Mentes asesinas la violencia en tu cerebro




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El primer aparato como tal para “detectar mentiras” se desarrolló en 1915y consistía en medirla presión sanguínea. Con el tiempo, se añadieron otras mediciones hasta llegar a los aparatos actuales, que permiten medir simultáneamente varias respuestas fisiológicas incluyendo la respiración, la presión sanguínea y la respuesta galvánica de la piel, la cual mide la sudo- ración de las manos.

A pesar de todo, estos instrumentos han sido utilizados du0 te mucho tiempo en investigaciones policiacas, e incluso ha extendido su campo de acción a empresas que necesitan seleccionar personal que trabaja con información confidencial.
En la actualidad se han desarrollado tecnologías mucho más sensibles. Estas buscan indagar directamente en la fuente donde se generan las ideas, es decir, en el cerebro mismo, y evitar así el proceso consciente de mentir. Por ejemplo, se ha utilizado una banda alrededoi de la frente con sensores para detectar cambios en el metabolismo cerebral. Estos sensores detectan los cambios en la corteza prefrontal, que es el área relacionada con la toma de decisiones y, por lo mismo, la que permite detectar cuando las personas toman la decisión de mentir. Su ventaja es que se detecta la actividad encubierta de la corteza prefrontal antes de que el sujeto realice un reporte verbal.
Otra técnica es la conocida como de imágenes termales, en la cual se utiliza una banda alrededor de los ojos que detecta el incremento de la irrigación sanguínea en esta zona. Algunas investigaciones de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York han reportado que, cuando las personas mienten, se absorbe más calor alrededor de los ojos.
Otro experimento sobresaliente se llevó a cabo utilizando la Resonancia Magnética Funcional. En él, Daniel Langleban, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, presentó a 18 voluntarios cartas de juego. Posteriormente, en una computadora les mostró imágenes de cartas específicas y les preguntó si las tenian. Cuando los sujetos mentían, detectó un incremento en el metabolismo cerebral en las áreas de la corteza anterior del cíngulo y en la parte superior de la corteza prefrontal.
- Como se mencionó anteriormente, la corteza anterior del Cingulo está involucrada en las emociones, en la toma de decisiones y en la resolución de conflictos. Esta zona se activó samente cuando los sujetos decían mentiras.
Otra técnica innovadora es la conocida como «1-IueIl tales Cerebrales”. En ella se coloca un casco o gorra con dos para hacer un electroencefalograma (EEG). Para cabo se presentan palabras, frases y dibujos y, al igual técnica del polígrafo, se cuestiona sobre información conoce el sospechoso. Cuando el sujeto reconoce la pero miente, se genera el registro de una onda positiva después de los 300 milisegundos.
Los métodos de detección de mentiras han sido muy tionados desde su invención, sin embargo, en el tema ocupa, resultan ser un excelente ejemplo para ilustrar punto la ciencia y la tecnología han avanzado en el in desvelar los secretos más íntimos del cerebro. A pesar aún es necesario determinar con más detalle las ventajas ventajas de cada una de las técnicas expuestas anteriOrmentE utilización en un futuro sin duda generará modificaciones portantes en la forma de impartir justicia.

 

CAPITULO III
LA CUNA DE LA VIOLENCIA


 

Existen muchas teorías que tratan de dar cuenta de las causas o la etiología de la violencia. El problema con el que regularmente se encuentran es la gran cantidad de variables que se deben de considerar. Se ha intentado investigar y abordar el fenómeno de la violencia desde diferentes perspectivas para comprenderlo de una manera integral, donde se acoten y se introduzcan los factores psicológicos en las variables sociales. Para llevar a cabo este tipo de investigaciones es importañte tener en cuenta cómo los factores genéticos interactúan con los ambientales y la manera en que generan un campo propicio para la producción de violencia y de situaciones criminógenas.
Los problemas biológicos que puede traer consigo un embarazo mal cuidado —en el que la madre consume alcohol y drogas— con un parto mal asistido, aunado a un posterior abandono materno, son variables que han sido investigadas en conjunto como posibles causas de la incubación de individuos que serán violentos. Desafortunadamente, la catalogación de los factores no siempre es sencilla de realizar. Por ejemplo, si el individuo objeto de estudio presenta un bajo coeficiente intelectual, estamos ante una característica que puede ser al mismo tiempo un factor biológico y social dentro de un modelo de estudio determinado. Es decir, que los factores pueden ubicarse en una franja que no distinga del todo entre lo biológico, lo psicologico social, de ahí la importancia de evitar modelos simplistas y siderar la interacción entre las variables.


Violencia primaria vs. violencia secundaria
En el primer capítulo se planteó que la violencia es una con ta agresiva que tiene la intención de causar daño (físico o psi lógico). En esta definición la palabra intención es central. El d físico o psicológico que ocurre por accidente, en ausencia tención, no es violencia. Existe agresión sin violencia p10, cuando nos defendemos de un ataque físico) pero la violencia sin agresión.
Así mismo, existe la agresión benigna, la cual corresponc una reacción breve para protegernos del peligro; en contras hablamos de una agresión maligna cuando existe el deseo dañar a los demás por placer sadista.
La violencia puede ser primaria o secundaria. Se han violencia secundaria cuando es producto de otras conu; Esto es, sin estar conscientes, algunas personas pueden conductas violentas como producto de otras alteraciones como la depresión, el abuso de drogas y alcohol; haber golpes severos en la cabeza; padecer trastornos psiquiátr quizofrenia, trastornos paranoides), o de personalidad, denominada personalidad limítrofe. Además, diversos tacto; cotidianos pueden agravar la violencia: desde la privación U sueño y el uso de estimulantes (incluso el café), hasta el ca] excesivo y las frustraciones cotidianas, entre otros.
Detectar la relación entre la violencia y los factores
precipitan puede ayudar en su prevención y en su tratamien1a premisa básica es que, en el caso de la violencia secundaria, tratar la causa original para así poder controlarla. A con:inuación analizaremos las causas de violencia secundaria, y, posteriormente nos referiremos a las de la violencia primaria.

La violencia secundaria
1. depresiòn y ataques de enojo. La depresión y la conducta violenta se correlacionai1 con la irritabilidad. Entre 38 y 44% de los deprimidos presentan ataques de enojo y reportan síntomas de actividad autónoma asociados a dichos ataques como son taquicardia, oleadas de calor y sudoración, entre otros. Más deI 90% de los individuos con depresión que experimentan ataques de enojo reportan culpa o se arrepienten después del ataque. En relación al tipo de violencia, 60% reporta atacar a otros física o verbalmente, y 30% destruir o aventar objetos. Con cada 20% de incremento en los síntomas depresivos aumenta 74% la agresión en contra del cónyuge.
Emil Coccaro, director del Departamento de Neurociencias de la Escuela de Medicina de Filadelfia, en Estados Unidos, ha descubierto que las deficiencias de la serotonina están relacionadas con el incremento en la depresión y la agresión. El tratamiento con fármacos que regulan la secreción de esta sustancia mejora la depresión y disminuye los ataques agresivos.
2. Conducta delictiva o criminal y consumo de sustancias tóxicas. La intoxicación con diversas sustancias se asocia con conductas violentas. De 40 a 80% de los casos que se atienden en las salas de emergencia hospitalarias están relacionados con el uso de drogas o con el abuso de alcohol. El consumo de drogas también se relaciona con la violencia intrafamiliar, propiciando a su vez un círculo vicioso, puesto que los niños que crecen en esta atmósfera, y que además son testigos del abuso, serán potencialmente adultos violentos y consumidores de drogas.
Por otra parte, el alcohol disminuye los niveles de síntesis de serotonina y esto, a su vez, aumenta la irritabilidad del individuo y su agresividad. Además, el alcohdl aumenta la incidencia de golpes en la cabeza, los cuales pueden causar cambios en la personalidad. En un estudio realizado por nuestro laboratorio en pacientes que han sufrido contusiones en esta zona, encontramos que 30% de las personas lesionadas presentan irritabilidad, ansiedad, fatiga, y sensibilidad excesiva a los estímulos, especialmente al ruido, como secuela del golpe.
Existen conductas delictivas que están relacionadas con el consumo de sustancias de tipo psicoactivo. Cuando un sujeto es adicto, su comportamiento se ve alterado, y, a menudo, resulta en la disminución de la capacidad sobre el control de sus actos. Lo anterior, sin considerar que a largo plazo las consecuencias del consumo de drogas, como el efecto psicopatológico surgido de un trastorno adictivo, implican deterioro cognitivo, sión y cambios de personalidad, suficientes por sí mismo generar conductas delictivas.
3. Drogas y crimen. El nexo entre el consumo la conducta delictiva se realiza en cuatro niveles: abus cación, abstinencia y dependencia.
El abuso supone la sucesión de fallos en el cumplimient labores cotidianas, bien sean profesionales, domésticas donde son típicos los delitos por omisión, negligencia riesgo físico intrínseco. También la incidencia del consumo mento clasificable en un det tipo penal, como es el caso d sustancias cuya posesión implica hecho sea delictivo por su propia na raleza (drogas ilegales).
La intoxicación supone la presen de síndromes específicos debido sumo de la sustancia particular, pendiendo de la capacidad psicoacta de la misma, puede desembocar en una crisis a nivel psicológi y en una actividad nerviosa de diversa índole.
Este sería el caso de estimulantes como las anfetan’ cocaína, sustancias que producen una sensación de en crementada, y a dosis elevadas, estados de excitación Así mismo, el consumo de drogas como a morfina, la heroinr el éxtasis pueden causar efectos combinados, euforizantes presores, y cambios en la percepción sensorial.
En cuanto a la abstinencia, es evidente que las crisis dromes específicos ocasionados por el cese o disminución consumo de la sustancia, implican un deterioro en las área de funncionamt0 y ocasionan un malestar generalizado a nivel nico y psicológico, que puede derivar en acciones descontrolaNo existe garantía de que las estrategias para controlar la
stinencia reduzcan o eliminen de forma súbita los posibles pfct0S violentos asociados a ella.

En lo que se refiere a la dependencia, existe una especial significación del elemento dependiente psíquico, que supone un deseo irrefrenable en el consumidor por conseguir la sustancia a toda costa, Y POt recurrir a mecanismos de tinte antisocial que inciden en su componente delictivo.

Existe cierto paralelismo entre conductas adictivas y conductas antisociales _-particularmente el alcoholismo como factor delincuencial que puede extrapolarse al consumo de cualquier otra sustancia psicoactiva y de su incidencia en la conducta criminal o delictiva. A este respecto cabe resaltar la prevalencia de entre 19% y 49% de personalidad antisocial (de la que hablaremos más adelante) en los alcohólicos y los heroinómanOs.

Gracias a los avances tecnológicos se ha podido demostrar que el hecho de consumir un grupo determinado de sustancias psicoactivas tiene relación directa con daños cerebrales. Particularmente la Tomografía por Emisión de Positrones (PET, por sus siglas en inglés) ha demostrado ser un instrumento útil para detectar el daño neuronal que produce el consumo de metilenodioximetanfetamina (MDMA). Esta droga, más conocida corno “éxtasis’, afecta las neuronas productoras de serotonina, que tienen amplia relación con la depresión, con la agresión y con el trastorno de la personalidad antisocial.

George Ricarte, de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, estudió con PET el metabolismo cerebral de personas que habían ingerido dosis habituales de éxtasis más de doscientas veces durante los últimos 5 años. Se trataba de personas de entre 18 y 65 años de edad que presentaban buena salud y n ninguna afección neuropsiquiátrica ni tampoco otras pendencias adicionales.
Durante la investigación se midió la cantidad de c&lulas ductoras de serotonina y se encontró que, cuanto más mía la droga, mayor era la reducción de la serotonina trucción de la serotonina se produce de manera natu transcurso de los años; no obstante, la disminución que provoca el consumo de éxtasis —incluso de forma ca— puede ser responsable, a largo plazo, de la aparición neuropatología aún por determinar. Las drogas pueden los síntomas paranoides y hacer que se cometan crím que los adictos llegan a creer, por ejemplo, que se contra demonios imaginarios.
Antes de iniciar un tratamiento para la adicción a es importante evaluar si la persona presenta otras alteracio psiquiátricas. En algunos casos, el estrés postraumático desórdenes bipolares se asocian con el abuso de sustan posible que el tratamiento apropiado de estos uesc
re el control de la agresión y disminuya el consum cientes. Los fármacos que estabilizan el estado de la carbomazepina y el valporato, pueden ser útiles en el miento de los síntomas de abstinencia y, además, disminuye impulsividad y la agresión.

¿ESTÁ USTED DEPRIMIDO?
Para conocer si usted esta deprimido responda el siguiente cuestionario. Mar-. que la frecuencia de cada tino de los sintomas que sintió la semana pasada, incluido el día de hoy.
O=Poco
1 = Algunas veces
2 = Con frecuencia
3 = Mucho
1. ¿Se siente triste?
2. ¿Se siente descorazonado por el futuro?
3. ¿Sesientefracasado?
4. ¿Se siente desilusionado de sí mismo?
5. ¿Siente que esta siendo castigado?
6. ¿Tiene sentimientos de culpa y pena?
1. ¿Presenta dificultad para tomar decisiones?
8. ¿ Presenta pérdida de nteres en la gente?
9. ¿ Presenta perdida de placer o satisfaccion en la vida?
lO. ¿ Presenta perdida de interes en el trabajo?
11. ¿ Presenta sentimiento de cansancio7
12. ¿ Presenta dificultad para dormir o duerme demasiado?
13. ¿Presenta cambios en el apetito (aumento o disminucion)?
14. ¿ Tiene preocupacion por su salud?
15. ¿Presenta perdida de interés en el sexo?
16. ¿Tiene pensamientos suicidas?

INTEPRETACIóN
o 5 punta$ NotniaL
610 puntOs. Normal pero mf lix.
1120 punto Dep cesión Leve.
2130 U ritos Depresión Moderada, Se recomienda btmscar ayuda pmfes,onal
31-48 puntos. Depresión Severa Se recomienda buscar ayuda profesional
cualquier persona con pensamleotos suicidas debe buscar ayuda prof eslonal tnmediata

El alcohol disminuye los niveles de síntesis de serotofina y esto, a su vez, aumenta ¡a irritabilidad del individuo y su agresividad. Además, aumenta la incidencia de golpes en la cabeza, los cuales causan cambios en la personalidad.

Tipos de personalidad y conducta agresiva

La personalidad, nuestro sello individual, está formada por rasgos emocionales y de comportamiento, relativamente e:
bies y predecibles, que caracterizan a una persona. Estos rasgos y con nductas determinan la manera en que nos relacionamos con demás y enfrentamos nuevas situaciones.
La sociedad Internacional de Psiquiatría ha identificado di- sos trastornos de la personalidad asociados con la violencia:
‘tipo paranoide. Es un patrón de desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten maliciosamente las intenciones de los demás.
Tipo esqnizoide. Corresponde a un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional.
Tipo esquizotíllico. Implica un patrón de malestar intenso en las relaciones personales, distorsiones cognoscitivas o perceptivas, y excentricidades del comportamiento.
4. Tipo antisocial. Es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.
5. Tipo histriónico. Constituye un patrón de emotividad excesiva y demanda de atención.
6. Tipo narcisista. Es un patrón de grandiosidad necesidad de admiración y falta de empatía.

Otros trastornos identificados son: el trastorno de la personalidad por evitación, un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa; el trastorno de la personalidad por dependencia, que corresponde a Un patrón de comportamiento sumiso y “pegajoso” relacionado con una excesiva necesidad de ser cuidadoso y el trastorno obseSl vocornpulsivo de la personalidad, caracterizado por una preocupación constante por el orden, el perfeccionismo y el control. Pero dentro de este mosaico de alteraciones de la personalidad nos interesan en particular dos patrones de com portamiento por la asociación directa que llegan a acontecimientos violentos. Hablamos de la personauci trofe y del trastorno antisocial de la personalidad.
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