Ubicación del pueblo indígena camëNTŠÁ biyá




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UBICACIÓN DEL PUEBLO INDÍGENA CAMËNTŠÁ BIYÁ.

El pueblo indígena camëntšá biyá, se ubica al suroccidente de Colombia precisamente en el Valle de Sibundoy Departamento del Putumayo.

http://www.indigenacamentsa.com/web_anidadas/imgs/valle.jpg

Según cuentan los táitas y mámas (ancianos de la comunidad), desde tiempos inmemoriales los camëntšá  han habitado sobre el valle, donde; a través del tiempo la mayoría de los indígenas se asentaron en el municipio de Sibundoy, especialmente en la parte plana y sobre las siguientes veredas: Llano Grande,  San Félix, Cabuyayaco, Leandro Agreda, Sagrado Corazón de Jesús, San Agustín, Tamabioy, Las Palmas, La Cumbre, El Ejido, Las Cochas y una mínima parte en la zona alta del municipio, algunos habitan en la municipalidad de San Francisco y pocas familias en Colón y en la inspección de San Pedro.

La comunidad indígena camëntšá de acuerdo  al  último censo poblacional del año 2007, cuenta con una población de seis mil (6.000) indígenas aproximadamente.

Según las narraciones de los táitas y las mámas, manifiestan que el valle de Sibundoy antiguamente era una inmensa laguna, afirmación que se puede evidenciar en los humedales y otras zonas pantanosas; por ello la comunidad vivía sobre la parte alta del valle. Con el rompimiento del sistema montañoso del cerro patascoy y por su carácter volcánico, hizo que las aguas se trasladaran y formaran lo que actualmente se conoce como la laguna de la cocha ubicada en el corregimiento del Encano, Departamento de Nariño.

La primera noticia sobre la existencia del valle de Sibundoy data sobre el 15 de febrero de 1.535, fecha en que entraron al valle para una rápida correría de veinte días (los exploradores en busca del dorado), Juan de Ampudia y Pedro de Añasco, tenientes de Sebastián de Belálcazar, al mando de treinta soldados de caballería y sesenta de infantería y una buena tropa de yanaconas o indios auxiliares.

Siete años después, a finales de 1.542 finalizando el siglo XIX fue la segunda  entrada de los españoles al valle y que estuvo comandada por los capitanes Pedro Molina, Alonso del Valle  y Hernán de Cepeda. Al siguiente año arribó al mismo Hernán Pérez de Quesada, encontrando un valle habitado por indígenas quiénes a este lugar le llamaban  tabanoy  que significa “pueblo grande”.

Los conquistadores, trataron de establecerse sin resultados debido a la resistencia y oposición de los aborígenes. Sin embargo durante esta época los visitantes adelantaron su proceso de conquista despojando a los indígenas de sus tierras y pertenencias, lo cual ha repercutido en las difíciles condiciones de supervivencia socio culturales debido a la carencia de tierras propias aptas para el trabajo y por ende la subsistencia de la comunidad con su propia idiosincrasia.

Además cabe resaltar que durante el proceso de evangelización no se tuvo en cuenta el testamento de Carlos Tamabioy en el año de 1.700, miembro y cacique de la comunidad de aquellos  tiempos; en el cual, como dueño y señor  legítimo deja las tierras del valle de Sibundoy  a los camëntšá  como patrimonio de las futuras generaciones.

De acuerdo al testamento del cacique Carlos Tamabioy el patrimonio que constituyen a la comunidad camëntšá   es todo el valle de Sibundoy  y lo que hoy en día es Aponte Nariño, sin embargo  éste valioso documento no se tuvo en cuenta en el proceso de evangelización, los misioneros se adueñaron de las mejores tierras sometiendo al indígena a costumbres y valores que no le eran propios.

Sobre estos acontecimientos  nuestros mayores manifiestan:

Muchos indígenas fueron engañados con la tierra a cambio de regalos que bien era carne comida o ropa y sobre todo se aprovechaban de las personas  humildes. Otras tierras nos fueron quitadas, cuando el colono se entraba con ganado a la chagra,  en el momento en que el dueño reclamaba era amenazado por el colono con armas  de fuego, la forma más común de engaño era la compra que hacía el colono al  indígena con la supuesta garantía  de que el vendedor cultive la tierra mientras viva, e inmediatamente cuando él muriera pasaría la tierra al comprador pero en realidad  era que a los quince días de haber hecho el negocio, el indígena era despojado de su tierra…”

Por otro lado una anciana de la comunidad también expresó:

Desde muy niña comencé a darme cuenta que algunos padres capuchinos nos decían en medio de los sermones que las tierras que estaban mejoradas pasarían a ser tierras de la virgen o sea tierras misionales, de tal forma que el dueño debía entregar su tierrita y luego le tocaba buscar otro sitio que generalmente era un lugar cenagoso y allí  nuevamente debía comenzar a mejorarlo para poder sembrar, los capuchinos nos quitaban las tierras  diciendo  que si no se obedecía  todos los indios  serían castigado por la virgen…”

Tras muchos años de lucha y resistencia las comunidades indígenas  lograron que se reconocieran   sus derechos sobre sus tierras, recuperando parte de lo que se les había arrebatado en la conquista y después en la evangelización,  lo que obligó al gobierno a intervenir con leyes, decretos y resoluciones.

Sin embargo pese a las leyes y resoluciones  que respaldan el derecho de los indígenas a la tenencia de sus tierras,  se puede afirmar que al indígena camëntšá  no le respetaron el dominio  que tenía  sobre su tierra,  tsbatsanamamá que significa: madre testiga de nuestra existencia;  sino que le fueron reduciendo sus pertenencias e inclusive, hasta tal punto de sacarlos de su propio pueblo (Tabanoy) y enviarlos hacia las partes bajas del valle de Sibundoy, es decir fueron desplazados de su territorio, fenómeno que hoy en día es muy evidente y que ha generado un gran problema dentro de la comunidad  como es la falta de tierras donde los indígenas puedan convivir, cultivar sus chagras y desde allí preservar su cosmovisión con sus principios fundamentales.

Debido a la lucha constante de algunos líderes y exgobernadores indígenas,  en el año de 1967 el INCORA  como entidad del estado abrió un acuerdo o negocio  con la iglesia, dejando como resultado la devolución de algunas de las tierras que tenía apoderadas la misión, devolución que se formalizo mediante contratos de usufructos  exclusivamente para la explotación  y manejo adecuado del suelo; teniendo en cuenta las garantías legales se recuperaron tierras en calidad de resguardos, beneficiando a una mínima parte de las familias, en tanto que otras  tienen que arrendar, otros vivir apegados y otros vivir al jornal, según esto se deduce que la mayor parte de la  comunidad vive en minifundio.

ORIGEN DEL PUEBLO INDÍGENA CAMËNTŠÁ BIYÁ.

Exactamente se desconoce cuál es el origen, sin embargo existen diferentes hipótesis que en cierta manera describen la procedencia del hombre camëntšá.

Según algunas investigaciones, se afirma que los primeros aborígenes camëntšá son descendientes de la cultura malayo-polinesia, quiénes llegaron a América atravesando el estrecho de Bering y tras años de búsqueda de un lugar adecuado para habitar llegaron a lo que hoy se conoce como Valle de Sibundoy.

Otras versiones sustentan que los camëntšá  son descendientes de los muiscas, cultura que habitó hace muchos años y de la cual se sabe que fue una gran civilización, pero se ha comprobado que la lengua materna camëntšá  no tiene ningún parentesco con otra familia lingüística, por lo tanto se descarta dicha hipótesis.http://www.indigenacamentsa.com/web_anidadas/imgs/taitas.jpg

Algunos líderes y estudiosos de la comunidad como taita Alberto Juajibioy (q.e.p.d.), dentro de sus años de investigación sostuvo que la lengua camëntšá  es independiente de todas las demás de Suramérica y muy compleja en su estructura morfológica dada a la característica de ser aglutinante, razón por la cual resulta aún más difícil conocer la procedencia de la comunidad.

De acuerdo al asentamiento de la comunidad camëntšá  en el valle de Sibundoy  desde tiempos inmemoriales y bajo la expresión en lengua materna: “Camëntšá  biyá, camuentša yentšá” “hombre de aquí, con pensamiento y lengua propia”, se deduce que la comunidad siempre existió en el valle de Sibundoy llamado en lengua propia Tabanoc  que significa “pueblo grande”.

DÍA GRANDE DEL PUEBLO INDÍGENA CAMËNTŠÁ BIYÁ.

Según taita Alberto Juagibioy (q.e.p.d), estudioso de la comunidad camëntšá  en alguno de sus relatos expresó que; “en un principio la comunidad no tenía ninguna fiesta, …entonces apareció un joven muy elegante  de ojos azules, cabello rubio, pero vestido como indígena, pasó de oriente a occidente, pasó por la población de Sibundoy 

acompañado de otros indígenas de la comunidad adornados con sus atuendos  y estando aquí dijo:  Les dejo ésta tradición para que ustedes la celebren cada año y tengan una diversión sana y lo festejen como el día de año nuevo...Por lo tanto nosotros lo llamamos bëtscnaté que traducido al castellano significa día grande, por ello la comunidad debe celebrar este día con mucho respeto y sin peleas y si ha habido algún disgusto con alguien, este es el día para perdonarse mutuamente”.
Se solemniza la fiesta del bëtscnaté como el comienzo de un nuevo año, el agradecimiento fraternal y el compartir por los productos de la madre tierra (tsbatsanamamá). Celebramos este grandioso día en memoria de nuestros antepasados, que sin egoísmo pensaron dedicar un tiempo especial para expresar con júbilo, una serie de manifestaciones que reflejan la espiritualidad y lo material para convertirla en una fiesta sagrada, que no sólo es la alegría de un pueblo, sino ante todo el goce por el resultado de una cotidianidad en la que se ha alimentado  la convivencia colectiva a partir del trabajo mutuo, la solidaridad y ante todo el respeto.

Teniendo en cuenta otros relatos de los mayores  de la comunidad afirman que el día grande como hoy se lo conoce, empezó a celebrarse hace mucho tiempo, inclusive, antes de que llegaran los exploradores del dorado, pero tenía una versión más original y autóctona con sus principales elementos como la música la danza, las flores, las coronas y el terciado, que era una forma de expresar  el respeto, la convivencia entre todos y con la madre tierra.

Sobre  esta majestuosa celebración tradicional de los indígenas camëntšá igualmente hubo  la intervención de los religiosos, quiénes  convirtieron en costumbre y por ende en tradición de ésta fiesta algunos elementos  como:

El desfile con la imagen de la virgen de Las Lajas, los personajes antagónicos (sanjuanes y saraguayes), la eucaristía, el castillo y el degollamiento del gallo.

Es importante aclarar que dichos elementos tenían su celebración en épocas diferentes, por ejemplo; la fiesta de los saraguayes se celebraba el 15 de Junio de cada año  en conmemoración de la llegada de los blancos. La fiesta de San Juan  era  celebrada el 24 de junio de cada año y en memoria a la muerte de San Juan Bautista, para esta fecha la comunidad organizaba la fiesta acompañada de comida y chicha. La fiesta de la Virgen, por la fe y la creencia impuesta  que la virgen es madre de Dios y madre nuestra, algunos indígenas influenciados por la fe católica hacían un esfuerzo económico para ir de visita a las lajas (Ipiales Nariño) en la misma fecha que se celebraba el día grande, dejando de esta manera de participar de la gran celebración comunitaria.

La celebración de estas fiestas incluida la del día grande, para el concepto de los misioneros causaban bastante desorden  social y gastos elevados donde según ellos algunos indígenas quedaban con grandes deudas hasta el punto que preferían huir e inclusive suicidarse, por tal razón la religión católica mirando las consecuencias negativas de estas fiestas prohibió a la comunidad que las siga celebrando, con respecto a esto cabe resaltar la siguiente cita: “…Queda prohibido que los síndicos o mayordomos de los santos hagan gastos excesivos en las fiestas, pues se nos ha notificado que los referidos síndicos se endeudan en la celebración de ellas y no pudiendo  después satisfacer lo que deben, cometen crímenes de los más horrendos…” (Tomado del libro Procesos de transformación y autogestión indígena de Taita Alberto Juagibioy).

Relatan los mayores que a pesar de dicha prohibición la fiesta tradicional como es el bëtscnaté se lo seguía celebrando aunque no en la misma magnitud. Después de haber transcurrido bastante tiempo de tales prohibiciones y con la llegada del hermano José Cruz Prieto, quién de alguna forma se preocupo por la pérdida de la costumbre y tradición indígena propone nuevamente darle vida a la celebración del betscnaté o día grande  pero integrando las otras festividades del año, lo anterior con el fin de hacer una sola celebración y así  evitar desórdenes y reducir gastos.

Después de todo, la fiesta tradicional se sigue celebrando y con mucha fuerza, por ello; conozcamos o mejor dicho  vivamos un momento de regocijo y encanto de lo que  hoy es el día grande o bëtscnaté para los camëntšá:

Para tal majestuosa celebración la comunidad comienza sus preparativos  a partir del dos de noviembre día en que se conmemora la partida de los seres queridos hacia otro lugar, desde esta fecha se empieza a listar la indumentaria y afinar los instrumentos musicales, este preparativo se extiende hasta que se llegue el día lunes antes del miércoles de ceniza, día en que toda la comunidad se concentra para vivir dicha celebración.

Cuando faltan quince días para la fiesta, el gobernador que fue elegido en el mes de diciembre y posesionado el primero de enero y con la ayuda de los demás cabildantes y la misma comunidad organiza y prepara con anticipación todo lo referente al día grande, para empezar, se hace la limpieza de la casa cabildo como símbolo de purificación, así mismo se programa una minga para la consecución de los ramos (hoja tierna de palma)  y luego se convoca a la comunidad para tejer los ramos  mientras algunos taitas con experiencia comienzan la construcción de los tres castillos (carchanëshá), que se ubican de la siguiente forma: el más grande  a la entrada dela casa cabildo, los dos siguientes en la casa arcanÿe y en la casa alguacero; como el gran día ya esta cerca y existe mucho trabajo por realizar la comunidad empieza a concentrase en la casa cabildo dispuesta a ayudar en los diferentes  trabajos;  los hombres por lo general realizan las actividades de fuerza como acarrear los trozos de madera para leña, cargar los guangos de caña  para moler y sustraer el guarapo para fermentar la chicha, buscar las vacas para luego ser sacrificadas las cuales y en vista de la gran multitud en la actualidad oscilan entre las 18 y 25 como mínimo, mientras los hombres se encargan de estas y otras actividades las mujeres se dedican a la parte de la cocina, es decir; preparan todos los alimentos como la carne, el mote, la chicha, hierven el guarapo y entre otros preparativos que se compartirán durante el gran día.

Como el día esperado por todos está próximo y en medio de los preparativos tanto en la casa cabildo como en las casas de los mismos indígenas,  se comienza con las visitas entre familiares y amigos para dar inicio al compartir, al de ratificar la amistad y la unidad, al igual que la hermandad, la fraternidad y ante todo el respeto.   Por fin ha llegado el gran día y se escucha en la alborada  el encanto del sonido producido por las flautas, los bombos, los cachos, los cascabeles, las loinas y los rondadores, al igual que el canto y el grito de la alegría porque el día grande ha llegado y la comunidad indígena camëntšá en pleno, conformada por  los niños, los jóvenes y los adultos, se concentran en la vereda Sagrado Corazón de Jesús contagiándose de la alegría, el colorido y de la profunda espiritualidad consigo mismo.

Seguidamente a la concentración viene el desfile con el siguiente orden:

En primera instancia sobresale el matachín “hombre naturaleza” que viste una máscara de color rojo, la corona de plumas, varias vueltas de chaquira con vueltas de chaquira con colmillos, además lleva una campana anunciando el desfile. Con éste orden continúan los bandereros que previamente fueron escogidos por el taita mandado (gobernador), taita arcanÿe (alcalde mayor) y el taita alguacero (alguacil mayor), bandereros que forman un grupo de doce  en honor a los doce discípulos de Jesús. Las banderas que llevan representan los colores presentes en la naturaleza. Estos personajes dentro de la fiesta  realizan el saludo en cada lugar de visita, haciendo la cruz  con sus banderas. Siguiendo el orden continúa la autoridad tradicional representada por los cabildantes en vigencia como el gobernador, el arcanÿe, alguacero, y los tres alguaciles menores y quienes llevan su bastón de mando como símbolo de autoridad, tras de ellos siguen los taitas exgobernadores haciendo gala de su vestimenta tradicional Prosiguen el orden del desfile los saraguayes, personajes que representan al hombre colono  que llegó  a conquistar y a engañar al indígena en su propio territorio, visten una corona en forma de trapezoide  cubierta de http://www.indigenacamentsa.com/web_anidadas/imgs/sarguay.jpghttp://www.indigenacamentsa.com/web_anidadas/imgs/matachin_banderas.jpg

algodón y espejos, camisa y pantalón de color blanco y una túnica y pañoleta de color rojo; ellos danzan con una coreografía especial llevando y tocando individualmente su instrumento musical.

Con relación al orden siguen los sanjuanes, simbólicamente resaltan las maldades de los invasores que llenaron de horror el suelo americano y sobre todo el territorio indígena, también tratan de representar las debilidades que tiene el hombre, por otro lado representan la muerte como estado físico que todo ser vivo debe pasar, por tal razón son ellos quienes les corresponden realizar el rito del degollamiento del gallo. La vestimenta física de los sanjuanes para este acontecimiento es una máscara (jobutsanëše) de color negro con el cual cubren su rostro, llevan una vara larga que toca el suelo para obtener la fuerza que se necesita de tsbatsanamamá (madre tierra) para vencer el mal, sobre la cabeza lleva una piel de animal, en la espalda carga un canasto adornado con ramos, entre su vestimenta usan un saco de paño, botas u otro tipo de calzado, esto con el fin de burlarse de la forma como se vestía el hombre blanco.http://www.indigenacamentsa.com/web_anidadas/imgs/sanjuanes.jpg

Luego haciendo alusión a la fe cristiana continúa el orden del desfile la imagen de la virgen delas lajas quien es llevada por las mamitas fiesteras que comúnmente son esposas de exgobernadores, la llevan adornada con cintas y fajas de llamativos colores. Por último cierran este majestuoso desfile la comunidad en general, con sus vistosos trajes, el hombre lleva una cusma (shabuanguanëfjuá), chaquira (chaquermëshá), sayo (quëfsaiyá), corona (utsanëshá), la corona puede ser de fajas o de plumas de llamativos colores, algunos llevan el terciado con una tela de color blanco y con otro de cualquier color llamativo. Los instrumentos musicales que ellos llevan son la flauta, el cacho, el cascabel el rondador la dulzaina.  Las mujeres a diferencia de los hombres utilizan la manta (uaftsenguiá), la faja (tšombiach), paño o reboso (betiá), y los instrumentos musicales que llevan son el rondador, el tambor, el cascabel, la loina; también algunas mujeres llevan el terciado.

Todo el desfile se lo hace por la vía central de Sibundoy, para luego dirigirse al cabildo y rápidamente a la iglesia catedral y formar parte de la eucaristía, en la cual se agradece a nuestro Padre mediante la oración, el canto en lengua materna, las ofrendas con los productos del jajañ (chagra tradicional), también el señor obispo besa las varas de mando de los cabildantes en señal de respeto fraternal, algunos reafirman su fe católica mediante la oración, el canto en lengua materna, las ofrendas con los productos del jajañ (chagra tradicional), también el señor obispo besa las varas de mando de los cabildantes en señal de respeto fraternal, algunos reafirman su fe católica mediante la comunión. Por último se escucha la bendición del sacerdote y el gobernador de la comunidad hace la invitación a todos sus hermanos indígenas a continuar festejando con tranquilidad respeto y  armonía. Terminada la eucaristía  la multitud en medio del baile y la música se dirigen a saludar  a las autoridades eclesiásticas y religiosas  franciscanas, en este momento solemne el gobernador  y demás cabildantes saludan y piden la bendición al pastor de la iglesia, seguidamente  la comunidad se dirige  al centro del parque donde esta la cruz de piedra, lugar denominado en lengua como lamentacionentš (lugar de arrepentimiento y perdón) allí  se danza alrededor de la cruz, igualmente se hace el ritual del perdón entre el gobernador y los alguaciles, los alguaciles son los que piden perdón. A si mismo las demás personas lo hacen entre si, este acto puede realizarse en la cruz o bien en la casa o en el  cabildo a través de un lenguaje propio y muy solemne.

Cabe resaltar que existen dos clases de ritual del perdón, el de cortesía; el cual se realiza por respeto entre padres e hijos, padrinos e ahijados, familiares y amigos  y el perdón de corazón que se realiza para encontrar la paz espiritual  por una falta cometida y así lograr la armonía en su cotidianidad.

Después de este acontecimiento se continúa el recorrido  para saludar a la autoridad civil, acto en el cual se reafirma la amistad y por otra parte se reluce el pensamiento y sabiduría de nuestros antepasados; que pese a la influencia de la otra cultura, la cultura indígena siempre deberá sobrevivir. Posteriormente la comunidad indígena y actualmente los demás acompañantes como colonos, turistas e inclusive investigadores, en medio de la

danza y la música se dirigen a la casa cabildo para presenciar y algunos para recibir el gesto del perdón por parte del taita gobernador como autoridad tradicional,  quien a la vez imparte la bendición a los miembros de su comunidad puesto que se lo considera como el padre que reúne a sus hijos para compartir los alimentos como el mote (uamešnen), carne (mëntšen), huevos (shëmnëbé) y la chicha (bëcoy); en medio de un profundo recogimiento espiritual individual y colectivo. Una vez culminado el gesto del perdón, se continúa en medio del baile y el deleite de los alimentos y la chicha, el ritual del degollamiento del gallo, en donde el castillo (carchanëshá) es como la  puerta de entrada triunfal de alguien que representa el poder y a la vez puede significar como un altar de sacrificio. El castillo está construido con cuatro palos (ñëñëšëng) horizontales y cuatro verticales los cuales están cubiertos con ramos que han sido tejidos cuidadosamente por personas que unen y entrelazan su tradición, además los cuatro palos verticales son revestidos con totora (tëjuashëfj) y adornado con flores, en  lo alto sujetan manilas o lazos de cuero de res que servirá  para sostener al gallo y a los sanjuanes. Cuando se haya sujetado las cuerdas los sanjuanes hacen una demostración de fuerza y habilidad agarrándose de las cuerdas para ser jalados y llegar a lo más alto del castillo para así tener el privilegio de atar el gallo, el evento no es tan fácil como parece pero al fin  de cuentas alguien tiene que sobresalir y éste será quien tenga el privilegio de subir y colgar al gallo par para comenzar el degollamiento del mismo. Acto seguido, los sanjuanes saltarán para agarrar al gallo del pescuezo, el procedimiento va en orden; mientras la multitud rodea el escenario, la música, el baile han parado un instante para vivir el acontecimiento y ofrecer el sentido histórico con mucho respeto.

En movimiento rítmico el animal es subido y bajado registrando la dualidad, cielo y tierra entre lo fácil y lo difícil, entre la alegría y el sacrificio, entre la vida y la muerte; de ésta forma se ha iniciado el degollamiento del gallo y de salto en salto cada uno de los sanjuanes intentan despescuezar  al animal, quizás en algún intento fallido le habrán agarrado cualquier otra parte del cuerpo y ello provoca la satisfacción y el entusiasmo de la multitud presente en el acto.

Al final uno de los protagonistas logra arrancar la cabeza del animal y  la sangre brota sobre la humanidad de quién fue privilegiado, haciéndose así acreedor del orgullo por haber decapitado al animal. Acto seguido; la cabeza del gallo es colocada en lavara del sanjuán victorioso y el cuerpo del animal es colgado en la misma vara para ser transportado al interior del cabildo ante una calle de honor y en la alegría y el jolgorio de la música, entre la bebida de la chicha y la satisfacción de haber vengado un hecho pasado, o entre un desahogo interior que se había esperado durante un año, más tarde el gallo es reemplazado por un suculento plato y servido a los sanjuanes como premio a su  esfuerzo.

Por otro lado es agradable describir otra manifestación que se da dentro de nuestro gran día,  el de colocarse flores en la cabeza como un gesto de saludo donde se manifiesta la hospitalidad y la alegría de volverse a encontrar y el de reafirmar una amistad.

También se escucha el lenguaje solemne mediante el canto:

Clestrinÿe, clestriÿe,
Clestrinÿe, clestrinÿe

Choy, choy, choy
Moy, moy, moy
Ndá cojtsemna?
Moymbuámbasa.

Vida ora joboyejuama
Vida ora šcobuertana

Chamsbëndata, chamscabënga
Vida ora joboyejuama

Vidasna uatëscama,
Ndoñesna mëntscoñama

Ndás cojtsenma
Moybuambasa
Mor acbioye chanjaboye

Para conocimiento de los lectores, hacemos la respectiva traducción:

Día especial, día grande
Allá, allá, allá
Acá, acá, acá

¿Hable, quién es usted?
Mientras yo vivo voy a divertirme
Mientras vivo voy a bailar

Somos los dos, somos todos,
Mientras vivo voy a alegrarme.

¿Hable, quién es usted?
Ahora voy donde usted.

Con usted sí, con otro no
Si vivo nos encontramos el año siguiente,
Si no hay vida hasta aquí no más.

Este canto solemne se lo escucha durante toda la fiesta acompañado de la música y el baile que realizan los participantes en grupos familiares, de amigos y conocidos; de esta manera pueden formarse diferentes estrofas que resultan de la cotidianidad o la vivencia del camëntšá. 

En la casa cabildo continúa la celebración en un ambiente de gran colorido, de alegría y calor humano y al atardecer del día se realiza la visita al taita arcanÿe, luego al taita alguacero y por último a las familias y amigos. Así perdura la celebración durante tres o  cinco días y de esta forma culminar la fiesta más importante para los indígenas camëntšá, que después del goce y la diversión vuelven a la cotidianidad y al trabajo en el jajañ (chagra tradicional) y las artesanías, tratando de mantener costumbres y tradiciones en medio de dificultades que circundan en su permanencia y forma de vida, con la bendición de nuestro Padre y nuestra Madre y con la esperanza de volver a celebrar nuestro bëtscnaté o día grande el próximo año.
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