Las Razas o evoluciones Humanas Han Sido




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2.

El Bautismo en el Jordán. Éste es el bautismo a que se refería Juan, el Bautista, agregando que el Bautismo del Espíritu Santo y del fuego debía sernos administrado por Cristo.




3.

La Transfiguración. Allí por primera vez se manifiesta la perfección, y se le comunica a los discípulos la divina posibilidad de tal perfección. Surge el mandato: "Sed vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto".




4.

La Crucifixión. En Oriente se la designa como la Gran Renunciación, con su lección del sacrificio y su llamamiento a la muerte de la naturaleza inferior. "Cada día muero", decía el apóstol, porque sólo en la práctica de sobrellevar la muerte de cada día puede enfrentarse y resistirse a la Muerte final.




5.

La Resurrección y Ascensión, el triunfo final que capacita al ini­ciado cuando enuncia y sabe el significado de las palabras: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?, ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ".


Tales son los cinco grandes y dramáticos acontecimientos de los misterios. Tales son las iniciaciones por las que todos los hom­bres deberán pasar algún día. La humanidad se encuentra hoy en el sendero de probación. El camino de la purificación es ho­llado por las masas, y estamos en proceso de purificarnos del mal y del materialismo. Cuando se haya completado este proceso, mu­chos estarán preparados para recibir la primera de las Grandes Iniciacio­nes y pasar por el Nuevo Nacimiento. Los discípulos del mundo se están preparando para la segunda iniciación, el Bautismo, y para esto debe purificarse la naturaleza emocional de deseos y dedicarla a la vida del alma. Los iniciados del mundo enfrentan la iniciación de la Transfiguración o la tercera. El control de la mente y la co­rrecta orientación hacia el alma, con la completa transmutación de la personalidad integrada, es lo que les espera.

Se dicen muchas tonterías hoy respeto a la iniciación, y en el mundo hay muchas personas que pretenden ser iniciados. Olvidan que ningún iniciado hace tal proclamación o habla de sí mismo. Quienes proclaman ser iniciados lo niegan al proclamarlo. A los discípulos e iniciados se les enseña a ser incluyentes en sus pensamientos y no separatistas en sus actitudes. Nunca se apartan del resto de la humanidad, afirmando su condición, poniéndose auto­máticamente sobre un pedestal. Tampoco los requisitos, como se establece en muchos libros esotéricos, son tan sencillos como los presentan. Por su lectura podría creerse que mientras el aspirante logra cierta tolerancia, bondad, devoción, simpatía, idealismo, pa­ciencia, perseverancia, ha llenado los requisitos principales. Estas cosas en realidad son las esencialidades primordiales, pero a esas cualidades debe añadirse una comprensión inteligente y un des­arrollo mental que lleve a una sensata e inteligente colaboración con los planes destinados a la humanidad. Lo que se requiere es el equilibrio de la cabeza y del corazón.
Antes de profundizar más, vamos a recapitular rápidamente cuales eran los PASOS o ETAPAS, propiamente dichas, que ha de llevar al ASPIRANTE hasta el PORTAL de la INICIACIÓN. Estas ETAPAS son CINCO, y ya se consideraron más ampliamente en una conferencia anterior titulada "EL SENDERO DEL DISCIPULADO (pasos preliminares)".
1º) Tenemos al hombre de IDEALES, donde muestra en su vida un propósito firme y positivo de seguir ciertos PRINCIPIOS éticos y nobles. Esto es un indicio claro de evolución humana.
2º) Tenemos al DISCÍPULO en PROBACIÓN, en el cual, como hemos explicado ya, el aspirante voluntariamente trabaja afanosamente para desarrollar su Naturaleza Superior y, subyugar la Inferior. Es la ETAPA en que el Maestro de su Grupo interno lo pone a PRUEBA en su vida y observa sus reacciones y su adelanto.
3º) Tenemos al DISCÍPULO ACEPTADO, tras haber pasado satisfactoriamente todas las pruebas impuestas, el Maestro lo reconoce y lo ACEPTA. Cuando un Maestro ACEPTA a un aspirante como Discípulo en prueba, lo hace con el designio de presentarlo para su INICIACIÓN en la misma vida.
4º) Tenemos al "HIJO DEL MAESTRO". Un lazo más estrecho se establece entre Maestro y discípulo en esta etapa. Las esperanzas o sueños del discípulo empiezan a reflejar la maravillosa vida de que el Maestro goza entre Sus iguales; y lentamente va convirtiéndose en célula de Su viviente organismo.
5º) Tenemos al INICIADO. La presentación del discípulo por su Maestro a la Gran Fraternidad Blanca para su INICIACIÓN coincide generalmente con la Etapa del "Hijo del Maestro". En este estadio acontecen unos acontecimientos EXTRAORDINARIOS, donde el discípulo adquiere mayor poder y una más amplia Visión del Plan de Dios, pudiendo trabajar para el Servicio con una mayor eficacia.
El progreso humano es lento pero constante; por consiguiente, el número de Hombres Perfectos va en aumento y la posibilidad de alcanzar Su nivel se halla al alcance de todos los que estén deseosos de llevar a cabo el estupendo esfuerzo requerido. En tiempos norma­les los aspirantes necesitarían muchos nacimientos antes de lograr el Adeptado, pero ahora es posible para ellos acelerar su progreso en aquel Sendero, condensar en pocas vidas la evolución que de otra manera tomaría muchos miles de años. Tal preparación requiere un gran control de sí, esfuerzos determinados año tras año, y a menudo con exiguo resultado exter­namente mostrado como progreso definido; puesto que ello implica el entrenamiento de los cuerpos superiores mucho más que el del físico, y el mejoramiento de lo superior no siempre se manifiesta muy visiblemente en el plano físico.
¿Qué Ocurre Cuando Un Hombre Toma En Serio El Camino De Aceleración Evolutiva? Si realmente va en serio, se pone a prueba a un discípulo en respuesta a una solicitud hecha por él a los Guardianes de la Humanidad para que le den oportunidades de un progreso más rápido que el normal para la humanidad ordinaria. Su karma individual tiene que ser reajustado al mismo tiempo, librándolo de aquellos tipos de karma que pudieren limitar su futura utilidad y dándole mayores oportunidades para un conocimiento más amplio y un servicio más efectivo. Si es continuo en su propósito inicial, y a pesar de las muchas dificultades sigue afanosamente en su empeño, captará rápidamente la atención del MAESTRO y Éste lo pondrá a prueba, aún a pesar de que el aspirante sea inconsciente de ello. - Cuando un Maestro toma a un aspirante como discípulo a prueba, es con la esperanza de presentarlo para Iniciación en esa vida. Pero de que el Maestro haya sencillamente respondido a su aspiración, no se sigue que el discípulo tendrá éxito; Se le ha dado la oportunidad por haberla ganado él como derecho kármico; pero lo que él haga de tal oportunidad, depende exclusivamente de él mismo. Empero, lo más probable es que triunfe si toma el asunto a lo serio y trabaja in­tensamente en servicio del mundo.
PREGUNTA.- ¿Cómo se inicia, pues, a un discípulo y cómo llega a ser miembro de la Gran Fraternidad Blanca?
RESPUESTA.- Cuando después de una estrecha identificación de la conciencia del discípulo con la suya propia, el Maestro está satisfe­cho de é1 (lo que usualmente coincide con el principio o el fin de la etapa de "hijo") lo presenta Él ante la Fraternidad para la solemne ceremonia de la Primera Iniciación. La candidatura es propuesta y secundada por dos de los más altos miembros de la Fraternidad (del rango de Adeptos) siendo uno de Ellos su propio Maestro. La presen­tación es hecha en primera instancia al Maháchohan, quien designa entonces a uno de los Maestros para que actúe como Hierofante-Iniciador. Ya sea en el Salón de Iniciación o en cualquier otro lugar designado, el Candidato es entonces iniciado formalmente, durante una augusta ceremonia, por el Hierofante-Iniciador, quien, en el nom­bre del Único Iniciador, recibe del candidato el voto de rigor y pone en su mano la nueva clave de conocimiento que ha de usar en el ni­vel ya alcanzado.
Relato de una iniciación.


Por C.W. Leadbeater


Es la narración de una Primera Iniciación conferida a un candidato en la noche del 27 de mayo de 1915:


"...En este caso el Señor Maitreya fue el Iniciador y, por consiguiente, la ceremonia se efectuó en Su jardín. Cuando el Maestro Morya o el Maestro Kuthu­mi ejecutan el ritual, generalmente se lleva a cabo en el antiguo Templo-gruta cuya entrada está cabe el puente, sobre el arroyo entre Sus casas. Hubo una gran congregación de Adeptos, estando presente todos Aquellos cuyos nombres nos son familiares. El glorioso jardín estaba en todo su esplendor. Los arbustos del rododendrón eran una ascua de floración carmesí y la fragancia del aire estaba saturada del perfume de las tempranas rosas. El Señor Maitreya se sentó en Su acostumbrado sitial de mármol que circunda el gran árbol frente a Su casa; y los Maestros se agruparon a Sí Mismos en un semicírculo desde Su derecha hacia Su izquierda, en asientos que para Ellos fueron colocados en la terraza de césped sobre la cual se eleva el asiento de mármol por un par de escalones. Pero el Señor Vaivasvata Manú y el Maháchohan tomaron también asiento en el banco de mármol, uno a cada lado de los brazos del trono tallado, especialmente elevado, que mira exactamente al Sur y que se llama el Trono de Dakshi­namurti..."



Lo que acontece al discípulo es verdaderamente una "Iniciación", esto es, un principiar. Es el comienzo de una nueva forma de existen­cia en la cual la personalidad va siendo más y más firmemente un mero reflejo del ego y el ego mismo comienza a atraer los poderes de la Mónada. El alma del hombre es realmente aquella parte superior de sí que es la Mónada; pero desde el momento en que ésta hizo para sí un cuerpo causal, del alma grupo animal, al momento de la indivi­dualización, "la chispa pende de la Llama por el más tenue hilo de Fohat". El ego, si bien ligado así a la Mónada, no había tenido has­ta el momento de la Iniciación ningún medio de comunicación con aquel aspecto más elevado de sí mismo. Pero en la Iniciación, al lla­mado del Hierofante, desciende la Mónada hasta el cuerpo causal para tomar el voto de rigor, para obligarse a dedicar toda su vida y to­da su fuerza, de allí en adelante a promover la obra de la evolución, a olvidarse de sí en lo absoluto por el bien del mundo. A hacer su vida todo amor así como Dios es Todo Amor, y a guardar secreto sobre aquellas cosas que se le ordene mantener secretas. Desde aquel momento, "el más fino hilo de Fohat" deviene un manojo de hilos y el ego, en vez de pender meramente como una "chispa", llega a ser como el fondo de un embudo que procede de la Mónada y que trae vida y luz y fuerza al candidato.

Después de su Iniciación, el candidato es transferido al plano Búdico por su Maestro, o por un discípulo mayor, para que aprenda a funcionar allí en su vehículo búdico. Y aquí acontece ahora lo que antes no había acontecido. Cada noche, cuando el discípulo se aleje de su cuerpo para trabajar en el astral o en el mental, deja tras de sí en el lecho su cuerpo físico, o éste y el astral (uno u otros según fue­re el caso) para ocuparlos de nuevo cuando regrese a ellos. Ahora, al dejar el plano mental superior y pasar al búdico, deja por supues­to su cuerpo causal; pero este cuerpo causal, en vez de permanecer con los cuerpos físico, astral y mental, se desvanece. Cuando el dis­cípulo, desde su vehículo búdico mira hacia el plano mental superior no ve allí cuerpo causal alguno que lo represente. El Cristo dijo: "Aquél que pierda su vida por Mí, la habrá encontrado". Como el Cristo representa el principio búdico, estas palabras significan: "Aquél que por mi causa (por el desarrollo Crístico dentro de sí) abandone su cuerpo causal en el cual ha vivido, por tanto tiempo, se encontrará a sí mismo", "encontrará la Vida más verdadera, más grande y más elevada".

Se necesita cierto valor para hacerlo así. La primera vez que un hombre se halla por completo en el vehículo Búdico y en­cuentra que se desvaneció su cuerpo causal del cual había dependido por millares de años, se llena de espanto; y, sin embargo, así es el pro­cedimiento. Debe él perder su vida por causa del Cristo si quiere encontrarla por toda le eternidad. Es cierto que cuando el iniciado-discípulo regresa de su cuerpo Búdico se encuentra a sí mismo otra vez en un cuerpo causal; pero no es el cuerpo causal que ha usado por millones de años desde el día de su individualización, sino un cuerpo causal copia de aquella antiquísima "casa" suya. Con su primera ex­periencia búdica comprende el Iniciado que él no es el ego sino algo más trascendental, y conoce asimismo -no tan sólo cree a base de fe- la Unidad de todo lo que vive; Cómo las vidas de todos los hom­bres, sus dolores así como sus alegrías, sus fracasos así como sus éxi­tos, son inseparables de su vida.

Para alcanzar el nivel de la Primera Gran Iniciación deberá un hombre dominar su cuerpo por medio de su alma; deberá arreglár­selas de manera que todos sus sentimientos estén en armonía con el sentimiento superior. Cuando llegue el Segundo de los Grandes Pasos, se repite el mismo proceso en una etapa ulterior y la mente del hom­bre, no tan sólo sus sentimientos, ha de ponerse a tono con la mente de su Maestro. Por supuesto está todavía en nivel infinitamente in­ferior a ella, pues él es hombre tan solo, y muy frágil y humano, en tanto que el Maestro se eleva sobre la humanidad como un Su­perhombre; con todo, los pensamientos del discípulo deberán ir a lo largo de la línea de los pensamientos de su Maestro. Así como el hom­bre que está comenzando a hollar el Sendero dice: "¿qué habría he­cho el Maestro en estas circunstancias? Yo haré lo mismo", así el hombre que ha pasado la segunda etapa debe vigilar su pensamiento a cada instante y decirse: "¿qué habría pensado el Maestro en un ca­so como éste? ¿Cómo se le habría presentado a Él esta cosa?.
Hay cinco de estas Iniciaciones (de estos ceremoniales en el Sen­dero que lleva a la Perfección) siendo la quinta la de Adepto o Maes­tro. En la Primera Gran Iniciación acaece la unión definitiva del ego y de la personalidad del candidato. Tiene él que pasar por las Segun­da, Tercera y Cuarta Iniciaciones antes de llegar al Adeptado, que es la Quinta; pero cuando obtiene aquella Quinta une él la Mónada y el ego, justamente como antes había unido el ego y la personalidad; de tal suerte que cuando ha logrado él la unión del Yo superior con el yo inferior, cuando ya no exista su personalidad sino como una expresión del ego, tiene él que empezar de nuevo, por así decirlo, el mismo proceso y hacer de aquel ego una expresión de la Mónada antes de alcanzar el Adeptado que viene a señalar su partida del reino humano y su entrada en el superhumano.

LAS INICIACIONES
A continuación desarrollaremos el tema de las INICIACIONES en sí. Aunque hemos de advertir que sólo los INICIADOS saben y comprenden su verdadero significado y alcance. Trataremos aquí, pues, de dar simplemente un bosquejo básico y general que nos aportará una valiosa información sobre estos maravillosos acontecimientos.

Estudiaremos cada una de las CINCO INICIACIONES MAYORES que componen el cuadro com­pleto de REALIZACIÓN planetaria, con la cual el ser humano está relacionado, abordando serenamente algunos aspectos más significativos de cada una en particular. Estas Cinco Iniciaciones Mayores son los siguientes:

La PRIMERA Iniciación ................ EL NACIMIENTO

La SEGUNDA Iniciación................ EL BAUTISMO

La TERCERA Iniciación................ LA TRANSFIGURACIÓN

La CUARTA Iniciación................... LA CRUCIFIXIÓN

La QUINTA Iniciación.................... LA RESURRECCIÓN
La Primera Iniciación Mayor
EL NACIMIENTO
En la primera Iniciación, el dominio del Ego sobre el cuerpo físico debe haber alcanzado un alto grado de realiza­ción. Han de vencerse «los pecados de la carne», como dice la fraseología cristiana. La gula, la embriaguez y el libertinaje, ya no deben dominar. El elemental físico ya no encuentra obedecidas sus exigencias; el dominio ha de ser completo, desvanecido el atractivo. Debe haberse logrado una actitud general de la obediencia al Ego, y debe ser fuerte la buena voluntad de obedecer. El canal entre lo superior y lo inferior se ensancha, y la sumisión de la carne es prácticamente automática.

El que no todos los iniciados alcancen esta norma, puede provenir de varias causas; pero la nota que pulsen, debe estar sintonizada con la rectitud; el evidente reconocimiento de sus propias limitaciones será sincero y público, y notoria su lucha para adaptarse al modelo superior, aún cuando no hayan llegado a la perfección. -

"En la primera gran Iniciación, el Cristo nace en el discípulo. Entonces percibe por primera vez en sí mismo la afluencia del Amor divino y experimenta el maravilloso cambio que lo hace sentirse uno con todo lo que vive. Éste es el Segundo Nacimiento ”, del que se regocijan todos los seres celestiales, porque nace en el “Reino de los Cielos”, como uno de los “pequeños”, como un “infante”, nombres que se aplican a los nuevos Iniciados. Tal es el significado de las palabras de Jesús, que sugieren que un hombre debe convertirse en un niño para entrar en el Reino."
Puede sugerirse que en la primera Iniciación, en la que nace Cristo, el Centro del Corazón es el único usualmente vitalizado, a fin de conseguir un dominio más efectivo del vehículo astral, y de prestar mayores servi­cios a la humanidad. Después de esta Iniciación se le enseña principalmente al iniciado, lo que concierne al plano astral. Ha de estabilizar su vehículo emotivo, y aprender a operar en el plano astral con la misma soltura y familiaridad que en el plano físico. Entra en contacto con los devas astrales; apren­de a dominar a los elementales del astral; Ha de actuar fácilmente en los subplanos inferiores; y se acrecienta el valor y calidad de su labor en el plano físico. Pasa en esta Inicia­ción, desde la Sala de la Instrucción a la de la Sabiduría. En este momento, se le da especial importancia al desarrollo astral, aunque su facultad mental progresa constantemente. - En esta Iniciación, la REVELACIÓN DE LA PRESENCIA le coloca al Iniciado ante el Tercer Aspecto o inferior del Alma, la Inteligencia Activa. Se enfrenta con el Ángel Solar que le fue confiado como custodio desde el momento de su individualización operativa en la Lemuria; y reconoce sin lugar a dudas que esa entidad, que es ma­nifestación de la Inteligencia, es su compañero eterno a través de las Épocas, conforme a cuya imagen el Alma se modela encarnación tras encarnación.
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