Factores Biopsicosociales como generadores de Violencia




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fecha de publicación19.01.2016
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Factores Biopsicosociales como generadores de Violencia


Dra. Viviana Sala

Jefa del Servicio de Psicopatologia y Salud Mental del Hospital de Oncología María Curie

Psiquiatra, Medica Legista, Sanitarista, Master en Psiconeuroendocrinología

Email: viviss@infovia.com.ar

Palabras clave: Violencia- factores biopsicosociales- Geneticos- ambientales- factores protectores- factrores de riesgo- carcel – UBA XX

Introducción:


Hay muchas teorías que tratan de dar cuenta de la etiología de la violencia, el problema con el que se encuentran es la gran cantidad de variables que se deben manejar. Raine, Brennan, Farrington y Mednck tratan de elaborar un modelo de comprensión e investigación del problema desde un enfoque biosocial donde ellos acotan variables e introducen los factores psicológicos en las variables sociales. Es importante tener en cuenta como factores genéticos interactuan con los ambientales generando un campo propicio para la producción de violencia y situaciones criminogenas de la misma manera que estos factores se combina como factores de riesgo se pueden combinar como factores protectores de la violencia. De la misma forma que situaciones que pueden estar destinadas a suprimir la violencia como el encarcelamiento pueden aumentarla en grado superlativo al no existir adecuados programas de rehabilitación. Como ejemplo de factores protectores en un medio que favorece la violencia el programa UBA XXI hoy UBA XXII en la cárcel de Devoto y Caseros (Argentina).

Los problemas biológicos que puede traer un parto mal asistido sumado a abandono materno son dos variables que han sido investigadas en conjunto como prometedoras significativamente de violencia. Un bajo coeficiente intelectual puede ser al mismo tiempo factor biológico y social en este modelo por lo que se aclara que la dicotomía entre biológico, psicológico y social a veces es falsa o muy difícil de realizar y se debe optar a los fines de la investigación y la didáctica. La importancia de tener un modelo de investigación no es solo conocer las causas sino desarrollar planteos preventivos más acertados.

Análisis de la terminología:


H. Ey postula que “la agresividad forma parte de la vida, es inmanente al género humano”1. Esta definición se esta refiriendo a la conducta agresiva como la capacidad de respuesta de un organismo para defenderse de peligros internos o externos. Otros autores definen la agresión como “cualquier forma de conducta que puede herir física o psicológicamente a alguien”.2 Los que plantean la agresión como una conducta adaptativa inherente al hombre la diferencian de la violencia, en tanto que esta es un a conducta destructiva y desintegrativa.

La palabra agresividad tiene su origen en la raíz latina aggredi, y significa avanzar, acercarse, atacar, en el sentido de tocar, desembocando luego en el acto de comprender. La palabra violencia viene de violare, violar una norma o ley . Implica toda relación de tipo destructivo para sí o para terceros, que cuenta con el medio físico como objeto de ataques posibles3. En relación al medio físico tendríamos que agregar que hoy se entiende como formas de ejercer la violencia diversas formas de presión psicológica, acuñándose el termino de violencia emocional.

En oportunidades hay quienes plantearon significaciones de la agresión en forma muy amplia y otros muy estrecha, por ejemplo según cita Berkowiz, muchos escritores de orientación psicoanalítica postularon como agresión un impulso que implica y fortalece a un amplio espectro de conductas que van desde el ataque injustificado a otra persona como la lucha por la independencia o el énfasis enérgico de una opinión. En el otro extremo están las definiciones con un alcance estrecho como la de Arnold Buss4 quien desde un apostura conductista y no motivacional define que la agresión como la “entrega de estímulos nocivos a otro”. Tambien a quienes directamente consideran o define la agresión como una violación a las normas sociales, para el general de la población la palabra agresión encierra una connotación negativa y calificamos de persona agresiva a alguien cuando nos disgusta lo que dice o hace. La mayoría de los investigadores sobre el tema coinciden en que la definición adecuada debería hacer referencia al propósito del atacante. Casi todas las teorías coincidiría en que la agresión es intencionada pero no existe un consenso sobre lo que persiguen los agresores cuando tratan de herir a otros.

Algunos científicos sociales plantean que no siempre la meta del agresor es herir a su víctima, que hay metas no hirientes de la agresión que a veces pueden ir en conjunto, que son formas de lograr o construir por parte del agresor su propia autovaloración. La coerción según algunos psicólogos como Patterson5 y Tedeschi plantean que los atacantes buscan fundamentalmente influir sobre la conducta de esas personas, en un investigación en familias “normales” con hijos problemáticos los investigadores descubrieron que estos tendían a actuar en forma agresiva con el fin de controlar la conducta de los miembros de la familia. Otros teóricos siguiendo con Berkowitz plantean que más que perseguir una coerción la agresión busca por parte de aquellos que la ejercen mantener una situación de dominio y poder sobre sus víctimas, esta hipótesis es una de las que predomina en el ámbito de la violencia familiar : el fuerte ataca al débil (Filkerhor) una versión más complicada planteada por Berkowitz es que la violencia no surge de la diferencia de poder sino de la lucha por el poder y el dominio. Otros autores plantean la agresión como una forma de mantener una imagen o impresión de los demás sobre uno mismo, esto se observo en investigaciones con criminales violentos que promotores de una autoimagen destinada a impresionar y que veían como negativo el hecho o la posibilidad de ser atacados, al enfrentarse a los ofensores tratan de demostrar que ellos son alguien a quien se debe respetar. Tambien la conducta agresiva puede perseguir el deseo de logros económicos o de aprobación social. En fin todo lo enumerado como elemento motivacional es valido.

Berkowitz va a plantear el termino agresión como la conducta tanto física como simbólica que se ejecuta con la intención de herir a alguien. Esto no quiere decir que la agresión implique perjudicar a alguien salvo que el maltrato físico fuera intencionado, un soldado puede desear matar a su enemigo pero su voluntad puede brotar del deseo de proteger su vida o un medio de conseguir aprobación de sus camaradas. El termino violencia este autor lo usa para referirse a un intento premeditado de causar un daño físico grave.

La conducta agresiva que además de causar daño tiene otro objetivo se la llama “conducta instrumental”, los otros objetivos como habíamos dicho anteriormente serían la coacción, la búsqueda de poder, el dominio o estatus social.

Hoy en día esta muy en boga la violencia emocional o la agresión emocional. La idea de agresión emocional nos hace pensar en que la agresión puede proporcionar placer: un paciente que viene a consultar por problemas conyugales refiere que es muy celoso y que en los últimos tiempos agrede verbalmente a su mujer reconociendo que estas agresiones verbales no tienen justificativo, dice que la ama pero también admite que siente cierto placer cuando logra por fin herirla. En otro orden en su trabajo se reconoce obsecuente y que muchas veces calla situaciones que las vive injustas para con el. Muchas personas se sienten frustradas, enojadas o molestas y quieren herir a otras cuando se hallan en estos estados sintiéndose gratificadas cuando logran esta meta. En este tipo de agresión el principal objetivo es el de provocar daño.

Factores biológicos y sociales, factores protectores y de riesgo: definición



Hay pocos modelos de investigación buenos con un enfoque biosocial esto se debe a la gran dificultad de definir las variables biológicas y sociales y el hecho que las mismas se pueden inbrincar, por ejemplo el coeficiente intelectual (CI) puede ser depende de donde se lo mire una variable biológica o psicosocial.

En importante tratar de definir cuando queremos investigar sobre un tema que es cada variable podríamos entonces definir una variable como "biológica" cuando refleja una medida biológica de una construcción biológica; por ejemplo, cuando se mide un despertar fisiológico mediante el nivel básico de la conductancia de la piel. Del mismo modo definimos una variable como "social" cuando refleja una medida de una estructura social; por ejemplo, cuando se mide el status socioeconómico por el prestigio ocupacional del sostén principal de la familia, en relación a lo psicológico para Raine, Brennan, y. Farrington6 esto lo incluyen dentro de las variables sociales para simplificar el campo de investigación.

Se ha advertido , que una variable social puede influenciar a la violencia a través de un mecanismo biológico y viceversa. Por ejemplo, un hogar disfuncional puede ser la causa de una menor respuesta del sistema simpático a situaciones de tensión evidenciándose por una baja respuesta cardíaca (Wandsworth, 1976), estos dos factores se vio estaban asociados a situaciones de violencia; o el abuso físico de un niño puede causar disfunción mental (Milner & McCann, 1991) lo cual a su vez puede conducir a la violencia. A la inversa, el daño físico como ser un traumatismo de cráneo puede dejar una disfunción que puede causar un status socioeconómico bajo, el cual a su vez puede asociarse a situaciones de violencia como se ha visto en investigaciones.

En el modelo que proponen Raine, Brennan, y. Farrington aparecen factores protectores y factores de riesgo para la promoción o no de conductas que llevan a la violencia. Los factores de riesgo están asociados a un riesgo relativamente alto de una consecuencia negativa, tal como la violencia. Estos factores pueden o no tener una influencia causal. Por ejemplo, la relación entre atención escasa por parte de los padres sobre sus hijos y la violencia puede ser causal, pero la relación entre la agresión de la niñez y la violencia del adulto puede reflejar la continuidad en del fenómeno subyacente de la conducta Un "factor protector" podría definirse como un factor asociado con un riesgo relativamente bajo para un resultado negativo. En algunos casos un factor de protección podría ser meramente el lado opuesto de la moneda para un factor de riesgo. Por ejemplo, tal cual como una baja inteligencia puede ser un factor de riesgo, una alta inteligencia puede ser un factor protector

Los factores de riesgo y protector implican variables categóricas. Stouthamer-Loeber et al. (1993) dividieron en tres a las variables, y hallaron que la mayoría de los factores de riesgo tenían factores correspondientes opuestos de riesgo y que no existía el factor protector sin el factor opuesto correspondiente de riesgo. Debido a la relación entre los factores de riesgo y de protección, Rutter (1985, 1990) argumentó que los factores protectores deben definirse sobre la base de los efectos de interacción, hasta un punto en que amortiguan o anulan el efecto de un factor de riesgo. Similarmente, Garmezy et al. (1984) definió a un factor protector como uno que ayuda a un individuo a compensar frente a los factores de riesgo o niveles altos de estrés. Por ejemplo hoy se sabe que niños sometidos a situaciones violentas durante el primer año de vida tienen un umbral de respuesta a las situaciones estresojenas mas bajo que aquellos que no vivieron esta situación pero si las condiciones del medio cambian en los tres primeros años esta situación puede revertise.

Análisis situacional



Si bien en todas las épocas de la historia los individuos han participado e incluso se han deleitado con la agresión y la violencia el espectáculo social de la violencia esta en un proceso de transformación 7, de una estructura social más rígida en el que el malo debía y merecía ser castigado por pobre, inculto e indefenso siendo el castigo ejemplificante a una sociedad donde los límites están mucho más difusos. Gómez – Jarabo (España) plantean “la estética de lo patético” que implicaría en la sociedad actual una atracción por lo vil, lo despreciable, por las condiciones más bajas e infames. Hablan de una nueva bohemia que comprende el éxito del fracaso, la ética del perdedor, la ruptura con los valores sociales, la estética de la frustración o la carrera de quien llega más bajo o esta más atrapado o es mas fracasado. Ellos llaman a toda una generación entrampada en esta situación “generación X” identificando este perfil en jóvenes pertenecientes a familias adaptadas socialmente y con cierto estatus económico que “se deleitan con la caída libre del mundo tenebroso y de la gente de mal vivir, es el punto departida de las nuevas tribus”.

En un número de la revista Viva de Clarín de 1999 aparece un articulo titulado “Dos escuelas dos mundos” donde se hace una comparación entre los chicos de una escuela de Fuerte Apache, barrio marginal del Gran Buenos Aires con un alto índice de delincuencia, y una escuela del Barrio privado cerrado Avril donde lo que prima es el alto poder adquisitivo y la seguridad.

En la escuela de Fuerte Apache esta el caso de Juan cuya madre esta detenida, su padre esta ausente y lo cuida su abuela. Carlos hijo de desocupados limpia parabrisas en General Paz y la policía acaba de golpearlo porque el y sus amigos estorbaban el tránsito. Margarita que tiene diez años y cuando estaba en cuarto grado su madre acuchillo a su padrastro que la golpeaba. Alicia ea repetidora y su hermana mayor denuncio a su padre porque violaba a sus ocho hijos, cinco mujeres y tres varones, esta preso. Y así continua la lista, en contrapartida en el barrio privado una madre reconoce que a sus hijos les falta experiencias vitales pero para ella lo más importante es que “crezcan en un ambiente seguro”. Fátima que esta en primer grado cuenta que tienen un programa para ayudar a “los chicos pobres” y dedicar dos horas de viernes a verlos o ir a un geriátrico” Para los padres este es un “proyecto que conecta a sus hijos con la realidad”. El colegio de este barrio habilita a los alumnos para ingresar a posteriori en Universidades Britanicas.Toda la actividad se desarrolla en el barrio y no es preciso que salgan al exterior, si lo hacen cuenta una madre van y tratan de volver rápido con las puertas del coche trabadas y evitan los semáforos. Estas dos Argentinas tienen en común una explosión delictiva significativa enraizada en la desigualdad social. Eduardo Pompei economista en su ensayo “Las consecuencias sociales de la distribución” (Eikonos 1999, revista Facultad de Ciencias Económicas UBA) prueba que el aumento de números de hurtos, asaltos y robos de automotores de debe en un 73% de los casos a la creciente polarización de clases.

Lo que sigue es una presentación que ilustra la situación de los menores detenidos. Se trata de una población entre 18 a 21 años alojada en la Unidad 16 de Caseros, la muestra fue tomada durante el periodo de 1992-1993 se hallaban alojado en ese momento 170 menores. Se entrevisto a 70 de ellos, al azar.

El 67% de la población consume uno o más tipos de sustancias adictivas, 50% marihuana, 30% cocaína, 18% Psicofarmacos, 30 % alcohol siendo la cerveza la bebida de preferencia, solo el 8% manifestó haber consumido en alguna oportunidad LSD, Expectorantes, o sustancias epoxicas para inhalar.

La edad de comienzo se ubica en un promedio de 15 años, en general coincide con la incorporación a alguna barra, muchas veces con gente de mayor edad, acompañado esto con el deseo de ser grandes e independientes. Por esta edad se ubica también el inicio en una vida sexual de tipo adulto en el 100% de los casos, que termina en una relación de concubinato con un promedio de edad entre los 17 y 18 años. El 30% de la población tiene uno o más hijos cuando todavía no alcanzo la mayoría de edad.

El 60% viene de hogares de padres separados y un 14 % tiene uno o ambos padres muertos a edades tempranas. Estos hogares dan como resultado por lo general familias ensambladas y numerosas, que se desarrollan en un marco de vida precario. El resultado es en el 31% de los casos primaria incompleta y analfabetismo ya que ocupando el lugar de hijos mayores o el mayor de los que aun queda en casa deba salir precosmente a la calle a traer algún dinero, frente a la realidad de un padre ausente. Solamente un 7 % alcanzo a completar estudios secundarios

Muchos de ellos para ser exactos, un 36% comienza a ser huésped habitual de los institutos de minoridad, el promedio de edad ronda en los 15 años, que coincide con el promedio de edad de entrada al mundo de la droga. El robar esta en este punto bastante relacionado con la posibilidad de tener un poder adquisitivo para consumir pero también para tener cosas, esas zapatillas de marca, ese pantalón, esa campera etc.

Los delitos por los cuales están detenidos, son el 88% contra la propiedad, solo un 8% contra las personas, aunque el sensacionalismo de los mass medias haga aparecer más, de manera de justificar el montaje de aparatos represivos, y el 4% son por tenencia y comercialización.

Para terminar el cuadro situacional en ese momento aproximadamente 1 de cada 5 internos de la población total del penal estaba infectada por el virus HIV8

Teorías biosociales de la conducta antisocial9


Hay cuatro principales teorías biosociales interactivas acerca de la delincuencia y el crimen que pasaremos a describir:

  1. La teoría de Eysenck de la conducta criminal. Eysenck formó la teoría de que ciertos rasgos de la personalidad, basadas en la biología, aumentan el riesgo de resultados antisociales, dada un crianza social particular (Eysenck, 1964). Se asumió que los individuos heredaron rasgos particulares de personalidad, junto con características asociadas del sistema nervioso autonómico y central. Estas características biológicas afectan su sensibilidad hacia el castigo y su propensión hacia resultados antisociales. Por ejemplo, los tipos de personalidad extrovertida se considera que tienen un arousal cortical por debajo del normal crónico y que menos sensibles al castigo (con una pobre capacidad de condicionamiento). Eysenck declara que la conducta antisocial es inhibida a través de un proceso condicionante clásico, en el cual un chico asocia actos antisociales con el castigo, luego de que los dos hayan aparecido en pareja repetidamente en el ambiente del chico. Este proceso condicionante clásico será efectivo si el castigo (o reprimenda) se da en forma coherente, y si el chico evidencia una buena posibilidad de condicionamiento.

La teoría de Eysenck sugiere una interacción biosocial aparentemente paradójica para los resultados antisociales. Bajo circunstancias ambientales normales, los condicionadores pobres se volverán antisociales. Sin embargo, dado un ambiente social criminogénico, los individuos con déficits en el funcionamiento biológico (condicionadores pobres) será menos probable que evidencien resultados antisociales que los individuos con sistemas biológicos de buen funcionamiento (buenos condicionadores) Eysenck, 1977). En este proceso de "antisocialización", los niños que son altamente condicionables y que tienen padres antisociales se volverán "socializados" dentro de los hábitos antisociales de los padres, mientras que los niños que tienen un bajo índice de condicionamiento podría evitarse de que se vuelvan antisociales.

  1. La teoría de conducta criminal biosocial de Mednick. De acuerdo a Mednick (1977) los niños aprenden una conducta “civilizada" a través del condicionamiento de evitación pasiva. En otras palabras, un chico evitará cometer un acto que ha resultado en castigo en el pasado. Esta evitación ocurre por el temor del chico al castigo. Cuando el chico evita el acto, ocurre una disminución del temor y esta disminución del temor actúa con un refuerzo. Cuanto mas rápido se disipa el temor tanto mas fuerte es el refuerzo para el chico. Mednick formuló la teoría que un chico con un sistema nervioso autonómico, que se recupera lentamente tendrá dificultades para aprender a impedir la conducta agresiva. Hay inevitables componentes sociales y biológicos para la teoría biosocial de Mednick. En términos del ambiente social, un chico debe experimentar un limite coherente y adecuado para los actos agresivos (o no se provocara el temor). En términos del componente biológico, después de un acto inhibido, el chico debe tener una disipación inmediata y completa del temor (o sino el refuerzo no ocurrirá). Si para el chico están ausentes o el componente biológico o el social, el resultado probable es una conducta antisocial. Los niños mas antisociales son aquellos carentes de ambos factores: el social y el biológico

  2. La teoría biosocial de la delincuencia juvenil crónica de Buikhuisen. Como Mednick, Buikhuisen (1988) también caracterizó un resultado antisocial como una falla del proceso de socialización. El declaró que los niños que no pueden aprender la conducta de evitación tendrán en un riesgo mas alto para resultados delictivos. Hay distintos componentes necesarios para aprender la evitación. Primero, el individuo debe tener una capacidad intacta para procesar información. Segundo, el individuo debe tener un sistema nervioso adecuadamente sensible. Tercero, el individuo debe tener características de personalidad que faciliten el aprendizaje de la evitación.. Buikhuisen discutió en detalle los resultados negativos de una falla en el aprendizaje de la evitación. En un hogar en el que los padres rechazan al niño se retarda el desarrollo de la conciencia, disminuyen los sentido de empatía y bajan la autoestima del niño. En la escuela, la falla en el aprendizaje de la evitación resulta en una performance académica pobre y un eventual abandono de estudios. Si el niño no puede encontrar una identidad social positiva a través de los logros en el deporte, escolares o musicales, entonces puede no suceder la integración social normativa. Este proceso de transacción y de desarrollo típicamente resulta en una conducta delictiva crónica. Sin embargo, las intervenciones que intensifican los mecanismos reguladores para la conducta antisocial, pueden funcionar para compensar/ contrarrestar este proceso.

  3. Teoría de Moffit acerca de ofensores que persisten en el transcurso de la vida. La teoría biosocial de Moffit (1993) declara que las raíces biológicas de los resultados antisociales están presentes desde antes o poco después del nacimiento. Moffit formula la teoría que los factores congénitos, las complicaciones hereditarias y perinatales, producen déficits neuropsicológicos en el sistema nervioso del niño. Estos déficits neurpsicológicos se manifiestan en el chico como dificultades del temperamento, déficits cognoscitivos, y retrasos motores. Moffit demuestra que los niños con estos déficits biológicos con frecuencia se ven también en ambientes sociales deficientes. Si los déficits biológicos fueron heredados, esto implica que por lo menos uno de los padres también sufren de déficits neuropsicológicos, temperamentales o cognoscitivos. Estos déficits inherentes en los padres tienen entonces un impacto negativo directo sobre el ambiente social del chico. Alternativamente un ambiente social deficiente podría causar realmente complicaciones perinatales, nutrición pobre, o abuso temprano del chico, que a su vez resulta en déficits biológicos en el chico. Se formula la teoría de que los niños que son suficientemente desafortunados de tener ambos déficits, el biológico y el social, están en el riesgo mas alto de conducta antisocial persistente.

En los últimos años se han hecho grandes avances en lo que es dado en llamar la neurociencia de la conducta, lo que ha permitido ir acercando conceptos biológicos con conceptos teóricos. Si bien las teorías enunciadas tienen un fuerte componente conductal no podemos desoírla ante los nuevos conocimientos y a partir de ellos plantearnoss que clase de sociedad estamos construyendo. El cerebro del niño no es una computadora que hay que armar y posteriormente activar, tampoco es la reproducción en pequeño del cerebro de un adulto. El cerebro comienza a funcionar mucho antes de alcanzar la forma que conocemos en el adulto, pero de manera y con objetivos diferentes. Al momento del nacimiento el cerebro contiene 100.000.000.000 (cien mil millones) de neuronas y 1.000.000.000.000.000 (mil billones) de células gliales, cuya función es sustentar y alimentar a las neuronas. En este punto el cerebro humano tiene mayor número de células nerviosas que las que va a poseer cuando haya alcanzado la madurez total y debe comenzar a realizar lo que se podría llamar un proceso de “cableado” u organización de las conexiones. Hasta este momento en el cerebro se ha realizado una actividad predominantemente orientada hacia las funciones sensoriales (lenguaje, visión, audición, etc.), basándose en estructuras ya construidas a partir de información genética. Después del nacimiento la actividad neuronal ya no es “espontánea” sino que está orientada por una gran cantidad de experiencias sensoriales proporcionadas por el medio, perfeccionándose el bosquejo inicial que va a guiar la actividad psíquica y nerviosa del individuo en interacción con el mundo exterior y la vida de relación 10

Durante los primeros años de vida los cambios que se producen son numerosos y extraordinarios, determinando en parte la futura actividad neuropsíquica del individuo. Entre estos cambios postnatales, además de las conexiones interneuronales, también se encuentran los fenómenos de migración neuronal. Las conexiones neuronales que se establecen son muchas más que las que se van a utilizar, siendo eliminadas aquellas que no formaran parte del proceso por un fenómeno de competencia que comienza alrededor de los diez años de edad. El resultado va a ser un cerebro único e irrepetible en su conformación y funcionamiento.

Dado lo anterior, es obvio que cuanto más estimulante sea el ambiente en que se desarrolla un individuo y más ricas sean sus experiencias, más se beneficiará su cerebro y en consecuencia su aparato psíquico. La posibilidad de fantasear, de crear de un mundo simbólico, de utilizar recursos psíquicos, de ejercitar afectos y desplegarlos al servicio de generar logros para el desarrollo de su personalidad, todo ello estará signado por estas primeras experiencias tempranas. Algunos investigadores han hallado que los niños que no juegan o que son poco tocados o acariciados tienen el cerebro 20 a 30 % más pequeño que lo normal. En psicología experimental se observó que las ratas criadas en jaulas con juguetes tienen comportamientos más complejos que las criadas en cajas sin ningún elemento que suscite estímulos. Además, también se comprobó que las primeras tienen un 25% más de sinapsis por neurona 11El primer año de vida de un niño es crucial. Situaciones traumáticas acontecidas en los primeros tres años pueden dejar marcas difíciles de borrar, pero no imposibles. El cerebro es muy maleable, y estos niños en ambientes apropiados, pueden reparar déficits anteriores.

La primera parte del desarrollo cerebral que se realiza intraútero está controlada genéticamente. Habíamos dicho que el sistema nervioso establece un cableado interneuronal que podríamos asimilar a las líneas telefónicas que cruzan nuestra ciudad, uniendo barrios entre sí, y también realizando conexiones con otras ciudades. Luego se debe establecer la conexión neurona por neurona, no alcanzando solamente con la información genética. Se estima que se deben armar trillones de conexiones y solo hay cien mil genes en el ADN humano y de éstos, cincuenta mil estarían dedicados a especificar algunas de las muchas conexiones del sistema nervioso central, pero sólo las más necesarias 12

Cuando el niño nace muchas de estas conexiones aún no se han completado, pudiendo el niño oír, ver u olfatear con dificultad, pero teniendo desarrollo completo solo aquellas estructuras como el tronco del encéfalo que se ocupan de funciones vitales (respiración, circulación, etc.). En los primeros meses se produce una eclosión de nuevas sinapsis (por ej. si a los dos días de nacer se le acerca al niño un algodón con el olor de su madre, vuelve la cabeza hacia el estímulo). A los dos años el cerebro contiene el doble de sinapsis y consume el doble de energía que el cerebro del adulto, permaneciendo en estas condiciones hasta los 10 años. Este gran número de conexiones y su constante modelamiento permite una gran plasticidad tanto en el desarrollo como en la reparación del sistema nervioso dañado por diversos factores (inclusive experiencias vitales negativas), siendo la experiencia repetida, tanto cognitiva como emocional, un factor que favorece la reconexión luego de un daño. También es importante el papel de los padres en el armado de los circuitos cerebrales que regulan las reacciones al estrés, reconociéndose que los niños que han sido objeto de violencia temprana reaccionan a la más mínima amenaza con taquicardia, aumento de las hormonas que regulan la respuesta al estrés y búsqueda ansiosa de claves no verbales que anuncien el próximo ataque. Estas experiencias iniciales tan estresantes forman una base sobre la cual se va armando inadecuadamente el sistema nervioso central 13

Luego de los 10 años el mayor porcentaje del crecimiento cerebral se detiene, destruyéndose en este momento gran número de sinapsis (particularmente aquellas débiles o poco activas), verificándose que la actividad eléctrica de las mismas favorece su supervivencia por un mecanismo de retroalimentación positivo (estimulando los genes que promueven la actividad de los factores de crecimiento y suprimiendo aquellos que codifican las proteínas enzimáticas que las destruirían). Alrededor de los 18 años se completa este proceso, disminuyendo el cerebro en plasticidad pero ganando en poder, estando los talentos y tendencias latentes listos para eclosionar.

Todas estas teorías sobre el desarrollo de la violencia son aportes importantes en la búsqueda de respuestas, pero todas también tienen desde diferentes puntos de vista limitaciones que excede a este articulo analizar.

Siguiendo con Adrián Raine, Patricia Brennan, y David P. Farrington estos autores proponen un modelo de estudio de la violencia que reúna a los factores biológicos y sociales aun con la salvedad de que parezca demasiado simplista ya que como habíamos dicho anteriormente la separación de factores biológicos y sociales puede ser una dicotomía falsa. Estos autores tampoco han separado los procesos biológicos y sociales en subclases como por ejemplo factores hormonales, psicoficiológicos, familiares, escolares, cognitivos porque si bien son muy importantes dificultan la comprensibilidad del modelo.

El modelo propuesto sugiere:

  1. Procesos básicos. El núcleo del modelo está basado en el riesgo biológico y social y los factores protectores.

  2. Genes y medio ambiente como determinantes de riesgo y factores protectores. Se supone que ambas, las fuerzas genéticas como las del medio ambiente, forman bloques para procesos posteriores, y cada uno puede influenciar directamente en ambos factores de riesgo (las líneas llenas, de la "genética" y del "medio ambiente" hacia los "riesgos biológicos" y los "riesgos sociales"), y en los factores protectores

El modelo también sugiere que de cualquier modo estas fuerzas pueden también interactuar; las fuerzas ambientales pueden hacer surgir una característica genética latente (p.ej. medio ambiente pobre puede magnificar un bajo coeficiente intelectual (CI) genéticamente predispuesto), mientras que los factores genéticos pueden alterar el medio ambiente (p.ej. un CI bajo individual puede conducir al individuo hacia un medio ambiente criminogénico).

Mientras los factores genéticos pueden en gran parte aumentar los factores biológicos de riesgo, y los factores del medio ambiente también pueden aumentar a los factores sociales de riesgo, los factores del medio ambiente pueden producir déficits biológicos (p.ej. accidentes que causan daño cerebral) mientras que los factores genéticos pueden provocar factores sociales de riesgo (p.ej. posibilidad de abuso infantil).

  1. Relaciones recíprocas entre los factores de riesgo biológicos y sociales. Tal como los factores genéticos y los ambientales pueden tener relaciones reciprocas, también pueden tenerlas los factores de riesgo biológicos y sociales Por ejemplo, el factor de riesgo biológico de un bajo arousal puede inducir al niño o joven que busca estímulos a introducirse dentro de un factor de riesgo social como pandillas delictivas (Ver Generación X) . El factor de riesgo social como la falta de supervisión por parte de los padres puede resultar en que su hijo sufra un accidente que implique un daño craneoencefalico (p.ej. caerse de un árbol, accidente automovilístico), lo cual es un factor de riesgo biológico.

  2. Factores de riesgo biológicos y sociales como determinantes directos de la violencia. Los factores de riesgo biológicos pueden resultar directamente en una conducta criminal del adulto independientemente de los factores de riesgo sociales, y los factores de riesgo sociales pueden del mismo modo tener rutas directas hacia el crimen. La vasta mayoría de la investigación hasta la fecha supone estas rutas de efecto directo

  3. Factores de riesgo que interactúan para producir la violencia. La propuesta mas interesante pero mucho menos examinada es que los factores de riesgo biológicos y sociales interactúan juntos para producir la violencia. Esto es lo que se daría en llamar la interacción biosocial

  4. Factores protectores. Un rasgo importante del modelo es que este sugiere que los factores protectores biológicos y sociales pueden quebrar todas las tres rutas (biológica, social y biosocial) hacia la violencia. Este modelo también tiene en cuenta la posibilidad de que los factores protectores biológicos pueden producir factores protectores sociales y viceversa

  5. Riesgo que afecta la violencia / status de protección. EL modelo sugiere que la variable del resultado de violencia podría producir nuevos factores de riesgo para la violencia. Por ejemplo, el aprisionamiento puede resultar en factores de riesgo sociales nuevos (divorcio, desempleo) o factores de riesgo biológicos nuevos (estar expuesto a ataques en la prisión lo que resulta en daño en la cabeza) que incrementa el riesgo de violencia posterior.

Conclusión:


Como vemos el tema de la agresión y de la violencia encierra aspectos altamente complicados, donde están involucrados una amplia gama de fenómenos que lo tornan de difícil manejo. Lo cierto también es que la información que se da acerca del porque de la agresión y la violencia en la mayoría de los casos esta parcializada por intereses políticos y económicos que poco tienen que ver con la organización de verdaderos programas de prevención de la violencia. “Impunidad cero” como nos quieren hacer creer no es la respuesta a un población joven en riesgo a menos que se la quiera conducir por los canales de la violencia y por lo tanto de su destrucción
.








1 Ey H., et al . Tratado de Psiquiatria. Editorial Toray Masson. Barcelona 1978.

2 Berkowitz Leonardo. Agresión. Causas, consecuencias y control. Ed. Desclée De Brouwer, Biblioteca de Psicología. Bilbao 1996: 24:25.

3 Stengo N. Fundín M. Ekiel M, T. El impacto de la violencia . Ed. Letra Viva. Argentina 1999: 16:17.

4 Buss A. H. The psychology of aggression. New York 1961: Jhon Wiley

5 A perfomance theory for coercive family interactions. In R Cairns (ed) Social interaction: Methods, analysis, and illustration. Hillsdale, N. J. Erlabaum 1979

6 Adrian Raine, Patricia Brennan, y David P. Farrington. Biosocial Bases of Violence. Ed Plaenum Press NY and London 1997

7 Gomez G. Jarabo (ed) Violencia Antitesís de la agresión. Colección de Psicobiología y Salud. Ed Promolibro. Valencia 1999: Capitulo I: 20:21.

8 Sala V. Drogadicción y Delincuencia . Los Adictos ¿Enfermos o delincuentes?. El Mal Estar en la Carcel. Compiladores Massa M. Serva D. Ed El Otro. 1995.

9 Adrian Raine, Patricia Brennan, y David P. Farrington. Biosocial Bases of Violence. Biosocial Theories of Antisocial Beahavior.Ed Plaenum Press NY and London 1997: 12:13.

10 (1) Kandel, Eric R. Jessell, Thomas M. Schwartz James H. “Neurociencia y Conducta” -sección VIII, cap 35, Aprendizaje y Memoria-, Primera Edición en español. Ed Prentice Hall, 1997


11 Kandel, Eric R. Jessell, Thomas M. Schwartz James H. “Neurociencia y Conducta” -sección IX, cap 36, Mecanismos celulares del aprendizaje y de la memoria-, Primera Edición en español. Ed Prentice Hall, 1997


12 Tamaroff L. Allegri, F. R. “ Introducción a la Neuropsicología clínica” Ediciones Libros de la Cuadriga, 1995


13 Rosenzweig Mark. R. Leiman, Arnold. “Psicología de la Conducta” Cap. "Aprendizaje y memoria perspectivas biológicas" pag. 695. Segunda Edición. Ed. Mac Graw Hill, 1995

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