Patologías del sistema nervioso




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títuloPatologías del sistema nervioso
fecha de publicación05.02.2016
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ANATOMIA APLICADA CURSO 14/15


PATOLOGÍAS DEL SISTEMA NERVIOSO

Generalidades patologias sistema nervioso

https://youtu.be/mAjU0z66BJw

Efectos del alcohol

https://youtu.be/U3nh8trZ4JE

Patologias SNP

https://youtu.be/tL-A8juzZj0

Enfermedades SNC en general

https://youtu.be/BKAgz-Li7M0

Demencia y Alzheimer

https://youtu.be/rD2shkxSRJQ

http://image.slidesharecdn.com/patologia-140419133131-phpapp02/95/patologia-3-638.jpg?cb=1397914320

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https://matragut.files.wordpress.com/2010/04/06-enfermedades-del-sistema-nervioso1.jpg

http://image.slidesharecdn.com/enfermedadesdelsistemanervioso-111129163642-phpapp02/95/enfermedades-del-sistema-nervioso-4-728.jpg?cb=1322590164

https://www.clinicadam.com/imagenes-de-salud/files/2013/02/19224.jpg

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https://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:and9gcqr54cbhnoezzmg-pvdtabfidi82no6ija0hjx9wx7dnuhn9hnp

http://2.bp.blogspot.com/_egbq0dsprda/s_78udr10-i/aaaaaaaaaa0/6_rgu1djry0/s1600/sistema.gif

http://image.slidesharecdn.com/enfermedadesdelsistemanervioso-140814005853-phpapp02/95/enfermedades-del-sistema-nervioso-central-autonomo-y-periferico-3-638.jpg?cb=1407978214

http://image.slidesharecdn.com/enfermedadesdelsistemanervioso-140814005853-phpapp02/95/enfermedades-del-sistema-nervioso-central-autonomo-y-periferico-4-638.jpg?cb=1407996214

http://www.monografias.com/trabajos89/puncion-lumbar/img5.png

http://3.bp.blogspot.com/_sbo4k-8ezti/sltqvxuxaxi/aaaaaaaacoi/uhsy6fpjzxq/s400/enfermedades+degenerativas.jpg

http://www.infodoctor.org/neuro/tab6_1.gif

http://image.slidesharecdn.com/enfermedadesdelsistemanervioso-140814005853-phpapp02/95/enfermedades-del-sistema-nervioso-central-autonomo-y-periferico-9-638.jpg?cb=1407996214

http://weblog.maimonides.edu/gerontologia2007/imagenes/mal_de_parkinson.jpg

CONVULSIONES

Una convulsión es un síntoma que traduce una actividad anormal en el cerebro. Puede aparecer como consecuencia de un tumor cerebral pero también existen otras causas desencadenantes que pueden originarlas y no son específicas de un tumor cerebral pues pueden darse en otras enfermedades.

Se pueden manifestar de diferente formas e intensidades que pueden ir desde mínimos movimientos de muy corta duración a situaciones que conllevan pérdida de conocimiento y/o movimientos totalmente incontrolados. Dependen también de que parte del cerebro se encuentra afectada. Cuando las convulsiones se repiten las denominamos entonces epilepsia. Pueden repetirse de forma repentina incluso mucho tiempo después de haber aparecido por lo que en general pero no siempre precisan un tratamiento médico prolongado y un modo de vida adaptado. Cuando esto ocurre a veces aparece alguna señal (dolor de cabeza, cambio de comportamiento u otras) que llamamos aura y que puede anunciarnos la aparición de la convulsión y por lo tanto ayudarnos a controlarla (dejar de comer si lo estás haciendo, sentarse si se está de pie etc).

Por todo esto es importante que nuestro entorno esté informado de ello y que permanezcamos tranquilos pues la mayoría de las veces no precisan cuidados mayores. Si es importante observar al paciente y llamar a la urgencia si las convulsiones son de primera aparición o existen problemas de respiración o no ceden rápidamente.

Existen básicamente dos tipos de convulsiones, las denominadas parciales y las generalizadas. Las parciales pueden empezar en una parte del cuerpo y luego extenderse a otras áreas y puede o no haber pérdida de conocimiento durante las mismas. Pueden también cursar con movimientos incontrolados. Las convulsiones generalizadas pueden ser de diferentes tipos y en general de mayor intensidad y gravedad con pérdida de conocimiento y/o descontrol de esfínteres (vesical y/o anal) .

El tratamiento de las convulsiones se hace principalmente con medicamentos antiepilépticos y sirven tanto para tratarlas cuando aparecen como para prevenirlas. Existen diferentes tipos de medicaciones y es el médico el que aconsejará de como se deben tomar así como de informar sobre los efectos secundarios y de los controles y modo de vida que deberá llevar el paciente. El control del tumor mediante la cirugía es también un tratamiento fundamental para las convulsiones aunque puede ser necesario tomar la medicación independientemente de que el tumor se haya quitado con la cirugía. 
El tratamiento médico de las convulsiones puede precisar en ocasiones mantener unos niveles en sangre adecuados del o de los medicamentos que se están tomando para controlarlas o prevenirlas por lo que puede ser necesario tener controles de sangre para ello. Es importante también saber que los medicamentos antiepilépticos pueden interaccionar (potenciar o disminuir) con otros medicamentos.

La conducción de vehículos suele estar prohibida en pacientes que toman antiepilépticos y situaciones particulares como por ejemplo los baños en el mar o piscina deben estar supervisados.

PATOLOGÍA TUMORAL

El cerebro a su vez contiene dos hemisferios unidos por una estructura denominada cuerpo calloso y se divide en 4 lóbulos

Frontal: controla el razonamiento, las emociones, parte del habla y de los movimientos
Parietal: controla las sensaciones del contacto, el dolor, la temperatura y partes del habla
Temporal: controla la memoria, sentido del oído, y partes del habla. 
Occipital: controla la visión.

http://www.seom.org/seomcms/images/stories/imagenes/infopublico/patologias/cerebrales/anatomia.gif

Figura 3: Lóbulos cerebrales (frontal, parietal, temporal y occipital). EN: Manifestaciones Clínicas. Fernández Fernández, Oscar, Tamayo Toledo, José Antonio, Bravo Utrera, Mariano. Servicio de Neurología. Hospital Regional Universitario Carlos Haya, Málaga. EN: Tumores del Sistema Nervioso Central en el adulto y en la infancia. Enfoque multidisciplinar neurooncológico. Editores: M. Benavides, MA Arraez, I. Herruzo, T. Acha. Editorial Nova Sidonia 2010 (En prensa).

El cerebelo se sitúa en la parte posterior del cráneo y es el responsable principalmente de la coordinación y del equilibrio. La médula espinal se encuentra dentro de la columna vertebral y se extiende a continuación del encéfalo. Está también protegida por las meninges y sirve de comunicación con el resto del organismo.

 

En España, según datos de los registros poblacionales de cáncer que abarcan a un 25% aproximadamente de la población española, los tumores primarios del SNC representan un 2% del total del cáncer en el adulto y hasta casi un 15% en los niños menores de 15 años; lo que nos indica que se trata, al menos en los adultos, de un tumor poco frecuente siendo su incidencia mayor en los hombres. 

La mortalidad podría estar estabilizada como consecuencia de los avances, tanto en las técnicas diagnósticas de imagen como en las múltiples mejorías obtenidas con los tratamientos. En cuanto al tipo histológico (variedad de tumor), los más frecuentes son los denominados meningiomas seguidos de los gliomas.

 

Etiología. Factores de riesgo 

Un factor de riesgo es aquello que incrementa la posibilidad de que una persona desarrolle una enfermedad, en nuestro caso el cáncer cerebral. Sin embargo, en la mayoría de los tumores no conocemos bien el porqué ese factor puede producirla. También es importante saber que hay personas que aunque tengan varios factores de riesgo nunca desarrollarán la enfermedad, mientras que otras que no los tienen, lo harán; lo que nos demuestra las limitaciones de los mismos.

En el caso de los tumores cerebrales, se desconocen las causas que pueden originarlos. Factores genéticos, ambientales, virus, radiaciones y traumatismos han sido considerados como posiblemente implicados en el desarrollo de los mismos, pero es muy probable que sean mecanismos múltiples que actúan sobre bases genéticas.

Factores genéticos

La predisposición genética (riesgo de transmisión) puede que tenga un papel en el desarrollo de los tumores cerebrales, pero no se puede decir que en la actualidad haya datos claros para considerar que algunos tumores cerebrales puedan ser hereditarios. Sin embargo, sí existen síndromes hereditarios en los que los tumores cerebrales forman parte del global, como por ejemplo en algunas enfermedades raras como la neurofibromatosis (tumoraciones múltiples en la piel y en el sistema nervioso con formas y grados distintos) entre otras.

Con la publicación del Genoma Humano y los continuos avances derivados de ello es posible que pueda encontrarse algún gen asociado al desarrollo de los tumores cerebrales. Un proyecto denominado Atlas del Genoma del cáncer está también catalagondo los cambios genéticos en múltiples tumores entre ellos el glioblastoma (tipo de tumor cerebral) en el que ya se han descrito diferentes vías que pueden ayudar a explicar como se desarrollan.

Cambios en los cromosomas

Cada célula del cuerpo humano tiene 23 pares de cromosomas y se ha visto que algunos tipos de tumores cerebrales pueden perder o ganar alguna pieza (brazo) de los mismos. Los cambios más conocidos y frecuentes descritos en algunos tumores cerebrales como los denominados oligodendrogliomas pueden ocurrir en los cromosomas 1 y 19 y los avances en el conocimiento de dichas alteraciones están ayudando en gran manera al tratamiento de los mismos.

Traumátismos

Los pocos datos disponibles en la especie humana, que además en ocasiones son contradictorios, no permiten establecer en la actualidad una relación causa-efecto entre traumatismo y tumor cerebral.

Radiaciones

En el medio ambiente que nos rodea existen diversos tipos de radiaciones y algunas pueden resultar peligrosas para las células humanas al modificar su estructura genética. Las que más nos interesan son las radiaciones llamadas ionizantes que se utilizan en el diagnóstico (rayos X o gamma) y/o tratamiento (radioterapia) de diferentes tipos de tumores, incluyendo los cerebrales.

No existen argumentos consistentes para relacionar el desarrollo de tumores cerebrales con la mayor parte de las radiaciones a las que estamos expuestos en la vida diaria. Las radiaciones no ionizantes no inducen necesariamente lesiones de carácter oncogénico, aunque no se puede descartar esta posibilidad. Los campos electromagnéticos entre los que se encuentran los que provienen de los teléfonos móviles, podrían incrementar el riesgo, aunque los resultados de los múltiples estudios científicos llevados a cabo tanto en Europa como en Estados Unidos son controvertidos. En cualquier caso, se recomiendan limitaciones en el uso de los mismos, en particular en las personas jóvenes aconsejandose el uso de auriculares. También se ha estudiado si existe mayor riesgo en función del tiempo durante el cual se ha utilizado un teléfono móvil con resultados también en ocasiones controvertidos. En general, la mayoría de los estudios concluyen que no existe una asociación consistente entre el uso de teléfonos móviles y el riesgo de desarrollar un tumor cerebral aunque si pudiera ser que se incrementara en función del tiempo durante el cual se ha utilizado. En definitiva, son necesarios más estudios y más tiempo para intentar conocer mejor la relación o no entre el uso de teléfonos móviles y tumores cerebrales tanto benignos como malignos.

Virus

No se ha podido hasta ahora establecer al menos en la especie humana, una clara asociación entre ciertos virus y el desarrollo de tumores cerebrales.

Sustancias químicas

Dentro de los compuestos químicos con capacidad de desarrollar tumores cerebrales de forma directa o indirecta podemos destacar los compuestos nitrosos presentes en el medio ambiente y que poseen capacidad para inducir tumores cerebrales, con riesgo potencial tanto para animales como para el hombre.

Otros factores de riesgo

El sexo masculino (más frecuentes en los hombres que en las mujeres), la raza (más frecuentes en la raza blanca) y la edad (más frecuentes en los niños).

 










Signos y síntomas 

El cerebro tiene pocas posibilidades de expandirse (crecer) al estar rodeado de una estructura ósea rígida y cerrada que es el cráneo. Por ello, cuando aparece un tumor y crece, los síntomas se presentan en general de forma rápida y brusca. Los síntomas variarán en función del área(s) afectada(s) y pueden ser variados. Un tumor cerebral puede debutar con crisis epilépticas (convulsiones) o con síntomas generales como la falta de concentración, lentitud de pensamiento, cambios de carácter o comportamiento (denominados cognitivos), o también con síntomas secundarios debidos al incremento de la presión intracraneal (dolor de cabeza, vómitos) o finalmente con síntomas más relacionados con la localización del tumor como pueden ser alteraciones en los movimientos o del lenguaje, etc.

Si el paciente ha presentado alguna crisis convulsiva (Ver más adelante: convulsiones), los antiepilépticos permitirán tratarla y también reducirán el riesgo de que aparezcan de nuevo. Pueden producir efectos secundarios y también interacciones (incompatibilidades) con otros medicamentos, por lo que no se pueden tomar sin supervisión médica. Para mejorar algunos de los diferentes síntomas que pueden aparecer es frecuente el uso de un medicamento que se llama Dexametasona que reduce el edema que puede aparecer rodeando al tumor y permite la mejoría parcial o total de los síntomas. Pueden producir importantes efectos secundarios y cuando ya no son necesarios se tienen que retirar de forma programada poco a poco por lo que su médico le aconsejará en este sentido.

Los síntomas iniciales de un tumor cerebral dependerán principalmente de la localización del mismo (Ver Apartado de Anatomía).

En tumores de los lóbulos frontales pueden aparecer alteraciones denominadas motoras como parálisis de la cara o extremidades, trastornos del lenguaje, trastornos de la función cognitiva (cambios de humor y falta de atención), alteraciones de la conducta y de la personalidad e incontinencia (pérdida) urinaria y/o intestinal.

En tumores de los lóbulos temporales pueden aparecer trastornos visuales, o auditivos o del equilibrio o del olfato y gusto. También trastornos del lenguaje o de la memoria así como alteraciones emocionales y de la conducta.

Los lóbulos parietales no tienen una buena separación del resto de lóbulos lo que ocasiona manifestaciones clínicas más complejas. Se pueden presentar diversos síntomas como trastornos visuales o dificultad en el reconocimiento de objetos o de partes del cuerpo o del lenguaje.

En los tumores de los lóbulos occipitales destacan sobre todo los trastornos visuales incluyendo la ceguera.

Otras muchas localizaciones más concretas pueden determinar una variedad importante de síntomas que hacen necesaria la consulta con el médico para determinar su origen y pruebas necesarias a llevar a cabo.

Factores Pronósticos

Un factor pronóstico es aquella información de la enfermedad que nos permite conocer como puede comportarse y valorar el tratamiento más adecuado.

Entre los factores pronósticos a considerar en los tumores cerebrales están los siguientes:

Tipo Histológico (tipo de tumor cerebral): Sabemos que no todos los tumores cerebrales se comportan igual por lo que algunos de ellos tienen un comportamiento menos agresivo que otros como por ejemplo el astrocitoma (grado II) en comparación con el astrocitoma anaplásico (grado III) o con el glioblastoma (grado IV).

Grado histológico: El grado histológico informa dentro de un mismo tipo histológico sobre el comportamiento del tumor. Por ello se han establecido cuatro grados (I a IV) siendo los tumores de grado III y IV los de comportamiento más agresivo y menor supervivencia. Los tumores de grado II son de comportamiento intermedio y pueden progresar a grado III o grado IV con el tiempo. Para definir el grado de un determinado tipo histológico de tumor cerebral consideramos diferentes características de las células que lo componen como la Atipia nuclear (alteraciones en el núcleo de la célula), la Mitosis (capacidad de crecimiento), Microproliferación vascular (aparición de nuevos vasos) o la Necrosis (zonas del tumor con células muertas).

Alteraciones genéticas y moleculares: En estos últimos años asistimos a un cambio cada vez más relevante en este apartado. En efecto disponemos de más y nueva información que nos permite, sobre todo en los gliomas, individualizar cada vez más el tratamiento. Algunas características moleculares también conocidas como Biomarcadores y que vamos conociendo mejor hacen que podamos saber con mayor certeza como se van a comportar (pronóstico) y/o como van a responder a los tratamientos (predictivo). Estos Biomarcadores adoptan nombres de los genes (MGMT o IDH) implicados o bien de alteraciones descritas en los cromosomas (1p/19q). Esta información tiene ya hoy en día una aplicación directa en la clínica y permite adaptar mejor los tratamientos y por lo tanto la supervivencia de los pacientes.

Estado funcional: La capacidad del paciente para hacer una vida más o menos independiente en cuanto a sus actividades básicas de la vida diaria, es un importante factor pronóstico. Cuanto más independiente esté el paciente mejor será su estado funcional y ello conlleva un mejor pronóstico.

Edad: En adultos, cuanto más joven, en general, el pronóstico es más favorable.

Tumor residual tras la cirugía: En los tumores cerebrales es relativamente frecuente que por razones debidas a la localización del tumor, la cirugía no pueda llevarse a cabo por el alto riesgo de secuelas graves. En estos casos solo podemos hacer una biopsia del tumor por lo que siempre se queda enfermedad tumoral residual. Cuando esto ocurre el pronóstico es peor.

Extensión metastásica de la enfermedad: La extensión de los tumores cerebrales a otros órganos o a ganglios linfáticos es muy rara y excepcional salvo en algún tipo concreto como el meduloblastoma que cuando ocurre comporta un peor pronóstico.

 










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Tratamiento 

El paciente con un tumor cerebral debe ser sometido a una terapia específica, y a un tratamiento para el alivio de los síntomas: dolores de cabeza, crisis convulsivas, pérdida de funciones motoras, sensitivas, etc… El tratamiento específico consistirá en cirugía con o sin radioterapia, radioterapia si no es posible la cirugía y puede también estar indicada la quimioterapia, habitualmente en asociación a las otras formas de tratamiento.

Cirugía

Es una de las herramientas principales y en general la primera en utilizarse para el tratamiento de la mayoría de los tumores cerebrales. En algunos de ellos puede ser suficiente para controlar la enfermedad. Los objetivos principales de la cirugía son:

- Obtener tejido tumoral para poder realizar un diagnóstico histológico preciso es decir para saber ante que tipo de tumor cerebral nos encontramos

- Realizar la máxima resección posible pero conservando la máxima función a la vez lo que en muchas ocasiones da lugar a que la cirugía de los tumores cerebrales no permita una resección completa del tumor.

- La cirugía permite también descomprimir los tejidos sanos lo que conlleva una importante mejora de los síntomas que presentan los pacientes mejorando su funcionalidad y su calidad de vida.

En diferentes estudios se ha podido demostrar claramente que cuando la resección del tumor cerebral es completa el pronóstico mejora significativamente en relación a cuando solo se puede hacer una biopsia como ocurre en pacientes en los que el tumor está cercano a zonas que rigen funciones críticas y la resección no es posible.

La cirugía es siempre de gran complejidad pero cuenta hoy en día con nuevas tecnologías que permiten en gran medida resecciones más completas con menor riesgo de secuelas. Entre las diferentes técnicas se encuentran:

- La estereotaxia que permite localizar el tumor mediante un sistema geométrico que nos sitúa el punto más adecuado para la biopsia.

- Los sistemas de neuronavegación que son instrumentos informáticos que fusionan las imágenes radiológicas durante la intervención para una mejor definición de la extensión del tumor en quirófano.

- El mapeo funcional cortical intraoperatorio. Se trata de un sistema que permite localizar áreas elocuentes y así evitar el daño de esas zonas durante la intervención.

- La Fluorescencia que permite al neurocirujano conocer mejor durante la intervención la zona en donde se encuentra el tumor.

En algunos tumores cerebrales tras la cirugía, se realizará de forma precoz (menos de 72 horas) una resonancia que nos permitirá conocer el resultado de la misma y a la vez nos servirá de base para ver la evolución del tumor y el efecto de los diferentes tratamientos posteriores.

Otras técnicas diagnósticas como la tomografía por emisión de protón único con Talio 201 (SPECT-Talio 201), la resonancia con espectroscopia o la tomografía por emisión de positrones (PET), pueden ayudarnos a aclarar la existencia o no de enfermedad residual.

La cirugía puede llevar asociada un incremento del riesgo de complicaciones como empeoramiento de los síntomas neurológicos, convulsiones, infecciones, hemorragias, pérdida de líquido cefalorraquídeo y otras de carácter más general, como pueden ser episodios trombóticos, infarto, hemorragia digestiva, etc.

Radioterapia

Es otra herramienta fundamental para el tratamiento de los tumores cerebrales. Consiste en el envío de partículas ionizadas de alta energía contra las células del tumor. El objetivo es producir daños en su material genético que facilitará la muerte celular del tumor. Esta forma de tratamiento se realiza por médicos especialistas en oncología radioterápica.

La radioterapia puede dañar también el tejido que rodea al tumor y para minimizar este efecto se fracciona la dosis total a administrar a lo largo de varios días o semanas. Los oncólogos radioterápicos, con la ayuda de los radiofísicos establecen sobre una tomografía axial computarizada (TAC), una resonancia y/o sobre una PET, la localización del tumor, para definir el área que debe ser irradiada. Es lo que se conoce como planificación del tratamiento.

La radioterapia puede aplicarse mediante distintas técnicas; cada una de ellas puede tener diferentes indicaciones según la extensión de la irradiación y el tipo tumoral. La dosis que se necesita alcanzar para el control de la enfermedad depende de la naturaleza del tumor y de la localización.

La radioterapia tiene un papel fundamental también en aquellos pacientes con metástasis cerebrales, con gliomas de alto grado y con tumores irresecables. En los tumores de bajo grado puede ser conveniente esperar a una evolución más tardía para administrarla. La indicación de la misma se decidirá por parte del oncólogo radioterapeuta en el seno de un comité multidisciplinar.

Existen diversas modalidades de administración de radioterapia:

Radioterapia externa convencional: Utiliza distintos haces de irradiación externa para irradiar el volumen tumoral y minimizar la cantidad de tejido sano circundante irradiado, y con ello, la toxicidad. El tratamiento es administrado, durante varios días o semanas, recibiendo dosis diarias iguales. Durante el tratamiento el paciente es inmovilizado con una máscara para asegurar los puntos de irradiación durante todo el tratamiento.

Radioterapia externa estereotáxica: Es una irradiación externa en la que el volumen de irradiación es pequeño y sobre él que se alcanzan dosis más altas en una sola sesión. El campo de irradiación se determina mediante un sistema de ejes de coordenadas colocado en el paciente, que permite localizar con precisión el punto de irradiación. Es precisa la utilización de una maquinaria específica como puede ser el acelerador lineal, o un gammaknife (una unidad de cobalto modificada para un tratamiento multiplanar) o un ciberknife (con sistema robótico que permite delimitar mejor el área de irradiación). Puede ser útil en pacientes con metástasis cerebrales y en algunos casos de tumores cerebrales seleccionados.

Radioterapia intersticial o braquiterapia: Consiste en implantar sobre el área tumoral, catéteres como fuentes de irradiación (por ejemplo, agujas de iridio192, etc) que alcanzan dosis terapéuticas alrededor de dicha área evitando la irradiación del tejido sano a distancia. Estas técnicas son altamente especializadas y pueden ser utilizadas en el tratamiento de los tumores cerebrales.

Terapia con haces de partículas: Se utilizan unas partículas llamadas protones o neutrones en centros muy especializados, puesto que es preciso un ciclotrón para generarlas. La principal ventaja de estas técnicas es la posibilidad de circunscribir de forma más precisa el área de irradiación. Aunque se han utilizado para algunos tipos especiales de tumores, están por definir sus indicaciones y sus ventajas frente a las formas de tratamiento convencional.

Radioterapia externa hiperfraccionada: Es una forma de radioterapia externa en la que con un mayor número de fracciones y dosis por día, se pretende aumentar la capacidad de destrucción del tejido tumoral. Puede ser estereotáxica, si se quiere irradiar un pequeño volumen pudiendo ser de utilidad en casos seleccionados.

Radioterapia de intensidad modulada: Es un sistema por el cual se consigue dar dosis más altas en unas áreas del tumor y dosis más bajas en otras áreas; el objetivo es alcanzar las dosis adecuadas en todos los tejidos tumorales, con la menor toxicidad de los tejidos circundantes. Se van conociendo en función de estudios recientes, aquellas localizaciones donde puede mejorar los resultados de la radioterapia externa convencional.

La radioterapia puede tener efectos secundarios que serán diferentes dependiendo del momento en el que se produzcan:
Agudos: Aparecen horas o días tras el inicio del tratamiento y son transitorios; consisten generalmente en dolor de cabeza o empeoramiento de los síntomas neurológicos. Estos efectos son producidos por aumento del edema asociado al tumor y pueden ser tratados con esteroides.

Toxicidades diferidas tempranas: Pueden aparecer desde seis semanas hasta seis meses después de finalizar la radioterapia. Son producidas por un daño neurológico reversible y causan empeoramiento de los síntomas neurológicos, tratándose también con esteroides. Clínicamente pueden ser similares a los cambios que se producen en el paciente cuando está aumentando el tamaño del tumor y en estos casos, pueden ser precisos estudios radiológicos y tratamiento médico.

Toxicidades tardías: Pueden aparecer años después de finalizar la radioterapia y se producen por destrucción o muerte celular del tejido cerebral (radionecrosis); los síntomas son también similares a los que produce el crecimiento tumoral precisando como en el caso anterior un diagnóstico preciso y un tratamiento.

Otro efecto indeseable tardío es el daño cognitivo que puede oscilar entre un ligero daño neurológico y una auténtica demencia. También aunque muy poco frecuente pueden aparecer tumores radioinducidos u otras toxicidades como la pérdida de la agudeza visual o déficits hormonales.

Quimioterapia

De forma histórica, denominamos quimioterapia al conjunto de medicamentos que utilizamos para el tratamiento específico del cáncer. Hoy en día este término quizás no sea el más apropiado puesto que existen nuevos medicamentos contra el cáncer que no son quimioterapia como tales y que denominamos biológicos por haber sido desarrollados a partir de nuevos conocimientos a nivel molecular y con mecanismos de acción diferentes y más selectivos en general que la quimioterapia. A diferencia de los medicamentos clásicos considerados como quimioterápicos, los biológicos son fármacos que en general aunque no siempre, tienen una diana que podemos determinar y contra la que van dirigidos. De alguna forma constituyen una nueva y creciente familia de medicamentos que conforman la denominada medicina personalizada. En muchos tumores y por ende los tumores cerebrales utilizamos hoy en día esquemas de tratamiento que combinan tanto quimioterapia como medicamento biológico al haber demostrado estos que mejoran en muchos casos los resultados obtenidos previamente con la quimioterapia sola.

Tanto la quimioterapia como los biológicos pueden según cuales ser administrados por vía oral, intravenosa o local y tienen la capacidad de difundirse por todo el organismo por lo que pueden actuar en diferentes órganos. El objetivo principal es el de destruir las células tumorales. En el caso de los tumores cerebrales existen dos importantes dificultades históricas en cuanto al tratamiento con fármacos que son la existencia de una barrera natural denominada hematoencefálica (BHE) que protege al sistema nervioso central de la llegada de sustancias tóxicas por la sangre y la resistencia histórica de estos tumores al tratamiento antitumoral.

Sin embargo, la situación actual ha experimentado un cambio muy importante pues disponemos de nuevos medicamentos (quimioterapia y biológicos) que están mejorando la eficacia de forma significativa.

En general, el tratamiento de los tumores cerebrales con medicamentos se administra después de la cirugía y asociado o no a la radioterapia según sea un tipo de tumor u otro. En ocasiones también se administra antes de la cirugía con el objetivo de reducir el tamaño del tumor o porque la cirugía no puede llevarse a cabo. En el Glioblastoma que constituye el tumor cerebral de alto grado más frecuente, la quimioterapia con Temozolamida ha demostrado un claro beneficio y constituye hoy en día el estándar de tratamiento asociado a la radioterapia tras la cirugía. Investigaciones en curso tratan de mejorar los resultados actuales y podrían modificar próximamente el estándar actual.

En otros tumores de alto grado como los denominados oligodendrogliomas o los oligoastrocitomas anaplásicos, la quimioterapia con un esquema denominado PCV constituye también un estándar de tratamiento siendo estos tumores más sensibles a la quimioterapia que el Glioblastoma. Otros tumores cerebrales poco frecuentes como el meduloblastoma o el Linfoma del SNC, o los tumores germinales del SNC son también sensibles a la quimioterapia y esta forma parte del tratamiento. La actividad de la quimioterapia en otros tumores cerebrales es marginal y se encuentra en evaluación en diferentes ensayos clínicos.

Otro aplicación de la quimioterapia puede ser a nivel local es decir en el lecho dejado por el cirujano tras la extirpación del tumor durante la intervención habiendo demostrado también un beneficio en supervivencia asociado a la radioterapia posterior a la cirugía. Este efecto favorable se ha visto tanto en pacientes que son operados de una recaída como en aquellos sometidos a cirugía completa tras el diagnóstico inicial.

Tanto la quimioterapia como las terapias biológicas presentan efectos secundarios y por ello es muy importante conocerlos para poder prevenirlos y aminorar sus efectos. En este sentido siempre que se administran estos tratamientos es imprescindible escuchar bien los consejos del oncólogo médico. Los efectos pueden ser variables según los medicamentos empleados. Pueden producir náuseas, vómitos, cansancio, pérdida de apetito, leucopenia (disminución del número de glóbulos blancos, que se relaciona con las defensas y la susceptibilidad a padecer infecciones), anemia, plaquetopenia (disminución del número de plaquetas, que puede producir hemorragias), etc…. En el caso de las terapias biológicas los efectos secundarios suelen ser específicos de los mismos y variar con respecto a los de la quimioterapia.
Su oncólogo médico le informará de la toxicidad esperable con el tratamiento y la dosis empleada, así como de las medidas a tomar para su alivio.

ENFERMEDADES DEL S.N.P.

Los nervios periféricos son aquellos que se encuentran fuera del cerebro y de la médula espinal. Como la estática en una línea telefónica, los trastornos de los nervios periféricos distorsionan o interrumpen los mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Existen más de 100 tipos de trastornos de los nervios periféricos. Estos pueden afectar a uno o a muchos nervios. Algunos surgen como resultado de otras enfermedades, como los problemas neurológicos de los diabéticos. Otros, como el síndrome de Guillain-Barre, ocurren después de una infección viral. Otros más, a consecuencia de la compresión de un nervio, como el síndrome del túnel del carpo o el síndrome de la salida torácica. En algunos casos, como el síndrome de dolor regional complejo y las lesiones del plexo braquial, el problema se inicia a partir de una lesión. Algunas personas nacen con trastornos en los nervios periféricos.

Los síntomas suelen comenzar gradualmente y después empeorar. Entre ellos se encuentran:

  • Entumecimiento

  • Dolor

  • Ardor u hormigueo

  • Debilidad muscular

  • Sensibilidad al tacto

El tratamiento busca tratar cualquier problema subyacente, mitigar el dolor y controlar los síntomas.

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Jossie Arenal Pretto

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