Espacio Curricular: Conocimientos del Área Tecnológica




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Tecnología

La tecnología está regida por un pensamiento de estructura interdisciplinaria, se maneja con una lógica sintética y destaca abiertamente su carácter utilitario. Toda solución de un problema tecnológico está orientada a satisfacer una necesidad. Mientras que el pensamiento de la ciencia posee más bien una lógica analítica, una estructura unidisciplinaria y destaca, por lo menos como

tendencia, su carácter desinteresado. Su objeto principal de estudio es la relación entre causa y efecto.

Los datos y conocimientos científicos en que se fundamenta la tecnología, son, generalmente,

de libre disponibilidad, cualquiera puede obtenerlos y utilizarlos (normalmente, el resultado de las investigaciones científicas se publica); mientras que la tecnología, como cuerpo de conocimientos, muchas veces, está protegida por patentes o es conocida por un grupo limitado de personas y forma parte de ese “saber cómo hacer” que en inglés recibe el nombre de “know how” (el resultado de las

investigaciones o desarrollos tecnológicos no se publica sino que se patenta); desde este punto de vista, la tecnología es un bien comercializable, es decir que, además de su valor de uso, tiene un valor de cambio. He aquí otra diferencia fundamental entre ciencia y tecnología.

Como lo observa Derek J. de Solla Price: “El científico publica (es papirófilo), el tecnólogo oculta sus hallazgos (es papirófobo); en general, no existen documentos tecnológicos (de investigación y desarrollo) de acceso público, porque el tecnólogo no comunica abiertamente sus conocimientos sino que, a menudo, los oculta para obtener ventaja comercial frente a sus competidores”. Price define a la tecnología como “la investigación en la que el producto principal no es un documento sino una máquina, un medicamento, un producto o un proceso de cualquier tipo”.

Si quisiéramos plantear un ejemplo de lo dicho precedentemente, podríamos referirnos al siguiente hecho: mientras que las teorías científicas en que se basan numerosos dispositivos o máquinas son de público conocimiento, las tecnologías que son necesarias para su fabricación, muchas veces, están protegidas por patentes o son del conocimiento de un limitado número de personas, es decir que no son de libre disponibilidad.

Buscando marcar las diferencias entre la actividad del científico y la del tecnólogo, a continuación reproducimos un pasaje del libro La investigación científica, de Mario Bunge, donde plantea el tema de la predicción científica y de la previsión tecnológica y muestra un ejemplo muy claro, que nos permite decir que predecir la órbita de un cometa es tarea del científico, mientras que planear y prever la órbita de un satélite artificial es tarea del tecnólogo: “La previsión tecnológica: Para la tecnología, el conocimiento es principalemente un medio que hay que aplicar para alcanzar ciertos

fines prácticos. El objetivo de la tecnología es la acción con éxito, no el conocimiento puro y, consiguientemente, toda la actitud del tecnólogo cuando aplica su conocimiento tecnológico es activa en el sentido de que, lejos de ser un mero espectador, aunque inquisitivo, o un diligente registrador, es un participante directo en los acontecimientos. Esta diferencia de actitud entre el tecnólogo en acción y el investigador -de especialidades puras o aplicadas- introduce algunas diferencias también entre la previsión tecnológica y la predicción científica. En primer lugar, mientras que la predicción científica dice lo que ocurrirá o puede ocurrir si se cumplen determinadas circunstancias, la previsión tecnológica sugiere cómo influir en las circunstancias para poder producir ciertos hechos, o evitarlos, cuando una u otra cosa no ocurrirán por sí mismas normalmente: una cosa es predecir la órbita de un cometa y otra completamente distinta planear y prever la trayectoria de un satélite artificial. Esto último presupone una elección entre objetivos posibles y una tal elección presupone, a su vez, cierta previsión de las posibilidades y su estimación a la luz de un conjunto de desiderata. La predicción de un hecho o proceso situado fuera de nuestro control no cambiará el hecho o proceso mismo. Así, por ejemplo, por muy precisamente que prediga un astrónomo el choque de dos astros, este acontecimiento se producirá según su propio curso. Pero si un geólogo aplicado consigue predecir un deslizamiento de tierras, podrán evitarse algunas de sus consecuencias. Aún más: proyectando y supervisando las adecuadas obras de defensa, el ingeniero puede hasta evitar el deslizamiento de tierras, es decir, puede trazar la secuencia de acciones capaz de refutar la predicción inicial”.
Actividad

Establecer las diferencias entre Ciencia, Tecnología y Técnica, Tecnología que pudo identificar en el material bibliográfico. Complete los cuadros



CIENCIA

TECNOLOGIA








TECNICA

TECNOLOGIA







Hemos aportado una serie de datos para realizar el análisis de las diferencias y semejanzas de algunas actividades del ser humano cuando busca satisfacer sus necesidades, deseos, inquietudes, etc. Entendemos necesario, no obstante, extendernos un poco más sobre el significado de algunos términos que en algunas oportunidades se utilizan sin una distinción acabada y, además, ofrecer algunos datos para verificar la evolución lenta y acumulativa que realiza la tecnología a pesar que la percepción general considera los inventos como una ruptura total con todo lo anterior.

22 Bunge M. 1983. La investigación científica. Ariel. Barcelona.

Buscando aclarar más los conceptos de ciencia, de técnica y de tecnología, es interesante señalar que la ciencia avanza con el descubrimiento de hechos o leyes que

explican los fenómenos, mientras que la tecnología lo hace mediante la invención o la

innovación, en el campo de los objetos, productos o procesos.

Trataremos de explicar, en pocas palabras, la diferencia entre descubrimiento, invención e innovación; el descubrimiento está siempre relacionado con algo que ya existía, pese a que no se lo conocía, mientras que la invención es algo nuevo, es una creación. • Descubrimiento es el hallazgo de algo que era desconocido, pero que existía.

En nuestro campo de análisis, podemos decir que es la puesta en evidencia de una estructura (una ley) de la naturaleza. Como ejemplos, se pueden mencionar el descubrimiento por parte de Newton de la gravitación universal o el de Copérnico sobre el girar de la Tierra alrededor del Sol. La ciencia progresa gracias a los descubrimientos.

Invención es todo nuevo dispositivo, mecanismo o procedimiento concebido por el espíritu humano; en otras palabras, es la acción y el efecto de encontrar la idea de un nuevo producto o procedimiento. Podemos decir también, que la invención es la propuesta de un nuevo medio técnico para obtener un resultado práctico.

Una invención pasa a ser socialmente útil cuando las condiciones económicas y sociales posibilitan su producción, uso y difusión; en estos casos, se puede expresar que se ha logrado una innovación.

Innovación (en el campo técnico-tecnológico) “es la incorporación de un invento al proceso productivo. Sin embargo, no todas las invenciones llevan innovaciones y no todas las innovaciones tienen éxito. En realidad, la mayor parte de las ideas y de las invenciones nunca se aplican, o puedan sin desarrollar por largo tiempo, hasta que surgen las condiciones apropiadas para que

se produzca la innovación”.

La idea o invención que se transforma en innovación, puede ser la propuesta de un nuevo producto o proceso o, también, una mejora en un producto o en un proceso ya existentes. Podemos hablar de innovación cuando la idea propuesta corresponde a algo que es técnicamente posible y que, por otro lado, el medio ambiente requiere y/o acepta.

Al hablar del medio ambiente, tenemos que tener en cuenta las expectativas del consumidor así como las condiciones financieras, administrativas, políticas, culturales, etc. Es decir, que la innovación tecnológica no es solamente un hecho técnico, sino algo que, además de ser técnicamente realizable y económicamente factible, es deseado o aceptado por el medio ambiente económico y humano. Por ejemplo, la innovación fundamental que trajo consigo la Revolución Industrial, fue la introducción de la máquina de vapor para accionar las máquinas de tejer.

La innovación es el resultado de lo técnicamente posible con lo socioeconómicamente deseado o aceptado y, desde el punto de vista de la sociedad o de la producción, puede ser relativamente insignificante tanto como potencialmente revolucionaria. La innovación es un hecho tecnológico.

La innovación en sí misma puede no tener mucha importancia social; para que el impacto sea significativo, tiene que tener gran aceptación, es decir, tiene que tener difusión. La difusión es lo que transforma a la innovación en un hecho económicosocial.

La difusión, así como la invención y la innovación, son procesos estrechamente vinculados al contexto económico, social y político del medio en el que tienen lugar.

J.H.Hollomon, del Departamento de Comercio de Estados Unidos, dice: “La secuencia necesidad percibida-invento-innovación (limitada por factores políticos, sociales o económicos) difusión/adaptación (determinada por el carácter organizativo y por el incentivo de la industria) es una de las que encontramos más frecuentemente en la economía civil o regular”.

Los momentos históricos, el desarrollo de los artefactos y las soluciones tecnológicas.

Para buscar antecedentes a lo expuesto, podemos hacer un breve recorrido y ubicar, de acuerdo al momento histórico, diferentes grados en el desarrollo de la técnica.

En esta búsqueda siempre encontraremos al hombre, su entorno, un problema y la necesidad o el deseo, interactuando, que dan como resultado un objeto.

En toda solución y sus crecimientos posteriores y progresivos, está la búsqueda constante del hombre para incrementar su escasa posibilidad de acción física por medio de las extensiones; primero de su mano, luego de su cuerpo y hoy de su integridad.

Desde este punto de vista, la historia de la creación técnica se puede ver, genéricamente, como la búsqueda del hombre de satisfacer sus necesidades y deseos, y la cantidad de energía que en ese proceso es capaz de controlar y dirigir, por medio de los artefactos que, en pasos sucesivos y progresivos, de invención e innovación, va creando.

Se puede advertir así que los artefactos siguen un ciclo evolutivo que se puede considerar análogo a la forma en que evolucionan las especies biológicas.

Dichos procesos -mayor posibilidad de manejar energía y separación cada vez mayor entre el hombre y el objeto de su acción- son históricamente similares con distintas etapas de maduración, para determinados contextos sociales que permiten y estimulan, o sofocan y anulan, el esfuerzo inventivo del hombre.

Deliberadamente, no se establece aquí una división temporal, porque diferentes culturas en el mismo período histórico muestran un desarrollo técnico muy diferente; aún hoy -si bien no se los puede considerar prehistóricos- existen grupos humanos utilizando artefactos de la edad de piedra.

Nuestro recorrido nos puede mostrar, sin embargo, que alrededor de cuatro siglos antes de Cristo, los griegos lograron artefactos de refinadísimo concepto; pueden apreciarse en ellos verdaderos automatismos que poseen, cabalmente definidas, dos ideas que hoy son rectoras en el ámbito tecnológico: la programación y la regulación por retroacción.

Por aquella época, Herón de Alejandría crea un símil de la turbina a vapor actual, la eolipila, pero un problema de escala, materiales y visión conceptual del principio de funcionamiento, recién le darán posibilidad de utilización y difusión masiva en la era de la industrialización, luego de sintetizar, en diferentes momentos históricos, los hallazgos de los artesanos chinos y los filósofos europeos.

En la misma época aparecen el odómetro, luego reinventado por Leonardo da Vinci, y la clepsidra, tentativa de aumento de precisión en la medida del tiempo, que no será socialmente necesario hasta mucho tiempo después.

La válvula de Ctesibios, predecesora de la aguja de alimentación del carburador de los automóviles, y el sistema de apertura y cierre de las puertas del templo de Herón, que se utiliza actualmente en las cafeteras, muestran que aunque el principio teórico de funcionamiento no esté lo uficientemente explicado, el fenómeno físico que lo sostiene ya está conceptualizado.

Según algunos autores, con los representantes de la escuela de Alejandría nace la tecnología. De acuerdo a otros criterios, los conceptos tan avanzados de los griegos no eran artefactos propiamente dichos sino más bien objetivación de juegos intelectuales elaborados para teatralizar situaciones. Según otros autores, muchos de esos artefactos eran síntesis posteriores a observaciones realizadas entre los chinos y los sumerios.

Independientemente de su interpretación y de las etapas de evolución que tuvieron posteriormente estos artefactos, todos ellos, funcionaban. Tal vez faltó el salto conceptual que los asociara al valor- trabajo en un contexto productivo que les permitiera evolucionar.

Como ya dijimos, a lo largo de la historia, estos casos no son aislados, se manifiestan recurrentemente. Hace miles de años que se conoce y se maneja el ábaco, embrión de calculadora digital. El nombre de cálculo deriva del latino calculus, término con que los romanos identificaban a las piedrecillas que formaban el ábaco. Pero lo que podría llamarse pensamiento digital y la ruptura conceptual que supone, aparecen recién a partir del Renacimiento.

También desde hace miles de años, existen conceptos aritméticos acabadamente desarrollados, a partir de la notación numérica posicional en un sistema sexagesimal, donde el número es síntesis de las relaciones orden e inclusión jerárquica y que, casi con seguridad, los babilonios ya aplicaban, sobre todo en la agrimensura y en la arquitectura. (Según algunas crónicas, Tales de Mileto, en Jonia, constituyó uno de los primeros o el primer monopolio económico de la historia, a partir de sus conocimientos geométricos y matemáticos)

El álgebra (palabra de origen árabe, como algoritmo) fue creada por los griegos y difundida, en Europa, junto con la invención del cero y el sistema decimal, por los árabes. Pero el gran desarrollo de estas ideas se da, por necesidades convergentes, en el período del Renacimiento. Las conceptualizaciones eran previas, pero la conciencia matemática sólo comienza a crecer en ese período por varias razones a las cuales no eran ajenas las productivas.

Por esa misma época, se desarrollan los cuantificadores del tiempo (primeros instrumentos que miden un criterio conceptual) y con ellos comienza a arraigarse una nueva concepción temporal, que se aleja de los ciclos naturales y se acerca a los ciclos productivos. El reloj de los griegos adquiere, entonces, dimensiones nuevas.

En el siglo XIII, hace su aparición la máquina de Llull, que por medio de partes móviles hace combinables entre sí conceptos de verdadero - falso (conceptos lógicos programados), con la finalidad de demostrar las verdades de la fe cristiana. Pero recién en 1938, se produce el gran salto conceptual, cuando estos dos valores lógicos se asimilan a los valores numéricos de 0 y 1 y se los hace operables. Pascal, en el siglo XVII inventa la primera máquina de calcular, la Pascalina, derivada conceptualmente de los relojes, que no progresa demasiado por el temor de que los contables perdieran sus empleos.

Esta máquina, que perfecciona Leibniz, da el salto conceptual recién a principios del siglo pasado cuando Babbage crea la computadora mecánica que debe esperar a Hollreith, Torres Quevedo, Konrad Zuse, Von Neumann, los relés, la válvula de emisión termoiónica y, finalmente, los semiconductores, para mostrar todo su potencial.

Estos ejemplos, entre muchísimos que podrían mencionarse para cada especialidad del conocimiento, muestran que el desarrollo tecnológico y el conocimiento científico no es lineal y ascendente, y que la conceptualización de una idea nueva, no necesariamente significa la aplicación y el avance inmediato que de ella podrían derivar; se requiere el entorno apropiado que hace posible el avance. Lo permanente es el cambio, pero éste no es radical. Aun en casos como el transistor o algunos materiales y técnicas muy especiales, que parecen saltos gigantescos y sin

precedentes, las modificaciones son progresivas y generalmente se apoyan en el paso anterior. A pesar de las apariencias, las bases de funcionamiento de los artefactos se transmiten como el código genético: nace un nuevo individuo, pero es el desarrollo de otro que lo precedió, inclusive, como fracaso.

Sobre estos temas, Peter Drucker renombrado investigador de fenómenos organizacionales y sociales, afirma: “Por impresionante que pueda ser hoy la explosión tecnológica, difícilmente es mayor que la primera gran revolución tecnológica, ocasionada en la vida humana hace siete mil años, cuando la primera gran civilización del hombre -la civilización del regadío- se estableció. Primero en Mesopotamia, después en Egipto y en el valle del Indo, y finalmente en China, aparecieron una nueva sociedad y una nueva comunidad política: la ciudad del regadío, que a continuación se convirtió, rápidamente en el imperio del regadío. Ningún otro cambio en la forma de vida humana y en la forma de ganarse el hombre su sustento, ni siquiera los cambios que se están realizando hoy en día, causó una revolución tan completa en la sociedad y la comunidad humanas. La era de la civilización del riego fue, sobre todo, una era de innovación tecnológica. Hasta un ayer histórico, el siglo XVIII, no surgieron innovaciones tecnológicas comparables en su alcance y su impacto a aquellos antiguos cambios en técnicas, herramientas y procesos”.

Y, más adelante, agrega: “Si un hombre educado de los días de la primera revolución tecnológica -tal vez un sumerio educado o un chino antiguo educado- nos viese a nosotros hoy, sin duda quedaría totalmente estupefacto ante nuestra tecnología, pero también estoy seguro de que hallaría una cierta nota familiar en nuestra instituciones sociales y políticas actuales. Al fin y al cabo, en términos generales, éstas no son fundamentalmente diferentes de las instituciones que crearon él y sus contemporáneos.

Y estoy totalmente seguro de que sólo dedicaría una sonrisa de conmiseración tanto a aquéllos de nosotros que pronostican un paraíso tecnológico, como a aquéllos que predicen un infierno tecnológico de alienación, de desempleo tecnológico, etc. Muy bien podría murmurar para sus adentros: “Ahí es donde llegué yo”, pero, en cambio, cabe que a nosotros nos dijera: “Un tiempo como fue el mío y como es el vuestro, un tiempo de auténtica revolución tecnológica, no es un tiempo de exultación, pero tampoco es un tiempo de desesperación. Es un tiempo de trabajo y responsabilidad”.

Aparentemente el asunto viene de lejos... y con intención de seguir; las novedades no están, tal vez, tan centradas en los artefactos cuanto en los nuevos códigos y ordenamientos que éstos generan.

Como educadores, el trabajo consiste en promover en nosotros y nuestros alumnos las capacidades para descifrar los nuevos códigos que operan en la misma realidad.

El problema es que el código no está demasiado visible y se trabaja poco en el entrenamiento básico para descubrirlo: la observación.

Precisamente ésa es la propuesta que desarrollaremos en el capítulo siguiente: verificar que las cosas supuestamente ocultas están delante de los ojos. Que los contenidos a tratar están insertos en la realidad con la que diariamente convivimos y que deben acceder un poco más sistemáticamente al ámbito escolar, como elementos componentes de nuestra realidad cultural, fuertemente impregnada de tecnología, pero escasamente tratada, desde lo educativo, con una concepción global.

Este tipo de conocimientos es sumamente necesario para operar e interactuar con el medio, en cualquier ámbito de desempeño y especialidad del conocimiento; no es un área inaccesible y reservada para unos pocos fierreros ante los cuales sólo cabe ser pasivos espectadores, sino que, está inserta en cualquier tipo de actividad humana sistematizada, cada vez con mayor amplitud.
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