Hay una falsa técnica o medio que se usa para abrir los centros etéricos. Usa géneros especiales de meditación, drogas, ejercicios respiratorios y mantrams que estimulan mecáni­camente los centros etéricos. El hombre empieza a tener expe­riencias inusuales, oye voces, ve Visiones, siente diferentes sensaciones en su cuerpo, etc., pero eventualmente pierde su salud, su cordura y cae en un modo de vida miserable. El mejor método para abrir los centros es una Vida de dedicado servicio, que es el resultado de la meditación. El hombre empieza a servir cuando entra en contacto con su Al­ma. La meditación es la ciencia a través de la cual el hombre eventualmente entra en contacto con el Señor Interior y se vuelve radiactivo. Esta radiactividad se expresa como servicio. Cuando la vida de servicio continúa y las cualidades del Alma se expresan así, los centros empiezan a abrirse y desarrollarse e inundar el mecanismo con energías poderosas.
- La Meditación Construye Puentes Y Tiende Líneas De Comunica­ción Entre Varios Puntos. A través de la meditación se empieza a construir una esta­ción transmisora y receptora en la mente superior. Se toma de arriba y se da abajo. Pueden recibirse impresiones de la propia Alma, del propio Maestro, de la Jerarquía, e incluso del "Centro donde se conoce la Voluntad de Dios". Entonces, uno transmite gran amor, gran armonía, gran belleza y comprensión hacia el mundo de los hombres.
LOS PELIGROS DE LA MEDITACIÓN
"Una vida limpia, una mente abierta, un corazón puro, un intelecto ávido, una percepción espiritual sin velos, una hermandad hacia el propio condiscípulo; una presteza para dar y recibir consejo e instrucción... una voluntaria obediencia a los mandatos de la Ver­dad... un valeroso sufrimiento de la injusticia personal, una valiente declaración de principios, una brava de­fensa de quienes son injustamente atacados, y un ojo constante sobre el ideal del progreso y la perfección humanas que la ciencia secreta describe; estas son las escaleras doradas por cuyos escalones el estu­diante puede ascender al Templo de la Sabiduría Divina." H.P. Blavasky.
1. El Maestro Tibetano, hablando sobre los peligros de la meditación, dice: "La meditación es peligrosa e improvechosa para el hom­bre que entra en ella sin la base del buen carácter y de la vida limpia. Entonces, la meditación se convierte sólo en un medio para introducir energías que sólo sirven para estimular los aspectos indeseables de su vida, tal como la fertilización de un jardín lleno de hierbas producirá una cosecha estupenda de éstas, y de ese modo destruirá a las flores débiles y minúsculas. La meditación es peli­grosa cuando hay un motivo equivocado, como un deseo de creci­miento personal y de poderes espirituales, pues produce, bajo estas condiciones, sólo un fortalecimiento de las sombras en el valle de la ilusión y aporta el pleno crecimiento de la serpiente del orgullo, que acecha en el valle del deseo egoísta. La meditación es peligrosa donde falta el deseo de servir. El servicio es otra palabra a utilizar por la fuerza del alma para bien del grupo. Donde falta este impulso, la energía puede derramarse dentro de los cuerpos, pero a falta de uso y al no hallar salida, tenderá a sobreestimular a los centros, y producirá condiciones desastrosas al neófito. La asi­milación y la eliminación son leyes de la vida del alma al igual que de la vida física, y cuando esta ley simple se descuida sobrevie­nen consecuencias graves tan inevitablemente como en el cuerpo físico."
2. Los peligros del astralismo. Este es el peligro en que caen muchos aspirantes bienintencio­nados. Debido a falta de alineación y a bajos desarrollos psíquicos pasados, el aspirante, en el tiempo de la meditación, se desliza den­tro del mundo astral y a través de sus sentidos astrales oye, toca, ve, gusta y huele en el mundo astral, según su inclinación. El mundo astral es una esfera de fuerzas que actúan y cons­truyen formas sobre los "prototipos" de los deseos. El alcance de los deseos nuestros y del mundo es ilimitado. Pueden mezclarse con sombras positivas y negativas, egoístas y desinteresadas, con amor y odio, con belleza y fealdad, con miedo y valentía. El mundo astral es un mundo turbulento de movimiento, color, forma, gusto y olor, y quienquiera caiga en esa esfera de fuerzas y formas ilusorias y no se libre de aquélla, pierde su cordura y salud. En los misterios egipcios, el mundo astral era simbolizado por un río oscuro, y el alma del difunto era protegida en una barca y dirigida al otro mundo, sin permitirle caer en las ilusiones del mundo astral. El mismo misterio se repite en la historia de Ulises y en El Libro Tibetano de los Muertos, e incluso en el libro décimo de La República, de Platón.

El plano astral no es un principio; es creado por nuestros de­seos y hechizos. Cuando nuestros hechizos y deseos astrales desaparecen, no poseemos más cuerpos astrales y no somos influidos por el mundo astral. Cuando el cuerpo astral se purifica de todos los hechizos, se convierte en una extensión del plano Búdico y sirve como un vehículo puro de sensibilidad. Ningún hombre puede trabajar en cualquier plano sutil si en su consciencia física no desarrolló su consciencia hasta un grado que conscientemente pueda hacer fun­cionar en ese plano mientras está en la encarnación física. El Maestro Tibetano dice: "Cuando la mente se desarrolla indebidamente y cesa de unirse a lo superior y a lo inferior, forma una esfera propia. Este es el máximo desastre que puede alcanzar una unidad humana”.
3. El peligro de dejar la Mente en Blanco. La meta de la meditación no es crear una mente dormida sino crear una mente purificada, extremadamente bien organizada, sen­sitiva y bien entrenada de modo que un hombre pueda usarla como un faro y como un transmisor de impresiones superiores al mundo de los hombres. La mente no deberá ser puesta en inactividad o en blanco. Esto lleva a una inhibición de las ondas o formas del pensamiento que circulan en la atmósfera mental. Se congelan, por así decirlo, y se corta del cerebro el fluido circulante de energía vital. Esto causa gran fatiga, que se expresa en debilitamiento de la memoria y de una vida creadora. La mente no se controla a través de la inhibición sino mediante la transmutación y la transformación. A través de la meditación correcta, el contenido de la atmósfera mental se sublima y atraviesa un proceso en fusión en el que las viejas formas cambian en sustancia energética que se usará para construir formas más avanzadas que sirven a ideas mayores, pensamientos mayores y metas mayores.

Aquietar la mente en la meditación no significa tirar de las rien­das del caballo (las actividades mentales), y hacerlas quedarse quietas. Por el contrario, aquietar la mente significa elevar su vibración tan alto que ninguna corriente de pensamiento inferior o impresiones emocionales y físicas la alcance; pero sólo las ideas, impresiones y formas-de-pensamientos de orden altísimo son registradas por ella, debido a su extrema polarización hacia los mundos superiores.
4. Los peligros del bajo psiquismo. Algunas personas usan la meditación para desarrollar poderes psíquicos. Este es uno de los máximos peligros. Los verdaderos poderes psíquicos son el resultado natural de la iluminación, de la expansión de consciencia, de mayor conocimiento, y de una vida de servicio dedicado.

Los maestros ocultistas nos aconsejan no jugar con los centros etéricos usando ejercicios respiratorios, entonando mantrams, o con­centrándonos en el fuego de Kundalini para elevarla por la columna vertebral al intentar desarrollar poderes psíquicos. Hay dos clases de psiquismo, el inferior y el superior. El psi­quismo inferior es el resultado de un alma humana en desarrollo que está llena de maya, de hechizo y de ilusión. ¡No es una señal de espiritualidad!. El psiquismo inferior entra en la existencia usualmente cuando el alma humana en evolución se expresa a través de la parte inferior del centro del plexo solar, que está conectada inmediatamente con el mundo astral.

El psiquismo superior es el poder del Ángel Solar. La meta del alma humana es desarrollarse hasta un grado tal que se funda con el Ángel Solar a través de un matrimonio místico. Los pasos que conducen a este matrimonio comprenden la ciencia de la medita­ción. Antes que el alma pueda comprender y recordar, deberá unirse con el Orador Silencioso, "tal como la forma a la que se amolda la arcilla primero se une con la mente del alfarero". Cuando procede la fusión del alma humana con la luz interior, el psiquismo inferior desaparece y empieza el psiquismo superior.
LA MEDITACIÓN EN GRUPO
La meditación individual deberá conducir eventualmente a la meditación en grupo. El grupo deberá estar compuesto sólo por aquellos que realmente se esforzaron en realizar la meditación indi­vidual y que tuvieron un buen éxito real. La meditación en grupo es un proceso de formación de un canal unido para recibir luz, amor y poder, y para irradiarlo hacia todos los niveles en los que se hallan los miembros del grupo. La meditación en grupo y el servicio en grupo son como una sinfonía; es el resultado más fino de muchos instrumentos, puestos a tono y armonizados entre sí en la conciencia de grupo. En la meditación en grupo, el fuego del corazón palpita, irradia y abraza los corazones de los miembros del grupo, y crea un centro subjetivo del corazón que es un centro real de amor verdadero. El amor verdadero, un amor que realmente emana del centro del corazón del grupo, se experimenta sólo en la meditación en grupo y en el servicio en grupo.

La meditación en grupo acrecienta tremendamente nuestra luz individual y nuestro poder de voluntad. Uno puede alcanzar algún grado de iluminación a través de la meditación individual, pero es imposible invocar el amor verdadero y la energía de la voluntad sin la meditación en grupo y el servicio en grupo. Las energías superiores podrán tocarse, liberarse y compartirse seguramente, y usarse constructivamente en la formación en grupo. La meditación en grupo puede ajustar y reparar muchos mecanismos individuales que estaban deformados o dañados. La máxima protección en el Sendero es el aura de grupo, la radiación de grupo. Y este aura y esta radiación son creadas sola­mente a través de la meditación en grupo y el servicio en grupo. Los pequeños son atrapados en un gran poder de aspiración. Su fe y visión se fortalecen. Su voluntad de servir se ahonda y su sentido de la realidad se aclara a través de la meditación unificada en grupo. En la meditación en grupo se degusta el sentido de unidad, se experimenta el sentido de hermandad. La meditación en grupo crea un pozo de energía, amor y luz, y los miembros del grupo podrán sacar de aquél su propia necesidad en cualquier condición, en cualquier tiempo.

La meditación en grupo nos ayuda también a controlar y corre­gir nuestros motivos de meditación. La mayoría de nosotros realiza la meditación para nuestro propio progreso, para nuestra propia liberación, para el aumento de nuestra propia luz, amor y poder, en principio no está mal, pero hay que subir en la espiral de la evolución. - La meditación en grupo elimina esta actitud egoísta de nuestras mentes, y vemos lentamente que hay sólo una meta para la medi­tación: servir a la humanidad en la luz de la Jerarquía Espiritual y cargarse con el poder de la voluntad divina

NOTA: “En la actual era de Acuario ciertamente urge si cabe, la formación de grupos de MEDITACIÓN GRUPAL DE SERVICIO, es realmente importante y necesario. Es, posiblemente, el mejor Trabajo de REDENCIÓN MUNDIAL, y a la vez, la forma de evolución personal más rápida conocida.” Sencilla en su apariencia, pero profundamente eficaz....
La MEDITACIÓN es un estado en el que el esfuerzo desaparece y queda sólo la EXISTENCIA, la experimentación continua de la EXISTENCIA DEL SER.

Capítulo. XII.


EL PODER DEL VERBO
Los Mantrams



((“...En El Principio Era El “Verbo”, Y El Verbo Era Con Dios, Y El Verbo Era Dios, y sin él nada de lo que existe pudiera haberse hecho...”))

Evang. S.Juan




En principio debemos recordar que todo movimiento es coesencial al SONIDO. Donde quiera que exista el movimiento, existe el SONIDO. Si bien el oído humano sólo logra percibir un limitado número de vibraciones sonoras, por encima y por debajo de estas vibraciones existen otras ondas que no se alcanzan a percibir. Todos los átomos, al girar alrededor de sus centros nucleares producen ciertos sonidos, imperceptibles para el hombre, e incluso el FUEGO, el AIRE, el AGUA, y la TIERRA tienen sus notas sonoras particulares. Llegamos pues a la conclusión de que todo lo existente, ya sea una flor, una montaña o un río, tienen una nota peculiar que los caracteriza, y el conjunto de todos los sonidos que se producen en el Globo planetario viene a dar UNA NOTA DE SÍNTESIS en el coro del espacio infinito. Cada mundo tiene su NOTA CLAVE y el conjunto de todas las Notas Claves del Infinito forman la llamada por PITAGORAS "MÚSICA DE LAS ESFERAS".

El silencio es la fuente del sonido. El sonido surge del silencio. El silencio es eterno y permanente. El sonido es intermitente y temporal. El sonido surge del éter, que es un aspecto del Akasha. El sonido es la característica del Akasha. El Akasha es otro nombre que se da para referirnos al memorándum o marco naciente del sonido, del que surge el sonido. El sonido creado mediante el Akasha conduce a la revitalización de los cuatro elementos en el marco del quinto, que es el Akasha. La Creación es el resultado de los fenómenos del sonido. Los sonidos, al ser pronunciados rítmicamente, generan energía por medio de la reestructura­ción del entorno existente. El ser humano se da cuenta de que la música es un servicio que produce alegría. La música no es sino una composición Rítmica de sonidos. El sonido puede crear. El sonido puede construir y puede también destruir. Los Atlantes sabían cómo utilizar el sonido para mover bloques de piedra e incluso montículos. El sonido generado por el éter produce vibraciones en la luz, creando así los colores. El sonido y el color juntos crean las formas. De este modo el sonido es el responsable del color y de la forma. De ahí la importancia que tiene y la necesidad que tenemos de practicarlo de la manera adecuada.

El uso adecuado del sonido exige un uso correcto de la palabra. A menos que la palabra sea bien entendida y bien empleada, la práctica del sonido no puede tan siquiera ser apreciada. La palabra representa el detalle del sonido. El lenguaje contiene grupos de frases. La frase contiene grupos de palabras. La palabra está formada por grupos de sílabas. Las sílabas están formadas por letras que representan el sonido. Las sílabas a su vez están compuestas de consonantes y vocales. Las vocales son la vida del sonido y las consonantes son los vehículos de estos sonidos de vida. Así es como ha de conocerse primero la relación entre la palabra y el sonido. Cada vez que hablamos usamos muchos sonidos. ¿Es necesario utilizar tantos sonidos?, ¿Es absolutamente necesario hablar, a menos que no sea algo esencial?. Los sonidos en forma de sonidos-semilla son muy poderosos cuando se comprende bien su trascendencia. Nosotros, cuando hablamos utilizamos los sonidos indistintamente, porque no conocemos su sistema de valor. Es como un salvaje que utiliza el papel moneda como papel higiénico. Para quienes conocen el papel moneda, éste es un símbolo de poder adquisitivo, pero para quienes no lo saben es como cualquier otro trozo de papel. Esa es la diferencia entre el que conoce el sonido y la palabra y el ignorante.

Como pequeña introducción diremos que un MANTRAM es una energía mística dentro de una estructura de sonido. Todo mantram encierra en sus vibraciones un determinado poder. Por medio de la concentración y repetición se libera su ener­gía y ésta toma forma. Cada Mantram está construido a partir de una combinación de sonidos derivados de las letras del alfabeto sánscrito o "Lengua de los Dioses".


La Importancia Esotérica De La Pureza De Palabra
Toda idea que tenemos en la mente tiene su contraparte en una palabra; la palabra y el pensamiento son inseparables”. La parte exter­na de una y misma cosa es lo que llamamos palabra, y la parte interna es lo que llamamos pensamiento. Ningún hombre por medio del análisis puede separar el pensamiento de la palabra.

Desde que el hombre existe han existido palabras y lenguaje. ¿Cuál es la conexión entre la idea y la palabra?. Aunque vemos que siempre debe haber una palabra con un pensamiento, no es necesario que el mismo pensamiento requiera la misma palabra. El pensamiento puede ser el mismo en veinte diferentes países, sin embargo, el lenguaje de ellos es diferente. El habla es la facilidad para expresar las opiniones y los pensamientos propios. Es un medio valioso que se le ha dado sólo a los seres humanos. Por eso uno tiene que aprender a usarlo apropiadamente.

El propósito del lenguaje es revestir el pensamiento y ponerlo a disposición de los demás. Cuando hablamos, evocamos un pensami­ento y le damos vida, haciendo audible lo que está oculto dentro de nosotros. El lenguaje revela, y el correcto lenguaje puede crear una forma que encierra un propósito benéfico, así como el lenguaje inco­rrecto puede crear una forma que tenga un objetivo maligno. Sin darnos cuenta, hablamos incesantemente día tras día; empleamos palabras; multiplicamos sonidos, y nos rodeamos de mundos, de formas creadas por nosotros mismos. Por lo tanto es esencial pensar antes de hablar, y recordar el precepto “Antes de hablar, se debe adquirir conoci­miento”.
La Responsabilidad En La “PALABRA
Durante estos Temas hemos estudiado la pureza en el plano físico, en el plano astral y en el plano mental. Ahora quisiéramos hablaros de la pureza en la palabra, pero primero contaremos una historia sobre el profeta Mahoma:
“.......Mahoma era muy sabio. Pero no estaba como Jesús dispuesto a poner la mejilla derecha si le golpeaban en la mejilla izquierda; más bien se parecía a Moisés, sacaba la espada con facilidad. Cuentan que un día se acercó un hombre a Mahoma y le dijo: «Soy muy desgraciado, no sé cómo reparar la falta que he cometido contra uno de mis amigos. Le he acusado injustamente, le he calumniado, y ahora no sé cómo reparar el mal que he hecho». Mahoma le escuchó atentamente y le respondió: «Esto es lo que debes hacer: ve, coloca una plu­ma delante de todas las casas de la ciudad y vuelve a verme mañana». El hombre hizo lo que Mahoma le había dicho; colocó una pluma delante de cada una de las casas de la ciu­dad y al día siguiente volvió a verle de nuevo. «Está bien, dijo Mahoma, ve ahora a buscar las plumas y tráelas aquí». Unas horas después volvió el hombre «¡Ni una pluma¡» No he encontrado ni una sola pluma. Entonces Mahoma dijo: «Lo mismo sucede con las palabras: una vez dichas, ya no pueden ser recuperadas; se fueron volando». Y el hombre se fue muy triste...
Nos gustaría ahora prolongar esta conversación. Suponga­mos que viene alguien a vernos para preguntarnos cómo puede reparar unas acusaciones, unas murmuraciones o unos insul­tos. Le podríamos contar la misma historia, pero le añadiríamos algo muy importante. Le diríamos: «Tienes que hablar de nuevo de esta persona, pero para decir todo lo contrario, es decir, hablarás de sus cualidades, de sus virtudes, de sus buenas intenciones. Como siempre hay algo bueno en cada criatura, lo buscarás y lo encontrarás. Y de esta forma, ¿repararé mi falta? No, esto no es posible porque las palabras pronuncia­das ya han provocado destrozos en las regiones invisibles, y hasta en las visibles, pero así crearás algo diferente que contrarrestará un poco tus anteriores palabras. Y cuando lle­gue el momento en que el karma te obligue a pagar muy poco tiempo después, llegarán también las consecuencias de las buenas palabras que pronunciaste, y recibirás consuelo».
¿Que es una palabra? Es un cohete que recorre los mun­dos, que desencadena fuerzas, que excita a ciertas entidades, y que provoca efectos irreparables. Sí, en realidad, los efectos son irreparables. Evidentemente si pudiésemos ponerles remedio de inmediato antes de que produjesen consecuencias, no se producirían daños, pero cuanto más tiempo pasa, más destrozos producen estas palabras. «Si, pero ya reparé puesto que dije todo lo contrario. Por estas buenas palabras serás recompensado, pero por las malas palabras deberás pagar, es decir, serás castigado.» Y esto, muchos de nosotros no lo sabemos. Creemos que todo se puede reparar. No, mis queridos hermanos y hermanas, por­que el bien y el mal que hacemos se dirige a dos regiones diferentes, a dos estratos diferentes. Las capas se superponen y no pueden recuperar las palabras que han sido lanzadas porque se encuentran ya en otras capas terrestres o suprate­rrestres. El tiempo es, pues, un factor formidable. Suponed que hayáis dado la orden de cortar la cabeza de alguien y que los que deben ejecutar vuestras órdenes ya se han puesto en camino... ¿Qué podemos hacer para reparar cuando ya ha caído la cabeza? ¿Acaso la pegaremos de nuevo? Una vez dada una orden, ¿qué puede hacerse? Dar una contraorden, es decir, enviar a otros mensajeros, a otros servidores para que impi­dan la ejecución. Pero si ha transcurrido demasiado tiempo ya no podéis reparar. Por eso dijo Jesús: «Antes de que el sol se ponga, ve a reconciliarte con tus hermanos». Esto significa que se debe reparar inmediatamente el mal que se ha hecho a los demás. Pero el sol que se pone simboliza también el final de la vida, la muerte. No hay que esperar, pues, a estar en el otro mundo para pensar en reparar los crímenes o las trans­gresiones que se han cometido porque la justicia, es decir, el karma, entra en acción y se tiene que pagar hasta el último céntimo. La mayoría de los humanos no saben cómo actúa la ley del karma: dejan hervir sus sentimientos, dicen cualquier cosa, pero un buen día el karma llama a su puerta y dice: «¡Venga! ¡Ahora, a pagar!» Hay que reparar, pues, de inmediato, sin esperar el día siguiente, porque la palabra se va volando; se trata de una fuerza, de un poder, de un poder que recorre el espacio y actúa.

Debemos saber, no obstante que existe un poder más activo aún que la palabra: el pensamiento; y si nos ponemos a trabajar inmediatamente con el pensamiento, podemos paliar nuestras palabras. Es difícil, desde luego, porque el pensamiento y la palabra pertenecen a dos regiones diferentes. La palabra per­tenece al plano físico, es una vibración, un desplazamiento, de aire; mientras que el pensamiento pertenece ya al plano etéri­co. Pero si queremos poner remedio a las consecuencias de nues­tras palabras, podemos concentrarnos y pedir a los servidores del mundo invisible que impidan que el mal se produzca. De esta manera no repararemos totalmente pero evitaremos lo peor. Debemos ser muy rápidos y nuestro pensamiento debe ser muy intenso, de lo contrario la orden de ejecución será decapitada (simbólicamente hablando).

Algunos se imaginan que basta con excusarse por el mal que han hecho. No, hay que reparar los daños; sólo así nos liberamos. Decir: «Lo siento mucho, perdóneme...», no es suficiente. Cuando nos hacen un regalo, damos las gracias; pero la palabra gracias no equivale a lo que habéis recibido. De igual forma la palabra perdón no puede reparar el mal que hayamos hecho. Si hemos incendiado la casa de alguien, no basta con que vayamos a excusarnos; debemos construirle una nueva casa; sólo entonces seremos perdonados. Diremos: «Pero, ¿y si la persona que he perjudicado me perdona? No, el asunto no se arregla tan fácilmente, porque la ley y la persona no son la misma cosa; la ley no nos perdona sino que nos persigue hasta que hayamos reparado, (la ley del Karma es una medicina que nos despierta en nuestros errores para perfeccionarnos). Evidentemente el que perdona da pruebas de nobleza, de generosidad, y se desprende, se libera de los tormentos que le mantenían en las regiones inferiores. Mientras que el que no perdona sufre, permanece fijo en la imagen de la persona que le ha hecho daño, piensa continuamente en ella, está mania­tado, no avanza. Si Jesús dijo que hay que perdonar a los ene­migos, fue para que el hombre se liberase de los pensamientos negativos y de los rencores que le consumen. , se trata de una ley extraordinaria. Pero cuando perdonamos a alguien, no por eso queda el asunto totalmente zanjado. El perdón libera al que fue maltratado, perjudicado o calumniado, pero no libera al que cometió la falta. Para liberarse el culpable debe reparar.

Diremos: «Pero, ¿qué relación existe entre la palabra y la pureza?» Las palabras que vienen del alma y del espíritu están inspiradas por todo lo más desinteresado y bello que hay. Son de una gran pureza, puesto que despiertan algo divino en el hombre y no lo des­truyen jamás. Con la palabra podemos limpiar, lavar y purificar a los seres. Como un torrente, como un río que fluye, la pala­bra puede lavarlo y purificarlo todo. Pero si cambiamos la natu­raleza de la palabra, podemos ensuciarlo todo. Hay, por tanto, que meditar a menudo sobre este tema y buscar aquellas pala­bras con las que se pueda limpiar y purificar el corazón de los humanos. Sí, ¿cómo se puede purificar a los que tienen apeti­tos y deseos groseros? La palabra es capaz de hacerlo, pero tiene que venir de muy arriba. Pero los hombres nunca han pensado que la palabra puede ensuciar o purificar a los seres, y aunque alguien se lo diga, no lo creerán.

La pureza de la mirada, de la palabra, del gesto, de los sentimientos, del pensamiento, de la intención, hacen que el hombre sea casi una divinidad. Sólo que para este trabajo gigantesco no hay muchos candidatos, porque la gente no se da cuenta de su importancia. Únicamente los Iniciados buscan verdadera­mente la pureza, porque saben que si no la buscan, si no la viven intensamente, no llegarán a nada. No es la opinión pública la que cuenta para ellos. Un Iniciado quiere ser puro ante el Cielo; para eso trabaja día y noche y no le importa la opinión que los demás tengan de él. ¿Qué puede hacer la opi­nión pública? Si un hombre es impuro, aunque ésta lo crea puro, no puede purificarlo; y si es puro, aunque le calumnie, no puede ensuciarle.
Un relato curioso:
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