Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal




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no se ha visto más que el reflejo allí donde existía desdoblamiento, simples hu111aredas donde había efervescencia termodinámica de vapores. Sería necesario estudiar su química asociativa, su vida organizada, sus reglas específicas... la noología, ciencia nonata, es el campo de conocimiento que debe coronar la antroposociología.

Scienza nuova

El nuevo paradigma de la antropología fundamental pide una reestructuración de la configuración general del saber. Se trata de bastante más que del establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales entre las diversas disciplinas, lo que no haría más que confirmarlas en su soberanía. Se trata de un replanteamiento del principio de disciplinas que fragmentan el objeto complejo, el cual está constituido esencialmente por interrelaciones, interacciones, interferencias, complementariedades y oposición entre sus diferentes elementos constitutivos, cada uno de los cuales se halla prisionero de una determinada disciplina. Para que exista una verdadera interdisciplinariedad, es necesario contar con disciplinas articuladas y abiertas sobre los fenómenos complejos, además de una metodología ad hoc. También se hace imprescindible una teoría -un pensamiento- transdisciplinaria que se esfuerce por abrazar el objeto científico, el único objeto científico, continuo y discontinuo a un mismo tiempo: la physis.

Así pues, se trata, no sólo de dar a luz una ciencia del hombre, sino de crear una nueva concepción de la ciencia que ponga en entredicho y cambie de arriba abajo, no sólo las fronteras establecidas, sino también las piedras angulares de los paradigmas y, en un cierto sentido, la propia institución científica. Sabemos perfectamente que la idea innovadora es siempre mal acogida y que nuestras propuestas nos valdrán perder el favor de todos aquellos a quienes el actual concepto de ciencia les parece absoluto y eterno. Pero tampoco ignoramos que el concepto de ciencia ha cambiado, y sentimos cada vez con más fuerza que debe cambiar.

En los primeros tiempos de mi reconversión, yo mismo creí que una nueva ciencia del hombre podría apoyarse sobre la roca de la biología. Sin embargo, a medida que ha pasado el tiempo, cada vez estoy más convencido de que, tal como se ha' indicado en la primera parte del presente trabajo, es preciso ir más allá del biologismo y del antropologismo y que desde ahora mismo se impone una reorganización en cadena destinada a conformar la scienza nuova. La sicenza nuova, o' ciencia general de la physis, deberá establecer la articulación entre la física y la vida, es decir, entre la entropía y la neguentropía, entre la complejidad microfísica (ambigüedad corpuscular-ondulatoria, principio de incertidumbre) y la complejidad macrofísica (auto-organización). Deberá establecer la articulación entre lo vivo y lo humano, la neguentropología y la antropología, siendo el hombre el neguéntropo por excelencia.

Paralelamente, la reforma debe tener un carácter epistemológico e integrar la ciencia de la ciencia en el seno de la propia ciencia, siempre cruelmente dividida entre el empirismo que cree aprehender directamente los objetos y el idealismo pragmático que supone estar manipulando siempre conceptos eficaces. Ahora bien, a medida que el tiempo pasa, cada vez descubrimos con mayor claridad que el problema de la ciencia es, aunque llevado a un grado superior,-el-de todo conocimiento: la relación entre el sujeto observador y el objeto observado. Ya sea en microfísica, en teoría de la información, en historia o en etnografía, se hace evidente que el objeto investigado ha sido construido por el observador, que siempre pasa a través de una descripción cerebral y que ésta, aún no siendo ni con mucho un puro fantasma, conlleva un carácter de ambigüedad que sólo pueden ser elucidado por medio de una descripción de la descripción (von Foerster, en prensa) y una inscripción del descriptor. Se trata pues, de establecer el metasistema del sistema científico, en cuyo marco la nueva metafísica permitirá comprender mejor el formidable abismo que se abre entre ciencia y valores (ética), entre ciencia y finalidad (antropolitica), pero sin que, por descontado, consiga superarlo.

Se plantean, pues, ante nuestros ojos indisolublemente ligados los problemas fundamentales de la antropología y los de la scienza nuova. Consideramos la ciencia del hombre, no como un edificio que debe rematarse, sino a modo de teoría que debe construirse de nueva planta. Enorme tarea cuya urgencia nos inquieta. En efecto, los problemas contemporáneos nos acucian para definir una política del hombre, que no puede ser elaborada con la estricta ayuda de buenas resoluciones de exhortaciones piadosas, de reglas empíricas, direcetas tecnocráticas, de doctrinas unidimensionales, ni d respuestas religiosas (con su indeclinable postura que caracteriza a toda religión, la de creer que es la única ciencia verdadera). Actualmente estamos en condiciones de comprende hasta que punto la retroacción de la realidad antropo-socio histórica ha podido ser fatal para las mejores intencione evolucionistas y revolucionarias, y nuestro único consuelo e que también ha podido serIo para las empresas de carácter reaccionario. Debemos ser plenamente conscientes de que en el momento presente el problema central es establecer un; política del hombre, que no hay política del hombre sin teoría del hombre, y que ésta última aún no ha visto la luz del día.

Por otro lado, la ciencia del hombre no será la receta mágica que resolverá el problema práctico de la política de hombre. Sabemos ya que ninguna teoría, incluso las científicas, puede tratar de modo exhaustivo la realidad ni encerrar su objeto de estudio en esquemáticos paradigmas. Toda teoría está condenada a permanecer abierta, es decir, inacabada, insuficiente, suspendida sobre un precipicio de incertidumbre y desconocimiento, pero a través de esta brecha, que a un mismo tiempo es su boca hambrienta, proseguirá la investigación, elaborará una metateoría, que a su vez...

Sabemos también que la ciencia, que ha fundamentado su eficacia en la separación entre el sujeto y el objeto, entre hechos y valores, ha terminado por perder el control de s misma, es decir, ha escapado al control de los sabios que se han visto convertidos en meros funcionarios. La física atómica ha sido manipulada por las ciegas e inciertas fuerzas que gobiernan y se disputan nuestras actuales sociedades históricas; la biología será manipulable y manipulada a no tardar. Y algo aún mucho más grave, en el momento en que la antropología se convierta en una auténtica ciencia, también acabará en manos de manipuladores.
En el momento actual el problema de la naturaleza del hombre, de la unidad hombre-naturaleza-sociedad, se nos plantea grávido de dramatismo, incertidumbre y aleatoriedad. Nos enfrentamos una vez más con la brecha antropológica en la que se dilucida el juego de la verdad y del error.

Ahora bien, dicho juego, a pesar de que no lo hayamos subrayado suficientemente a lo largo de la presente obra al no haber querido abordar de frente los problemas que plantea el concepto de información, no es un juego epifenoménico que se desarrolla en la superficie de un sistema opaco en el que intervienen fuerzas mecanicistas. Un sistema auto-organizado es al mismo tiempo un sistema de comunicaciones entre sus elementos constitutivos y entre éstos y el ambiente exterior. Sólo puede autorreproducirse si su sistema generativo transmite instrucciones correctas al sistema fenoménico y si éste último capta informaciones correctas del medio ambiente. Por otro lado, la muerte biológica no es otra cosa que el resultado fatal de una acumulación de errores bajo el efecto de perturbaciones microfísicas aleatorias que degradan el mensaje generativo y comportan la desorganización del funcionamiento metabólico.

Pero el problema del error no puede ser enmarcado en términos tan simples pues, en el caso de una evolución positiva (crecimiento de la complejidad), la mutación, «error» para el sistema en cuyo seno tiene lugar, produce la «verdad» del nuevo sistema. La transformación del error en adquisición de información se nos aparece de nuevo, en otro plano distinto, en el transcurso de la evolución humana: «¡Buscas las Indias y encuentras las Américas! ».

Así pues, el gran problema con el que nos enfrentamos es el de la ambigüedad previa entre el error fecundo y el error fatal. El juego de antagonismos de la vida es, no sólo un juego de fuerza, sino sobre todo un juego de astucia. El depredador y la presa intentan cada uno por su parte hacer caer en el error al enemigo y la vida del eco sistema bulle de falsas informaciones. Un virus se introduce y prolifera en el interior de un organismo cuando el sistema inmunológico cree reconocerlo químicamente como «propio», a modo de un centinela que dejara pasar al enemigo siempre que éste conociera el santo y seña. El sistema inmunológico llega incluso a proteger el desarrollo de cánceres que debería combatir, equivocado o equivocándose, lo que para el caso es lo mismo.

El desarrollo de la humanidad siempre ha tenido que habérselas con dos tipos de error, el error ambiguo frente a un mensaje generativo, que eventualmente puede entrañar una evolución hacia un mayor grado de complejidad, y el engaño que acarrea fracaso y desastre. Hoy, inmerso s en la gigantesca crisis que quizás haga posible un cuarto nacimiento de la humanidad, el problema de la ambigüedad y la incertidumbre entre el error y la verdad ha llegado al paroxismo. Toda verdad para un sistema de baja complejidad fundada en la coerción es un error vital para un sistema hipercomplejo (basado en la disminución de las coacciones). Toda verdad para un sistema hipercomplejo es un error para un sistema de baja complejidad. Toda astucia que emplea un sistema de baja complejidad para mostrarse bajo la engañosa apariencia de un sistema de alta complejidad comporta la regresión ineludible.

Con ello la ciencia se introduce en el incierto juego de la conciencia. La conciencia en período de crisis, oscila espasmódicamente entre Su naturaleza epifenoménica y su naturaleza epicéntrica, se sepulta en el delirio o, por el contrario, se libera de éste repentinamente. Otra contradicción: en el momento actual la conciencia aparece como necesaria condición previa para la nueva complejificación social, que sin embargo es capaz de crear por sí misma las condiciones para su desarrollo. Es decir, que depende del juego que se practica en la política y que practica la política. Pero también aquí, la dialéctica de la interacción o interferencia entre ciencia, conciencia y política es una dialéctica abierta, pues cabe situarla en el seno de la gigantesca dialéctica de la desorganización/reorganización histórica que trabaja planetariamente todas las sociedades y el cuerpo global de la humanidad. Es en esta dialéctica de las profundidades donde el juego creador de la auto-organización es susceptible de segregar los nuevos tejidos, las formas inéditas, los bocetos espontáneos y las eflorescencias prematuras, pero proféticas, de la metasociedad. El nuevo nacimiento del hombre encontrará sus mejores oportunidades en el vínculo entre las morfogénesis sociales inconscientes del talento colectivo y la ciencia-conciencia-política.
Llegados a este punto cabe considerar con toda seriedad el término nacimiento e invertir la perspectiva contemporánea que, tanto en lo que afecta a la ciencia como a la conciencia y la sociedad, no ve más que problemas de maduración. La ciencia no se halla en modo alguno en los últimos estadios de su desarrollo, sino que está volviendo a empezar. No nos ofrece la Verdad en relación a los dogmas religiosos, metafísicos y políticos, ni tampoco ha resuelto sus problemas elementa- les de verdad, de ética y de vinculación con las finalidades sociales. Desde el momento mismo en que abandona sus ecuaciones, por otra parte manipuladas a través de formidables poderes, la ciencia empieza a tartamudear y a balbucear. Nos hallamos en los comienzos del conocimiento y, lo hemos repetido ya hasta la saciedad, en los primeros pasos de la conciencia. En fin, nuestra situación actual no es la de un posible desarrollo de las sociedades históricas, antes bien nos estamos enfrentando con los primeros síntomas de una auténtica hipercomplejidad social.

Este ensayo no puede acabar de otra forma que reclamando para sí el carácter de introducción. Por nuestra parte, remite a otros dos trabajos. De uno de ellos ya hemos hablado a lo largo del presente texto (La méthode) y, lógicamente, debería precederlo, pues en él se aborda el problema del cono- cimiento de la naturaleza del conocimiento. El otro, prolongación del presente trabajo debería reformular lo que nosotros hemos denominado antropolítica o política del hombre y contribuir a la conformación del nuevo evangelio que tanto necesitamos. El primero de tales textos debe examinar los problemas fundamentales del orden y del desorden, de la complejidad y de la evolución, del error y de la verdad, lo que equivale a afirmar que en el segundo no se pretende intemporalizar el error, el desorden o la incertidumbre ni aprisionar el mundo en una doctrina cerrada para iluminar la acción a través de la verdad eufórica. Espero se me permita abandonar el «nosotros» convencional del autor para comunicar el sentimiento que ha ido tomando fuerza en mi interior a lo largo de la presente investigación. La plena conciencia de la incertidumbre, riel azar y de la tragedia en todas y cada una de las cosas humanas está lejos de haberme sumergido en la desesperación. Por el contrario, es reconfortante trocar la seguridad mental por el riesgo, pues con ello se aumentan las posibilidades. Las verdades polifónicas de la complejidad exaltan, y me comprenderán muy bien todos aquellos que como yo se ahogan en el seno de un pensamiento cerrado, de una ciencia cerrada, las verdades delimitadas, amputadas, arrogantes. Es reconfortante alejarse para siempre de la palabra maestra que tiene una explicación para todo de la letanía que pretende resolverlo todo. Es reconfortante, en fin, considerar el mundo, la vida, el hombre, el conocimiento y la acción como sistemas abiertos. La apertura, brecha sobre lo insondable y la nada, herida original de nuestro espíritu y nuestra vida, es también la boca sedienta y hambrienta a través de la cual nuestro espíritu y nuestra vida desean, respiran, beben, comen, besan.


1 Recordemos que lo imaginario posee su propia realidad y que lo que nosotros denominamos realidad se halla siempre impregnado de afectividad y de imaginación, que el sujeto goza siempre de una exis- tencia objetiva, pero que la objetividad sólo puede ser concebida por un sujeto. Todo ello para que no caiga en el olvido que no encontramos, de una parte, el reino de la objetividad y de lo real, que puede ser ais- lado por completo de la subjetividad y de lo imaginaric, y de la otra las ilusiones de lo imaginario y de la subjetividad. Existe oposici6n entre ambos términos pero, inevitablemente, se hallan abiertos uno para el otro de forma compleja, es decir, completamente, competitiva y antag6nica a un mismo tiempo.



2 Sobre tal problema capital no queremos repetir en estas páginas el pensamiento expuesto en nuestros dos artículos sobre el Suceso, a los que remitimos al lector: "El retorno del Suceso" y "El Suceso-e5- finge" en Communication.s 18, 1972.


3 1. Por otra parte, parece ser que la ansiedad del sapiens está relacionada con un exceso de ácido láctico en el cerebro debido a una deficiencia genética propiamente humana. El darwinismo pensará de inmediato que la no-degradación del ácido láctico ha aportado como consecuencia una ventaja de orden selectivo para el horno sapiens. Por nuestra parte, nos hallamos mucho más interesados en subrayar hasta qué punto dicha carencia favorece la hipercomplejidad y a considerar como, lo que a un nivel menos complejo puede ser considerado un defecto, un exceso y un error, contribuye a acrecentar la alta complejidad de un sistema auto-organizador.


4 Mi formulación difiere un poco de la de Moscovici, para quien "la solución ha consistido en transformar en jerárquicas las relaciones nucleares de la madre para con sus hijos y nucleares las relaciones jerárquicas del progenitor para con su prole" (Moscovici, 1972, p. 242).

5 En la arquesociedad la familia sólo acaba de dar sus primeros pasos y su desarrollo proseguirá por diversos avatares a través de la dislocación de dicha sociedad y de la formación de las sociedades rurales, pastoriles, urbanas, mientras que en el momento actual asistimos a una nueva transformación. Su carácter de micromedio cultural infantil, hormigueante de contradicciones y de ambigüedades profundas entre la ternura y la sexualidad, familiaridades excesivas y privaciones, fantasmas y realidad, marcará de una forma cada vez más endeleble la personalidad, extremo que la teoría freudiana había percibido en toda su profundidad, pero ante el que se había limitado a reducirlo a una sola dimensión, la genital.



6 Inversamente, el contraefecto inhibidor de la organización abierta, la prohibición del incesto, constituirá la primera gran represión cultural con consecuencias existenciales, psicológicas y sociales profundas.


7 La evolución genética, que en principio se ve acelerada cuando una especie se divide en poblaciones semiaisladas que comparten esporádicamente su material genético, se ve frenada cuando se dan las condiciones inversas (S. Wright, 1967).


8 Para comprender el funcionamiento y desarrollo del cerebro, es I necesario interrogar a los mitos, las obras, las sociedades y la historia, pero para comprender los mitos, las obras, las sociedades y la historia es necesario interrogar al cerebro.


9 No deseo abordar aquí un tema que me hizo correr la imaginación en Le vif du sujet, el de la multipersonalidad interna y potencial de cada ser humano. El fenómeno de desdoblamiento de la personalidad, en su carácter "patológico" extremo, no hace más que revelamos un fenómeno normal mediante el cual nuestra personalidad cristaliza diferentemente, se hace otra, no sólo según los "roles" sociales que debemos interpretar (el pequeño funcionario sometido ante su jefe de oficina se comportará como un tirano doméstico arrogante), sino también según los sucesos, donde la cólera, el amor, el odio o la ternura nos procurarán un auténtico cambio de personalidad que no sólo modificará nuestros propósitos y comportamientos, sino también la combinación interna paleo-meso-neocefálica. Así pues, sin duda alguna poseemos di- versas personalidades, una de las cuales domina a las restantes. Estas emergen a la superficie ocasionalmente, pero a menudo lo hacen en momentos decisivos por lo que respecta a' urgencia o decisión. Además, en nuestros fantasmas y sueños nos acompañan personalidades potenciales, dementes y sublimes, que, unas veces por suerte y otras por des- gracia, se disuelven al punto. Ahora bien, todas estas posibilidades contradictorias, antagónicas, divergentes, la mayor parte puramente oníricas dentro de un mismo individuo, se despliegan en la extraordinaria diversidad humana a merced de ciertas disposiciones particulares, pero también de las circunstancias, y especialmente en el ejercicio incontrolado del poder, que, como muy bien decía Alain, "vuelve loco. al sabio, pero que también puede, aunque ello suceda más raramente, volver sabio al loco. dar talento al hombre mediocre, es decir, posibilitar la expresión de la genialidad que se encierra en el marco de toda vida mediocre. Así pues, cada uno lleva consigo la multiplicidad y la multipotencialidad y los "otros", en especial aquellos que nos repugnan o a los que odiamos, no hacen más que encarnar una u otra de nuestras potencialidades.



10 Dejamos para nuestra próxima obra, La méthode, la "relectura" sistemática (y sistémica) de la obra de Marx y de la de Freud bajo el ángulo neguentropológico de la auto-organización donde, como se ha visto, tan importante función desempeña la noción de autoproducción. Asimismo someteremos a análisis la lógica hegeliana, que es una prefiguración no demasiado compleja y racionalizada de aquellas, bajo el punto de vista de la complejidad. Tendremos entonces la oportunidad de ver que, si bien hay oposición radical entre nuestra teoría abierta (epistemológicamente fundada en la extrapolación del teorema de GB- del) y lo que ha cuajado en doctrina (sistema cerrado autojustificador), entiéndase letanía, dentro del marxismo y el freudismo ortodoxos, existe la posibilidad de integrar, no sólo muchas de las nociones claves elaboradas por estos pensadores, sino también su punto de vista originario que, recordémoslo una vez más, es fundamentalmente bioantropológico, tanto en Marx/Engels como en Freud.
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