Requisitos mínimos /demanda de inconstitucionalidad




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títuloRequisitos mínimos /demanda de inconstitucionalidad
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Asociación Defensora de Animales y del Ambiente ADA. Explica que nos diferenciamos de los mamíferos en el desarrollo del lóbulo frontal y algunas relaciones cerebrales conforme a nuestro complejo sistema cognitivo. Los seres humanos utilizamos herramientas de todo tipo, multifuncionales y adaptables a distintas situaciones, siempre desde el conocimiento y el raciocinio. Precisa que por ello el hombre ha dominado y abusado de los animales cuando debería protegerlos, compartiendo de una manera razonable la existencia en el planeta. Con los animales tenemos cuatro necesidades básicas comunes como son comer, dormir, reproducirse y defenderse. Se pregunta ¿qué nos hace similares? Indudablemente la capacidad de sufrir y de evitar el sufrimiento. Asevera que “personas ignorantes quienes en posturas seudocientíficas, desconociendo la estructura neurológica de los animales y sus comportamientos, pretenden hacer creer al público que los animales no sufren o que existen especies de animales nacidas o creadas para sufrir”.
Estima que el debate se centra en si hacer de los animales objeto de diversión es moral o no. Expone tres criterios (conducta, lógica evolutiva y fisiología) para concluir que la capacidad de sufrir y disfrutar es compartida al menos por un gran número de animales no humanos: “Conducta. Toda una serie de animales no humanos tienen una conducta plástica cuya explicación más razonable parece pasar por asumir que son conscientes y sintientes. En lo tocante a experiencias negativas, muchos reaccionan con gesticulaciones, vocalizaciones y movimientos repentinos de evitación al sufrir lesiones en sus tejidos semejantes a las que efectúan los seres humanos. De igual manera, las manifestaciones que obviamente son respuestas a sensaciones placenteras. En la lógica evolutiva el tener conciencia se plantea en términos de experimentar situaciones positivas y negativas las cuales permiten conservar una homeostasis de organismos con capacidad de movimiento. Se traduce en la posibilidad de acercarse o alejarse de aquellas circunstancias que son favorables o desfavorables a su preservación. Fisiología”.
Explica que no conocemos el grado de complejidad que un sistema nervioso ha de tener para que surja un ser consciente. Hoy no es posible descartar sistemas nerviosos centrales muy sencillos que puedan ser suficientemente causales para el surgimiento de experiencias. Afirma que “no se puede probar que los únicos seres que puedan tener experiencias positivas y negativas sean los humanos. Si la posesión de ciertas capacidades cognitivas implicase la posibilidad de sufrir y disfrutar en grado mayor, esto no trazaría una diferencia entre humanos y no humanos, pues, hay seres humanos –como los niños- que no poseen tales capacidades. Así se seguiría que éstos tampoco pueden sufrir como los humanos adultos (lo que parece poco plausible)”. No encuentra válido que el sufrimiento de un ser sintiente pueda ser objeto de diversión y menos alegando un supuesto derecho de los niños. Informa que está demostrado que los animales silvestres en su amaestramiento son maltratados, golpeados y lesionados para que realicen contra su voluntad actitudes que permiten la diversión de los humanos.

Señala que la cultura incluye valores, ideas, actitudes, símbolos, conocimientos, que dan forma al comportamiento humano y son transmitidos de una generación a otra. Rememora lo siguiente:
Aproximadamente 3.000 años atrás, la acrobacia, el contorsionismo o el equilibrismo tenían una utilidad altamente relacionada con la preparación de guerreros, con los rituales religiosos y con las prácticas festivas (Viveiro de Castro, 1998). Es así como en la antigua creta las sacerdotisas danzaban ante los toros y ejecutaban malabarismos sobre ellos, tanto los pueblos de occidente como los de oriente tuvieron estas prácticas y actividades que hoy relacionamos como parte del contenido circense. Estas personas fueron agrupándose para viajar de villa en villa con el objeto de divertir a los pobladores. Tanto en Grecia como en Roma el culto al cuerpo y a la competencia hace que se tenga en gran estima a quienes practicaban estas artes. No escaparon a esta tradición nuestros pueblos aborígenes dándose por ejemplo la habilidad que cultivaron los aztecas y mayas de malabares ejecutados exclusivamente con los pies.
Sin embargo, es en Roma donde el nombre “circo” se da a las actividades de entretenimiento o mejor dicho a los espectáculos públicos. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (1992: 480), el circo era ´el lugar reservado entre los romanos para algunos espectáculos, especialmente para las carreras de carros y caballos. Tenía comúnmente forma de paralelogramo prolongado, redondeado en uno de sus extremos, con gradas alrededor para los espectadores´. Además de las carreras, en el circo romano, los desafíos concentraban los duelos de vida y muerte, entre hombres y animales y es de todos conocidos el gusto del pueblo romano y sus conquistados por los espectáculos de muerte y sangre. Muchas especies de animales salvajes originarios de Asia y África desaparecieron para siempre de la faz de la tierra debido a esta explotación.

Durante la edad media desaparece este arte y nuevamente surge con el renacimiento, llama la atención como al amaestramiento de animales salvajes –a quienes se mutilaba en muchas ocasiones- acompaña la exposición de seres humanos denominados como fenómenos, ej. la mujer barbuda, el hombre elefante, etc.”.
Anota que el circo contemporáneo se caracteriza por una mezcla de prácticas como la música, el teatro, la pantomima, la acrobacia, la gimnasia, etc. Es un modelo artístico de circo en que la técnica está al servicio del arte y de la expresión, como el Cirque du Soleil. Indica que los animales que están en los circos son especies salvajes de otros continentes y están en vía de extinción: “la promoción de estos espectáculos anima a quienes para obtenerlos asesinan a las madres y raptan a las crías para venderlas a los empresarios de circos. Se inicia entonces un camino de dolor para estos seres quienes son extraídos de su hábitat natural, son sometidos a una modificación en su dieta, se ven obligados a soportar cambios climáticos para los cuales no están preparados y contrario a su naturaleza en su ´amaestramiento´ son sometidos a golpes y castigos para que aprendan a ejecutar ´actos´ y malabares para diversión del público. En su hábitat natural los animales temen al fuego, vemos como se obliga a pasar por aros de fuego y otras maniobras contrarias a su conducta y a sus temores. No en vano en un sinnúmero de veces y manifestando su carácter salvaje estos animales atacan a los adiestradores e incluso al público”.
Identifica como “traído de los cabellos” que los accionantes aleguen la protección de los animales en estos escenarios, cuando su derecho es estar en su ambiente natural. Manifiesta que el activismo por los animales es que le sean reconocidos sus derechos. Aclara que “las personas no son solo los seres humanos. Las empresas, por ejemplo, o los organismos públicos son también personas legalmente. Pues bien, al reivindicar derechos para los animales, lo que se reivindica es que éstos sean reconocidos como personas legales con derechos. Cuando alguien posee derechos, ello implica que sus intereses se ven protegidos, de forma que ya no puede ser tratado como un esclavo”. Aduce que no puede ignorarse la corriente mundial de prohibir los circos con animales, para expresar que Colombia es firmante de tratados internacionales que protegen a los animales, precisando que no está de acuerdo con quienes se lucran del dolor de estos seres.
Encuentra que el espectáculo circense no ha declinado, está creciendo con una orientación artística que no incluye la presentación de espectáculos con animales. La ley demanda no pretende acabar con esta actividad, sino promover una fuente de empleos aún mayor para aquellos colombianos y extranjeros que deseen con su arte divertir a la población infantil y adulta, sin poner en riesgo la salud ni el bienestar de humanos y de animales. Afirma que “al retirar a los animales de los circos se genera una cultura de respeto hacia los animales que finalmente redunda en una cultura de respeto al planeta y los humanos”. Concluye que se ha apostado a una diversión sin crueldad, empleando a numerosos artistas y promoviendo el trabajo de éstos sin la necesidad de someter a los animales a los tratos descritos.
Asociación de Veterinarios de Vida Silvestre VVS121. Acompaña concepto titulado “utilización de animales silvestres en los circos122, que resalta la importancia de la Ley 1638 de 2013 al considerar que favorece la vida silvestre y humana. Informa que diversas organizaciones manifestaron su apoyo a esta iniciativa que “no solo buscó defender a los animales, sino consolidar en los espectáculos circenses una cultura educativa enfocada al respeto por los seres vivos y avalando las múltiples expresiones artísticas de las personas”. Explica que la VVS realizó un concepto técnico acerca de la utilización de animales silvestres en los circos, que está soportado en más de 25 documentos de tipo científico e informal, que se tuvo en cuenta en el debate que dio origen a la Ley demandada.
Como referente histórico expone que para finales del siglo XVIII aparecen en Gran Bretaña los circos como espectáculos con payasos y caminantes de cuerda (Hemsworth, 1980), a los que se agregan animales silvestres como un elemento “exótico” en una época en que también se exponían en jaulas a pigmeos, mujeres barbudas y enfermos de gigantismo (infocircos, 2010). Observa que actualmente la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios WAZA cuenta con un Código de Ética, en el cual se consagran las circunstancias aceptables para exhibir animales en el mundo, incluso como parte de los espectáculos, condiciones que se centran en el hecho de que “´las exposiciones deben ser del tamaño y volumen para que los animales puedan expresar sus comportamientos naturales´, por lo mismo la exhibición debe poseer un valor educativo y de conservación y en ningún caso se podrá degradar o trivializar el animal (IBIZA, 2005)”.
De este modo, indica que se han proferido normas legales, sanitarias y de bienestar para el mantenimiento de animales silvestres en cautiverio, cuyo objetivo se concentra en tres conceptos: garantizar la salud física, evitar estados de dolor y miedo, y proveer un ambiente propicio para el desarrollo de las especies, de ser posible lo más parecido al natural (Fraser, 2009). Recuerda que en el 2004, la Organización Mundial de Sanidad Animal acoge el concepto de las llamadas “cinco libertades” sobre el bienestar animal en Europa (Infocircos, 2005), que aplicadas a la utilización de animales silvestres en los circos tienen las siguientes implicaciones:
1. Libres de incomodidad: los animales silvestres utilizados en circos generalmente son de gran tamaño y pertenecen a los órdenes Carnívora, Ungulata y Proboscidae, por tanto requieren de un manejo particular y especializado, esto se traduce en la necesidad de disponer de grandes espacios y estructuras adecuadas para su mantenimiento y transporte. Al mismo tiempo, cada animal tiene unos requerimientos biológicos, ecológicos, nutricionales, ambientales, veterinarios y de manejo propios para el normal desarrollo de su vida, por tanto estos requerimientos deben ser suministrados en el cautiverio para que el individuo goce de un ambiente apropiado, sin embargo, factores como la corta temporalidad de los circos en los diferentes sitios que visitan, el espacio limitado para el funcionamiento de los mismos y la necesidad de contar con un encierro sencillo y de fácil acceso, hacen que estos animales estén confinados en ambientes inadecuados, los cuales generan consecuencias negativas de tipo comportamental y físico (Moberg, 2000; Infocircos, 2005). En cuanto a la necesidad de espacio, estudios basados en el promedio del área habitable de estas especies en vida libre establecen que para grandes felinos y osos, se requieren 76 m2, para cebras 15 m2, jirafas 250 m2, elefantes 100 m2 y primates 10 m2, por tanto al estar en espacios reducidos, los animales no se encuentran libres de incomodidad (Harris et al 2006). Otras causas que generan estados de incomodidad son la manipulación humana, el ruido, el movimiento, la exposición a cambios de temperatura y adversidades del clima, entre otros, lo que hace que los animales reduzcan sus comportamientos exploratorios y, de depredación, y en respuesta aumenten sus conductas agonísticas; hay evidencias de que viajar es estresante para los animales silvestres cautivos y puede tener efectos adversos sobre su bienestar y reproducción. Se deben tener en cuenta aspectos del bienestar animal durante el transporte, tales como, disposición de alimentos y agua suficiente, oportunidad para el descanso, garantizar una temperatura, humedad y ambiente adecuados de acuerdo a la especie (Morgan 2006; Harris et al 2006).
2. Libres de hambre y sed: los reque­rimientos nutricionales de los animales varían de acuerdo al estado de desarrollo biológico, el sexo, el estado reproductivo, el rol que desempeñan, las variables medio ambientales a las cuales están sometidos, y el estado sanitario, entre otras (Ensminger et al, 1990), por tanto la nutrición de estos animales debe estar a cargo de un profe­sional especializado en el área que garan­tice que se cubran dichos requerimientos de acuerdo a las condiciones propias de la especie y el individuo. De esta forma, se puede deducir que en los circos administran alimentos a los animales que garantizan su mantenimien­to ya que de éste depende el desempeño de los mismos en las actuaciones, y presumi­blemente pueden presentarse deficiencias nutricionales. De otro lado, los circos al albergar animales de gran tamaño, deben contar por ende con grandes volúmenes de alimentos, los cuales deben ser frescos y estar en buen estado, así como demostrar que estos provienen de fuentes permitidas (Harris et al 2006). También, la nutrición cumple también un papel importante como enriquecimiento ambiental, ya que los animales al presentar una actividad física e interacción social limitadas, dis­ponen de excesivo tiempo libre. Algunos estudios revelan por ejemplo que los ele­fantes en vida libre pasan entre el 40% y el 75% de su tiempo alimentándose; los elefantes asiáticos pueden consumir en­tre 1.5 a 1.9% de su peso corporal en 12 horas, consumiendo así entre 33.6-44.4 Kg de hierba cada 12 horas. (Sukumar 1992,2003). Como regla general se debe tener claro que en vida libre los herbívoros pasan la mayor parte de su tiempo en el forrajeo y los carnívoros localizando a sus presas y cazando (Harris et al 2006).
3. Libertad de oportunidad de expresar comportamientos naturales: dentro de los comportamientos naturales se listan aquellas actividades e interacciones sociales (animales gregarios o solitarios), de reproducción (cortejo, crianza), de búsqueda de alimento, forrajeo, escondite, escape y entretenimien­to, entre otras; estas pueden constituirse en parámetros para medir el bienestar animal al evaluar el tiempo empleado en cada una de estas actividades (Harris et al 2006). Este punto es crítico, ya que precisamente, al estar sometidos a condiciones antinatu­rales, se limita o se suprime la expresión de estos comportamientos naturales, el animal se frustra y genera alteraciones a nivel sicológico, que se constituyen por sí mismas en enfer­medades, como es el caso de los movimientos estereotipados, comportamientos repetitivos realizados sin ninguna finalidad y siempre bajo el mismo patrón, ejemplos claros son la deambulación constante en felinos, el balanceo de cabeza repetitivo en osos y elefantes, y el acicalamiento excesivo en primates; otros comportamientos patológicos generados son la automutilación, la agresividad o pasividad excesiva, masturbación constante, etc (Mason, 1991; Harris 2006;Infocircos, 2005). Además de ello, en los circos los animales son forzados a realizar actos completamente antinaturales, que van incluso en contra de su instinto de su­pervivencia, como saltar por aros de fuego, caminar en estado bípedo, caminar sobre globos, subir grandes alturas en plataformas en las que se utilizan poleas, lanzarse al vacío, así como utilizar y permitir el contacto cercano de otras especies (Harris et al 2006).
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