Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal




descargar 402.9 Kb.
títuloEs sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal
página3/14
fecha de publicación09.02.2016
tamaño402.9 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Biología > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

3. La brecha antropológica
Así pues, existe una brecha entre las visiones subjetiva y objetiva que la muerte abre hasta sus límites extremos y que será colmado de mitos y ritos de supervivencia que acabarán integrando la idea de la muerte. La dualidad entre sujeto y objeto aparece por primera vez en el pensamiento de sapiens y todas las futuras religiones y filosofías intentarán superar o profundizar a través de mil distintos caminos este irrompible vínculo, esta insuperable ruptura. De hecho, lo que hace el hombre el este estadio es ya disociar su destino del destino natural, si bien, en buena ley, se halla convencido de que su supervivencia obedece a las leyes naturales del desdoblamiento y de la metamorfosis.

Pág. 116
4. Un progreso de la individualidad
En efecto, se hace necesario que exista una fuerte presencia personal para que la individualidad de un muerto sobreviva entre los que ha abandonado; se hace necesario que los vínculos afectivos e intersubjetivos sean realmente intensos para que sigan ejerciendo su influencia aún más allá de la muerte. Para percatarse plenamente de la brecha mortal, confluencia entre la afirmación objetiva de la muerte y la afirmación subjetiva de la amortalidad individual, es necesario que se desarrolle este nuevo epicentro que es la conciencia de sí mismo.

Pág. 117
Lo que nos dice la pintura
Para comprender esta magia debemos volver al tema del “doble” que ya habíamos enfocado a propósito de la muerte. La existencia del doble viene atestiguada por la sombra móvil que acompaña a todo hombre, por el desdoblamiento del yo en el sueño y por la imagen que se refleja en el agua. La imagen deja de ser una simple imagen, pues lleva en sí misma la presencia del doble del ser representado por ella con lo que, operando sobre la imagen, nos es dado actuar sobre dicho ser. Esta es la acción propiamente más, el rito de evocación a través de la imagen, el rito de invocación a la imagen, el rito de posesión sobre la imagen (hechizo).

Partiendo de este punto de vista podemos captar el vínculo existente entre la imagen, lo imaginario, la magia y el rito.

La etología nos ha puesto de manifiesto la existencia de rituales entre animales que no son más que secuencias de comportamiento simbólico dirigidas a provocar una respuesta por parte de un receptor externo. En homo sapiens, el objetivo del ritual mágico es dirigirse, no sólo a seres exteriores y reales de los que se espera una respuesta, sino también a las imágenes o símbolos en los que se supone que de algún modo se localiza el doble del ser representado.

Para comprender con mayor profundidad en qué forma una imagen puede acceder a la existencia en tanto que “doble”, es necesario comprender que para sapiens todo objeto tiene desde este momento una doble existencia. El signo, el graffiti y el dibujo adquieren a través de la palabra una existencia mental ajena a su propia presencia. El lenguaje ha abierto, pues, las puertas a la magia. Desde el momento en que toda cosa trae inmediatamente al pensamiento la palabra que sirve para nombrarla, la palabra nos trae al punto la imagen mental de la cosa que evoca y le confiere la presencia aún cuando se halle ausente.

Pág. 120
Empezamos a comprender qué sustrato precisaba la magia para hacer su aparición en homo sapiens. En principio, condición necesaria, pero no suficiente, era preciso que el lenguaje y la escritura pictográficas sostuvieran una doble existencia de los seres y las cosas. Pero también era necesario que algún mito confirmara y explicara la realidad animada, tanto de las imágenes mentales como de las materiales; este mito del doble, con toda probabilidad ha cristalizado al adquirirse la nueva conciencia de la muerte. Probablemente también era necesario (aunque en una etapa posterior esta condición deje de ser indispensable) que la imagen dibujada, grabada o pintada constituyera un sustrato material sobre el que operar! mágicamente mediante gestos simbólicos, acciones mimadas, palabras y cánticos rituales dirigidos al eidolon. Con tales condiciones queda asegurada la comunicación entre la imagen, objeto y la cosa objetiva, y la magia puede alcanzar su pleno desarrollo mediante el empleo de las virtudes eficaces del ritual. En consecuencia, las pinturas de Lascaux y de Altamira no han sido «utilizadas» para llevar a cabo operaciones mágicas; son en sí mismas un elemento constitutivo de la magia.

Pág. 121
Así pues, lo que nos revela el grafismo parietal es la conexión imaginaria con el mundo. Por un lado, la palabra, el signo, el símbolo y la figuración re-presentarán al pensamiento los seres y las cosas del mundo exterior aun cuando éstos se hallen ausentes y, en un cierto sentido, coadyuvarán a que tales seres y cosas adquieran un poder invasor. Por otro, serán las imágenes mentales las que invadirán el mundo exterior. Es en esta confusión y para superarla, por lo que son construidos mito y magia, es decir, una organización ideológica y práctica de la conexión imaginaria con el mundo. Descubrimos, pues, que imagen, mito, rito y magia son fenómenos fundamentales vinculados con la aparición del hombre imaginario. A partir de este momento, mitología y magia complementarán y se asociarán a todo lo humano, incluso a lo más biológico (muerte, nacimiento) o técnico (la caza, el trabajo). Acabarán por colonizar la muerte y arrancarla de la nada.

Pág. 122
Desde el ángulo antropológico, la estética se halla casi siempre vinculada a la magia y a la religión, y no es raro que sea utilizada como arma de seducción o de prestigio. La estética pura sólo alcanza un pleno desarrollo relativamente autónomo en los marcos culturales más evolucionados, si bien siempre de un modo incierto y frágil para obtener el placer a través de formas, colores, sonidos y palabras, para dar carta de naturaleza al arte por el arte.

Sin embargo, la estética de las formas vivas no permite que reduzcamos sus caracteres radicales a funciones eficaces, selectivas y adaptativas, y se nos muestra como algo inmanente al juego neguentrópico de la vida, combinación, diferenciación y proliferación inventiva de formas. Gracias a esto, pueden fundirse los lujosos juegos de la vida y la cultura, el primero de ellos en su origen y el segundo en su plenitud.

En las especies vegetales o animales el fenómeno estético se halla inscrito genéticamente, es decir, el individuo es portador, no productor, de colores y formas. Pero el hombre aporta un nuevo carácter al fenómeno estético, ya que para sapiens se trata de una producción individual ejecutada mediante una técnica y un arte determinados y que le ha sido inspirada por su cerebro. Por consiguiente, el cerebro humano hace suyo un nuevo campo de competencias, pero no sólo emergerán en forma de obras figurativas representaciones de la imagen-percepción o de la imagen-recuerdo, sino que veremos surgir del cerebro humano una proliferación creativa de imágenes que adquirirán su expresión a través de la invención de nuevas formas y de seres fantasmagóricos. A la aparición en escena del hombre imaginario cabe asociar indisolublemente la del hombre que imagina.

Pág. 123
Pero no olvidemos que tal forma de actuar se hace posible sólo gracias a que la juvenilización humana del adulto se ha traducido en la pervivencia de una sensibilidad infantil y la lúdica que ha ensanchado y enriquecido su afectividad.

Dichos ensanchamiento y enriquecimiento afectivos se manifestarán a su vez mediante una sensibilidad frente al juego de las formas reales o imaginarias, es decir, bajo el aspecto de sensibilidad estética.

Pág. 124
Llegados a este punto podemos introducir por analogía, y quizá no sólo por analogía, el término resonancia, en cuanto fenómeno por el cual un sistema físico en vibración puede alcanzar una gran amplitud cuando la vibración exitadora se aproxima a la frecuencia natural de dicho sistema. Ciertamente, la sensibilidad estética es una aptitud para entrar en resonancia, en ”armonía” en sincronía, con sonidos, colores, formas, imágenes y colores producidos en profusión, no sólo por el universo, sino también por el propio homo sapiens.

Pág. 124
La irrupción del error
Además, la zona de incertidumbre entre el cerebro y el medio ambiente es también la que existe entre la subjetividad y la objetividad, entre lo imaginario y lo real, y tal abismo se mantiene gracias a la pervivencia de la brecha antropológica causada por el fenómeno de la muerte y el desencadenamiento de la imaginación en la vida de vigilia. En esta zona es donde se desarrollan el mito y la magia, por donde circulan fantasmas y espectros, donde la palabra, el signo y la representación se imponen con la evidencia de la cosa y el rito exige la respuesta de un receptor-interlocutor imaginario. Es debido a la existencia de tal brecha (que, tal como veremos más adelante, es también apertura) por lo que el reinado del sapiens viene acompañado de un incremento masivo del error en el seno del sistema vivo. Sapiens ha inventado la ilusión, el desbordamiento de un universo fantasmagórico en el seno de la vida de vigilia, las extraordinarias relaciones que se entretejen entre lo imaginario y la percepción de lo real, todo aquello que, lo veremos más tarde, constituye a un mismo tiempo el manantial del que brotan las «verdades» ontológicas de sapiens y sus innumerables errores. De un modo más amplio y profundo, puede afirmarse que la incertidumbre de las relaciones entre el medio ambiente y el pensamiento, entre el sujeto y el objeto, entre lo real y lo imaginario (comprendida la incertidumbre acerca de la naturaleza de uno y otro) es la fuente permanente de los errores de sapiens. El error hace estragos en la relación de sapiens con un medio ambiente, en su relación consigo mismo, en la relación entre grupos y sociedades.

Pág. 126-127

La ubris
Tanto las sociedades arcaicas como en las sociedades históricas hay una búsqueda, a través de hierbas y/o licores, de danzas y/o ritos, que lo profano y/o lo sagrado, encaminada a la consecución de estados de entusiasmo, de paroxismo, de éxtasis, que en ciertas ocasiones parecen unir el desorden extremo del espasmo o la convulsión con el orden supremo en la plenitud de una integración con el otro, la comunidad o el universo. Tales estados parecen encaminados a purgar las ansiedades, a transformar en juegos y alegrías la violencia deprimida y acumulada, en delirios y estados beatíficos las alegrías.

Pág. 128

Esta desmesura impregnará asimismo el terreno de las pasiones violentas, del asesinato, de la destrucción. A partir de Neanderthal se multiplican, no sólo los asesinatos, sino las matanzas y carnicerías. Se puede suponer que el crecimiento demográfico de la especie, al multiplicar los contactos entre sus individuos y, por consiguiente, los conflictos y rivalidades entre grupos, multiplica las ocasiones conflictivas, los combates. Por otra parte, la caza ha dado origen a las armas que permiten guerrear y matar. Pero las primeras carnicerías neanderthalenses y las que, aumentadas y corregidas, les seguirían en el tiempo, son los indicios de un control deficiente de la agresividad y de una ubris que se desatará en cóleras, odios y delirios. El horno sapiens se halla mucho más inclinado a los excesos que sus predecesores, y su reinado viene acompañado por un desbordamiento del onirismo, el eros, la afectividad y la violencia. Entre los primates el onirismo aún sigue circunscrito al terreno del sueño: entre los hombres prolifera bajo la forma de fantasmas, de lo imaginario, de la imaginación.

Pág. 129

La irrupción del desorden
Por otro lado, todas las fuentes de desajuste ya citadas (regresión de los programas genéticos, ambigüedad entre lo real y lo imaginario), proliferaciones fantasmagóricas, inestabilidad psicoafectiva, ubris) constituyen por sí mismas otros tantos factores permanentes de desorden.

Pág. 130

Sapiens-demens
A partir de entonces, aparece el semblante del hombre oculto bajo el emoliente y tranquilizador concepto de sapiens. Se trata de un ser con una afectividad intensa e inestable, que sonríe, ríe y llora, ansioso y angustiado, un ser egoísta, ebrio, estático, violento, furioso, amoroso, un ser invadido por la imaginación, un ser que conoce la existencia de la muerte y que no puede creer en ella, un ser que segrega la magia y el mito, un ser poseído por los espíritus y por los dioses, un ser que se alimenta de ilusiones y de quimeras, un ser subjetivo cuyas relaciones con el mundo objetivo son siempre inciertas, un ser expuesto al error, al yerro, un ser úbrico que genera desorden. Y puesto que llamamos locura a la conjunción de la ilusión, la desmesura, la inestabilidad, la incertidumbre entre lo real y lo imaginario, la confusión entre lo objetivo y lo subjetivo, el error y el desorden, nos sentimos compelidos a ver al homo sapiens como homo demens.

Pág. 131

Sin embargo, todo nos inclina a pensar que el desencadenamiento del mundo de lo imaginario, las derivaciones mitológico-mágicas, las confusiones creadas por la subjetividad, los errores y la proliferación del desorden, lejos de representar un handicap para homo sapiens se hallan, por el contrario, estrechamente vinculados a sus prodigiosos descubrimientos:

1. La rápida extensión demográfica y la colonización subsiguiente del planeta por parte de homo. El homo erectus tardó algunos centenares de miles de años en extenderse en el Mundo Antiguo, mientras que sapiens en unas pocas decenas de miles de años se extiende por toda la tierra.
2. La aceleración y creciente complejidad técnicas, ya plenamente sensibles desde el magdaleniense. Demos aquí, a título indicativo, una extrapolación debida a Leroi-Gourhan: «Si no hubiera aparecido el sapiens, nos es dado suponer que el punto de emergencia de la curva técnica del magdaleniense cabría situarlo entre doscientos y cuatrocientos mil años después de nuestra era, en lugar de cuando se produjo, diez mil años antes de ella» (LeroiGourhan, 1964, p. 195).
3. El desarrollo de un pensamiento empírico-lógico y un grandioso despliegue de las aptitudes intelectuales .para la organización, el conocimiento, la invención y la creación.
4. La conformación de una sociedad más compleja que la paleosociedad, capacitada para convertirse en una unidad inmersa en el seno de un conjunto social más amplio, y la posterior constitución de las grandes sociedades, los estados y las ciudades.
Y nuestra respuesta es a causa, con y a pesar de a un mismo tiempo, pues la buena respuesta sólo puede ser compleja y contradictoria.
Pág. 132-133

2. La Hipercomplejidad


«He acabado por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu.»

Rimbaud
Orden-desorden
Para concebirlo debemos centrarnos en la complejidad organizativa de los sistemas vivos, a los que podemos denominar autómatas naturales (von Neumann), sistemas autoproductores (Maturana) o sistemas auto-organizadores.

Pág. 135

El desorden es todo fenómeno que, en relación al sistema considerado parece obedecer al azar en lugar de sujetarse al determinismo implícito en dicho sistema, todo lo que no obedece a la estricta aplicación mecánica de las fuerzas según esquemas organizativos pre-fijados. El «ruido» es, en términos de comunicación, toda perturbación que altera o trastorna la transmisión de una información. El error es toda reproducción inexacta de una información recibida. Por lo que respecta a la máquina artificial, todo aquello que es desorden, ruido y error acrecienta la entropía del sistema, es decir, acarrea su degradación, su degeneración y su desorganización. La noción de entropía, desde el momento en que se establece conexión entre las de organización e información, queda vinculada, no sólo a la noción de desorden, sino también a las de ruido y de error (generadores de desorden).

Pág. 136
Estos principios organizativos de la vida son también los de la complejidad y es este fenómeno de reorganización permanente el que da a los sistemas vivos su flexibilidad y libertad en relación a las máquinas. Mientras que la máquina artificial debe hallarse perfectamente determinada y funcionalizada, el sistema auto-organizador es tanto más complejo cuanto menos estrictamente determinado, cuanto mayor es la autonomía relativa de la que gozan sus partes constitutivas, cuanto más difícil es, empírica y lógicamente, disociar sus complementariedades de las competencias y antagonismos, es decir, de un cierto tipo de "ruido"

pág. 136-137
El «ruido» está ligado no solo al funcionamiento sino también, a la evolución del sistema vivo. La mutación es un tipo de perturbación que puede ser equiparada a un «ruido» que se produce durante el proceso de duplicación en el momento en que es transmitido el mensaje genético. Dicho «ruido» provoca un «error» en la información emitida, error que debería entrañar cierta degeneración en el nuevo sistema vivo. Sin embargo, en ciertos casos, el «ruido» provoca una innovación y un enriquecimiento de la complejidad. El error, en tal caso, en vez de degradar la información la enriquece (Atlan, 1972). El «ruido», lejos de provocar un desorden fatal, suscita la aparición de un nuevo orden (von Foerster, 1962). El azar de la mutación, en vez de desorganizar el sistema, juega un papel organizador (Monod, 1971). Por asombrosos que sean tales procesos, por imperceptibles que se hagan al observador, no pueden ser concebidos de otra forma que como el desencadenamiento de un proceso desorganizador o «catastrófico» a causa del «ruido» (Thom, 1968) que promueve su vez una reorganización sobre nuevas bases. En consecuencia, el cambio -la innovación- en el orden de lo vivo sólo puede ser concebido como el producto resultante de un desorden enriquecedor, puesto que se convierte en manantial de complejidad.

Pág. 137
Cuanto más complejo es el cerebro, tanto más constituye un centro de competencia estratégico-heurística del comportamiento y de la acción, y está menos sometido a las rígidas coacciones de un programa genético de comportamiento y reacciona menos a los estímulos del medio ambiente con respuestas unívocas. Cuanto más complejas y aleatorias son sus relaciones con el sistema y el ecosistema, mayor aptitud posee para sacar provecho de los sucesos aleatorios, opera más a través de ensayos y errores, y. como veremos más adelante, su funcionamiento neuronal interno comporta asociaciones al azar, es decir, desorden.

Como hemos visto, la línea maestra que nos permite comprender el proceso de la hominización es la creciente complejidad del cerebro, que se manifiesta de un modo cuantitativo a través de su aumento de volumen. A nivel cualitativo dicho crecimiento nos viene dado por la progresión de las capacidades estratégicas/heurísticas/innovadoras y por el aumento del juego aleatorio de las asociaciones. La hipótesis que pretendemos desarrollar es que el enorme crecimiento de complejidad que se opera en el cerebro del sapiens, es decir, el paso de la hominización a la humanidad, corresponde a un nuevo salto cualitativo, el de la hipercomplejidad.

Pág. 138
En este sentido, un sistema hipercomplejo es un sistema que disminuye las coacciones al aumentar sus aptitudes organizativas, en especial su capacidad para el cambio. En consecuencia, respecto a un sistema de menor complejidad está más débilmente jerarquizado y especializado, menos centralizado, pero por el contrario está dominado por las competencias estratégicas y heurísticas, depende más rígidamente de las intercomunicaciones y, a consecuencia de todos estos rasgos, está más sometido al desorden, al «ruido», al error.

Ante todo, el cerebro de sapiens es policéntrico, sin que exista predominio de ninguno de sus centros; las relaciones entre sus diferentes regiones se establecen de forma débilmente jerarquizada mediante una serie de interacciones e interferencias, e incluso observamos la existencia de fenómenos de inversión de jerarquía; el córtex superior está escasamente especializado

Pág. 139
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

similar:

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconDiseñO. ¿Por qué? Cuestionarse sobre la
«hecho por mano o arte del hombre» 2, su incompleta naturaleza. Así, el hombre ha de crear para ser

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconA teoría de Aristóteles sobre las ideas y sobre la naturaleza del...

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconLibertad significa, propiamente, ausencia de oposición; por oposición...

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconEl creciente interés del hombre por un ambiente en el que vive se...

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconSobre la muerte del hombre y el fin del psicoanalisis

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconRojo” en orden ascendente de de dominancia, es decir, el azul es...

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconRojo” en orden ascendente de de dominancia, es decir, el azul es...

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconResumen La ganadería de Entre Ríos está asentada en un 90% sobre...

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal iconLas ideas más importantes sobre las que se sustenta la teoría de piaget son las siguientes

Es sabido que la teoría dominante sobre el hombre se funda, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y de animal icon"L", que indica semillas lisas, es dominante sobre el alelo "l"




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com