Requisitos mínimos /demanda de inconstitucionalidad




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títuloRequisitos mínimos /demanda de inconstitucionalidad
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fecha de publicación06.08.2016
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Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes. Señala que el empleo de animales, carentes de lenguaje articulado, nativos o exóticos, para el entretenimiento de los humanos y su presencia en el espectáculo circense, constituye un siglo después una pregunta que interroga nuevamente la condición de la especie animal en general y la evolución del pensamiento humano en particular, en el marco de la historia de las mentalidades y de los imaginarios de una civilización. Encuentra comprensible que en contextos de desarrollo precario de los medios de transmisión del conocimiento y de la información, de ausencia de tecnologías del entretenimiento y de regímenes de dominación económica y cultural, los circos hayan cumplido una función informativa, cultural y simbólica. Pero en el contexto de la emancipación de los pueblos, la globalización de las tecnologías y la información, así como los avances en materia de subjetividad jurídica animal, “es incomprensible que esta práctica (el uso de animales silvestres, ya sean nativos o exóticos, en circos fijos e itinerantes) siga vigente en nuestros días”.
Explica que la historia de las artes ha demostrado que los medios, soportes y formatos que configuran el repertorio de su medialidad, se ha transformado radicalmente a lo largo del tiempo. Las artes del circo han inventado, desarrollado y puesto en marcha “nuevos dispositivos y formas de representación para entender por qué los animales en vivo ya no constituyen ni el tema, ni el medio, ni el objetivo de su arte. La ciencia y tecnología han contribuido a sustituir la presencia del animal en el circo y a producir nuevos modos de entretenimiento, modificando incluso el repertorio de emociones estéticas, por fuera de esta práctica”. Estima que la presencia del animal en el circo representa la presencia de una mentalidad de “subalternidad34 y el sometimiento a antiguas formas del “inconsciente colonial en el arte” que no tiene sentido en el mundo contemporáneo: “después del sometimiento de las minorías étnicas, ´el subalterno de las sombras es la especie animal´.”35 Comenta que la propia noción de cultura, de derecho a la cultura, es problemática cuando de ella se excluye a los animales no humanos en una sociedad civilizada.
Informa que los circos que fundamentan su práctica en el uso de animales para fines de entretenimiento funcionan inevitablemente con una dinámica de dominación-domesticación, recompensa-castigo, libertad-cautiverio, propia de las lógicas de la esclavitud y la tortura que no justifica ninguna producción estética. Es claro que el fin del empleo de animales en los escenarios circenses no significa el fin del circo, como lo demuestran los miles de circos que funcionan hoy bajo otra lógica: ética-estética en el mundo, generando nuevas posibilidades de trabajo y entretenimiento. Señala que el trabajo de resignificación y de transformación del uso de los animales en el arte del circo, ha sido una tarea asumida ética y responsablemente por los propietarios y empresarios en los países que han abolido no solo la esclavitud animal de su legislación, sino también las representaciones estéticas con fines de entretenimiento (cualquier acto de sumisión de un animal a un humano, de un ser a otro ser) de su repertorio cultural. Considera que las artes vivas, de las cuales hacen parte las artes del circo, no pueden constituir, por ningún motivo, el lugar de dichas representaciones. Sus efectos sobre los imaginarios y el inconsciente colectivo conllevan “experiencias de degradación e imágenes de violencia que no dejan de repetir, bajo el pretexto de una necesidad cultural o de un derecho al trabajo y al entretenimiento, la historia de las formas de humillación y sometimiento de la que ha sido objeto la especie animal, a la que también pertenecemos los seres humanos”.

Universidad Nacional de Colombia, Dirección de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo. Desde el punto de vista discursivo subraya que el circo en el siglo XXI establece dos premisas. Como obra que representa es el acto en que el público disfruta una serie de actividades en los que participan actores y animales, y que puede anticiparse lo que va a suceder. Descontextualizar un animal y someterlo a las prácticas del amaestramiento es un hecho que atraviesa la historia de la humanidad, desde los tiempos en que el circo romano determinaba la verticalidad del acto: los animales salvajes se traen de su entorno natural y se doblegan a los intereses del domador. Deduce que este tipo de circo “carece de sentido crítico, es solo una obra en la que no hay que pensar, solo detenerse a mirar y dejar que los sentidos sean los que reciben una serie de impresiones sobre las cuales no hay mucho que decir”. Como obra que presenta es arte en la cual el espectador encontrará obras que jamás imaginó o que no contempla una dimensión en torno a un espacio circular. El circo recobra su verdadero sentido, la razón de su existencia, y los actos conducen a dimensiones espaciales, teatrales, lumínicas, discursivas, sensoriales y teóricas. El acto circense no reclama la presencia de figuras, formas o actividades, menos aún la participación de los animales de por sí desgastados, desarmados y descorazonados. Exige ser reinventado en cada ocasión y no la repetición de actos carentes de sentido, sin espíritu razonado y crítico.
Pontificia Universidad Javeriana, Instituto de Bioética. Estima de gran importancia que la sociedad en general avance en la forma en que se relaciona con los otros seres vivos y con el medio ambiente, como es el buen planteamiento de normas que regulen el comportamiento de las personas. Señala que “los circos no son el lugar indicado para los animales porque allí se les impide desarrollar sus capacidades naturales poniendo así en evidente riesgo la posibilidad de gozar del bienestar que merecen”. Parte de señalar que la demanda presenta serias inconsistencia a nivel argumentativo, recurriendo a argumentos circulares que derivan en conclusiones inadecuadas. Afirma que existen circos sin animales y hay una gran variedad de actos que no requieren su utilización, por consiguiente con la prohibición establecida en la Ley 1638 de 2013 no desaparecen tales espectáculos, al contrario, dicha legislación obedece a una tendencia mundial progresista de la sociedad. La libre escogencia del oficio no debe interpretarse de manera absoluta, porque hay razones para pensar que existen determinados oficios que por no estar en sintonía con las demandas morales del pueblo deben acabarse. Asevera que el hecho de que la actividad circense con animales silvestres se ha venido cumpliendo por generaciones no puede considerarse como algo correcto o deseable, toda vez que “no es razonable que las guerras o la tortura, que son comunes y se llevan a cabo desde mucho antes que los circos con animales, son algo deseable y con tal deben continuar”.
Del concepto sobre la demanda de inconstitucionalidad puede extraerse que adolece de generalidad, desarrollo y coherencia argumentativa, al corresponder a una posición “típica de una visión de los animales como objeto con los cuales aquel humano que los tenga en su control puede hacer lo que disponga”. Evidencia que el interés privado de los empresarios de los circos a ser dueños de animales silvestres debe ceder al interés colectivo que se traduce en la voluntad ciudadana de no tener circos con animales silvestres. Comenta que cuando un menor de edad va a un circo con animales silvestres observa una situación que no corresponde con la historia natural del individuo, aprecia solo parte del contexto, ya que el encierro, encadenamiento, transporte y demás actividades de la industria circense, están fuera del alcance de los menores y de todos aquellos que van a entretenerse. No obstante las falencias argumentativas de la demanda considera que algunas de sus afirmaciones podrían valorarse para revisar por ejemplo el carácter de la prohibición en cuanto a que solo aplica para animales silvestres dejando de lado a los domésticos que también merecen bienestar. Finalmente, expone que debe reubicarse al animal en su hábitat natural.
Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Ecología y Territorio, Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y la Facultad de Artes. Inicia su exposición indicando que las expresiones culturales son atributos de las comunidades humanas nativas del territorio o sincretismo que se han dado a través de la convivencia de diferentes culturas dando expresiones propias. Señala que “los circos no son en ningún caso una expresión cultural propia del territorio colombiano, siendo los que tienen actos con animales primordialmente de procedencia extranjera”. En ningún caso el uso de vida silvestre para el entretenimiento del público ha sido o es la expresión de alguna cultura nacional, por lo que debe evitarse el maltrato de cualquier ser. Estima que la inclusión de animales salvajes en espectáculos que los alienan de su hábitat natural es desde un principio dolorosa y no tiene razón artística sino comercial.
Argumenta que la supresión de espectáculos con animales no implica, ni deriva, en la desaparición de la actividad circense. Si bien el circo tradicional acudió al uso de los animales en la escena, el circo contemporáneo […] ha logrado ser uno de los espectáculos más reconocidos y reputados del orbe, revitalizando y consolidando su presencia y vigencia, mediante una estrategia de agregación de valor a su oferta que privilegió retirar los actos con animales, potenciando otras expresiones artísticas para el disfrute de personas de todas las edades, ya sea como individuos o grupo familiar (Kim &Mauborgne 2005), que enfoca su trabajo bajo un concepto contemporáneo de las artes escénicas, que involucra no solo el entrenamiento integral de los artistas que participan (somática, música, acrobacia, danza, actuación, malabares, etc.), sino una línea narrativa y temática”. Encuentra que la Ley 1638 de 2013 no prohíbe la actividad circense, sino que pretende evitar el uso ilegal de fauna silvestre nativa o exótica. Explica que la extracción de fauna silvestre es uno de los principales problemas que enfrenta la biodiversidad a nivel nacional e internacional, ya que no solo afecta negativamente las poblaciones de la especie que ha sido capturada de su medio, sino que desencadena un proceso de alteraciones a nivel ecosistémico muy difícil de dimensionar. Considera importante que se revisen algunos aspectos de la ley demandada como los artículos 5º y 6º, en cuanto al alcance e implementación.
Universidad de Antioquia, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas36. Señala que la ley de los circos sin animales es constitucional al pretender ampliar el concepto de protección de los recursos naturales. Si bien los animales no son sujeto de derechos fundamentales, sí de consideración moral (bienestar) al sentir dolor y sufrimiento, para lo cual cita extensamente la sentencia C-666 de 2010. La fauna silvestre tiene una especial protección del Estado quien debe vigilar y cuidar el medio ambiente. La ley demandada persigue una protección adicional de los animales en aras de evitar que realicen labores que no son acordes con su naturaleza y cuyo hábitat es completamente diferente al encierro de los circos. Los trabajadores de los circos pueden seguir laborando. La fauna silvestre no es propiedad privada sino del Estado, parte del medio ambiente y tiene una protección especial. Colige que el interés de un grupo particular no puede nunca anteponerse al bien común, de lo contrario se desconocerían los principios de solidaridad y de prevalencia del interés general. Enfatiza que sobre los animales no se puede edificar derechos adquiridos y una vez salgan del cautiverio el Estado ha de definir tenerlos como fauna silvestre.
Relata que en Colombia las actividades culturales de arraigo han sido expresiones teatrales sin el uso de animales. Posteriormente, llegan actos circenses de otros países que emplean animales, sin que ello pueda evidenciar que se ha generado una cultura circense. Recalca que el objeto de la prohibición legal no son los circos sino el uso de los animales silvestres. A los menores de edad se busca transmitir el respeto a las riquezas del país en tanto son sujetos morales y no de simple diversión de los humanos. De ahí que acoja importancia los espectáculos artísticos sin animales como el Circo del Sol, que transmite el mensaje del respeto por la naturaleza.
Universidad Santo Tomás, Facultad de Derecho. Estima que la ley demandada no vulnera la Constitución. En cuanto a si los animales tienen verdaderos derechos, explica que la doctrina presenta una división, aunque la tendencia moderna es la garantía integral de los derechos de los animales, ya que se presenta una dinámica en la forma de cómo se tienen que ver y cuáles son los comportamientos hacia estos seres vivos. La primera postura erige como condición mínima para que se reconozca la personalidad la de ser un sujeto de voluntad, donde sus conductas son imputables y que en un sentido psicológico implica el querer. Aun así no desconoce esta postura la protección de los animales al implicar unos deberes (art. 95 superior) que los humanos tienen para con los animales, en la protección del medio ambiente al ser elementos esenciales para el desarrollo de la vida en el planeta (C-666 de 2010).
De otra parte, explica que se encuentra la teoría que afirma que los animales efectivamente tienen derechos y se les debe reconocer en los diferentes sistemas jurídicos37. Respuesta a esta tendencia fue la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, 1977, aprobada en la UNESCO y posteriormente en la ONU, que habla de un derecho a la existencia, a la atención, protección y cuidados, a vivir libre en su ambiente natural, y crecer en condiciones libres de su especie. Reconoce el deber de protección hacia los animales que extiende sus efectos al Estado obligándolo a tomar medidas para evitar toda conducta que genere sufrimiento, prohibiendo a los ciudadanos realizar actividades que los menoscaben. Señala que existe el deber del Estado de crear políticas públicas de protección, que en el caso concreto pretende erradicar los efectos dañinos que tiene sobre los animales silvestres el mantenerlos sometidos a jornadas extenuantes que ocasionan estrés, pero que principalmente los aleja de su hábitat natural.
Establece como un hecho que la mayoría de las especies que se utilizan en los circos como tigres, pumas, panteras, elefantes, osos y primates se encuentran en grave peligro de extinción, con lo cual se desconoce las resoluciones proferidas por la Convención CITES, al señalar que solo debe autorizarse la importación en casos excepcionales. También habrá de disponerse de instalaciones adecuadas para albergarlos y cuidarlos. Si bien los animales hacían parte de la actividad circense desde siglos atrás, en la actualidad la preservación de la fauna debe ser una prioridad en la relación entre los humanos y la naturaleza para evitar la extinción de los animales, la contaminación de las aguas, la escasez de los árboles. Menciona el estudio realizado por el Ministerio del Medio Ambiente con la Sociedad Mundial para la Protección Animal WSPA, año 2002, sobre los circos ubicados en Colombia38, que encontró varios individuos de la especie Mono Araña, que están en grave peligro de extinción. Recuerda que el Ministerio de Ambiente señala que existen 119 especies colombianas amenazadas donde gran parte de la afectación proviene de traficantes ilegales de fauna39.
Explica que la libertad de empresa tiene unos límites que responden al interés común. En esa medida, la ley demandada no está obstaculizando la presentación de circos en el país, sino que busca impedir que sus actos se realicen con animales silvestres, al poner en riesgo la fauna y el medio ambiente. Respecto a los domadores de animales silvestres considera que debe brindarles una transición adecuada para que puedan desarrollar otra función dentro del circo o fuera de éste. Dentro de las instalaciones del circo existen varios oficios de los cuales se podrían encargar, además de que puedan desarrollar como función social que partiría del Estado el encargarse del acondicionamiento de los animales para que vuelvan a su hábitat natural, aunque sea un hecho que ciertos oficios dejarán de existir. Encuentra que la prohibición del uso de animales silvestres en circos propugna por la incorporación de valores como el respeto por los animales, enseñando a los menores de edad el entorno natural donde deben desenvolverse, libres del cautiverio y los malos tratos.
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