2. mecanismos de defensa frente a las infecciones




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título2. mecanismos de defensa frente a las infecciones
fecha de publicación19.10.2016
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TEMA 20: EL SISTEMA INMUNITARIO
1. Concepto de infección

2. Mecanismos de defensa frente a las infecciones

2.1 Mecanismos inespecíficos

- Defensas externas

- Defensas internas

2.2 Mecanismos específicos

3. Inmunidad y sistema inmunitario

3.1 Componentes del sistema inmunitario

3.2 Concepto y naturaleza de los antígenos

4. La respuesta inmunitaria.

4.1 Respuesta inmunitaria humoral: los anticuerpos

- Células productoras de anticuerpos: linfocitos B

- Los anticuerpos:

. Tipos de anticuerpos

. Reacción antígeno-anticuerpo

- La memoria inmunológica: respuestas primaria y secundaria

4.2 Respuesta inmunitaria celular: los linfocitos T.

1. CONCEPTO DE INFECCIÓN
Se entiende por infección la entrada y posterior proliferación de un microorganismo patógeno en el interior de un organismo. Como consecuencia se produce un estado de anormalidad que se denomina enfermedad infecciosa.
Cuando una enfermedad infecciosa se transmite fácilmente de un individuo a otro, se denomina enfermedad contagiosa. La mayoría de las enfermedades infecciosas son a la vez contagiosas, pero existen otras que no lo son.
Frente a la penetración de organismos patógenos, todos los seres vivos poseen unos mecanismos de defensa, tradicionalmente agrupados en dos tipos:

  • Mecanismos inespecíficos, que no dependen de la naturaleza o identidad del agente infectante.

  • Mecanismos específicos, que dependen de la naturaleza o identidad del agente infectante.



2. MECANISMOS DE DEFENSA FRENTE A LAS INFECCIONES
2.1 MECANISMOS INESPECÍFICOS.
Cuando se produce la invasión del organismo por agentes extraños a él, se activa el sistema inmunitario. Sin embargo, antes de que se pongan en marcha estos mecanismos defensivos, los seres vivos cuentan con las denominadas defensas externas o barreras pasivas.
- DEFENSAS EXTERNAS.
Son barreras que actúan de forma pasiva, oponiéndose a la penetración de los microbios. Existen 4 tipos de barreras externas (físicas, mecánicas, químicas y microbiológicas) que pueden actuar conjuntamente.


  • Físicas.

Están constituidas por la piel y las mucosas. Cuando estas estructuras se rompen (heridas, ulceraciones, ...) los microorganismos aprovechan para penetrar en el interior del ser vivo.

La piel de los mamíferos es una barrera infranqueable gracias a su grosor, al proceso de queratinización y a la descamación de las capas externas.


  • Mecánicas.

Consisten en sistemas de expulsión que favorecen el arrastre de los microorgranismos y otras partículas extrañas para evitar su fijación al organismo. Figura entre ellos el sistema constituido por los cilios que tapizan las vías respiratorias, cuyo movimiento elimina los microor-ganismos y otros elementos extraños existentes en el mucus que los cubre. El flujo de orina desde la vejiga urinaria hacia el exterior y el movimiento intestinal favorecen, así mismo, el arrastre y la eliminación de microorganismos.


  • Químicas.

Algunas sustancias y secreciones actúan como barrera protectora contra determinados agentes patógenos.


  • La lisozima, enzima presente en la saliva, lágrimas y mucosidad nasal, que actúa rompiendo la pared bacteriana. De esta manera las aberturas naturales (boca, ojos y orificios nasales) que están recubiertas por mucosas, y que carecen de queratina, quedan protegidas.

  • Los ácidos grasos y el ácido láctico, segregados por las glándulas sebáceas de la piel, que al producir un descenso de pH impiden el crecimiento de muchos microorganismos.

  • El jugo gástrico, que gracias al ácido clorhídrico, protege el estómago de los microorganismos que pudieran encontrarse en los alimentos.




  • Microbiológicas.

Tanto en la superficie externa del organismo como en los aparatos digestivo y respiratorio, existe una flora bacteriana que compite con los microorganismos patógenos.



- DEFENSAS INTERNAS.
Cuando los microorganismos patógenos o cualquier sustancia extraña, atraviesan las barreras anteriores (barreras defensivas primarias) y penetran en el interior del organismo, se encuentran una segunda línea defensiva, constituida por los fagocitos.
Los fagocitos son células con capacidad fagocitaria, que pueden destruir microorganismos y células envejecidas, englobándolas con sus pseudópodos para luego digerirlas en el citoplasma, que tiene abundantes lisosomas.
Existen dos tipos diferentes de células fagocitarias:


  • Los leucocitos neutrófilos, también llamados micrófagos, son los más abundantes. Acuden al lugar de la infección atravesando la pared de los capilares sanguíneos (diapédesis), para llegar a los tejidos y fagocitar a los gérmenes patógenos.

  • Los monocitos, que después de permanecer varios días en la sangre, migran a diferentes tejidos (del hígado, bazo, pulmones, médula ósea, ...) y se transforman en células más grandes y con mayor capacidad fagocítica, los denominados macrófagos, que pueden desplazarse libremente o permanecer fijos. En este último caso se denominan histiocitos.


Cuando la piel se rompe (herida) y los gérmenes llegan a las células internas del organismo, éstas liberan unas sustancias llamadas mediadoras de la inflamación, y son responsables de la respuesta inflamatoria. Que en líneas generales consiste en una vasodilatación (con lo que llega más sangre y, por tanto, más fagocitos a la zona infectada) y un aumento de la permeabilidad de los capilares sanguíneos, lo que facilita la salida de plasma y células sanguíneas. Todo ello trae consigo un aumento de la temperatura en esa zona, enrojecimiento, hinchazón y dolor, provocado este último por la excitación de las terminaciones nerviosas.
Muchos fagocitos mueren reventados por la cantidad de gérmenes fagocitados, constituyendo lo que llamamos "pus".
Si la infección es fuerte se pueden producir sustancias piretógenas que hacen aumentar la temperatura corporal, causando la fiebre. Esta favorece la movilidad de los leucocitos, al tiempo que dificulta el desarrollo de las bacterias alejadas de su temperatura óptima de crecimiento
2.2 MECANISMOS ESPECÍFICOS (DEFENSAS INTERNAS).
Si las defensas anteriores son desbordadas, los microbios pueden extenderse por todo el organismo, generalizándose la infección. Para evitarlo los seres vivos disponen de una tercera barrera defensiva, más poderosa que la fagocitosis. Esta acción es específica, es decir, los mecanismos defensivos atacan solamente al agente externo para el que han sido preparados. Estos mecanismos constituyen la llamada respuesta inmunitaria, que es llevada a cabo por los linfocitos, bien de manera directa (respuesta celular, mediada por los linfocitos T), bien indirectamente con sustancias producidas por ellos (respuesta humoral, basada en la síntesis de anticuerpos por los linfocitos B).


Además de la especificidad, la respuesta inmunitaria tiene otra característica importante: una vez detectado el agente extraño, se crea una memoria inmunitaria, que permite rechazar el mismo agente, incluso con mayor efectividad, cuando vuelva a aparecer.

3. INMUNIDAD Y SISTEMA INMUNITARIO
El concepto de inmunidad hace referencia al hecho de ser invulnerable a determinada enfermedad infecciosa. Desde hace tiempo se sabía que personas que habían superado alguna infección, raramente volvían a enfermar de la misma dolencia, es decir, eran "inmunes" a esa enfermedad.
El conjunto de células y moléculas implicadas en los procesos de inmunización forman el llamado sistema inmunitario. La característica más importante de este sistema es su capacidad de reconocer moléculas extrañas al organismo (antígenos) y neutralizarlas o destruirlas.

3.1 COMPONENTES DEL SISTEMA INMUNITARIO.
- LOS LINFOCITOS.
Los linfocitos son un tipo de leucocitos que se encuentran en la sangre y en la linfa. Tienen el núcleo grande y redondeado, y escaso citoplasma. A diferencia de otros leucocitos no pueden formar pseudópodos y, por tanto no fagocitan. Sin embargo, tienen capacidad para reconocer antígenos específicos.

Existen dos tipos de linfocitos:


  • Linfocitos B. Sintetizan proteínas específicas (anticuerpos) ante la presencia de antígenos.

  • Linfocitos T. No producen anticuerpos, sino que provocan la muerte de ciertas células alteradas y, por tanto no deseadas.


- ÓRGANOS LINFOIDES.
Las células madre de los linfocitos. al igual que las de todas las células sanguíneas, se originan en la médula ósea roja y se convierten en linfocitos maduros en los órganos linfoides. Estos son lugares donde se forman, maduran y acumulan los linfocitos. Se distinguen dos tipos de órganos linfoides:




  • Órganos linfoides primarios. En ellos se produce la diferenciación de los linfocitos. En el caso de los linfocitos B* esto ocurre en la propia médula roja; y en el caso de los linfocitos T, migran de la médula ósea y maduran en el timo, glándula situada entre el esternón y la tráquea, y que aumenta de tamaño hasta la pubertad, para luego ir disminuyendo.




  • Órganos linfoides secundarios. En ellos se acumulan los linfocitos y sufren una última diferenciación.

Los principales órganos linfoides secundarios son: el bazo, los ganglios linfáticos (situados a lo largo del sistema linfático, pero más abundantes en las ingles, axilas, ...), el apéndice, las placas de Peyer intestinales, las amígdalas y las adenoides.

* En las aves maduran en una estructura relacionada con el intestino posterior, llamada bolsa de Fabricio (de ahí la B).


3.2 CONCEPTO Y NATURALEZA DE LOS ANTÍGENOS.
Toda sustancia ajena a un organismo, que es reconocida como tal por el sistema inmunitario y que desencadena una respuesta inmune, recibe el nombre de antígeno.
Son muchas las sustancias que pueden actuar como antígenos. Generalmente son moléculas de gran tamaño, fundamentalmente proteínas (independientes o unidas a glúcidos o lípidos) y polisacáridos.
Los antígenos pueden ser moléculas libres o moléculas que forman parte de determinadas estructuras biológicas (membrana plasmática, pared y cápsulas bacterianas, cápsida y envuelta de virus, etc.)
Para que el sistema inmunitario desencadene una respuesta, es preciso que los antígenos se unan a unos receptores antigénicos situados en la membrana plasmática de los linfocitos. Esta unión se hace por una zona de la molécula del antígeno, denominada determinante antigénico o epítopo. En los antígenos proteicos, el determinante antigénico suele estar formado por sólo cuatro o cinco aminoácidos. Se dice que el antígeno es univalente cuando tiene un solo determinante antigénico en su molécula, de modo que únicamente se puede unir a él un anticuerpo, mientras que es polivalente cuando tiene varios determinantes antigénicos.
Existen sustancias extrañas al organismo, que por poseer un bajo peso molecular son incapaces de provocar una respuesta inmunitaria. A estas sustancias se les llama haptenos. Sin embargo, cuando los haptenos se unen a moléculas mayores, generalmente proteínas, se comportan como antígenos.

4. LA RESPUESTA INMUNITARIA


La respuesta inmunitaria frente a los antígenos, depende de la naturaleza de los mismos. Cuando la infección es "extracelular", es decir, el agente infeccioso se propaga por el plasma o el líquido intersticial, la respuesta inmunitaria es humoral, mediante anticuerpos sintetizados por los linfocitos B. Si por el contrario la infección es "endocelular", es decir, el agente patógeno se reproduce dentro de la célula, la respuesta inmunitaria es celular, y está a cargo de los linfocitos T, que destruirán las células infectadas.
4.1 RESPUESTA INMUNITARIA HUMORAL: LOS ANTICUERPOS.
Esta respuesta consiste en la síntesis de proteínas específicas contra los antígenos extraños que circulan por los fluidos del organismo. Dichas proteínas son los anticuerpos, que difunden por la sangre, la linfa, los líquidos intersticiales y las secreciones (saliva, mucus, leche), donde llevan a cabo su acción.
- CELULAS PRODUCTORAS DE ANTICUERPOS: LINFOCITOS B.
Los linfocitos B se forman y diferencian en la médula ósea roja. Allí adquieren su capacidad para producir anticuerpos. En la médula ósea se generan millones de linfocitos B, cada uno de los cuales fabricará un único tipo de anticuerpo específico.


Cuando aparece un antígeno, se une a un anticuerpo de la membrana de un determinado linfocito B. Esta unión es específica, es decir, sólo es posible si existe un acoplamiento espacial entre antígeno y anticuerpo.
Tras el reconocimiento del antígeno, los linfocitos B se activan. Su activación consiste en la rápida división de estas células para originar una serie o clon de células iguales productoras del mismo tipo de anticuerpo. Esta teoría de la selección clonal, permite explicar por qué se producen grandes cantidades de anticuerpos específicos tras la introducción de un determinado antígeno.
La mayor parte de los linfocitos B activados se convierten en las llamadas células plasmáticas, de gran tamaño y con una enorme producción de anticuerpos (unas 10.000 moléculas/células/minuto). Sin embargo, algunos de ellos quedan como linfocitos B de memoria, que constituyen una reserva inmunitaria para futuras exposiciones al mismo antígeno.



La activación de los linfocitos B se intensifica mucho por la acción de las interleuquinas, sustancias segregadas por ciertos linfocitos T y por los macrófagos.

- LOS ANTICUERPOS.
Llamados también inmunoglobulinas o gammaglobulinas, son proteínas con una pequeña parte glucídica. Cada molécula de anticuerpo consta de 4 cadenas polipeptídicas unidas entre sí por puentes disulfuro (-S-S-); de las 4 cadenas, 2 son más largas (cadenas pesadas o H) y 2 más cortas (cadenas ligeras o L). Tanto las dos cadenas pesadas como las dos ligeras son idénticas entre sí. Todo el conjunto tiene una estructura en forma de Y.
Cada molécula de anticuerpo tiene una región constante que es la misma para cada uno de los tipos de inmunoglobulina, pero diferentes entre ellos.
Existe también una región variable, localizada en la parte superior de la Y, donde se encuentran los extremos amino terminales de las cadenas polipeptídicas. En esta zona, concretamente en la región denominada parátopo (formada tan solo por unos pocos aminoácidos), se produce la unión al antígeno, en la zona de éste denominada epítopo.


De este modo, cada molécula de anticuerpo puede unirse a dos moléculas de antígeno y se dice que tiene valencia 2 (bivalente). Algunos tipos de anticuerpos pueden formar asociaciones (dímeros o pentámeros) constituidas por dos o cinco monómeros. En estos casos, el número de moléculas de antígeno que pueden unir es mucho mayor.
La parte glucídica del anticuerpo se halla unida covalentemente a la región constante. Su función no está clara, se cree que interviene en la secreción de la inmunoglobulina o en su protección ante el ataque enzimático.


  • Tipos de anticuerpos.


Según la composición de la cadena pesada, se distinguen 5 tipos de inmunoglobulinas (Ig):


  • Inmunoglobulinas G (Ig G). Son monoméricas y las mas abundantes (representan un 80 % del total de Ig). Se unen a los antígenos de la superficie microbiana favoreciendo su fagocitosis. Cuando los antígenos son toxinas, se unen a ellas neutralizándolas. Además son los únicos anticuerpos que atraviesan la placenta inmunizando al feto contra los antígenos para los que la madre es inmune. También está presente en la leche materna, y es capaz de atravesar las células intestinales del recién nacido.




  • Inmunoglobulinas A (Ig A). Pueden ser monoméricas o formar dímeros. Las primeras se encuentran en la sangre y en otros líquidos extracelulares, mientras que las segundas se localizan en secreciones como la saliva, las lágrimas, la leche y el mucus que recubre el interior del aparato respiratorio y el intestino. Por lo que colaboran con las barreras defensivas primarias. Esta Ig A contiene además otra cadena polipeptídica denominada componente secretor.




  • Inmunoglobulinas M (Ig M). Son los primeros anticuerpos que se producen ante la presencia de antígenos. Están compuestos por 5 monómeros unidos por puentes disulfuro y por una cadena polipeptídica denominada J. Debido a su elevado peso molecular no pueden salir de los vasos sanguíneos. Se encuentran también sobre la superficie de los linfocitos B, donde actúan como receptores de membrana de los linfocitos.




  • Inmunoglobulinas E (Ig E). Son monoméricas. Se encuentran a muy bajas concentraciones en la sangre y en las secreciones externas. Son las responsables de los fenómenos alérgicos, ya que inducen la liberación de histamina.




  • Inmunoglobulinas D (Ig D). Son monoméricas. Se localizan en la membrana de los linfocitos B, donde participan en el reconocimiento de los antígenos.





  • Reacción antígeno-anticuerpo.


Los anticuerpos, al reconocer a los antígenos, se unen a ellos mediante enlaces de Van der Waals, fuerzas hidrofóbicas o iónicas, en una reacción denominada antígeno-anticuerpo. Existen diferentes tipos de reacción antígeno-anticuerpo:


  • Precipitación. Se da cuando los antígenos son macromoléculas con varios determinantes antigénicos (antígenos polivalentes) y que están disueltos en los líquidos corporales. Al unirse los anticuerpos, forman complejos antígeno-anticuerpo insolubles, que precipitan. Esto favorece su destrucción por los fagocitos.




  • Aglutinación. Tiene lugar cuando los antígenos (aglutinógenos) se encuentran en la superficie de bacterias u otras células (ej: glóbulos rojos). La unión con los anticuerpos origina puentes entre ellos, formándose agregados, lo que facilita su destrucción.




  • Neutralización. Se da cuando el antígeno es una toxina o un virus. Consiste en la unión del anticuerpo a los determinantes antigénicos (por ejemplo de la cápsida vírica), impidiendo que éstos se fijen sobre las membranas celulares.






  • Opsonización. Los microorganismos o las partículas antigénicas son fagocitadas más rápidamente por los fagocitos cuando tienen unidas a su superficie moléculas de anticuerpos. Los microorganismos recubiertos de anticuerpos se dice que están opsonizados (del griego opson: "listo para comerse").


Las opsoninas, moléculas que recubren los microorganismos facilitando su fagocitosis, no siempre son moléculas específicas como los anticuerpos, también pueden se moléculas inespecíficas como las proteínas del complemento*.
* El complemento se denomina así porque ayudan o complementan a los anticuerpos. Está compuesto por unas 20 proteínas plasmáticas del tipo de las globulinas, que, a diferencia de los anticuerpos, se encuentran siempre presentes en el plasma. Dichas proteínas intervienen en la opsonización de células extrañas al organismo. Pero también pueden producir la lisis del agente patógeno que tenga adheridos complejos antígeno-anticuerpo. El mecanismo es el siguiente: una proteína del sistema del complemento se fija al complejo antígeno-anticuerpo; se inicia una serie de activaciones de las restantes proteínas del complemento que conducen finalmente a la formación de una enzima que perfora la membrana del microorganismo, produciendo poros, que originan la lisis de la célula invasora.
- LA MEMORIA INMUNOLÓGICA: RESPUESTAS PRIMARIA Y SECUNDARIA.
La primera vez que penetra un antígeno provoca una respuesta inmune primaria. Esta respuesta se caracteriza porque primero hay un período de latencia, período que necesita el sistema inmune para activarse, en cual no hay producción de anticuerpos. Al cabo de varios días empiezan a parecer anticuerpos (Ig M) en la sangre, que van aumentando hasta un máximo (que se alcanza a los 10-15 días), para después declinar, hasta casi desaparecer.
Pero si el antígeno vuelve a penetrar una segunda vez, la respuesta inmune, respuesta secundaria, es más rápida, intensa y prolongada. El período de latencia es mínimo, la producción de anticuerpos (que son del tipo de las Ig G) es mucho mayor y su persistencia en la sangre es muy superior (hasta varios años).


Esto indica claramente que existe una memoria inmunológica. La base de esta memoria está en los linfocitos, algunos de los cuales, tras el primer contacto con el antígeno, se transformarán en células de memoria (linfocitos B o T). Los linfocitos de memoria están circulando por la sangre y los órganos linfoides, por lo que rápidamente detectan una nueva entrada de antígeno, desencadenando una rápida producción de Ig G, que impide el desarrollo de la infección.
La duración de este estado de inmunidad varía en función del tiempo de vida de los linfocitos de memoria, desde unos meses o años, hasta toda la vida, como en el caso de la viruela, rubéola o sarampión.


4.2 RESPUESTA INMUNE CELULAR: LOS LINFOCITOS T.
Además de la acción de los anticuerpos sobre los antígenos, existe otro proceso defensivo, conocido como respuesta inmune celular o repuesta inmune mediada por células, sin producción de anticuerpos. Este proceso resulta muy eficaz en la destrucción de:

  • Células extrañas procedentes de otro individuo distinto, aunque sea de la misma especie (ej: órganos transplantados).

  • Células propias tumorales.

  • Células infectadas por virus.

  • Células que contienen microorganismos de crecimiento intracelular (como la bacteria de la tuberculosis)

La respuesta inmune celular corre a cargo de los linfocitos T, aunque requiere la colaboración de los macrófagos. El proceso se realiza de la siguiente forma:
Cuando se detecta la presencia de un elemento extraño, un macrófago lo fagocita y tras su digestión intracelular sitúa algunos fragmentos del antígeno (péptidos más sencillos) sobre su membrana, junto con sus antígenos de histocompatibilidad*. Esta célula recibe el nombre de célula presentadora de antígenos.
* Estos antígenos, de naturaleza glucoproteica, están presentes en todas las células del cuerpo y son los responsables de los rechazos en trasplantes de tejidos u órganos. Reciben el nombre de complejo principal (mayor) de histocompatibilidad (MHC).
Será un tipo de linfocitos T, los linfocitos T auxiliares o colaboradores (TH), los que actúen en primer lugar, llevando a cabo un doble reconocimiento; por una parte reconocen los antígenos del MHC del macrófago y los reconoce como propios (ya que ambas células pertenecen al mismo individuo), por otra parte reconoce el antígeno extraño. De esta manera se produce la activación de los linfocitos T auxiliares. Esta activación consiste en la formación en su membrana de unas proteínas receptoras, mediante las cuales se unen específicamente a los antígenos presentados.
La activación y proliferación de los linfocitos T auxiliares se potencia con la presencia de interleuquina 1, sustancia producida y liberada por los macrófagos.
Cuando los linfocitos T auxiliares se activan, liberan a su vez otra sustancia, interleuquina 2, que produce una autoactivación de los linfocitos T auxiliares (más potente que la producida por la interleuquina 1). Por otra parte la interleuquina 2 provoca la diferenciación y proliferación de varios tipos de linfocitos T (los citotóxicos y los supresores), así como la conversión de los linfocitos B en células plasmáticas productoras de anticuerpos.




  • Los linfocitos T citotóxicos (TC) se unen específicamente, mediante los receptores de su membrana con los antígenos de las células diana, que pueden ser cualquier célula del propio organismo que tenga en la superficie además de los autoantígenos MHC, antígenos extraños (como ocurre en las células infectadas por virus), o bien antígenos anormales (caso de las células cancerosas). Tras la unión entre la célula diana y el linfocito TC, éste segrega unas proteínas, denominadas perforinas, que producen unos orificios en la membrana celular, semejantes a los provocados por la acción del complemento. Como consecuencia la célula diana se lisa y muere.

También se puede producir la activación de las endonucleasas de la célula diana, lo que provoca igualmente su muerte.


  • Los linfocitos T supresores (TS) actúan una vez superada la infección, es decir, cuando se ha eliminado el antígeno y su misión consiste en detener la respuesta inmunitaria. A veces lo que hace es atenuarla, cuando la respuesta inmune es excesiva y podría resultar peligrosa para el organismo.




  • Un tipo particular de linfocitos son las células asesinas o células NK ("natural killer"). Estas células a diferencia de los linfocitos B y T, son más grandes, poseen gránulos citoplasmáticos y no reconocen el antígeno, por lo que tienen una actuación inespecífica. Se desconoce como estas células discriminan entre células normales y anormales del organismo. Se encargan de destruir células cancerosas o bien infectadas por virus.


ACTIVIDADES
1.- ¿Qué finalidad tiene el acto instintivo de lamerse las heridas que realizan algunos animales?
2.- ¿En qué consiste un proceso inflamatorio? ¿Qué finalidad tiene?
3.- ¿A que se llama sistema inmunitario?
4.- Indica las funciones de los linfocitos T y B.

5.- ¿Por qué las células plasmáticas tienen en su citoplasma un retículo endoplasmático rugoso muy desarrollado?
6.- Describe la estructura de una molécula de anticuerpo.
7.- ¿Qué diferencias existen entre las inmunoglobulinas Ig M y las Ig G?
8.- ¿Qué es la opsonización y para qué se realiza?
9.- Enumera tres diferencias entre la respuesta inmune primaria y la secundaria.
10.- ¿Qué se entiende por memoria inmunológica? ¿En qué bases fisiológicas se asienta esta memoria inmunológica?
11.- ¿A qué se llama complejo principal de histocompatibilidad?
11.- ¿Qué tipos de linfocitos T existen?
12.- ¿Por qué las células NK deberían incluirse entre las defensas inespecíficas a pesar de ser linfocitos?
13.- Describe el proceso de activación de los linfocitos T auxiliares.
14.- Averigua qué es el interferón.

ACTIVIDADES P.A.U.
15.- Describa la estructura de la inmunoglobulina G e indique sus principales características. ¿Por qué se considera la estructura de la IgG modelo para las cinco clases de inmunoglobulinas? (Opción B-Junio 2003).
16.- Explique qué son los antígenos, cuál puede ser su naturaleza química, sus principales características y la respuesta que desencadenan en el organismo. (Opción B)
17.- Diga qué son los linfocitos, dónde se producen y dónde maduran, y cómo se llama y en qué consiste la respuesta que producen. (Opción B- Junio 2001)
18.- Al someter a la inoculación de un determinado antígeno a dos gemelos univitelinos, A y B, se observa que A produce en 5 días una cantidad de anticuerpos que B tarda unos 20 días en producir. Proponga una explicación razonada lo más completa posible para este desigual comportamiento de los gemelos. (Opción A- Junio 2001)
19.- Realice una breve descripción de, al menos, tres mecanismos inespecíficos de defensa orgánica frente a las infecciones. (Opción B)
20.- Explique en qué consiste la respuesta inmunitaria celular. ¿Qué células están implicadas en este tipo de respuesta? Describa las funciones de cada uno de estos tipos de células. (Opción A- Junio 2002)





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Biología. Inmunología I __ _____ ______________________________________________________________________________________________________________________

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