Una primera sentencia: percibir de otro modo




descargar 57.7 Kb.
títuloUna primera sentencia: percibir de otro modo
página1/3
fecha de publicación06.02.2016
tamaño57.7 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Biología > Documentos
  1   2   3
FOCUSING Y FÍSICA CUÁNTICA

Por: Tomeu Barceló1



Una primera sentencia: percibir de otro modo
Una persona no cambia mediante mecanismos o mediante lo que leyes y conceptos puedan explicar, sino por una forma diferente de vivir y experimentar. (Eugene T. Gendlin)
El gran filósofo y matemático del siglo XVII Gottfried Wilhelm Leibniz expresó que los filósofos no se distinguen de los demás en que perciben cosas distintas, sino en que las perciben de otro modo, es decir, con el ojo de la mente y con la reflexión o atención y comparándolas unas con otras.2 Un siglo más tarde, el poeta alemán Friedich Hölderlin pronunciaría, en su poema Sócrates y Alcibíades, la sentencia tan conocida y apreciada: quien ha pensado lo más profundo ama lo más vivo.

Eugene Gendlin, desde sus primeros escritos en 1962, con Experiencing and the Creation of Meaning3 cumple con creces la primera sentencia. No se distingue de nosotros en que perciba cosas distintas, sino en que las percibe de otro modo, reflexionando profundamente sobre los significados de la experiencia, explorando la subjetividad desde lo corporalmente sentido en una matriz de sentimientos y significados que emergen de la propia autenticidad misteriosa y profunda del ser humano.

Focusing forma parte de estos descubrimientos, como una herramienta poderosa para ayudarnos a conectar con nuestro genio interior y buecear en las profundidades de nuestra sabiduría interna. El descubrimiento se basa en el modelo establecido por Gendlin que mantiene que lo implícito va cambiando y transformándose a medida que logra simbolizarse, y que esta transformación tiene una direccionalidad unitaria constructiva.

Resultan cuando menos curiosas, ciertas coincidiencias y similitudes, entre las intuiciones de Eugene Gendlin y algunos de los postulados de la moderna física cuántica. Si Gendlin bucea en el interior de sí mismo para nombrar la experiencia, los cuánticos han emprendido un viaje de buceo en el mundo subatómico y nos están previniendo de que lo que vemos en el mundo macroscópico no es exactamente lo que hay. Perciben, como Gendlin, de otro modo; con el ojo de la mente y con la reflexión o atención tal como ya señaló el filósofo-matemático del siglo XVII.

La física se preocupó de un fenómeno insignificante que contemplamos multitud de veces cuando los niños tiran piedras al mar. Cuando arrojan dos piedras simultáneamente y caen a una cierta distancia de separación entre ellas en el agua, se forman círculos concéntricos que van extendiéndose sobre la superficie del mar. Se expanden. Igual que Gendlin descubrió que cuando enfocamos una sensación física en nuestro cuerpo notamos como que se expande desde este concreto lugar donde se produjo.

Llega un momento que los círculos de ambas piedras arrojadas al mar por un chaval, se alcanzan entre sí y forman ondas mayores interfiriendo los espacios donde se mezclan los surcos, y cada círculo llega a contener al otro como si se tratara de un holograma. En un holograma, como sabemos, si rompemos en pedazos la diapositiva, cada trozo separado contiene la imagen del original, igual que cada célula de nuestro cuerpo contiene información genética sobre la totalidad del cuerpo codificada en las moléculas de ADN.

La imagen anterior se corresponde con una de las más famosas interpretaciones físicas del universo formulada por el físico David Bohm, que concibe los fenómenos como manifestaciones de un holomovimiento que relaciona todo lo existente en un proceso de pliegue y despliegue en el que subyace un orden implicado. Existe, para Bohm, una estructura subyacente que abarca las distintas fases de los fenómenos y relaciona todos los acontecimientos entre sí.

Para Eugene Gendlin existe también una fuente interior en cada persona que tiene implícitamente el conocimiento lingüístico de todo lo que esta persona ha aprendido, oído, pensado en alguna ocasión y también contiene una básica organización de todo el organismo humano y la posibilidad inherente de propulsar a la persona hacia su autodesarrollo. Cuando hacemos focusing y miramos qué sentimos en el centro de nuestro cuerpo, dejamos que se forme una sensación física, difusa quizá, de algo que aparece. No sabemos todavía muy bien qué es, pero va apareciendo algo implícito, va adquiriendo forma, se va manifestando como alguna sensación corporalmente sentida que contiene un significado implícito que tiende a expresarse.

Si los físicos entreven la existencia de algo implicado, algo que existe en función de la interrelación de todas las partes que contienen la totalidad, quizá corresponda a los filósofos como Gendlin, la comprensión de un mecanismo que posibilite la manifestación de lo que hay y desvele la simplicidad constructiva de nuestra sabiduría interior, dejando que emerja quitando los ruidos que entorpecen su expresión.

Nosotros podemos hacer focusing porque estamos afectados por un fenómeno que denominamos experiencing. Gendlin diseñó focusing como un método para poder enseñar el proceso de cambio y desarrollo personal y facilitar a las personas la conexión con su experiencia interna. La pretensión fundamental de focusing es ayudar a las personas a conectar con su experiencing y con los significados implícitos que contiene. Una vez conectado, lo que está implícito le indicará a la persona qué hacer ahí.

Experiencing es el término propuesto por Gendlin para dar cuenta de un proceso de interacción permanente entre los sentimientos personales y corporales y los símbolos propios o del medio ambiente interactuante. Consiste en la interacción entre la persona y su entorno. Gendlin define el experiencing como un proceso cambiante, orgánico, espacio-temporal, una corriente continua de sentimientos y unos pocos contenidos explícitos. En realidad el experiencing es el proceso que continuamente acontece en el campo fenoménico del individuo.

El experiencing es un proceso de eventos concretos en marcha. Es un proceso sentido interiormente, sucesos sentidos corporalmente que funciona implícitamente como un presente inmediato que contiene el pasado y el futuro. Aunque sea sentido internamente no necesariamente es conceptualizado ya que la simbolización de un sentimiento es algo posterior a su ocurrencia. Es un proceso de sentimiento al cual una persona puede referirse directamente.

El experiencing que se vive en el presente pero contiene todo nuestro pasado de forma novedosa, se puede comparar a un sistema físico formado por un alto número de partículas que también está caracterizado por un flujo de correlaciones. Dos partículas independientes chocan y se produce una correlación entre estas dos partículas, a su vez, estas partículas chocan con una tercera y se produce una nueva correlación. En estos sistemas la cantidad de partículas implicadas en las correlaciones aumenta progresivamente. Las correlaciones implican cada vez más partículas. Los físicos estudian estos sistemas con ayuda de los ordenadores y ponen en evidencia estas correlaciones que siguen a los choques de partículas a través de programas informáticos que recogen esta información. Cuando invierten las velocidades, una vez que han aportado los datos al ordenador, lo que ven es que unas partículas que se separaban vuelven a chocar entre sí. Así, de alguna manera, las correlaciones conservan la memoria del pasado.

Fue el famoso biólogo Rubert Sheldrake quien propuso que la naturaleza maniobra mediante campos mórficos, una especie de campos informativos que poseen la memoria de lo que acontece y cuando se produce algún suceso es que la forma activa tiene una resonancia con el campo que actualiza el hábito natural que está implícito en el acontecimiento. Así que cada acontecimiento tiene algo implícito que está a otro nivel de organización y existencia. A este fenómeno lo denomina resonancia mórfica en virtud de la cual cualquier habilidad obtenida por una rata de laboratorio en el Reino Unido repercute misteriosamente en animales de su misma especie en Australia. El tiempo de aprendizaje de estas últimas es considerablemente menor que el necesitado por las primeras.

Para comprender mejor el proceso experiencial que denominamos experiencing quizá podemos captar que los fenómenos que acontecen en la vida, nos acontecen, nos afectan a cada uno de manera diferente, aunque fuera un mismo fenómeno. El filósofo español Ortega y Gassete diría que la vida nos ocurre o no solamente vivimos lo que vivimos sino que vivenciamos lo que vivimos. Así que el experiencing es un fenómeno subjetivo e interaccional, las cosas afectan a un sujeto que las vive de determinada manera en determinado momento.

Vivimos en un mundo de acontecimientos. Los acontecimientos del mundo son, en buena parte, indeterminados. No sabemos lo que nos va a deparar la vida en el futuro ni como van a desarrollarse nuestras interacciones. Podemos resignarnos ante la incertidumbre o considerarla repleta de oportunidades. El ocurrirnos de la vida hace que experimentemos sentimientos y emociones en cada acontecimiento. No somos responsables de lo que sentimos, lo que sentimos nos sucede, pero somos responsables de cómo estar mejor con lo que sentimos.

De todos modos me parece que podemos incidir en cómo nos afectan las cosas. Gendlin nos indica el camino de significar la experiencia como método para encontrar una direccionalidad positiva en nuestro crecimiento. Si lo que sucede nos afecta a cada uno, quiere decir que cada uno recobra una especial significación en cómo percibe la vida. La física moderna nos da un atisbo de esperanza. Ya no existe un espacio ni un tiempo absoluto independientemente del observador. Las partículas subatómicas no son entidades aisladas sino que forman una compleja red de interconexiones. El observador constituye un nexo en la cadena de procesos observables y las propiedades de cualquier objeto subatómico se entienden en términos de la interacción que ocurre entre lo observado y el observador. En otras palabras, una partícula no posee ninguna propiedad independiente absoluta sino que muestra una u otra en función de su interacción con el observador.

Este mecanismo perceptivo constituye el principio de indeterminación de Heisenberg, desde entonces, como asevera el físico Fritjof Capra, nunca podemos hablar de la naturaleza sin, al mismo tiempo, hablar sobre nosotros mismos.4

Quizá por ello cuando hacemos focusing despejamos un espacio. Separamos aquello que nos acontece de a quien acontece. Nos percibimos como sujetos a quien afectan las cosas, por ello podemos mantener lo que nos afecta a una distancia adecuada y podemos estar con ello, y mirarlo con todos los matices, tocar y alejarlo, ver qué hay, incluso dialogar con ello.

Los procesos experienciales (experiencing) podrían formar sistemas complejos. Los sistemas complejos fueron muy bien descritos por Karl Ludwig Bertalanffy, biólogo, en su teoría de los sistemas. Bertalanffy mantenía una visión organicista al referirse al organismo como un sistema organizado y definido por leyes fundamentales de sistemas biológicos en todos los niveles de organización, por lo que concibió una teoría que elaboraba principios aplicables a todos los sistemas, cualquiera que sea la naturaleza de sus partes y su nivel de organización. Incluyó sistemas más allá de la biología y consideró la psicología, las relaciones, la historia y la organización social.

Si podemos considerar nuestro propio proceso experiencial como un como sistema complejo quiere decir que está compuesto por varias partes interconectadas y entrelazadas en el que los vínculos contienen una información adicional oculta a un observador. Como resultado de nuestras interacciones surgen en el proceso del experienciar propiedades nuevas que no podrían explicarse a partir de las propiedades de los elementos que forman el sistema considerados aisladamente. Estas propiedades son propiedades emergentes y surgen sólo en el marco del mismo proceso. En los sistemas complejos existen variables ocultas que sólo operan en el marco de las correlaciones del sistema. Un sistema complejo dispone así de más información que la disponible por cada parte independiente. En los sistemas complejos el todo abarca mucho más que la suma de sus partes porque la información que contiene es mayor a la suma de la información que contienen sus partes consideradas individualmente.

Nosotros, como individuos estamos constantemente en relación con un universo que nunca nos permite ser neutros, nos anima, nos atrae, nos rechaza y suscita en nosotros una gran cantidad de sentimientos y emociones. Nos hallamos ante dimensiones que son mucho menos captadas conceptualmente que de modo afectivo. El proceso experiencial consiste en movimiento, este movimiento es la dinámica misma del cambio experiencial que se genera a través de un movimiento autopropulsado sentido corporalmente. Cuando estamos en contacto con nuestro experiencing, cuando conectamos con nuestro referente directo, entramos directamente en contacto con el mundo de lo implícito sintiendo intensamente este algo conceptualmente vago. Lo que hacemos en este movimiento es una acción de autoexploración que nos impulsa a estar más en contacto con los significados sentidos sin comprender inicialmente en qué consiste esa sensación de no sé qué, pero que nos permitirá hablar experiencialmente, nos permitirá zambullirnos en lo implícito como si buceáramos hacia un interior resonante que nos conduce a una cadena fluída de significados que desvelan sucesos antes desconocidos y abren una dimensión que siempre estaba allí y que, al mismo tiempo, es completamente nueva. La paradoja es que lo que termina por simbolizarse es origen de algo novedoso.

Con focusing aprendemos a darnos cuenta de lo que estamos experimentando directamente en nuestro interior, sin la influencia mediadora de pensamientos, creencias, evaluaciones etc. Incluye sentimientos, emociones y sensaciones que surgen del propio cuerpo. Aunque muchas veces no nos damos cuenta del constante fluir de estas experiencias, nuestro interior las puede sentir de forma muy concreta e inmediata. Por ejemplo, podemos sentir en nuestro cuerpo una tensión o agitación que significa miedo, una pesadez o presión que indica tristeza o una sensación de hormigueo o energía que expresa un sentimiento de alborozo. Es decir, todo nuestro organismo está continuamente en proceso de experienciar, y podemos permitirnos sentir esto de forma muy sencilla y directa.

Es obvio que el lado corporal subjetivo no es privado. Es tan público e interaccional como el propio lenguaje. El felt-sense (sensación-sentida) es la interacción corporal con las diferentes situaciones. Cuando prestamos atención a una sensación interior que tiene que ver con la globalidad de algo parece que el mismo cuerpo, con el fluir de esta sensación, nos diera la respuesta a nuestra búsqueda.

Este proceso experiencial es fluyente, cambiante, transformador y contiene inherentemente la energía necesaria que dota de vitalidad a nuestra existencia en el mundo y nos permite estar en contacto con la sabiduría interior y desde ella, interaccionar con los demás.

Escuchar nuestro núcleo interno no consiste en reflexionar sobre nosotros mismos. Consiste en percatarnos de una sensación física, corporalmente sentida que normalmente se presenta en el centro de nuestro cuerpo, desde la garganta hasta la cintura, y tiene un significado. Sentimos, por ejemplo, como una densidad que nos aplasta ante una determinada situación. Pero esta densidad puede cambiar, puede que nos aplaste y también nos proteja, o de repente cuando le otorgamos sentido y decimos: ¡ah, sí, todo esto es muy aplastante para mí, eso es! Notamos un alivio inmediato porque conseguimos dar nombre a lo hay, y de repente esta sensación se transforma, deja de aplastarnos.

Estas sensaciones sentidas se producen constantemente si somos capaces de atender cómo nos afecta una situación, una relación, un asunto de nuestra vida. Contienen un cúmulo de significado sentido corporalmente, cambian dinámicamente a medida que somos capaces de reconocerlas y contienen una direccionalidad orientativa y constructiva para nosotros, como si nos indicaran un camino para sentirnos mejor.

No es contradictorio que estas sensaciones cambien de forma permanente, fluyente y que a veces parezcan contradecirse en sí mismas, como si me encontrara un poco bien y, al mismo tiempo, un poco mal y que estas sensaciones sean corporales. ¡Nuestra alma es nuestro cuerpo! Einstein demostró que la luz que, hasta entonces se creía que era una onda, se comportaba como una partícula. La luz, en definitiva, es otra forma de materia. Esto se comprobó en 1919 cuando se demostró que la luz se curva bajo el efecto de la fuerza de la gravedad. Más tarde De Broglie (1892-1987) planteó que la luz participa de la naturaleza de las ondas. Los descubrimientos tuvieron grandes consecuencias: se abolió para siempre la división entre materia y energía, materia y energía es lo mismo. Nuestra alma es cuerpo y nuestro cuerpo es alma. Nuestra sabiduría interior es corporalmente sentida.

La discusión que centró la física de partículas durante años sobre si las partículas subatómicas como los fotones o los electrones eran ondas o partículas fue resuelta por la física cuántica que manifiesta que se comportan como partículas y como ondas. Al igual que una onda, la luz produce interferencias, pero un fotón de luz también rebota de todo electrón, igual que una partícula. Eso quiere decir que está en dos sitios al mismo tiempo, que se mueve a velocidades extraordinariamente altas y se desplaza simultáneamente en diferentes direcciones. Parece una contradicción intolerable pero es así, los intentos de explicar fenómenos contradictorios del mundo subatómico en términos lógicos nos llevan al abandono de todo pensamiento racional.

El proceso experiencial es similar, no hay contradicciones. Uno se siente, al mismo tiempo, angustiado y tranquilo, denso y flexible, con una sensación amarga pero también agradable. y esa sensación va moviéndose, cambiando, transformándose. Es como si cada sensación fuera un electrón. El electrón tiene una cualidad que se conoce como espín intrínseco. Es como si girase sobre su propio eje a una velocidad determinada y no se puede parar excepto destruyendo el electrón. Si se incrementa el espín del electrón sus propiedades cambian tan drásticamente que producen un cambio cualitativo creando una partícula totalmente diferente, una sensación nueva.

La simbolización de lo implícito –parafraseando a Gendlin- es la fuente de crecimiento y desarrollo personal. Este proceso tiene que ver, me parece, con el resplandor inconcebible de la capacidad intuitiva que se siente libre de amenazas racionales y se permite acontecer sin restricciones. Aunque, también es muy cierto, no siempre sucede en cualquier momento, ni en cualquier espacio, ni en cualquier circunstancia.

El mundo de las partículas subatómicas está en un estado de constante movimiento y fermento en el que nunca nada es igual a sí mismo. Las partículas están permanentemente convirtiéndose en otras, modificándose de tal manera que, incluso, es imposible establecer su identidad en un momento determinado. Los neutrones se convierten en protones y los protones en neutrones, en un proceso incesante de cambio de indentidad. Las sensaciones de nuestro cuerpo también cambian y se mueven incesantemente, quizá de manera más lenta, porque parece que el cuerpo es más lento que la mente aunque sabe más que ella. Si nos escuchamos, es posible que consigamos dar el nombre correcto a nuestras sensaciones corporalmente sentidas y a vislumbrar alguna direccionalidad desde nuestra sabiduría interior.

Sin embargo escucharse a sí mismo no es sencillo. Requiere intencionar la disposición de aparcar por un momento los esteriotipos de la mente pensante y penetrar en ese lugar nuestro donde ocurren las sensaciones y las emociones para mirar con curiosidad el fluir de nuestras sensaciones significativas. Implica visitar ese espacio sin miedo, con curiosidad, sabiendo que lo que hay nos pertenece y forma parte de nuestro proceso experiencial y esperando con convicción que nuestro núcleo interno más profundo está formado por un cúmulo de energía positiva que desea expandirse hacia afuera e impregnarnos de potencial constructivo. Se trata, en fin, de percibir el poder personal que nos otorga la posibilidad de confiar en nuestro propio organismo y de ampliar el marco perceptivo de nuestra conciencia o, utilizando de nuevo la sentencia de Leibniz, podemos tratar de percibir las cosas de otro modo.
  1   2   3

similar:

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconResumen todos tenemos derecho a una alimentación adecuada. Tener...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconClonar significa obtener uno o varios individuos a partir de una...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconClonar significa obtener uno o varios individuos a partir de una...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconCiencias
«cosas» significa en el uso común «todo lo que existe, independientemente de la conciencia del ser humano». De un modo más preciso,...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconInforme de la Guía
«cosas» significa en el uso común «todo lo que existe, independientemente de la conciencia del ser humano». De un modo más preciso,...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconSentencia de unificacion jurisprudencial falla médica / falla del...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconOsho el libro del ego Liberarse de la ilusión Título original: The...
«Ha acabado el viaje. He llegado a la cima que deseaba». Nadie ha sido capaz de hacer eso en el transcurso de la historia de la humanidad,...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconMuere otro Testigo por negarse a una transfusión

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconEn el Derecho Romano no hubo construcciones teóricas sobre estos...

Una primera sentencia: percibir de otro modo iconLa neumonía es una infección o una inflamación grave de los pulmones....




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com