E maslow, humanismo y la perspectiva de las necesidades




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3.6 La necesidad de autorrealización

En esta etapa superior, la persona ya no está motivada por las deficiencias sino más bien por la necesidad de “realizar” o satisfacer su potencial.

“Un músico debe hacer música, un artista debe pintar, un poeta debe escribir, si es que quiere ser feliz. Un hombre debe ser lo que puede ser.

Llamamos autorrealización a esta necesidad” (Maslow, 1943; en Lowry, 1973, p. 162). Es el deseo “de convertirse en todo lo que uno es capaz de ser” (p. 163).

Subjetivamente, la persona se siente aburrida si se satisfacen las necesidades de orden inferior, y este aburrimiento motiva y es aliviado por el esfuerzo de autorrealización. Como los seres humanos tienen potenciales diferentes (en comparación con la similitud de sus necesidades fisiológicas), las conductas particulares motivadas por las necesidades de autorrealización varían de una persona a otra.

Para Maslow (1968b, p. 33), “la autorrealización es idiosincrásica porque cada persona es diferente”. Este paso parece tener la influencia de la descripción que hizo Carl Jung del proceso de individuación en la adultez (Schott, 1992).

  1. Diferencias entre la motivación D y la motivación B. Motivación y Metamotivacion

Las necesidades de orden inferior ocurren al inicio del desarrollo del individuo y abajo en la escala filogenética (cuando se comparan las especies). Como son necesarias para la supervivencia, las necesidades de orden inferior no pueden ser pospuestas con tanta facilidad como las de orden superior, y se sienten más urgentes cuando no se han cumplido. Maslow (1954/1987, p. 57) citaba un ejemplo: “El respeto es un lujo prescindible cuando se compara con la comida o la seguridad.” Lujo o no, vivir al nivel de las necesidades de orden superior trae mejor salud física y mayor felicidad y serenidad subjetivas.

Para resaltar la diferencia de la motivación deficitaria, Maslow describió a la gente en el nivel de autorrealización como metamotivada. En este nivel las personas están motivadas por “metanecesidades” o “valores B” (“B” de becoming, apropiado) como la belleza, la verdad y la justicia. No están motivadas en el sentido tradicional del término, es decir, no buscan reducir una necesidad para restablecer la homeostasis.

En el nivel más alto hay menos determinismo (basado en la disponibilidad en el ambiente de la satisfacción de las necesidades) y más libertad psicológica (Maslow, 1955). La percepción ya no se centra en la búsqueda de objetos para satisfacer las necesidades; puede ser más pasiva y receptiva. Ésta es la motivación B, en contraste con la motivación D (motivación deficitaria). Las relaciones interpersonales adoptan una cualidad muy diferente en el nivel de la motivación B. Maslow describió el amor B como no posesivo y disfrutable. En contraste, el amor D a menudo está contaminado por los celos y la ansiedad. El amor B permite a la pareja más independencia y autonomía y facilita el crecimiento de cada persona (Maslow, 1955).

Resultaría tentador interpretar la jerarquía de Maslow de una manera simple: que cada necesidad prevalece hasta que se satisface y luego desaparece. Sin embargo, esta interpretación, que podría significar que la autorrealización no aparece como necesidad hasta la cima de la jerarquía, es demasiado simplificada (Maslow, 1968b, p. 26).

La dificultad es que incluso en los primeros niveles de la jerarquía aparecen elementos de autorrealización, por ejemplo, curiosidad, tendencias creativas y talentos. Por consiguiente, es posible encontrar tendencias de autorrealización a lo largo de la vida. Sin embargo, sólo somos dominados por ellas cuando alcanzamos el nivel más alto de la jerarquía de necesidades. Como no alcanzamos ese nivel superior a menos que las necesidades de orden inferior sean suficientemente satisfechas, la jerarquía de necesidades proporciona una lista de prerrequisitos para convertirse en un ser humano plenamente desarrollado.

Con base en esta jerarquía de necesidades, podemos afirmar que, incluso si están disminuidas por varias discapacidades, las personas tienen ciertos derechos, como el derecho a la seguridad y al respeto, para desarrollar su pleno potencial (Schultz, 1996).

Esta lista de necesidades puede orientar a quienes atienden a personas que se ajustan a condiciones de discapacidad, al señalar las necesidades psicológicas que se vuelven destacadas para sus pacientes (Calabro, 1997).

Más allá de eso, una jerarquía de necesidades ofrece un modelo para que la sociedad establezca prioridades al esforzarse para proveer a sus miembros y facilitar su desarrollo como seres humanos: comida, seguridad, trabajo honrado, y así sucesivamente. Investigación para comprobar la jerarquía de necesidades.

Un postulado fundamental de la teoría de Maslow es que las cinco necesidades aparecen en la secuencia que describió. Podríamos esperar que el hambre y la pobreza impidieran el funcionamiento superior, pero se han presentado muchos ejemplos que lo contradicen.

El psiquiatra Robert Coles (por ejemplo, 1971a, 1971b) ha observado gente en condiciones económicas desesperadas que, en aparente contradicción con el concepto de una jerarquía de necesidades, parece funcionar en los niveles más altos del potencial humano.

Los campos de concentración nazis, con todas sus atrocidades, no ocasionaron que todos los prisioneros regresaran a los niveles más bajos del funcionamiento humano, como habría anticipado la teoría jerárquica de Maslow.

La gente se suicida, comprometiendo claramente sus necesidades de seguridad; gente que muere de inanición se niega a comer carne humana o a comer vacas sagradas cuando sus creencias religiosas no permiten esas acciones. Los soldados mueren por causas políticas. Esos ejemplos, así como la investigación empírica (revisada por Wahba y Bridwell, 1976), sugieren para algunos que la jerarquía de necesidades debería ser abandonada (W. M. Fox, 1982).

No obstante, otras investigaciones apoyan el postulado de la jerarquía de necesidades. William Graham y Joe Balloun (1973) encuestaron a una muestra representativa de personas de una comunidad. Las necesidades superiores de la jerarquía se juzgaron menos satisfechas que las necesidades inferiores, y las necesidades que se percibieron como menos satisfechas se juzgaron como más deseables de satisfacer. Los investigadores interpretaron esos hallazgos como evidencia a favor del modelo jerárquico.

Las calificaciones de estudiantes universitarios indican que se sentirían peor si no lograran alcanzar metas bajas en la jerarquía que las metas altas. Por el contrario, se sentirían más positivos acerca de alcanzar metas altas en la jerarquía que si sólo alcanzaran las más bajas (Wicker y otros, 1993).

La evidencia de registros antropológicos transculturales también es congruente con el modelo; la gente atiende a sus necesidades fisiológicas antes que a sus necesidades de seguridad (Davis-Sharts, 1986). Un examen de la historia y literatura chinas es congruente con el concepto de Maslow de una jerarquía de necesidades; los periodos de paz, que proporcionaban a los escritores mayor seguridad, una buena vida y libertad, han sido asociados con un mayor genio literario por más de 2000 años (Kuo, 1987).

Otros investigadores han medido la satisfacción de algunos o de los cinco niveles de necesidades en la jerarquía de Maslow (Haymes y Green, 1982; Lester, 1990; Lester y otros, 1983; Pierson, Archambault e Iwanicki, 1985; Poole y Evans, 1989; Strong y Fiebert, 1987; Williams y Page, 1989).

Esta estrategia ha producido cierta evidencia de que las necesidades son secuencialmente importantes en diferentes grupos de edad, tal como sugiere la teoría jerárquica de Maslow; las necesidades fisiológicas son más importantes en la niñez, mientras que la pertenencia es más importante en la adolescencia y la adultez (Haymes y Green, 1982). Se ha informado que la autorrealización aumenta con la edad (Hyman, 1988). La gente mayor tiene más probabilidad que los jóvenes de expresar valores humanistas (Prager, 1998). Sin embargo, se ha informado de algunas inconsistencias en la secuenciación por edad. En un estudio se reportó que entre los muy viejos (68-84 años), las calificaciones de autorrealización en algunas subescalas fueron menores que entre los menos viejos (56-67 años) (Plouffe y Gravelle, 1989).

Sin embargo, dicho descubrimiento puede explicarse en términos de la teoría de Maslow por cambios relacionados con la edad que reducen la satisfacción de las necesidades básicas entre los muy viejos.

Otros estudios muestran que la salud mental es mayor cuando las necesidades básicas están cubiertas. Estudiantes de licenciatura que informaron que sus necesidades estaban satisfechas calificaron más bajo en neuroticismo (Lester, 1990) y más alto en una creencia en un locus de control interno que quienes informaron de una menor satisfacción de necesidades (Lester y otros, 1983).

La gratificación de necesidades evaluada por la Encuesta de Evaluación de Maslow (Maslowian Assessment Survey, MAS), se relacionó positivamente con la autoestima y mostró una relación negativa con el neuroticismo y la depresión (Williams y Page, 1989).

  1. AUTORREALIZACIÓN

Maslow prefería el término autorrealización a términos como salud psicológica (o enfermedad). Su término se refiere al pleno desarrollo del potencial humano, basado en la naturaleza biológica. Connota el pleno potencial del ser humano.

A diferencia del término ajuste, no significa ajustarse a una situación cultural particular. Maslow (1968b, p. vii) sugería que, por lo general, en lugar de referirnos a “enfermedad”, deberíamos hablar de “disminución o atrofia humana”, al menos en psicología.

Reconocía que la psicoterapia puede requerir de terminología más específica. Desde este punto de vista, la enfermedad golpea si la persona niega su potencial interno y va contra su propia naturaleza. Karen Horney señaló un punto similar al describir la alienación del sí mismo real en la neurosis, y Maslow la reconoció como una teórica cuyas ideas estaban en la dirección que él defendía para la psicología.

Cuando las necesidades básicas de una persona (los primeros cuatro niveles de la jerarquía de necesidades) han sido cubiertas, la motivación se dirige a la autorrealización, a la que Maslow (1968b) definía como la realización continua de potenciales, capacidades y talentos, como el cumplimiento de la misión (o llámese, destino o vocación), como un conocimiento pleno y aceptación de la naturaleza intrínseca de la persona, como una tendencia incesante hacia la unidad, la integración o sinergia dentro de la persona (p. 25). Maslow (1954/1987) estaba convencido de que era necesario que la psicología estudiara a las personas más sanas y más desarrolladas para poder aprender acerca del potencial humano.

Destacaba que las personas sanas son tan diferentes de las promedio, no sólo en grado sino también en clase, que generan dos tipos muy distintos de psicología. Cada vez se hace más claro que el estudio de especímenes incapacitados, no desarrollados, inmaduros y enfermos sólo puede conducir a una psicología débil y a una filosofía débil. El estudio de la gente autorrealizada debe ser la base para una ciencia más universal de la psicología (p. 149).

Maslow presentó un estudio de personas autorrealizadas, seleccionadas entre sus amigos y conocidos personales y de figuras públicas, actuales e históricas. En una encuesta de 3000 estudiantes universitarios, sólo se encontró a un sujeto que cumplía su criterio de autorrealización.

Esto no es sorprendente, ya que poca gente se autorrealiza y no es probable que una muestra de jóvenes universitarios incluya a muchos que hayan alcanzado ese nivel de crecimiento personal. Maslow (1968b) estimaba que menos de 1% del total de la gente está autorrealizada.

Su decisión acerca de si una persona estaba o no autorrealizada era, por supuesto, subjetiva. Incluía los tests de Rorschach cuando era práctico (obviamente no con las figuras históricas). Al inicio de sus observaciones encontró que “cuando se informó a los posibles sujetos del propó- sito de la investigación tomaron conciencia de sí mismos, no les importó, se reían del esfuerzo entero, o rompían la relación.

Como resultado, desde esta primera experiencia, todos los sujetos mayores han sido estudiados indirectamente, en realidad de manera casi subrepticia” (Maslow, 1954/1987, p. 127). Entre las figuras públicas, Maslow incluyó a Abraham Lincoln y a Thomas Jefferson, en ambos casos estaba “casi seguro” de que se habían autorrealizado, y a otros siete de quienes dijo que “probablemente” lo habían logrado: Albert Einstein, Eleanor Roosevelt, Jane Addams, William James, Albert Schweitzer, Aldous Huxley y Benedict de Spinoza. Mencionar a individuos como ejemplos de salud mental es instructivo para los lectores de la teoría, ya que es más fácil considerar a prototipos que a conceptos abstractos.

Los estudios de individuos, en este caso Eleanor Roosevelt, también revelan características que no se reflejan en las medidas de autorreporte de autorrealización, como el centrarse en los problemas y la compasión, y rasgos pasados por alto en la descripción de Maslow, como la humildad y la equidad (Piechowski y Tyska, 1982). Sin embargo, describir a los individuos como autorrealizados es una estrategia riesgosa. En un trabajo dirigido a una audiencia popular, Everett Shostrom (1972) mencionó a Richard Nixon, entonces en la cima de su prestigio como presidente, como ejemplo de una persona autorrealizada. El escándalo posterior de Watergate, que condujo a la renuncia de Nixon para evitar la acusación, desacreditó su evaluación y destacó el peligro de igualar el éxito público con la autorrealización (Anderson, 1975; Shostrom, 1975).

Es difícil definir con precisión el concepto de autorrealización. Los psicólogos pueden equivocarse al etiquetar a la gente exitosa como autorrealizada. De hecho, mucha gente exitosa no cumple los criterios de Maslow.

  1. Características de la gente autorrealizada

A partir de sus observaciones, Maslow identificó una serie de características de la gente autorrealizada.

PERCEPCIÓN EFICIENTE DE LA REALIDAD

Los individuos autorrealizados tienen “una habilidad inusual para detectar lo espurio, lo falso y deshonesto en la personalidad y, en general, para juzgar a la gente de forma correcta y eficiente” (Maslow, 1954/1987, p. 128). Tienen menos probabilidad que otros de ser engañados por sus propios mecanismos de defensa, deseos, expectativas y estereotipos. Más bien, como el niño del cuento, es probable que vean que el rey no lleva ropa si, en efecto, no la lleva. Es posible que esta precisión se desarrolle porque lo desconocido no los atemoriza y porque su atención no es limitada por las necesidades insatisfechas (Maslow, 1955).

ACEPTACIÓN

En comparación con la persona promedio, los sujetos autorrealizados de Maslow se aceptaban más a sí mismos, a los otros y a la naturaleza, incluida la aceptación de su “nivel animal”; comen bien, duermen bien y disfrutan del sexo. Aceptan lo malo y lo bueno y son por tanto tolerantes. La investigación sugiere que la gente autorrealizada (medida por las bajas discrepancias entre el sí mismo y el sí mismo ideal) tiene menos temor de la muerte (R. A. Neimeyer, 1985a).

ESPONTANEIDAD

Las personas autorrealizadas se comportan de manera espontánea, simple y natural, aunque por lo general no son en apariencia poco convencionales. Esta espontaneidad se deriva de estar en contacto cercano con sus impulsos internos y su experiencia subjetiva. No se ocultan detrás de una máscara social. La investigación encuentra que, entre las mujeres mayores, la autorrealización (medida por el Inventario de Orientación Personal) y la impulsividad se correlacionan positivamente, pero que esto no sucede entre los hombres (Plouffe y Gravelle, 1989).
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